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sábado, 1 de febrero de 2025

Relato erótico de Karen, una mujer infiel

Hoy quiero compartir con ustedes un relato que encontré en la red, anónimo como muchas de las historias que nos seducen con su audacia y sensualidad. "Karen, una mujer infiel" es una narración que nos sumerge en la vida de una mujer que decide explorar su lado más osado, desafiando las reglas del compromiso y entregándose a la tentación.

La historia está llena de detalles picantes y momentos de tensión sexual, donde Karen se deja llevar por el deseo y la pasión, viviendo experiencias que cambiarán su vida para siempre. Este relato es perfecto para quienes disfrutan de las historias que exploran la infidelidad y los secretos más íntimos.

Si te atrapa la narrativa de "Karen, una mujer infiel" y quieres seguir explorando este tipo de fantasías, te recomiendo adentrarte en la colección "Relatos Eróticos de mujer infiel", donde encontrarás más historias llenas de pasión, engaños y encuentros prohibidos. 

¡Espero que estas historias te lleven a un mundo de fantasías ardientes y te dejen con ganas de más!

Relato erótico de Karen, una mujer infiel

Relato erótico de Karen, una mujer infiel

Karen es una mujer de un rostro hermoso y una figura envidiable y además era madre soltera cuando conoció a Camilo, un joven trabajador quien se enamoró perdidamente de su belleza y sus voluptuosos atributos a tal punto de llevarla a vivir con su hijo a su casa en una quinta de la ciudad. Karen sentía que había encontrado por fin al hombre perfecto y se amaban tanto que tuvieron una bebé a la que adoran.

En esa quinta Karen se hizo amiga de Paola, quien convivía con su pareja Julio y ambos tenían una niña, pero Julio tenía otros hijos de un compromiso anterior. Karen no comprendía cómo una chica guapa como Paola se fijó en Julio, era un poco gordo, moreno, algo calvo y no tan atractivo por decir lo menos, además de lo complicado de su situación con su ex pareja.

Karen algunas veces había notado que Julio la miraba de pies a cabeza cuando ella no lo veía y hasta creía notar algo extraño en su mirada que la incomodaba pero nada más.

En una fiesta vecinal por año nuevo, todos se pasaron de copas y Camilo se quedó dormido en una silla, mientras que Julio no tomó mucho porque tenía que trabajar al día siguiente. Karen bailaba con los vecinos y al ver a Julio sentado lo invitó a bailar, cosa que aceptó avergonzado.

Una vez bailando Karen que estaba bajo los efectos del alcohol se pegó demasiado a Julio que la miró sorprendido

—Aprovecha el momento Julio, abrázame, yo sé que quieres hacerlo.

—Estás ebria Karen, además tu marido está por allá y mi mujer puede vernos.

—Mi marido esta borracho, más bien ayúdame a llevarlo a casa.

Sin esperar más, Julio ayudó a cargar a Camilo hasta su cama y una vez ahí lo dejó durmiendo, pero al salir estaba Karen en la sala y le invitó un trago

—No puedo beber mucho, tengo que trabajar

—Entonces no bebas, pero quiero que me digas cómo hiciste para enamorar así a Paola

—Es un secreto Karen, y es mejor que no lo sepas.

Al intentar salir Karen sujetó a Julio con fuerza que perdieron el equilibrio, cayendo ambos al suelo, Julio encima de Karen, se miraron a los ojos detenidamente y Karen le dijo

—Muéstrame tu secreto...

Julio la besó con tal pasión que no se lo esperaba, mientras sus manos le quitaban la ropa con una facilidad sorprendente hasta dejarla desnuda. Sus manos recorrían cada centímetro de su cuerpo y su boca besaba cada pedazo de piel hasta llegar a la vagina donde le hizo sentir cosas que nunca soñó, llegando al orgasmo en varias ocasiones, luego le introdujo dos de sus dedos, masturbándola de una manera tan eficaz que a los pocos segundos Karen recién descubría la eyaculación femenina con un grito de pasión.

—Quiero tu pija!. Gritaba Karen

—Todavía no. Decía Julio mientras seguía con su labor. —Primero tendrás que chuparla

—¡Quiero chupártela! ¡Dámela ahora! ¡Te la voy a mamar como nunca!

Julio se saco la verga que era pequeña pero gruesa y se la ofreció a Karen, quien se la metió a la boca como desesperada chupando la cabeza, el tronco y hasta los testículos. Luego la volteó y se la metió por su enorme culo sin previo aviso

—Tienes un delicioso culo, parece que Camilo no lo usa.

—Ay, sigue, éste culo es tuyo y lo será cuando quieras. Camilo no sabe hacerme todo esto, me vuelves loca

—Ahora ya sabes cómo enamoré a Paola

Karen seguía disfrutando de ese grueso pene que destrozaba su blanco culito, luego Julio se acostó y Karen se sentó encima, moviéndose tan salvajemente que ambos terminaron al mismo tiempo.

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Relato erótico: Rompiendo a la amiga de mi mujer

Hoy les traigo un relato que encontré en la red, anónimo como muchas de las historias que más nos intrigan y excitan. "Rompiendo a la amiga de mi mujer" es una narración audaz y llena de tensión sexual, donde los límites de la fidelidad y el deseo se ponen a prueba.

Si este relato logra encender tu imaginación, te recomiendo continuar con otra historia igualmente provocativa: "Matrimonio de 40 años tiene su primer trío". 

¡Espero que disfrutes de estas historias tanto como yo!

Relato erótico: Rompiendo a la amiga de mi mujer

Relato erótico: Rompiendo a la amiga de mi mujer

Tere, la mejor amiga de mi esposa, me visita una tarde que JANA no está. Siempre me ha parecido que tiene un magnífico culo...

Visita vespertina. Jana, mi esposa, tiene turno en los grandes almacenes donde trabaja y yo he terminado a la una. He comido y me he tumbado en el sofá escuchando reggae en el equipo... Suena el timbre. Es Tere, una amiga de mi mujer... La conocí prácticamente al mismo tiempo que a Jana, iban juntas a todas partes, y la verdad es que siempre me ha atraído mucho y yo a ella tambiénalgún que otro tonteo hemos tenido.

Tere se casó hace unos años con un tipo algo mayor, unos cincuenta y pocos años y con el riñón bien cubierto...Y como ella y mi mujer se cuentan todas las intimidades, se que el tipo lleva una buena cornamenta.

Tere a sus 29 años es una tía que sin llegar a ser un tipazo de mujer rezuma sexo por los cuatro costados... Es bastante mas grande que Jana, sobre uno setenta y tres sin tacones y de formas rotundas, metida en carnes... tiene un culo tremendo parecido al de esas mulatonas algo gorditas... Pone cara de sorpresa cuando le dijo que Jana no está..." Vaya, yo que quería contarle sobre unos problemillas que tengo." Se que miente como una bellaca...ella conoce perfectamente el turno de Jana y, la idea de que todo sea una argucia para estar a solas conmigo comienza a ponerme cachondo.

- Bueno, Tere, nos conocemos ya mucho años...y sabes que te aprecio mucho...si yo puedo aconsejarte en algo..

- No se... - se hace la remolona- yo también tengo mucha confianza contigo...pero, veras Carlos, es que es un tema muy intimo... mas para tratar entre mujeres.

- Vamos Tere, Jana y tu os lo contáis todo....y tu sabes que Jana me lo cuenta a mi... se mucho sobre tus "temas íntimos" y se que tú sabes muchísimo de Jana y de mi.

Finge poner cara de sorpresa a mis palabras pero al final derrama sus penas sobra mi cabeza... me dice que tiene un problema con Tania, la chica rusa que está interna en su casa como empleada de hogar. Se sienta en el sofá, y al hacerlo la falda de tubo se le sube y me enseña los muslos hasta el mismo principio del culo... La muy zorra no se molesta en arreglarse la falda y el espectáculo de sus llenos y musculosos muslos hace que mi verja comience a inquietarse. Le pregunto por el problema con Tania, que por otra parte es una jovencita de 19 años, rubia y con un cuerpo de modelo de pasarela... Se muestra inquieta, o mejor dicho se lo hace....dice que no está segura de que el tema me lo deba confiar a mi. que no sabe hasta que detalles contarme. Yo, algo socarrón, le dijo que cuanto mas sepa del asunto mejor podré ayudarle...Al decir esto, como en un descuido le poso mi mano sobre un muslo y noto como se le eriza la piel, se estremece de placer. En líneas generales me viene a contar que esta teniendo una aventura con Tania y con su novio Pedro, un chaval de 19 años como Tania pero que aparenta tres o cuatro años menos, es delgadísimo y con cara de niño... Me cuenta que la tienen dominada...que poco menos que se ha convertido en el juguete sexual de los dos jóvenes. Me cuenta que primero fue ella la que sedujo a Pedro, le daba morbo tirarse a ese jovenzuelo...Tania los descubrió, pero en lujar de enfadarse se unió a la fiesta. Me cuenta que Tania tiene un tremendo poder sobre ella...Me cuenta que cuando Alfredo, el marido de Tere. no está en casa Tania se desnuda completamente y se lanza sobre ella,,, y que pesar de que ella se resiste - Tere que mentirosa eres - termina siendo sometida por la joven y me cuenta todas las "torturas" a las que la somete Tania.

"No se como va a acabar la cosa" dice. Hace una pausa me mira y hace una pausa al instante. "La otra noche ocurrió algo demasiado perverso como para contarlo.... a ti te lo cuento sólo porque se que entiendes. Obligó a Pedro a... que me meara en plena cara. mientras ella me comía el coño" se retuerce los dedos angustiada.

"Fue algo...pero tu lo comprendes. Estaba excitada y la mente se me nubló...bueno, es posible que yo dijese que me gustaba Tania me dijo que era una puta y una guarra y me mordió en el muslo. Aun tengo la marca"

Se olvida o finge olvidarse de que Tania y yo hemos follado y que esta me ha contando muchas cosas sobre Tere...Naturalmente no me dice ni una palabra de cuando es ella la que se ha meado sobre la cara de Tania. Pasa por alto tal nimiedad. Se arremanga aun mas la falda para ensenarme el punto donde Tania le ha mordido..su blanca carne está hinchada. Y, como ha dicho, aún tiene la marca... una huella, circular y perfecta, de los dientes de Tania muy arriba y a un lado, a pocos centímetros del coño. Alza la rodilla y separa las piernas, mientras la examino. Le aprieto la pierna y empiezo a magrearla.

!!!!Noooo, Carlos, !!!! ! no quería que pasara eso! dice...!no poco!. Será cínica...Se ha calentado y me ha puesto cachondo a mi con su charla...la muy zorra sabe lo que quiere...Pues si lo que quiere es polla...la mía está mas tiesa que el Pirulí. Le levanto la falda hasta la cintura y le quito las bragas.

!Dios, que culo tiene! se lo palmeo y mojo un dedo en saliva y le acaricio con el ojete con él...Empieza a calentarse...lleva su mano a mi bragueta y me saca la polla y comienza a cascarmela... yo creí que no podía tener la polla mas dura de lo que ya la tenia , pero esa zorra lo consigue...me duele de lo dura que está.

Mientras estamos tumbados y magreándonos mutuamente me cuenta mas detalles de sus aventuras con Tania y Pedro. Me dice que no sabe porque Tania la tiene dominada. Pero, es que, me cuenta que le encanta que le coman el coño...y Tania se lo come de locura...Y mientras me dice esto, restriega su coño contra mi mano. Es una invitación, está esperando que me incline y de a su chocho el mismo trato que le da Tania, pero la defraudo...quiero ser yo el que marque las pautas.

Le meto el cipote entre los muslos y le refriego la raja con la punta, Me pone una pierna encima y la raja se abre. Tere alarga una mano bajo el culo y me coloca la polla en el sitio en que la necesita y consigue meterla un poquito. Está tan cachonda que no quiere perder ni un minuto desnudándose. Pero yo la obligo a quitarse la ropa. Quiero verle el par de magníficas tetas...grandes, redondas y nada caídas

Me dice que ya sabe que me he follado a Tania...ella se lo ha contado, le ha contado tantas cosas sobre mi...y Jana, mi esposa, tambien...me pide que la folle como a Tania...quiere que le haga de todo...

Se sienta para quitarse los zapatos, y, en cuanto nos encontramos los dos desnudos, la tiro contra el sofá y la pongo de rodillas delante de mi. Me limpio la polla en su pelo y se la ofrezco para que la bese.

!!!Cómetela toda, zorra!!! le grito agarrándola de la nuca y comienzo a follarla por la boca...le encanta y descubro que que la mama como nadie. Ya me contó Jana que a ella fue Tere quien la enseñó a chuparla... Rápidamente consigue tragársela toda, cosa que con otras no ha ocurrido....tengo el capullo dentro de su garganta. Se la traga una y otra vez... la chupa con delirio...

!uhmmmm...glouuupp....ummmm! levanta la mirada hacia mi mientras me la chupa como nadie.

!!!joder...que puta eres...uuufff... ostia como la chupas zorra!!!

Babea sobre la punta como una niña chupando un caramelo....me esta dejando el cipote lleno de babas...y noto los huevos apunto de reventar....la agarro por la nuca y le mantengo el cipote entero dentro de la boca mas de un minuto...y a pesar de que casi se asfixia, a la tía le gusta...""uuhmmm...que pedazo de polla tienes, hijodeputa " me dice entre toses...las babas le caen hasta la tetas... la tia se calienta cada vez más y empieza a chuparmela con tantas ganas que la muy zorra hasta me hace daño... temo que me lo arranque... la agarro con una mano de los pelos obligándola a levantarse y, dándole un par de azotes en el culo le digo.

!!! ahora te voy a follar, so puta!!!

Tere es demasiado grande, sobre 73 kilos, para moverla con la misma facilidad con que movería a Tania, que pesa algo más de 50 kilos, pero la empujo contra el sofá y la pongo con las piernas al aire. Toda su parte baja, todo lo que queda entre sus piernas esta pegajoso. Cuando de repente le meto con fuerza un dedo culo arriba y dijo que se esté quieta o, si no, le meteré el puño entero, se pone fuera de sí. Con tres dedos metidos en su culo ya es que pone como loca..."!!!! AAAAAAAAAAHHHHHHHHH !!!! jadea como una perra.

Debe saber lo que viene a continuación, pero finge que no... "¿ NO QUERRAS METERMELA POR EL CULO?"... Como premio a haber adivinado mis intenciones dejo que me chupe el cipote un poco mas....

" CARLOS , ESO NO" suplica...."UNA COSA ES ALGUN DEDO PERO TU POLLA ES DEMASIADO"

Está fingiendo la muy puta...le doy unos azotes al culo y se lo pellizco..."!!! VOY A ROMPERTE ESE PEDAZO DE CULO QUE TIENES, SO GUARRA!!! le digo.. !!!JODER, LAS GANAS QUE TENGO DE METERTELA POR EL CULO, PUTA!!!

Le doy la vuelta y le planto la punta de la polla en el ojete. Se arrodilla con las piernas bien separadas y baja la cabeza, mientras se la clavo. No pone reparos....sólo emite un leve gemido.

La muy zorra no tiene ojete tan apretado como ha querido dar a entender....se tragado mas de una buena polla por ahí. El cipote no entra del todo, pero no me cuesta tanto como cuando enculé a Tania...y al cabo de poco tengo toda la polla dentro de su culo con mis pelotas rozando sus nalgas.

!!!!SERAS ZORRA, ¿CUANTAS POLLAS TE HAS METIDO POR EL CULO? SO PUTA....Finge escandalizarse y dice que como puedo pensar eso...que no lo había hecho nunca...Será mentirosa, la muy puta....todo sin dejar de mover el culo al compás de los pollazos que le meto...tiene un culo de primera, algo mas gordo que el de mi esposa Jana y lo mueve igual o mejor que ella.....

Sigo dándole a base de bien..."¿TE GUSTA ZORRA? dijo palmeandole el culo... Jadea como una perra al tiempo que me dice que soy un cerdo, que por el culo es de guarras, que ella nunca lo ha hecho....!!!!PARA, AAAHHHHH,,,, PARA .....AAAHHHH, CABRON !!!me dice haciéndose la digna....!ah, si? ahora veras, so zorra...le saco el cipote del culo y al instante vuelve la cabeza y alarga la mano para cogerlo.

"!! POR FAVOR !!" es lo único que dice, y es suficiente para desenmascararla. Pero la hago rabiar, empiezo a meterle la polla otra vez y de repente se la saco. Me gusta oirla pidiéndolo ... !!!!POR FAVOR METEMELA OTRA VEZ!!! ... !!!! FOLLAME EL CULO, HIJODEPUTA !!!! !!!!ROMPEME EL CULO CON ESE PEDAZO DE POLLA QUE TIENES, CABRONAZO !!! ....dice que estaba mientiend....que le gusta que le den por el culo....que es una puta que le pone los cuernos a su marido con cualquiera....me dice que Pedro también se la folla por el culo... pero que mi polla es mejor, mas gorda que la de Pedro...

Se la clavo una y otra vez por el culo...la tia está buenísima para follarsela así....no para de gemir y pajearse el coño mientras le reviento el culo.....voy a enseñarle algo que tal vez no halla probado aún...

Tere grita como una loca, cuando siente que me estoy meando dentro de su culo....se corre gimiendo y gritando como una cerda.....la saco del sofá y se pone de rodillas frente a mi...me la casco hasta que le lleno la cara y las tetas de semen.....y me agarra la polla y se la mete entera en la boca.....es increíble la cara de puta que pone...

"LO SIENTO POR JANA" dice " PERO HOY SE VA A QUEDAR SIN SU RACION DE POLLA. TE VOY A DEJAR SIN UNA GOTA DE LECHE" Y la muy zorra se la mete entre las tetas....me espera una larga sesión de folladas con esta zorra...

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domingo, 5 de enero de 2025

Relato erótico: Mi mujer aprovecha un viaje mío para follar con el amigo

¿Qué pasa cuando la ausencia abre la puerta a la tentación? Este relato anónimo, encontrado en la red, nos lleva a una situación donde la curiosidad y el deseo se convierten en una experiencia inolvidable. "Mi mujer aprovecha un viaje mío para follar con el amigo" es una historia que explora los límites de la fidelidad y la complicidad en un encuentro lleno de pasión y riesgo.

La narrativa es audaz, llena de detalles que te mantendrán enganchado desde el principio, y perfecta para quienes disfrutan de los relatos que juegan con los límites de lo prohibido.

Si este relato te deja con ganas de más, no te pierdas el relato erótico de la primera vez que le es infiel a su esposo. En esta historia, una mujer decide explorar su lado más atrevido, llevándola a vivir una experiencia que cambiará su vida para siempre. 

Relato erótico: Mi mujer aprovecha un viaje mío para follar con el amigo

Relato erótico: Mi mujer aprovecha un viaje mío para follar con el amigo

Hola, soy hombre de negocios que viajo constantemente, actualmente me encuentro de viaje por el Norte de España. Mi mujer y yo vivimos en el Sur y hacíamos sexo por cámara cotidianamente, pero yo quería ver que se estremeciera más, ya que eso me excita mucho. Resulta que descubrí que cuando le mencionaba la polla de un amigo en común notaba que subía de tono su respirar agitado y se mojaba con mayor intensidad, entonces se me ocurrió dejarla hacerlo con él, pero con dos condiciones, me tenía que llamar en vivo desde que llegara a encontrarse con él y grabar con video en los momentos que pudiera para que después me los enseñara.

Mi mujer es rubia de machas, pero con un muy buen cuerpo y es muy oral, le encanta mamar polla y lo hace como tía de peli porno (hasta el fondo). Se vistió con unos jeans pegaditos que le dejaban ver bien sus piernas y su culo y como tiene unas buenas tetas se puso una blusita escotada de la que se asomaban dos melones hermosos. Cuando llegó con el amigo, escuché su respirar nuevamente agitado por la excitación que ya llevaba en ese momento. El tío se la llevó a un hotel y ahí escuché como se empezaban a desvestir, luego en los videos que tomó, me enseño como le bajó la trusa y empezó a mamársela mientras el otro seguía quitándole la ropa. Una vez los dos desnudos, él se acostó en la cama y la cogió de la cabeza sujetando su cabellera larga y la empino para que siguiera mamando la polla que ya se le notaba bien gorda y con sus 21 cm. Mientras ella bajaba y subía, el sincronizó sus movimientos subiendo y bajando su cadera, para metérsela más al fondo de su boca al punto que ella empezó a hacer ruidos de atragantamiento y llenándole de saliva toda la polla. Una vez que tenía la polla super dura, ella se subió en la cama y se sentó en cuclillas encima de esa gran polla que le entró como mantequilla, se escuchaba el chasquido de los líquidos que eran abundantes, mientras él le agarraba con la otra mano que tenía libre, sus hermosas tetas.

Cuando el sintió que ella ya se había corrido como dos veces, paró y la empino como perrita mientras seguía grabando y le empezó a meter un dedo, luego dos por su culo, mientras le repasaba la polla por sus nalgas. Ella gemía y le pedía que se la follara ya ,y en cuanto menos pensó, le quito los dedos y se la metió con fuerza en su culo, ella dio un grito de dolor intenso, pero le dijo: “así cabrón, jodéme, jode a tu puta”, y el muy cabrón obediente empezó a sacar y meter hasta dejarle el culo dilatado, fue entonces cuando también se la empezó a meter por su coño alternaba coño, culo, coño, culo. Lejos de aflojar parecía acelerar, sus embistes cada vez eran más fuertes y rápidos, sin dejar de embestir cogió sus pechos con ambas manos y los apretaba con fuerza, conforme él se corría se echó encima de mi mujer y mordisqueo los pechos de esta lo que provocó que esta gimiese y emitiese algún ruido no sé si de placer o dolor, pero rápidamente y de malas formas. Después de correrse los dos se tumbaron en la cama y apagó la grabación y cuando le marqué para saber que estaba sucediendo no me contestaba. Marqué varias veces y al cabo como de media hora, ella me marcó, era evidente lo que sucedía, porque solo escuchaba nuevamente: “así cabrón folla tu puta las veces que quieras, que buena polla tienes, aaaay, métemela toda esto es una buena polla y no la del cabrón de mi marido “y terminando de follar nuevamente me colgó para grabar otra nueva sesión en la que le estaba limpiando la polla y la saboreaba como si fuera un helado y me decía en la grabación “te amo mi amor, gracias por dejarme follar con mi otra polla”.

Ella siempre ha dicho que su mayor delirio son las vergas grandes la del amigo y la mía, aunque no es tan grande, pero le dije a mi mujer que no se tenían que ir a un hotel que se fueran a casa, he incluso que lo invitase para el fin de semana que yo volvía y si no le importaba a él podíamos hacer un trio que se lo propusiera que así la follaríamos por el culo y el coño los dos a la vez y ella contesto cuando se lo dijo a él y dijo que vale, que ya estaba deseando pero desde hoy hasta el sábado y es Martes va a dormir conmigo en casa vale y le di el ok.

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Relato erótico: Sexo anal con el amigo de mi marido

¿Qué pasa cuando la curiosidad y el deseo llevan a explorar territorios prohibidos? Este relato anónimo, encontrado en la red, nos sumerge en una situación llena de tensión y pasión. "Sexo anal con el amigo de mi marido" es un relato erótico que explora los límites de la fidelidad y la complicidad en un encuentro íntimo lleno de audacia y placer.

La narrativa es picante, llena de detalles que te mantendrán enganchado desde el principio, y perfecta para quienes disfrutan de los relatos que juegan con los límites de lo prohibido.

Si este relato te deja con ganas de más, no te pierdas el Relato Erótico de una Mujer infiel con su jefe. En este relato, una mujer decide explorar su lado más atrevido, llevándola a vivir una experiencia que desafía todas las reglas. 

Relato erótico: Sexo anal con el amigo de mi marido

Relato erótico: Sexo anal con el amigo de mi marido

El día en que decidí que el amigo de mi esposo me gustaba y quería poseerlo… pero el termino destrozándome el culo…

Recién comenzaba a salir con mi esposo cuando le surgió la necesidad de querer presentarme a sus amigos… ese día descubrí que mi marido era el mas feo de todo su grupo de amistades, sin embargo el que logro captar mi atención fue Gabriel, un hombre de 1.75cm con cuerpo atlético y una personalidad maravillosa.

Después de un tiempo de convivir entre todos eran habituales nuestras parrandas en grupo y justo en una de estas pedas desenfrenadas fue que gracias al alcohol logre aprovecharme de él.

Mi esposo y la novia de Gabriel habían quedado completamente inconscientes en el jardín, mientras que Gabriel y yo seguíamos bebiendo, después de un rato me pare del camastro he hice como si estuviera sumamente mareada a lo que el corrió a auxiliarme le pedí que por favor me guiara al baño, justo cuando estábamos ahí comencé a fingir que perdía el conocimiento entonces el me cargo y me llevo a mi habitación en donde yo comencé a besarlo, el por su parte siguió mis besos y bajo hasta mi cuello donde después comenzó a morder mis senos, arranco la parte de arriba de mi traje de baño, comenzó a morder con mas fuerza mis senos y a pellizcar mis pezones, después se bajo el traje de baño dejando expuesto su enorme miembro, mientras arrancaba mis pantalentas me hacia sentir como una muñeca de trapo a la cual podía hacerle lo que deseara y en realidad yo si estaba un poco mareada y a la vez super excitada, deseaba saber que era lo que el tenia planeado hacerme, de repente y sin avisarme me envistió ferozmente una y otra vez sin piedad y con una fuerza increíble, sentía que me iba a provocar una hemorragia en cualquier momento debido a la fuerza y al tamaño de su pene, mientras tanto me mordía los pezones y me gritaba que era una zorrita sucia, (lo cual evidentemente me excitaba mas) después de un rato no pude aguantar mas y comencé a suplicarle que me llamara puta, y que no dejara de castigarme por ser una zorrita puta. Después de un rato me coloco en 4 y comenzó a embestirme aun con mas fuerza, en una de estas embestidas no se si sin querer o queriendo me penetro por el ano, lo cual me provoco un dolor inmenso así que comencé a gritar y a jadear de dolor, sin embargo parecía que esto lo excitaba mas. Pr suerte para mi mis gritos de dolor hicieron que se viniera obviamente dentro de mi lo cual por alguna extraña razón e hizo que yo olvidara mi dolor rectal y me pusieran super cachonda ya que me excitaba el echo de tener su leche dentro. Así termino agotado y me dejo tumbada en la cama donde me quede completamente dormida.

A la mañana siguiente el muy cínico me hablaba como si nada hubiera pasado así que obvio yo también fingí demencia e hice mi mejor papel como actriz para ocultarle a mi esposo que tenia el ano destrozado por culpa de su mejor amigo…

Es pero les haya gustado mi relato y espero sus comentarios calientes y cachondos para tocarme mientras me los imagino jalándosela mientras leen esto.

Espero me hagan saber si les gusto para contarles un poco mas de mi vida como “una zorrita puta”.


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domingo, 11 de abril de 2021

Relato erótico : Tía y sobrino teniendo sexo

¿Qué pasa cuando los lazos familiares se entrelazan con el deseo más profundo? Este relato anónimo, encontrado en la red, nos sumerge en una situación llena de tensión y pasión. "Tía y sobrino teniendo sexo" es una historia que explora los límites de la fantasía y la realidad, llevándonos a un encuentro íntimo que desafía todas las normas.

La narrativa es audaz, llena de detalles que te harán sentir parte de la escena, y perfecta para quienes disfrutan de los relatos que juegan con los límites de lo prohibido.

Si este relato te deja con ganas de más, no te pierdas "Sexo con el tío". En esta historia, los límites familiares se cruzan en un encuentro lleno de pasión y riesgo. 

Relato erótico : Tía y sobrino teniendo sexo

Relato erótico Tía y sobrino teniendo sexo

Buenos días! necesito desahogarme y debo confesarlo la verdad es que no me siento bien conmigo misma hasta me siento sucia de haber accedido a un incesto con el sobrino de mi esposo y antes que nade necesito su opinión realmente no soy nada atractiva pero para su opinión les cuento como soy físicamente: soy llenita, mis tetas están caídas por la edad, mi trasero no es prominente no me considero bonita, tengo el cabello largo ya un poco lleno de canas soy bastante madurita tengo 58 años y realmente no me explico cómo caí en la tentación, no me considero una mujer cachonda ni muy caliente pero todo empezó cuando me di cuenta que mi vida se ésta escapando y yo no he tenido los orgasmos ni el placer que una mujer insatisfecha sexualmente necesita.

Hubo un tiempo en que el sobrino de mi marido frecuentaba a sus tíos que son mis cuñados y en varias ocasiones coincidíamos, yo notaba que él no quitaba la mirada de mi cuerpo realmente podía sentir que me deseaba, es un hombre realmente deseable, es soltero, muy educado y es profesionista de vez en cuando hace ejercicio tiene unos 45 años.

Una tarde que coincidimos en la casa de sus tíos nos quedamos por un momento solos y empezamos a platicar nuestras intimidades y le pregunte que por que no se había casado o que si no le gustaban las mujeres y que me contesta algo que nunca lo esperaba: -Tía; porque siempre me decía así, la verdad es que tengo ganas de estar haciendo cositas con usted en una cama, a lo cual me hizo ponerme roja de la pena que me daba escuchar eso y él siguió y que me pregunta tía seamos sinceros cuanto hace que mi tío no le hace el amor, o no la complace sexualmente y era verdad parecía que estaba leyendo mis pensamientos tenía razón hacía años que mi marido no me daba el sexo que necesitaba, el parecía sexólogo porque todo lo que me decía parecía que lo estábamos viviendo o que ya se lo había contado, pues seguía insistiendo que le gustaba y que mi experiencia quería disfrutarla si yo le daba la oportunidad y pues me ponía muy incómoda ya que siempre he sido fiel a mi marido y a mis buenas costumbres y la verdad aunque estaba insatisfecha sexualmente no podía pensar en otra relación fuera de mi matrimonio además si mis hij@s se daban cuenta sería algo muy fuerte para la familia, en fin mi sobrino seguía y seguía insistiendo de pronto todo mundo tuvo que salir a un evento y nos preguntaron que si no íbamos y yo me apresure y les dije que iría al baño para asearme un poco y que los alcanzaría más tarde y mis sobrino pregunto cuanto tardaría el evento ellos dijeron que como 2 horas pero que igual se quedarían un rato más, yo salí del baño realmente fui a secar un poco mi vagina porque estaba ya muy húmeda mi sobrino realmente me estaba llevando a sentir cosas que nunca nadie me había hecho sentir y eso que aún no me había tocado es más yo no estaba convencida de pasar mas allá de las palabras en eso cuando ya estaba a punto de irme me tomo del brazo y me metió a un cuarto que estaba vacío y que solo tenía una cama ahí me empezó a susurrar al oído que si no me daban ganas de coger yo no entendía muy bien su lenguaje pero me di cuenta que lo intuyo y me empezó a explicar con palabras más amenas cambio su vocabulario y me volvió a preguntar que si no tenía ganas de tener relaciones sexuales con él yo le dije que no podía fallarle a mi marido, se puso un poco triste y eso me movió el tapete y le dije que tratara de entenderme pero que nunca se había visto una infidelidad en la familia él era muy insistente y me pidió permiso para tocarme y darme un beso a lo cual le dije que solo me tocaría y me daría el beso el dijo si tía le voy a tocar todo su cuerpo por debajo de su ropa realmente era un coscolino calenturiento y le dije como crees eso no lo podemos hacer, me dice claro que podemos tía y que me empieza a tocar el cuerpo por encima de la ropa parecía un pulpo yo sentía que sus manos no dejaban una sola parte de mi cuerpo sin tocar eso me empezó a excitar bastante y me recogió el cabello y me empezó a dar besos en la boca, besaba de una manera que nunca había sentido y por un momento no supe de mi yo creo que fue por el deseo que me estaba haciendo sentir y empezó por levantarme el vestido y me lo quito yo traté de detenerlo y le dije esto no ésta bien, y él seguía no daba tregua, si estaba cumpliendo lo que me había dicho que quería tocar mi cuerpo sin ropa y cuando menos acorde efectivamente ya no tenía el vestido solo mi brasier cubría mis senos y la tanga tipo hilo dental cubría mi vagina y realmente solo un poco ya ven que un hilo dental es prácticamente no traer nada le volví a decir que no estaba bien y que me dice quiero besar tus tetas y tu vagina tía pero tu ropa interior no me deja y le dije que parara que hasta ahí lo dejáramos pero la verdad es que yo estaba muy caliente para esa hora lo dije por hacerme la victima pero él al verme así obviamente no iba a dejar perder la oportunidad siguió tocándome no paraba y me tomo por la parte de atrás y que me dice te puedo quitar el brasier tía necesito besarte las tetas y que le digo si, ya casi me viste totalmente desnuda por que no pasar a tocar mis chichis pero la verdad esa parte no la conocía de mi cuerpo no sabía cómo iba a reaccionar a lo cual cuando me toco y empezó a besar mis senos ya no pude parar estaba yo muy excitada y paso de ahí a de un solo tirón quitar mi hilo dental y dejarme totalmente desnuda como él quería totalmente a su disposición mis senos con mis pezones bien parados por la excitación y mi vagina lista para una penetración totalmente lubricada.

El me pregunto que como me sentía y le dije mira como me tienes totalmente desnuda y excitada aunque todavía yo estaba consciente que no estaba bien lo que estábamos haciendo y le dije que me iba a vestir ya para irme a alcanzar a mi familia y él me dice tía no quieres ver de lo que te estás perdiendo y se subió a la cama y me dice apoco no tienes curiosidad por quitarme este short y ver que sorpresa hay para ti yo le dije que eso sería lo último que haría y lo hice le quite el short y pude ver un bulto debajo de sus calzoncillos que crecía y me dice tía te gusta lo que estas viendo y que le digo que sí que me encantaba pero que no podíamos pasar a más y me dice tía quítame el calzoncillo para que veas de lo que te estás perdiendo y le dije que se descubriera su miembro y me dice hazlo tú, un poco temerosa le descubrí su miembro realmente no era un pene muy grande pero estaba bastante carnoso con muchas venas a punto de explotar y estaba muy velludo y me pregunta que más quieres hacer con el pene le dije que sería todo lo que haríamos y que me pregunta tía apoco no lo quieres tocar con tus manos y le dije claro que quiero pero si lo toco no voy a poder parar y efectivamente no aguante más y se lo toque con mis manos y después de ahí lo empecé a besar como una desesperada ya no pude parar lo estuve chupando, le besaba los huevos me volví loca con ese pedazo de carne, después de volverme loca con su pene me levanto y me dice tía ahora si estamos listos quiero hacerte el amor y que le digo no sobrino eso es ya llegar muy lejos entonces me tiro en la cama no dejaba de tocarme y empezó a abrirme las piernas y empezó a besarme hasta que llego a mi vagina yo ya estaba muy caliente y que me doy la mejor corrida de mi vida tuve el mas grande orgasmo que una mujer puede pedir después de eso me dijo que si me podía penetrar y le dije que si pero que no me echara la leche adentro y el dijo lo que tu me pidas tía Felipa y que empieza a acomodarme en la esquina de la cama me incorpore porque quería ver cómo me introducía todo ese hermoso pedazo de carne y si casi sin poder respirar llegue a un segundo orgasmo era tan placentero y empecé a gemir como una verdadera puta no pude parar hasta que note que estaba a punto de correrse y me desprendí de su miembro y le pedí bañar mis senos con su semen quería tenerlos bien enlechaditos y así lo hicimos fue un placer sexual que nunca podré olvidar me puso en varias posiciones y de todas formas me hacia el amor como queríamos por lo pronto les dejo este que fue mi primer relato sexual para desahogarme, saluditos.
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domingo, 28 de marzo de 2021

Si estás con alguien que ha dejado a alguien como tú... ¿Qué garantiza que él no te hará lo mismo a ti también?

Texto encontrado en la web : "Si estás con alguien que ha dejado a alguien como tú... ¿Qué garantiza que él no te hará lo mismo a ti también?".

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cuernos dedos seña

Si estás con alguien que ha dejado a alguien como tú... ¿Qué garantiza que él no te hará lo mismo a ti también?

Cuando nos conocimos, él todavía estaba saliendo, me encante, me invitó a salir, dijo que nadie necesitaba saber nada, era solo entre nosotros, era solo ese momento...

Pero no fue solo ese momento, nosotros continuamos, nos apegamos, nos queríamos, tal vez...

Él siempre me dijo que la relación era de fachada, que simplemente no terminó porque había dinero involucrado, familia, etc.

Pero un día vi una foto de ellos, estaban celebrando una cita juntos, ¡genial!

Un día después, alguien me llamó, ¡era ella!

Me dijo que se había enterado, que sospechaba, pero a partir de ese momento solo era mío...

Ahí el, "me asumió".

Pero qué forma de ganar a alguien...

Pero acepté! Jajajajajajajajaja a todo lo que quería, así que nos juntamos!

Pero tres meses después lo sentí distante, monosilábico, y no tuve que esforzarme mucho para descubrir que me estaba engañando.

¡Con las mismas excusas, las mismas palabras, los mismos ojos!

Y quité esas viejas palabras de un libro...

"Si estás con alguien que ha dejado a alguien como tú...

¿Qué garantiza que él no te hará lo mismo a ti también?"

Autor : Desconocido

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lunes, 27 de abril de 2020

Relatos Eróticos de mujer infiel

¿Qué pasa cuando el compromiso y la tentación chocan en un momento de pasión incontrolable? Esta colección de relatos anónimos, encontrados en la red, nos sumerge en un mundo donde las mujeres deciden explorar su lado más audaz. "Relatos Eróticos de mujer infiel" es una serie de historias que combinan la tensión sexual con la complicidad, llevándonos a encuentros íntimos llenos de deseo y riesgo.

Cada relato es picante, lleno de detalles que te mantendrán enganchado desde el principio, y perfecto para quienes disfrutan de las narrativas que juegan con los límites de lo prohibido.

Si esta colección te deja con ganas de más, no te pierdas "Sexo en el cine". En esta historia, un encuentro casual en la oscuridad de una sala de cine se convierte en una experiencia llena de erotismo y audacia.

Relatos Eróticos de mujer infiel

Infiel a mi marido y lo gocé 

Soy una mujer casada, que al presentarse problemas económicos caigo en la propuesta sucia de un hombre que supuestamente era amigo de mi marido, las cosas se ponen fuera de control cuando desea que sea su esclava sexual y cada vez pide más y más, lo peor es que sus deseos me están gustando.
Me llamo Sofía, tengo 35 años, me casé con Jorge a los 21, el me lleva diez años más de edad, lastimosamente no hemos podido tener hijos, desconociendo si es por causa de él o mía, igual éramos felices viviendo al máximo cada día y más porque mi marido tenía un buen trabajo que nos daba oportunidad de gozar de ciertas comodidades.

Con el pasar del tiempo mi marido se ha vuelto muy adicto a la bebida y se ha engordado mucho, motivos por los cuales las noches de sexo ya no eran como antes y dejé de sentir el rico placer de tener un orgasmo, aunque ya no soy una joven la edad me ha vuelto una mujer muy deseable para los hombres, mis senos son grandes y firmes, con cintura delgada y un trasero grande y bien levantado, además de tener un rostro hermoso con una cabellera negra y rizada que al pasar por la calle los hombres me decían los piropos más sucios, cosa que me causaba era risa.

José tiene un amigo soltero que es prestamista y que traía mucho a casa, llamado Jhon, es de ascendencia estadounidense, de la edad de mi marido pero muy atractivo, rubio, alto, de cuerpo macizo y pectorales duros y anchos, le gusta ir al gimnasio para mantenerse en forma, al momento de llegar a casa siempre me mira con ojos de deseo, y más que en casa me pongo más ligera de ropa y uso atuendos que resaltan mis pechos y mis nalgas.

Mi marido con su amigo pasaban tardes viendo partidos de futbol y yo hacía funciones de sirvienta, aunque igual bebía un poco con ellos para no ser descortés, el detalle es que Jhon me miraba mucho con ojos de lujuria, no paraba de espiar mis senos y ver mis nalgas cuando me agachaba a recoger algo, yo me di cuenta pero no le tomaba mucha atención. Pasó el tiempo y la situación en la empresa donde labora mi marido se puso difícil e hicieron recorte de personal, mi marido iba a ser despedido pero su jefe le dio oportunidad de mantenerse en la empresa pero ejerciendo otro trabajo en el cual ganaba menos dinero, razón por la cual nuestra economía en la casa cambió.

Mi marido deprimido empezó a beber más y más, triste por su situación y por más que lo aconsejaba no quería oírme, le dije que las cosas mejorarían pero me decía que estaba difícil y más por su edad en la cual escalar de nuevo le sería imposible frente a jóvenes mejores preparados que él,

Llegó un día en que trajo de nuevo a Jhon y bebieron bastante, Jhon se ofreció a ayudarme a limpiar los platos después de comer, estaba borracho pero peor estaba mi marido que yacía dormido ebrio frente al televisor. Limpiando los platos se mojó la camisa y se la quitó mostrándome su cuerpo musculoso y deseable, yo me sentía extraña, sentía como si una atracción animal me pidiera devorar a ese hombre, pero aguantaba los deseos ya que mis principios de mujer casada me impedían serle infiel a mi marido, traté de no mirarlo mucho y miré hacia su cintura notando que tenía una erección, a simple vista se veía que estaba bien dotado, empezamos a platicar:

Jhon: (con su acento gringo) Sofía me disculpa pero usted es una mujer muy atractiva y bella.

yo: Oh gracias Jhon, por allí encontrará una mujer como yo que lo ame.

Jhon: No lo creo, como usted difícilmente encontraré una, José debe pasar noches muy ardientes con usted.

yo: (ese comentario me resultó muy provocador) Hay no diga eso, en su país hay muchas mujeres bellas, rubias de ojos verdes o azules.

Jhon: Si las hay pero a los gringos nos gustan las latinas, nalgonas y tetonas como usted, pues son muy calientes en la cama.

yo: ja ja no digas esas locuras, ya estás ebrio, se te nota...

Jhon: bueno si, pero dicen que los borrachos siempre dicen la verdad.

yo: ha sí? entonces dígame sus intenciones pues lo noto muy calentón conmigo, recuerde que soy la mujer de su amigo, soy ajena.

Jhon: Mira yo sé que José la está pasando mal económicamente, él me cuenta todo, hasta me ha dicho que en el sexo están mal...

yo: Cómo?, José le contó nuestras intimidades?, cuando se levante le reclamaré (estaba molesta).

Jhon: Cálmese que él me lo contó ebrio, así que no se moleste, además yo soy discreto y no hablo nada de lo que me digan ni cuento lo que yo haga con otras personas, me gustaría ayudarle un poco, yo sé que usted es una dama que le gusta la ropa cara y la joyería, puedo darle dinero para que se compre lo que desee, no soy millonario pero si tengo mucho dinero ya que trabajé muchos años en mi país donde se gana muy bien.

yo: oiga no sea atrevido, no soy puta para venderme por dinero, respéteme...

Jhon: no se moleste hermosa dama, mire que su marido me pidió una buena suma para comprarle el auto que usted tanto quería para su cumpleaños, a él le hace falta ese dinero para completar la suma, yo con gusto se los daré si usted colabora también,

yo: de qué tipo de colaboración habla?

Jhon: Quiero que seas mi amante, sabes que deseo tu cuerpo desde hace tiempo (en ese momento saca de su bolsillo dinero y me lo muestra), esto y mucho más tengo para ofrecerle, piense en su esposo que desea darle ese obsequio en su cumpleaños...

yo: (el gringo tenía razón, deseaba mucho tener mi auto propio y no podía tenerlo por la situación económica que nos afligía) Mire, no soy un objeto que se compra, si es cierto que me encantaría ese auto no voy a entregarme a alguien solo por eso, jamás he sido infiel ni pienso hacerlo.

Jhon: Bueno además de dinero le puedo dar algo que necesita más (se bajó el pantalón y me mostró su pene, lo tenía grueso, venoso, grande y cabezón), oye atrevido, mi marido está cerca, no sea pervertido (le di la espalda, un fuego pasaba desde mi ombligo hasta mis piernas, me sentía húmeda).

John: Tranquila, yo sé que le hace falta tanto el dinero como lo que me cuelga entre mis piernas, José está dormido, no se enterará.

Él se acercó a mi y me empezó a acariciar mis nalgas, no sé porqué me dejaba tocar de él, me sentía como congelada sin saber qué hacer, con una mano me tocaba las nalgas y con la otra me empezó a tocar los pechos, era muy hábil con las manos,

John: Yo sé que tienes ganas de que un hombre te de bien duro, siento tu humedad, no te resistas, prueba lo que te hace falta...

Yo no dije nada, me agaché y me metí su enorme miembro en mi boca lo más que pude, solo me cabía la mitad, olvidé en esos momentos que era casada y me dejé llevar por el deseo que tenía mi cuerpo de placer, me decía: "vamos perra chúpala más duro, escúpelo y pásale la lengua, gánate bien el dinero". Me hizo sentir tan sucia, como una puta barata, me dejé llevar por sus palabras y le di la mejor mamada de pene que le habían dado, lamía sus bolas, y él me halaba por el cabello hacia él, estaba sumisa, presa a sus deseos, me decía: "te gusta chuparla?" y yo le decía: "si, está más rica que la de mi marido", la tenía bien dura y no aguanté las ganas de levantarme y ponerme en 4, sabía que él deseaba metérmela en esa posición, "métemela papi, quiero comerme un gringo" (no sé por qué dije esas locuras pero lo hacía).

De un solo envión me la enterró toda completa en mi vagina, pegué un suspiro y empezó a meterla y sacarla con fuerza: "papi qué rica la tienes, eres blanco pero la tienes como de negro", él me decía: "si perra, yo sabía que con esas nalgas grandes no te me ibas a negar, estás echa para follar", yo empecé a gemir, no me importaba si mi marido me oyera, estaba muy caliente, mi vagina estaba muy húmeda y su pene entraba fácilmente, no aguanté mucho y tuve mi primer orgasmo, admiré que no se venía aún, asi que me lo lleve para la cama donde duermo con mi marido y él se me tiró de frente, me besaba con lengua mientras me cogía brutalmente, mordía mis grandes tetas con salvajidad, tenía tiempo que no sentía tanto placer, sólo cuando estuve en mi noche de bodas, pero no llegó a este extremo de placer.

Jhon: Oh you are a hot bitch, yeahhhh!

yo: (no le entendí nada pero también le hablé) Si animal sucio húndemela duro, culéame con todas tus ganas, querías cogerme? aquí me tienes...

Me sentía la más puta y perra de las mujeres pero lo gozaba, ya no me importaba el dinero, solo pensaba en gozar ese taladro bombeándome sin parar en mi agujero húmedo, quería su leche en mi cueva y se lo pedí pero él quería que me la tragara así que empecé a mamársela duro en un 69 mientras él me provocaba otro orgasmo fuerte, me pegaba en las nalgas y él ya no aguantó más y derramó su leche en mi boca, la cual me tomé toda, con mucho placer, me echó tanta que cayó en mis tetas y me las lamía con gusto, quedamos agotados en la cama, él estaba feliz de haberse comido mis nalgas, mis tetas y mi boca, yo feliz de haber culeado con un macho de verdad.

La lujuria se había apoderado de mi, quería sentir todo el placer así que le dije: "papi aún no te has comido lo mejor", así que me senté de nalgas en su cara y me lamió el culo, sentía su lengua tan deliciosa que le pedí que me escupiera el ano, así lo hizo y me hundió dos dedos en él, me dilató rico y me senté de culo sobre su pene que se volvió a poner duro como un sable y empecé a cabalgarlo, su pene cabezón se metió hasta la mitad de mi ano, yo lo gozaba, sacaba la lengua saboreando el momento, empecé a brincar, ya no me dolía, sentía placer al máximo, la cama se mecía salvajemente, él me agarró cargada y me cogía con fuerza, cada vez que brincaba su pene entraba en mi culo al bajar, me tiró boca abajo a la cama y se recostó sobre mi y siguió bombeándome analmente, me sentía violada pero no paraba de gozar hasta que me la enterró toda por detrás, me decía: "perra que culona eres, te lo tragaste entero", sentía sus bolas chocando brutalmente contra mis nalgas y gemía: "Ahhh si papi, culéameee, dame duro, no la saques, reviéntame el culo", era un animal saciando su sed de carne, yo le meneaba el culo y con ese meneo nos vinimos ambos al mismo tiempo, derramando lo que le quedaba de leche dentro de mi culo hasta mojarme las nalgas, me dijo: "desde ahora serás mi puta" y le dje: " si papi, solo tú y mi marido probarán mi cosita pero mi culo es solo tuyo" y lo besé con lengua, nos vestimos y mi marido aún yacía ebrio en su sillón, Jhon me dejó dinero y me dijo que le iba a prestar la plata a José para mi auto y que ese auto yo lo tenía que estrenar con él, además me dijo que iba a darme un buen regalo de cumpleaños.

Así que me tocó esperar con ansias ese auto, perdí la moral, la fidelidad y me entregué a todos los placeres que mi amante me prometió, siendo infiel a mi marido.

Infiel a mi marido y lo gocé 2

Siguen mis infidelidades después de caer con el amigo prestamista de mi marido, un amigo llamado Jhon, experimenté los placeres de lo prohibido, ahora él me desea pervertir más con la visita de un amigo negro de su país...
Hola amigos y amigas, no les había escrito debido a que lo hago cuando me suceden hechos que no se los puedo contar a amistades cercanas ni familiares, prefiero desahogarme contándoselos a sabiendas de ser juzgada como una mujer puta o una mujer necesitada, eso lo dejo a su criterio, solo para los que me insultan y ofenden les digo algo: "el que nunca ha pecado en su vida que me tire la primera piedra".

Después de haber estrenado mi auto nuevo con Jhon, dejé de verlo debido a que sentía que estaba cayendo en un mundo inmoral al cual tenía que evitar caer cueste lo que cueste para no tener problemas familiares, y más sabiendo lo mucho que me quiere Jorge, mi marido, al cual debía de apoyar más, dado a su nuevo trabajo en el que ganaba menos que antes.

Pasaron semanas, Jhon venía de vez en cuando a la casa, disimuladamente me manoseaba sin que mi marido se diera cuenta y aproveché un momento a solas con el para decirle que ya no más, que me tratara como la esposa de su amigo, que por el hecho de que le prestó dinero a el, no quería decir que sería su amante cuando el quisiera, el solo se reía y con su acento gringo me decía: "tu no ser de el, eres del que quieres que te abra las piernas", ese hombre me hablaba tan sucio, pero esa suciedad me calentaba, me hacia sentir deseada y más sabiendo que yo era dueña de un culo grande y unas tetas firmes y voluminosas, si bien ya estoy treintera, tenía mucha madurez, lo que decían por alli: "la edad en que la mujer está más deliciosa".

Le dije al gringo: "ya no más, mi cuerpo no será tuyo otra vez por mucho que me quieras ofrecer", el me dijo: "eres una perra que adoras chupar penes grandes como el mío, que no se te olvide, eso te encanta", en eso regresó mi marido del baño y empezó a ver televisión junto a Jhon, como siempre, emborrachándose a más no poder, ese vicio a mi marido cada vez le gustaba más al igual que a mi el deseo de sentirme bien cogida, cosa que ya mi marido no me brindaba.

Nuevamente al pasar las horas mi marido quedó dormido y Jhon aprovechó para ir a la cocina y entró desnudo con su pene enorme parado frente a mi, yo sorprendida le dije: "qué haces?, vístete", él no me hizo caso y me dijo: "zorra, cállate que tu marido duerme y es momento de que pruebes lo que tanto te gusta", se me acercó y me sometió con sus brazos, yo de espalda a el, sentía su pene frotando mis nalgas y eso me calentó, me puso bien arrecha, al oído me decía cosas sucias: "te gusta como te rozo con mi verga, eres zorra, no lo olvides", algo pasó en mi que jamás pensé que sucedería: yo misma me bajé la falda con mi ropa interior y me puse en cuatro, el no dudó y de una vez me penetró fuerte, empezó a cogerme como el solo lo sabe hacer, sentía tanto placer que deseaba que mi marido me viera culear con Jhon, no imaginé que fuera tan morbosa, olvidé todo lo moral que tenía y saqué lo puta que había en mi interior.

Verme follar a mi con ese hombre era digno de ser filmado para una película xxx, su enorme verga entraba y salía de mi vagina húmeda, sentía el chocar de sus huevos contra mis nalgas grandes, generando un sonido cachondo y excitante, me decía: "quieres que la saque?" y yo le respondía: "no por favor, no la dejes de meter", decidí jugar a su estilo y le dije: "quiero sentir tu leche, dámela", el me respondió que aún no, que venía lo más sabroso, me la sacó de mi vagina y empezó a lamerme el ano, me lo escupía, metió primero un dedo y luego dos, yo no me atrevía a decirle que no, estaba como drogada, en un trance sexual y me dejé llevar por sus bajos deseos, poco a poco me metió la cabeza del pene por el culo, me dolía pero no quería parar, fue metiéndola hasta quedar la mitad dentro de mi gran trasero.

Empezó a embestirme, suave, luego aumentó la velocidad, confieso que no era mi primer anal porque a mi marido lo complací varias veces con eso cuando él estaba más joven. Jhon no paraba de meterla, me asombraba su aguante y más con el meneo que yo le daba, digna de la mejor perra de prostículo, empecé a sonreír, lamía el dedo que me metía a la boca, me sentía muy cachonda, una reina sexual que complacía los placeres de cualquiera.

Me la sacó del culo y me hizo que me agachara, abrí mi boca sabiendo lo que el quería y derramó su venida dentro de mi boquita, no me importó que supiera a mi culo recién cogido, me la tragué toda y le limpié la cabeza con la lengua, símbolo que ya era adicta a su semen. Se sonrió y me dijo: " te encanta tragártela, te presentaré un amigo de mi país que le encantan mujeres tan putas como tu". Se marchó y me dejó con la inquietud de conocer a ese amigo de él, nuevamente me entró la rabia de no poder contenerme, de evitar ese encuentro sexual, ¿será que de verdad soy puta?, me dije en mi mente,

A los dos días me llama diciéndome que viniera a su casa, le dije que no pero él insistió amenazándome con contarle todo a mi marido, me dijo que fuera con minifalda bien ajustada y una blusa escotada, sin ropa interior, yo presa del temor accedí, me vestí como él me dijo (parecía una golfa buscando un cliente) y manejé hasta su casa, allí entre y me sorprendí de ver a un negro alto, con cuerpo atlético, como de unos 25 a 30 años sentado en el sillón con su pene en erección, la tenía unas pulgadas más grande que la de Jhon, el me saludo con un seco "Hello", Jhon se acercó y me dijo: "el se llama Latrell, pero puedes decirle Mandingo" y se echó a reir, yo le dije que por qué me hizo venir, que no pensaba entregarme a ese tipo, el me contesto: "callate, viniste porque quisiste, porque te gusta coger, acércate a mi amigo que necesita tus servicios", yo molesta no sabía que hacer, si me iba era capaz de contarle todo a mi marido y adiós matrimonio, no tuve más remedio que aceptar entregarme a ese tipo.

Jamás había estado con un negro, no es que sea racista, ya que soy latina de piel morena, me le acerqué y decidí hacer que terminara rápido, le bailé sensual frente a la mirada de Jhon que se quedó para ver todo, puso una canción de Rihanna llamada Pour it up, el sabía que era mi artista favorita, ese tema es muy erótico, ya que trata del mundo stripper, empecé a moverme como la vi en el video musical y el negro se excitó mucho más, sobre todo cuando le tenía mis nalgas puestas en su cara, me metía la lengua con maestría y yo le meneaba el culo, disfrutando esa lengua que se metía también en mi cueva húmeda, me arrodillé y empecé a chuparle su enorme verga, la lamía, succionaba, escupía, me era imposible metérmela toda en la boca, la cabeza del pene era más grande, hasta me asusté pensando si quería metérmela por detrás.

Quedé totalmente desnuda y el se puso el preservativo y me le senté y empecé a cabalgarlo, mientras, Jhon se masturbaba frente a nosotros, se dio gusto viendo mi culo mecerse, el infeliz me decia: " ¿viste que estás echa para coger?, te encanta tenerla metida", "eres bien puta, que no se te olvide, aunque tengas marido le darás tu cosita rica a otros hombres", yo le decía que se callara pero cada vez que me gritaba cosas me ponía más arrecha y montaba más duro al negro, ni cuenta me di cuando ya tenía su polla completamente hundida en mi agujero vaginal, fue en ese momento que Jhon se acercó y me la hundió por el culo, sin protección, yo quedé viendo estrellas y gritando, pero de placer, me sentía totalmente puta, bien ensartada en dos buenas vergas que entraban y salían de mi sin yo poderme escapar.

Se cambiaron de puesto pero el negro solo me la metió hasta la mitad, no podía aguantársela, yo no paraba de venirme, igual mi cuerpo voluptuoso aguantaba los enviones de esos dos sementales, creo que si fuera una mujer delgada no podría con esos dos, o quien sabe, la cosa es que no paraban de cogerme, el tiempo pasaba, no logré que el Mandingo se viniera pues tenía aguante, nuestros cuerpos estaban sudados, éramos como tres máquinas trabajando juntas, empecé a decir vulgaridades "cójanme duro, más duro, más", ambos ya estaban a punto de venirse e hicieron algo que me encantó: los dos se vinieron simultáneamente. bañándome la cara de semen, me excitó tanto que me vine también con mis dedos metidos en mi cueva, la leche cubría todo mi rostro, era espesa y blanca, en vez de tirarla al suelo agarré mis dedos y me la quitaba de la cara pero directo a mi boca, ellos me decían "very good", "yeahhh bitch", contentos de lo sucia que me veía lamiendo su semen de mi cara, me sonreí al hacerlo, no sé por qué, quizás fue el placer de haber sometido a dos hombres.

El negro se vistió rápidamente y sacó un dinero de su cartera y se lo dio a Jhon, yo quedé muda pensando que era para mi, me dijo: "bye" y se fue, yo molesta le dije a Jhon: "¿me estás ofreciendo como prostituta?" y el cabrón me dijo que si, pero que igual el tenia esa fantasía de un trio y entonces me dio la mitad del dinero, fue una buena suma que yo tomé encantada, me decía a mi misma: "¿Sofia que estás haciendo?, acabas de prostituirte", pero por otro lado pensé que la fantasía del trio también la tenía en mi cabeza, me vestí y le pedí que no me hiciera esto más, el muerto de la risa me dijo que lo iba a pensar y me dio una nalgada, al llegar a casa no estaba todavía mi esposo y me fui a bañar, la sensación de tener mi culo ardiendo y mi vagina apaleada me encantó y me masturbé con un cepillo mientras me duchaba, recordando el polvazo que recién tuve. Espero no volver a caer así, ya me doy miedo y temo que mi marido se de cuenta de todo.

Infiel a mi marido y lo gocé: Esposos Bermudez

Ahora si, esto me pasó hace una semana, mi marido tiene un amigo y compañero de trabajo de apellido Bermudez, un hombre simpático que vi en la oficina al lado de la de mi esposo, cuarentón, robusto, alto y de hermosos ojos verdes, mi marido se llevaba tan bien con él que lo invitó a cenar a nuestra casa, por demás decirlo que también le dijo que podía ir acompañado por su esposa, la cual ninguno de los dos conocía, él aceptó encantado.

Mi marido me avisó y preparé un jamón que me queda espectacular, me fijé qué me podía poner de vestido, ya que aunque era en la casa quería dar una buena impresión, así que elegí un traje blanco perlado, con escote en V y abierto al lado derecho de mi pierna, con unos tacones semi altos del mismo color, mi marido fue más sencillo, usando un pantalón de tela y camisa a cuadros, él no se caracteriza por estar al tanto de las modas, mi traje me lucía estupendo, obviamente bien ceñido a mi voluptuoso cuerpo.

Al tocar la puerta mi marido fue a recibirlos, su amigo vino elegante con un saco, pero la que relució fue su mujer, una rubia despampanante que hasta a mi me dio envidia ya que sus pechos eran más grandes y firmes que los míos sumado a un trasero descomunal firmemente levantado, se notaba que le metía al gimnasio, su rostro era de mujer de cuarenta años, con una mirada sexy, labios gruesos y ojos verdes como los del marido.

Nos sentamos y saludamos y me extrañó que ella me besó muy cerca a mis labios, lo cual me puso incómoda, su marido fue más respetuoso y me besó en la mejilla. Conversamos de muchas cosas, ella se dedicaba al entrenamiento personal, me hablaba de ejercicios específicos para ciertas zonas del cuerpo, sobre todo pechos y nalgas, hablaba muy libremente, sin pelos en la lengua, con lo cual, la imagen de mujer recatada se me quitó de mi mente, nos excedimos en el vino y como siempre, mi marido ya estaba durmiéndose, el pobre no es de aguantar nada de alcohol, lo cual me molesta porque me pone en situaciones de debilidad.

Esa pareja empezó a hablar de sexo, cosa que a mi marido no le molestó, sino le causaba risa, nos contaron que ellos eran muy abiertos sexualmente, que les gustaban explorar fantasías y cosas así, expresé un comentario sobre uno de esos temas y la mujer que estaba a mi derecha me dijo "así es" tocándome mis muslo desnudo con su mano izquierda, me lo apretó y sentí una excitación grande al sentir su mano, ella lo notó y sonrió, mi marido ni cuenta se dio.

Me dijo que si quera podría entrenarme para fortalecer mis músculos, ya que me sentía un poco aguada la piel, eso no me molestó y le dije que así mi marido me quería y mi esposo asintió con la cabeza, no dejamos de beber vino y cuando se acababa la botella mi marido iba por otra mientras eso pasaba, la mujer no paraba de mirarme el escote, lo cual me empezó a gustar y le dije: "¿qué miras tanto en mi?", ella me dice: "lo bien que te ves, tienes un cuerpo de actriz porno", me reí con ese comentario y le dije: "¿en serio?" y ella me dijo que si, que podría fácil hacer mucho dinero con mi cuerpo pues todo lo tenía grande, le respondí que también ella tenía grandes atributos y ella me miró con deseo y me dijo: "cuando quieras puedes tocar para sentirlo".

Eso me puso cachonda, jamás una mujer se me había insinuado, solo hombres, y esa sensación me hacía sentir rara y cachonda. le dije que si el marido no se molestaba, ella me dijo que no, que ella es bisexual y que ellos hacían tríos mhm o simplemente el quedaba como observador mientras estaba con otra. Yo le explique que nunca he estado con mujeres, y ella me respondió que quizás no con mujeres pero que sospechaba que yo me revolcaba con varios hombres, pues tenía mirada de mujer caliente.

Esa mujer me decía barbaridades cada vez que mi marido y el suyo se levantaban de la mesa para la cocina, me tocó el turno de llevar los platos a la cocina y ella me acompañó, mi marido se fue a la sala con su amigo y mientras lavaba trastos ella me empezó a acariciar el culo, yo me quedé inmóvil sintiendo sus manos por mis nalgas, me subió el traje y me nalgueó, eso me puso arrecha de una vez, dejé que hiciera lo que sus deseos depravados quisieran, me empezó a lamer las nalgas y me puso en cuatro, así empezó a lamerme el culo bien rico, su lengua era larga y sabía cómo usarla, me volteó y me abrió las piernas quitándome el hilo que tenía puesto, empezó a lamerme mi concha muy hábilmente, me chupaba el clítoris, succionaba mis labios vaginales, al punto en que no pude evitar gemir suavemente y venirme en su boca.

Ella se subió el vestido, mostrándome que no llevaba puesto nada, sus nalgas eran redondas y carnosas, algo en mi me decía que las tocara y así hice, se las acaricié y la giré, tenia su concha depilada como la mía y húmeda, ella me hizo agacharme bien y me pegó su concha a mi boca, decidí experimentar y le devolví el favor que me dio, ella decía en tono bajo: "así zorra sigue, sabia q eras bien caliente desde que te vi", eso me ponía excitada y se la lamía con más ganas.

De repente siento unas manos que me agarran y levantan mis nalgas y me asusté imaginando que era mi marido, pero era el esposo de ella, el cual me dijo que estuviera tranquila que mi marido se durmió, me mostró su enorme miembro venoso y cabezón, su mujer se acercó y empezó a mamársela con fuerza, ella me dijo que la ayudara y no aguanté la escena y también se la chupé, juntas le estábamos haciendo un delicioso sexo oral, le echábamos saliva, lamíamos sus pelotas, hasta que se puso dura, ella me pidió que la siguiera lamiendo y me puse a comerme su concha. mientras que el marido sin dudarlo me la enterró en mi vagina, me follaba con rudeza, su mujer sonreía, me halaba por el cabello y me preguntaba si me gustaba, yo le respondí que si.

Ella le dijo al marido: "ella es de las que son bien calientes, métesela x el culo" y el cabrón me la hundió por allí, no opuse resistencia, gozaba su verga enterrada en mi culo, haciéndome venir una y otra vez, mientras probaba el sabor de la vagina de su mujer, nos quitamos totalmente la ropa, estábamos presos en el deseo de nuestros cuerpos, el marido dejó de metérmela y le dijo a la esposa que era momento de una tijera, así que ella pegó su concha a la mía y empezamos a frotarnos, tanto las conchas como las tetas, su marido no paraba de halársela, esa sensación húmeda me hizo venirme igual que a ella,

El marido nos dijo que viniéramos a probar su leche así que nos acercamos y se vino en nuestras bocas que teníamos con la lengua afuera, ella me daba semen del marido desde su boca y le devolví el favor, nos lo tragamos, estaba delicioso y le limpiamos la cabeza del pene juntas dándonos besos, el marido nos dijo que a su mujer todavía no se la había metido, así que decidimos tocarnos juntas frente a él y le dimos la espalda, en cuatro decidimos menearle nuestras grandes nalgas hasta que se empalmara nuevamente y allí fue como animal a métérsela x el culo a la mujer que disfrutaba esas metidas y sacadas de verga, me dediqué a chuparle sus tetas grandes y a frotarle su vagina, "ahhh papi asiii dame duro por este agujero que es solo tuyo", "asi, asi, no pares, culéame ricoooo", son cosas que decía la rubia putona y empecé a besarla con lengua hasta que se volvió a venir ella, su marido no aguantó más y volvió a venirse en el culo de ella, la mujer me dijo: "¿qué esperas?, límpiame el culo", así que decidí lamerle el culo lleno de leche, fue muy rico meter mi lengua por ese culote tan grande y lamerle toda la leche que escurría de su ano.

El marido nos nalgueó y nos besó a las dos, las cuales junto con él probamos nuestras lenguas juntas, nos vestimos y se retiraron, dejándome sus teléfonos, mi concha mamada de ella y mi culo ardiendo por tanto mete y saca que me dio él. Y mi marido, dormido, creo que con unos cuernos más crecidos, senti lástima por él pero recapacité y vi que la culpa la tiene él por traerme la tentación a la casa, ja ja.

Infiel a mi marido y lo gocé: El jefe de mi marido

Una visita a mi marido a su trabajo desató nuevamente mi fuego uterino que no se pudo controlar tras el intento de mejorar la situación de mi marido.
Hola a todos, como recordarán en mi primer relato, mi marido estaba pasando una situación difícil ya que tuvo que descender de puesto y obviamente, su salario se redujo, lo cual nos generó un cambio en nuestras vidas, ya que a pesar de que no tenemos hijos, nos gustaba vivir cómodamente, sobre todo yo. Mi marido se endeudó para comprarme un auto y me avergonzaba verlo lleno de deudas por mi culpa, así que decidí ir a su empresa para hablar con el jefe y tratar de convencerlo de que recuperara su puesto, ya que mi marido me contó que las cosas en la empresa ya estaban normalizándose.

Aproveché para ir un día en el que a mi marido se le quedaron unos documentos, los cuales fui a dejárselos, me traté de vestirme recatada, más sin embargo mi cuerpo voluptuoso se apreciaba tras mi traje ajustado, sobre todo mi trasero grande y firme y mis pechos que querían reventar el traje, al llegar fui el centro de atención de todos los hombres que trabajaban allí, me sentía un tanto incómoda pero a la vez contenta de que apreciaran mi belleza.

Llegué a la oficina de mi marido y le dejé los papeles, aproveché para preguntarle cómo le iba y me dijo que bien, que el jefe lo tenía lleno de trabajo y que por eso no podía demorar mucho hablando conmigo porque después lo despedían, le dije que me mostrara brevemente las oficinas que lo rodeaban y él me mostró algunas de ellas incluyendo la de su jefe, me despedí y esperé a que él entrara y disimuladamente me fui hacia la oficina del jefe, allí me atendió una secretaria muy parecida a mi en lo que a cuerpo se refiere y ella le comunicó a su jefe que yo deseaba hablar con el.

Las oficinas tenían cámaras a las cuales el accedía e inmediatamente le dijo a su secretaria que me dejara pasar, yo iba pensando qué cosas decirle para que le mejorara la condición laboral a mi marido pero no se me ocurría mucho ya que no teníamos hijos, ni vivíamos tampoco en la miseria, ni mi marido había sufrido de problemas de salud que ameritaran una razón válida para mejorar su salario.

Al entrar me imaginaba al típico anciano, gordo y grosero pero me sorprendí al ver a un joven de entre 25 a 30 años, muy guapo, de tez blanca y atlético, tenía unos ojos verdes hermosos, él me saludó dándome un beso en la mano muy cortésmente y me preguntó las razones de mi vista. Yo estaba embelezada por su juventud, antes de responderle le dije que no me imaginaba que el jefe de mi marido fuera tan joven y él me respondió que era el hijo del dueño de la compañía y le tocaba administrar ese departamento y que muchas gracias por decirle joven (se rio muy sexy).

Le conté que ya que la empresa había normalizado su situación y esperaba que mi marido tuviera su puesto que tenía antes de regreso, ya que a mi me constaba lo trabajador que era el y que incluso en la casa se desvelaba y ni me atendía como debía por llenarse de trabajo, a eso el me respondió: "¿no la atiende como debe ser?, eso es malo, una mujer con sus tributos no debe sentirse descuidada", inmediatamente noté que no paraba de ver mi escote, el cual le regalaba un vistazo de mis senos grandes y firmes, de repente un fuego cruzó por mi cuerpo y noté que si podía lograr ayudar a mi marido sería coqueteándole a su jefe.

Esta idea la sentía peligrosa ya que corría el riesgo de que él se lo contara a mi marido o a algún otro empleado que luego se lo contaría a mi marido, pero me arriesgué a buscar una situación que permitiera ayudar a mi esposo.

Le dije: "si mi marido ya ni me atiende mucho por tanto trabajo que hace ahora y lo peor es que el salario no es justo con lo mucho que trabaja", mientras decía eso puse mi rostro dulce y crucé las piernas lo cual él astutamente observó y se deleitó viendo mis muslos gruesos. Me dijo que ese tema debíamos tratarlo más profundamente, era descarado, pues no paraba de comerme con los ojos y yo también lo mire con ojos pícaros, como para que viera que había entendido la señal que él me enviaba, inmediatamente me dio su tarjeta y me pidió mi numero de teléfono, el cual se lo di, lo llamó de nuevo la secretaria porque tenía una reunión con otra persona y ´nos despedimos con un beso ya no en la mano sino en la mejilla, dejé caer la tarjeta que me dio y me agaché para recogerla mostrándole mi trasero asomarse por mi traje ajustado, él quedó sin palabras. Salí sin que mi marido lo notase.

Luego de 4 horas me llamó saludándome y diciéndome que no había podido dejar de pensar en mi visita, que era muy guapa, que mi marido era muy afortunado de tener un mujerón como yo, decidí seguirle el juego y le dije que lo que me decía me causaba halagos y un poco de gracia, me dijo que estaba pensando seriamente en mi solicitud pero que yo debía entender que para volver a poner a mi marido en su trabajo anterior debía remover y reubicar al empleado que ocupaba su puesto, lo cual generaba un gasto extra a la empresa, yo le dije que comprendía todo y que si estaba de mi parte haría lo que sea para que todo saliera bien.

Él me dijo: "bueno Sofia, en vista de eso, tendrías que tratar ese tema personalmente conmigo, si deseas llevo el nuevo contrato de tu marido pero eso te costará mucho", yo le dije: "bueno papi (me atreví a llamarlo así), yo estoy dispuesta a todo", me dijo que pasaba por mi casa en una hora así que me preparé poniéndome una falda muy corta y una blusa escotada, sabiendo a lo que iba a enfrentarme, además de que deseaba devorar ese joven tan guapo y varonil, saldría beneficiada doblemente, pues con el nuevo salario de mi marido ya le podía pedir lo que quiera y además tendría el gusto de probar un nuevo macho entre mis piernas.

Llegó puntual con la dirección que le di y me subí al auto muy suavemente, notando mis muslos que se veían casi completamente, él se me acercó y me quiso besar la boca pero le quité los labios diciéndole que fuera con calma, que no pensara que era una puta, sino que lo que podría pasar era sólo por ayudar a mi marido y que debía ser discreto, me dijo que si y fuimos a un hotel muy lujoso, con jacuzzi incluido, al entrar me masajeó mis nalgas descaradamente y no hice nada por evitarlo, le pregunté por el contrato de mi marido y él me lo mostró, observé bien los datos personales de mi marido, el cargo, su salario, el cual hasta vi que era un poco más alto del que antes tenía y la estabilidad laboral que tanto deseaba ver, me puse contenta mientras lo leía el empezó a manosearme y besarme por todos lados, me bajó mi hilo y lamía mi culo grande, lo tiré a la cama y empecé a chuparle su pene grandiosamente bello; grueso, cabezón, sin bello púbico, venoso, como a mi me encantan. Se la mamé como ninguna otra mujer se lo había echo, el gozaba cada lengüetazo, cada succión, cada lamida de bolas al máximo.

Me decía: eres grandiosa Sofia toda una puta mamadora, yo me reí y le dije: "si papi, me encanta tu verga" y se la seguí mamando hasta que estuviera dura como un sable, el quería que lo montara pero le dije que aun faltaba que firmara el contrato de mi marido, de una vez lo firmó sin pestañear, pero no fui tonta ya que el podía romperlo así que pedí su teléfono y marqué a la empresa, de allí pedí línea a la oficina de mi nuevo amante y respondió la secretaria, Nicolás como se llama el, supo qué hacer y le pidió que llamara a mi marido para atender la llamada, mientras él hacía eso me dediqué a desnudarme, mostrándole mis tetas grandes y firmes, le bailé sexy para que viera lo que le esperaba.

Nicolas: "Aló José, te comunico que gracias a tu buen rendimiento laboral y por comprender la situación que tuvimos que enfrentar en la empresa, valorando ese sacrificio que tuviste, te comunico que mañana ocuparás nuevamente tu puesto, ya que el Licenciado Ortiz pasará al departamento de Mercadotecnia, mañana al llegar ve a mi oficina a firmar el contrato, felicidades", mi marido le dio las gracias muy contento, sin saber que en realidad había logrado recuperar su antiguo trabajo gracias a mi.

Nicolás cerró la llamada y me dijo: "soy de palabra, espero cumplas", a lo que yo le dije: " no te preocupes amor que lo que deseas de mi lo probarás ya mismo", me acerqué a la cama y me senté sobre su pene, solo rocé la cabeza contra mi entrada varias veces hasta hundírmela toda, gemí de gusto: "ahhh papi que cosa más rica me estoy metiendo", empecé a cabalgarlo como yo sé hacerlo, el me nalgueaba y chupaba mis pezones, le decía: "muérdemelos papi" y él loco de deseo lo hizo, lo cual provocó venirme delicioso, su pene grueso estaba rozándome bien rico mi cuevita, le metí mi lengua en su boca y nos besábamos con lujuria.

Nicolas: "que mujer tan caliente tiene José en su casa, eres toda una perra en la cama".

yo: "gracias amor, la verdad no lo hice tanto por mi marido, sino por que estabas bien lindo y quería tenerte entre mis piernas", eso a él le gustó pues sonrió.

Nicolas: " si nena me tienes bien caliente desde que entraste a mi oficina, sabía que eras una hembra deseosa de placer".

yo: "si papi cógeme duro, muéstrame tu juventud, quiero sentir un macho culeándome rico", me puso en 4 y me la hundió, sus huevos chocaban fuerte contra mis nalgas, me haló por el cabello tratándome como la zorra que soy, no paré de gemir con cada estocada que me daba: "asi papi ahhh siii no la saques, métemela duroooooo, aayyy ayyyy la siento bien ricooo papiiii", "¿quieres mi culo papi?.

Nicolas: "claro que si, lo deseo desde que te vi", me lamió el culo buen rato, me echó saliva y hundió dos dedos dentro de mi, de una vez fue metiendo su miembro duro y caliente por mi culo abierto y eempezó a bombearme, ese mete y saca estaba rico.

yo: "asi papi culeame duro, asiii ajhh sométeme",

Nicolás: "eres toda una sucia perra, hace tiempo no me culeaba a una nalgona tan puta como tu", no paró de sacarla hasta que decidí yo misma echarme hacia atrás y menear en círculo mi culo para sacarle la leche. "me vengo zorra, me vengo en tu culo", "si papi dame esa leche rica, lléname el culo de leche ahhh ayyy siii ahhh ", enseguida sentí un chorro fuerte de semen inundando mi culo, el quedó acostado sobre mi espalda, estábamos sudados, olorosos a sexo, me gustó tanto que me le senté en su cara para que me lamiera mi concha húmeda y él no me defraudó, se notaba que era un mujeriego experto en coger, me hizo venirme en su cara delicioso: "ayy papi desléchame asiii ufff siii mete esa lengua en mi coño, chupame el pirigallo asii asiii ufff, me vengo mmmmm ricooooo".

Nuevamente se la chupé para ponérsela dura y me puso en 4 a borde de cama, me empezó a coger duro por mi concha, yo sacaba mi lengua saboreando de gusto, estaba totalmente adicto a mis nalgas, "ohh papi si que aguantas, dame duro por mis nalgas ahhh ayyy coges mejor que mi marido mmm ricooo", nuevamente me dijo que se iba a venir y la sacó de mi concha y me la metió a la boca: "mama perra, traga tu leche", "si papi dámela toda, quiero tu lecheee ahhhh" y nuevamente otro chorro espeso de semen me inundó la boca, la cual me tragué completa, le di una buena lamida a su cabeza para dejarsela limpia.

Empezamos a vestirnos ya que faltaba una hora para que se acabara la jornada laboral en la empresa y él debía regresar, no usamos el jacuzzi, así que me dijo que lo usaríamos en alguna otra ocasión, yo le dije que eso dependerá de cómo le vaya a mi marido, así que supe que de ahora en adelante mi marido ganaría buen dinero y no tendría mucho trabajo, que quizás la que ahora sudaría sería yo.

Me dejó en mi casa, no sin antes deslecharme metiéndome sus dedos en mi concha provocándome otro rico orgasmo y me despedí de él dándole otra mamada en su auto esta vez, quedé impresionada del aguante de ese hombre, quizás será por su juventud, volví a tragarme ese rico semen dulce y me fui caminando a la casa, una hora después llegó mi marido muy contento por lo de su trabajo y yo fingí sorpresa y estar contenta, las cosas definitivamente mejorarían, volví a ser infiel pero esta vez por una buena causa.
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Relato Erótico : La primera vez que le es infiel a su esposo

¿Qué pasa cuando la curiosidad y el deseo llevan a una experiencia inolvidable? Este relato anónimo, encontrado en la red, nos sumerge en una situación llena de complicidad y exploración. "La primera vez que le es infiel a su esposo" es una historia que combina la sensualidad con la audacia, llevándonos a un encuentro íntimo donde el placer se multiplica.

La narrativa es picante, llena de detalles que te mantendrán enganchado desde el principio, y perfecta para quienes disfrutan de los relatos que desafían lo convencional.

Si este relato te deja con ganas de más, no te pierdas este relato erótico de sexo anal. En esta historia, los celos y la venganza se entrelazan en una experiencia llena de erotismo y audacia. 

Relato Erótico : La primera vez que le es infiel a su esposo

Relato Erótico : La primera vez que le es infiel a su esposo 

Soy Erika, una mujer divorciada que actualmente tiene 35 años, y cuando lo que te voy a contar sucedió, llevaba casada 6 años con Daniel, mi novio de la facultad. Solamente teníamos un niño de casi un año. Cuando nos casamos compramos un departamento en una zona cercana a la universidad donde él y yo habíamos estudiado, era una zona muy tranquila y con muchas zonas verdes, la verdad es que el sitio nos encantó desde la primera vez que lo vimos, y no lo pensamos, nos lo quedamos.
Estábamos rodeados de buenos vecinos, y la convivencia hasta hacia poco, había sido fenomenal, la mayoría teníamos hijos pequeños, y habíamos hecho amistad con varios de ellos. Cuando decía “hasta hacia poco”, estamos hablando del mes de Julio, en esa fecha empezaron nuestros problemas, el vecino que vivía justo arriba de nosotros, fue trasladado por su empresa a otra ciudad y puso el departamento a la venta, con eso de la crisis inmobiliaria no pudo venderlo y optó por dejar que una agencia lo alquilara.
Esa agencia se lo alquiló a tres estudiantes de derecho que empezaban la universidad en agosto, y ahí fue cuando empezaron nuestros problemas, todos los jueves hacían grandes fiestas en casa, vivían justo arriba, y la música se escuchaba como si estuvieran en nuestra habitación. Normalmente solían ser reuniones de amigos con la música y hablando en voz alta, pero esa noche era casi imposible pegar ojo así que tras mucho tiempo intentando dormir, opté por llamar a la policía.
Después de llamar tres veces, apareció una patrulla de la policía municipal, eran casi la una de la madrugada y en el departamento de arriba no había parado la fiesta, mi hijo pequeño, de casi un año, no había dejado de llorar desde que esa cuadrilla de impresentables lo habían despertado, y mi marido seguía roncando como si nada.
Tras varias llamadas se presentaron, los escuché llamar al timbre y hablar con los chicos, parecía ser que reconocían que habían hablado un pelín fuerte y prometían a los oficiales que no iba a volver a suceder, tras diez minutos de charla, la pareja de uniformados abandonaron el portal y la cosa quedó en calma.
Después de un rato intentando dormir a Danny, lo conseguí y la tranquilidad volvió a reinar, mientras mi marido Daniel continuaba roncando como si nada, ajeno al ruido de discoteca que habíamos tenido encima.
No había pasado ni media hora cuando los llantos de Danny me volvieron a despertar, por lo visto, la fiesta de arriba se había reanudado y el ruido volvía a ser atronador. En esta ocasión hice que Daniel se despertara.
-Esos chicos de arriba han vuelto a despertar a Danny, ¡ya estoy harta!, intenta tu dormirlo, que yo voy a subir, son más de las 2 de la madrugada y estos cabrones se van a enterar-
Mi pijama era solo un pantalón corto con un top de raso, así que me puse una bata y subí como alma que lleva el diablo, ya frente a la puerta se podía escuchar el jaleo ensordecedor del interior, la verdad es que me extrañaba que el resto de vecinos no estuvieran llamando también. Tras tocar varias veces el timbre, alguien abrió y desapareció, el departamento era exactamente igual al nuestro así que me decidí a entrar.
Había un pequeño recibidor, y a mano izquierda estaba la cocina y dentro había una pareja hablando el uno frente al otro, parecían enfadados e imaginé que era la típica pelea de adolescentes agravada por las copas de más, seguidamente miré a mi izquierda y allí había un salón igual al mío pero sin apenas muebles. Allí tenían montada la discoteca ya que había unos 15 o 20 chicos y chicas bailando y charlando, habían puesto una cadena musical vieja y las luces las habían tapado con telas de colores, por lo que se me hacía difícil ver algo en un principio.
Tras unos segundos en el recibidor, fijé la vista en uno de los chicos que parecían de los menos ebrios, y le pregunté.
-¿Quién es el que tiene alquilado el departamento?-
El chico se me quedó mirando con cara de incredulidad, me miró de arriba abajo intentando adivinar que hacia una mujer con bata en mitad de una fiesta adolescente y tras unos segundos de lapsus, pareció que se le iluminó la mente.
-Ah Ángel!-
Tras despertar de su letargo hizo el típico gesto de “no tengo ni puta idea” y continuó a lo suyo dándose media vuelta. Yo no estaba dispuesta a que me tiraran de a loca, y volví al ataque.
-¿Dónde está Ángel?-
-¡No tengo ni idea!, ¡me imagino que andará por ahí dentro!-
Señaló hacia la zona donde se encuentran las habitaciones. Nada más terminar de escuchar sus palabras salí del salón y me dirigí hacia las habitaciones, de camino por el pasillo, estaba la puerta del baño abierta y me acerqué a preguntar, dentro había tres chicos, dos chicos y una chica que estaban preparando sendas rayas de lo que fuera encima de la taza del WC.
-¿Alguno de ustedes es Ángel?-
Los chicos se dieron la vuelta y me miraron mitad con sorpresa y mitad con miedo, una desconocida con bata y pantuflas estaba ante ellos viendo cómo se preparaban una raya, me sentí un poco mayor al sentirme escandalizada al ver a la chica que apenas llegaría a la mayoría de edad, era una situación un tanto incomoda y enseguida uno de ellos contestó.
-Anda por una de las habitaciones, no me digas cual, porque no la se
Habían convertido el piso en una discoteca y lo malo era que debajo vivía mi familia, conforme pasaban los segundos y no encontraba al responsable se me iba hinchando más y más la vena por el coraje que tenía.
Abrí dos de las habitaciones pero solo encontré cuartos revueltos con ropa y libros esparcidos por la cama, se notaba que aquellos chicos eran de todo menos ordenados. Al llegar a la tercera habitación fue cuando lo encontré.
Aquel chico estaba teniendo sexo con su novia o lo que fuera, al entrar los sorprendí, y en un primer momento sentí el impulso de volver a cerrar la puerta y desaparecer, pero ya estaba cansada, necesitaba hablar con él y no estaba dispuesta a esperar ni un segundo más, necesitaba que de una vez por todas terminara con la fiestecita y comprendieran que el respeto es algo básico para poder convivir.
Lo primero que vi cuando entre en aquella habitación fue aquel chico de espaldas cogiéndose a una chica jovencita, ella estaba a cuatro patas encima de la cama, y él la embestía desde atrás como un auténtico toro bravo. Ellos también se sorprendieron al ver que alguien abría la puerta, fue verme y ella se separó, e intentó cubrirse con las sábanas, era una chica muy bonita que andaría rondando los 18. Por lo poco que había vislumbrado, tenía un cuerpo delgado y bien definido, con unas tetas firmes, y pezones pequeños, pero completamente enhiestos. Me miraba con cara de terror, como si yo fuera un fantasma que fuera a llevarse su alma pecadora.
Sin embargo, el que yo imaginaba que sería Ángel, se levantó de la cama tal y como estaba, caminó hacia mí, mientras lo hacía no pude evitar fijarme en su “miembro”, estaba completamente erecto, era una verga gruesa y larga, completamente depilada, que se movía a derecha e izquierda a la vez que daba una zancada.
-¿Qué diablos pasa?-, preguntó él cuando estuvo a mi altura.
Mientras se acercaba, no pude evitar que mis ojos se fijaran en ese cuerpo joven, fibroso, y sin un gramo de grasa, tenía dos tatuajes, uno en el pecho, a la altura del corazón, y el otro justo en el lugar donde debería de estar la mata de vello que rodea el pene, pero al estar completamente depilado, se distinguía completamente, tendría que ser todo un espectáculo al hacerle un oral. Pero rápidamente salí de los dos segundos de ensimismamiento al contemplarlo, y recordé el motivo por el que había entrado ahí desde un principio.
-Eso mismo pregunto yo, son las 2:00 am, y no puedes/pueden estar haciendo ruido-, le dije intentando poner mi mejor cara de enfado e indignación de la que fui capaz.
-¿Y tú quién eres?-, me dijo con el ceño fruncido.
-¡Soy la vecina del departamento de abajo, y tengo un bebé que no puede dormir porque esto parece un puticlub!-, le dije intentando moderar la voz para no empezar a gritar.
-Y dime, ¿a ti te gustaría que me metiera en tu habitación en mitad de la noche?-, me replicó visiblemente enfadado.
Sabía en el fondo que tenía razón, no había excusa posible a lo que había hecho, pero las circunstancias del momento me habían hecho actuar de esa forma tan impulsiva. Aun así, intenté tranquilizarme y excusarme.
-Yo nunca haría una fiesta a las 2:00 am, cuando todo el mundo duerme porque a otro día tiene que ir a trabajar-, le dije un poco más serena, intentando no ver su desnudez.
-Está bien-, dijo serenándose también un poco, -ahora bajamos la música, pero solo si me lo pides amablemente-
Aquel chico con un cuerpo perfecto permanecía frente a mí a menos de un metro, y con su pene completamente erecto, me costaba no verlo, me costaba respirar y mis piernas comenzaron a temblarme ante lo embarazoso de la situación, y pensándolo bien, él tenía un punto a su favor, no me haría daño pedir las cosas “por favor”.
-Te lo pido por favor-, dije después de respirar hondo tres veces, y luego de otras dos respiraciones, agregué, -¿puedes bajar el volumen de la música para que mi bebé pueda dormir?-
-Bueno si me lo pides así, la bajaremos.
Me di la media vuelta, y me encaminé a la puerta de salida, las piernas me temblaban y el corazón golpeaba contra el pecho, latía con tanta fuerza que pensaba que en cualquier momento lo podría escuchar aquel chico, ¿por qué los nervios?, no sé, tal vez por la desnudez de Ángel, o tal vez por su poderosa erección, o tal vez porque la adrenalina del enfado ya había disminuido, no lo sé, pero si no salía de ahí, no sé qué terminaría haciendo.
-Por cierto, ¿cómo te llamas?-, escuché que dijo antes de que llegara a la puerta de su habitación.
-Soy Erika, tu vecina de abajo-, le dije sin voltear a verlo.
-Pues bueno Erika, la próxima vez que entres en mi habitación, que sea por un buen motivo, ya me entiendes, jajaja-, escuché que gritó cuando salí de su habitación, ni siquiera contesté a su bravuconería, seguí mi camino, y me fui de aquel departamento.
No tardaron ni un minuto en bajar el volumen de la música, es más, todavía ni siquiera llegaba al ascensor cuando sucedió, al llegar a casa, mi hijo y mi esposo ya dormían otra vez, Daniel como siempre roncando y mi peque soñando con los angelitos. Entré en el baño, y me lavé la cara con un poco de agua fría, todavía me temblaban las piernas al recordar mi viaje a aquel departamento, el cuerpo y la desnudez de Ángel, pero sobre todo, aquella erección que no se le bajo mientras tuvimos nuestro diálogo.
Me quité la bata, y seguidamente el pijama, quedando desnuda frente al espejo, mi cuerpo no era como el de la jovencita que había visto hacía un rato, sin embargo, a mis 29 años, aún me sentía deseable, mis tetas eran grandes, redondas, y a pesar de mi pequeño Dany, aun turgentes, los pezones no eran muy grandes, pero en extremo sensibles, y tienden a endurecerse con facilidad, y la verdad fuera dicha, en esos instantes estaban completamente enhiestos, y aún ahora que ya tengo 36, me sigo conservando casi igual, ligeramente con más cadera, pero sigo siendo la misma.
Siempre he sido y soy delgada, pero mis caderas son un poco más pronunciadas que las de la mayoría de las mujeres, en especial, que las caderas de aquella chica, se podía decir que mi cuerpo era el de una mujer y el de ella era el de una adolescente a punto de serlo. Había una cosa que me llamó la atención durante el escaso segundo que la observé desnuda, su rajita estaba completamente rasurada, tan solo dejaba un fino hilo de pelitos. Yo me solía depilar, pero mi rajita mantenía gran parte de la mata de vello todavía, sin tan siquiera saber el motivo, agarré una cuchilla de las que mi esposo usaba, y comencé a rasurarme.
Lo dejé exactamente como el de aquella chica, me miré en el espejo y sonreí, la verdad, que así quedaba mucho más apetecible he higiénico, en ese momento tomé la decisión, desde entonces lo llevaría así. Continuaba en el baño con la puerta cerrada, en mi mente seguía viéndolos en aquella habitación, recordaba el cuerpo desnudo de Ángel embistiendo a aquella chica, recordaba su musculatura tensándose con cada sacudida y como se había acercado a mí con la verga erecta y se había colocado a menos de un metro de mí.
De pronto, mi temperatura corporal aumentó de golpe, se me secó la garganta, mis pezones se habían endurecido, y sentí como mi rajita se humedecía, solo recordando aquella experiencia, estaba excitada, más que eso, estaba caliente como hacía mucho no estaba, y comencé a acariciarme delante del espejo. Una de mis manos recorría mis tetas y las presionaba, mis dedos pellizcaban mis enhiestos pezones, a la vez que gemía suavemente, mi otra mano no dejaba de jugar con mi hinchada y encharcada rajita, mis dedos en pocos segundos quedaron impregnados de mis juguitos, y comencé a gemir al ritmo de mis caricias.
El placer que empecé a experimentar era tan intenso, que tuve que retroceder y sentarme sobre la tapa del WC, Lo recordaba a él una y otra vez, fantaseaba en que era yo la chica que se encontraba allí a cuatro patas siendo embestida por aquel chico, en apenas unos minutos, se había convertido en mi deseo más oculto, no tardé mucho en sentir las maravillosas oleadas de placer del orgasmo, mi cuerpo se tensó y varios espasmos recorrieron mis entrañas, tuve que morder una toalla que tenía cerca para ahogar el grito que el orgasmo me hizo tener, dejándome jadeando.
Ahí estaba yo, una mujer de 29 años, sentada sobre la tapa de la tasa del baño, con la respiración acelerada, las piernas abiertas, tres de mis dedos aún metidos en mi vagina, laxa, con los ojos cerrados, y mis pezones aún en punta, acababa de tener uno de los mejores orgasmos auto provocados de mi vida, poco a poco mi respiración se fue acompasando, y cuando por fin respiraba con normalidad, extraje mis dedos, me levanté, y mojando un poco la toalla que me había servido de mordedor, me limpie perfectamente mi rajita, me vestí y volví a la cama, intenté conciliar el sueño de nuevo pero todavía estaba agitada y me costó trabajo volver a dormir.
Mi vida no era muy diferente a la de la mayoría de la gente; los años de matrimonio habían hecho que la monotonía se posara en la pareja, y aunque nunca en la vida me había planteado una infidelidad, si era cierto que últimamente solía masturbarme con más asiduidad, pensando en algún amigo común, en relaciones anteriores, y porque no, en una que otra mujer del medio artístico. Nuestras relaciones sexuales eran más de lo mismo, y cada vez con más frecuencia tenía que fingir mis orgasmos, y después masturbarme con un juguetito que me había comprado a escondidas de mi esposo.
Esa noche, mientras intentaba conciliar el sueño, me venía una y otra vez la imagen de aquel chico haciendo el amor, ¿no que!, más bien, cogiendo como un semental, no podía apartar de mi mente aquel cuerpo fibroso y sudoroso, embistiendo una y otra vez a aquella chica, que nuevamente volvía a ser yo en mis fantasías. Terminé durmiendo con mis pezones enhiestos, rozando la tela de mi pijama, y con mi rajita otra vez empapada de mis jugos.
Los días pasaron y durante una temporada no volví a ver a aquel chico, dicho sea de paso, tampoco los meses anteriores a mi visita los había visto, por lo que me imaginé que tendríamos diferentes horarios. Un día volvió a aparecer, o mejor dicho, volvieron a aparecer, eran las 7 de la tarde y coincidimos en la puerta del ascensor para subir, eran tres chicos que rondaban los 20 años entre los que se encontraba Ángel. Uno de los chicos era algo gordo, pero sin ser obeso, y el otro era delgado.
Yo venía de recoger a una de mis sobrinas de sus clases vespertinas, pues ese día se quedaría en mi departamento, y los cinco entramos en el ascensor, ellos se miraban y cuchicheaban cosas al oído para luego soltar una sonrisa cómplice, me miraban de arriba abajo a la vez que me desnudaban con los ojos. Cuando paré en mi piso y tuvimos que bajar, ellos no parecían tener la más mínima intención de apartarse de la salida por lo que sin ser capaz de decir una palabra tuve que pasar por el estrecho hueco que había entre un chico y la salida, por lo que mis pechos tuvieron que frotarse contra él mientras intentaba pasar.
En cualquier otro momento, le hubiera dicho algo, lo hubiera empujado, o simplemente lo hubiera abofeteado, pero lo único que me pasaba por la cabeza en ese momento, era poder salir de ahí, lo único que quería era que terminara aquella situación tan embarazosa delante de mi sobrina. Conseguí salir después de tener que apretar todo mi cuerpo contra él y cuando ya estaba fuera, escuché unas palabras que me helaron la sangre.
-Bueno vecina, mañana tenemos fiestecilla, ¿te vas a apuntar?-, puse la mayor cara de asco de la que fui capaz, y no contesté, mucho menos me di la vuelta para verlos, los tres chicos reían en el interior del ascensor mientras se cerraban las puertas.
-Tía, ¿por qué te ha dicho eso ese chico?, ¿lo conoces?-, me preguntó mi sobrina cuando llegábamos a la puerta de mi departamento.
-Nada hija, son unos vecinos de arriba, y están todos tontos-, le contesté con apenas un hilo de voz, esas palabras me habían puesto tan nerviosa que me temblaban las manos al intentar introducir la llave en la cerradura para abrir.
Durante todos aquellos días, casi dos semanas, me habían acompañado en las noches, las imágenes de aquella pequeña aventura, no entendía como había pasado, pero en mi interior algo se estaba despertando, ¿miedo?, no, ¿excitación?, tal vez, no lo sabía, lo único que tenía claro, era que desde entonces, cada vez que me masturbaba, esa imagen era lo único que circulaba mi mente, aquella fantasía donde yo ocupaba el lugar de la chica a cuatro patas, se repetía constantemente, como en un bucle infinito.
Era la primera vez que veía a los otros dos chicos, la verdad es que no recordaba haberlos visto la noche pasada en la fiesta, no se parecían en nada a Ángel; uno, como ya dije, era algo entrado en carnes, pero sin ser obeso, y con cara de degenerado, fue el que todo el rato me estuvo desnudando con la mirada; el otro igual de alto que Ángel, pero más delgado, con cabello y barba desaliñado, tenía el típico aspecto de chico vago. La verdad, es que viendo el estado en el que se encontraba su departamento, no me extrañaba en lo más mínimo su aspecto.
Por lo visto al día siguiente tenían pensado realizar una fiesta de las suyas, no sabía realmente si sentirme indignada por la desfachatez y falta de educación de aquellos chicos, o por el contrario, sentir un cierto hormigueo en mi estómago al fantasear con sueños inconfesables. Esa noche, a mi marido le dio por estar juguetón, hacía mucho tiempo que nuestras relaciones eran de todo, menos satisfactorias, por lo que, sin remordimientos, cerré los ojos, e imaginé que era mi vecinito el que me poseía en ese momento, y la verdad, por una vez, y sin que sirviera de precedente, volví a sentir.
Todo el día siguiente por algún motivo que no entendía, estuve nerviosa desde que me había despertado, llevé a mi sobrina de regreso a casa de mi hermano, y cuando volvía, al entrar en el edificio, las piernas empezaron a temblarme con solo pensar que me los pudiese encontrar, afortunadamente, no fue así, pero los nervios, y la excitación, no se iban de mi cuerpo. En la noche, a eso de las 9:30 pm, ya había acostado a mi peque, y mientras mi esposo y yo veíamos la TV, comenzó a escucharse música arriba, no era ni mucho menos el escándalo de la semana anterior pero yo me hice la indignada ante mi marido.
-¡Ya han empezado su desmadre los impresentables esos de arriba otra vez!-, le dije pegándole en un brazo, y alzando la voz.
-No inventes mujer, ahora no es para tanto, solo se escucha si apagas la TV-, me dijo mientras se sobaba el brazo.
Daniel tenía razón, simplemente era la música un poco alta que solo molestaría a aquellos que fueran un poco raros, pero yo como buena mujer, tenía que protestar y sentirme indignada.
-A ti no te molesta porque duermes como un tronco, pero no se puede poner la música tan alta a estas horas-, le dije cambiándome de sofá para no estar cerca de mi marido.
-Por dios Erika, no seas dramática, parece mentira que tengas 29 años, hace cuatro días tú también hubieras estado ahí, es más, tu habrías sido la organizadora-, me dijo poniendo su atención de nuevo en la película que veíamos.
No dije nada, sabía de sobra que Daniel tenía toda la razón del mundo, pero tenía que encontrar un motivo para protestar, un motivo para justificar todo lo que pasaba en mi cuerpo, mente, y alma; seguimos viendo la película, pero yo ya no le ponía atención, toda mi concentración estaba puesta en escuchar si la música aumentaba de volumen aunque fuera un poco, solo un poco, cuando terminó, a eso de las 11:00 pm, nos fuimos a nuestra habitación, me cambié, me puse la pijama, y me metí a la cama, a lado de mi esposo.
Como siempre, Daniel no tardó ni dos minutos en dormir, cuando todo quedó en calma, se pudo escuchar con más claridad la música en el departamento de arriba, para nada era lo que se había hecho la semana anterior, se escuchaba música, pero no era el desmadre y las risas de decenas de chicos de fiesta como el otro día. No podía dormir, el motivo no era para nada la música, sino la amalgama de imágenes que se habían amontonado en mi cabeza la semana anterior en la habitación de aquel chico, los tres chicos mirándome y cuchicheando en el ascensor.
A eso de las doce no pude más, me levanté sin hacer ruido, salí del cuarto, comprobé que mi pequeño durmiera, conscientemente, esa noche cambié mi pijama, y me puse un fino picardías blanco de seda, sin nada debajo, y salí del departamento, antes de irme, me puse un batín de terciopelo beige, y para no ir descalza, unos zapatos de poco tacón, pero que me estilizaban las piernas al caminar. No tuve la paciencia para esperar el ascensor, así que subí las escaleras con el corazón en un puño, y latiendo con tanta fuerza, que pensé que de un momento a otro, se me saldría del pecho.
Al llegar al final de la escalera, las piernas me temblaban de los nervios, caminé como pude, y Me planté delante de la puerta sin atreverme a tocar, estuve durante un par de minutos ahí de pie, debatiéndome en mi fuero interno, si tocar y armarles pleito, o dejarlo así, darme la vuelta, y regresar a dormir a lado de mi esposo, en el interior volví a escuchar música y eso me dio fuerzas para tocar el timbre. Al abrirse la puerta, del otro lado estaba el chico gordito mirándome con sorpresa.
-¡Ya está bien!-, le dije alzando un poco la voz, -hay vecinos que tenemos que levantarnos temprano, si no apagan la música, llamaré a la policía-, dije señalándolo con un dedo.
-Eh eh, no te alteres ni me reclames a mí, yo no soy el de la música-, me dijo sonriendo, y haciendo un gesto con el dedo gordo, señaló al final del pasillo, y sin apenas prestarme atención, se volvió hacia el salón donde tenían la televisión.
Ingresé decidida en el departamento, y caminé con el corazón en un puño los 10 o 12 metros que separaban la habitación de Ángel de la entrada principal, quedé petrificada frente a la puerta que se encontraba entreabierta y a través de la cual, ahora si se podía escuchar la música con mayor claridad. Durante unos segundos dudé, pero ya había hecho lo más difícil, y sabía que lo de la música era una buena excusa, y entonces, abrí la puerta de golpe, y entré.
-Mi hijo se ha vuelto a despertar por culpa de la música, ¿podrías hacer el favor de bajar ese escándalo?-, dije al aire.
Ángel no esperaba que alguien entrara en la habitación, así que se levantó de la cama sobresaltado, incorporándose con unas hojas de apuntes en la mano. Estaba semidesnudo, tan solo llevaba puestos unos calzoncillos estilo bóxer de color blanco, que dejaban apreciar el abultamiento de su paquete, durante un par de segundos pareció desconcertado, su mirada era de incredulidad, hasta que pareció comprender la situación.
-¡Carajo vecina, que susto me has dado!-, me dijo botando los papeles que traía en la mano a cualquier parte del dormitorio, -¿Tienes por costumbre entrar en todos los sitios así?-, dijo ya claramente indignado.
-Déjate de estupideces, y baja la música, intenta respetar a los demás-, dije intentando mantener la mirada indignada lo más posible.
-Si cada vez que tengo la música alta voy a verte aparecer por aquí, me parece que voy a estar con música todos los días vecina jajajaja-, dijo mientras avanzaba hacia mí.
Aquel chico había cruzado la distancia de seguridad, y se encontraba frente a mí, cara a cara, a menos de 30 centímetros, su mirada se había cargado de lujuria y yo sentía que me estaban empezando a temblar las piernas, podía sentir el calor que manaba de su cuerpo, igual que su respiración, sin darme cuenta cambié el tono de mi voz pasando a ser una súplica que salió de entre mis labios como un susurro.
-Por favor baja la música. ¿Cómo quieres que te lo pida?-, dije sin dejar de temblar ante su proximidad.
-Ummm… pues no sé, dentro de mi cama no estaría mal-, justo en ese momento, alargó su mano y con toda la desvergüenza del mundo la posó sobre una de mis tetas, sentí una ligera presión, y por instinto di un paso atrás.
-¡Cómo te atreves mocoso imbécil!-, le grité en plena cara por su desfachatez, -¡no vuelvas a hacerlo o llamaré a mi marido!-
-Está bien, llámalo, aunque estoy seguro que vas a tener muy difícil explicarle que haces aquí, en mi habitación a estas horas, y vestida así -, sus palabras me golpearon como bofetadas, y entonces las dudas se apoderaron de mí, él también se percató y desde ese mismo instante, supe que estaba perdida.
Intenté apartarme de su alcance, todavía me quedaba intacto el decoro de una mujer casada, que hasta ahora había sido siempre fiel, intentaba disimular las ganas que tenía de aquel chico, mi rajita se humedeció solo con imaginarme con él, me moría de ganas por sentir a aquel chico poseyéndome como si fuera alguna de las jovencitas que frecuentaba, como si fuera una vulgar putita, quería saborear, tocar y lamer cada centímetro de su piel, pero a pesar de mis ganas tenía que disimular, estaba casada, y al menos a mi marido, nunca le había sido infiel.
Paso a paso me echaba hacia atrás intentando alejarme de mi propia perdición, intentaba dejarlo tras de mí, pero sabía que no tenía salida, el me miraba y se acercaba sonriendo con la seguridad de saberse vencedor de la batalla. Estaba tan concentrada en Ángel y en su proximidad, y en alejarme de él lo más posible, que no me fijaba en mi espalda, hasta que choqué con algo, y sentí como unos brazos me rodeaban por detrás, abrazándome, y pegándome a un cuerpo.
-Ya sabíamos que ibas a volver vecinita, si en el fondo lo estás deseando-, me susurró al oído el que me abrazaba desde atrás, Mi corazón dio un golpe con fuerza contra mi pecho al sentirme atrapada por alguien que no era quien yo esperaba.
Esta vez sí intenté zafarme con fuerza, no sabía bien quien era, pero me imaginaba que sería el gordo compañero de Ángel que me había abierto la puerta. Me movía a derecha e izquierda intentando soltarme pero aquel muchacho me tenía bien sujeta y todos mis esfuerzos fueron en vano, intenté relajarme, relajar mi cuerpo para ver si así el tipo soltaba un poco su abrazo y poder zafarme.
-No te hagas Erika, los dos sabemos que estas deseando que alguien te haga ver las estrellas-, las palabras de Ángel consiguieron hacer que volviera a resistirme, intentando escapar del abrazo que me aprisionaba.
-¡Suéltame cabrón!-, le grité al tipo que me aprisionaba, mientras me debatía para soltarme.
-Vamos a ver cómo está la vecinita-, dijo Ángel acortando la distancia entre nosotros, y colocándose a solo centímetros de mí.
En ese momento me di cuenta de que la bata que me había puesto antes de salir del departamento apenas cumplía el cometido de ocultar mi cuerpo a su mirada, Ángel sonrió maliciosamente, y su mirada era más de lujuria que de otra cosa, temblé al ver sus ojos, entonces, su mano se coló fácilmente por debajo de mi picardías y mi bata, y noté como se dirigía a mi rajita, y tras retirar la tela de mi tanguita, sentí un escalofrío que recorrió mi cuerpo entero al acariciar él con sus dedos, mi caliente y húmeda vagina, no podía ocultarlo más, y Ángel se dio cuenta.
-¡Su madre!, como estás vecinita

Tenía el pulso acelerado y la boca seca, mi respiración continuaba agitada, todavía sentía clavada su verga en mí, sus manos seguían aprisionando mis nalgas, y antes de darme cuenta, Ángel me plantó un beso en la boca que no pude, ni quise evitar, el beso fue apasionado, lleno de lujuria, con nuestras lenguas enredándose como queriéndose arrancar una a la otra, entonces con sus manos levantó mi cuerpo, y me dejó caer en su miembro, gemí de sorpresa y excitación, pero mi gemido quedó ahogado en la boca de él, el calor, la lujuria, y las ansias de sentir otro orgasmo provocado por Ángel regresaron.
No necesité más incentivo, mis caderas volvieron a subir y a bajar, pero está vez un poco más lento, dejó de besarme, y me echó hacia atrás, lo suficiente para volver a apoderarse de mis enhiestos pezones, su lengua los recorría, y con labios y dientes los mordisqueaba, yo me mordía mis propios labios para no ponerme a gritar como loca, tal y como lo estaba deseando, esta vez, Ángel no permaneció inactivo, él también movía sus caderas, y cuando yo me alzaba, el retrocedía todo lo que podía, para que cuando yo bajaba, él se adelantaba a mi encuentro, provocando que el placer explotara y recorriera mi cuerpo con cada embestida.
-Te quiero en cuatro Erika-, me dijo al oído, dejando mis pezones llenos de su saliva.
Detuve mis movimientos, sintiendo aquella joven verga hasta el fondo de mí, lo miré a los ojos, y él me sonrió pícaramente, le devolví la sonrisa, y me levanté, notando como centímetro a centímetro él se iba saliendo de mí, en ese momento me di cuenta de que el sofá en el que me había estado cogiendo, era el más grande, así que rápidamente me puse como Ángel quería a un lado de él, con mi trasero apuntándole, no me hizo esperar demasiado, con sus manos en mis caderas, arrimó su verga a mi rajita, que chorreaba mis líquidos, mezclados con su semen.
Utilizaba la cabeza de su verga a modo de cuchara sobre mis labios vaginales, subía y bajaba por toda la longitud de mi rajita mojada, deteniéndose especialmente sobre mi clítoris, con cada pasada todo mi cuerpo vibraba de placer, pero, por algún motivo, Ángel retardaba la penetración, en aquel instante, mi vagina comenzó a dejar caer algunas gotitas de mis líquidos al tapiz del sofá. Me estaba volviendo loca sintiendo como jugaba la punta de la verga de Ángel en mi rajita sin cogerme, porque a esas alturas, que ese chico me cogiera era lo único que quería.
No aguantaba más tal agonía, volteé atrás, vi a Ángel a los ojos, y con un movimiento de cabeza, le indiqué que ya me la metiera, apoyó con más firmeza la verga en entrada vaginal, y de una sola envestida me penetró, tuve que morder el brazo del sofá para ahogar el grito que salió de mi garganta, él se detuvo cuando su pubis chocó con mis nalgas, en ese momento me di cuenta de una cosa, aquello con lo que había fantaseado el día que vi a Ángel cogerse a esa chica se estaba haciendo realidad, estaba a cuatro patas, y él me estaba cogiendo, ya no era más un sueño, era la realidad, y pensaba gozarlo.
Sin dejar de morder el brazo del sofá, moví mis caderas de un lado al otro, y de atrás hacia delante, indicándole a Ángel que siguiera, me entendió, y la fue sacando lentamente, con lo que cerré mis ojos, y volvió a meterla de una sola estocada, mi grito salió ahogado, pero entonces él no se detuvo, entraba y salía con una velocidad pasmosa, yo también me movía con sus embestidas, poco a poco fue aumentando sus penetraciones, con lo que mis tetas se movían como locas de un lado al otro, Ángel se dio cuenta, y se echó sobre mí, pasando sus manos por mis costados, hasta agarrar con cada mano una de mis tetas, pellizcando los pezones.
Así continuamos por un par de minutos, entonces empecé a sentir los espasmos que anunciaban otro orgasmo, al mismo tiempo que Ángel aumentaba la velocidad, y notaba como su verga se hinchaba más dentro de mí, hasta que él estalló en lo más profundo de mi vagina, podía sentir cada chorro de semen golpear mis paredes vaginales, lo que provocó que yo también tuviera mi orgasmo, grité, grité con todas mis fuerzas, pero el grito quedó ahogado por el brazo del sofá, que también mordí con saña, ya que mi amante no dejó de moverse , hasta que dejó de soltar su leche caliente.
Se quedó quieto sin sacar su verga, y con sus manos aun agarrando mis tetas, apretándolas un poco, teniendo mis pezones entre sus dedos, nuestras respiraciones poco a poco se fueron acompasando, el miembro de Ángel se fue encogiendo hasta salir de mi vagina, de repente volví a darme cuenta de la situación, me revolví contra él, y salí de debajo del cuerpo de Ángel, rápidamente me incorporé y comencé a buscar mi camisón, recordando donde lo había dejado, pero a unos pasos estaba mi bata, fui por ella y me la puse, él también se vistió con su bóxer, mientras me miraba con una sonrisa, se despidió, y desapareció tal y como había llegado.
Cuando Ángel se fue, por fin cerré con seguro la puerta, apagué la luz de la lamparilla, regresé a la cocina por mi camisón y mi tanga, esta última no tenía salvación, estaba completamente rota, pero aun así la conservé, la metí en uno de los bolsillos de la bata, Fui al baño, mi cuerpo estaba completamente sudoroso, pegajoso, y lleno de mis fluidos y los de Ángel, a cada paso que daba, sentía como el semen bajaba por el interior de mis muslos, mi piel sabía a pecado y mi cuerpo estaba impregnado de deseo, me di una ducha, intentando limpiar también el remordimiento.
Me volví a poner el picardías, y encima la bata nuevamente, no podía regresar a la cama con el cabello mojado, así que regresé a la sala, a limpiar el poco estropicio que mi pequeña aventura infiel había dejado en el sofá, al verlo, todo aquello regresó a mi mente, no pude evitar sonreír ante eso, mis pezones se volvieron a poner duros, y mi vagina palpitó recordando el grosor, y la longitud de la verga de Ángel. Media hora después, decidí volver a la habitación, para no despertar a Daniel, no prendí la luz, pero al entrar en la cama, mi corazón dio un salto.
-¿No podías dormir?-, me dijo Daniel adormilado.
-No, así que he salido a tomarme un poco de leche tibia-, le dije cubriéndome con las cobijas, y cerrando los ojos con una sonrisa en mis labios.
-Dulces sueños amor-, me dijo, y se dio la vuelta, empezando a roncar inmediatamente.
“Ya lo creo”, pensé, “claro que serán dulces, pero sobre todo, satisfactorios sueños”
Viví en ese edificio por 2 años más después de esta experiencia, Ángel y sus amigos siguieron haciendo fiestas cada fin de semana, pero ya no invitaban a sus amigos, las fiestas se hacían entre ellos tres, y su vecina favorita del departamento de abajo, o sea yo, Erika.
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