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lunes, 27 de abril de 2020

Relato Erótico : La ahijada sumisa

Relato Erótico : La ahijada sumisa

Amy era una jovencita de belleza indescriptible, delgada y alta para su edad, sobresalía de sus compañeras con su cabello rubio dorado y sus grandes ojos verdes que hacían su rostro aún más bello y sensual, educada en una familia religiosa al norte de Cataluña, siempre fue consentida como hija única, su temperamento siempre fue muy fogoso y destilaba sexualidad despertando los pensamientos más censurables a los amigos de la familia, pero en especial a su padrino Jaume, hombre maduro de gran rudeza y que había quedado viudo desde hacía algunos años, muy querido de la familia, que depositaban en él una confianza a toda prueba, Amy siempre esperaba ansiosa sus visitas pues le llevaba regalos y la sacaba a pasear, pero sobre todo le encantaban sus platicas muy adultas y la mirada de deseo que despertaban su coqueteo innato y que la hacían más irresistible y que también fue el objeto de sus múltiples sueños eróticos.

Desde muy pequeña se despertó en ella un masoquismo innato y tendencia a la sumisión sexual. Una vez, siendo aún muy pequeña, su padre la castigó por haberse portado mal, la subió en sus piernas y le empezó a azotar sus pequeñas nalguitas hasta hacerlas poner rojas, al principio le dolió muchísimo, pero a medida que recibía más nalgadas empezó a sentir un placer extraño que le hizo desear que siguiera, esta fue la única vez que su padre la castigó, pero desde entonces muchas veces en la cama recordaba esos golpes y le llevaban a masturbarse imaginando que diferentes hombres mayores y rudos la azotaban, llegando a convertirse en una obsesión.

También, en la escuela, en uno de los juegos clásicos con sus compañeritas, perdió, teniendo que obedecer algún castigo que le fuera impuesto, esa vez le dijeron que tenía que entrar de escondidas y a gatas en el aseo de los niños y que una vez adentro le dirían cual era el castigo, a Amy le pareció excitante, cuando entró se dio cuenta de que el piso estaba bastante sucio y con un fuerte olor a orines, esto hizo reír a sus compañeritas pero a Amy la excitó e incluso simuló resbalar para apoyar su boca en aquel piso lleno de meados, aquello le supo acido pero le gustó y disimuló su gusto con un gesto de repulsión haciendo reír más a sus compañeras, después le dijeron que tenía que hincarse delante de uno de los retretes y besar la orilla, esto al principio le dio mucho asco pero una vez en esa posición y al oler el fuerte olor que despedía le causó un gran placer que disimuló ante sus amigas haciendo muecas de disgusto mientras sus amigas reían, pero muy al interior disfrutó y le ocasionó que mojara sus pequeñas bragas. Desde entonces tuvo ese otro fetiche ante lo sucio, soñaba que la hacían realizar cosas sucias como caminar sobre excremento de perros o mojarse los pies con orines en baños públicos, muchas veces, cuando pasaba por algún parque y veía algún vago, ella imaginaba después, que este la forzaba en un lugar despoblado y sucio y le hacía lamer sus pies llenos de fango.

Antes de iniciar su educación secundaria, ese verano Jaume llegó a casa de sus padres para invitar a Emy a su pequeña finca

La joven siempre había disfrutado las cortas estancias en la finca que se encontraba en un pequeño pueblo de las cercanías y disfrutaba jugando con los perros y los borricos que tenía el padrino, por lo que se puso feliz cuando los padres accedieron de muy buena gana a la invitación de Jaume, pues su confianza en él era infinita, además, le hacía ilusión estar a solas con su padrino que ejercía una extraña atracción en ella y que había sido el personaje de muchos de sus sueños eróticos, y esta vez se proponía seducirlo e inclusive estaba decidida a perder su virginidad con él.

Después de empacar algunas cosas, Amy partió con su padrino hacia la finca en un viaje que la iba a cambiar para siempre.

La finca era muy pequeña, una casa de dos niveles con dos estancias en la parte superior que compartían un baño.

Tenía un corral y un cobertizo en donde estaban dos borricos, también tenía dos perros grandes tipo Mastín que cuidaban la finca.

Cuando llegaron, Jaume le mostró su habitación y tomándola cariñosamente de la cintura le dijo que había varias fundas para cubrirse si le daba frio y que su habitación estaba contigua a la suya y si así lo deseaba y tenía frío, podía meterse a la cama con él. Amy lo miró y no pudo menos que sonrojarse al advertir la mirada lujuriosa de su padrino.

--Gracias padrino, me encantaría que me abrazaras antes de dormir como hacías cuando era una chiquilla.

--Bien Amy, por ahora cenaremos, que es algo tarde y nos meteremos a la cama que tengo algo de sueño y tú debes descansar.

Amy subió a darse una ducha mientras Jaume preparaba la cena, cuando bajó, lo dejó boquiabierto, llevaba una camisa que le llegaba un palmo abajo del pubis notándose que era lo único que llevaba encima.

--Con tanto calor me apeteció ponerme únicamente esto encima, espero que no te moleste padrino. –Amy se dirigió a Jaume con una sonrisa encantadora y sentándose en sus piernas le abrazó cariñosamente.

--Caray Amy, estas hecha una mujercita guapísima, supongo que tendrás muchos enamorados.

--Si, padrino, pero la verdad, se me hacen muy sosos los chicos de mi edad, me atraen mucho más los hombres maduros…como tú. —le dijo Amy soltando una carcajada y besándolo casi en la boca.

Jaume se dio cuenta que su ahijada estaba próxima a caer, pero no quería ser demasiado obvio en sus intenciones.

Durante la cena Amy no dejaba de observar las miradas lascivas que le dirigía su padrino, procurando abrir un poco la camisa dejando entrever sus pequeños pero maravillosos senos adolescentes.

Jaume no aguantaba las ganas de tener ese cuerpo núbil en sus brazos lo antes posible, pero nunca se imaginó lo fácil que esto le sería.

Al terminar de cenar y degustar unas copas de vino, Amy le dio las buenas noches a su padrino dándole un abrazo y restregando su excitante y juvenil cuerpo en el cuerpo robusto y sudoroso y le besó casi rosando sus labios, cosa que excitó de sobremanera a Jaume.

Esa noche Amy no podía conciliar el sueño, se sentía inquieta y atraída hacia su padrino, no aguantó más, y levantándose se dirigió al dormitorio de Jaume, todo estaba oscuro y la única iluminación era la luz de la luna que penetraba por la ventana del pasillo, encontró la puerta abierta y sigilosamente se acercó a su cama, Jaume, lejos de estar dormido se dio cuenta que sus deseos se hacían realidad, fingió estar dormido cuando Emy levanto ligeramente la colcha y se acurrucó a su lado, se percató de que este estaba completamente desnudo y del fuerte olor a macho que despedía, que lejos de molestarle le causó un deseo muy profundo de abrazar ese cuerpo fuerte y maduro de hombre de campo. Jaume se volteó hacia su cara que quedó a escasos centímetros de la suya.

--Dime mi nena, ¿no puedes dormir?, ¿Quieres que te tome en mis brazos? Le dijo ardiendo en deseos.

--Si, si padrino, por favor abrázame que tengo frio.

Jaume tomo a la pequeña entre sus brazos mientras ella colocaba su cabeza en su pecho, mientras sus manitas bajaban hasta encontrar el mástil enhiesto del padrino.

--¿Siempre duermes desnudo? Le preguntó.

--Si querida, es más cómodo, hazlo tú también y podremos abrazarnos mejor.

Emy no dilató en quitarse el camisón y quedar completamente desnuda junto al viejo pero fornido cuerpo del padrino y sintió como su verga se pegaba en su pubis.

El cuerpo de Emy ya asomaba los rasgos de la pubertad, sus pechos, aunque pequeños era bellísimos y en su pubis asomaba una pelusa negruzca que contrastaba con la blancura de su piel y el dorado de su cabello.

En ese momento aprovechó Jaume para besarla en los labios y Emy le correspondió ardorosamente.

--Hazme tu mujer Padrino, te deseo muchísimo. —le dijo Amy.

--Dime mi nena, ¿eres virgen?

--Si, pero quiero que seas mi primer hombre.

--Espera querida, yo lo deseo igual que tú, pero debemos tomar precauciones, mañana tomaras unas pastillas para no quedar embarazada.

--Es que no voy a aguantar, te deseo intensamente, por favor fóllame ahora.

--Te voy a quitar ese ardor sin riesgos querida, ten confianza.

Y diciendo esto comenzó a besarla por todo el cuerpo hasta llegar a su sexo que estaba completamente encharcado e inundado de pasión, Jaume era un experto en estos menesteres y su lengua empezó a darle ese placer que tanto buscaba la chiquilla, pronto encontró el punto de placer y esta no tardó mucho en tener su primer orgasmo, tomó la cabeza de Jaume entre sus manos y la empujó hacia ella como si quisiera metérsela completamente en su vagina, Jaume por otro lado empezó a levantarla de su cadera y bajo su lengua hasta llegar a su también virginal ojete, metió su lengua saboreando aquel orificio mientras Emy se retorcía de placer.

--¿Qué haces padrino?, siento riquísimo, pero está sucio…

Jaume no cesó en sus embestidas hasta que la joven tuvo su segundo orgasmo. El subió la cara hasta la suya y la besó apasionadamente, Emy sintió el fuerte olor y sabor de su propio sexo y le hizo sentir todavía con más deseos de tener a ese hombre dentro de ella y que penetrara en sus entrañas.

--Déjame corresponderte de la misma forma padrino—le dijo Emy tomando su cara amorosamente con sus manos y mirándole morbosamente.

--¿Quieres darme placer con tu boquita?, ¿ya has mamado alguna vez el sexo masculino?

--No, pero lo he visto en algunos videos porno con mis amigas y me hace mucha ilusión hacerlo contigo, quiero que me enseñes a ser muy buena mamadora de vergas, ja, ja.

Jaume no cabía en sí mismo de la fortuna de ese momento y tomando la cabecita de su ahijada la guio lentamente hasta su mástil que estaba a punto de explotar.

Amy tomó delicadamente aquella verga ya humedecida de los fluidos pre seminales, pasó sus dedos alrededor del glande todavía cubierto por el gran prepucio esparciéndolo por todo el derredor y lo lamió amorosamente mientras bajaba aquel pellejo que escondía el gigantesco hongo, lo observó embelesada y pasó su lengua lamiendo la crema acumulada en los pliegues, producto de los restos de semen impregnados de orina y los días sin asear, el olor fue más intenso al descubrir el glande escondido cuyo sabor era extraño y fuerte, cosa que le dio mucho morbo, entonces lo metió completamente en su pequeña boca succionándolo como si le fuera la vida en ello, Amy estaba fuera de si lamiendo y chupando.

--Amy, si sigues así te voy a llenar la boca de mi leche querida. —Le dijo Jaume.

--Si, si padrino lléname la boca, que quiero tomarme toda tu leche por favor...

Diciendo esto, la pequeña sintió los estertores del viejo mientras le echaba una cantidad enorme de semen espeso producto de varios días de ayuno sexual y que ella tragó con fruición.

Después de esto, los dos quedaron abrazados hasta quedarse dormidos, no sin antes decirle al oído que esperaba con ansias el día siguiente para sentirlo dentro por primera vez. Él sonrió y asintió con un beso.

Cuando despertó Amy se percató de que su padrino no estaba en la cama, se puso su camisón y bajó a la cocina en donde Jaume estaba preparando un suculento desayuno.

--Hola padrino—le dijo Amy echándose a sus brazos y besándole apasionadamente.

--Estoy desfalleciendo de hambre—le dijo Amy.

--Bien querida, tomamos algo y me iré al pueblo a hacer algunas compras, dentro de ellas, las pastillas que te dije—Jaume le guiñó el ojo maliciosamente.

--Es lo más importante, padrino, ja, ja. —

--En lo que regreso puedes dar un paseo por los alrededores con los perros y si quieres montar un burro, ya sabes en donde se encuentran, aunque en esta temporada la burra anda en brama y el macho está un poco arisco—

--¿no quieres que te acompañe al pueblo?

--Creo que será mejor que vaya solo, este es un pueblo chico y si me ven contigo comprando los anticonceptivos seguro que dará de que hablar—

Cuando salió Jaume, salió a ver a los perros que la saludaron efusivamente dando brincos y lamiéndole por todos lados, enseguida se encamino al corral en donde estaban los dos burros que también se acercaron a Amy cariñosamente, Amy se quedó embelesada viendo la verga del burro que estaba ligeramente erecta y le produjo que sus deseos sexuales volvieran a la vida, se sentó debajo de un árbol observando al borrico y pensando si la verga del burro tendría el mismo sabor que de un hombre y empezó a acariciar su ya húmedo sexo, iba únicamente con su camisón así que le fue fácil masturbarse soñando despierta con el cuerpo del padrino y la verga que la llenó de placer la noche anterior, tuvo un orgasmo inmediato y se quedó dormida. Empezó a soñar que su padrino la llevaba hacia el corral amarrada de un collar de perro, él iba descalzo y le ordenaba que limpiara sus pies sucios de haber pisado el lodo y después la obligaba a hincarse debajo del burro para hacerle mamar la inmensa verga que apenas cabía en su boca. El sueño hizo que volviera a tener otro orgasmo despertando al sentir la lengua de uno de los perros lamiendo su juvenil chochito, ella le dejó, imaginando que era la lengua de su padrino, cuando oyó los pitidos del auto de Jaume que anunciaban su llegada, salió a su encuentro rápidamente y lo recibió efusivamente con un abrazo y un beso muy pasional.

--Me alegra que estés aquí padrino, no sabes cuánto te deseo—

Jaume la abrazó y le dio las pastillas que tenía que tomar y le dijo que también había comprado algo para él.

Después de comer Jaume se descamisó y salió a cortar un poco de leña pues le dijo a Amy que en la noche estaba pronosticada lluvia y frio, así que pondría la chimenea.

Amy le veía a través de la ventana admirada como, aquel hombre pese a su edad tenía un cuerpo muy fornido y con el ejercicio sudaba copiosamente lo que hizo que la joven deseara intensamente abrazar ese cuerpo y embarrarse de su sudor.

Salió sigilosamente de la casa completamente en pelotas y se acercó a Jaume sin que este se percatara, lo abrazó por la espalda y Jaume sintió como la juvenil carne desnuda se pegaba a su cuerpo y como su lengua empezaba a lamer su espalda empapada de sudor, el dejó caer el hacha y se dejó hacer mientras ella se hincaba y bajaba sus pantalones, como no usaba ropa interior quedó completamente desnudo mientras la niña separaba con sus pequeñas manos las nalgas sudadas de su hombre, y lamía fervorosamente el ojete peludo y apestoso de su amante, a una señal de la joven Jaume se inclinó para dejar más expuesto el culo a los lengüeteos de la chica, que trataba de meter lo más que podía su lengua en el asqueroso agujero y sentir ese sabor acre que despertaba sus más sucios instintos, entonces, él se dio la vuelta hacia la chiquilla besándola pasionalmente, ella siguió besándole el pecho y lamiendo su sudor para seguir con las sucias y sudadas axilas que despedían un olor fuertísimo que acrecentaron sus deseos juveniles, Jaume le alzó y le dijo:

--Eres una putilla guarra querida, dime ¿Te gusta lamer mi cuerpo sucio de sudor?

--Lo adoro padrino ya no aguanto más, quiero que me folles ya por favor…

Jaume la levantó y cargándola la llevó a la habitación.

La depositó en la cama, se inclinó y separó un poco las rodillas de modo que su verga que sostenía con una mano llegase a la altura del clítoris turgente y congestionado de Amy.

La cabeza de su verga, con los redondeados bordes mojados de licor seminal, la acariciaba en un movimiento de balanceo, y con ese largo beso de ese glande desnudo e hipertenso sobre ese clítoris joven, gozó y gozó…

Amy gruñía de placer, de su clítoris descendía un calor que llegaba hasta el fondo de su vientre húmedo y se deslizaba sobre sus muslos.

--¡Padrino!, ¡padrino!, ¡métela toda!, ¡Fóllame! ¡Rómpeme por dentro!

Ella gimió, se retorció, todo su vientre acompañaba con un ritmo lento el movimiento de esa gran verga que se restregaba sobre su sexo entreabierto, ya empapado de rocío ante la proximidad del placer.

¡Ah! —gimió

Y con un grito sordo y profundo, tensando todo su ser, se arqueó, balanceo su vientre y disfrutó. ¡Estaba inundada! Todo su sexo, todavía virgen lloraba de alegría, estaba excitada hasta lo más profundo de su ser. La verga de Jaume continuaba masturbándola, pero dominándose a sí mismo esperó con el sexo a medio camino de la vulva mojada, entre los grandes labios abiertos. Esperó el ultimo estertor de placer que había hecho explotar en la muchacha y empezó a hundirse en ella, primero lentamente, con la potencia implacable de un carnero. Sentía debajo de él el cuerpo apenas formado y ardiente de su presa. Sentía alrededor de la cabeza de su miembro la humedad caliente de ese pequeño sexo que acababa de disfrutar, y se hundió, esta vez con brutalidad. Con su fuerte pecho ahogó el grito de la niña y atravesó la vagina con su miembro, reventando de un solo golpe la fina membrana de virgen hasta llegar a la carne magullada y sangrante.

Emitió un aullido animal y masculló palabras obscenas:

--¡Puerca! ¡Puta!, ¡Toma más! ¡ten!

Descargando con un último empujón, hundió más su pene y luego se desplomó.

La pequeña gemía de dolor y de placer, saciado, Jaume todavía jadeaba. Se quedó sobre ella, todavía estaba adentro, se quedó quieto oprimiéndola.

--Querida…querida, mi pequeña, ¿Te he hecho daño?

Se retiro lentamente y se puso de rodillas antes de recuperarse y ponerse de pie.

Sintiendo su carne un poco dolorida, pero con restos de placer, Amy puso sus manos instintivamente entre sus muslos, estaba empapada, manchada de un líquido espeso, de sangre y esperma mezclados con el licor de su placer, en el fondo de ese dolor que todavía sentía y en el fondo de su angustia, se sentía loca e infinitamente feliz—¡Soy mujer!—gritaba una voz dentro de ella--¡Tengo un amante!—y levantándose ágilmente a pesar de la embriaguez que la nublaba, se abrazó a Jaume, lo abrazó ardientemente durante mucho tiempo, sumergiendo su lengua joven en la boca seca de su seductor que ponía sus manos sobre las nalgas frescas de la muchacha.

Amy estaba magnifica, su cuerpo adolescente en plena floración brillaba con una gracia infantil en la plenitud torneada del cuerpo de mujer que empezaba a aparecer. La vista de la belleza de Amy despertó en Jaume los pensamientos más perversos que había estado ocultando, se arrodilló encima de ese cuerpo inmóvil y de cara a la chiquilla se sentó prácticamente sobre sus senos, con la verga en la mano todavía chorreando de esperma y sangre contemplaba el encantador cuadro que ofrecía el rostro de Amy apoyado sobre la almohada con los ojos casi cerrados y una sonrisa sensual en los labios. Ella miraba como, la gran verga de su amante se aproximaba a su cara, Jaume un poco inclinado hacia adelante empezó a acariciar el rostro de la joven con el grueso hocico de su falo.

--¿Eres mía querida? -

--Si padrino, soy toda tuya, puedes hacer lo que quieras conmigo—

La respuesta inmediata de la joven acrecentó los deseos impuros que se gestaban en la mente perversa de Jaume.

--Me gustaría entregarte a una horda de hombres y ver cómo te toman por todos lados—

Amy abrió los ojos desmesuradamente y agarrando a Jaume por la cabeza lo acercó a sus labios para besarlo apasionadamente-

--Si, sí, me gustaría que me hicieran toda clase de porquerías y que me azotaran hasta que les ordenaras parar. Desde hoy mi amado padrino, mi cuerpo te pertenece a ti o a los que te plazca entregarme para tu placer que también será el mío—

--Mientras estemos aquí, no seré más tu padrino sino tu Amo—

--¿y yo? ¿Qué seré? ¿Cómo me llamarás?

--Tú serás mi puta, mi perra.

--Me encanta Amo, Ahora por favor hazme tuya por el culo, quiero que todos mis agujeros de puta sean tuyos—

Amy dio media vuelta, se tumbó boca abajo con las piernas ligeramente separadas. ¡Que bonita era! Esas nalgas adolescentes, firmes y llenas, esos riñones hundidos en una curva con unos adorables hoyuelos, esos largos muslos… ¡Maravillas esculturales que la mano de Jaume manoseaba y acariciaba! Se detuvo sobre las tensas nalgas, introdujo con habilidad el dedo en la hendidura y rozó el pequeño agujero del ojete, mientras su lengua y sus labios libaban el cuello, detrás de las orejas, y los hombros frágiles. Amy sentía escalofríos, sentía como se le ponía la carne de gallina. ¡Era fantástico!, tenía ganas de reír y chillar. Y ese dedo que coqueteaba y halagaba tan bien al pequeño agujero de la raja de sus nalgas le producía una sensación exquisita, era como si su pequeña cadera tuviera sed, mientras sin darse cuenta, instintivamente ofrecía su trasero invitando a otras penetraciones.

--¿Te gusta?

--¡Si! ¡Si! —murmuró ella

--¿Quieres sentir mi verga dentro de tu culo?

Ella asintió con la cabeza y le dijo:

--Quiero que me la metas en el culo, pero antes pégame, pégame en las nalgas por favor.

--Espera unos segundos mi querida putilla, vuelvo en seguida.

Jaume se dirigió a donde estaban sus pantalones y sacó el cinturón de su lugar. Se acercó a la joven y, con un dedo experto, le unto con sus propios efluvios la parte próxima al ano, dando un pequeño masaje.

Entonces se puso en posición frente la espalda de la chiquilla y tomando el cinto empezó a dar azotes en las juveniles nalgas.

--¡Mas fuerte, Amo, más fuerte, ¡hasta que se ponga rojo mi culo! -Le gritó suplicando.

Jaume endureció los golpes procurando no pasarse, mientras Amy se retorcía de dolor y placer.

--¡Dime que porquerías me harás hacer! Le suplicó Amy, mientras Jaume tenía los ojos inyectados de lujuria.

--¡Te voy a entregar a los peores hombres para que gocen de todas las formas posibles con tu cuerpo!

--¡Dime que cosas quieres que les haga, ¿quieres que me beba su semen? ¿Sus orines?

--Si, ¡Si! Y más cosas por más asquerosas que sean.

Entonces se puso en posición frente a la espalda de la chiquilla y empezó a separar las nalgas con la mano, abriendo de esta forma los pétalos frágiles de su ojete. Dirigió la punta de su verga hacia la pequeña boca del agujero, antes de dar un pequeño empujón que lo hizo poner en posición de penetración. Con sus dedos siguió apartando el pequeño valle, ¡Pero deseaba todavía más!

--Ayúdame a abrirte más con las manos—ordeno a Amy.

Ella obedeció. Apartó con sus manos las nalgas y el pequeño agujero apareció completamente abierto, distendido. Jaume entró con un pequeño empujón, gracias a la gran cantidad de liquido seminal pudo meter hasta la mitad el gran falo completamente erecto.

¡Ábrete todavía más! -Gritó Jaume

Emy separó todavía mas las nalgas, esta vez Jaume logró meter la enorme verga casi en su totalidad, Jaume estaba fuera de sí, y esta vez empujo con fuerza y la totalidad del falo desapareció dentro del pequeño agujero.

--¡Me has hecho daño!¡Me duele! -Gimió Amy,

--No te va a doler más, ya verás, ¡Hay que sufrir antes de disfrutar, es una ley de la naturaleza!

--¡Te doy por el culo!, ¡Te doy por el culo! Empezó a vociferar Jaume

--¡Dilo tú también putita!

A pesar del dolor casi insoportable Amy obedeció y gritó esas palabras obscenas que la embriagaban

--¡Me estas dando por el culo! ¡Párteme el culo, cabrón!

--¡Te estoy dando por el culo! ¡Soy tu dueño!

--¡Si! ¡eres mi dueño! ¡Mi Amo! -Gimió Amy.

Jaume empujó con todas sus fuerzas, su vientre chocaba con las hermosas nalgas de la chiquilla. Había llegado al colmo de la exaltación, ahora sentía como su falo había quedado completamente apresado en ese ano ya agrandado y sin fondo para siempre.

Amy sintió como su amo llegaba a la explosión. La verga que tenia adentro se endureció todavía mas en lo mas profundo de su cuerpo y siguió perforando mas de prisa, y de pronto se sintió inundada, sacudida por una especie de diarrea exquisita, sacudida por espasmos mientras Jaume rugía como bestia y le mordía el hombro. Ella rugió también y se derrumbó todavía empalada por el sable de su amante.

Yacían uno sobre otro.

Amy sollozando le dijo a Jaume.

--Me has hecho daño, pero me has hecho gozar intensamente, ¡Me gustaría que me hicieses cosas todavía más asquerosas cosas terribles e innombrables! —

Se inclinó y puso en su boca el gran falo apaciguado, cubierto de esperma y algunos restos marrones. Y con avidez chupó instintivamente el miembro adorado, con un arte consumado como si lo hubiera estado haciendo durante toda su vida, besó los testículos y bajó un poco más hasta llegar al ojete queriendo… ¡no sabía lo que quería!

Ambos quedaron exhaustos y Amy se recostó en el pecho de su amante.

--Dime querido Amo ¿hablabas en serio acerca de entregarme a otros hombres?

--¿acaso no te gustaría?

--Si, me encantaría…

Jaume la besó y le dijo

-A mí también…pero no solamente a hombres querida…

Esto último lo dijo Jaume con una sonrisa maliciosa que hizo estremecer a su amada.

Amy presintió un porvenir lleno de placeres inauditos llenos de morbosidad ¡Se sentía inmensamente feliz!
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Relato Erótico : Ahijada puta

ahijada puta

No podía seguir conduciendo, paré en aquel hotel a relajarme antes de llegar a casa y mi relax se convirtió en algo increíble.
Después de un viaje de trabajo bastante duro y tormentoso decidí parar en un hotel de carretera, muy cercano a mi destino, pero la verdad es que estaba realmente cansado, tanto a nivel físico como mental y a pesar de estar tan solo a cien kilómetros de casa, no me veía con fuerzas de seguir conduciendo.

Reservé una habitación en ese hotelito y tras una relajante ducha, me dispuse a ojear el periódico que me habían prestado en recepción. Después de ver los resultados deportivos, cosa que suelo mirar principalmente, llegué a las páginas de contactos. La verdad es que siempre me han resultado graciosos esos anuncios de la sección de relax del periódico, algunos me resultan cómicos, otros raros, algunos efectivamente seductores. Precisamente me detuve en uno que me atrajo más de lo normal.

La foto de una chica rubia con la cara pixelada, pero con un endiablado cuerpo, que cubría con un minibikini y unas botas altas de tacón. La foto impactaba desde luego, pero el texto también.

“Joven rubita, ojos verdes, de 18, la que siempre has estado buscando. Ahora tienes la oportunidad de probarme y a cambio recibirás todo el placer que no has conocido nunca. Te lo prometo. Comprúebalo y verás. No te arrepentirás”

Debajo aparecía su número de teléfono. Me sonreí a mí mismo al ver ese anuncio que parecía dirigido exclusivamente a mí. Lo cierto es que con esa foto y ese mensaje la polla se me puso dura bajo la toalla que llevaba sobre mi cuerpo recién duchado. Me puse a jugar con el móvil en la mano como si marcase realmente el número que aparecía en el anuncio, pero cuando quise darme cuenta apareció el símbolo de llamada y a los pocos segundos una voz que contestaba al otro lado de la línea. ¡Joder, le dí sin querer al botón!

¿Hola? ¿Necesitas compañía? - se oía en el teléfono un susurro de voz juvenil seductora.
Me quedé bastante bloqueado, pues fue algo que salió accidentalmente, no pretendía marcar nada, tan solo estaba jugando a hacerlo y estuve a punto de colgar a la chica que me hablaba al otro lado, sin embargo su voz tan sugerente me cautivaba y no pude evitar seguir la conversación para oirla de nuevo.

No, creo que no, solo marqué, perdona. - dije algo nervioso.
Me parece que estas solo y que necesitas unos mimitos - añadió la chica con esa voz que arrullaba.
No, yo no… - contestaba yo en voz baja también.
Scchhhhsss… Soy tu chica.
De verdad, ha sido un accidente con el teléfono, no quise marcar.
Creo que el destino nos ha unido y tu mano ha hecho el resto. - añadió.
No, perdona, yo normalmente no…
¿No quieres probar a una rubia cachonda de 18?
Es que yo… estoy casado…
Será un secreto entre tú y yo. Soy una nena muy buena. Mira, creo que estás solo y necesitas un poco de compañía después de un día duro. ¿No es verdad?
Sí… pero no...pues es que yo nunca…
Nunca has estado con una putita.
No.
Entonces yo soy tu nena, no vas a encontrar otra como yo, te lo prometo. - aseguraba la chica con el susurro atrayente de su voz.
No creo que sea buena idea - esto último lo dije apretando mi polla que no paraba de endurecerse bajo la toalla hasta casi querer reventar. Mi mente no dirigía la operación, sino mi verga que estaba encantada con la suave voz encandiladora que me hablaba desde el otro lado de la línea.
Sé que te gustan las chicas jovencitas y yo lo soy. Podríamos pasar un rato inolvidable. Soy rubia, con dos tetas bien puestas y redondas, una cinturita estrecha, unas caderas que se mueven de alucinar y un chochito estrecho y caliente dispuesto a engullir esa polla que crece por ahí abajo.
Joder, la chavala parecía estar viéndome y yo estaba muy cachondo con su provocadora voz y sus más que atrayentes palabras.

¿Te gustaría correrte en mis tetas? ¿En mi cara? ¿Que te haga una mamada única?
Sí, pero no creo que…
Ssschhhhsss…. y follando te juro que soy una de las mejores. Todos dicen que soy única follando.
¿Cuantos años tienes?
Dieciocho recién cumplidos. Con un chochito rico. No veas como lo muevo. Atraparía tu polla hasta vaciarte.
Ufff, yo… - casi no podía contestar, entre nervioso, aturdido y excitado.
Vamos amorcito, rompe con todo y echa esa canita al aire que siempre has soñado, verás como nadie se entera y vivirás algo increíble con la chica de tus sueños.
¿Y cuanto me costaría? - dije de pronto.
¿Ves? Ya estamos entendiéndonos y predestinados a estar juntos, lo sabía. Mi tarifa depende de lo que tú quieras hacer y del tiempo que necesites estar a mi lado. Te advierto que es fácil enamorarse de mí. - añadió.
Joder la chavala no tenía abuela, pero el caso es que con esa voz y sí realmente era la chica de la foto que tenía ante mis ojos, no debía mentir precisamente.

Estoy de paso… en un hotel. ¿Una hora cuanto me costaría? - dije sin pensarlo dos veces.
Lo cierto es que ni yo mismo me creía estar diciendo eso con una prostituta que se me estaba vendiendo de forma magistral.

Por una hora te puedo hacer un precio especial. ¿Te gustaría un completo?
¿En qué consiste?
Pues una buena mamada hasta el final y luego un polvete. Si sigues con fuerzas, te dejaría usar mi culito. Todo 300.
¿300? Ufff, es un poco elevado para mí.
Te aseguro que es barato y te prometo que disfrutarás muchísimo.
Es que son 300 por una hora. Creo que no...
Está incluído el desplazamiento hasta tu hotel. No tendrás que salir de ahí.
No sé.
Mira, hacemos una cosa. Yo me presento ante tí, me apruebas… me pruebas y decides qué cosas quieres que te haga. Por ejemplo: una mamada 100. Luego tu decides si quieres más. ¿Qué te parece?
Aquella dulce voz de la chica me tenía torturado y muy excitado, para entonces mi polla estaba en toda su plenitud y tampoco parecía querer rendirse.

¿Cómo te llamas? - le pregunté.
Rebeca.
Esta bien Rebeca. ¿Puedes venir a mi hotel entonces? Pero resulta que aquí no tengo dinero.
Tranquilo, ¿Tienes tarjeta?
Sí.
Sin problema, entonces. Dame tu dirección.
Hotel Miramar. Habitación 312
Perfecto. Ahora mismo te veo
Nada más colgar me quedé bastante angustiado. Por un lado me parecía raro hacer algo así, pues nunca había acudido a los servicios de una profesional y ahora había cerrado un trato con una puta en apenas dos minutos. ¿Cómo había logrado convencerme?

La espera se me hizo larga, joder, me estaba poniendo nervioso, como un chiquillo en su primera cita. Hacía casi diez minutos que había hablado con Rebeca, pero me parecía una eternidad y todavía no daba señales de vida. Por un momento me sentí aliviado, pues casi era mejor no seguir con esto y olvidarlo como una anécdota antes de tener que arrepentirme y tener que dar excusas y explicaciones por un tonto desliz.

En ese momento sonó la puerta de la habitación, alguien llamaba con sus nudillos. Tragué saliva y no me había dado cuenta que todavía tenía la toalla por mi cintura. Pensé en vestirme a toda prisa, pero luego pensé en lo absurdo en que me comportaba. Ella era una puta dispuesta a hacer su trabajo y seguramente la ropa volaría en menos de lo que canta un gallo. Me acerqué a la puerta.

¿Quién es? - pregunté lo obvio esperando respuesta al otro lado de la puerta.
Soy Rebeca.
Miré por la mirilla y la tenue luz no me dejaba mucho que ver, pero sí que era una chica rubia ataviada con una gabardina cubriendo algo que debajo seguramente me maravillaría. La chavala había sido discreta para venir al hotel, como tiene que ser…. ¡toda una profesional!

Al abrir la puerta, lo hice lentamente dispuesto a saber de una vez por todas si me iba a sorprender su visión tanto como lo hizo su voz, pero cuando ambos cruzamos nuestras miradas nos quedamos petrificados. El tiempo se detuvo y creo que todo dio vueltas, porque sentí cierto mareo. Mis músculos no respondían, tan solo mi voz en casi un grito:

¡Laura!
¡Ramón! - contestó ella con la misma cara de sorpresa,
Intenté convencerme a mí mismo de que no era ella, que era tan solo una alucinación o algo parecido, pero la chica volvió a mirarme con sus ojazos verdes:

¿Ramón? ¿Qué haces aquí?
Miré de arriba a abajo y salí de dudas con espejismos y alucinaciones. Se trataba de Laura, mi ahijada, la hija de Fernando, uno de mis mejores amigos, bueno, para ser exactos: ¡mi mejor amigo!

Y estaba allí cubriéndose con sus manos sobre su gabardina como si quisiera desaparecer en ese preciso momento.

¡Laura! ¿Que haces tú aquíi? - fui yo el que inquirió su presencia con un tono de enfado.
Ella miró mi pecho desnudo y mi toalla que cubría desde mi cintura hasta por encima de mis rodillas.

Soy tu chica… soy Rebeca. - añadió.
¡Joder! ¿Cómo? ¡No puede ser! - contesté medio gritando.
Ella no contestó, permanecimos quietos, observándonos mutuamente y sin pronunciar ni una palabra más, intentando asimilar ese encuentro entre ambos tan extraño.

Mejor paso, ¿vale? - dijo ella de pronto apartando mi mano del quicio de la puerta, sin derecho a réplica, colándose a continuación dentro de mi habitación.
Se sentó en la cama y bajó su cabeza avergonzada, sin duda los dos estábamos bastante impactados o más bien desconcertados.

Pero Laura, hija… ¿Tú eres Rebeca?, No puede ser. - intentaba poner cordura yo en todo aquello.
Sí… - contestó sin dejar de mirar al suelo.
No reconocí tu voz al teléfono.
Yo tampoco la tuya, aunque me sonaba algo. ¿Por qué estás aquí? - preguntó mirándome con sus ojazos verdes.
Estoy de viaje de negocios y paré a descansar.
Estoy flipada.
Pero Laura, ¿Tú?
¿Yo qué?
¿Eres…?
¿Una puta? - Lo dijo levantando una de sus cejas esperando mi reprobación.
Sí, eso… ¿Lo eres realmente, hija?
Sí, pero yo prefiero decir que soy una simpática acompañante…
No me lo podía creer, estaba alucinado, mi pequeña Laura, la que vi crecer, aquella que cuidé como una hija era ahora, una mujer, pero además de muy mujer, resultaba ser una puta, por mucho que ella intentase cambiarle el nombre, algo que yo no podía ni quería encajar.

Esto no puede ser Laura. Tu padre te mata.
¿Mi padre?, ¿Qué tiene que ver ahora mi padre? - preguntó.
Joder, sí, cuando se entere, ¿No te das cuenta?
¿Enterarse?, ¿De qué? - decía ella sin dejar de mirarme con sus ojos abiertos como platos.
Joder Laura, eres una... ¡puta!. No sé si te mata él a tí o le matas tú a él de un infarto cuando lo sepa.
Ella tardó en contestar, aun mantenía sus manos en su regazo y estaba muy apurada por la situación.

¿Y por qué tiene que enterarse?, dime. - preguntó de nuevo más seria.
¡Joder Laura!
No, en serio, Ramón, ¿Por qué se va a enterar?. - dijo ella poniéndose de pie frente a mí.
Hasta entonces no me había dado cuenta de que debía llevar unos largos tacones pues era casi de mi altura. Nuestros ojos estaban al mismo nivel. Qué guapa estaba, con aquel cabello rubio medio ondulado, sus ojos verdes muy resaltados con el rimel, esa nariz tan divina y sus labios rojos perfilados en una boca perfecta. Laura siempre me atrajo, pero esa noche me estaba volviendo loco, no podía evitar desearla como un animal.

¿No pensarás que me calle esto, Laura? - dije de pronto observando detenidamente esa preciosa cara que me atraía poderosamente.
Te digo que no tiene por qué saberlo. - comentó ella apoyando al mismo tiempo la palma de su mano sobre mi pecho desnudo.
No sé lo que sentí en ese momento, pero la ternura de su voz, el roce de su piel sobre mi cuerpo y mi cabeza dando vueltas no me permitían pensar con claridad y mucho menos con racionalidad.

Hagamos un trato. - añadió ella viendo mi turbación.
¿Un trato? - contesté confundido sin dejar de observar su mano contra mi pecho.
Sí... tú no le dices nada a papá y yo tampoco le diré que has llamado a una puta.
Su sonrisa sonaba a victoria, sabiendo que ese trato era más bien un chantaje de tomo y lomo.

No puede ser, Laura, hija - dije soltando su mano y sosteniéndola entre las mías intentando poner un tono paternalista.
¿Por qué no?
Yo no puedo callarme esto. Soy tu padrino…
Pero entonces, Ramón… los dos saldremos perdiendo. - dijo ella con cierto nerviosismo en su voz, en una señal que me parecía cercana al llanto.
Esto que haces no es normal, hija. Estoy alucinado.
¿Y tú?
Yo no he hecho nada, Laura.
¿No has llamado a una puta para follártela?
Joder Laura, basta ya. No podía imaginar que fueras tú y esto aunque me cueste el mayor de los disgustos, no podré callármelo, eres como mi hija.
No lo soy, padrino. - contestó ella acariciando con su pulgar el dorso de mi mano.
Como si lo fueras, eres de la edad de mi hija, sois grandes amigas desde niñas, casi como hermanas. Yo te vi nacer, te vi crecer, para mí has sido eso, una hija más.
Y también me has visto como una mujer… - dijo con una leve sonrisa acercando su cara a pocos centímetros de la mía.
Claro y muy guapa, siempre me lo has parecido… pero esa admiración es...
Siempre te he gustado. Lo sé.- me cortó ella.
Laura Por Dios…
¿Acaso no es verdad? Sé como me has mirado siempre, más aún desde que me crecieron las tetas, y sé que mis piernas y mi culo te vuelven loco… Te gusto, lo sé.
Laura…no. ¡Para!
Y tú a mí. - dijo de pronto mordiéndose el labio inferior.
Aunque yo intentase ponerme en el papel de padre, que a todas luces no era, sí que había cierta verdad en lo que ella decía, o mejor dicho, toda la verdad, ya que esa chiquilla siempre fue una preciosidad y a medida que fue creciendo se fue convirtiendo en una mujer de impresión, todo un bombón deseable, pero yo siempre intenté mantener la distancia que la amistad entre su padre y yo nos marcaba, sin embargo resultaba fácil sentirse muy atraído por ella.

Laura, siempre te he admirado, no lo niego, pero no puedes atraerme como mujer. Eres mi ahijada y la hija de mi mejor amigo, pareces no darte cuenta de esta tremenda situación.
Las cosas son como son, por mucho que tú las intentes cambiar. - dijo ella volviendo a acariciar mi pecho desnudo con su mano.
La sostuve y la aparté porque sabía que era el diablo convertido en Laura el que me hablaba con dulces palabras.

No me líes, Laura. Siéntate.
Lo dije muy serio y casi bajando su mano de golpe sintiéndome muy incómodo y enfadado con la situación. Me senté a su lado.

Me has dejado bloqueado. No puedo creer que te dediques a esto. ¿Desde cuando…?
Desde hace mucho, padrino.
¿Mucho?
¡Qué más te da!
Por favor...
Más de un año. - contestó mirándome fíjamente esperando mi reacción.
¡Pero Laura!
Sí y no lo gano mal.
Pero es una locura, eres una chiquilla todavía.
Tengo dieciocho, casi diecinueve.
No encajaba ver la cara de ángel que tenía Laura y que se hubiera dedicado a la prostitución durante ese tiempo, era algo impensable, si no la tendría delante nunca la hubiera creído.

¿Y con cuantos hombres te has acostado? - pregunté intrigado
¿Importa mucho? - dijo ella sonriendo.
Sí. Quiero saberlo.
No sé, no llevo la cuenta… pero más de cien.
¡Joder, más de cien hombres!
Sí, más o menos, ya te dije que no llevo la cuenta. Pero tú serás el número uno. ¿Te apetece? - dijo sonriendo y acariciando suavemente mi pezón.
¡Cállate por Dios!
En ese momento cogí el móvil que estaba sobre la cama y me dispuse a marcar el teléfono de mi gran amigo, Fernando, su padre, que seguramente nos mataría a ambos, pero yo no podía callarme algo así. Me sentía en la obligación de hacerle saber la locura de todo aquello, a lo que se dedicaba su dulce hija aunque eso me costase la amistad y una paliza.

¿Qué haces Ramón?
Llamar a tu padre.
No, por favor… - suplicaba ella sosteniendo mi muñeca
Empezamos a forcejear con el móvil como si se tratara de una pistola cargada, hasta que ella hábilmente logró arrebatármelo. Se puso en pie y estiró su brazo por encima de la cabeza, jugando a ser la ganadora del trofeo. Al hacerlo, el botón de su gabardina se abrió mostrando una buena porción de su seno izquierdo. Ella se dió cuenta porque su sonrisa se amplió exhibiendo su perfecta dentadura.

Yo permanecía sentado en la cama sin saber que hacer y ella se separó de mí unos pasos sabiendo que me atraía más de lo que yo hubiera querido en ese momento. Se desabrochó todos los botones de su larga gabardina y la dejó caer a sus pies.

Aquella visión casi me deja helado, aunque mi polla no pensaba lo mismo bajo la toalla que cubría mi cintura. Laura llevaba una pequeña blusa blanca en forma de top con dos botones delante que realzaba sus pechos de forma que estos parecían querer salirse por encima de su ceñida prenda. Su vientre quedaba al aire mostrando una buena porción de su cuerpo, con una estrecha cintura, vientre plano y un piercing juguetón en forma de flor sobre su ombligo. Abajo una faldita de colegiala de cuadros que apenas cubría sus muslos dejando ver la curva de estos metiéndose hacia sus ingles. Sus largas piernas acababan en unos zapatos de tacón de plataforma adornados con unos calcetines blancos con borlitas bordadas. Las pintas eran de puta, desde luego, pero a mi me pareció ver a una diosa, un ángel extremadamente deseable. Estaba preciosa.

¿No quieres que hagamos el trato? - dijo ella desafiante con mi móvil todavía en su mano, dispuesta a lanzarlo.
No, Laura, dame el teléfono. Esto no es un juego. - intenté yo poniendo algo de juicio, pero ella lo escondió a su espalda.
A Laura siempre le gustó jugar conmigo, como cuando era una adolescente y me escondía la cartera, las llaves o las gafas de sol, siempre tan bromista y traviesa. Ahora no sabía cual era su papel, pero yo no podía quitar los ojos de aquel cuerpo tan adorable, el de una diosa con minifalda que me estaba torturando en todos los sentidos .

Voy a llamar a tu padre, Laura. Si no es con ese móvil lo haré llamando a recepción o a la policía si es necesario.
Su cara sonriente cambió por momentos hasta ponerse muy seria, no sé muy bien si al nombrar a su padre o a la policía, pero sin duda no le gustó lo que oyó.

¿Y te quedarás sin probar esto? - dijo entonces acariciando sus tetas sobre su top y estirando su mano que lentamente bajaba por su vientre hasta colarse dentro de la faldita de cuadros rojos y negros metiéndose hasta llegar a su entrepierna.
Laura… - mi voz se notaba entrecortada sin dejar de observar su fina mano dentro de su minifalda.
Podemos llegar a un acuerdo muy divertido para ambos y ¿te lo vas a perder?
No podía creer que mi ahijada, esa preciosa chiquilla convertida en mujer me estuviera chantajeando vendiéndose impúdicamente ante mí.

Naturalmente, gratis - añadió sacando el dedo de su sexo para llevarlo a su boca y chuparlo lascivamente sin dejar de mirarme.
Laura… yo no… - contesté sentándome de nuevo en la cama totalmente contrariado.
Se acercó hasta mí y se sentó sobre mis rodillas como hiciera en otras tantas ocasiones bajo otras bien distintas situaciones. Me miró fijamente y besó mi nariz con sus labios rojos.

Ramón, mira, puedes hacer dos cosas: Llamar a papá y decirle que soy una zorra, que tú has contratado mis servicios para que se arme la marimorena, con él, con mamá, con tu mujer, con tu hija… o podemos pasar un rato divertido e inolvidable, que quedará sellado en esta noche, un secreto entre tú y yo. Lo pasaremos genial, podrás follarme por fin...
Ella estaba muy segura de sí misma. Siempre había sido muy madura, pero su experiencia profesional denotaba que sabía salir de situaciones realmente complicadas como lo era esta. Por mi cabeza pasaron las imágenes y las caras de todas esas personas que nombraba y no me gustaba nada.

Laura tú y yo no podemos… - sentencié.
¿Follar? - dijo ella agarrándose a mi cuello con sus brazos y acariciando suavemente mi nuca.
Evidentemente no. - dije intentando mostrar serenidad y una erección descomunal bajo mi toalla.
¿Por qué no? Es algo ambos estamos deseando.
¡Laura! - me quejé yo, aunque era cierto lo que ella decía, al menos por mi parte.
Mira, hazte a la idea de que soy Rebeca, la chica que contrataste, que soy esa jovencita que siempre has querido follarte y tienes la oportunidad de tu vida en este preciso momento y además podrás hacerme lo que quieras y... ¡no te costará nada!
¡Joder, Laura!
Se que te gusta la idea, por mucho que intentes forzar lo contrario, solo es la estúpida moral, prejuicios anticuados.. que de saberse, nos llevaría a un disgusto familiar. Ahora en cambio, puedes tenerme para tí solo y nadie se enterará.
Y ¿cómo crees que me sentiría yo después si lo hiciéramos?
Satisfecho, te lo aseguro. Soy una experta mamadora y te comería la polla con todas las ganas, podrías correrte sobre mis tetas, en mi cara, me lo podía tragar todo sin pestañear…
De un empujón separé a esa víbora de mi regazo haciendo que ella se tambalease sobre sus finos tacones.

No puede ser Laura. Esto es inconcebible. - sentencié poniéndome de pie frente a ella, en un claro síntoma de marcar el dominio sobre esa mujer que se estaba convirtiendo en el mismísimo diablo.
¿Acaso no te gustaría que te comiera la polla? - dijo ella estirando la mano ya acariciando mi miembro sobre la toalla.
No, Laura… - grité separando su mano de un manotazo.
Pues ella no piensa igual, jajaja… ¡está durísima! - apuntó ella con su blanca sonrisa.
Logré arrebatarle el móvil y comencé a buscar el número de su padre en el display, mientras ella permanecía en pie, borrando su sonrisa de un plumazo. Aquello parecía un combate difícil de dominar por ambos. Llegué hasta el contacto deseado en mi teléfono y me dispuse a marcarlo.

Ramón, podrás follarme por fin, después de tanto tiempo. Dejaré que lo hagas como quieras y por supuesto sin condón, podrás follarme a pelo y correrte dentro. - sentenció ella, intentando parar lo que parecía inevitable.
No contesté si no que pulsé el botón de llamada de Fernando, su padre. Me senté en la cama pues las palabras de Laura me aturdían, me volvían loco. Ella se soltó los dos botones de su top y sus preciosas y redondas tetas aparecieron ante mis ojos. No llevaba sostén. Sonreía aunque se la veía igualmente nerviosa. Me quedé flipado al ver sus tetas al natural, ni grandes ni pequeñas, en su sitio, redondas ligeramente caídas, perfectas… Sin perder tiempo soltó los corchetes laterales de su pequeña faldita y la dejó caer al suelo quedándose con un fino y semitransparente tanga de color negro.

El móvil, tembloroso en mi mano comenzó a sonar en señal de llamada, mientras Laura avanzaba semi desnuda con sus largos tacones hacia mí. Tres tonos y el teléfono de destino descolgó.

¡Cóño, Ramón!, ¡Cuanto tiempo! - dijo mi amigo al otro lado de la línea.
Sí… - contesté con esfuerzo, pues casi ni me salía un hilo de voz, ante aquella complicada situación.
Laura se había detenido y estaba en pie mirándome con ojos desafiantes, esperando oir mis palabras, aquellas que seguramente serían nuestra sentencia de muerte.

Tengo que contarte algo, Fernando.- dije de pronto, mirando fijamente a su hija a los ojos, pero sin poder evitar recorrer todo su cuerpo, sus tetas, su cintura, sus muslos...
Joder, Ramón, se te ve angustiado, ¿qué te ha pasado?, no me asustes… - decía Fernando preocupado.
En ese momento Laura echó el órdago a esa complicada situación, poniéndose de rodillas delante de mí. De pronto tiró hacia un lado de la toalla que cubría mis vergüenzas, quedándome allí sentado, despelotado ante esa maravillosa criatura arrodillada entre mis piernas. Cuando mi polla hizo acto de presencia mi ahijada sonrió victoriosa al verla en toda su plenitud. Comenzó a pajearme lentamente con su pequeña mano sin dejar de mirárme fijamente a los ojos. Yo tampoco dejaba de observarla y admirarla a pesar de estar hablando con su padre por el móvil. Aquelas tetas se movían al compás de su meneo sobre mi polla y sus caderas hacían un movimiento muy sensual.

Pero dime, ¿qué ha pasado? Me tienes en ascuas. ¿Te encuentras bien? - preguntaba nerviosamente mi amigo al teléfono.
Pues… no sé por dónde empezar - dije sin dejar de observar la cara de su hija que no dejaba de pajearme lentamente y mirándome fijamente, desafiante.
Laura se acercó aun más apoyando sus tetas sobre mis muslos. Se ubicó entre mis muslos y se metió mi glande en la boca sin apartar la vista de mis ojos. Esa mirada irradiaba sensualidad, pecado, morbo y yo que sé cuantas cosas más. Podía haberla apartado, pero fui incapaz.

Mmmm - intenté aguantar cuando percibí los labios de la chica rodeando mi glande.
¿Estás bien? - se oyó la voz de Fernando.
Si… es que es…
Mi ahijada se metió de pronto una buena porción de mi polla en su boca, apretando fuertemente los labios, notando claramente su lengua por debajo. Cerré los ojos y suspiré ahogadamente. A continuación la sacó haciendo el ruido de una buena succión para volver a tragársela de nuevo, esta vez hasta los huevos, de una sola tacada. ¡Joder!

Otro largo suspiro salió de mi boca y aunque sujeté la cabeza de ella, no la aparté como realmente debiera, sino que dejé que continuara con su mamada, que hacía de forma magistral. Subiendo hasta el glande, bajando después hasta los huevos, sacando su boca y haciendo un chupón en la punta, algo que me hacía tambalear. Tuve que apoyar mis codos sobre la cama, pues nunca antes había sentido nada igual. La chica no mentía al decir que era una experta mamadora. Lo hacía como los ángeles.

Su lengua salió a hacer un recorrido por toda mi verga y llegó hasta mis huevos, metiéndose el izquierdo en la boca y el derecho después. Los mordió ligeramente, subió con su lengua hasta la punta de una polla que parecía querer reventar y tras besar la punta con sus gordezuelos labios, se tragó de nuevo toda su longitud hasta hacerla desaparecer en el interior de su boca. Era increíble como se metía toda su largura hasta su garganta y ella lo hacía sin ningún problema.

¡Ramón! ¿Te encuentras bien? - preguntaba mi amigo preocupado.
Sí, no es nada… luego te lo cuento. - dije colgando el teléfono pues ya no podía articular ni una sola palabra más. Tiré el móvil sobre la cama de nuevo y cerré los ojos dejándome llevar al paraíso del placer.
La mano derecha de Laura acariciaba mis muslo y la otra mi pecho, mientras su boca hacía todo el trabajo y se tragaba sin cesar mi polla enhiesta. Sin duda, Laura demostraba una gran habilidad. En un momento dado separó su boca de mi polla. Abrí los ojos para observarla una vez más y verla sonreír, sabiendo que ella había ganado la primera batalla en esa guerra cruzada entre la moralidad y la tentación.

Una vez más, esa linda boquita se aferró a mi verga y acaparando toda su longitud, se la engulló hasta que los pelos de mi pubis rozaron su nariz. Qué manera de tragar y todo sin ningún tipo de freno, hasta la campanilla como suele decirse. Después sacó toda su longitud y besó la punta. Sostuvo mi verga con la punta de sus dedos y sabiendo que nada más nos podía molestar me sonrió mirándome juguetona. Se mordió el labio y acarició mi polla pajeándome con una maravillosa maestría.

¡MMMmmmmm, Laura…. Diossss !
La chica dominaba la situación y yo no sabía ni donde estaba. Volvió a tragarse una buena porción de carne apretando sus labios contra todo el tronco, haciéndome estremecer. Volvió a sacarla, a sonreirme de nuevo y a hacerme una pregunta que se respondía sola.

¿Te gusta, padrino?
Se incorporó ligeramente, acercó su boca a la mía y me besó, primero con un suave roce de nuestros labios y después al contacto directo de nuestras lenguas. Noté el sabor caliente de su boca y mis propios fluidos mientras su mano no dejaba de masturbarme lentamente.

¿Quieres que me la coma otra vez? - preguntó mimosona a escasos milímetros de mi cara..
No recuerdo si respondí pero ella bajó con su lengua por mi pecho, mi ombligo hasta alcanzar de nuevo mi miembro enhiesto. Después de otra de sus sonrisas y sus miradas lascivas comenzó a chuparla con total entrega, a morderme, chuparme y besarme la polla por todas partes al tiempo que sus dedos jugaban con mis huevos.

Ocurrió de pronto, pero me corrí dentro de su boca sin tan siquiera poder avisar, solo agarrarme a su cabeza y sentir los espasmos que daba mi polla dentro de su garganta, mientras ella seguía chupando y chupando…. tragando y tragando sin cesar. Era más que una experta mamadora que hizo correrme en menos de dos minutos.

Cuando se separó del todo un hilo formado por la mezcla de todos nuestros fluidos nos mantenía unidos. Ella me dió una última lamida a la punta para limpiar los restos, para terminar con unos besitos tiernos en un glande relucientemente brillante.

¿Qué te ha parecido? - me preguntó orgullosa sin dejar de sonreír y volviendo a menear mi polla suavemente con sus dedos.
Laura, esto no puede ser. -dije yo sin convicción.
¿No te gustó?
Sí, pero es una barbaridad, esto no tenía que haber pasado. Tú y yo...
Pues esto es solo el principio.- me interrumpió.
¡No!, ¡Ya basta! - grité yo levantándome de la cama y tirando de ella para que se incorporara también.
Cuando quedamos ambos de frente nos mantuvimos quietos esperando nuestras respectivas reacciones, hasta que ella dio el primer paso y se abrazó a mí. Esa sensación de percibir todo su cuerpo contra el mío fue algo que realmente me desarmó. Sus tetas blanditas quedaban a la altura de mi pecho y mi polla descansaba tras la extraordinaria mamada, sobre la suave piel de su vientre.

Mordió mi cuello ligeramente y después el lóbulo de mi oreja. Se la oía ronronear.

Me tienes a mil - dijo en un suave susurro en mi oído - siempre había soñado con este momento. Tengo ganas de sentir esa polla dentro de mí.
Laura, no. - le dije en su propio oído pero sin fuerzas para separarme de ese cuerpazo y sin atender a esas palabras que me parecían malignas.
¿Acaso tú no soñaste con esto? no me mientas… - insistía en susurros.
Eres una chica alucinante Laura, pero eres mi ahijada… - dije sosteniendo su cintura.
Soy Rebeca y esta noche soy tuya, intenta olvidar lo demás.
Tendré que olvidarlo aunque no sé cómo.
Ella soltó una pequeña risa con mi comentario, señal de que se veía victoriosa. Sin duda la chavala sabía cómo dominar a un hombre atormentado, excitado y desconcertado como yo.

¿Quieres ver mi chochito? - dijo otra vez con su boca pegada a mi oído.
No.
¿Seguro? Lo llevo totalmente depilado, como a ti te gusta.
¿Cómo sabes eso? - pregunté sorprendido.
Os oí una vez a papá y a tí, lo que os gustaba ver un coño bien depilado, con la piel suave, sin nada de vello, principalmente el de chicas jóvenes.
Me separé de ella aún más desconcertado, pues recordaba vagamente ese momento en una tarde que su padre y yo compartimos ciertas confidencias pero desconocía que ella nos hubiera escuchado.

Pues ahora tienes este coño depilado sólo para tí. El coño de la joven Rebeca. - anunció separándose y señalando su entrepierna que cubría un semitransparante tanga negro.
Mi polla estaba creciendo de nuevo y ella se percató al instante, agarrándola con su mano y apretándola fuertemente.

Ahora, bájame las braguitas. - ordenó.
No.
Ella apretó más su mano contra mi polla y mordió ligeramente mi mentón.

Lo estás deseando. Hazlo. No tendrás otra oportunidad como esta.
No, no puedo hacerlo, Laura…
Las manos de Laura agarraron fuertemente mi cara por mis mejillas y abriendo su boca comenzó a besarme apasionadamente juntando su cuerpo aun más al mío. Nuestras lenguas parecían querer atraparse una a la otra en un juego prohibido y mágico a la vez. no era dueño de mis actos. El diablo que invadía mi interior era el que dominaba toda la situación.

Laura empujó mi pecho y caí sentado sobre la cama. Me sentí totalmente dominado por ella, pero tampoco tenía fuerzas morales de ningún tipo, la tentación invadía cada rincón de aquella habitación de hotel.

Se situó entre mis piernas y agarrando mis muñecas las puso en sus caderas para que comenzase a bajar la única prenda que tenía sobre ese divino cuerpo. Confieso que volví a dudar pero ya con poco ímpetu, más aún cuando mi preciosa ahijada se pasó la lengua entre sus labios de forma muy sensual invitándome a desnudarla del todo.

Deslizar ese tanga por sus muslos era sin duda el sueño de cualquier mortal, pero en ese momento era yo el que se daba cuenta de cuánto la deseaba y cuánto disfrutaba de algo que parecía predestinado. La prenda bajó por sus muslos hasta llegar a sus pies y mi mirada se perdíó en el paraíso que era un sexo juvenil en una rajita divina, invitadora a la tentación.

Laura se quedó completamente desnuda, tan solo con sus zapatos de tacón y esos pequeños calcetines bordados. Ese sexo soñado se mostraba resplandeciente y totalmente depilado como ella me había anunciado, su pubis ligeramente hinchado y su rajita brillante y estrecha. Era el demonio convertido en ángel.

Levantó una pierna colocando su zapato de tacón sobre mi rodilla izquierda. De esa forma quedó aún más expuesta a mi libidinosa mirada.

¿Te gusta? - dijo separando sus labios y enseñando la rosácea y brillante piel del interior de aquel juvenil coño.
Mi ahijada se acercó más a mi, me agarró la cabeza y la hundió su sexo contra mi cara, haciendo que mi lengua lo atrapase como si fuera un manantial en medio de un desierto. Allí me entregué con todo mi afán, chupando aquellos suaves labios, las tiernas ingles, el abultado pubis y el dulce sabor de una rajita que emanaba flujos calientes que se mezclaban con mi saliva. Chupé con más ganas agarrándome a su culo que aproveché para amasar mientras ella retorcía algunos pelos de mi cabeza en señal del placer que le estaba proporcionando mi lengua sobre su coño.

¡Síii, padrino, que bien…! - gemía ella.
Comenzó a jadear más y más fuerte, hasta que todos sus músculos se tensaron, sus pezones se erizaron, al igual que el resto de su piel, para acabar en un largo gemido que marcaba el comienzo de su orgasmo.

En ese preciso momento sonó mi móvil que estaba sobre la cama. Lo cogí y era mi amigo Fernando que llamaba. Ella aún estaba temblando sujetándose a mis hombros.

Sí, Fernando…
Joder Ramón, me has dejado mal con tu llamada. ¿hay algún problema?
Estoy confundido.
¿Pero qué te pasa? Cuéntamelo hombre… - insistía mi amigo.
Laura permanecía entre mis piernas a unos centímetros de mí, aún podía sentir su olor y disfrutar de la increíble imagen de su cuerpo desnudo. Me miró con esos ojitos de niña mala que siempre había tenido y abierta de piernas se fue sentando lentamente sobre mi regazo. En ese movimiento mi polla fue acariciada por los labios dilatados de su vagina, algo que a ambos nos hizo estremecer. Cerramos los ojos disfrutando ese instante.

Ramón, dime… - insistía Fernando notando los silencios que había en nuestra conversación.
Es una historia larga. - contesté yo teniendo las tetas de Laura a la altura de mi cara.
Di un chupón a uno de sus pezones y mi cabeza no paraba de dar vueltas entre el bien y el mal, entre la decencia y la depravación, entre la sensatez o la lujuria. Mi preciosa ahijada, se incorporó levemente sosteniendo mi glande con la punta de sus dedos y orientándolo a la entrada de su ansiada cueva. El contacto de nuestros sexos fue maravilloso y ambos gemimos ligeramente.

¿Ramón?, ¿Estás bien? Pues cuéntame todo. ¿Quieres que nos veamos? - continuaba mi amigo al otro lado de la línea.
Sí, mejor es decírtelo en persona. - colgué el móvil incapaz de articular palabras sensatas ya que mi respiración era entrecortada y lo volví a tirar sobre la cama.
La cara de Laura era una mezcla de enfado y desafío. Con sus finos dedos jugaba con mi polla acercándola a su sexo y separándola después levantando su culo. Lo último fue dejar mi glande apoyado justo a la entrada de esa caverna prohibida quedando suavemente apoyado. Con que solo se dejase caer sobre mí, la penetraría. Notaba el calor que emaba de su coño sobre mi glande.

¿Se lo vas a contar a papá? - dijo apoyando sus antebrazos en mis hombros y su frente en la mía mirándome fijamente, moviendo al mismo tiempo sus caderas en círculos
¡Laura!
Vamos Ramón. Quiero que me digas si le vas a contar todo a papá.
Lo tengo que hacer.
¿Y nuestro trato? - decía ella al tiempo que daba una lamida con su lengua en mis labios.
Laura, no podemos hacer tratos.
Puedo dejarme caer sobre tí y que me folles. ¿Acaso no quieres eso?
Sí… - respondía yo terriblemente excitado sin saber muy bien lo que decía al tiempo que me agarraba a su redondo culo y lo acariciaba.
Entonces tendrá que quedar como nuestro secreto. - repetía ella.
Por un momento mi glande pareció desaparecer entre los labios tibios de su vagina. Me agarré a su cintura y quise bajar a mi ahijada hacía mí, no podía aguantar más. Ella se separó ligeramente de mí.

¡No!...Tenemos que firmar el trato, padrino.
¡Laura, por Dios!
¡Métemela y no diremos nada! - insistía ella excitada.
No puedo Laura.
Seré tuya… ¿No quieres follarme?
Miré a sus ojazos verdes, nuestras lenguas se entrecruzaron fuera de nuestras bocas y esperaba mi respuesta.

Sí, Laura.
¿Prometido? - me preguntó entre susurros.
¡Prometido! - dije yo empujando con fuerza de sus caderas hacia abajo.
De un golpe se dejó caer sobre mi verga que se abrió paso en su estrecho coño.

¡Ahhhh, uffff…. !
Nuestros gemidos eran profundos y sentidos. A partir de ese instante ella comenzó a subir lentamente y mi polla era acariciado por las paredes de aquel delicioso coño. Se dejó caer de nuevo para comenzar con un vaivén alucinante. Estaba follando a mi ahijada con todas mis ganas y ella se entregaba por entero. Notaba perceptiblemente todo el calor que emanaba su sexo, que más bien parecía arder. No dejábamos de jadear y nuestros cuerpos desnudos estaban entrelazados, apresados en la lujuria. El movimiento de su pelvis sobre mí era como estar en el mismísimo cielo y por un momento se me olvidaron todos los formalismos, moralidades y demás zarandajas, tan solo quería seguir follando a mi ahijada sin dejar de disfrutar de su cuerpo sobre el mío, de su coño aprisionando en mi endurecida polla y de besar sus tetas, su cuello, morder sus labios...

Me corrí en su interior sin poder detenerme, sin querer salir de aquel estrecho agujero y ella siguió gimiendo hasta alcanzar su segundo orgasmo en aquella locura de noche. Así nos quedamos unidos, con nuestros cuerpos sudorosos y pegados. Notaba la respiración de su boca sobre mi cuello, pero para entonces ya no me hacía más preguntas, me rendí sabiendo que había caído en las garras del diablo adueñándose de mi cuerpo y de mi mente y llevándome al mismísimo infierno, pero ¡bendito infierno!

Nos tumbamos en la cama abrazados y no sé en qué momento, pero ambos nos quedamos dormidos.

No sé el tiempo que transcurrió después pero cuando desperté aún seguíamos abrazados desnudos sobre las sábanos. Mi mano acariciaba la suave piel de su brazo y ella me sonreía.

¿Qué le vas a contar a papá ahora después de todo el lío? - Me preguntó al tiempo que mordía uno de mis pezones.
La verdad, no lo sé. Estoy hecho un lío con todo esto, Laura. - contesté observando su lindo cuerpo abrazado al mío y el sinfín de curvas que poseía aquel ángel y demonio a la vez.
Es una locura…
Y tanto, la mayor locura que jamás hubiera imaginado. - dije mirando sus ojazos.
¿Te arrepientes?
No lo sé.
Laura me miró con su ceño fruncido y después sonrió cuando yo besé su frente.

Ya sé lo que puedes decirle a papá, sin que sospeche nada.
¿La verdad? - pregunté alarmado.
Bueno, no, a medias…
No te entiendo.
Dile que te has enamorado de una putita y que es tu amante. Que a partir de hoy no podrás estar sin ella, que querrás vivir otras noches como la de hoy. Yo seré tu putita cómplice.
Ambos reímos a carcajadas por esa ocurrencia y en ese momento sentí que había perdido mi sentido del deber frente al sentido del placer y es que con Laura uno no se podía resistir. Nos besamos otra vez en aquella noche maravillosa.
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viernes, 10 de mayo de 2019

Relato Erótico : Padrino abusa de su ahijada

Padrino abusa de su ahijada (Video Porno)

Mi historia pasó hace tres años, apenas después de esa etapa de la vida donde todas las chicas sueñan con bailar su vals junto a sus chambelanes y recibir su ultima muñeca, tenía apenas 18 años y aún recursaba el 3° de secundaria. Perdí a mis padres en un accidente automovilístico, ellos habían salido de viaje ya que se dedicaban al comercio y yo me había quedado a cargo de mi hermanito de 5 años, al enterarme de su muerte sentí que mi mundo se acababa, no tenia familia que me ayudara ni tíos y menos abuelos ellos ya habían fallecido mucho antes, únicamente conocía a mis padrinos quienes nos visitaban muy de vez en cuando, ellos se llaman Jaime y Marta, tienen dos hijos Hugo de 22 años quien ya vivía independientemente y Migue de 8 años, después de los funerales mi madrina me dijo
"Hija, le voy a pedir permiso a tu padrino para que se vengan a vivir con nosotros, están muy chicos para estar solitos”
Le dije “Está bien madrina, ojala no se enoje mi padrino, sería mucha carga para él”
Al poco rato regresó mi madrina diciéndome que mi padrino estaba de acuerdo y que al día siguiente pasaba por nosotros para llevarnos a su casa.
Al día siguiente me levante muy temprano y preparé mis cosas y las de mi hermanito, ni bien terminaba y había llegado mi padrino por nosotros, me dijo; “Ya están listos? Tenemos que irnos porque se me hace tarde para ir a mi trabajo”
Nos fue a dejar a su casa, ya nos habían preparado una habitación, era muy bonita y mas amplia que la mía y la cama mucho mas suave!! Mi madrina hacia todo lo posible por hacernos la vida mejor ella atendía a mi hermanito y yo iba a la escuela, de regreso le ayudaba en casa lo que mas podía.
Con mi padrino el trato era mas distante, siempre me llamaba por mi nombre únicamente, en las mañanas mi obligación era atenderlo, preparar su baño, planchar su traje, darle de desayunar y mientras el desayunaba yo me alistaba para ir a la escuela, me iba a mi habitación, me ponía mi uniforme me peinaba y maquillaba ligeramente, al salir el ya estaba esperándome para darme ride a mi escuela... Esa rutina fue todos los días durante un mes, yo nunca sentí algo extraño de su parte, solo que era muy cortante en su trato para mi.
En uno de esos días mi madrina se ausentó de la casa se había ido a otra ciudad a ver a su Mamá quien se encontraba muy grave, me dejo encargado a mi padrino, mientras ella se llevaba a mi hermanito y su hijo mas chico.

Al día siguiente me había levantado tarde por ver una película hasta muy noche, así que con mi pijama que era un top de color blanco con un ligero escote que dejaba al descubierto la parte superior de mis senos, un short rosa, cortito y ajustado con el cual lucían mis piernas que se notaban suaves y frescas por la crema que me había acabado de poner y a la vez marcaba perfectamente el bikini que llevaba puesto, ademas de una batita algo transparente que dibujaba mi figura, preparé el desayuno y lo serví en la mesa donde ya estaba mi padrino esperando y me senté a desayunar con él ya que era sábado y ese día no iba a la escuela.
Para romper el hielo comente;

“Padrino les agradezco mucho a Usted y mi madrina por ayudarnos en estos momentos tan difíciles sobre todo por mi hermanito que esta muy pequeño y es quien mas extraña a mis papás”

El solo me observaba de pies a cabeza sin decir una sola palabra y eso hacia que me pusiera mas nerviosa .

“No se como pagarles todo lo que han hecho por nosotros”

Sin dejarme hablar mas él dijo;

“Pues no es mala idea, debería cobrarte la renta, la verdad es que nada en esta vida es gratis y estaria bien que hicieras algo en esta casa, no puedes estar de mantenida!!”

Las palabras de mi padrino me sorprendieron porque yo era quien siempre lo atendía!! Pero en realidad tenia razón, solo estábamos como arrimados en su casa así que le respondí “Hoy mismo voy a buscar un trabajo y en cuanto me paguen le daré lo del mes Padrino”

Pero de aquí a que consigas un empleo y te paguen vas a tardar mucho, y pues yo no puedo esperar tanto” me contestó.

Entonces que quiere que haga, no tengo dinero para pagarle, Le contesté enojada.

“A mi no me vas a alzar la voz Pendeja!!!" Me respondió al mismo tiempo que me daba una cachetada tan fuerte que me tiró de la silla en la que estaba sentada.
Caí al piso y al reaccionar y sentir el ardor en mi cara, las lagrimas comenzaron a rodar por mis mejillas acompañados de sollozos.
“Ya deja de lloriquear, eso te pasa por contestarme mal, solo no me hagas enojar para que no te pase lo mismo, De ahora en adelante cuando te pregunte algo solo me dirás “Sí Señor, o No señor” entendiste!!??
“Si señor” conteste con cierto miedo de que me volviera a golpear.

“Muy bien!!! Vez que fácil es? Ya se me ha ocurrido que hacer... Ponte de pie” me ordeno y sin mas agrego, “Quiero que me des tu bikini que tienes bajo tu short, es con el que dormiste verdad??

Yo no sabia que contestar, había quedado sin palabras con lo que me dijo, me puse de todos colores por la vergüenza ya que el me miraba fijamente, hasta que finalmente respondí; “Esta Usted Loco?! Esta bromeando verdad?!” Ni bien terminaba de hablar, nuevamente me dio otra cachetada, con mas fuerza que la anterior.

“Bueno.. Tu no entiendes verdad?? ya te dije que me digas solo Si Señor!! o No señor!! Y que no me alzes tu voz!! Que aqui no eres nadie”

“Estoy hablando en serio, no es ninguna broma y si no te parece pues las puertas están abiertas cuando quieras irte, nadie te esta obligando a quedarte, eso si, te iras tu sola porque tu hermanito se queda con nosotros, ya hable con mi abogado y estoy tramitando su custodia, ademas si piensas volver a tu casa ya me encargue de venderla, así que te iras a la calle si así quieres, que de ti no me importa lo que te pase”

NO podía creer lo que el me estaba diciendo!! Pensé salir corriendo de ahí pero no quería dejar a mi hermanito, èl era TODO para mi.

“Entonces que respondes, mira que no tengo tu tiempo y se me hace tarde, si me vas decir que no, vete recogiendo tus miserias y te me LARGAS que al volver no te quiero ver aquí”

Pasaron por mi mente muchas cosas, Yo quería decir que no!!! Que se fuera al carajo con su propuesta!!
Pero sabia que si lo hacia no volvería a ver a mi hermanito otra vez!!

Así que tragándome mi orgullo y el dolor físico y emocional que sentía en ese momento le respondí “Esta bien señor, si eso quiere, se lo daré, me lo voy a quitar!”

“Esperate chamaca!!, yo mismo te lo voy a quitar” Grito!! Acercándose hacia donde yo estaba.

Cuando estuvo frente a mi, cerré mis ojos, tenia mucho miedo porque no sabia que iba a pasar.
Sentía su respiración agitada y como ponía sus manos sobre mi cintura mientras decía “ ya vez que si te portas bien no pasa nada malo” arrodillándose para poder bajar mi short con mas facilidad, solo sentí cuando metió sus dos pulgares dentro de el y poco a poco fue bajándolo hasta que sin mayor esfuerzo cayó a mis pies. Sus manos recorrían lentamente de abajo hacia arriba mis muslos, podía sentir sus dedos tocándome hasta llegar a mis nalgas donde con sus dos manos les dio un fuerte apretón.
Yo seguía sin abrir mis ojos, solo deseaba que ese momento ya terminara, me sentía con tan impotente!!

Sentí como acercó su rostro a mi entrepierna ya que su respiración chocaba con mi piel

¡¡¡Aaaaaahh, que deliciosa hueles chamaca!!! Dijo el, mientras sus dedos tomaban las orillas de mi bikini y lo jalaban hacia abajo lentamente, los sentía nuevamente rozar mis piernas hasta bajar totalmente. Levante un pie y luego el otro para que el pudiera sacar mis ropas, mientras yo seguía con los ojos cerrados

“Abre tus ojos!! Ni que te fuera a coger!!” Dijo “Bueno... Aun no” agregó con tono burlón.
Poco a poco los fui abriendo y mientras lo hacia alcancé a ver como se llevaba mi bikini a su nariz para respirar profundamente su aroma, el seguía de rodillas con sus ojos fijos en los míos, guardó mi bikini en el bolsillo de su pantalón, después con sus manos empezó a acariciar mis piernas terminando en mis nalgas donde no perdía oportunidad de apretármelas, mientras me decía; “pinche chamaca, que suave y lisita tienes tu piel, ademas tus nalgas están bien duritas y redonditas... desde cuando me moría de ganas de agarrarlas” al mismo tiempo que me daba una fuerte nalgada, dejándome colorada y ardiendo la parte en que se estampó su mano.

Se puso de pie frente a mi y sujetando mi barbilla me dijo, “si te portas bonito conmigo no tienes de que preocuparte, pero si no..... Pues ya me conociste como soy, así que tu decides como quieres que te trate, en mi cuarto deje algo para ti así que cuando regrese quiero que estés bien arregladita para recibirme de lo contrario ya conoces las consecuencias, entendiste???

Aun con algunas lagrimas en mi cara, solo respondí “Si señor”

Después de eso el por fin se había ido, levanté mi short, me lo puse y me fui a mi cuarto donde lloré de impotencia, de rabia mas que de dolor!!!

Pensaba que pasaría conmigo ahora, aunque nunca hubiera imaginado lo que me pasaría.

Sin darme cuenta el sueño me venció, dormí profundamente intentando escapar de esa realidad que irónicamente se había convertido en una pesadilla.

Desperté casi 5 horas después motivada por el hambre ya que desde la mañana no había probado alimento, bajé a la cocina, me preparé un sándwich y una malteada, los cuales comí sin mucha ilusión, mas bien pensando en que sería de mi suerte ahora.
Recordé lo que me había dicho ese viejo asqueroso y motivada por la curiosidad subí a su habitación para ver que era lo que había dejado, entré al cuarto y pude ver algo sobre la cama, me acerqué, observé un traje de enfermera de esos que venden en las sex shop y pensé para mí;
“este viejo sí necesita una enfermera, pero en un psiquiátrico donde debería de estar encerrado, está loco de remate si piensa que me voy a poner esa ropa y menos para él”

Salí de ahí, me fui a mi cuarto donde me dispuse a darme un baño me quité mi ropa y entré a la regadera; el agua comenzó a caer mojando primero mi cabello, deslizándose por mis pechos hasta bajar a mi abdomen, sentía como pasaba por entre mis piernas y finalizaba en mis pies, quiera que el agua se llevara todos mis problemas... Al terminar de bañarme me dispuse para vestirme, era verano y el calor estaba insoportable, por mí me hubiera puesto un sueter y pantalón para no dejar nada a la imaginación de ese viejo, pero la verdad es que me hubiera muerto de calor en unas horas, opté por una blusita de color amarillo y un short de mezclilla... Al menos me sentiría mas cómoda.

Para ese momento ya eran casi las seis de la tarde y sabia que ese viejo no tardaría en llegar por lo que preferí encerrarme en mi habitación para no tener que verlo a su regreso, me acosté en mi cama y prendí la televisión para distraerme.
Pasó el tiempo ya había anochecido y con alegría vi que no llegaba, pero poco me duró el gusto porque al poco rato escuché un auto estacionarse, apague la luz del cuarto y me asome por la ventana, vi que bajó de un auto, tambaleante y con una cerveza en la mano, pero no venia sólo, lo acompañaban otros tres hombres, hablaron entre ellos pero no alcancé a escuchar que decían solo vi que se despidieron.

En cuanto vi que Entró a la casa inmediatamente apague la tele y le puse seguro a la puerta de mi cuarto, no tardó mucho en que subiera tratando de abrir la puerta, al no abrirse empezó a gritar “HEEY LORENA, ABREME MOCOSA, SI NO YA SABES QUE TE VA A PASAR!!!
Sabia que si no le hacía caso, me volvería a golpear, así que aún con miedo decidí abrir.
“Si padrino, perdón me había dormido, no escuché cuando llegó” dije mintiendo para evitar algún castigo.
“Eso!! Así me gusta que respondas, de modo bonito” me dijo con su aliento a cerveza.

De repente y Sin motivo alguno levantó su mano dándome una cachetada al mismo tiempo que me gritaba
“RECUERDO QUE TE DIJE QUE ESTUVIERAS ARREGLADA PARA CUANDO LLEGARA”

Sentí que mi sangre hervía de coraje y le contesté “USTED ESTA LOCO SI PIENSA QUE ME VOY A PONER ESE TRAJE, NI EN SUEÑOS LO VOY A HACER”

Sin darme oportunidad de huir, me sujetó con fuerza del cabello diciéndome;
“AUN NO ENTIENDES VERDAD?? a ti te gusta que te traten mal, te voy a enseñar a obedecerme por la mala.”

Pero Esta vez estaba dispuesta a no dejarme golpear por él, así que le dí una patada en su pié lo que hizo que me soltara.
Entré corriendo a mi cuarto y le puse seguro, él empezó a azotar la puerta gritándome que le abriera si no sería peor para mí, comenzó a patearla, yo adentro estaba aterrada cuando veía como la puerta iba cediendo con cada golpe, hasta que pasó lo que temía, La chapa no aguantó mas y se rompió dejando que el entrará.

“AHORA SI TE VOY A ENSEÑAR A RESPETARME” gritó, sacándose el cinturón de su pantalón mientras se acercaba a mí, sin que yo pudiera moverme paralizada por el miedo, solo pude alzar mis manos en un vano intento de detenerlo.
Fueron tantas las veces que su cinturón golpeaba mi cuerpo que ya no pude mas y le suplique que parara.
“Por favor padrino!!!!! Ya no me pegue!!!! Me duele mucho!! Yaaa por favor!!!”

Después de muchas súplicas por fin se detuvo, yo tirada en el piso sentía que todo mi cuerpo me ardía por los golpes, el jadeando de tantos cintarazos que me había dado me decía “Que esto te sirva de lección, conmigo no quieras pasarte de lista y ahora levántate” me ordenaba y yo sumisamente obedecí me paré y con sus manos me jalaba hacia él “ahora vamos a continuar lo que quedó pendiente en la mañana, ni creas que ya me he cobrado todo lo que me debes” decia mientras sus manos tomaban mi blusa del cuello y con un violento jalón la desgarró por la mitad, haciendo que mis Senos brincaran quedando al descubierto ya que no tenia puesto mi sostén, rompió lo que quedaba de mi blusa y jalandome de un brazo me tiró sobre mi cama, se abalanzó sobre de mi donde empezó a deleitarse con mis Senos los cuales estrujaba con sus manos, pasando en repetidas ocasiones sus pulgares sobre mis pezoncitos cafés. Con la poca fuerza que me quedaba intentaba empujarlo para que se quitara de encima de mí, pero por mas que lo intentaba no lo lograba, si no por el contrario el parecía excitarse aun más
“Así me gusta, que te hagas la difícil, pero ya veras que te voy a domar Lorenita!!” decía él al mismo tiempo que con una de sus manos agarraba las mías, mientras sus labios sujetaban uno de mis pezones dentro de su boca y con su lengua jugaba con el pasándola encima y alrededor una y otra vez de una forma lenta y rítmica.
A causa de la humedad de su saliva, el calor de su boca y las caricias que me daba con su lengua sentía como mi pezón comenzaba a erectarse y se doblaba cada vez que su lengua pasaba encima de él, cosa que el notó de inmediato diciéndome burlonamente; “No que no Zorrita!! Yo sabia que te iba a gustar!! Ahora vamos con el otro!”
Despegó su boca para poder empezar a besar mi otro pecho acariciándolo de la misma forma que el primero. Era una sensación extraña la que experimentaba, por un lado sentía su saliva refrescarse encima de mi pezón y por el otro sentía lo caliente de su boca, lo que ocasionaba que mis pezones se pusieran duros como pequeña piedras.
Ahora pasaba de un pecho a otro besándolos y chupándolos como si se fueran a escapar de su mano.

Mi voluntad comenzaba a ceder, solo le decía “Yaaa!! Por favor... Ya no sigaa..”, pero mi cuerpo empezaba a responder a las caricias de un modo que no quería que pasara.
Mi entrepierna se iba humedeciendo y el aroma que producía no le fue indiferente.

Con un pedazo de mi blusa Amarró mis manos a la cabecera de la cama para que no pudiera escapar y Desabotono mi short para quitármelo junto a mi ropa interior, mientras yo le decía “Nooo!! Que va a hacerme?? Déjemeee, sueltemeee!!!”.

Pero mis súplicas fueron en vano, con sus dos manos fue despojándome de mi short y Ahora estaba totalmente desnuda y a su merced!!

“Vas a ver que te va a gustar lo que te voy a hacer, hasta me vas a pedir mas!!” me dijo en tanto él se quitaba toda su ropa.

Por mas que me resistí, usando sus dos manos que metió entre mis piernas logró separarlas, para poder meter su cabeza y empezar a besar la parte interna de mis muslos, mientras subía poco a poco hasta llegar a mi vagina.

Con las pocas fuerzas que me quedaban me retorcía de un lado a otro con el fin que se quitara de entre mis piernas; pero el pasó sus brazos alrededor de mi cadera para abrazar mis muslos y sujetarme con sus manos para que ya no pudiera moverme tanto.

Ahora su boca casi chocaba con mi vagina, así que estampó sus labios en ella para besarla y con su lengua empezó a lamerla de abajo hacia arriba recogiendo todos mis jugos que habían brotado antes, por mas que deseaba no sentir nada entre mas me lamia y me chupaba la vagina mas me mojaba.
Con su lengua se abría paso entre mis pliegues hasta llegar a mi clitoris una y otra vez, en donde cada vez que chocaba su lengua yo sentía un escalofrío que me recorría desde la cabeza, pasando por la columna hasta llegar a mi conchita!!!

En verdad se estaba deleitando conmigo cada vez que me lamia y chupaba porque yo sentía tener entre mis piernas a un perro sediento tratando de calmar su sed.

Mi respiración se había vuelto mas agitada, solo podía decir “Aaaaah!! Aaaaah!!! Yaaa padrinooo!! Por favooor!!! Ya noo!!. Empecé a sentir un extraño calor dentro de mi, como si tuviera temperatura!!, pero el muy desgraciado no se detenía, seguía entre mis piernas torturándome con su boca.

No se comparaba en nada con lo que había hecho antes con mis novios, con ellos solo eran besos y algún manoseo, pero nunca había llegado a más.

Llegó un momento donde con su boca rodeó mi clitoris y no se separó de ahí, comenzó a chuparlo de la misma manera que lo había hecho con mis pezones, mientras con su lengua lo jugaba y lamia , no quería admitirlo pero el placer que me estaba haciendo sentir era indescriptible.

Mis pensamientos se fueron nublando, ya solo jadeaba de tanto placer que estaba sintiendo, el calor que sentía iba aumentando, empecé a sentir que algo iba a explotar dentro de mí, acompañado de una sensación incontrolable de querer orinar.
El empezó a chocar su lengua con mi clitoris muy rápidamente, yo ya no podía aguantar mas y algo ESTALLÓ dentro de mi cabeza, algo que bajaba por mi vientre y terminaba en mi vagina y sentía como un líquido tibio salía de adentro de mí y se escurría en toda mi entrepierna y yo solo decía; “NOOOO, NOOOO, AAAAAHGG, AAAAAAH”

“AAAAH!!!! QUE RICO TE ESTAS VINIENDO LORENITA!!!!” me decía él mientras todo mi cuerpo se estremecía sin que yo pudiera detenerlo!!

Y Mientras aun seguía teniendo ese tremendo orgasmo, el por fin salió de entre mis piernas con su boca escurriendo de mi jugos, apoyando sus dos manos en mis costados quedando encima de mi, mirando sus ojos a los míos, lo que evite bajando mi vista solo para ver que su verga erecta apuntaba a la entrada de mi vagina y empujándola con un movimiento de su cadera chocó en mí sin poder entrar, causándome dolor “AAAAH!!! NOOOO POR FAVOR, ME DUELE” Le dije.
El al darse cuenta me dijo “ Así que eres quintito eeeeeh!! Lorenita!!! No te preocupes, yo te lo voy a quitar!! Agarró su verga con su mano derecha dirigiéndola a la entrada de mi vagina y Volvió a empujar pero ahora con mas fuerza, yo solo sentía que algo se desgarraba mientras su verga grande y dura entraba en mí “AAAAAAY ME DUELE... YAAA POR FAVOR” le decía en tanto aun sufría los espasmos producidos por el orgasmo anterior.
Poco a poco su miembro llenaba mi vagina hasta estar completamente dentro y con movimientos lentos entraba y salía de mí, el muy maldito sabia lo que hacia porque el sentirlo moverse adentro de mí hacia que mi orgasmo se prolongara aun mas, comenzó a besarme todo mi cuello mientras me cogía cada vez mas rápido, iba perdiendo la razón por tanto placer que recibía mi cuerpo de sentir como su verga entraba y salía rápidamente de mi y como sus pelotas se mojaban en mis jugos al chocar con mi piel produciendo un chasquido al estrellarse, bajé la vista nuevamente y vi como su verga brillaba totalmente empapada de mis jugos ahora de color rojizo por mi virginidad arrebatada, entraba y salía de mí con fuerza y sin piedad.
No tardé mucho en que comencé a sentir que toda mi piel se erizaba, mi respiración se hacía mas profunda e inevitablemente sentía la venida de otro orgasmo, me mordí mis labios y entre gemidos que intentaba callar me empecé a venir de tal forma que sentía como la cama abajo de mis nalgas se mojaba por tanto que salia de mi conchita, lo que hacía aun mas delicioso ese momento era que él no paraba de penetrarme y al darse cuenta que me estaba viniendo comenzó a cogerme mas rápido, involuntariamente abracé sus piernas con las mías atrayendolo mas a mí, de pronto se detuvo quedándose dentro de mi vagina, vi que arqueo su espalda y su rostro se descompuso en un gesto de placer absoluto, mientras sentía como su verga daba pequeños latigazos dentro de mí bañándome por dentro de su leche calentita.
Se desplomó encima de mí susurrándome al oído “Te dije que te iba a gustar Lorenita!!” yo no respondí nada, pero dentro de mi sabia le daba la razón, él se quedó encima hasta que poco a poco su verga se hacia flácida, muy lentamente la saco de mí y se dio la vuelta quedando acostado a mi lado.
Después de ese Éxtasis sexual a ambos nos fue ganando el sueño hasta quedar absolutamente dormidos.
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