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martes, 9 de abril de 2019

La luz mala

La leyenda de La Luz Mala es uno de los mitos más famosos de los folclores de Argentina. Algunos le decían la leyenda de la luz buena, también conocida como el fantasma dentro del farol. Consiste en la aparición nocturna de una luz brillante que flota a poca altura del suelo. Esta puede permanecer inmóvil, desplazarse, o en algunos relatos, perseguir a gran velocidad al aterrorizado observador. Muchas veces aparece a una distancia cercana al horizonte.

Estas manifestaciones son muy temidas, "la leyenda de la luz mala" o también llamada "la leyenda de la luz buena (preferible)" ya que se identifica comúnmente a la luz mala como un «alma en pena», el espíritu de un difunto que no recibió sepultura cristiana. Ante un encuentro, se recomendaba popularmente decir una oración y luego morder la vaina del cuchillo; como último recurso, se las debía enfrentar con un arma blanca, ya que las armas de fuego resultaban inefectivas.

En el noroeste argentino también se le da el nombre de luz mala al «farol de mandinga», fosforescencia que suele verse en cerros y quebradas durante los meses más secos, después de ponerse el Sol. Se asegura que el farol de Mandinga aparece en lugares en los que hay enterrados tesoros de oro y plata, y que la luz es el espíritu del antiguo dueño tratando de alejar del lugar a los extraños. La tradición dice que el 24 de agosto (día de San Bartolomé) estas luces son más brillantes por influencia del Satanás, ya que es el único día del año en que este se libra de la vigilancia de los ángeles, y aprovecha para atraer las almas.

Generalmente nadie cava donde sale la luz por el miedo que la superstición les ha producido. Los pocos que observan bajo la luz siempre han encontrado objetos metálicos o alfarería indígena. Ésta al ser destapada se dice que despide un gas a veces mortal para el hombre, por lo que los lugareños aconsejan tomar mucho aire antes de abrir el objeto encontrado, o hacerlo cubriendo nariz y boca con un pullo (manta gruesa de lana) o con un poncho.

Cuenta Hipólito Marcial Rojas que: «La luz blanca que aparece en la falda del cerro es buena, donde entra hay que clavar un puñal y al otro día ir a cavar(...) va a encontrar oro y plata. De la luz roja huyan o recen el Rosario, se dice que es luz mala, tentación del diablo».

La luz mala
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sábado, 8 de diciembre de 2018

Poema del gaucho donante

Estaba pensando en como cagarle la vida a mis amigos y me acordé de la causa de todos mis problemas: las cadenas de mail que jamás reenvié. Entonces me puse a buscar en la bandeja de entrada y a reenviar todas esas cadenas a mis contactos. Buscando entre viejas cadenas de e-mails, de esas que te traían 7 años de mala suerte, me encontré con este "Poema del gaucho donante". Si no compartes este poema, te romperán el culo por 7 años seguidos.

Poema del gaucho donante

Poema del gaucho donante

Yo me propongo al morir
ciertos órganos donar,
Que a enfermos sin porvenir
puedan sus vidas salvar.
 
Que mis ojos sigan viendo
la belleza de la aurora
y así seguiré viviendo
cuando me llegue la hora.
 
Si necesitan riñones
tengo un par en buen estado
y dos potentes pulmones,
porque yo nunca he fumado.
 
Mi corazón donaré
y que otro siga viviendo.
Yo, por lo mucho que amé,
quiero que siga latiendo.
 
Para un gran necesitado,
mi pene será donado.
Que lo use sin recato
que esta bien acostumbrado.
 
Que lo ponga a fornicar
 y ningún polvo rehúse,
él no se va a gastar
por más que se lave y use.
 
Me reservo lengua y boca
porque soy conservador,
sería triste si le toca
 a algún viejo mamador.
 
Y no las voy a donar
pues no sé qué sentiría,
si alguien se pone a mamar
con la lengua y boca mías.
 
El culo, NI MENCIONARLO!!!
pues corre un riesgo mayor.
No me propongo donarlo...
Pensarlo me da terror.
 
¿Qué pasa si un cirujano,
con una aviesa intención
se decide a trasplantarlo
a un paciente maricón?...
 
Pues es un hecho bien cierto,
lo digo sin vanidad:
Qué triste, ya estando muerto
Perder la virginidad!
 
La perspectiva me aterra,
lo digo sin disimulo.
Tanto cuidarlo en la tierra
y  muerto...¿Entregar el culo? 
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