Blog de poesía, cuentos, relatos, humor rojo, terror, amor, romance y más de la literatura anónima encontrada en Internet.

Mostrando entradas con la etiqueta Madre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Madre. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de abril de 2020

Relato Erótico : Las aventuras de mi madre

Relato Erótico : Las aventuras de mi madre

Hola, mi nombre no es muy importante, pero digamos que me llamo Mauricio, actualmente tengo 30 años de edad, pero la historia que les voy a platicar comenzó hace 15 años más o menos.

Todo comenzó poco antes de que yo saliera de la secundaria, yo andaba bastante deprimido pues justo unos días antes de la fiesta de despedida de la escuela yo había terminado con mi novia y estaba pensando no ir a la fiesta, aunque para mi eso era traumático, ahora que lo veo en retrospectiva no tenía ninguna importancia en realidad.

Pero debido a lo problemático de mi situación fue inevitable que mi madre se diera cuenta de mi estado, justo dos días antes de la fiesta ella se sentó a platicar conmigo para averiguar que me sucedía.

Nunca he tenido problemas para comunicarme con ella, será porque nunca conocí a mi padre y me críe solo con ella, pero siempre he confiado en ella ciegamente. Esa vez no fue la excepción, le conté lo que pasaba, le dije que no iría a la fiesta para no pasar un mal rato y ella se exaltó un poco, me contó lo especial que fue su despedida de la secundaria, no omitió detalles, lo único que lograba era apenarme aun más, pero después ella me animó a ir.

— No quiero ir solo mamá, no quiero verla a ella con otro tipo, no se que hacer— Fue lo que contesté.

Ella me tomó de la mano y me dijo.

— Yo seré tu pareja si quieres, así no tendrás que ir tú solo— Me contestó ella, dejándome con la boca abierta.

No podía imaginarme entrando a la fiesta del brazo de mi madre, sería una vergüenza para mi, sería algo que jamás olvidarían, por supuesto que me negué, pero a mi madre no se le podía hacer desistir una vez que se le metía una idea a la cabeza. Traté de explicarle la situación, lo incomodo que sería que me vieran con ella, pero ella solo se rió y me dijo que no pasaría nada malo, a final de cuentas no sé como terminé accediendo, pero así fue.

Tuve pesadillas esa noche y la siguiente, me veía del brazo de mi madre entrando al salón, ella con su bata, sus tubos en el cabello y su mascarilla. Todos riéndose de mi a carcajadas, sobre todo mi ex, y yo muriéndome de vergüenza, años después mis ex compañeros se burlaban de mi hasta el día de mi muerte y entonces despertaba sudando frío y temblando. Sería mi fin.

Entonces llegó el aciago día, yo ya estaba listo con un traje que había comprado justamente para la ocasión. Esperaba en la sala algo impaciente a que bajara mi madre para irnos, yo solo quería que todo terminará lo más rápido posible. Entonces oí sus pasos bajando por la escalera, bajé la vista y trague saliva, miré hacia enfrente y no podía creer lo que veía, me talle los ojos para estar seguro de que no alucinaba.

Mi madre a sus 34 años tenía el cuerpo de una mujer de 25, delgada y alta, con una cinturita de avispa y sus caderas bien redondas, sus tetas estaban bien firmes y aunque no eran gigantescas eran de muy buen volumen, su piel morena aun no presentaba ni una arruga y su cabello negro, sin una sola cana y quebrado le llegaba hasta los hombros.

Se puso un vestido que había adquirido especialmente para la ocasión, era de una sola pieza, totalmente negro y entallado, con un escote muy pronunciado y una falda que apenas estaba un par de dedos sobre la rodilla. Nunca había visto en persona una mujer tan espectacularmente bella. De pronto mis miedos se desvanecieron en la nada, una sonrisa de oreja a oreja se me dibujaba en el rostro mientras veía a la que iba a ser mi pareja esa noche en la fiesta, solo de imaginarme la cara e mi ex mi sonrisa crecía al doble.

Sin más preámbulos salimos con rumbo al salón, ahora mi prisa por llegar era mayor. En cuanto llegamos pude notar las miradas de mis compañeros, por más que buscaba a mi ex no la veía por ningún lado, pero aun así seguí mi paso triunfal. Lo primero que hice fue servir algo de refresco para mi y mi pareja, pero al poco rato estábamos bailando desenfrenadamente.

Fue entonces cuando vi entrar a mi ex novia, llegó sola y bastante tarde, me imagine que había tenido los mismos conflictos que yo antes de venir, pero ella no había encontrado la solución que yo encontré. Al darse cuenta mi mamá empezó a bailar de un modo más erótico conmigo, por más que quise evitarlo no pude tener algún pensamiento morboso en ese momento, la figura de mi madre era increíble y nunca había soñado con algo así, de repente mi ex no me importaba para nada, absolutamente nadie me importaba, solo mi madre y yo.

Después de una buena cesión de baile decidimos descansar, mi madre me pidió otro vaso de refresco y yo de inmediato fui por él, no tarde ni cinco minutos cuando vi que dos hombres estaban platicando con ella. Los reconocí pues eran ex alumnos de mi escuela, como 5 o 6 años mayores que yo, pude ver que cortejaban a mi madre, primero pensé en ir a reclamarles, pero el morbo pudo más que mis celos y decidí dejarlos y ver que pasaba. No tuve que esperar mucho tiempo, en unos cuantos minutos mi madre tomo de la mano a uno de esos tipos y se levantó, creí que irían a bailar pero me equivoque, fueron a la parte trasera del salón los 3 y muerto por los celos y la curiosidad los fui siguiendo discretamente.

Llegaron a un cuarto de utilería en el fondo del salón, ahí había un camastro donde mi madre se sentó, ellos se pararon enfrente de ella y ella comenzó a acariciar por encima los pantalones de aquellos dos. No me había dado cuenta de la erección que traía hasta ese momento en que yo también me empecé a tocar. Entonces uno de ellos, el más alto y moreno, se saco la verga del pantalón y mi mamita sin pensarlo la tomó con una mano y se la acercó a la boca. La empezó a lamer lentamente desde los huevos hasta la punta, mientras mi madre hacia esto el otro individuo que era algo gordito le desabrochaba el vestido por la espalda. Ella simplemente se levantó y el vestido cayó al piso. El tipo que estaba atrás de ella también se desvistió a toda prisa. Mi madre se arrodillo frente a él y empezó a mamarle su verga a este mientras el otro procedía a desnudarse.

Pude oír claramente los ruidos que hacía mi mamita con su boca mientras se tragaba completa la verga del gordo, el tipo alto jaló del cabello a mi mamá y le metió su verga en la boca en lugar de la de su compañero, pero entonces el otro se repegó y vi como mi mamá mamaba las dos vergas a la vez, jugueteando con su lengua, iba de la punta de uno a la punta del otro, después se metía lo más que podía de las dos juntas y volvía a intercambiar. Yo ya había sacado mi verga del pantalón y comencé a masturbarme mientras veía esto.

Entonces el gordo tomó a mi madre del cabello y la alejó de las vergas que mamaba con tanta gula. La recostó sobre el camastro y le comenzó a quitar la tanga. Entonces acercó su boca a la concha de mi madre y empezó a comérsela, el otro se acomodo para que mi madre le siguiera lamiendo la verga, pero a cada momento se detenía para gemir del placer que el gordo le daba con la boca.
Pasaron unos minutos hasta que el gordo se levantó de donde estaba, mi madre jadeaba fuertemente, al parecer había tenido un orgasmo mientras le comían la panocha. El gordo se puso de rodillas sobre el camastro y mi madre en posición de perrito se puso a mamarle nuevamente el pito. Entonces el alto se acercó por atrás de mi madre y la empezó a penetrar lentamente por su concha, mi madre nuevamente interrumpía el sexo oral para soltar quejidos de placer al tener adentro una verga tan grande. El alto comenzó a acelerar el ritmo de la penetración, mi madre pedía más y más, ya no mamaba el miembro del gordo solo lo acariciaba y lo apretujaba con la mano. Entonces cambiaron nuevamente de posición.

El gordo se recostó boca arriba en el camastro, mi madre se sentó en su verga y comenzó a montarlo rápidamente, estaba tan exitada y ansiosa que se olvidó del otro hombre por un instante. Cuando volteó a buscarlo vio que el se acomodaba detrás de ella. Ella de inmediato supo lo que tramaba aquel tipo, ella forcejeó un momento y les pidió que se detuvieran, que por el ano no quería que la penetraran. El gordo la sujetó con fuerza y no la dejó escapar, el alto le jaló el cabello con más fuerza que las veces anteriores y la empezó a insultar. Ella rogaba que se detuvieran, les decía que su ano era virgen, que nunca se lo habían penetrado, eso solo sirvió para animar más a lo rufianes. Yo no pude hacer nada, no solo por saber que esos tipos eran más fuertes que yo sino porque como explicaría que yo estuviera ahí en ese justo momento.

Decidí esperar y ver que sucedía, y lo que sucedió fue algo increíble, mi madre al verse sometida no tuvo más opción que acceder a los tipos que la tenían a su merced, mi madre no podía pedir auxilio, sería una vergüenza para ella y para mi verla en esa situación, así que se resignó a ser profanada en su pequeño orificio.

— Más vale que no grites perra — le dijo el gordo a mi madre

Justo después, el alto comenzó a meter con mucha dificultad su verga en el culo de mi mamá.

— Que apretado esta, nada que ver con tu panocha zorra — Le dijo el alto mientras le metía solo la punta de su verga.

— Apúrate que yo también quiero probarlo — Le dijo el gordo.

Mi madre no decía ni una sola palabra, solo gemía de dolor al sentir dos vergas penetrándola sin piedad. Poco a poco el flaco había logrado introducir más de la mitad de su miembro, el cual calculo medía más o menos unos 19 centimetros.

En unos momentos ya le había entrado completa toda la verga a mi mamá, sus gemidos eran cada vez más lastimeros, pero estos se veían opacados por las risas de los hombres que la estaban prácticamente violando en ese momento.

Entonces el flaco se retiró de su labor y pude oír un fuerte suspiro de los labios de mi mamá. Pero el descanso no duraría demasiado, el gordo se acomodo un poco hacía arriba y sentó a mi mamá sobre su verga, esta vez dándole la espalda al tipo, pero no sería su concha la que penetraría en ese momento el gordo, sino el culo recién abierto de mi mamita. Ni un segundo le tomo al gordo, que tenia la verga más o menos del mismo tamaño que la de su compañero pero mucho más gruesa, introducírsela de un solo golpe en el culo de mi mamá.

Esta vez mi madre no pudo evitar soltar un grito de dolor, afortunadamente el ruido de la fiesta evitaría que alguien que no fuera yo se enterara de lo que sucedía. Justo después el alto se acomodo sobre mi madre y comenzó a coger a mi mamá por su panocha, sin importarle que hacía un breve momento esa misma verga estuviera metida en su mismo culo. En esa posición pude ver como mi mamá dejo de gemir de dolor para empezar a pedir más placer de ese modo, la muy putita estaba empezando a disfrutar de esa cogida y estaba a punto de venirse nuevamente.

En eso el tipo alto sacó su miembro de la panocha de mi mamá y entre jadeos soltó un enorme chorro de leche sobre sus tetas. En unos segundos el gordo le saco el suyo del culo y le acostó boca arriba. Su chorro fue a dar directamente a su boca y vi con asombro como ella se lo tragaba sin ningún reparo.

Los tipos se vistieron y dejaron ahí a mi mamá, casi inconsciente. Supongo que en ese momento ella se acordó de mi y se levantó rápidamente, yo me vi la mano y descubrí que tenía un chorro de semen escurriéndome por la mano y manchando mi pantalón, en eso volteé a ver a mi madre y pude ver como ella me miraba a los ojos, me había descubierto, no sabía que hacer.

Yo me metí la verga adentro del pantalón, cuando volví a verla ella se vestía muy tranquilamente limpiándose los restos de semen con su tanga, incluso introduciéndola en su panocha para limpiarse sus propios jugos. Discretamente y sin decir palabra ella salió caminando de ese cuarto como si jamás me hubiera visto. Cuando me disponía a seguirla pude ver que en el camastro estaba algo, me acerqué y vi que era su tanga de mi mamá, manchada en semen y en sus propios jugos, no pude evitar tomarla entre mis manos y guardarla en la bolsa de mi pantalón. Cuando salí mi madre estaba en el mismo lugar donde la había dejado. Fui con ella y lo primero que me pregunto fue adonde estaba su refresco, yo me sonroje y le dije que se me había caído, ella se río un poco y me dijo que estaba cansada, que quería volver a casa, así lo hicimos y nos dirigimos a nuestro hogar, en todo el camino no intercambiamos una sola palabra, pero al llegar a casa ella se metió a su cuarto y me llamó.

Al entrar pude verla sin el vestido, justo al abrir la puerta ella se estaba poniendo una tanga nueva y me miró a los ojos.

— La recogiste? — me preguntó — Sí... la quieres? — le contesté titubeando.

Ella sonrío y me contestó que no, me pidió que la conservara como recuerdo y me dijo algo al oído que cambiaria mi vida por siempre.

Me dijo — Algún día tu harás lo mismo —.

Esa noche no dormí, me hice varias pajas con la tanga de mi madre en mano, pensando en como yo algún día haría lo mismo que esos tipos.

Las aventuras de mi madre 2ª. Parte

Hola, soy yo nuevamente narrando los sucesos que me llevaron a la mayor felicidad que haya conocido un hombre, ahora prosigo a contarles los eventos que siguieron a la noche en que vi a mi madre teniendo sexo con dos perfectos extraños en la noche del baile de graduación de la secundaria.

Pasaron los días después de los eventos que narré con anterioridad, mi verga ya me dolía de tanta paja que me había hecho en honor de mi madre. Mis oídos retumbaban con la frase que ella me había dicho esa noche "Algún día tu harás lo mismo." Me lo repetía a mi mismo sin cesar, convencido de que así sería, y una vocecilla dentro de mi me cuestionaba, "Y que esperas?"

No tenía respuesta, no sabía que hacer, solo esperar y seguir imaginando, ideando la forma de conseguir mi anhelo. Pero antes de que eso sucediera presenciaría una vez más a mi madre comportándose como una zorra.

Era la temporada de vacaciones y aun esperaba entrar a la preparatoria, pasaba la mayor parte del tiempo en casa solo, pues mi madre estaba en el trabajo. Un día ella llegó muy tarde, pero no llegó sola, al parecer venía de una fiesta, y venía bastante ebria por lo que pude escuchar. Su acompañante era un hombre maduro, de unos 45 años yo creo, moreno, bastante alto y fornido. Cuando los vi llegar apague la luz de mi recamara y espere en silencio para poder escuchar lo que pasara en ese momento.

No había duda de lo que pasaría, escuche las risas de mi madre y pude oír como se abría la puerta de su recamara, pero no escuche que la cerrara, al parecer era mucha su prisa por follar con ese hombre. Seguí esperando en silencio mientras me aseguraba de que si yo salía a asomarme no fuera descubierto. Al principio no escuchaba nada, todo era tranquilidad, fue cuando decidí echar un vistazo al cuarto de mi madre que estaba adyacente al mío.

Efectivamente habían dejado la puerta entreabierta al entrar a la habitación, al asomarme pude ver perfectamente a el compañero de mi madre haciéndole el sexo oral, lo único que se escuchaba eran los suspiros callados de mi madre al sentir la boca de ese hombre.

No tardó mucho en levantarse el hombre y tomar del cabello a mi madre, que aun tenia medio puesto su vestido, el hombre se desabrochó el pantalón y se sacó tremenda verga que hizo que mi madre abriera los ojos como platos. De inmediato ella la tomó con una mano pero más se tardó ella en tomarla que él en darle una bofetada. "Sin manos" le dijo él y ella obedeció, empezó a lamer esa verga sin atreverse a posar sus manos nuevamente en ese miembro. Poco a poco la dejo de lamer para irla introduciendo en su boca, pasando de la mitad le costaba trabajo y se empezaba a atragantar, entonces el hombre la tomó del cabello y le fue empujando su cabeza con el fin de introducir completo su miembro, que calculando debía medir casi 20 centímetros.

Mi madre no podía con la tarea, trataba de zafarse pero la fuerza del hombre era superior, parecía que mi madre se asfixiaría y por un momento mi preocupación me hizo considerar intervenir para salvarla, pero justo en ese instante el hombre la soltó. A mi madre le escurría un hilo de baba y respiraba con dificultad, parecía que quería vomitar pero no fue así, aunque estaba algo obscuro se notaba que ella estaba sonrojada, pero mi sorpresa fue que al tomar aire mi madre volvió a su tarea de mamar esa enorme verga como si nada hubiera pasado.

Nuevamente se metió el miembro a su boca, tragando esta vez mucho más de la mitad, el hombre nuevamente la ayudó a introducir el resto pero esta vez mi madre forcejeó menos. Aun así ella se atragantaba y hubo un momento en que empezó a golpear al hombre en el vientre para que le sacara la verga de la boca, el así lo hizo, sonriendo maliciosamente al ver nuevamente a mi madre babeando y tomando aire con dificultad.

Repitieron ese ritual una y otra vez hasta que el hombre quedo satisfecho. Hasta ese momento no me había dado cuenta de lo sumisa que era mi madre al momento de coger, había pasado con los tipos en la fiesta y estaba pasando ahora, veía como la trataban y mi excitación crecía mas. Mi madre era toda una puta sumisa.

Jalándola siempre del cabello el hombre la puso en cuatro patas y el se arrodilló detrás de ella, ni siquiera se preocupó por terminar de quitarle la ropa, simplemente la empezó a penetrar lentamente, los gemidos de mi madre eran suaves, callados, supongo que no quería despertarme pues yo ya sabía que era un poco más ruidosa. Sin embargo el ritmo se aceleró muy rápido, el hombre la metía y sacaba tan rápido que varias veces mi mamá se resbalaba de lo fuerte que estaba siendo penetrada, los gemidos suaves habían quedado atrás, sin importarle ya si la escuchaban o no, sus gemidos se habían convertido en alaridos de placer, ella solo repetía "más, más, sí, síiiii" incapaz de articular otra palabra de más de una silaba.

Siguieron en esa posición hasta que mi madre alcanzó el orgasmo, pero el tipo aun tenía mucho que dar, terminaron de desvestirse por fin, entonces mi madre se recargó sobre un buró quedando su espalda un poco arqueada y sus nalgas a buena altura para que su pareja la penetrara por el culo. Lo primero que percibí fue un grito ahogado que provenía de mi madre, al parecer esta verga no se comparaba con las que le habían abierto el culo poco tiempo atrás, sin embargo el hombre seguía luchando por introducirla completa y mi madre gritaba de dolor, no de placer. Los "sí" se habían transformado en "no", los "más" en "detente", el tipo casi se carcajeaba de lo satisfecho que se sentía forzando el culo de mi preciosa mamá.

— No que ya la habías probado perra? — Le dijo el tipo con una voz gruesa y que no tenía otra intención más que humillar.

— Pero... no... no tan grandes, ahhhhh.... — Fue lo que le alcancé a escuchar a mi mamá.

— Y apenas va la mitad perra — le contestó el otro entre risas.

Mi madre suplicaba cada vez con menos fuerzas, el aire se le iba, ya ni podía gritar, después de que ya le había entrado toda la verga solo le salían suspiros ahogados, pequeños gemidos cuando el tipo se la metía con más fuerza de lo normal, y entre sus suspiros y gemidos comencé a escuchar sollozos. Mi madre lloraba al sentir todo ese dolor en su culo, por un segundo me compadecí de ella, pero solo fue un segundo, después de todo ella lo había traído a la casa, ella se le habían entregado, así que se merecía lo que le estaba pasando, merecía tener su culo roto pues una puta no merece más, mi excitación iba en aumento.

El tipo este le sacó la verga un segundo a mi mamá, entonces las piernas de ella perdieron toda su fuerza e incapaces de sostenerla le temblaban como las de una yegua recién nacida. Casi cae de rodillas de no ser porque el tipo la alcanzó a sujetar de la cintura, y levantándola nuevamente le volvió a meter la verga en su culo, nuevamente gritaba mi madre que se detuviera, que tuviera piedad. Si se lo hubiera pedido a la pared esta le hubiera hecho más caso.

Él siguió torturándola por mas de cinco minutos, la luz que se filtraba por las ventanas dejaba ver como los jugos de mi mamá ya le llegaban hasta las rodillas, había tenido un orgasmo tras otro, a pesar del dolor y la debilidad, ella estaba gozando a lo grande, hasta que por fin él terminó. Se vino en la espalda de mi mamá soltándole un chorro de semen que le cubrió desde el cuello hasta debajo de los omóplatos, mientras recibía un baño de semen ella por fin se desplomaba en el piso, con las piernas temblándole caía de rodillas, sudando, jadeando, sollozando... y aunque no lo crean sonriendo. Entonces nuevamente me miró a los ojos como la vez anterior, no le extrañó verme parado a la orilla de la puerta, pues sabía que sus alaridos se habían escuchado a varios metros de distancia.

Su pareja no me vio, yo me aparté silenciosamente y justo detrás de mi salió el perpetrador, no tardé ni un minuto cuando fui a ver nuevamente a mi madre, estaba todavía de rodillas, exactamente como la había dejado su pareja, con la panocha húmeda y el culo abierto aún, no podía siquiera moverse, su respiración no recuperaba el ritmo normal. En lugar de la escena de una cogida cariñosa parecía la escena de una violación.

Y a espaldas de ella me encontraba yo, mordiéndome los labios, mirando fijamente el trasero de mi madre, con una erección que casi sentía como si fuera a romper mi pantalón, ardiendo de deseo por una sola oportunidad de hacer con mi madre lo que aquel extraño acababa de hacer, y ella ahí, como si me esperara, como si me invitara a seguir lo que el otro había empezado.

La duda martillaba mi cabeza, esa mujer era mi madre, quien me dio la vida y ahora estaba pensando en violarla. Qué tenía que hacer? Llegar sin avisar y comenzar a violarla salvajemente? Acercarme con discreción y tocarla suavemente para que se volviera a excitar? Tomarla de la cintura, levantarla y abrazarla con fuerza y cariño? Maldición!!! No lo sabía...

Entonces me lo tomé con calma, respiré hondo y me concentré en tomar una decisión, poco a poco iba vislumbrando lo que tenía que hacer, respire con más fuerza entonces, de modo que mi madre escuchó mi respiración y volteó a verme, su cara era de sorpresa, me miraba fijamente a los ojos, y yo ya sabía que hacer...

Pero desgraciadamente ahora no puedo continuar con mi relato, el tiempo por hoy se me ha terminado, pero la próxima vez les contaré exactamente y a detalle las cosas que sucedieron después de que mi madre y yo intercambiáramos esa mirada decisiva.
Read More

Relato Erótico : Incesto entre madre e hijo

Yocasta en una turbia noche acaba haciéndole una mamada a su hijo y una cosa lleva a la otra. Un relato erótico de Incesto entre madre e hijo.

Relato Erótico : Incesto entre madre e hijo

Relato Erótico : Incesto entre madre e hijo

Quizás no debía haberlo hecho. A lo mejor fueron las noches de soledad masturbándome sola, delante de la tele, o puede que no haber tenido un buen hombre —o sea, polla— e incluso mujer, que a estas alturas de mi vida yo ya voy a lo que me apetece y más placer me da, ignorando las etiquetas y otras soplapolleces. Noches de soledad, o s decía, ginebra con lima y lecturas diversas hasta altas horas, encerrada en mi casa (trabajo en casa, sí. Debería buscarme un coworking o algo así pero para una escritora… ufff… qué pereza).

Vivo con mi hijo, Víctor, 23 lozanos años y acabando la universidad. Juega al baloncesto y es listo, muy listo. Está en programas de alto rendimiento. Es mi orgullo. Y… bueno, a él me refería con lo de “no debía”. No le conozco pareja, pero sé que tiene vida sexual, eso lo tengo más que claro. Alguna vez le he comprado condones.

Yo por mi parte tengo 46 muy bien puestos, lo tuve al final de mi carrera de Historia del Arte y su padre se desentendió y luego se mató en un accidente de coche. En este orden. A mis años estoy bastante bien. Soy rubia –teñida de mi castaño claro, seamos honestos–, pero no lo podréis comprobar porque me lo depilo. Tengo una boca bonita, los ojos verdes y grandes, mis tetas son mis dos maravillas que, aunque el tiempo les ha quitado la arrogancia antigravitatoria que tuve hasta el embarazo, siguen siendo bonitas, pesadas, de buen tamaño (no me caben en las manos pero sin exagerar) y aunque algo más caídas –sniff– siguen siendo dos beldades de pezón granate y areola ancha. Me mantengo en forma y me cuido mi piel clarita, mucho ejercicio de piernas que las mantienen tonificadas y el trasero duro, caderas anchas y pies pequeños de tobillos finos.

Era de noche, un fin de septiembre en el que el aire de la tramontana ya te hace cerrar la hoja de la terraza porque a eso de las dos de la mañana te da repelús. Me había quedado dormida en el sofá, debajo de mi manta favorita y tenía en la mano mi consolador favorito. Así de triste. Me dormí después de masturbarme viendo una mierda de serie victoriana, cayendo presa de mis fantasías, despatarrada en el sofá y con el coño hinchado y palpitante. Madre mía qué necesidad. Y eso fue parte del motivo de que ocurriera lo que ocurrió…

Arrastrando la manta me levanto, el consolador y las bragas en la mano derecha y con solo la camiseta de “Dueña de Gatos”, cuya cinturilla no me tocaba el ombligo por la tensión con mis tetas. Todo en mi vida es tensión. Se me endurecen los pezones cuando siento el aire frío que entra por la ventana del baño al que voy, limpio el cacharro, orino y me lavo el parrús desmochado. Me pongo las bragas de nuevo — ¡eh, que estaban limpias!—, y voy al cuarto de mi hijo, por donde entra corriente, ese helado viento nocturno. Así que entro, cierro la ventana y lo miro. Está dormido como un lirón. Es de sueño profundo así que no temo despertarlo. Estaría bien que me viera ahora, en bragas y con un consolador en forma de oruga simpática y gorda en la mano… lo que hay que ver. Sonrío. Voy a taparlo un poco con la arrugada sábana y al hacerlo la veo. La tremenda, gruesa y dura polla de mi hijo. Joder. No lo puedo evitar y la boca se me hace agua, y el coño, también. Se me encharca. Una buena, bonita y palpitante polla. Fijo que está teniendo sueños eróticos, solo hay que ver cómo estira el cuello… Pero no, agito la cabeza, Yoca, déjate de leches, que es tu hijo. Pero ¿tú has visto ese rabo? Me relamo. Esa malvada voz que tengo en el fondo de mi cabeza y de las que ha partido muchas veces algunas de mis peores ideas, (y también de las más divertidas) está trasteando otra vez.

¿Qué es eso? Veo que Víctor tiene algo en una mano, algo que agarra justo delante de su cara. Es un trozo de tela. Despacito, tiro de él. Al extraerlo, lo veo: son unas bragas. ¡Ay, pillín…! Durmiendo con unas bragas de… ¡Joder! ¡Son mías! ¡Son mis bragas! Las debe de haber sacado del cesto de la ropa sucia y… Son mis bragas negras… y además esas están… ejem… Digamos que me masturbé con ellas puestas así que tienen que oler… ¿Se ha estado… masturbando con mis bragas usadas?

Se me cae la manta del brazo y de pronto una mano ya se me ha metido en las bragas. Tengo el coño empapadísimo.

Voy hasta los pies de la cama con las bragas en la mano, dejo mi conciencia en la puerta, mirando al pasillo y me pongo de rodillas en un lado. Su polla está delante de mí, de mi boca, con una perlita transparente… Ufff… no… no debo… En la “d” del “debo”, y a tengo la boca abierta y la polla de mi hijo prácticamente entre mis labios. Es la polla más bonita que he tenido entre mis manos en mucho tiempo. Y no puedo, no quiero evitarlo. El puto demonio, la puta debilidad que me empuja a ello se hace fuerte, y mi mano derecha pasa a la izquierda el vibrador y agarra el falo de mi vástago. Lo muevo despacio, con firmeza, una, dos veces y se acaba de descapullar. Es un bonito y duro rabo que seguro que ya ha perforado a alguna incauta. O incauto. Creo que a mi hijo le van los dos bandos. Bien por él.

Dejo de pensar en el mismo momento en que me la meto entera en la boca. Escucho a Víctor gemir suavemente y me aplico, me aplico como si me fuera la vida en ello, sintiendo que la necesidad que tengo de hombre, de sexo, me incendia. Mi coño arde en flujo goteante, mi mano izquierda clava profundamente el consolador en él y lo pone a plena potencia, encabritándolo y haciendo que la segunda oruga gordota se afane en mi clítoris como una cabra en un buffet de ensalada. Dentro y fuera. Consolador y polla. Dos agujeros. La hostia qué guarra soy y cómo lo necesitaba.

La polla de Víctor es deliciosa, sabe divinamente, me hace gemir conforme se la chupo. Él se agita, en sueños, lo sé. Y colabora. Una mano suya va hasta mi cabeza y me empuja para que se la chupe más profundamente, cosa que hago con deleite. La saco y le como los huevos sin poder evitarlo, golosa, necesitada. Uno, luego el otro, adentro, cúbrelos de saliva, y de nuevo la polla, tras masturbarla varias veces con fuerza, a la boca. La he recorrido con la lengua y me la clavo más profundamente.

Me corro, joder, me corro… aaaah… hostias con el vibrador… lo apago, pero lo dejo ahí dentro, en mi coño palpitante mientras de rodillas acabo la faena. Voy más y más profundo y con una mano me ayudo a que Víctor termine. Su mano me empuja más profundamente y siento que se corre, palpita una, dos, tres veces y de pronto, mi boca se llena de semen. Lanza chorros como si le fuera la vida en ello. El último espasmo mueve las caderas y me la mete hasta la garganta, haciéndome tragar todo lo que ha soltado de un tirón. Joder. Mi hijo se va a deshidratar…

La saco de entre mis labios despacio, muy despacio, para limpiarla bien, absorbiendo hasta la última perla de semen. Ufff… Qué ha gusto me he quedado…

Y esto es solo el principio putilla me dice la voz malvada de mi cabeza, mi yo más pervertido. Y tiene razón.

Antes de irme me meto los dedos, bien hondo en el coño, que está encharcado y salen empapados y con mucho flujo, se los acerco a la nariz, probando, tentando. Abre la boca, se los mete, los chupa y relame lentamente como si no quisiera arrancarles todo el sabor. Gime. Voy a tener que masturbarme otra vez como una condenada antes de dormir…

Creía que esa noche no dormiría. Aun me sabía la boca a semen, y me tuve que cambiar de bragas. El orgasmo habías sido de los intensos, y me palpitaba el coño solo de acordarme. Pero dormí profundamente. Cuando me desperté, Víctor ya se había ido, su habitación estaba recogida y sus sábanas cambiadas.

No os voy a mentir: no me concentré mucho ese día. Cada dos o tres horas no podía evitarlo y me masturbaba. No estaba así de loca con mi coño desde la adolescencia en la que me masturbaba con botes de desodorante roll-on (cerrados, claro).

Al final me forcé a concentrarme, tengo un deadline que cumplir y me tuve que empeñar a fondo, ponerme música tronante en los auriculares e ignorar el canto de sirena de mi ardiente coño para poder centrarme en lo mío. Claro que no ayudó mucho el hecho de que tuviera que escribir escenas eróticas… Pero sobreviví. Sin deshidratarme ni nada.

Víctor llegó tarde ese día. Yo estaba acabando de hacer la cena, había hecho pizza casera y le había preguntado si iba a retrasarse más para dejar la suya en el horno justo cuando entró por la puerta. Me dio un beso en la mejilla, diciéndome que sacara su pizza mientras se daba una ducha rápida que el entrenamiento lo había dejado reventado. Temblé al sentir sus labios, lo confieso. Yo temblé. Mi coño iba a su bola y se puso a babear.

Cenamos en el salón, viendo un programa de cocineros, que nos encanta, y diciendo cómo mejoraríamos la receta.

—Oh, vamos, el otro día en casa de Carlos comí una merluza mucho mejor preparada que esa cosa —dijo, gritándole a la tele.

Yo me reí.

—¿Cocina bien Carlos?

—Ufff… Está en una escuela de cocina y es un hacha. Fue el finde pasado que lo pasé en su piso y joder, qué bien cocina.

—Y, ¿te gusta? —le pregunté, guiñándole un ojo y bebiendo un sorbo de vino blanco.

Víctor casi echa la Coca-Cola por la nariz, pero fue por la sorpresa.

—Bueno… sí. Él me gusta. Y… la cuestión mamá es que… Tere, su novia, también me gusta y yo… o sea, nosotros… que…

Vale, no hablábamos mucho pero éramos sinceros siempre y yo ya le había contado que había probado con hombres y con mujeres, y que me gustaban ambas cosas. Mira tú por dónde el nene también había salido…

—Bisexual, ¿eh? —le dije.

No me miró, pero asintió.

Yo dejé la bandeja en la mesilla, le quité la suya, y lo abracé. Después me retiré un poco, lo miré, le despeiné el flequillo y le dije que todo estaba bien. Que era perfecto. Él sonrió y asintió, como si se hubiera quitado un peso de encima.

—Mira lo que está haciendo ese con las costillas —le dije, cogiéndole una mano, que él me agarró con fuerza—. Si le echa tanto curry la va a destrozar…

—Je, je…

De pronto me desperté. Nos habíamos quedado dormidos en el sofá, yo echada en él y Víctor en la parte de chaise longe. Respiraba con calma, acompasado, pero vi que una de sus manos estaba dentro de su pantalón corto y, sorpresa: volvía a tenerla dura. Y mi sonrisa se acrecentó, mi coño rugió y me volvió a dar hambre…

Esta vez, no me preguntéis por qué, fui mucho menos sutil. Me puse delante de él, le bajé los pantalones y liberé su polla de su mano, sentándome a horcajadas en sus piernas para ser yo quien se ocupara de esa joya de miembro. De nuevo me supo a gloria, su polla, sus huevos, joder, me gustaba todo. Mis manos recorrieron sus fuertes piernas y las entreabrió un poco. Lo escuché murmurar… «Ufff… Tere… Sigue… Y Carlos… también… ahhhh». Me puse cachondísima. Mi coño abierto rezumaba y una de mis manos tuvo que ocuparse de aquello para darle lo que necesitaba. Mis dedos se metieron en mi interior con práctica urgencia y me masturbé, empapada. Saqué la mano, la cambié y pasé a chuparle la polla a mi hijo con una mezcla de mi sabor y el suyo. Su polla palpitaba, se iba a correr. Dios, sí, vacíate otra vez en mi boca, cariño… y lo hizo. Mi boca había estado subiendo y bajando por todo su miembro, recorriendo cada vena hinchada, su glande esplendoroso y bonito, entre blando y terso. Pasaba mi lengua por su frenillo viendo cómo eso le hacía tensarse más, y por último me la metí hasta el fondo para que se vaciara en mi garganta como un campeón, mi niño, su polla, su semen… Cuando sentí sus palpitaciones y el primer chorro estrellarse en mi interior me corrí. Mi coño apretó salvajemente mis dedos en su interior en rápidas sucesiones que me estremecieron enteras.

—Aaaaah… —Víctor gemía, estremeciéndose, clavado en mi boca.

Palpitó varias veces más, soltó varios chorros de su leche, mi leche, joder. Me ahogaba en ella y quería más… Cuando acabó, de nuevo lo limpié con la boca, y como no podía moverlo (mide 1,89 y pesa un montón), me quedé con él. Al poco yo estaba sentada, dormida en el sofá y me desperté al sentir algo.

Me estaba excitando, mucho. Había algo que me estaba haciendo trasponer el velo del sueño trayéndome de nuevo a la realidad. El salón solo estaba iluminado por la pantalla de la tele en la que Netflix preguntaba si queríamos seguir viendo el programa. O sea que habían pasado casi dos horas o tres programas. Como poco. De nuevo la sensación recorriéndome. Ufff… ¿Qué era aquello?

Víctor. Estaba tumbado ligeramente en mi regazo, y una de mis tetas estaba a la vista. La otra estaba siendo succionada por él. No sé si estaba dormido o qué, pero sus labios me estaban chupando el pezón, me lo mordían, me provocaban. Ufff… joder… Qué distinto era esto… Mordía, chupaba y estiraba mi pesado pecho. Su mano se estaba masturbando y la otra empezaba a pellizcarme el pezón derecho, a amasar mi teta libre… y me estaba encendiendo como un incendio australiano. Mi mano viajó hacia su entrepierna. Le acaricié los testículos, que se arrugaron al momento. Gimió, nuestros ojos se encontraron. Mi mano libre, la izquierda, lo apretó más y él entendió. Chupó con fuerza, y se cambió de pecho. Yo seguía masturbándolo…

—Mamá, yo… —dijo un momento al separarse para viajar de un pezón a otro.

—Shhh… disfruta —le dije.

Y le apreté la polla con fuerza. Otra vez dura, hinchada. Lo masturbé mientras él me comía las tetas con placer, ronroneando mientras mi mano subía y bajaba, haciéndole sentir cada ascenso y descenso, bien apretada y jugando con sus testículos suavemente.

Se tensa, yo estoy que me lo voy a comer, no quiero más que correrme como una loca, sentarme en su cara y que lama todo lo que hay ahí en el agujero por el que salió y en el que ahora quiero que entre pero con otra cosa…

—Joder, Víctor… ponte aquí y cómemelo.

Todo o nada. O se levanta o se va. O se tira por una ventana o yo qué sé.

Víctor se levanta, se pone de rodillas delante de mí. Sus manos pasan delicadamente por mis muslos. Veo su emoción, no se plantea nada, solo quiere eso, la fuente del olor con el que vete tú a saber cuánto tiempo lleva masturbándose.

Siento sus besos, los besos de mi hijo, pero ya carentes de toda inocencia. Van hasta mi coño y se acaba estrellando contra él casi con hambre. Me abro bien de piernas y mi coño se abre solo como una flor húmeda, mis labios hinchados, los interiores también, el clítoris, algo grueso, palpitando. Siento su lengua pasar desde casi mi ano hasta el clítoris. Se detiene y lo chupa con ansia, con fuerza. Lo hace bien. Le han enseñado a complacer… Baja y su lengua entra en mi coño y casi me corro del gusto y del vicio. Dios, ensancha la lengua una vez dentro y la saca para que vea cómo la mete en su boca y saborea. Vuelve y empieza a comerme el clítoris con ocasionales chupadas a la vagina, esa por la que él salió un día, y a la que ahora da placer. Me voy a correr.

—Me corro —digo en un suspiro; él redobla la velocidad de esa ardiente y cálida lengua—. Joder, Víctor me co… rroooooooooo —y allá va mi orgasmo, que me recorre entera, me hace perder la razón.

Me cojo los pechos y los estrujo, los pezones, al retorcerlos, me duplican el orgasmo y hace que arquee la espalda. Lo veo retirarse despacio secándose la boca con el dorso de la mano. Está bueno, está muy bueno, es todo fibra. No se le marcan los abdominales a lo exagerado, solo cuando respira. Veo que enristra su polla y en su mirada hay una pregunta. Una pregunta a la que mi cabeza responde asintiendo.

Se acerca.

—Voy a follarte, mamá —dice suavemente, con una sonrisa maligna.

—Joder, sí, Víctor, fóllame, fóllate a tu madre, que lo necesita…

Y sin mucha ceremonia me mete su tremenda polla. Lo hace despacio, casi gentilmente, pero sin pararse, como si lo hubiera estado planificando durante mucho tiempo.

—Ufff… es… es muy distinto… aaah…

—¿Distinto a qué? —le pregunto en un atisbo de lucidez, sintiendo toda esa polla ya encajada dentro de mí.

—Al coño de Tere… o… ufff… —la saca despacio y se escucha un sonido de succión pues mi flujo es muy espeso— o a su culo. O el de Carlos…

—Ya habrá tiempo para los culos… Y el mío, este coño que te follas, es el doble de veterano que el de tu Tere… Así que aprovecha y dale fuerte, joder, Víctor… Tu madre necesita que le rompas el coño con esa polla que te he dado…

—Aaaah —siento cómo se le endurece un poco más y le palpita dentro de mi coño.

Víctor me coge de las caderas, se retira y me embiste. Ese es exactamente el término. Me embiste una y otra vez como un martillo neumático, como un pistón, sin piedad y con fuerza. El salón se llena con el sonido de nuestra carne al estrellarse la una con la otra, el sonido de succión de mi coño empapado y nuestros jadeos, nuestros gemidos.

Víctor me tiene quince gloriosos minutos a buena velocidad, siento que me voy a correr otra vez, sus manos se cogen ahora a mis tetas.

—Más… másss…. —le urjo.

—Toma, toma, mamá, joder, qué puta eres… jodeeeeerrrr… Te estoy follandoooo…

Y duplica la velocidad hasta que un orgasmo tan potente me recorre, me estremece, casi me parte el espinazo. Lo veo arquear la espalda, agarrarme de los muslos para no caerse y de pronto siento su semen en mi coño como lava recorriéndome. Su polla palpita y mi coño también lo hace, llamando el orgasmo del uno al del otro con una desesperación que ninguno sabía que era correspondida.

Cuando él se deja caer al suelo, sentándose, de mi coño aún palpitante gotea un poco de su densa y húmeda lefa.

Hemos follado. Mi hijo y yo. Y no puede haber sido más maravilloso.

Víctor se acerca, se apoya en el sofá y me coge una pierna.

—Llevo mucho queriendo…

—Ssshhh… Habrá más. Prometido. Ya no podemos devolver los gusanos a la lata. Ahora, simplemente, será natural.

*

Llevo todo el día dando vueltas. Papeleo, entregar una galerada con correcciones a mi editora, charlar y comer con ella programando el lanzamiento del libro… Todas esas cosas. A la tarde me paso por una librería y me llevo un surtido de libros con el pedazo de adelanto que me acaba de cascar mi editora. Vuelvo a casa contenta, con mis libros, un par de los que sé que Víctor quería y paso a hacer la compra para la cena.

Cuando subo hasta el ático, donde vivimos, advierto que está acompañado y trato de ser discreta. Escucho sonidos inconfundibles de dos personas follando tratando de ser silenciosas pero que no les acaba de salir. Sobre todo a ella, que se emociona y gime más que una actriz porno, pero muy creíble todo. Se corre, cuento, desde la cocina donde estoy preparando unas patatas para hacerlas al horno, no menos de dos veces. Oigo ruidos, como si se hubieran caído de la cama o algo así, y les escucho reír. Me río yo también mientras sigo a lo mío. Me sirvo un vino blanco, un poco de lomo de caña y pan para picotear en la barra de la cocina, leyendo algo de lo que he comprado. Comienzo una de las novelas de misterio de Michael Collins y al poco estoy absorta.

Veo cómo una chica sale del baño en toalla y se le escapa un «Ups» al verme y haber contacto visual.

—Hola —saludo.

Ya me ha visto. No puede menos que saludarme. Y lo hace. Es alta, de piel morena y con el pelo mojado sobre los hombros. Tiene una sonrisa ancha y unos dientes muy muy blancos, puedo apreciar. Sus piernas eran fuertes, torneadas e igual de morenas, con los dedos de los pies algo separados y las uñas pintadas de blanco, lo que destacaba mucho con el moreno de la piel. Los ojazos verdes mostraban una mezcla de miedo, vergüenza y ganas de desaparecer.

—Ho… hola… eh… Señora… Esto yo soy… ehm Amanda.

—Hola Amanda. Encantada. Yo soy Yocasta. La madre de Víctor. ¿Quieres una copa de vino? —le ofrezco, alargando un poco el momento.

—Ajá… —me responde.

Se afianza un poco más la toalla y se acerca, haciendo acopio de desparpajo. Se acoda en la barra y coge un trozo de lomo. Bebe un poco del vino que le sirvo.

—Mmm… ¡qué bueno! ¿Verdejo?

—Vaya —me sorprendo—, tienes ojo, o más bien paladar, para esto.

—Jejeje… mi padre es enólogo —me comenta—. Llevo pudiendo distinguir un chardonnay de un cabernet desde los doce años, aunque esté mal que yo lo diga.

—Caray. Qué alegría. ¿Trabajas con tu padre?

—Sí, en la bodega familiar.

—Oh, siempre he querido ir a una bodega, fíjate.

Ella sonríe.

—Puede venir a la nuestra cuando quiera, desde luego —me invita.

—Tal vez la invitación fuera más seria si lo dices vestida, ¿no?

Ambas nos giramos para ver a Víctor que viene hacia nosotras, matador, poniéndose una camiseta sobre su bello pecho y con unos vaqueros ciñéndole la estrecha cintura.

Nos reímos.

Amanda va a cambiarse y vuelve al rato en vaqueros y una camiseta. Veo que debajo no lleva sujetador y se le marcan los pezones, muy apuntados. Se me hace la boca agua. Víctor me mira y lo percibe, le sonrío, con una mirada de «tienes buen gusto…». Pero no puede quedarse a cenar: ha quedado con la familia y mañana madruga para trabajar en la bodega. Le hago la oferta de que venga alguna que otra vez, que no me importa si es novia o no de Víctor, que no soy de esas. Ella sonríe con un gesto que lo dice todo.

Vic y yo cenamos.

—Vaya paliza le has dado, nene —le digo.

Él se azora un poco.

—Más bien ella a mí. Pero bueno…

—Mientras me hayas guardado algo.

—Ufff… para ti siempre hay, mamá —me dice.

Los ojos se le enturbian con sexo y su voz se vuelve más ronca.

—Pues ven —le insto.

Él se levanta, se acerca a mí y me da un beso profundo, con una lengua exigente, masculina, deseosa. Me estremezco. Le respondo con vehemencia. Lleva una de sus manos a mis tetas por las que tiene verdadera pasión. Las tengo más grandes que su amiga, observa la mujer celosona y tontorrona que todas llevamos dentro.

Consigue sacarla de la camiseta, sortea el sujetador y la aferra con ganas sin dejar de morrearme. Su dedo pulgar le exige a mi pezón, rozándolo como si quisiera que encendiera un mechero. Me encanta, y lo sabe.

—Ve a tu cuarto. Desnúdate para mí —le pido.

—Mamá, te necesito, quiero volver… —le pongo los dedos en los labios.

—Ve, cachorrito. Ve. Habrá de todo para los dos.

Lo hace, se va a la habitación, mirándome, la polla tirando de sus pantalones cruelmente. Vaya pollón se gasta mi niño… y bien rica que está.

Apuro la copa y me desnudo. Voy hasta la habitación. Lo encuentro tumbado, desnudo, meneándosela. Me quedo un rato mirando cómo se masturba. Me pone a mil. Yo, apoyada en la pared hago lo mismo, empiezo a tocarme y gimo, me estrujo los dos pechos y mi mano derecha se ha afincado en la laguna que es mi coño.

—Date la vuelta —le pido— y apoya las rodillas.

—Con… con el culo… ¿en pompa? —me pregunta, algo confuso.

—Ajá. Voy a ordeñar a mi hijo y a su tremenda polla.

De nuevo, cumple mi petición y lo veo ahí clavado, con la polla durísima y los huevos contraídos y su ano rosado a la vista.

Me acerco, me pongo de rodillas a su lado, y no puedo evitarlo, me asomo a su culo para besar sus nalgas, recorrerlas con los dedos y empezar a jugar con su ano. Lo hago con la mano derecha: la izquierda, tras echarme un poco de lubricante, ha pasado por sus huevos, haciendo que se estremezca y ahora está empapando su nutrida, venosa y gruesa polla. La muevo de arriba abajo. Cuando dije que lo iba a ordeñar no era por decir.

Mi lengua se asoma y empiezo a lamerle el ano, empujando solo muy despacito, sin llegar a penetrarle, pero ensalivándole todo el perineo y el esfínter, que pulsa alegremente conforme lo masturbo, con la mano bien aferrada a la polla recorriendo cada vena y frotando su frenillo y el glande con movimientos curvos, como si entizara un taco. Se empieza a mover, a tener espasmos. Mis lamidas en su ano hacen que le den escalofríos y me encanta. Lo masturbo más fuerte.

—Dáselo a mamá, dame tu semen… vamos… te estoy ordeñando para mí, para que me lo des…

—Ooooh…. Oh, dios, sí… sigue, sigue, me voy a correeeer… Mamá… mamá… pero… así no… Pon la cara, quiero correrme en tu cara…

Me ha puesto burrísima que me diga eso, así que me agacho, me apoyo en la cama y echo atrás la cabeza, apoyándome en la cama, sin dejar de masturbarle. Veo su glande delante de mi cara y es glorioso. El preseminal le gotea y es dulce. Abro la boca y saco la lengua y Víctor gime mientras aprieto más su polla para exprimirlo.

—Dale a mami toda tu leche…

Es decir la frase, y veo la palpitación de su perineo, sus huevos al contraerse, y su polla palpitar una furiosa vez y derramarse en mi cara, en mis mejillas, mis labios y mi lengua. La siguiente la apunto directamente en mi boca y dejo que el grueso de la eyaculación vaya ahí, guardando las últimas para el resto de mi cara, que me la acaba de cubrir, caliente y deliciosa.

Se deja caer a un lado respirando agitadamente, sudando. Me mira y ve su obra y sin dejar de mirarlo, con mi cara llena de su lefa, trago ruidosamente. Aprieta el edredón en dos puños y otro chorro se estrella en mis tetas.

—No será la primera vez que te ordeñe —le informo.

Él se ríe.

—Y te contaré un secreto: quiero que nos follemos a tu amiga —le confieso untándome su semen en las tetas, para que vea hasta qué punto soy suya y él mío.

Madre e hijo. Analmente juntos
Esta vez es mi ano lo que reclama mi hijo, y claro, no puedo, ni quiero decirle que no... Contiene: sexo anal, amor filial (madre-hijo), fingering anal, masturbación, irrumación, male buttplug.
Madre e hijo 2.

Víctor crece, cada vez es más hombre, más duro, más adorablemente sexual. Me pone y me enciende, tanto que casi no siento que otros hombres me atraigan tanto. Les falta algo, una conexión, quizás, más profunda e intensa.

Esta mañana escucho al niño salir de la ducha y no puedo evitarlo voy hacia él, lo intercepto en mitad del pasillo, lo miro, desnudo como está, mientras mis manos vuelan hasta su polla y la agarro. Suavemente al principio, y él me mira, ya desde arriba, alto, espigado, fibroso. Su polla crece y una sonrisa malvada aparece en su rostro. Mi mano lo empieza a masturbar pero él me mira fijamente, haciendo que me pierda en sus ojos.

—Usa la boca, mamá…

Y dice ese “mamá” con un tono que no puedo negarle nada. Me arrodillo delante suya, sacándome las tetas porque sé que le gusta verlas, hinchadas, con los pezones duros y algunas venas azuleando hacia el pezón, incluso una, pequeña, marcada dentro de la areola que sé que le encanta recorrer con la lengua.

Empuño bien la polla dura de mi hijo y me la meto en la boca, fresca, con algunas gotas de agua todavía. Le recorro los huevos con los labios y tiro de ellos sacándomelos, golosa, de la boca por su propio peso. Y estiro su piel hasta que descapulla totalmente (tiene un poquito, muy poco, de fimosis, pero no le molesta para nada; sin embargo sé que le enloquece sentir este tramo más estrecho de piel deslizarse por el glande hasta descaupllarlo), y me la meto en la boca. Saboreo su glande y me calzo toda la polla hasta que me choco con su pubis. Él me pone las manos en la cabeza, enreda los dedos en mi pelo.

—Ufff… sí, mamá… joder… cómete la polla de tu hijo… eso… entera…

Empiezo a hacerle una mamada en profundidad, lo llevo hasta el borde del orgasmo, me aferro a sus caderas con las manos mientras mis labios aprietan su polla con fuerza. La polla no tarda en palpitarle y querer inundarme la garganta de semen, su joven semen… pero no. Me aparto despacio.

—Si quieres correrte tendrás que ganártelo…

Me mira con los ojos borrachos de deseo y sexo. Lo llevo hasta su habitación y busco algo en un cajón que había dejado allí. Un pequeño plug. Hago que se ponga de rodillas en la cama y una vez más, como algunas mañanas, lo ordeño. Mi mano experta recorre su polla empapada de mi saliva mientras mi lengua le acaricia el ano, empuja, lo provoca hasta que percibo que está en su punto. Entonces uso el plug, pequeño pero justo lo que necesita ese culo. Se lo meto dentro despacio pero sin pausa y él gime, combinado con mi mano masturbándolo, recorriéndole el frenillo y el glande con el pulgar, acariciándole los huevos, recorriendo su perineo con mi lengua, sus huevos y bajando, ya penetrado, hasta su polla para volver a chupársela. Él toma el control, y me irruma, es decir, se folla mi boca. Empuja, la usa, otro orificio más para su placer. Es entonces cuando uso lo otro que he cogido. Un pequeño círculo de acero que se cierra con un pequeño candado. Se lo coloco en la base de la polla y en los huevos, lo que hace que su erección se duplique en dureza, congestionada, con las venas marcadas exageradamente y haciendo que casi me corra solo de sentirla entre mis labios.

—Dios, cómo me la has puesto, mamá…

—Pues no la soltaré hasta que cumplas —le digo, mirándolo del revés, con su polla zumbando y palpitando ante mi cara.

—Pues ponte a cuatro patas, que cumplir, cumpliré, pero te voy a destrozar el culo.

Mi vientre arde, me estaba tocando, clavándome los dedos todo lo profundo que puedo y haciendo rápidos círculos sobre mi clítoris erecto, pero cuando menciona mi culo me congelo. No tengo mucha experiencia anal y al volver a mirar esa polla palpitante, me inunda una sombra de duda.

—Víctor, yo…

Él se mueve y me coge del pelo, me chupa los dedos llenos de mis flujos, con sabor a mi coño, y me mira, con los ojos ardiendo.

—Me has metido un plug por el culo, me has puesto triplemente cachondo, tengo la polla congestionada por tu culpa… exijo tu culo en pago —se acerca, se coloca a dos centímetros de mi cara, me da un beso breve—. Te lo voy a destrozar. Es mío.

Me coge del cuello y me siento desfallecer, sintiendo cómo ha tomado el mando. Me coloco como me pide, después de pellizcarme los pezones. Escucho el clac del bote de lubricante abrirse. De pronto, sin previo aviso, su polla entra entera en mi coño y por la pura excitación me sobreviene un orgasmo rápido, breve e intenso. Y mientras lo hace, mientras Víctor me folla despacio y alevosamente, mientras se está follando a su madre, noto las gotas frías del lubricante en mi ano. Caen grumosas, suaves. Su dedo, mientras su polla dura e hipervenosa me penetra hasta el fondo sin perder el ritmo, penetra en mi esfínter con decisión. Noto cómo se abre, la sensación de urgencia de mi culo pero de pronto, mientras mi coño es machacado por su polla inclemente, la polla de mi hijo (siempre me deleito en ese pensamiento), otro dedo más entra y noto cómo se me dilata el culo con facilidad.

Siento la excitación de Víctor. El plug de su culo es como ponerle el “turbo”, y su polla sale de mi coño empapada en flujos arrastrándome hacia oleadas de orgasmos y se apontoca en la entrada de mi dilatado ano. Se enristra el aparato hinchado y venoso y entra decididamente sin pedir permiso. Me tira, me escuece, pincha, pero en dos movimientos, después de dejar que mi esfínter tiemble a su alrededor y se adapte, me empieza a sodomizar. “Sodomizada por mi hijo” pienso y el sentimiento es tan potente que me hace un nudo en el vientre. Su mano derecha me tira del pelo, me hace elevar la cabeza mientras me destroza el culo a su ritmo, buscando su placer, usando a su madre como depósito de su semen y su deseo de sexo, carne de mujer y sus más oscuras fantasías… y me corro. Mi culo se corre, más bien y tiembla y tiene espasmos alrededor de su rabo. Mientras tanto, él no pierde el ritmo, aguanta mucho más con el aro de acero pero llega un punto en que me agarra del cuello, hace que me incorpore, su mano se aferra a mi teta como una garra y lo dice entre dientes.

—Toma… mamá… todo el semen… de tu hijo… por el culo… aaaagggh… todo…

Se corre en cada palabra, me llena, me salpica, empuja su semen ardiendo dentro de mis intestinos mientras su excitación estalla y se pega más a mi cuerpo, unidos, su polla clavada en lo más profundo de mi culo a rebosar de esperma filial, chorreando por mi ano y cayendo al suelo. Es el único hombre en mi vida que me ha hecho eso, que me ha sodomizado y no ha podido gustarme más.

Nos vamos a la ducha tras descansar un poco. No puedo evitar tocarle incluso después de haberse corrido. Le suelto la anilla de acero y él suspira. Nos besamos despacio, sin prisa, lujuria y deseo nos rodean… En la ducha lavo a mi hombre. Le paso el agua y lo enjabono. Saco el plug, el gime mientras yo lo acaricio. Un poco de aceite en el ano para que no acuse su uso y la dilatación. Aprovecho y le meto un dedo entero y su polla vuelve a endurecerse.

—Hay que ver lo que te gusta esto —le digo mientras le beso el cuello mojado.

Él se limita a gemir y mi otra mano viaja hasta su polla, acariciándola despacio, está muy sensible y le cuesta empalmarse, pero unas caricias en los pezones, un dedo hábil acariciándole la próstata, dos dedos ahora, bien metidos en su culo, y mi mano de madre, amorosa y lujuriosa acariciando toda esa polla, los huevos, masturbándolo despacio, la polla bien llena de aceite, resbaladiza pero caliente, venosa como a mí me gusta.

—¿Te gusta follarte a mamá?

—Me encanta follarte, mamá… —me dice entre suspiros.

—Quieres más de esto…

—Quiero más de mucho —me dice llevando la mano atrás para atraer mi cabeza y hundir su lengua en mi boca.

Lo sigo masturbando, le prometo que haremos todo lo que él quiera y él me dice lo mismo, que siempre follaremos, que siempre estaremos para gozar de nuestros cuerpos únicos porque somos la misma sangre. Lo masturbo con fuerza y le digo que me cuente cómo se folló a la chica del otro día. Me lo cuenta. Me dice que ella le chupó la polla, despacio al principio y luego entera. Que le comió los huevos y que él se lo devolvió. Me cuenta que hicieron un 69 y que ella se corrió en su cara, cómo él la puso a cuatro patas y se la folló, con condón, y cómo se acabó corriendo en su cara, que ella limpió con la lengua y las manos.

Mis dedos, profundamente anclados en su ano empiezan a reclamarle un orgasmo más y mi mano le trasladó la exigencia a su preciosa polla y pronto su orgasmo lo sacudió entero y puse mi mano en su punta para recoger todo ese semen. Sin dejar de abrazarlo, se lo enseñé, todo blanco, delicioso, caliente, en mi mano, y luego, dándole la vuelta, sin dejar de mirarle, me lo bebí, lamí mi mano, bajé a limpiarle el sensible glande. Acabó él primero la ducha, saliéndose y yendo hasta el sofá, desnudo. Yo seguía cachonda. No sé cuántos orgasmos había tenido, pero desenrosqué la ducha y con la manguera aplicada en mi clítoris volvía correrme un par de veces antes de salir, borracha de hormonas hasta el salón. Me quedé dormida, recuerdo, en su regazo.

—Vamos a hacer muchas cosas, mamá —recuerdo que dijo mientras yo me dormía, poniendo la calefacción y tapándome con una manta mientras la tele hablaba de sus tonterías.

—Lo que desees —susurré mientras me dormía, oliéndolo
Read More

viernes, 6 de marzo de 2020

Cuento : Mami no me grites

No entiendo porque mami me esta gritando yo solo quiero que me abrace, tengo mucho sueño.

Se decía así mismo el niño de tan solo dos años mientras que su cruel madre le gritaba, el niño comienza a llorar y esto hace enfurecer más a su madre hasta que ocurre lo peor, enloquecida de rabia por el llanto de su propio hijo lo levanta sobre sus hombros y lo estrella contra el suelo mientras descarga sus gritos y odio hacia el infante adolorido en el suelo luego de semejante golpe su cabeza y su cuerpo se estremecen por la fuerza del impacto haciendo que el bebé lloré aun mas fuerte, este solo se levanta sangrando por una herida en la cabeza levanta los brazos hacia su progenitora y esta le responde con otra sacudida aun más fuerte que la anterior sus actos están logrando su cometido para el segundo impacto el bebé solo puede sentarse con dificultad mareado, sangrando, con una pierna y un brazo roto este vomita y vuelve hacia su madre con un leve llanto, esta al ver su terquedad le vuelve a gritar y lo lanza por tercera vez, ya no hay ruido, no hay llanto. el bebe se queda en silencio e inmóvil sangrando por la cabeza, los ojos, nariz y boca.

- Ya no me duele nada, tengo mucho sueño, gracias mami voy a dormir un ratio te quiero mucho.......

Un acto tan cruel que hizo llorar hasta la mismísima muerte, con una tristeza tan profunda al presenciar todo aquello que a su alrededor todo se enfrió, el niño se levanta mira a su alrededor.

- y mi mami?

- ella no esta aquí, ya no podrá hacerte daño.

El niño voltea y se sorprende al ver que este ser tan extraño con una cálida sonrisa le extiende sus brazos para cargarlo, este se levanta esta feliz, ya no tiene sueño, ni siente más dolor y corrió con alegría a los brazos de la muerte.

- te llevare a un lugar donde podrás ser libre y jugar todo lo que quieras

- y mi mami, no va a venir con nosotros?

Al escuchar esto comienza a salir fuego de las cuencas negras y vacías de la muerte.

- muy pronto vendré a buscarla pero no podrá estar contigo, me la llevare a otro lugar, es mejor que no sepas de el.

Y así los dos desaparecieron, mientras las moscas y mosquitos hacían un festín con el cuerpo inerte del bebé en el suelo, mientras la madre ignoraba su existencia.

Cuento : Mami no me grites

Fuente : Facebook
Read More

miércoles, 23 de octubre de 2019

Historia y reflexión : Disfrúta día a día a tu esposa e hijos

Una triste historia con reflexión, recuerda, siempre Disfrúta día a día a tu esposa e hijos, nunca sabes cuánto vas a estar tú en el mundo ni cuanto van a estar tus seres queridos.

Historia y reflexión : Disfrúta día a día a tu esposa e hijos


Historia y reflexión : Disfrúta día a día a tu esposa e hijos

-¡Papi, tengo miedo!... ¿Puedo dormir contigo?

-¿Qué pasó mi niña?, ¡ya es de noche, ve a dormir!... ¡Ya es muy tarde!

-Pero papi, ¡se oyen ruidos muy feos en mi cuarto!...

Me levanté y abandoné la cama para ir con mi pequeña a su cuarto, encendí la luz:

-Ves... ¡no hay nada aquí para temer!.

-¡Pero papi, cuando apagas la luz se escuchan ruidos muy feos!...

-¡Ves, no se escucha nada!, ahora ya duérmete por favor, que mañana hay que madrugar...

-¡Papi, no te vayas!... ¡quédate conmigo!...

-Está bien mi amor, pero sólo por esta noche, ahora ya duérmete por favor...

Me acosté en la cama con mi pequeña y la abracé...

-¡Jorge, Jorge!... ¡Despierta, levántate ya!... ¡Es tarde!... ¡Otra vez te quedaste dormido en el cuarto de la niña!... ¿Hasta cuándo vas a impedir que se vaya?... ¡Déjala ir de una vez!, hace un año que murió y todas las noches vienes a dormir aquí, a su habitación; ¡acéptalo de una buena vez!...

-¡Ya voy amor!...

Si tan sólo le dijera a mi esposa que mi niña viene todas las noches con miedo a buscarme, tal vez recordaría, que al año siguiente de su muerte ella se suicidó del dolor...

Hace años que vivo entre sus dos fantasmas... Tal vez también, yo sólo sea un espectro y... ¡aún no lo he notado!...

Disfrúta día a día a tu esposa e hijos, abrázalos, diles cuánto los amas y juega con ellos, ríe y no vivas apresurado ni en el cansancio, no sabes cuando será la última vez les veas.
Read More

domingo, 18 de agosto de 2019

Historia basada en hechos reales : El último deseo

Una historia basada en hechos reales de un ex convicto sentenciado a la pena de muerte en Estados Unidos que antes de ser llevado a tomar la inyección letal, le escribió una carta desgarradora a su madre, la cual se volvió viral y deja mucho para aprender a la hora de ser padres. Si les gustó, no olviden compartir esta Historia basada en hechos reales titulada El último deseo.

El último deseo

Historia basada en hechos reales : El último deseo

A pocas horas en su celda, un prisionero esperando ser ejecutado, pidió como último deseo papel y lápiz. Luego de escribir por varios minutos, le dijo a su custodio por favor, entregue esta carta a mi madre!! La carta decía así: Madre, creo que si hubiera más justicia en este mundo, tanto tú como yo deberíamos de ser ejecutados.

¡Tú eres tan culpable como yo de mi miserable vida! ¿Te acuerdas madre, cuando llevé a la casa aquella bicicleta que le quité a otro niño igual que yo? Me ayudaste a esconderla para que mi padre no se enterara.

¿Te acuerdas madre, cuando me robé el dinero de la cartera de la vecina? Fuiste conmigo al centro comercial y lo gastamos juntos.

¿Te acuerdas madre, cuando botaste a mi padre de la casa? Él sólo quiso corregirme por haberme robado el examen final de mi grado y a consecuencia me expulsaron.

Madre, yo era sólo un niño, luego fui adolescente y ahora un hombre mal formado! Era sólo un niño inocente que necesitaba corrección, y no consentimiento.

Te perdono, y sólo te pido que le hagas llegar esta reflexión a todos los padres del mundo, que sepan que ellos son los únicos responsables de formar, a un hombre decente, o a un vulgar delincuente.

Gracias madre por darme la vida y gracias también por ayudarme a perderla.

Firma ¡Tu hijo, El Delincuente!
Read More

miércoles, 10 de abril de 2019

Madres asesinas

¿Cómo una mujer puede matar a su propio hijo?

Madres asesinas

Los aberrantes asesinatos de Luciana, de 3 años, y de Priscila, de 7, quienes habrían muerto luego de la brutal golpiza que les habrían propinado sus progenitoras,conmocionan al país. ¿Por qué una madre puede cometer un acto de odio irracional y criminal contra su propia descendencia?

Palizas bestiales, insultos constantes y un imperdonable maltrato son solo algunos de los denominadores comunes en las tristes historias de ambas niñas, cuyas vidas habrían terminado, paradójicamente, en manos de las mismas mujeres que las trajeron a este mundo: sus madres.

En una entrevista con Infobae, el doctor Daniel Alejandro Navarro - jefe de sección del hospital psiquiátrico Borda, médico consultor en psiquiatría y psicología médica, y especialista en medicina legal forense- explicó que el maltrato infantil es un claro indicador de un trastorno psiquiátrico en las personas que lo ejercen y denota una incapacidad para ejercer la función materna, al tener que acudir a la violencia física para intentar educar a los niños, que terminan siendo víctimas de agresiones que les generan problemas emocionales graves.

"Hasta hace pocos años el castigo corporal era considerado una técnica de educación que se usaba hasta en las escuelas. Hoy sabemos que es imposible educar con la violencia y el terror, y esa conducta está penada por la ley. La capacidad de matar a una hija ocurre en circunstancias extraordinarias, por eso la conmoción que provoca este tipo de noticias, ya que lo habitual y esperable es cuidado y protección por parte de la madre hacia sus descendientes", explicó el doctor Navarro.

"Estas mujeres se encuentran en las fronteras de la normalidad, con graves trastornos de la personalidad, que si la asociamos con el abuso de alcohol -como en el caso de la mamá de Priscila- nos topamos con un sujeto con incapacidad para relacionarse afectivamente, violento, agresivo, sin control de los impulsos. En este caso, el alcohol parece haber sido el gran auspiciante de esta muerte. El alcohol -esa droga de venta libre y promocionada por televisión que nos asegura un encuentro amoroso con el otro- en este caso, y en la vida real, es el encuentro con la muerte, propia, de terceros, o, como en este caso, de nuestros hijos", indicó el especialista.

Pero, ¿éstas mujeres pueden ser declaradas inimputables en juicio o saben realmente lo que están haciendo? Navarro aseguró que la declaración de inimputabilidad no se corresponde con un acto o con un cuadro psiquiátrico, sino que surge de evaluar que en el momento del hecho la persona no haya podido -ya sea por insuficiencia de sus facultades, por alteraciones morbosas de las mismas o por su estado de inconsciencia, error o ignorancia de hecho no imputables- comprender la criminalidad del acto o dirigir sus acciones.

Significa que comprende el acto que ejecutó y las consecuencias jurídicas del mismo que intenta evadir, lo cual la ubica como alguien con capacidad para comprender el delito cometido", sostuvo el profesional. Pero antes de llegar al terrible extremo de matar a una hija, estas madres dan claras señales de peligrosidad
Read More

lunes, 8 de abril de 2019

Historia paranormal : Hija vuelve del más allá para salvar a su madre

Una historia paranormal anónima de Internet "Hija vuelve del más allá para salvar a su madre".

Historia paranormal : Hija vuelve del más allá para salvar a su madre

Historia paranormal : Hija vuelve del más allá para salvar a su madre

Mi hija falleció hace algunos años y por algún motivo siempre he sentido que me cuida. Me arrepiento de no haberle hecho caso a las advertencia de mis amigas. Siempre que mis amigas llegaban a mi casa, y las invitaba a mi habitación, ellas salían muy extrañas, por lo general muy silenciosas y cuando ya se iban siempre me decían lo mismo "Mía te están observando". Yo nunca les hice caso, pues no sabía a que se referían. Ya en estos días me he estando quedando sola, sin amigas, siempre que entraban aquí, nunca me volvían a hablar,yo les pedía explicaciones pero nunca me las daban, eran como si algo se los prohibiera. Nunca tuve miedo, pero en estos últimos días he tenido sueños muy raros, sueños en lo que me dicen que me observan, pase por altos esos sueños, al fin y al cabo solo eran sueños. Pero lo raro era que siempre que me despertaba de los sueños, al frente de mi cama se posaba sobre la mesedora un oso de peluche, que antes le pertenecía a mi hija ya muerta. Ella murió en un atentado que me hicieron a mi, pero ella pago las consecuencias. Hoy en la mañana tuve un sueño el cual me paralizo, como muchas otras noches soñaba lo mismo, de que me observaban, pero en este sueño fue más especificos, escuche que claramente me decían. "Corre, que el diablo te observa".

Apenas escuche eso, me desperté, al abrir los ojos lo primero que veo es al oso de peluche que le pertenecía a mi hija al lado de mi oído. Un tremendo escalofrío recorrió mi cuerpo. Salí de mi casa rápidamente, sin mirar hacia atrás. Ahora estoy en un hotel, y me acaban de llamar diciendo que mi casa se incendio, y que aparentemente en las cámaras de seguridad se observa a mi saliendo de mi casa y 5 minutos después sale un hombre de apariencia sombría, y hay es cuando empieza el incendio. Lo raro para las autoridades era que absolutamente todo quedo incinerado menos un oso de peluche que sobre sus páticas tenia una nota que decía: "Te salvare tantas veces me sea necesario, mamita".

Fuente: Internet
Read More

Historia de fantasmas : Mi mami no me quiere

Una historia de fantasmas y espíritus muy conmovedora, se llama "Mi mami no me quiere"

Historia de fantasmas : Mi mami no me quiere

Historia de fantasmas : Mi mami no me quiere

Hola soy una niña de 7 años, mi papi se fue hace dos años y me quede sola con mami, ella se la pasaba llorando yo no entendía porque ella no me hablaba, no jugaba conmigo, no me atendía me hacia sentir que era mi culpa que papi se había ido en fin evitaba estar cerca de ella para que no me regañara o gritara.
Triste me encerraba en mi cuarto abrazando a mi muñeca de trapo lloraba con ella, me preguntaba porque, porque, mi mami no me quiere pues bien, ya que mami no me quería ver de día, yo esperaba la noche cuando dormía para acercarme a ella, poderle tocar su cara, su cabello, y decirle que a pesar de todo yo la quería mucho.
Así le hice por un buen tiempo ya que mami seguía ignorándome, un buen día por la noche escuche a mi mami llorar en su recamara tenia unas fotos en la cama, unas las acercaba a su pecho como abrazándolas, también tenia algunos juguetes y ropa que eran mías, pues como ya no me quería pensé que se los regalaría a alguien o los iba a tirar.
Pero lo que no entendía porque los abrazaba y lloraba no lo entendía, se quedó dormida con todas esas cosas en su cama, me acerqué y vi las fotos, eran mías, en la mayoría estábamos los tres me imagine que lloraba por papi porque nos dejo, en fin al día siguiente por la noche, decidí preguntarle el porque no me quería.
Espere que se acostara y me pare en la puerta de su cuarto y espere a que estuviera cómoda, me iba a acercar pero ella abrió los ojos y dio un sobre salto en la cama, como si quisiera gritar pero no le salia ningún sonido sus ojos abiertos como si se fueran a salir yo le dije mami porque no me quieres, ella se suelta llorando y dice te amo, te quiero eres mi vida y yo corrí a abrazarla ella sentía un frío extremo y yo una calidez, vi un recorte de periódico que tenia en su cama y el cual decía: Padre asesina a su hija, madre lo denuncia y ahora esta en prisión.
Ahora entendía todo mi mami lloraba por mi no por papi, papi por eso se fue bueno se lo llevaron y yo quería estar al lado de mi mami, pero ese abrazo que me dio fue tan hermoso que regresé a mi lugar de descanso para siempre.

Fuente : Internet

Read More

domingo, 17 de marzo de 2019

Reflexión sobre la responsabilidad

Una reflexión sobre responsabilidad que encontré en Facebook a raíz del incidente de los jóvenes que murieron jugando al gallito ciego y la comparto con ustedes.

"Es fácil llorar sobre la leche derramada. La madre de unos de los muertos de las picadas tiene siete hijos y le hacen colecta. Ahora todo el mundo es víctima. Todos. El que vive en la calle, el transexual, la madre con tres hijos, que espera el cuarto hijo, pero no toma pastillas que son gratis. Todos son víctimas, las mujeres que luchan por el feminismo, aplicando la violencia contra el hombre y estando a favor del aborto.
Todos fuimos víctimas en algún momento de la vida pero la cuestión cambia cuando la actitud que tomas va a manejar ese momento. A los que laburando 8 horas y más, nadie nos da beneficios ni canasta, ni asignación, la cual hace años me dejaron de pagar porque cobro un "suculento" sueldo en un país donde la gente se mete en un asentamiento que roba luz y agua y tienen Direc tv. Todo eso pagado por los que hacemos 8 horas durante 40 años, para jubilarse y morirte a los meses.
No me vengan a decir que la madre, el padre de los muertos no tienen responsabilidad. Sí, sí, la tienen. Lo que falla hoy día, es la casa, las madres que piensan que los hombres son como electrodomésticos plan recambio sino sirve, y los hijos ven que eso es normal. Crecen y lo llevan a cabo. Lo que falla son los hombres que se separan de sus mujeres y se separan de las obligaciones de padre. Qué piensan que con unos pesos los hijos reciben en cada billete, educación, valores y todo lo que atañe a la adolescencia, que cuando van creciendo en vez de enseñarles a utilizar un preservativo o saber cómo llevar una vida ordenada, solo les enseñan a mirar culos y tetas en la calle. Falla la mujer cuando usa a sus hijos de rehenes cuando queda sola. Falla la mesa sin hablar a la hora del almuerzo, falla el silencio cuando los hijos hacen preguntas y estamos ocupados en el celular o viendo la última serie de Netflix. Falla el ejemplo, falla la honestidad, falla la exigencia y las palmadas bien pegadas a niños de 5 años que piensan que se llevan el mundo por delante. Falla todo, porque nosotros como padres fallamos. Falla la sociedad qué opina sobre padres que luchan para sacar hijos adelante por más duros que sean.

Esas muertes son responsabilidad de ellos mismos y de todo su entorno, la madre, el padre, todo su círculo. Nadie termina mal porque sí. Murieron víctimas de la ignorancia, de la falta de escrúpulos, de la ironía con la que encaran la vida. Y todo eso se aprende en el hogar. Nadie está a Salvo de que le pueda ocurrir a un familiar. Pero todos tenemos la posibilidad de criar seres humanos sanos, que practiquen la empatía, que acaten las reglas las que se hicieron para cumplirse, todos tenemos la simple tarea de llevar a cabo una crianza que no es tan difícil. Mentira que es difícil. Si pones un tutor en un árbol desde pequeño, mentira que se tuerce.

No soy tan vieja, pero tampoco tan joven y veo como el Uruguay se llena de excusas y de pelotudeces a la hora de las obligaciones como adultos. Tristeza me da por los hijos venideros..."

Reflexión sobre la responsabilidad
Read More

Más cuentos, poesías y relatos

Etiquetas

10 poesías para Navidad 100 Poesias con A 1800 1984 2014 2016 4 Poemas Para Martita Abigail Pereira Aborigen Abuelos Accion Noetica Ahijada Alemania Alicia en el país de las maravillas Amantes Amiga Amistad Amor Anal Ano Anónimo Antiguo Año Nuevo Apodos Árboles Argentina Arte Asesinatos Asesinos seriales Astral Atletismo Audio Autos Avión Bailando por un Sueño Baño Barack Obama Barcelona Basada en hechos reales Bebés Bersuit Vergarabat Bicicleta Bizarras Bob Dylan Bob Esponja Bodas Boxeo Brasil Brujas Caca Cadenas Cádiz Café Calafate Canadá Canciones Cande Tinelli Cantantes Cánticos de Tribuna Cartas Casos Cataluña Ceibo Celda Celebridades Celos Cementerio Centroamérica Charles Bukowski Chile Chiste Choferes Chris Namús Ciencia Cine Ciudades Clásicos Colas Colombia Comida Confesión Coquena Cordoba Coronavirus Corrientes Cosas Curiosas Costa Rica Creencias Cristianismo Croacia Cuba Cuentos Cuentos cortos Culos Cumbia Cura Curiosidades Cutcsa Dalma Maradona Datos Curiosos Deborah Rodriguez Declaración Delincuente Deportes Deportistas Derechos Humanos Desmotivaciones Desubicados Día de la mujer Diablo Dibujos Animados Dios Disney Divorciada Doctor Duendes Eduardo Galeano El hombre del sombrero El Poeta Gabriel Empleada Enfermeras Entes Entre Ríos Erección Esclavitud Escritores Escuela España Espejo Espíritus Esposa Esposo Estados Unidos Europa Ex Exorcismo Facebook Familia Familia Jodida Famosas Famosos Fantasmas Fantásticos Farándula Feminismo Filosofía Florencia Peña Flores Forense Fotos Freddy Krueger Fuego Fútbol Gabriel García Márquez Gabriel Marquez Garcia Gargamel Gárgolas Gauchos George Orwell GIF Gigantes Gorditos Gordos Graffitis Gramática Guadalajara Guaraní Hablo de mi Hermanas Hermanos Hija Hijastra Hijo Historia Historias Holanda Hombre lobo Homero Simpson Horror Hospital Hot Humor Iglesia Imagenes Incesto Infidelidad Información Inglaterra Internet Interracial Inventos Invierno Ivan Alonso Jacobo Winograd Jaimito Japón Jeepers Creepers Jefe JJOO Jovencitas Juana de Ibarbourou Juegos Olimpicos Karma La catrera La Cenicienta La guillotina La huérfana La poesía y el fútbol un solo sentimiento La Telesita Latinoamérica Leandro Ureta Lengua Lenguaje Inclusivo Lesbianas Letra Leyenda Leyendas Leyendas Urbanas Libros Literatura Lluvia Lobo Lobo feroz Londres Los Pitufos Los Rugrats Luchona Lucifer Luz Machismo Madre Madre Soltera Madrid Mala Fama Malasia Malasya Airlines Maldición Mamá Marido Marihuana Masturbación Matrimonio Médico Memes Mendoza Menstruación Messi Mexico México Miedo MILF Militar Misiones Mitología Griega Mitología Hebrea Mitos Mónica Farro Monjas Monstruos Moraleja Morgue Motumbo Muerte Mujer Mujeres Muñecas Música Nacho Alvarez Nalgas Navidad Necrofilia Negro Beto Nickelodeon Niños Noche Noticias Novia Oda Orfanato Orgasmo Origen Orto Ouija OVNIs Padrastro Padres Padrino Palabras Pandemia Papá Papas Fritas Para Mujeres Paraguay Paranormal Pareja Pastor Patagonia Payadas Pedo Pelado Cordera Película Pelirroja Pendejas Pene Pensadores Perros Pesadillas Pete Pinocho Piratas Piropos Piropos para Hombres Playa Plena Poema Poemas para esa orto Poemas para ese orto Poemas para la fiestera de tu hermana Poesía Urbana Poesiando desde Miami Poesías Poesías de estación Poesías para Tu Hermana Poesías Varias Policía Policiales Política Pombero Popol Vuh Porno Presidente Preso Prima PRIME Prisión Prisionero Profesor Prohibido Prostitutas Punta del Este Puta Reencarnación Reflexiones Relatos Relatos Eróticos Religión Responsabilidad Revancha Rio 2016 Roberto Carlos Rocha Rodrigo Romano Rubias Rusia 2018 Sabés como le dicen Salamanca Salta Salud San Valentin Santa Teresa Santiago de Chile Seba Torres Sexo Sexo oral Sexualidad Sobrina Solidario Suegra Sueños Swinger Tamaño Taxi Te doy Te doy hasta que Terror Texto Tío Titanic Trabajo Traseros Trío Tu hermana Tu mamá Tu novia Tumba Turismo Tuteo Umita Universidad Uruguay Usain Bolt Vacaciones Vagina Vecina Vecino Veneno Venganza Ventrículo Verano Verídicas Vibrador Videos Viejas Viejos Villera Violación Virgen Virus Vomito Wazzup Xuxa XXX

© 2011 El Poeta Gabriel: Cuentos, relatos y poesía, AllRightsReserved.

Designed by El Poeta Gabriel