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lunes, 29 de abril de 2019

La verdadera historia de Pinocho

Érase una vez... La verdadera historia de Pinocho! El escritor italiano Carlo Collodi publicó «Las Aventuras de Pinocchio» en el primer semanario dirigido a niños, llamado «Giornale Per I Bambini», entre 1881 y 1882, el cual contaba con las ilustraciones de Ugo Fleres y Enrico Mazzanti.

La verdadera historia de Pinocho

La verdadera historia de Pinocho

La imagen original de Pinocho es la de un ser de madera, pero nada muy elaborado, un niño de palo que vagaba por las calles, pobre, hambriento, mentiroso, avaro, sin escrúpulos ni emociones, que no acepta las críticas o correcciones de personas que lo quieren aconsejar.
De hecho, en una oportunidad el grillo parlante del cuento, más conocido como el querido Pepito Grillo gracias a Disney, advirtió a Pinocho de que estaba actuando mal y que regresara a casa, pero el muñeco reaccionó violentamente:
«Al oír estas últimas palabras, Pinocho se levantó enfurecido, agarró del banco un martillo y lo arrojó contra el Grillo parlante. (…) Lo alcanzó en toda la cabeza, hasta el punto que el pobre Grillo casi no tuvo tiempo para hacer cri-cri-cri, y después se quedó en el sitio, tieso y aplastado contra la pared. ¡Muerto!»
En vez de sentir remordimiento por el asesinato que cometió, aseguró a Geppetto que el Grillo había tenido la culpa de todo y que él no tenía la intención de matarlo.
Por eso, en el siguiente episodio el karma lo castigó para darle una lección.
Durante una noche de tormenta, Pinocho salió a mendigar, pero los vecinos no le dieron nada y le tiraron una cubeta llena de agua encima.
Entonces el muñeco volvió a su casa mojado y sin comida, se sentó cerca de una hoguera para secarse y se quedó dormido, pero sus piernas comenzaron a arder y se convirtieron en cenizas.
Geppetto golpea la puerta repetidas veces y grita para que Pinocho le abra, pero éste le contesta que no puede caminar.
Su padre creador no le cree, pero logra entrar y ve que sus piernas están totalmente quemadas.
El pobre carpintero reconstruye las extremidades de la mentirosa figura de madera, pero más tarde se dará cuenta de que habría sido mejor no hacerlo, porque Pinocho comienza a vender sus pertenencias y el dinero que obtiene los derrocha en vicios y diversos líos.
El último violento episodio que vivió se produjo cuando escapaba de un par de ladrones que lo persiguieron para robarle, pero él logró entrar en una casa encantada para refugiarse, donde tuvo una extraña conversación con una niña que habría estado muerta, al igual que toda su familia (hay otra versión que es el fantasma del grillo el que se le aparece para decirle que no se fie de quien le diga que existe el monte mágico).
Tras esto, los delincuentes ingresaron a la vivienda y comenzaron a acuchillarlo.
Como vieron que no resultaba herido, pensaron en ahorcarlo y así lo hicieron, hecho relatado en una terrible escena no apropiada para menores:
«Y corrieron tras de mí y corrí y corrí, hasta que al fin me atraparon y me colgaron de un árbol, diciendo: ‘Mañana volveremos por ti y estarás muerto y tu boca estará abierta, y luego tomaremos las piezas de oro que has escondido bajo la lengua'».
Collodi había pensado que ésta fuera la historia final, pero el editor del periódico le solicitó que continuara con su obra y le diera un final más feliz.
Es por eso que pensó en el hada azul, quien salvaría a la marioneta y le indicaría el camino correcto en la vida.
Sin embargo, en otros violentos capítulos ella también muere y luego aparece como un fantasma, al igual que el grillo parlante.
Finalmente, ambos logran que Pinocho siente cabeza y cuide a su anciano padre, no sin antes protagonizar duras escenas en las cuales quisieron freírlo en un sartén, lo convirtieron en burro, le quitaron la piel para hacer con ella un tambor (eso se lo hace un músico).
Para ello le ata piedras al cuello y lo sumerge en el agua, aunque antes de ahogarse los peces se comen la carne del burro y el esqueleto, que es de madera, vuelve a ser Pinocho.
A pesar del claro mensaje moral, es evidente que se trata de una historia muy poco apropiada para niños que, además, se sospecha que pudo estar muy influenciada por el mundo de la alquimia y de la masonería.
No es solo la historia se base en el concepto del «homúnculo», encarnado en el protagonista, es que la obra está llena de simbolismos alquímicos y de secretos ocultistas cuyo significado aún hoy en día se sigue discutiendo.
En 1940, Walt Disney popularizó el cuento a través de una película, donde Pinocho conservó sus peores características de mentiroso y terco, pero ahora en un mundo mucho más infantil y colorido, pero muy alejado del original.
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domingo, 28 de abril de 2019

Humor : Poemas de amor entre él y ella

Humor : Poemas de amor entre él y ella. Me reí tanto, que no podía dejar de compartir estos poemas de Facebook... Gracias Internet por todo lo que nos das.

Humor : Poemas de amor entre él y ella

Humor : Poemas de amor entre él y ella

POEMA DE ÉL:

Qué feliz soy amor mío!
pronto estaremos casados,
el desayuno en la cama,
un buen jugo y pan tostado.

Con huevos bien revueltitos,
todo listo bien temprano.
Saldré yo hacia la oficina
y tú rápido al mercado.

Pues en sólo media hora
debes llegar al trabajo,
Y seguro dejarás
todo ya bien arreglado.

Tú bien sabes que en la noche
me gusta cenar temprano.
Eso sí, nunca te olvides
que yo vuelvo muy cansado.

Por la noche, teleseries,
cinemateca barato.
No iremos nunca de shopping,
ni de restaurantes caros,
ni de gastar los dineros,
ni despilfarrar los cuartos.

Tu guisarás para mí,
sólo comida casera.
Yo no soy como a la gente
que le gusta comer fuera...

¿No te parece, querida
que serán días gloriosos?
y no olvides que muy pronto,
yo seré tu amante esposo.

POESÍA DE ELLA:

Qué sincero eres mi amor!,
Qué oportunas tus palabras!
Tú esperas tanto de mí
que me siento intimidada

No se hacer huevos revueltos
como tu mamá adorada,
se me quema el pan tostado....
de cocina no sé nada.

A mí me gusta dormir
casi toda la mañana,
ir de shopping, hacer compras
con la Mastercard dorada,

Tomar té o el cafecito
en alguna linda plaza,
comprar todo de diseño
y la ropita muy cara.

Conciertos de Luis Miguel,
cenas en La Guacamaya ,
mis viajes a Punta Cana
a pasar la temporada.

Piénsalo bien, aún hay tiempo,
la iglesia no está pagada.
Yo devuelvo mi vestido,
y tú, tu traje de gala.

CONCLUSIÓN:

Y el domingo bien temprano
para empezar la semana
pon un aviso en el diario,
con letra bien destacada:

'HOMBRE JOVEN Y BUEN MOZO
BUSCA UNA ESCLAVA MUY LERDA
PORQUE SU EX FUTURA ESPOSA,
AYER LO MANDÓ A LA MIERDA !!!!!!
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miércoles, 17 de abril de 2019

Historia de terror : La manda

Pillé a mi mujer con otro cuando volví del trabajo, en mi departamento. No me vieron. No hice nada, me di la vuelta y me fui a mi auto, como un zombie. Comencé a correr a 110 km/hr, y aumentaba. Una nebulosa en mi cerebro, adelanté dos autos, un bus, un camión, y la moto encima, me concentré en aquel tipo, no vi la curva, choqué y di varias vueltas en el aire. Familia, llanto, pacos, ambulancia, taco… y acá empieza todo.

Historia de terror : La manda

Historia de terror : La manda

Al tiempo, en casa de mi mamá, en estado vegetal, encerrado en mi propio cuerpo, no podía salir de allí. Me alimentaban, me cagaba, me mudaban, y me hablaban. Días, semanas, meses. Escuchaba todo pero no podía responder.
Al principio me visitaban constantemente, pero con el tiempo cada vez mas solo. Como siempre mi madre, mi fiel acompañante, mi esposa se fue con aquel.
Hasta que un día, me visitó una amiga de mi tía, que llegó con rosas, y comenzó a hablarme:

- Mi niño, tengo unos problemas económicos gigantescos, no sabe cómo me encantaría sacarme la lotería. Su madre me dijo que usted era muy buena persona cuando estaba sano… en una de esas me echa una manito.

Claro… ahora se trataba de que yo le hacía mandas a la gente. Pero increíblemente, después de unas semanas mi mamá encendió el televisor en mi habitación, y se escuchaba la misma voz de aquella señora en una entrevista.

- Quiero dar agradecimiento a Sebastián, más conocido como Chalito, él fue quien hizo el milagro, ahora soy rica gracias a él.

Yo no tenía nada que ver, pero mi madre estaba contenta, porque aquella señora le regaló mucho dinero con el que arreglaron la casa, cambiaron mi cama, e incluso contrataron a una enfermera. El asunto, es que esto no terminó allí, siempre llegaba alguien nuevo para pedirme favores.

- Chalito, a mi hija la van a operar, que salga todo bien.
- Chalito, se perdió mi perro, ayúdame a encontrarlo.
- Chalito, la siembra anda mala ¿Por qué no haces que llueva un poquito?

No sé si todas las peticiones se habrán cumplido, pero tengo la sensación de que la mayoría sí, porque la gente volvía para pedir penitencia, incluso aquel hombre que me pidió que lloviera llegó con las rodillas ensangrentadas de tanto arrastrase.
Mi nombre se hizo popular, y yo estaba cada vez mas lleno de rosas, peluches, dinero y tantas cosas más sin hacer nada.
Pero un día, alguien apareció con voz quebrada, como si el mundo se fuese a acabar.

- Hola Chalito, vine como todo el mundo a pedirte un favor. No vengo por dinero, ni por salud… en realidad no sé que es.

Aquella mujer me tomó de la mano y sentía sus lágrimas caer en mis dedos.

- Mi hija tiene doce años. Se llama Estefanía, muy linda ella, lo más hermoso que me ha tocado en la vida. Su padre nos abandonó hace muchos años, así que solo somos nosotras dos, y tengo miedo de perderla.

Pensé que se trataba de un cáncer, o de otra enfermedad terminal.

- Hace unos meses ella comenzó con molestias en su espalda, bien fuertes, pensé que se trataba de una tortícolis o algo por el estilo. Pero en las noches ella comenzó a gritar porque los dolores eran insostenibles. La llevé al médico y no le encontraron nada, pero bañándola, comencé a ver que tenía cicatrices, rasguñones y moretones, como si alguien abusara de ella. Pensé que en el colegio alguien la maltrataba, hablé en dirección, con profesores y mi hija siempre me dijo que allá nadie le hacía nada… y así era, yo mismo lo comprobé, todas sus compañeras la quieren mucho. Hasta que hace unos días el asunto complicó… no sé como contar esto, pese a que tu no me puedas responder, y ni siquiera sé si me estás escuchando.

Casi siempre solía hacer oídos sordos a todo el mundo, porque me aburrían con sus historias… pero ella me tenía bastante expectante.

- Dice que el diablo está con ella. Que él la golpea, y que no la deja en paz. Llamé a sacerdotes, pastores, lo que te puedas imaginar… pero todos han terminando huyendo de ahí porque algo los empuja. Yo misma lo he visto, en un principio tuve miedo de él… pero ya no, soy capaz de hacer cualquier cosa para enfrentarlo. ¿Sientes mi brazo? Esos son rasguños que he recibido cuando he estado con mi hija. No quiero llevarla al doctor, porque la llevarán a un psiquiátrico y terminará… bueno… muerta… y no quiero. Ayúdame. Sé que haces milagros, ya no sé qué más puedo hacer, e intentado de todo… te lo suplico. Te prometo que si la salvas te doy mi vida, esa será mi penitencia… pero ayúdala, por favor.

Se marchó, y mi mente en silencio. Pasaban todos a pedirme favores… pero estaba solo yo y mi oscuridad, pensante por aquel asunto. No podía hacer nada… o eso creí.

Dormí, de pronto me levanté y vi mi cuerpo en la cama. Salí de la habitación y me encontré a mi madre durmiendo en el sillón mientras la luz del televisor le alumbraba la cara. Caminé, y boté sin querer un vaso que se encontraba en la mesa. Mi vieja despertó asustada, luego se levantó y se fue a acostar. Cerré los ojos, y esta vez me encontraba en la calle, me di cuenta que podía teletransportarme solo pensando en el lugar donde quería estar. Vi a otros caminar como yo, pero todos nos ignorábamos, como si también tuviesen que cumplir una petición en corto plazo. Cerré los ojos, y me concentré en la energía, y escuchaba las voces… hasta que sentí el grito horrible, abrí los ojos y estaba dentro de una casa. Un fuerte olor a azufre, a desagüe y un llanto que no se detenía

- ¡Deja a mi hija!
- ¡Mamá! ¡Ayúdame! ¡Me quiere llevar!

Entré a la habitación de Estefanía, y observé a aquella cosa tirándole el pelo, levantándola de la cama. La mujer intentó acercarse a lo que sus ojos era invisible, pero la lanzó bastante lejos. Luego, aquel demonio soltó a la niña, y me miró a la cara. Comenzó a mostrarme sus dientes de perro, y yo, en silencio comencé a acercarme.

- Im 'vestri mom reginam vult opprimere,
- Déjala, no te tengo miedo
- Et posuit in ano est ipsum colem fluit et cruentatur

Por alguna razón entendía el latín, me amenazaba con vejámenes que le haría a mi madre. Sus ojos brillaron y la habitación cambió por completa, vi a mi ex mujer acostada con aquel tipo. Ella en cuatro, gimiendo por la excitación mientras este le golpeaba las nalgas. Me daba vuelta para no ver más, pero seguían allí, podía verlos siempre, no importaba donde lanzara mi mirada, cerrar los ojos también daba igual.

- ¡No… eso ya pasó… sé que eres tú!

Hasta que al fin se dignó a enfrentarme.

- ¡¿Qué quieres?! ¡Ella es mía! ¡Vete de aquí, vuelve a tu cama!
- ¡No me voy a ir, déjala!

Mostró nuevamente sus dientes, como si la fuese a morder.

- Tú no eres el diablo.
- ¡Si, lo soy!
- Si lo fueses no tendrías miedo de mi. Eres igual que yo.
- ¡Mentira!

Cerré los ojos, y lo encontré. Hospital… un tipo vegetal, abandonado entre varios más, como él. Se veía arrugado, como si le quedara poco tiempo de vida.

- Aquí estás. Tú debes ser el padre de Estefanía.

Miré hacia atrás, y su alma venía corriendo, enfadado a atacarme. Lo desconecté. Su alma me empujó y caí. En el techo del hospital se abrió una luz roja parecida al de una nube, lo consumió.
Volví a la habitación de Estefanía, su madre llorando, despidiéndose de ella, diciéndole que ahora cumpliría la manda.

De pronto comencé a verme en el día del accidente. Familia, llanto, pacos, ambulancia, taco… Mi corrida a 110 km/hr, pero esta vez la velocidad disminuía. Ya no veía aquella nebuloza en mi cerebro. Los buses, camiones, y aquel motociclista los veía pasar en cámara lenta. Di un respiro agitado, y sentí mis piernas. Abrí los ojos, miré el techo de mi habitación, conectado a un aparato, lleno de jeringas en todo mi cuerpo.

- ¿Hijo? ¡Cresta! ¡Hijo! ¡Dios mío santo… no puedo creerlo! ¡Enfermera! ¡Enfermera! ¡¡MI HIJO… MI HIJO DESPERTÓ!!

Autor: El Borrador
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Historia de terror : La viejita

Una tarde ya para cerrar la puerta del cementerio, el velador dio un recorrido para avisarles que ya cerraría, la gente empezó a salir y en una tumba muy abandonada que ni siquiera el nombre de quien estaba enterrado allí se distinguía bien, miro a una viejita de rebozo y un vestido largo ya muy viejo con un bastón, tratando de abrir el cancel donde meten las veladoras a sus muertitos, el velador llegó y le preguntó! Buenas tardes señora, que está haciendo? Ya es tarde voy a cerrar el panteón.

La viejita le contestó, tienen mucho que no visitan a este familiar, no tiene veladora está a oscuras, quiero prenderle una, pero no traigo cerillos, no tendrá uno que me preste? buen hombre!
Por supuesto que si, pero están en mi cuartito donde me quedo a velar, los olvidé allí, si gusta démela para ir a prenderla, pero antes dígame porqué la dejaron venir sola? Cómo se llama?

Bueno es que ya tiene mucho tiempo que no visitan está tumba, mire cómo está abandonada, necesita una limpiadita, me llamo Hilaria Rojas y mis hijas quedaron de venir pero yo me les adelante, creo que ya no vinieron tampoco hoy.

El velador no dijo más, se fue a prender la veladora para que no se le hiciera más tarde a la viejita pensando como era posible que sus familias no la procurarán, cuando regresó- para su sorpresa ya no estaba por ningún lado la viejita, puso la vela en su lugar y dio un rondin por si la miraba pero no había nada, se encogió de hombros y siguió en lo suyo.

Al día siguiente dando su recorrido acostumbrado, miró a 3 mujeres en la misma tumba limpiándola y poniendole otra veladora, llegó y saludo, una de ellas le dijo, vinimos mis hijas y yo a visitar a mi madre que está aquí enterrada, andábamos fuera ya teníamos mucho tiempo sin venir, pero veo que alguien vino a traerle una veladora antes,
Si, les contestò el velador, yo estuve con ella ayer era una señora ya mayor, le ayudé a prender la vela, dijo que Uds vendrían para alcanzarla aquí, se me hizo raro que anduviera sola, y más raro me pareció que cuando regresé con la veladora, ya no la encontré, se había marchado.

Cómo era esa mujer? Le preguntó la señora,
Traía un reboso negro y un vestido largo, por cierto ya muy viejo, además caminaba con un bastón, a!!! y me dijo que se llamaba Hilaria Rojas, les dijo el hombre, las 3 mujeres se miraron asombradas entre si, no puede ser le contestaron, así se llamaba mi madre y esa ropa acostumbraba a usar, el bastón aún lo tenemos en casa, como es posible que La Haya visto?

El velador quedó más asombrado la piel se le erizó, al recordar lo que había vivido un día antes, había platicado con un fantasma, las mujeres le rezaron y prometieron ir más seguido su madre se había anticipado a su visita.

Historia de terror : La viejita

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martes, 16 de abril de 2019

Ellos la empujaron

En Facebook seguramente habrás leido la frase "Ellos la empujaron" y habrás visto la foto de esta niña. Aquí comparto la historia detrás de la frase y la imagen.

Ellos la empujaron

La verdadera historia Carmen Winstead: Ellos la empujaron

Después del almuerzo, el profesor anunció que la escuela estaba sosteniendo un simulacro de incendio. Cuando sonó la alarma, Carmen y los otros estudiantes salieron del salón y se reunieron en el patio afuera. Mientras los maestros leen la lista, una banda de cinco chicas decidió que esta era una gran oportunidad para avergonzar a Carmen delante de toda la escuela durante el simulacro de incendio. Se trasladó a donde Carmen estaba de pie, cerca de una alcantarilla, y comenzaron a empujar a la pobre chica hacia la boca abierta. La empujaron tanto que se tropezó y cayó la cabeza en la boca. Cuando la vieron caer, las chicas comenzaron a reírse y cuando el nombre de Carmen fue llamado, gritaron: " ella está en la alcantarilla!" Todos los otros estudiantes comenzaron a reírse. Pero cuando los maestros miraron por la alcantarilla y vieron el cuerpo de Carmen tirado en el fondo en el lodo y la caca, la risa se detuvo abruptamente. Su cabeza estaba torcida en un ángulo extraño y su cara estaba cubierta de sangre. Peor aún, ella no se estaba moviendo. No había nada que ninguno de los maestros pudiera hacer por ella. Carmen estaba muerta. Cuando la policía llegó y bajó a la alcantarilla, determinaron que se había roto el cuello. Su cara había sido arrancada cuando golpeó la escalera en el camino hacia abajo y su cuello se rompió cuando aterrizó su cabeza sobre el cemento en el fondo. La policía arrastró el cuerpo de Carmen fuera de la alcantarilla y la envió a la morgue. Todo el mundo tuvo que quedarse atrás después de la escuela mientras la policía interrogó a todos los compañeros de clase de Carmen. Las cinco chicas le mintieron a la policía, diciendo que habían sido testigos de que carmen se cayó por la alcantarilla. La policía creía en las niñas y la muerte de Carmen Winstead se gobernó un accidente y el caso estaba cerrado. Todo el mundo pensaba que era lo último que iban a oír de Carmen Winstead, pero estaban equivocados. Meses más tarde, los compañeros de clase de carmen empezaron a recibir extraños e-mails en sus Internet. Los e-mails fueron titulados "la empujaron" y afirmó que Carmen no se había caído en la alcantarilla, que había sido empujada. Los e-mails también advirtieron que los culpables deberían poseer y asumir la responsabilidad por su crimen. Si no lo hacían, habría consecuencias horribles. La mayoría de la gente rechazó los e-mails como un engaño, pero otros no estaban tan seguros. Unos días más tarde, una de las chicas que empujó a Carmen por la alcantarilla estaba en casa tomando una ducha, cuando escuchó una extraña risa. Parecía que venía del desagüe. A la chica le dio miedo y salió corriendo del baño. Esa noche, la chica le dijo buenas noches a su madre y se fue a dormir. Cinco horas más tarde, su madre fue despertada en medio de la noche, por un fuerte ruido que resonó en toda la casa. Se encontró con la habitación de su hija, sólo para encontrarla vacía. No había rastro de la chica. La madre preocupada llamó a la policía y cuando llegaron, llevaron a cabo una búsqueda de la zona. Al final, descubrieron los restos espeluznantes de la chica. Su cadáver estaba tirado en la alcantarilla, cubierto de estiércol y caca. Su cuello estaba roto y su cara perdida. Había sido completamente arrancada. Uno por uno, todas las chicas que empujaron a Carmen ese día fueron encontradas muertas. Todos habían sido asesinados exactamente de la misma manera y todos fueron encontrados exactamente en el mismo lugar. En la alcantarilla en la parte inferior de la misma alcantarilla descubierta donde Carmen había conocido su perdición. Pero el asesinato no se detuvo allí. Más y más de los antiguos compañeros de clase de Carmen fueron encontrados muertos. Parecía que cualquiera que no creyera que Carmen había sido empujada, fue finalmente encontrado en la alcantarilla con el cuello roto y sus caras rotas. Dicen que el fantasma de Carmen sigue arrasando, cazando a cualquiera que no creará su historia. De acuerdo a la leyenda, Carmen te llevaría, ya es de un inodoro, una ducha, un fregadero o un desagüe. Cuando te vas a dormir, te vas a despertar en plena oscuridad, paralizada, incapaz de moverte, oyendo risas carcajadas a tu alrededor. Entonces, mientras gritas con horror, Carmen vendrá y te arranca la cara. Así que ten cuidado, porque podrías encontrarte a ti mismo en el final de la maldición de Carmen Winstead.

Hecho: unos dos meses más tarde, David Gregory, de 16 años, leyó este post y no lo hizo publicar. Cuando se fue a tomar una ducha, escuchó risas, empezó a enloquecer, y corrió a su computadora para repost. Él dijo buenas noches a su madre y se fue a dormir, pero cinco horas después, su madre se despertó en medio de la noche de un ruido fuerte y David se había ido. Unas horas más tarde, la policía lo encontró en la alcantarilla, con un cuello roto y la piel en su cara pelada. Incluso Google su nombre - encontrarás que esto es verdad. Si no te gusta & comparte este dicho " ellos la empujaron," entonces Carmen te va a conseguir.
RIP Carmen Winstead

Fuente : Facebook
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La Niña Nahual de Culebra

La Niña Nahual de Culebra, historia basada en hechos reales ocurridos hace unos 20 años.

La Niña Nahual de Culebra

La Niña Nahual de Culebra

Esa tarde de julio había caído una torrencial tormenta, acompañada de fuertes vientos, rayos y truenos. No había llovido así en muchos años en aquel poblado y sus alrededores del valle de Oaxaca.

Eran alrededor de las 4 de la tarde. Presuroso, Don Francisco o Don "Pancho", como le seguimos llamando sus conocidos, tomó su machete, salió de su casa y se dirigió a las faldas del cerro conocido como zompantle, para reunir sus vacas que había dejado pastando y llevarlas a su casa. A este lugar se llega recorriendo unos tres kilómetros de terracería.

Don Pancho iba a pie, dispuesto a realizar su tarea diaria. Casi llegaba a su destino, cuando algo llamó poderosamente su atención, él no podía creer lo que veía. En pleno camino de terracería y alrededores, había una cantidad impresionante de peces regados por doquier. Se sorprendió por la cantidad de ellos y algunos aún brincoteaban moribundos. Trató de buscar una explicación lógica, pero concluyó que era un fenómeno que nunca antes había visto y completamente anormal. En ese momento recordó que sus abuelos contaban que algunas veces podían llover peces cuando un Nahual de Culebra de agua se levantaba y se movía de lugar.

No encontraba otra explicación a ese fenómeno, sobre todo porque en ese sitio, jamás alguien hubiera podido encontrar un pez en el pequeño arroyuelo más cercano. Era imposible. Aparte, ¿A qué loco se le hubiera ocurrido ir hasta las faldas del cerro a tirar peces vivos? Seguía buscando una explicación lógica y aún no se reponía de su asombro, cuando en la cercanía escuchó sollozos de una persona. Aturdido, miró alrededor para identificar de dónde provenía el llanto. Caminó varios metros entre los arbustos y descubrió a una niña de no más de 12 años de edad. Estaba sentada en el suelo, empapada de pies a cabeza, despeinada, enlodada y temblando de frío.

La niña era una extraña. Nunca la había visto. Ni siquiera la identificaba como familiar de algun lugareño. Don Pancho pensó lo peor, que tal vez la habían secuestrado, o que la habían raptado, violado y sus agresores la habían abandonado ahí. Sin más, le preguntó si estaba bien, que con quién iba o por qué estaba sola, por qué lloraba, dónde estaban sus padres, cómo se llamaba, etc. Entre lágrimas, la niña sólo dijo que estaba sola, que su nombre era Nereida y que "alguien" la había tirado ahí. Ya no contestó más preguntas.

Don Pancho seguía imaginando cosas. Pensó también, que quizá la niña lo estaba engañando y que seguramente había huido de su casa por alguna travesura y tenía miedo de regresar por ser regañada o golpeada y por eso no quería decir nada más. Le dijo que lo que hubiera pasado, que no se preocupara, que confiara en él, que no la podía dejar sola ahí y que la llevaría a su casa. Así lo hizo. Reunió su ganado y emprendieron el camino de regreso al pueblo.

Al llegar a su casa, Don Pancho le platicó a su esposa lo sucedido y lo extraño de las circunstancias. Le dijo que daría aviso a la autoridad del pueblo y al día siguiente iría a los pueblos cercanos, para preguntar si había alguna niña extraviada o algunos padres buscaban a su hija.

Como Don Pancho tenía tres hijas, una de ellas era de la edad de Nereida y justo vestía de la misma talla, así que le pidió a su hija que le prestará ropa a la niña desconocida para que se cambiara. A solas las dos niñas se metieron a cambiar a un cuarto. Cuando Nereida se quitó el vestido mojado, la hija de Don Pancho le vio la espalda marcada con grandes cicatrices y golpes recientes como marcas de cinturón o látigo. De inmediato le preguntó a Nereida qué le había pasado. Nereida le dijo que sólo a ella por ser niña de su edad podía contar la verdad, pero le pidió que no le dijera a nadie y comenzó su relato.

Le dijo que había nacido en un pueblo cercano a la costa del estado. Al nacer como era costumbre en ese lugar, a muchos niños los convertían en nahuales mediante un rito y usando el cordón umbilical. Así ella tenía un Nahual de Culebra de agua. Le contó que ese "animalito" estaba en un lugar secreto de su casa, donde sólo ella y sus padres sabían y que su Nahual iba creciendo a la par de ella. Que todos los días tenía que llevarle de comer, pero que cuando se enojaba la golpeaba en la espalda con la cola, por eso las cicatrices anteriores y heridas recientes y que además enojado crecía a proporciones increíbles, capaz de destruir una catedral.

Le contó que ese día hubo una fiesta en su casa. Su madre, en secreto, le recordó que le llevara de comer a su nahual, pero que ella, entretenida en el juego con los demás niños, lo olvidó. Al parecer eso enfureció a su nahual y repentinamente, comenzó a llover muy fuerte con rayos y truenos. Furiosas ráfagas de viento derribaban árboles. Todos los invitados corrieron despavoridos a refugiarse a sus casas. Enseguida su furioso nahual la golpeó a ella y a sus padres con la cola. Después creció como nunca lo había hecho y destruyó completamente su casa. Sus padres quedaron lastimados y a ella la levantó en una nube y la había tirado en el lugar donde Don Pancho la encontró.

Asimismo, le dijo que su nahual se encontraba ahora cerca de las faldas del cerro en una pequeña laguna, por lo que en esa zona lloveria continuamente. Pero que tenía que llevarle de comer para mantenerlo tranquilo y evitar una desgracia, porque además si él no comía, ella tampoco podía hacerlo y viceversa.

La hija de don Pancho no tardó en contarles lo que Nereida le había revelado. Incrédulo, don Pancho salió a primera hora del día siguiente a recorrer los pueblos cercanos para preguntar si había noticias de alguna niña extraviada. Lo mismo hizo con la autoridad del pueblo. No encontró ninguna novedad.

A su regreso, su esposa le contó que Nereida no había querido comer todo el día, que dijo que no podía hasta "hacer algo". Le pidió unas tortillas y le dijo que regresaría después. Que no se preocupara, que iba a estar bien, que sólo tenía que ir a un lugar pero sola. Don Pancho y su esposa le pidieron a su hija que le preguntara a Nereida a dónde había ido. Esta le dijo más tarde que le había llevado comida a su nahual, que como le había dicho, eso tenía que hacerlo todos los días.

Así pasaron dos semanas. Nereida parecía que se había adaptado a la nueva familia, aunque no hablaba con nadie mas que con la más chica de las hijas de don Pancho, que era de su edad. Todos los días salía con comida a un lugar, al que los señores no le cuestionaban, se hacían que no se daban cuenta. Un día de esos, Don Pancho, le hablo muy seriamente y le dijo que era momento de decirle de dónde era y donde vivía, para llevarla a su casa y entregarla con sus padres, que debían estar muy preocupados.

Sosprendentemente, Nereida le contestó. Le dijo que ya casi estaba lista para marcharse. Que sólo le diera unos días más y llegado el momento, ella misma le avisaría un día antes.

Así pasaron otros días. Una tarde, Nereida se acercó a Don Pancho y le dijo que había llegado el momento de "moverse". Que lo haría al día siguiente por la tarde. Le dijo que el único favor que le pedía, era que le regalará unos tacos para el camino. Él le ofreció dinero, pero ella contestó que no se preocupara por eso, que no lo necesitaba. Que sólo al día siguiente la acompañara a tomar el autobús a la carretera, pero tendría que ser en un lugar solitario, no en la parada habitual, por seguridad de todos.

Al día siguiente comenzó a llover incesantemente desde temprano. El cielo estaba totalmente cubierto de nubes negras. La lluvia era ligera pero no violenta. Era como las seis de la tarde cuando Nereida le dijo a Don Pancho que era momento de irse.

Agradeció a todos en casa por su hospitalidad y pidió a Don Pancho que la acompañara a la carretera, al lugar donde tendría que tomar el autobús, el cual le dijo era uno especial, que ella sólo sabía el momento en que pasaría.

En el camino agradeció a Don Pancho por cuidarla, por darle techo y comida. El le pidió acompañarla hasta su casa y entregarla sana y salva a sus papás, pero ella se negó. Le dijo que no se preocupara, que llegaría a su destino segura, que ella sabía cuidarse y había alguien más que la cuidaba y que nadie le haría daño.

También le dijo a Don Pancho que algún día volvería para pagarle todo lo que habían hecho por ella. Más tarde, sin que algún autobús se divisara o se escuchará. Nereida dijo "ya viene" y como arte de magia apareció un autobús cuya línea jamás había visto Don Pancho. Le hizo la parada. Nereida le dió un abrazo, subió al autobús y aún desde adentro con la mano le dijo Adiós. El autobús partió y se perdió en una curva.

Desde esa tarde han pasado unos 20 años. Don Pancho y su familia siguen su vida normal y todos recuerdan esa anécdota y juran que no lo soñaron Y desde entonces, cada vez que el cielo se cubre de nubes negras y amenaza con una torrencial tormenta, Don Pancho sólo mira al cielo y se pregunta si en alguna nube de esas vendrá Nereida de regreso como lo prometió.
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Historia de Gárgolas : Los guardianes de la noche

Historia de Gárgolas : Los guardianes de la noche

Noha es un niño de 12 años que fue a pasar vacaciones en casa de sus abuelos por parte de padre, al principio el pequeño no quería ir ya que pensó que lo pasaría aburrido y fuera de eso había rumores en la familia que decían que el abuelo Jhon estaba loco. Cierto día Noha ve a su abuelo limpiando una enorme estatua de 2 metros.

- ¿Abuelo que es esa cosa que limpias?
- Hola pequeño, está es una estatua le dicen GÁRGOLA pero yo lo llamo HIPERIÓN.
- ¿HIPERIÓN, porque ese nombre tan raro?
- HIPERIÓN es un Titan de la mitología griega, su nombre significa “el que todo lo ve”, lo que lo convierte en el titán de la vigilancia y la observación, por ese le coloque a esta bella estatua ese nombre, ¿magnífico he?
- Pero abuelo es feo, da miedo.
- No digas eso Noha te puede escuchar y además hieres sus sentimientos, no tendrá la belleza física pero su corazón es puro y hermoso. ¿Quieres escuchar la historia de las GÁRGOLAS?
- Bueno. Aparte tengo mucha curiosidad por saber porque cuidas tanto está estatua.
Jhon empieza a relatar la historia.

-Dice antiguas leyendas que la GÁRGOLAS eran criaturas muy hermosas que convivían con los seres humanos, para ese entonces el mundo solo respiraba paz y tranquilidad ya que las GÁRGOLAS protegían a la humanidad tanto de día como de noche, no había humano que no las quisiera, después de todo nos protegían. Pero casi siempre en toda historia hay una manzana podrida, había un mago que envidiaba a las GÁRGOLAS ya que eran amadas por las personas y también porque quería hacer el mal, y para hacer eso ideó un macabro plan que cambiaría el rumbo de la historia. Una noche el mago hizo un hechizo y para lograr su cometido se reunió con todas las GÁRGOLAS con la excusa de que les prepararía un banquete, fueron a comer el delicioso banquete pero apenas las GÁRGOLAS terminaron de comer sufrieron una dolorosa transformación convirtiéndose en monstruos, sus alas eran como las de los murciélagos, sus patas como las de un toro, de su frente salieron cuernos, y sus bocas grandes colmillos. Ya no eran tan bellas y a partir de ese momento las personas empezaron a evitarlas poco a poco.

- Humanos a si nos pagan después de todo lo que hemos hecho por ustedes. Ahora que somos monstruos nos evitan, mientras protegíamos sus hogares éramos amados. Decían las GÁRGOLAS con tristeza. El mago al ver la reacciones de las personas dijo. - No es suficiente.

Luego de eso el mago con sus hechizos creo monstruos malignos y esas criaturas fueron y mataron algunas personas entre ellos niño. Las personas se asustaron ante lo que vieron.
- ¿¡Esas son las criaturas que ustedes aman!? Ya no son sus protectores, ahora son demonios que masacran y comen humanos! Hagamos justicia. Dijo el malicioso mago.

La multitud enfurecida fue con antorchas, hachas, palos y piedras a enfrentarse a las GÁRGOLAS. Las gárgolas sin saber lo que pasaba pedían calma y tranquilidad para esclarecer lo sucedido. Pero la multitud no quería escucha.
- ¡Fuera monstruos. Lárguense de nuestras tierras! Su líder HIPERIÓN trato de hablar pero le lanzaron piedras a él y a su grupo, entre la multitud dispararon y les tocó defenderse de todas esas personas que una ves los amaron. El mago sonriendo para quedar como el héroe lanzó su último hechizo convirtiendo a las GÁRGOLAS en estatuas, mientras sus cuerpos se convertían en piedras las personas aplaudían.
- ¡Son unos malditos traidores! Dijo HIPERIÓN mientras observaba en la lejanía a un niño llorando por la injusticia y así es como se convirtieron en piedra.

Después de eso las cosas no eran como antes. Todo se volvió un caos y el mal triunfo. Solo un niño y un grupo de personas confiaban que las GÁRGOLAS eran inocentes y guardo algunas estatuas en su casa con el permiso de sus padres, con el tiempo aquel niño creció y por su propia cuenta busco al mejor mago para revertir el hechizo , el mago hizo lo que pudo, no pudo revertir el hechizo totalmente, pero hizo que las GÁRGOLAS despertaran en la noche y de día dormírian en forma de estatua. Cuando las GÁRGOLAS despertaron no querían saber de los humanos, pero vieron cómo su mundo estaba en total oscuridad y como aquel mago malvado dominaba las tierras con sus horrendas criaturas.

- ¿Tu eras aquel niño que lloro por nosotros? Aunque estuve durmiendo escuche tus llantos y súplicas. Se que todos los humanos no son malos, pero eso que nos hicieron es imperdonable. Te estoy agradecido por confiar en nosotros. Dice el líder de las GÁRGOLAS.

Las GÁRGOLAS salieron de su escondite y empiezaron una batallá con aquellas criaturas del mal, la fuerza de ambos bandos era descomunal, la batalla fue cuerpo a cuerpo, el líder de las GÁRGOLAS desmembró los cuerpos de aquellas criaturas. Pero no tenía fin porque se regeneraban, así que se le ocurrió la idea de matar al mago y para eso pidió a las otras GÁRGOLAS que distrajeran al malvado mago. Mientras este estaba descuidado sintió una leve cortada en su cuello que poco a poco su cabeza iba deslizándose hasta caer por completo al suelo, el cuerpo del mago cae y en medio del gran charco de sangre una de las GÁRGOLAS arranca su corazón y lo quema con una antorcha, su líder con sus patas aplasta todo su cuerpo. Ya el mago estando muerto las criaturas malignas se desvanecen, poniéndole fin a la batalla. Las personas salieron alegremente para agradecerles.

- No crean que hicimos esto por ustedes. Desde hoy buscarán la forma de defenderse, lo que hicimos fue por venganza para recuperar nuestro orgullo, no queremos su agradecimiento ni mucho menos su compasión, queda claro que la mayoría de ustedes apesta y no nos merecen. Ustedes son los verdaderos monstruos aquí. Adiós humanos no queremos volver a verlos jamas. Dijo el líder de las GÁRGOLAS.

Las GÁRGOLAS jamás fueron vistas por las personas, dicen que desde las sombras protegen a los inocentes, pero a un así ellos prometieron nunca convivir con los humanos.
- ¿Abuelo y que pasó con el joven que ayudó a las GÁRGOLAS?
- El joven que ayudó a las GÁRGOLAS creo un grupo junto a muchas personas para protegerlas de todo aquel que quisieran destruirlas ya que el día era y es su debilidad por lo tanto son venerables. Cada GÁRGOLA fue distribuida en diferentes partes del mundo, están en catedrales, en templos, y esta que la cuido yo aquí en casa.

- Cielos abuelo que gran historia, lastima que sean solo leyendas.

Luego de la historia al caer la noche en medio de una fuerte tormenta varios hombres invaden la casa de los abuelos de Noha para robar. Jhon su abuelo sale a enfrentarlo pero es golpeado por uno de ellos, Noha en medio del susto sale corriendo por ayuda y se oculta en el sótano donde está escondida la estatua.
- Por favor, HIPERIÓN si en verdad existes salva a mis abuelos. Los mataran-de pronto Noha ve que la estatua se mueve y sale a toda velocidad, la GÁRGOLA golpea fuertemente a los hombres matándolos en el acto.
- ¿Jhon estas bien?
- Gracias HIPERIÓN, ya estoy muy viejo para estas cosas.
- Aún sigues siendo obstinado. HIPERIÓN carga a Jhon; mientras tanto el pequeño Noha queda sorprendido al ver a la GÁRGOLA.
- Increíble¡ después de todo el abuelo no está loco, son ciertas las leyendas.
HIPERION le sonríe al pequeño,le guiña un ojo y le dice - Que sea nuestro pequeño secreto.-Después de un rato el sol sale sobre las enormes montañas y Noha ve como poco a poco la GÁRGOLA se convierte en estatua.

- Al caer la noche se libran batallas entre el bien y el mal pero desde las sombras las GÁRGOLAS LOS GUARDIANES DE LA NOCHE siempre nos protegerán. Dice Jhon mienstras sonríe acariciando la estatua.

Gárgolas

Fuente : Facebook
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Reencarnación

—¿Estás segur@ de que deseas encarnar en la Tierra?
—Totalmente. La decisión está tomada.
—¿Eres consciente de los retos a los que te enfrentas?
—Nunca antes he encarnado en ese planeta, de modo que no sé lo que significan realmente los conceptos de "miedo", "dolor", "soledad" o "tristeza". Tal vez el que más me preocupa es el de "muerte"... No alcanzo a comprender la idea de dejar de existir para siempre: eso es imposible, pero los humanos creen que es así. Sea como sea, mi alma desea "bajar" y experimentar todo eso, aportar mi luz y contribuir con mi ser al cambio de conciencia.
—Cuando estés allí abajo, limitado por el cuerpo físico y preguntándote qué haces en ese lugar, "comprenderás"... Desde este estado de conciencia ni siquiera puedes intuir lo que implica experimentar la densidad y la limitación.
—Asumo el reto...
—Entonces, si esa es tu voluntad, solo me queda desearte un feliz viaje por el mundo tridimensional y recordarte que estaremos contigo, desde esta dimensión, observándote y guiándote. Si consigues abrir tu corazón lo suficiente, tarea que no es en absoluto sencilla, serás capaz de "escucharnos" y de percibir nuestras señales.
—¿Y cuál es la mejor manera de abrir el corazón?
—Hacerle caso. Escuchar tu voz interna. Dejarte llevar y soltar la resistencia a que las cosas en la Tierra no sean como deseas... Aceptarte, en definitiva, tal y como eres. Solo de esa forma podrás aceptar a los otros y honrar sus aprendizajes. La paz y el amor que surgirán en ti como consecuencia de esa aceptación te pondrán automáticamente en "contacto" con nosotros.
—De acuerdo, lo tendré en cuenta.
—No, amigo mío... Lo olvidarás. Son las reglas. Tendrás que irlo recordando a medida que tu cuerpo físico, ya contaminado de juicios, apegos y creencias negativas, crezca y se haga adulto. La luz de tu alma deberá emerger entre las tinieblas del temor, la desconfianza y la incomprensión. Confía, amado nuestro: estamos seguros de que serás capaz de conseguirlo.
—¿Qué es eso?
—Es el vientre de tu madre terrestre.
Y ese pequeño embrión con extremidades que puedes ver en su interior es el cuerpo físico en el que vas a encarnar.
¡Buen viaje, alma estelar!

Reencarnación

Fuente : Facebook
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lunes, 15 de abril de 2019

La verdadera historia de Jack y Rose de Titanic

¿Existió realmente Jack Dawson y su historia de amor en el Titanic con Rose Dewitt?

La verdadera historia de Jack y Rose de Titanic

La verdadera historia de Jack y Rose de Titanic

En Halifax, hay una modesta tumba, en comparación con las otras, de las víctimas de la catástrofe del RMS Titanic. Esa lápida en el cementerio en Nueva Escocia, lleva el número 227, la fecha de la catástrofe y la inscripción de un nombre:
J. Dawson.

Durante mucho tiempo fue solamente un nombre más, hasta que la producción cinematográfica de 1997 impulsó la catástrofe del Titanic y el personaje Jack Dawson se hizo famoso como protagonista de la historia. Y es que en realidad fue un acontecimiento terrible.

Sitios como “Enciclopedia Titánica”estaban plagados de comentarios que preguntaban si Jack y Rose eran personas reales. La tumba se convirtió en un templo de la emoción de muchos adolescentes y personas en general.
El cuerpo de esa persona recuperada por el Mackay-Bennett y enterrado en Canadá el 8 de mayo de 1912 era importante. Gracias a que las personas pensaron haber encontrado la tumba de Jack Dawson hay muchos tributos florales en la lápida donde reposan los restos de este hombre.

Un documental de Discovery Channel, en Estados Unidos, emitido en el 2001 abordó este tema. Esa fue la base la investigación:
“El irlandés a bordo del titanic”, el primer texto que habla con gran extensión sobre la verdadera identidad del cuerpo número 227. Esta tumba pertenece en realidad a un hombre cuyo nombre era Joseph Dawson y no Jack Dawson, y esta es su historia:

Se creía que J. Dawson era solo un pasajero pero en realidad, en sus cosas que llevaba cuando se recuperaron sus restos, lo identificaron como miembro de la tripulación. Era un condensador de ajuste, una especie de esclavo que encargaba de canalizar el carbón. Se encargaba de las tareas de mantenimiento, que debían estar siempre al mismo nivel. Cuando se produjo el impacto, Dawson tuvo tiempo de agarrar su bolsa personal y su tarjeta identificada. Los documentos indican que J. Dawson tenía 23 años de edad, mucho más joven que los 30 años de edad que pensaron los marineros. Su ciudad natal aparece como Dublín, Irlanda.

En Dublín existía un hogar de ancianos, donde vivía el miembro más antiguo de la familia Dawson, May Dawson, quien nació en el año de la tragedia del Titanic, 1912, recuerda relatos acerca de Joseph Dawson, miembro de la familia que se embarcó en el buque más grande de la época.
Este trabajador de los hornos firmó con su primera inicial, en lugar del nombre de pila, por eso se pensó, cuando vieron su tumba, que la "J" significaba "Jack".
Viajó en el RMS Majestic años antes de subirse al Titanic.
Las similitudes entre la realidad y la ficción son sorprendentes, ambos jóvenes eran de escasos recursos económicos. Dawson había oído hablar de grandes trasatlánticos que prometían un buen sueldo. En un certificado temporal del embarque que se realizó en Netley el 30 de junio de 1911 que está disponible, se puede leer: “El número 1854, J. Dawson, está a la espera de un permiso de descarga del día 1 julio de 1911 al 20 julio de 1911”. Lo que comprueba el trabajo que desempeñaba en estos buques.

Había otra razón para embarcarse en el barco, y es que días previos a la tragedia, mientras estuvo paseando por algunos bares, Dawson conoció al encargado de los hornos de un barco, llamado John Priest. Pero, más importante aún, también llegó a conocer a la hermana atractiva de Priest, de nombre Nellie. El joven J. Dawson, por tanto, empezó a cortejar a la dama que también se embarcó en la nave. Su destino no fue el mejor, pero esta fue su verdadera historia.

Así que la mundialmente famosa historia de amor entre Jack y Rose, a diferencia de la de otros personajes de la película que si estuvieron basados en hechos reales, fue una invención del director James Cameron. Aunque hay que tener presente que el director escuchó muchas historias en relación al Titanic antes del rodaje de la película, y tal vez se basó en una o en elementos de algunas de ellas para crear a los protagonistas del filme.

De hecho hay una historia de una mujer de clase alta cuyo pretendiente era un hombre de clase baja, y que pudo haberle dado a Cameron elementos para elaborar la singular historia de amor.

Hubo un hombre llamado Emilio Portaluppi que pagó £ 12, 14s, 9d por un boleto de segunda clase, mientras que Madeleine Talmage Astor, esposa del magnate John Jacob Astor, estaba en primera clase con un boleto de £ 247, 10s, 9d. Portaluppi, que murió a los 93 años en 1974, siempre fue un caballero y nunca reveló el verdadero alcance de su asociación con la señora Astor incluso después de sobrevivir al desastre, pero las pruebas de las entrevistas que dio en su vida posterior han encontrado una conexión entre los dos . Él estaba enamorado de la señora Astor, de acuerdo con news.discovery.com, y fue a través de ella y su marido que no solo llegó a Titanic, sino que viajó en primera clase como invitado de los Astors. Su historia refleja gran parte de la descripción que hace James Cameron de Jack Dawson en la película de 1997 y se cree que es uno de los puntos de partida de la película. Como Dawson, Portaluppi era un pasajero en el barco por suerte y fue invitado a cenar con pasajeros de primera clase la noche en que el Titanic golpeó el iceberg. Era un cantero respetado que había trabajado en los relieves del Edificio de la Bolsa de Nueva York y se consideraba que tenía un talento extraordinario. Él había estado en Italia para visitar a su familia y estaba regresando a Milford, New Hampshire. Originalmente había sido reservado en una de las otras naves de la línea White Star, Oceanic II. Sin embargo, recibió un telegrama de los Astor invitándolo a unirse a ellos en el Titanic cuando regresaban de unas vacaciones en Egipto. Ellos, al parecer, querían que usara sus habilidades en estatuas fuera de su villa de Newport. Claudio Bossi, autor de un libro titulado Titanic, dijo a Discovery News: "Sólo en los últimos años de su vida, cuando regresó a Italia, contó la historia de su viaje al Titanic a periodistas locales".
Que él estaba en el bote salvavidas número 14 cuando fue recogido por Carpatia es todo lo que sabemos con certeza. Después de ser despertado por el ruido del iceberg o una explosión en la sala de máquinas, salió a cubierta.
Una versión que dio Portaluppi fue que saltó al mar y nadó hasta una gran pieza de hielo flotante, manteniéndose a flote hasta que fue recogido por uno de los botes salvavidas. Otra, menos probable, dice que se metió en un bote que estaba medio lleno, pero cayó al agua y nadó durante dos horas hasta que fue sacado del mar. En su demanda de una indemnización de $ 25,000 contra los propietarios del barco, dijo: "Estuve en el agua del Océano Atlántico durante más de dos horas, sufriendo un dolor insoportable de cuerpo y agonía mental, y me han causado y me causarán un gran dolor y sufrimiento''.
También se afirmó que en el momento del hundimiento había subido a un bote salvavidas vestido de mujer. De hecho, cuando Carpatia envió una lista de supervivientes, su nombre fue rebautizado como «Sra. Portaluppi». Después de sobrevivir al Titanic, se convirtió en soldado del ejército italiano durante la Primera Guerra Mundial y se casó por segunda vez a pesar de nunca divorciarse de su primera esposa. La Sra. Astor se volvió a casar durante la Primera Guerra Mundial, perdiendo la fortuna que heredó de su marido.

Sea como sea la cautivante historia de Rose y Jack, será recordada como una de las más bellas e impactantes historias de amor presentadas en el cine. Pero no se debe olvidar la tragedia real detrás del romanticismo de la historia, y se debe dar el respeto merecido al acontecimiento trágico de mayor magnitud que ha ocurrido en el trasporte comercial marítimo en toda la historia.

película Jack y Rose de Titanic

película Jack y Rose de Titanic

La verdadera historia de Jack y Rose de Titanic

titanictitanic

La verdadera historia de Jack y Rose de Titanic

joseph franklin dawson
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viernes, 12 de abril de 2019

Mitología hebrea : Salomé, la seductora

Salomé fue hija de Herodes Filipo l y de Herodias.
Herodes Antipas, Tetrarca de Galilea, se casó con Herodias, divorciada ésta de Filipo l, hermano de Antipas.

Este hecho fue de gran escándalo en toda la Galilea, ya que no era lícito según las leyes hebreas, casarse con la que fue, mujer de tu hermano.
Uno de los grandes opositores fue Juan, llamado el Bautista, éste increpaba públicamente a Herodes diciendo:
« No te es lícito tenerla, pues es la mujer de tu hermano».
Por causa de la acusación de Juan el Bautista, Herodes mandó encarcelar al profeta en los calabozos del palacio, pero no se atrevió a nada más, ya que parte del pueblo escuchaba y seguía a Juan.

El día del cumpleaños de Herodes se celebró una gran fiesta en palacio, fueron invitados los más nobles y poderosos personajes de Galilea.
En el gran salón de festejos, después del banquete, con todos los invitados presentes, aparece Salomé ataviada para danzar, bella y seductora.

La hijastra de Herodes Antipas, saluda a los invitados y reverenciándo a su rey, comienza a moverse para él, al son de la música......
Y Salome danzó cual si sus pies descalzos no rozaran los tapices del suelo, giraba sobre si misma, y giraba, haciendo que las ligeras gasas que apenas la cubrían, flotaran a su alrededor dejando entrever su bello cuerpo, comenzó a describir un amplio circulo, rozando con la yema de sus dedos a los absortos invitados, las pulseras de sus brazos, de sus tobillos, tintineaban al son de sus movimientos, sus collares bailaban con ella...se agitaba seductora.

Salomé brillaba, las gotas de sudor perlaban su piel morena, danzaba poseída por el ritmo de tambores, de cítaras y timbales, de pronto..... la música cesó y con un salto cayo de rodillas a los pies de Herodes, sus negros ojos clavados en el rey, sus pechos, brillantes por el sudor, acompañaban su agitada respiración, su boca entreabierta, joven y roja, sonreía provocadora, sus manos en las caderas.
Salomé era toda sensualidad, y lo sabia.

El rey pareció despertar del hipnótico baile, su mirada recorrió el bello cuerpo de la joven Salomé, pareciole estar solo con ella, con voz ronca por el deseo y sin pensarlo dijo;
«Todo lo que pidas, Salomé...te lo juro...lo pondré a tus pies»
Los invitados murmuraban entre asombrados y admirados, unos a otros se decían ¿lo que pida?.

Salomé corrió junto a su madre, Herodias se inclinó y apenas movió los labios junto al oído de su hija.
La joven volvió al centro del gran salón y con falsa modestia dijo : «Mi señor..o mi rey... sólo una cosa os pediría..la cabeza de Juan.. al que dicen el Bautista.. aquí..ahora.. si os place,.. mi rey y señor».

Herodes Antipas torció su gesto, poniéndose en pie, dirigiose al Capitán de la guardia, enérgico dijo... ¡Hacedlo!.
Al rato un soldado traía, entre murmullos, la cabeza sangrante de aquél, al que habían llamado, el Bautista.

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La leyenda del lapacho

Cuenta la historia, que Dios estaba preparando el mundo, se reunió una tarde con todos los árboles y pidió que cada árbol eligiera la época en la que cada uno de ellos quisiera florecer y así, embellecer la tierra.
¡Y en un estallido de alegría comenzaron todos a gritar: “otoño, verano, primavera, decían !!!”
Pero Dios observó que ninguno elegía la estación de invierno.
Entonces Dios preguntó:
- ¿Por qué nadie elige la época de invierno?
Cada uno tenía su razón. ¡Muy seco! ¡muy frío! ... muchos incendios!
Entonces Dios pide un favor...
Necesito al menos un árbol, que embelese el invierno, que sea valiente y capaz de enfrentar el frío, la sequía y las quemas y en ese frío poder embellecer el mundo...
Se quedaron todos en silencio.
Fue entonces que un árbol callado y tranquilo al fondo, sacude sus hojas y dijo:
-¡Yo voy!...
Y Dios con una sonrisa preguntó:
- ¿Cuál es tu nombre?
¡Me llamo ""Lapacho, señor!
Los otros árboles, quedan espantados del coraje del Lapacho y su locura de querer florecer en invierno.
Entonces Dios respondió:
- Por atender mi pedido te haré florecer en el invierno no sólo con un color, sino con varios...
Para que también en invierno, el mundo sea colorido.
Como agradecimiento le dijo: tendrás diferentes colores y texturas y tu linaje será enorme.
Y así Dios hizo uno de los más hermosos árboles que da color al invierno. Y así tenemos al Lapacho:
Blanco
Amarillo
Amarillo del pantano
Amarillo de la hoja lisa
Amarillo niebla
Rosa
Púrpura
Morado

¡Qué podamos ser como el Lapacho, y sepamos florecer en los inviernos de la vida!`

La leyenda del lapacho
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Cuento corto de terror : La abuela

No me gustaba ir a la casa de la abuela, olía raro, todo era viejo y ella solo se la pasaba en su sillón sin moverse. Mis padres me impedían que me acercara, temían qué la molestará. Así ha sido desde hace un año. Hoy mi carrito se fue debajo del sillón de mi abuela, con miedo fui por el cuidando que mis padres no me vieran. Al sacarlo sentí una mano rozando mi espalda, miré y era mi abuela, qué balbuceaba, y después de unos segundos entendí que pedía ayuda. En eso entró mi padre y mi abuela se quedó quieta. Desde ese día, busque la forma de acercarme a mi abuela, que con mucho esfuerzo me pidió que cambiara las pastillas del frasco de medicina. Lo hice y le puse otras pastillas que ella me dijo de donde agarrar. Con los días la note mejor, pero cuando aparecían mis padres ella volvía a quedarse inmóvil. Con los días mi abuela me dijo que si ponía gotas de un frasco negro sobre las bebidas de mis padres me daría toda su herencia. Yo tenía 12 años, pero sabía lo qué era una herencia, así que lo hice. Mis padres quedaron dormidos, mi abuela entonces habló bien y me dijo qué la desatará de la espalda, la tenían amarrada y nunca me di cuenta. Después me pidió llamar a la policía. Cuando llegó la policía mis padres despertaba y escuchaban cuando mi abuela los acusó de secuestro y envenenamiento, para así quedarse con la herencia, también les contó qué yo la había salvado. Mis padres intentaron safarse para golpearme, pero la policía les disparó...

Hoy han pasado 2 años,mi abuela y yo vivimos en Miami, mi abuela me contó qué cuando les dijo a mis padres qué su herencia sería para mí, ellos la amarraron y la envenenaban poco a poco para qué al morir no causará sospecha. Lo que mi abuela no sabe es qué yo escuché a mis padres hablar una noche de su plan, por eso me dispuse a ayudarla... era obvio qué no permitiría qué me robarán la herencia de la abuela... mi abuela me dijo que cuando ella muera ya podría usar el dinero cómo quiera, así que... creó que la abuela tendrá un accidente en las escaleras mañana....

Cuento de terror : La abuela

Autor : Desconocido
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jueves, 11 de abril de 2019

El Suicidio de Opus

El 23 de marzo de 1994 el médico forense examinó el cuerpo de Ronald Opus y concluyó que murió de una herida de bala en la cabeza. El Sr. Opus había saltado desde lo alto de un edificio de diez pisos con la intención de suicidarse. Dejó una nota antes de lanzarse al vació, en la que indicaba sus razones. Durante la caída y pasando el noveno piso su vida se vio interrumpida por un disparo de escopeta que paso a través de una ventana y lo mató instantáneamente.

Ni el que disparó, ni el suicida eran cocientes de que una red de seguridad había sido instalada apenas en el piso ocho, con el fin de proteger a unos trabajadores de construcción y por lo tanto Ronald Opus no habría completado su suicidio, al menos de la forma que tenia pensado.

“Por lo general,” continuó el Dr. Mills, “una persona que pretende suicidarse y tiene éxito, a pesar de que el mecanismo podría no ser lo que tenía pensado, todavía se define suicidio.”

Que el Sr. Opus hubiera recibido un disparo camino a un suicidio que probablemente no tendría éxito, hizo que el medico forense dictaminara un homicidio. La habitación del noveno piso desde donde se disparó la escopeta había sido ocupada por un hombre mayor y su esposa. Mientras mantenían una fuerte discusión, él la amenazó con la escopeta. El hombre estaba tan disgustado que cuando apretó el gatillo, un montón de pellets atravesaron la ventana y se alojaron en la cabeza del Sr. Opus.

Cuando uno tiene la intención de matar al sujeto A y accidentalmente mata a un sujeto B, uno es responsable por la muerte del sujeto B. Cuando el anciano fue acusado de homicidio, él y su esposa no titubearon. Ambos dijeron que pensaban que la escopeta estaba descargada, que era una vieja costumbre del viejo amenazar a su esposa con su escopeta descargada. No tenía la intención de matarla. Por lo tanto la muerte del Sr. Opus parecía ser un accidente, es decir, el arma había sido cargada accidentalmente.

La investigación posterior reveló, según versiones de un testigo, que el hijo de la pareja había sido visto cargando la escopeta unas semanas antes del fatal accidente. Supuestamente la anciana había quitado el apoyo financiero a su hijo y este, sabiendo de la propensión del viejo a apuntarle a su madre, cargó el arma con la esperanza de que su padre matara a su madre. El asesinato del Sr. Opus ahora era responsabilidad del hijo.

Y aquí viene el toque exquisito, investigaciones posteriores revelaron que el hijo era, de hecho, Ronald Opus. Se había deprimido tanto por el intento de asesinato de su madre que esto lo llevo a lanzarse del piso 10 el 23 de marzo, solo para ser asesinado por un disparo que atravesaba una ventana en el piso nueve. El hijo se había asesinado a si mismo, por lo tanto el forense cerró el caso como suicidio.

El Suicidio de Opus

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Historia de terror : las gemelas Pollock

Uno de los casos mas impactantes de reencarnación, es el de las gemelas Pollock. Un 5 de mayo de 1957, en Whithley-Bay, Inglaterra. Era domingo y las personas se dirigían presurosas a la iglesia. Dos pequeñas niñas de la familia Pollock, Joanna y Jacqueline, de once y seis años respectivamente, se adelantaron para alcanzar lugar.

Mientras daban vuelta a la esquina de la calle, un carruaje las atropelló y descuartizó. Las niñas murieron al instante. John y Florence Pollock recibieron la noticia y sus corazones se destruyeron. Parecía que no se sobrepondrían ante esta tragedia, estaban devastados y desconsolados. Pero después de unos meses la pareja descubrió que estaba nuevamente embarazada de dos gemelas que nacieron el 4 de octubre de 1958.

Con diez minutos de diferencia, Gillian y Jennifer se convirtieron en el nuevo anhelo de la familia. Sin embargo, cuando tenían tres años y comenzaron a hablar, sus padres se dieron cuenta de un extraño fenómeno: las niñas eran capaces de recordar el pasado de quienes habían muerto el 5 de mayo.

Conocían su hogar y a la gente del pueblo. Los mismos hábitos y costumbres, la manera en la que hablaban y se protegían la una a la otra. Una aparentaba ser más grande, la otra aceptaba la guía sin ningún problema.
Gillian recordaba la vida de su hermana Joanna, fallecida a los once años, mientras que Jennifer la de Jacqueline de seis. Identificaban los juguetes de las otras dos niñas y las muñecas recibían el nombre que Joanna y Jacqueline les habían dado.

En automático reconocieron cuál era de cada una.
Extrañamente, las niñas también tenían marcas en el cuerpo que coincidían con las de sus hermanas; Jennifer tenía marcas en la nariz (Jacqueline, la que había muerto, tenía unos puntos de sutura por golpearse en el rostro a los tres años). Gillian tenía un lunar en el costado izquierdo de la cintura (Joanna era la única de la familia que también la tenía).
En una ocasión, sus padres las escucharon hablar sobre el accidente, describían las sensaciones, como el recuerdo de la sangre que brotaba de su boca.

Las gemelas tenían una fobia extrema a los vehículos, pero cuando cumplieron cinco años dejaron de experimentar estos extraños comportamientos. La misma edad en la que los científicos aseguran es el límite para recordar vidas pasadas. El caso resultó en la publicación del libro “European Cases of the Reincarnation Type” por: Ian Stevenson, junto a otros casos.

Historia de terror :  las gemelas Pollock
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La "Tamalera Asesina" de México

Corría el mes de julio de el año de 1971 del siglo pasado, en Pirineos número 15, colonia Portales, un barrio de clase media baja nace una de las historias mas retorcidas de la ciudad de México.
Trinidad Ramírez vivía una situación de violencia psicológica de parte de su marido, el era el clásico hombre mantenido y que para colmo mantenía sobajada a su pareja, la cual hacia tamales para mantener a flote la raquítica economía familiar, el marido de nombre Pablo Días aparte de traerla en contra de la esposa, golpeaba también a los hijos, hecho que muchos suponen fue lo que poco a poco colmo la frágil paciencia de trinidad. Porque en México si algo tienen las mujeres es que pueden aguantar hasta lo impensable pero si les tocaban a los hijos se despierta un instinto asesino dormido en toda mujer.

Ese día había comenzado especialmente mal, Pablo le había tomado un dinero que trinidad había estado guardando para pagar las cuentas del mes, esta al reclamarle tal dinero recibió como respuesta el acostumbrado maltrato y no contento comenzó a golpear a su hijo mayor, incapaz de defenderlo, guardo su rencor y espero a que el alcohol en el que se había gastado el dinero hiciera su somnoliento efecto.

Cuando estuvo segura de que dormía profundamente, tomo un bate y con todo el odio guardado asesto un golpe tras otro hasta que él falleció.
Aunque las pruebas apuntaban a que su hijo y su yerno lo descuartizaron ella se mantuvo estoica ante su declaración y se hizo responsable por el crimen.
Contó en su declaración que había desprendido las piernas y los brazos con la misma sierra que usaba para cortar la carne de los tamales, hasta terminar cortando la cabeza.

Ella tomo el torso y las extremidades las metió en la olla para tamales y los puso a cocinar, para poder hacer los tamales que vendería esa misma mañana, lo demás lo conservo por una noche, llevando el resto del cuerpo en el carro que usaba para vender tamales para tirarlo en un terreno cerca de su casa. Pero ese no fue el destino de la cabeza de su marido, la cual se mantuvo en una olla debajo de la cama de la asesina, hasta ser encontrada por los agentes investigadores.

Y es donde comienza el mito ya que a pesar de las alertas que emitió salubridad, nadie se presento a declarar o reclamar por los tamales ingeridos, tal vez por un pudor de ser señalados en la calle como clientes de la tamalera asesina.
Se pidió darle entre 20 y 40 años por el crimen cometido, pero el defensor pidió la absolución de esta por el alto grado de maltrato y estrés al que era sometida por su marido.

La "Tamalera Asesina" de México

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La verdadera historia de Phineas y Fer

Muchos seguro deben conocer la famosa serie de Disney Channel llamada "Phineas y Ferb", pero pocos saben el origen de la serie.

La verdadera historia de Phineas y Fer

La verdadera historia de Phineas y Fer

El hecho se remonta hacia el año 1993, en un desconocido pueblo llamado Lultin (Rusia), ahora un lugar en ruinas que prácticamente ha desaparecido dentro de la nieve. En una humilde casa de aquella década vivía junto a su familia una niña llamada Candace Flynn, víctima de una infancia llena de transtornos. Cuando Candace era apenas una niña, sus padres se divorciaron, quedando al cuidado de su madre, la cual jamás le prestó la suficiente atención. Al nacer su hermano Phineas, quien padecía de hiperactividad, y luego su medio hermano Ferb, sufriente de un severo caso de retraso mental, impidiéndole, entre otras cosas, hablar, Candace desarrolló una imaginación fuera de límites.

Todos los días Candace le contaba a su madre "las increíbles hazañas" que sus hermanos habían realizado en su ausencia. Ya aburrida de esta situación, la madre acudió a un especialista, el psiquiatra Heinz Doofenshmirtz, quien le diagnosticó a Candace una esquizofrenia severa, para lo cual le prescribió medicina de alto potencial. Como consecuencia del consumo de estos medicamentos, la situación de Candace empeoró. Se trataban de drogas psiquiátricas que tenían como fin calmar sus impulsos erráticos, pero que a su vez, como efecto colateral, la llevaron a una creciente adicción, que la introdujo a probar con drogas más fuertes.

Cadance, cansada de que nadie creyera sus historias sobre sus hermanos, decidió escribir un diario en el que plasmó cada una de las aventuras de Phineas y Ferb, explicadas con lujo de detalles.

A sus 14 años Candace Flynn ya era una consumidora activa de dietilamida de ácido lisérgico (LSD), comúnmente conocida como ácido, lo cual produjo un alto aumento en su distorsionada apreciación de la realidad. Haciendo que mencione constantemente a un tal ornitorrinco que se le aparecía.

Para el año 2007, Candace Flynn es encontrada muerta en su habitación, junto con una nota de suicidio escrita en la última página de su diario. Los forenses dedujeron que Candace había muerto de una sobredosis intencional de varias drogas, presunción que comprobó la autopsia.

Para finales del año 2007, la perturbada madre de Candace ofrece las historias de Candace a Disney Channel, que muestra interés en comprarlas. Y un 1 de febrero del 2008 se estrena a nivel mundial una distorsionada y mejorada versión del mundo de Candace., llamada "Phineas y Ferb"

Fuente : Facebook
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La verdadera historia del exorcismo de Emily Rose

El exorcismo de Emily Rose: La verdadera historia detrás de la película.

La verdadera historia del exorcismo de Emily Rose

La verdadera historia del exorcismo de Emily Rose

Emily Rose es en realidad una joven alemana llamada Anneliese Michel. Desde su nacimiento el 21 de septiembre de 1952, Anneliese Michel disfrutó de una vida normal, educada religiosamente desde que era muy pequeña.

Sin advertencia, su vida cambió un día de 1968 cuando empezó a temblar y se dio cuenta de que no tenía control sobre su propio cuerpo. No pudo llamar a sus padres, Josef y Anna, ni a ninguna de sus tres hermanas.

Un neurólogo de la Clínica Psiquiátrica de Wurzburg, Alemania, la diagnosticó con el “gran mal” de la epilepsia. Debido a los fuertes ataques epilépticos y a la depresión que sigue, Anneliese fue admitida a tratamiento en el hospital.

Poco después de comenzar los ataques, Anneliese empezó a ver imágenes diabólicas durante sus rezos diarios. Era el otoño de 1970 y la joven estaba atormentada con la idea de que estaba poseída. Voces empezaron a perseguirla diciéndole que iba a “achicharrarse en el infierno”.

En el verano de 1973 sus padres visitaron a diferentes pastores solicitando un exorcismo. Sus requerimientos fueron rechazados. Los ataques no disminuyeron y su conducta se volvió mucho más errática.

En su casa en Klingenberg, insultaba, golpeaba y mordía a sus familiares. Se rehusaba a comer porque los demonios se lo prohibían. Anneliese dormía en el suelo de piedra, comía arañas, moscas y carbón, y bebía su propia orina.

Luego de hacer una exacta verificación de su posesión en septiembre de 1975, el obispo de Wurzburg, Josef Stangl, le ordenó al padre Arnold Renz y al pastor Ernst Alt a practicar un “gran exorcismo” a Anneliese.

La base para este ritual era el “Rituale Romanum”, él cual era un canon legal válido desde el siglo XVII. Se determinó que Anneliese debía ser salvada de varios demonios, incluyendo a Lucifer, Judas Iscariote, Nerón, Caín, Hitler y algunas otras almas atormentadas.

Entre septiembre de 1975 hasta julio de 1976 se le practicaron una o dos sesiones de exorcismo por semana. Los ataques de Anneliese eran tan fuertes a veces que debía ser sostenida por tres hombres e incluso hubo que encadenarla.

Se hicieron más de 40 grabaciones durante el proceso con el propósito de preservar los detalles. El último día del exorcismo fue el 30 de junio de 1976, y para este punto Anneliese sufría de neumonía, estaba completamente delgada y tenía fiebre muy alta.

Lo último que le dijo Anneliese a sus exorcistas fue: “Rueguen por el perdón” y a su madre le dijo: “Mamá tengo miedo”. Anna Michel grabó la muerte de su hija al día siguiente, el 1 de julio de 1976. De acuerdo a la evidencia forense, Anneliese murió de hambre.
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Relato de la morgue

Relato de la morgue

Odio el turno de noche. De verdad que lo odio. Sobre todo desde que me trasladaron allí, aunque algunos digan que tuve suerte.
Los pacientes que tengo a mi cargo no se quejan demasiado, o sea, nada. Son muy tranquilos. ¿Será porque están muertos?
Aquí en el depósito casi nunca pasa nada interesante, solo tengo que recibir al cadáver, apuntar la hora de entrada. La verdad es que esa tarea puede ser perfectamente realizada por una persona, pero claro, a alguno de los de arriba se le ocurrió que deberían ponerme un compañero. En este caso, compañera. La chica era muy guapa además era eficiente y simpática. Laura se llamaba. Los primeros días fueron difíciles sobre todo para ella, que era una recién salida de la facultad, y la verdad no estaba muy acostumbrada a ver muertos de tanta variedad.

La cuestión es que ella no lo llevaba bien y poco a poco empezó a cambiar. Me decía que no podía dormir, y que apenas descansaba durante el día. Decía que cada vez que cerraba los ojos veía sus ojos. Los de los muertos. Ojos vidriosos carentes de vida que la vigilaban a todas las horas, pero sobre todo cuando cerraba los ojos. Yo intente ayudarla, mas no lo conseguí, porque un día me dijo que un cadáver le había hablado. Era de noche y yo intentaba leer un libro que un amigo mío me había aconsejado. La jornada había sido tranquila, y solo habían ingresado dos cuerpos, eso si, a uno de ellos le faltaban algunos trozos. Tubo un accidente automovilístico su cabeza se había estampado contra el volante y le había volado la tapa de los sesos. De la misma presión su ojo izquierdo había saltado y sabe dios por donde andaría. Y esa fue la causa. A punto estaba de dar una cabezada leyendo uno de esos capítulos, cuando escuché un grito sobrenatural. Bueno, eso lo pensé yo porque en medio de ese silencio se escucho un grito enorme. Después se escuchó un portazo en la sala donde yo me encontraba y Laura entrando con cara de poseída. Cuando conseguí recobrarme, intente tranquilizarla, cosa difícil, pues a mi me había puesto de los nervios, e intente que me dijera lo que le había sucedido.

Ella solo respondió,"Me preguntó que donde estaba su ojo." ¿Como? "Se levantó y me preguntó que donde estaba su ojo" Un escalofrió me recorrió la espalda. Por un momento me imagine a ese cuerpo deforme levantándose de la mesa de autopsias, preguntando por su ojo. Absurdo. Llame al jefe de personal, y le conté que a Laura le dio una crisis de ansiedad y bla bla... para que se fuera a casa y el jefe accedió. Pero parecía que el destino quería gastarle una broma muy macabra a Laura, porque a la noche siguiente, debido a un fallo en no se qué papeleo el cuerpo del desfigurado tuvo que quedarse una noche mas en el depósito. Laura parecía mas tranquila, aunque yo intente que no estuviera sola y sobre todo, que no viese el cuerpo. De vez en cuando pienso que hay alguien o algo que mueve unos invisibles hilos, para que ocurran ciertos acontecimientos. A la mitad de la madrugada me sobresaltó un ruido. Sin darme cuenta me había quedado dormido por culpa del libro y ese sonido me despertó. Sonaba como un chillido. Llamé a mi compañera. No contestó. Insistí. Y se escuchó un ruido de cristales rotos. y después gritos de mujer.

Corrí como alma que lleva el diablo hacia la Zona donde estaban los cuerpos, mas el camino se me hizo eterno, como en un mal sueño en el que te persiguen criaturas espantosas y tus pies pesan una tonelada. La puerta metálica del almacén estaba cerrada, y al abrirla algo la atrancó. Empujé con fuerza y al abrirse violentamente, entré resbalando y cayendo al suelo golpeándome fuertemente la cabeza. Cuando recobré el conocimiento, lo primero que vi fue una estantería volcada en el suelo con todo el material esparcido y destrozado por el suelo. Bien ya sabemos la causa de que estuviese la puerta atrancada, pero el calor y la viscosidad que me envolvía me hizo sentir un terror horrible. Dios mío, que no sea rojo. Lo es. Aterrorizado, caí en la cuenta de que estaba tumbado sobre abundante liquido rojo. Sangre. Pero al girar la cabeza fue lo que provocó en mí que el mundo se me hundiera bajo mi cuerpo, dejándome en un estado de shock, que lamentablemente no me dejo inconsciente, y pude distinguir perfectamente lo que tenía ante mí. Unos ojos desorbitados que se habían vuelto tanto hacia arriba que, que solo quedaba visible lo blanco. La mandíbula estaba tan abierta por el terror que se había desencajado. Su piel estaba tan blanca que se podían ver a través de ella. Salté intentando ponerme de pie, pero me resbalé y volví a caer al fondo de la habitación

Laura estaba tendida en el suelo muerta y en su mano tenia una botella rota, por fin habia perdido el juicio y se suicido. Estuve, un par de días sin poder ir a trabajar, pero tuve que reincorporarme de nuevo. Mi compañero al que relevaba me puso al día, y al ver la lista del almacén mi corazón se aceleró y casi salta por mi garganta. Allí estaba. El accidentado. El deforme. Por lo visto no habían solucionado el papeleo. Las horas pasaron lentamente, y una curiosidad se apoderó de mí. Tenía que verlo. Por su culpa Laura se suicidó. ¿O no? Así que fui al almacén. Allí entre el silencio de ultratumba se encontraba la cámara donde se encontraba. Hacía frío. Los otros cuerpos fueron testigos mudos de mi desfile hasta la pequeña puerta metálica. Con temor la abrí poco a poco, y un chirrido oxidado se escuchó. No se porque, pero tiré demasiado fuerte de la camilla donde se encontraba el cadáver, y por el golpe el brazo derecho se descubrió un poco, dejando ver una muy pálida mano. Entonces fue cuando lo vi. Mi capacidad de razonar luchaba con lo que mis ojos estaban contemplando. En sus fríos dedos, firmemente clavados en ellos. Cristales. No. Aquello no podía ser cierto. Ella sola se lo hizo y no otra persona. Ese lugar carece de ventanas y la puerta estaba cerrada. Ella se quitó la vida. Pero ¿esa expresión aterradora? ¿Que vio? No, no podía ser.

Pero algo crujió y esos fríos dedos se clavaron en la carne de mi brazo, helandome toda la sangre de mi cuerpo, y paralizandome el corazón. Y ya no recuerdo mas, les juro que es cierto. Por eso odio los turnos de noche. ¿Verdad que usted también los odia, enfermera? ¿Que hace? ¿Por qué me afeita la cabeza? ¿Me va a doler...?
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Querida Abby


Querida Abby:

Nunca antes nos habíamos conocido, así que tal vez esto te parezca un poco raro, pero siento que es necesario. Mi nombre es Jay, para empezar. Trabajo en la caja cinco del supermercado de la Calle 67 —¿conoces el que tiene un estacionamiento demasiado grande para la tienda en sí? Ése mismo—. Tengo veinticuatro años, bastante alto y con un aspecto un poco desaliñado. Probablemente no me reconocerías si te hablase, no tengo una cara muy memorable. Je, realmente no sé por qué te estoy diciendo esto si te soy sincero… pero esta no es la razón por la cual te escribo.

Estaba trabajando hasta tarde ayer, fue un día normal la mayor parte del tiempo, pero estarías impresionada de saber lo interesante que este empleo puede ser a veces. Había estado leyendo un libro que mi compañero de la caja siguiente dejó olvidado. Una muy mala novela de misterio llena de clichés. Realmente aburrido si me preguntas. Pero, algo es algo supongo. Cuando te presentaste, sin embargo, mi noche entera cambió. No sé exactamente qué fue lo que llamó mi atención de ti, pero cuando te vi sentí una extraña sensación. Una mezcla entre la excitación y el terror, que sería la mejor manera en la que puedo describirla. Te vi entrar en mi línea y rápidamente me incorporé. Fue sólo en lo que te acercabas cuando me di cuenta de eso que me llamó la atención… eras totalmente hermosa. Te me pusiste en frente, dijiste «Hola» y me diste tu carrito. Pude notar por la forma en que hablabas y caminabas que no habías dormido muy bien, aunque no era extraño teniendo en cuenta la hora. Después de un segundo o dos de silencio incómodo, me percaté de que me habías saludado, y forcé un casual «H-Hola» para responderte. Me maldije mentalmente por eso.

Me quedé en mi lugar por un segundo, tratando de concentrarme. «¿Cuál es tu nombre?», dije. Un poco más tarde me di cuenta de lo raro que eso te podría haber sonado… Me alegro de haberlo hecho, de todos modos. Recuerdo que dijiste que te llamabas Abigail Marrot, pero que podía decirte Abby, ya que era tu nombre de pila. Abby, parecía encajar tan perfectamente. El nombre pareció rodar fuera de mi lengua mientras lo repetía en silencio. Era como miel dulce, se sentía bien con tan sólo decirlo. Parecías perpleja cuando te volví a ver, y me pregunté si había hecho algo que te hubiese molestado. «¿No deberías estar empacándolos?», dijiste, y apuntaste hacia los productos que pensabas comprar. De inmediato, sorprendido y avergonzado, me volteé en tu dirección y me disculpé, para luego empezar a guardar torpemente los productos en las bolsas lo más rápido que podía. No lo creía, ¿que tan estúpido era? Pero cuando vi arriba, me di cuenta de que estabas riéndote.

«Eres muy lindo», dijiste. Traté de mantener la compostura, pero estaba obviamente emocionado. «Tú también lo eres», dije, mientras acababa de llenar las bolsas con los alimentos que sobraban. A medida que te ibas, te diste la vuelta cuando abrías la puerta y dijiste «Buenas noches». Me imagino que parezco muy estúpido escribiendo todas estas cosas, probablemente lo recuerdas, quiero decir, pasó ayer. Pero me fui a casa estático esa noche y con toda la confianza del mundo. Siento que es casi irreal, escribiéndolo aquí.

De cualquier forma, quería escribir esta carta Abby, para decirte que te amo. No sé qué fue lo que sentí esa noche, fue una mezcla rara de emociones. Pero de lo que estoy seguro es que en esa pequeña interacción que tuvimos, sentí que había algo entre nosotros.

Te haré llegar esta carta en breve.

Atentamente, Jay.

Querida Abby,

Ha pasado una semana desde que te mandé mi carta y todavía no he recibido ninguna respuesta, pero eso no importa. ¿Cómo has estado? Mi vida ha estado igual de normal que siempre, levantarse, ir a trabajar, ir a la cama. Vivo en un departamento de mierda, pero supongo que eso es lo que consigues cuando trabajas de cajero en un supermercado. Pensé en ti demasiado últimamente, y a veces me pregunto si sigues recordándome.

Te vi de nuevo hoy en el trabajo, esta vez a una hora más razonable, por suerte. Viniste a mi línea de nuevo, lo que me hizo quedar totalmente encantado. Ahora estaba menos nervioso, iba a actuar normalmente, no importa qué dijeses o hicieses. Mientras caminabas hacia mí murmuraste algo tan silenciosamente que no pude entenderlo, y esperaste en el final de la barra a que guardase tus productos… Esto evidentemente no era lo que esperaba, pero tampoco era tan malo. De hecho, no parecías sentir nada en absoluto. Estaba esperando que me hablases o evitases como si tuviese la peste, pero seguiste tu camino como si yo fuese cualquier extraño. Esto me hace dudar de si recibiste mi carta, quizá deberías chequear tu buzón más a menudo.

Poco después de que terminase de empacar tus cosas, pagaste y caminaste hacia la salida. Claro, éste es un proceso muy normal para mí ya que lo hago 50 veces al día, pero me había determinado desde la noche que te escribí mi primera carta a socializar más contigo la próxima vez que te viese. No estaba satisfecho, tenía que lograr un progreso. Hay un pequeño cuarto en el extremo izquierdo opuesto a la entrada del supermercado, designado para el personal. Allí guardan todo el contenido tomado por las cámaras de seguridad, acerca del cual el personal hemos sido instruidos en nuestra inducción. Para mi suerte, hay una cámara situada justo al lado de mi línea.

Esperé a que el supermercado cerrase, y después entré. Tras inspeccionar algunas pantallas de televisión encontré la que daba vista de mi línea. Y luego de unos minutos de escanear, te encontré. Di pausa en el mejor ángulo que pude captar. Verte por tanto tiempo me hizo darme cuenta de lo perfecta que eras; cada rasgo de tu cuerpo, tu pelo, tu cara, tus piernas… Tu pecho, era simplemente perfección. Puse en reversa la toma de cuando pasaste por mi línea un par de veces, no podía evitarlo. Mis ojos estaban perdidos en la pantalla.

Después de algunos minutos de consideración, saqué la cinta, la puse en mi bolsillo, y volví a mi casa. Sabía que no estaba permitido, bien podía ser despedido por tales acciones, pero no podía evitarlo, Abby, te amo. Amo todo sobre ti. Pienso constantemente en ti. ¿Sientes lo mismo por mí, Abby?

Por favor, escríbeme de vuelta pronto.

Sinceramente, Jay.

Querida Abby,

Ya pasaron tres días y todavía no obtengo una respuesta. ¿Por qué no quieres hablarme? Sigo dudando de si te llegaron mis otras dos cartas, por favor dime si te llegaron.

Así que me han despedido, encontraron la cinta que faltaba. Recibí una llamada del jefe de la tienda a las seis de la mañana del lunes y me dijo que debía ir inmediatamente. Me convocó a una junta obligatoria para todo el personal. Cuando llegué, la mayoría se hallaban reunidos alrededor de una mesa con mi jefe a la cabeza de ésta. Una vez que no faltaba nadie nos dijo que se había producido un robo ayer, nos habían robado cerca de dos mil dólares en mercancías y las pruebas estaban en la cinta que había tomado… Sólo mi suerte. Nos dijo que nadie iba a salir de la habitación hasta que alguien confesase. Después de algunos minutos, finalmente cedí. Le conté todo, cómo me sentía sobre que tú y yo tuviésemos una conexión. Luego de contar mi historia, todos en la sala me veían asombrados. Esperé. De pronto, mi jefe rompió la tensión. «Jay, estás despedido. Vete y no vuelvas jamás», dijo.

Ese maldito idiota, siempre me trató como mierda. Ha estado sobre mis talones desde el día que me dieron el trabajo, juro que estaba esperando que cometiese algún descuido para poder justificar despedirme. Y la única vez que tengo un desliz se entera. ¿Por qué no me comprende? ¿Acaso no entiende que estamos hechos el uno para el otro? Cualquier hombre hubiese entendido, cualquiera en mi puesto hubiese hecho lo mismo, ¿verdad?

Te he estado buscando mucho últimamente, sin trabajo tengo todo el tiempo del mundo para aprender cosas sobre ti. Hoy conduje hacía tu departamento, se ve muy bien, mucho mejor que el mío. ¿Sabías que vives a sólo kilómetro y medio de mi edificio? Pregunté para verte muchas veces, pero me dijeron que no pasabas ahí todo el tiempo. Me sentía más y más desanimado, pero estaba decidido a verte de nuevo.

Después de unas horas de preguntar, opté por quedarme en el estacionamiento esperando a que vinieses, y después de varias horas esperando lo hiciste. Era tarde por la noche, creo que alrededor de las nueve. Te vi parquear tu coche y salir. Sentí una oleada de calor al ver tu cara de nuevo, sé que tengo la cinta para verte pero no se compara con verte en vida real. Me aseguré de grabarlo para más tarde cuando esté en mi casa, esta vez con una cámara de muy buena calidad. Quería capturar tantos detalles como fuesen posibles, no tenía idea de cuándo sería la próxima vez en que te vería y la cinta ya no era suficiente para mí.

No puedo sacarte de mi cabeza nunca más, nunca. Todo lo que hago es ver ese video que grabé de ti una y otra vez. Abby, quiero que estés conmigo siempre. Quiero despertarme en las mañanas y tenerte a mi lado.

No puedo esperar a verte de nuevo.

Con amor, Jay.

Querida Abby,

Tengo noticias muy emocionantes Abby, ¡me estoy mudando a tu departamento! ¿No estás emocionada? Podremos pasar horas y horas juntos, va a ser simplemente perfecto.

Déjame explicar, mi trabajo pagaba sólo lo suficiente como para que pudiese cancelar la mensualidad del alquiler y comprar alimentos cada semana. Debido a esto, he tenido poco o ningún dinero en mis ahorros, no estaba en condiciones de durar mucho más. Fui capaz de postergarlo algunos días, pero hoy fui desahuciado. Aunque me aseguré de traer conmigo mis cintas de ti y fotografías, y mi cámara por supuesto.

Realmente deberías decirle a tu casero que mejore su personal, pude pasar a los de seguridad fácilmente. Subí a tu habitación y toqué la puerta, pero nadie contestó, así que decidí entrar por otros medios. Me di cuenta de que hay un conducto de ventilación en la esquina inferior de tu habitación; no es raro teniendo en cuenta el calor que puede hacer aquí en verano. Supuse que tenía que haber algún tipo de escotilla por la que pudiese meterme. Después de algunos minutos de buscar, encontré una puerta al final de tu pasillo que se veía como un cuarto para el personal, y por suerte había una forma de entrar a los conductos desde ahí.

Me arrastré a lo largo de ellos hasta llegar a tu cuarto, era muy estrecho y era también muy difícil moverse por ahí, pero me las arreglé. Cuando llegué, sentí una oleada de éxito. Como las luces estaban apagadas y no alcancé a verte comprobé que no estabas en casa, pero soy paciente. Recorrí con la mirada todos los rincones de tu habitación, tratando de memorizar cada detalle. Tu olor me abrumó cada instante que pasé ahí, el cual había percibido las dos veces que viniste a mi línea en la tienda, pero nunca tan intensamente. Fue fascinante, no pude poner mi dedo en ello, pero me recordaba a algo, era casi como melocotones. Me he condicionado a ser extremadamente paciente, así que te esperé por horas. Puedo permanecer inmóvil por varias horas consecutivas, sin mover un músculo; nadie iba a fijarse en mí.

Entonces, finalmente llegaste a casa. Sentí una amplia sonrisa formarse en mi cara al segundo en el que oí la puerta abrirse. Allí estabas, mi amor. En ningún momento advertiste mi presencia, la luz en tu habitación parecía estar en el ángulo indicado para que no vieses nada en la rendija de la ventilación más allá de los primeros centímetros. Traté de contener mi excitación, pero empecé a respirar muy pesadamente. Traté de ocultarlo lo mejor que pude pero me fue difícil… De repente miraste directo a la rendija. Me silencié completamente. Después de unos segundos parecía que habías perdido el interés, eso me hizo sonreír. Este era el lugar perfecto.

Pude notar que te había incomodado sin embargo, durante toda la noche te levantabas para dar una mirada a la rendija. Las personas parecen tener un sentido que les hace saber si alguien está observándolas, puede llevarlas a tener un ataque de pánico. No trates de fingirlo Abby, puedo darme cuenta de cuando alguien está despierto, de cuando está tan asustado que se le hace imposible dormir. ¿Por qué estás tan asustada, en todo caso? Soy yo, ¿por qué te asustaría? Sabes que te amo. Lo sabes, ¿cierto?

Estoy ansioso por pasar todos los días contigo de ahora en adelante Abby; escribe de vuelta si puedes.

Con amor, Jay.

Querida Abby,

Te he visto despertar esta mañana, yo no pegué un ojo en toda la noche. Eres demasiado apasionante, me pasé la noche entera mirándote. No pude evitarlo… cada vez que intentaba apartar la mirada, mis ojos se dirigían de vuelta hacia ti en unos segundos. Tuve la tentación de salir para tener una mejor vista de ti varias veces en la noche, pero me resistí. No podía dejar que me descubrieses, no por ahora al menos.

Me pareció que te pasaste demasiado tiempo en el baño por la mañana, asumí que dándote una ducha o poniéndote maquillaje. No, ¿por qué harías eso Abby? Cualquier cosa que pueda cambiar tu aspecto natural sólo ocultaría tu verdadera belleza. ¿No quieres que todos vean lo que yo veo de ti?

Te marchaste poco después a trabajar, o eso creo. Tras reflexionarlo un momento, decidí salir del conducto. Deslicé mi mano por una de las rendijas y saqué los tornillos. La superficie de la rendija era muy lisa, así que fue fácil encontrarlos. Agarré uno y lo retorcí tanto como pude, y finalmente lo pude sacar. Hice esto con los otros y retiré la rendija.

La primera cosa que hice fue ir al baño. Me deshice de todo lo que pudieses usar para cubrir tu cara, esas cosas me repugnan. De esta forma todos verían cómo eres realmente. También encontré algo más ahí, tu cepillo para el cabello. Lo agarré y lo atraje a mi cara para examinarlo; era de un azul apagado, con un mango redondo de mucho espesor. Pero eso no me interesaba, los cabellos… eso era lo que me interesaba. Me tomé unos minutos sacando todos los que podía ver, y los alineé en tu repisa. Los conté, obtuve 59. Esto me satisfizo enormemente; los recogí y los guardé en mi bolsillo.

Pasé el resto del día revisando tus cosas para aprender más sobre ti, tus intereses y tal. Veo que eres una gran fanática de las películas. Encontré tu colección detrás de tu armario, tengo que admitir que es muy impresionante. Pero he encontrado algo allí que me hizo enfadar, una foto tuya con otro hombre. Me desgradó tan sólo mirarlo, abrazándote cómo si le pertenecieses. No te hará falta.

A eso de las ocho de la noche me pareció que lo mejor sería regresar al conducto de la ventilación, siempre sueles llegar a esa hora… Luego tuve otra idea. Miré hacia tu cama, las mantas estaban colgando por lo bajo, lo suficiente como para rozar el suelo. Así no podrías ver bajo la cama, a menos que las acomodases. Primero puse la rendija en su lugar, y luego me deslicé por debajo de tu cama con una sonrisa en mi cara. Cuando volviste estabas completamente pálida, y me di cuenta de que venías con alguien más. Te decía que escuchó ruidos venir de tu apartamento mientras no estabas. Me grité a mí mismo mentalmente, debía de ser más cuidadoso. Ir bajo la cama había sido una buena idea después de todo, ya que, obviamente, tu primer idea fue ir a ver por la rendija. Agradeciste a la persona y se fue. Por fin, estábamos a solas.

Aguardé en silencio hasta que te fuiste a la cama, me pareció una eternidad hasta que lo hiciste. Esa noche sería mi oportunidad de tenerte más cerca; pero fui cauteloso, esperé hasta que estuvieses profundamente dormida, y sólo entonces me deslicé fuera de la cama. Y te vi ahí postrada, te veías increíble. Cada curva de tu cuerpo era perfecta, cada pequeño detalle era hermoso. Te acerqué mi mano y empecé a acariciarte la cara, era tan suave como la seda. Estaba muy excitado, tu belleza era abrumadora. Poco a poco me bajé el pantalón y empecé a tocarme, traté de controlarme para no despertarte, pero me fue imposible. Sentía el más puro éxtasis, todo sobre ti era perfecto.

Regresé a mi lugar poco antes de que amaneciera. Me aseguré de prestar atención estos días, no viste mi carta más reciente Abby, simplemente no debes de chequear tu buzón. Haré un cambio, voy a dejar ésta en tu repisa.

Ah, me olvidé, estoy preparándote una sorpresa. Fíjate en tu armario después de leer esto.

Tuyo siempre, Jay.

Querida Abby,

Hoy pasé mi tiempo dándole los toques finales a tu sorpresa mientras estabas en el trabajo, realmente vas a amarlo. He puesto todo mi esfuerzo en ello, ¿sabes? Llegaste a casa a las ocho treinta de nuevo, y viste mi carta casi inmediatamente. Empecé a sonreír mientras la abrías, esperando a ver tu reacción. Te veías confundida al principio, después alarmada, y finalmente horrorizada. Empezaste a temblar violentamente y vi que empezabas a llorar… ¿No te gusto, Abby? ¿Por qué llorabas? ¿No me amas? ¿NO ME AMAS ABBY?

Todo lo que pasó después de eso fue un borrón. Volteaste al armario sin dejar de sollozar, como contemplando la opción de abrirlo o no. En su lugar, pasaste corriendo entre el armario y la puerta. Cuando volviste tenías todas mis cartas, que no tardaste en leer… bueno. En algún momento parecía que ibas a romperte y a hacerte un ovillo en el suelo. Estabas desesperada por decir algo, pero totalmente paralizada por el miedo. Después de unos diez minutos, te vi mirar bajo la cama, en el conducto de la ventilación, en cualquier lugar en el que pudiese estar. Verás, Abby, soy más inteligente que eso. Sabía que ibas a buscarme en esos lugares, así que encontré un mejor lugar después de terminar tu sorpresa. Nunca me encontrarás aquí, nadie lo hará. ¿No es genial? Puedo observarte para siempre y no hay nada que tú u otros puedan hacer.

Aunque, todavía no viste tu sorpresa Abby. Sé que aún seguías pensando en ello, te vi mirar al armario repetidamente. ¿Qué podría haber ahí? ¿Qué ibas a encontrar? Esto no podía durar para siempre, tú y yo lo sabíamos. Vi que caminabas lentamente hacia el armario buscando a tientas el mango para abrirlo. De súbito, lo agarraste firmemente y lo abriste.

Era un libro de recuerdos, de ti y de mí. Te vi pasar las páginas, parecías sorprendida. Nos saqué fotos juntos cuando no estabas mirando, fotos de ti durmiendo, fotos de ti en la computadora; esparcí los cabellos que coleccioné en él. También pegué fotografías de parejas juntos, con nuestros rostros, por supuesto. Y la fotografía de ti y ese estúpido al fondo, con su cabeza desgarrada. ¿No terminas de entenderlo, verdad, Abby? Nadie, NADIE puede tenerte excepto yo. Estamos hechos el uno para el otro, y para nadie más.

Te vi llorar por otros treinta minutos, y luego te paraste y corriste fuera de tu departamento. Volviste con muchos policías. Eso me desconcertó. ¿Por qué traerías a esas personas a nuestro cuarto? Ellos nunca me encontrarán, pero si lo hiciesen podrían arruinar todo. Todo mi trabajo en las últimas semanas sería en vano. Tú no quieres eso, Abby.

Estoy exhausto por el trabajo de hoy, y por más que te ame, necesito dormir.

Buenas noches Abby.

Con amor, Jay.

Querida Abby,

¿Ves lo que has hecho Abby? ¿VES LO QUE HAS HECHO? Me desperté a las ocho de la mañana y te vi haciendo tus maletas frenéticamente; estaba confundido al principio, pero luego entendí. Me estabas dejando. Ya no me amabas. ¿Cómo pudiste hacerme esto, Abby? Fuiste la única persona a quien quise en toda mi vida. No tenía una razón para vivir, pero cuando te conocí tuve un último deje de esperanza. Pensé que al fin tenía un propósito para continuar con mi vida de mierda. Y fuiste y tiraste todo eso por la borda. ¡¿Cómo pudiste Abby?!

Unos segundos después saliste de tu habitación. Yo salí de mi escondite y te seguí. Vi que arrojaste tus maletas en el baúl y te disponías a entrar a tu coche. ¿En serio creías que podrías librarte de mí Abby? No iba a dejar que te alejases, nunca dejaría que eso pasase. Tuve que golpear tu cabeza y noquearte para que detuvieras tu escándalo.

Estaba preparado en caso de que reaccionaras así. Reservé uno de los depósitos en las afueras de la ciudad el día en que decidí mudarme contigo. Nos llevé con tu auto hasta allí, te agarré y te traje dentro conmigo. Me tomó poco tiempo así que seguías inconsciente, me aseguré de revisar en tus bolsillos que no tuvieses tu celular. Te senté en la parte de atrás del pequeño cuarto y cerré la puerta. Llamé al propietario y le dije que había visitado mi depósito la otra vez y me había olvidado de cerrarlo, y le pregunté si no le molestaría cerrarlo por mí. Por supuesto, él dijo que sí y colgué. Luego tiré el celular en el suelo y lo pisoteé, para asegurarme de que nunca más funcionase. Poco después lo escuché venir y cerrar la puerta.

Alrededor de una hora más tarde, vi que empezabas a despertarte. La primera vez escuché un quejido muy débil, luego tu pierna empezó a moverse. Un poco después estabas completamente despierta. Cuando viste mi cara, empezaste a gritar, lo que luego disminuiste a un gemido, y luego a un murmullo. Ahí fue cuando lo viste, la otra cosa en el cuarto. Mi cuchillo. Era obvio qué hacía aquí, y después de un segundo de entendimiento te precipitaste a recogerlo.

Vi la muerte en tus ojos y dije «Abby, te amo»… y luego sentí el dolor punzante del cuchillo siendo introducido en mi cuerpo. Creo que lo sacaste y lo clavaste de nuevo con mucha fuerza. Pude sentirlo en cada momento, como un fuego ardiente en mi pecho. Caí en el suelo, riendo mientras tosía sangre. Te vi retroceder, temblando, y sentarte de nuevo en tu rincón.

Y ahora, mientras me siento sobre un charco de mi propia sangre escribiendo esto, me pregunto cómo saldrás. ¿Usarás el cuchillo para tomar tu propia vida? ¿O vas a dejar que el hambre te mate? De cualquier manera, estaremos juntos en la muerte Abby. Juntos desde el día en que te vi, hasta el día que ambos morimos. Y mientras estás sentada ahí, llorando, puedo decirte que llegué a una conclusión. Abby, esto es todo lo que quería, y por eso quiero decirte gracias.

Con amor, Jay.

Querida Abby

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