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lunes, 27 de abril de 2020

Relato Erótico : Los deseos de mi amigo para su mujer

Acudo a un bautizo muy especial y al final mi gran amigo se ha soltado del todo y quiere cumplir un deseo para su mujer, eso dice, pero él tiene más ganas aun que su mujer. Un relato erótico genial.

Relato Erótico : Los deseos de mi amigo para su mujer

Relato Erótico : Los deseos de mi amigo para su mujer

No podía empezar mejor la semana después del fin de semana que había pasado. La semana seria corta, porque sería hasta el jueves, que me había pillado un día para ir al bautizo. La semana se pasó rápida porque tuve varias salidas por trabajo. El viernes llegue a mitad de la mañana a Valencia y Juan Carlos que se había tomado también el día libre me estaba esperando. Como estábamos solos quise tener una conversación con él, no quería que nada ni nadie interfiriera en lo que tenía que decirle.

- Mira Juan Carlos estamos a tiempo de que me vaya a un hotel y no quedarme en tu casa. Sabes que puede ser muy “peligroso” y me entiendes.

- ¿Vamos a volver a la conversación de la última vez? Que pesado eres, ya te dije que no pasaría nada por nuestra parte y si pasara, ¿QUE?

- No sería tan sencillo, te lo dije y te lo digo, todo iría de forma distinta hermano, hazme caso, me voy al hotel del otro día y ya está.

- Jaja, si al final va a tener razón Amparo, que te has tirado a alguna de las dos.

- No te equivoques, que no ha pasado nada con ninguna, que lo pasamos bien, pero solo eso, sin ningún tipo de relación sexual. Tu mujer que es muy mal pensada.

- Vale, vale, si eso se lo he dicho yo. Pero a lo que vamos, no puedes hacerme ese feo.

- Tu veras, lo que tu decidas, pero luego no quiero lamentos.

- Lamentos ninguno.

Ya dejamos la conversación y nos fuimos para su casa. Amparo no estaba, porque se había ido a ultimar los últimos preparativos del día siguiente. Mi habitación era la contigua a la de ellos. Y en ese momento me dio la sorpresa Juan Carlos, “En las otras dos habitaciones están mis suegros y mis padres, ves cómo es imposible que pase nada, jaja” lo que me dijo me alivio un montón. El padre de ella y el de Juan Carlos, eran socios en algunos negocios. Cuando llegaron se enrollaron conmigo, sobre todo el padre de Juan Carlos, que tanto el cómo su mujer me trataban como a un hijo más. Hasta el punto que me ofrecieron una vez que terminara en Madrid, que no quedaba mucho, para que pidiera la excedencia y me fuera a trabajar con ellos, me ofrecieron de todo y si no hubiera pasado lo que paso con sus respectivos hijos, hubiera aceptado sin pensármelo. No les di un no rotundo, pero les dije que estaba ya medio comprometido y me parecería muy mal faltar a mi compromiso. Lo entendieron y me dijeron que si no salía por lo que fuera, me acordara de ellos. Hasta Juan Carlos me animo y también se dio cuenta de que los estaba esquivando y ya no dijo nada más.

Luego llegaron las madres y la hija con la hija. Hubo saludos, encantadas con la nieta y volvían a sacarle parecidos a Juan Carlos y a Amparo, yo a todo decía que sí, les daba la razón. Amparo seguía mirándome con bastante inquina, no lo podía disimular. Un poco antes de comer dijeron de irnos, porque comíamos fuera y en compañía de los otros dos matrimonios. Cuando llegamos al restaurante, tanto Carmen como Marta, fueron muy efusivas y se pusieron muy alegres. Contaban lo bien que lo habíamos pasado el fin de semana anterior, que no paramos de bailar y más cosas, omitiendo algunos “capítulos” de esa noche. En la comida me senté junto a ellas y estuvimos de broma, risas y algún roce que otro con las piernas y las manos, pero todo sin llamar la atención. La “risa” me dio cuando los dos abuelos hicieron un brindis conjunto, brindaron por su nieta y para que pronto le dieran un hermanito. Brinde con el resto y no quería mirar a nadie.

El único que dijo algo fue Juan Carlos, que decía que era muy pronto para pensar en más niños. La madre de Amparo se lo recrimino, porque decía que su hija si quería tener más y la madre de Juan Carlos lo refrendo. Amparo no dijo nada y se puso tan colorada y nerviosa como Juan Carlos. Luego vino la parte en la que se metían conmigo por no tener ni novia. Tampoco quise hacer ningún comentario y dejé que dijeran lo que querían. La noche anterior dormí poco, madrugue y conduje hasta Valencia, no es que estuviera muy agotado, pero en previsión a la salida nocturna que ya estaba programada, decidí darme una pequeña siesta. Aproveche que Juan Carlos y su mujer iban a su casa para que la niña descansase un poco, mientras el resto se iban a tomar algo por ahí. El camino a su casa hablábamos Juan Carlos y yo y ella nos ignoraba descaradamente. En el camino la niña se enrabieto y no había manera de que se callara, al llegar a su casa Amparo dijo que iba a su habitación a darle el pecho y a ver si lograba que se durmiese. Mi amigo quería que nos tomáramos un café y yo quería echarme un rato, aunque no durmiera.

- ¿Te has dado cuenta de cómo tienes a Amparo?

- Ya he visto que ni me habla, me ignora descaradamente, pero como no le he hecho nada malo, es un problema suyo.

- Macho, si es que ni la has dado dos besos cuando la has visto, has sido a la única que no has saludado. (Me di cuenta de que era verdad)

- ¡ES VERDAD!, no ha sido intencionado, que metedura de pata. Tratare de arreglarlo aunque no sé cómo.

- Si quieres ves ahora y le dices que no fue intencionado.

- No jodas tío, que ahora está dando de mamar a la niña y no es plan.

- Ante los demás tienes que disimular, pero entre nosotros no, es tu hija también y no más a ver nada que hayas visto ya.

- Deja, deja, esperare que salga.

- No te conocía esa faceta de miedoso (Me cabreo oírle decir eso)

- Yo tampoco conocía tu faceta de cornudo, ya estamos iguales (Se lo dije para devolvérsela)

- Estoy de acuerdo contigo, yo tampoco conocía esa faceta mía, pero la diferencia que lo he asumido y tú no lo asumes.

Llego Amparo y nos preguntó de que hablábamos porque teníamos cara de cabreo. El que tomó la palabra fue su marido.

JUAN C.- Nada que aquí mi hermano, me decía que desconocía mi faceta de cornudo y yo le decía que lo tenía asumido y que el no, porque es muy miedoso.

YO.- Sabes que lo has sacado de contexto, no he pretendido ofenderte y lo sabes.

AMPARO.- No te equivoques, que no se ofende y lo tiene asumido. Que lo hemos hablado tranquilamente.

Y.- Me parece muy bien que lo tengáis hablado. Oye Amparo, antes de seguir hablando mil perdones por no haberte saludado, ha sido imperdonable, pero que no fue con intención. (Mostro un indicio de sonrisa)

J.C.- A lo que íbamos, nosotros tenemos asumido todo ya. No nos asusta nada de lo que pueda venir. Lo único que ella no quiere ir pasando de mano en mano. Además los que le he propuesto han sido un no rotundo, porque dice que le tienen que gustar a ella.

Y.- Es que así tiene que ser. Lo primero que le tienes que preguntar es cuál es su tipo de hombre, que seguro que no lo has hecho.

J.C.- Es verdad no se lo he preguntado. Nena, ¿Cuál es tu tipo de hombre ideal?

A.- Alto, fuerte, dominante, que sepa cómo tratarme en cada momento, que no se crea que soy de porcelana, que no haga falta que le diga cómo tiene que hacerlo, resumiendo un perfecto CABRÓN (Cuando dijo esta última palabra me miro intensamente)

Viendo el cariz que tomaba la conversación y para evitar más tentaciones, dije que me iba a echar un rato. Los deje solos y me marche resoplando. Había esquivado una buena. Porque si hubiera seguido con ellos hubiera pasado algo. A Amparo el ser madre le había sentado muy bien, estaba mucho mejor que antes, se la veía más morbosa. Oí hablar a Juan Carlos por teléfono y deduje que era su madre, acabo la conversación diciéndole, “No que va no te preocupes, es por saber si veníais ahora, que nos íbamos a echar y como no lleváis llave por esperarme” luego se oyó poco más y se acabó la conversación, silencio en toda la casa y si se distinguía algún murmullo en la habitación de ello, porque las paredes eran muy finas.

Al rato oí en mi puerta que daban muy suavemente con los dedos y me hice el loco. Silencio. Murmullos. Silencio y nuevamente golpecitos muy suaves en la puerta, esta vez decían mi nombre, me preguntaban si estaba despierto y era Juan Carlos. Hice lo mismo guardé silencio. Estaba tumbado y solo con los slip. Volvió el silencio y unos minutos después, alguien como mucho cuidado abría la puerta, era Juan Carlos, se puso un dedo en la boca para que no dijera nada. Cerro se me acerco y le dije en voz baja pero con tono serio, “¿Qué coño haces aquí? No ves que no he querido contestarte cuando has estado llamando antes” me miro con una mirada distinta, nunca antes se la había visto y me respondió, “Estoy ejerciendo de cornudo y Amparo quiere que la folles” después de oírle eso sabía que todas mis buenas intenciones se habían ido a la mierda, mire a mi amigo diciéndole, “Mira que te lo advertí, dile a la puta de Amparo que por interrumpir mi descanso la voy a azotar hasta cansarme y luego veré si me la follo, pero antes, quiero que seas tú quien la prepare, quiero verla muy zorra y me la entregaras” ni me contesto salió disparado.

Tardaron un poco, pero oí como llamaban a la puerta y Juan Carlos abría la puerta, entro dio la mano a su mujer y joder como la traía, menuda imaginación tenía mi amigo, había acertado de pleno. Amparo venia solo con ropa interior de encaje, toda de color blanco. Medias, braguitas, porque eran mini, sujetador que no podía aguantar esos melones que se le habían puesto y UN VELO, todo era lo que llevo el día de su boda. Mi rabo se salió por la parte de arriba de mi slip, quedando la cabeza de mi capullo pegada a mi ombligo, estaba a reventar. Ella venia con cara de puta salida, pero muy en plan vergonzosa, que lo hacía muy bien. Juan Carlos la ayudo a darse la vuelta y el culo estaba prácticamente al aire, lo dicho eran una mini braguitas.

Me levante estire una mano y ella me dio la suya. La atraje hacia mí, le quité el velo. Como ya avisé a mi amigo, no iba a ser condescendiente, ahora no sería ni Juan Carlos, ni mi amigo. Le dije, “CORNUDO, desnúdala, que hay que darle un castigo primero” ella iba a decir algo, supongo que por lo de cornudo, pero le puse un dedo en sus labios para que se callara. Cuando su marido empezó a desnudarla, su expresión cambio, puso cara de zorra. Lo último que hizo fue quitarle las braguitas y le dije, “¿Huelen bien cornudo?” y Juan Carlos con voz cachonda me dijo, “Me ha puesto hasta cachondo” le dije que se desnudara mientras castigaba a mi puta. Le hice que lo hiciera delante de ella, que estaba a cuatro patas sobre la cama.

- Mira lo cornudo que es tu marido. Si esta empalmado solo de vernos. ¿Te das cuenta? (Le di varios azotes en su culo)

- Ah, ah, ah, ya me doy cuenta, es un cornudo.

- (Zas, zas, zas) Te gusta que lo sea ¿Verdad? (Zas, zas, zas)

- SIIIIII, me vuelve loca.

- (Zas, zas, zas) Estabas deseando esto y lo que viene, ¿A que sí? Díselo al cornudo.

- Si lo deseaba, te echaba de menos. El cornudo no me da lo que tú.

Juan Carlos tuvo que parar de hacerse la paja que se hacía, porque vi que se corría y eso que acabábamos de empezar. Mira cómo va a hacer el cornudo. “Cornudo ven y termina de desnudarme” se acercó se agacho y me quito el slip. El rabo quedo delante de su cara y Amparo se mordía el labio mirando a su marido, que la miro y ella le hizo un gesto con la cabeza, se metió mi rabo en la boca y su mujer soltó un gemido solo de verlo, le acariciaba la cabeza y le decía que verlo le ponía cachondísima y era verdad, me comió la boca muy ardientemente. No me escandalizaba, pero si me sorprendía porque siempre había sabido la opinión de mi amigo en cuestiones sexuales. Tuve que quitarle porque en algunos momentos me hacía daño y era por el nerviosismo, mezclado con la excitación. Amparo que tenía el culo bien colorado, pedía que le metiera el rabo, pero le dije que no le iba a follar el coño, que la iba a dar por culo. Trataba de convencerme y no cedía en mi empeño, le ordene a Juan Carlos, “Venga cornudo prepara el culo de esta zorra, cómeselo bien” era asombrosa la obediencia de Juan Carlos, que metió su morro entre las nalgas de su mujer.

Amparo ya aceptaba todo lo que le decía, lo único que me pidió, “Por favor ponme algo para que entre mejor, no seas malo” le conteste que me lo pensaría, pero no quise ser malo como ella decía. Cogí una crema que tenía para las manos y también cogí un condón. Ella al verlo respiro y me sonrió. Nuevamente tuve que hacer que Juan Carlos parara que se ponía el solo como una moto. Le pase la crema y el condón. Se me quedo mirando y esta vez su mujer que estaba cachonda como una perra le dijo, “No te quedes embobado, pónselo y luego le pones la crema y no tardes que mi culo no puede esperar más”, otra vez que Juan Carlos se puso más cachondo, le costó ponerme el condón, pero por los nervios y luego si no le vuelve a cortar su mujer más que untarme la crema me hacia una paja. Ella estaba a cuatro patas, pero cuando me subí a la cama, pego lo que es el pecho sobre el colchón y el culo quedo bien empinado. Cuando iba a empezar a follarla, suena un timbrazo corto en la puerta de la calle y nos quedamos parados, Juan Carlos va corriendo y vuelve corriendo, se pone a vestirse deprisa y corriendo, diciendo, “Joder, son NUESTROS PADRES, COÑO”

Amparo bufando de cabreo se iba a bajar y le di un azote bien fuerte, “Tu quédate como estas, que mi rabo no se va a quedar con el calentón, tu cornudo, abre los entretienes y que ella esta acostada con el niño, que no den voces y yo estoy echando la siesta, VAMOS VES” se quedó mirando a su mujer y se oyó otro timbrazo, Amparo le dijo “Ve, él es el que manda, te quiero”. Mientras oíamos voces como lejanas, empecé a follar el culo de Amparo, que se tapaba la boca con la almohada. Seguía teniendo el culo bien apretado, entraba bien y cuando ya está mi rabo metido dentro por completo, me quede parado y ella en voz muy bajita me pedía que me moviera, le di un pequeño azote y le dije, “No, serás tú quien se folle el culo” y al principio, empezó a moverse en círculos, pero poco a poco fue cambiando el movimiento.

Empezó un saca y mete ella sola, ella lo hacía muy despacio, como si alguien fuera a oír como entraba y salía mi rabo. El sonido de fondo eran algunas voces y la televisión. Me incline un poco sobre ella, lo suficiente para que una de mis manos pudiera llegar hasta su clítoris y eso la desato, porque se empezó a follar con violencia, los culazos que me daban eran monumentales, hasta que se quedó pegada a mi cuerpo apretando su culo y aunque la almohada lo anulo prácticamente se oyó un fuerte y prolongado gemido. Saque suavemente mi rabo y se veía su culito super abierto. Me quite el condón, mi rabo se guía completamente empalmado, me baje de la cama y me quede de pies delante de ella, que se sentó en el borde de la cama y se puso a hacerme una mamada, paro un momento y me dijo, “Deja que me siente encima de ti, túmbate, ya verás como no te arrepientes y te correes dentro, que no hay peligro” agarre su cabeza y la lleve de nuevo a mi rabo.

Mientras le decía en voz baja, “Te follare el coño y me correré en él, esta noche cuando salgamos, te follare donde vayamos y por eso no llevaras nada debajo”, me corrí de golpe sin avisar y ella se lo trago todo como buena glotona, estuvo un buen rato limpiándome bien el rabo, cuando termino me dio una de las imágenes más excitantes, que fue mirarme y pasarse toda la lengua lentamente por sus labios. Ahora entre susurros le dije.

- ¿Cómo vas a salir ahora? Porque no creo que vayas a salir con el velo, jaja.

- Jaja, que gracioso esta mi niño. Pues no quedaría bien. Que más de una le provocaría un ictus. Me pondré un pantalón corto y una camiseta de Juan Carlos, que en este armario hay alguna. (Efectivamente abrió y se colocó lo que había dicho)

- Ves como no tenía que venir a quedarme en vuestra casa.

- Pues yo lo estaba deseando, pero me he dado cuenta que lo mismo tu amigo lo deseaba más. Y ahora que caigo, lo de esta noche lo decías en broma, ¿Verdad?

- Te puedo asegurar que no lo he dicho en broma, lo único que no sabrás es cuando te voy a follar, si en la cena, en las copas. Estarás atenta a una seña e iras a los aseos de donde estemos.

- Tu estas muy loco.

Salí yo primero y al llegar al salón saludé de nuevo a todos los presentes y ellos a mí. Unos cinco minutos después salió Amparo fingiendo que se acababa de despertar y con los pelos revueltos, nos regañó por el ruido. Juan Carlos se acercó y le dio un leve morreo, por su cara casi se corre. Ella se fue a la cocina y Juan Carlos detrás, al volver los dos, Juan Carlos me miraba con ojos encendidos pero llenos de deshonestidad. Sin embargo Amparo los tenia de golfa. Su marido se sentó en un sillón y ella en el reposabrazos, me miraba mientras acariciaba la cabeza de su marido y me decía menudo zorrón la mosquita muerta.

En cuanto pudo y nos quedamos apartados de los demás Juana Carlos se me acerco, “Oye ya me ha dicho Amparo lo que pretendes esta noche y entiéndelo, pero eso no se puede” mi respuesta fue seca y directa, “OK vosotros mismos” sé que esperaba que hubiera puesto alguna pega, que le hubiera tratado de convencer de lo contrario, pero no lo hice. Desde ese mismo instante empecé a “tontear” más con Marta y con Carmen, que entraban más al juego. Lo que llevaba a que Amparo pusiera malas caras. Nos fuimos de cena y ya hice yo por estar cerca de Carmen y Marta, no me resulto difícil. La cena fue bastante rápida y paso como la otra vez. Suegros y consuegros se marcharon a casa con la niña y el resto nos dispusimos a ir de marcha. Fuimos al mismo sitio. Esta vez sí venia el marido de Carmen, ni en la discoteca perdió su estado anodino. Se pego a Paco y Juan Carlos.

Marcelo que así se llamaba el marido de Carmen, era muy anodino, pero bien que el daba al codo, parecía que venía de recorrer el desierto. Los comentarios de Carmen y Marta me dejaron claro que era muy habitual en ellos, porque según ellas no había fin de semana, ya fuera en casa de uno o de otros, al final de la noche se tenían que quedar allí a dormir de la borrachera que se cogían sus respectivos como ellas lo llamaban. Eso sí, durante la semana ni una cerveza. Nosotros bailando y aunque costo Amparo también se animó y allí estaba con las tres. En uno de esos roces del baile toque el culo de Amparo y note que llevaba bragas, le dije al oído, “Me has defraudado, me tendré que buscar a otra para follar” me echo una sonrisa como de desprecio, como diciéndome, iluso, con quien vas a follar.

Empecé mi avance con las dos maduras, pero me decante en un principio por Carmen, porque era su tía, le daría más rabia. Carmen no se cortaba para nada y en cuanto noto mi rabo empalmado su entrega fue mayor. La situación se puso de tal manera que Amparo, entre cabreada, asombra y escandalizada le recrimino a su tía, “Tía, que te estas pasando, que estas casada, que ya eres mayorcita y sobre todo que tu marido y tu familia están aquí, CÓRTATE” y Carmen que estaba bastante encendida por su calentura le dijo, “Hija no seas aguafiestas que no pasa nada, solo estamos pasándolo bien, no seas mojigata, parece mentira que tengas la edad que tienes”, la cara de Amparo se congestiono más y quiso volver a recriminar a su tía, quien la corto en seco diciéndola, “Oye, ya bien, soy tu tía y no me vas a decir lo que puedo y no puedo hacer, si no te parece bien, ya sabes lo que tienes que hacer, irte a sentar con los hombres o hacer como la otra vez, irte a casa”

Amparo se fue a sentar y nos quedamos nosotros bailando, las dos me vacilaban provocándome y yo me dejaba querer. El ambiente era muy bueno, porque además las dos sabían que me había follado también con la otra y esa complicidad lo hacía más morboso. A las dos en distintos momentos les dije lo mismo sin que la otra lo supiera y como si fuera un secreto, era que cuando les hiciera una seña, quería decir ir al aseo a follar. Estando las dos de acuerdo. Eran dos “artistas” hacían beber a los maridos, aunque a Marcelo no le hacía falta ayuda. El que estaba más castigado era Juan Carlos, también porque nunca había sido bebedor. Me acerque al oído de Amparo para contestarle a una pregunta que me hizo, pero en vez de decirle lo que ella esperaba, le lamí la oreja y le dije, “que pena que no quieras follar” puso una cara de compromiso como si nada hubiera pasado.

Era el momento apropiado, hice las dos señas acordadas a Carmen y Marta, me levanté y me fui. Justo en ese momento Marta dijo que iba a la barra, que era un camino distinto al que yo llevaba. Me quede mirando en el pasillo de los aseos. Vi como Marta daba la vuelta para ir hacia los aseos y también vi como Carmen venia en mi dirección. Las dos al verse llegar y yo esperando se echaron a reír y me dijeron que era un “cabroncete”. Marta se nos quedó mirando, pero más a su prima y pregunto, “Bueno y llegados a este extremo qué hacemos, ¿Lo echamos a piedra, papel o tijera? o ¿Qué hacemos?” y fue Carmen quien sin decir nada marco el rumbo, me agarro de la muñeca y le dijo a su rima, “Vamos y no perdamos el tiempo” y nos fuimos a los aseos de mujeres. No vimos a nadie, pero si se oía a varias que hablaban prácticamente a voces, cada una desde su reservado.

Nosotros nos metimos en uno que estaba abierto. No era muy grande pero tampoco estábamos incomodos los tres. Nos teníamos que aguantar las risas, sobre todo ellas porque se veía que era la primera vez que se les daba esa situación y los nervios afloraban. Según empecé a acariciarlas, las risas nerviosas fueron desapareciendo y cuando todo cambio, fue cuando besé a Marta que la vi más nerviosa, el morreo que nos dimos fue de órdago. Luego se lo di a Carmen que no quiso quedarse atrás. Las dos me iban tocando y note cuando entre las dos me sobaban el rabo y como me desabrochaban el pantalón entre las dos. Quise que nos besáramos los tres a la vez, pero no lo logre. Eran remisas a acercar sus bocas a ellas mismas. No forcé nada, de momento.

Marta se sentó en el váter y empezó a comerme el rabo, lo hacía muy tranquila pero Carmen estaba más incómoda estando de pie. Si me lamia una la otra se apartaba, era un coñazo tanto escrúpulo. Hice que le hiciera un sitio a Carmen y se sentaron las dos, pero seguían igual, con cada mano agarre una barbilla, levante sus caras y les dije en voz baja, pero serio, “Os dejáis de tonterías o me salgo de aquí, no sé a qué viene tanta necedad” agarre sus cabezas y las acerque a mi rabo, ahora seguían con algo de escrúpulos, porque cada una me lamia el rabo por un lado pero sin tocarse. Hasta que las di otro achuchón con mis manos, para que lamieran el capullo y allí hubo algún roce de lenguas y alguna retirada instintiva, pero al final prevaleció la calentura y ya no me hacía falta hacer nada, sus lenguas se tocaban ya sin problemas, se les escapaba alguna risa vergonzosa pero seguían. Les daba hasta igual oír entrar y salir mujeres.

Ya fuimos cogiendo un buen ritmo y sin nada de tonterías. Carmen quería ser la primera en ser follada, pero cambie el orden, porque para lo que quería veía a Carmen más lanzada, con menos prejuicios. Por eso quise empezar con Marta. Que se levantó y no le quedó más remedio que apoyarse sobre los hombros de su prima. Le metí el rabo y se aguantó el decir nada, pero se notó que el gusto. Hice que Carmen me diera la mano y le dije, “Venga ayuda a tu prima, que lo estas deseando” y lleve su mano al coño de Marta. Se hizo la remilgada uno segundos y luego se puso a tocarla. Marta que no había mostrado el más mínimo rechazo, se limitó a bajar la cabeza y a moverse más. Agarre su melena y tire para atrás, para que quedara encarada a Carmen, que la miraba con mucha lujuria. Carmen estaba muy excitada porque tocaba sus tetas por encima de su ropa y sus pezones estaban duros y grandísimos.

Carmen de pronto e inesperadamente dejo de tocar el coño de su prima, le agarro la cara con las dos manos y empezó a tratar de besarla, su prima se quiso resistir pero al final se dejó llevar y se daban unos morreos inmensos y volvía a tocar a su prima. Pararon de besarse y Marta estaba a punto de correrse y cuando lo iba a hacer le pidió a su prima que la besara, se fundieron en un gran beso y se corrió brutalmente. Carmen no la dio ni un respiro, se levantó y la quito. Estaba chorreando y quería follar, cambiaron las posiciones y mi rabo entro suavemente en su coño. Marta le desabrocho toda la delantera y sin más se puso a comer esas grandes tetas. Carmen acariciaba su cabeza mientras me la follaba.

De pronto nos llevamos un susto enorme, porque sonaron unos golpes en la puerta y era Amparo, “¿Estáis ahí? ¿Qué hacéis? Abrirme” ninguno decía nada, hasta que hablo su tía. “Amparo, ahora no puedo abrirte, que estoy haciendo mis cosas. Luego hablamos, vete con los demás” y ella dijo “No me jedáis que sé que estás ahí con Pelayo” le hice una seña a Carmen de que no hablara más y seguimos a lo nuestro. Pero Amparo cada vez se ponía peor, no paraba de dar golpes. Carmen ante el cariz de la situación le dijo, “Vale ahora salgo, pero espérame fuera, si abro la puerta y estás ahí, la vuelvo a cerrar” ella dijo que vale y nos arreglamos, Marta se quedó dentro, si no la había descubierto no quería que se enterara. Salimos los dos y Amparo estaba en plan moralista, “De verdad tía como me has defraudado y tú, vergüenza te tendría que dar liarte con una mujer mayor”

Me moví para que nos apartáramos de allí y así pudiera salir Marta. Efectivamente Marta logro salir sin ser vista. Al final tanto su tía como yo la cortamos en seco y Amparo se fue muy cabreada y nosotros nos quedamos a medias. En un momento se llevó a Juan Carlos aparte y vi como hablaban, mi amigo miraba en nuestra discreción y mientras oía a su mujer, tenía un leve movimiento de cabeza, en plan resignación. La verdad que esperaba que se marcharan y así tener el campo libre, pero no, aguantaron hasta el final. Esta vez me toco ir con ellos en el taxi. Íbamos todos muy callados y Amparo me miraba de reojo, sé que esperaba que dijera algo, pero me limite a mirar mi móvil y a sonreír. Veía que eso la cabreaba más. La realidad que tenía un calentó encima exagerado.

Al llegar a su casa entramos con mucho sigilo y sin hacer nada de ruido para no molestar a los padres. Yo me fui a la cocina a tomar un vaso de leche, Amparo dijo que iba a llevarse a la niña a su habitación y Juan Carlos se vino conmigo, lo primero que me soltó, “Tío ya te vale, mira que zumbarte a la tía en los baños, ¿Es que no tenías a otra? Menudo disgusto que tiene Amparo, porque le preocupa que su tío se entere” mi contestación fue muy sincera, “Juan Carlos, que no ha sido por eso, esta cabreada porque no era ella. Se cree que soy de su exclusividad y además la tía ya sabe lo que se hace. Y tú de verdad, ¿Crees que el marido no sabe cómo es su mujer?” Juan Carlos me decía que no quería entrar en discusiones, que posiblemente tendría razón, pero que no sabía. Vino Amparo que ya estaba cambiada y traía una bata puesta, nos dio las buenas noches y le dijo a su marido que no hiciera ruido cuando fuera a acostarse. Nada más irse le dije, “Amigo esta noche por culpa de tu mujer me he quedado a medias, así que ahora me lo va a pagar ella” Juan Carlos con cara de espanto me pregunto, “¿Qué me quieres decir con eso?” puse una sonrisa malévola y le dije al oído acercando mi boca, “Que ahora mismo voy a ir a follármela y tú te quedaras en mi habitación”

Me encamine a mi habitación y mi amigo venia detrás tratando de hacerme ver que no era el mejor momento, estando sus padres y sus suegros. Me quede en pelotas delante de él y al ver mi erección le dije, señalando mi rabo, que alguien lo tenía que solucionar y para calmarle le hice ver, que nadie podría oír nada, al estar las otras habitaciones más apartadas. Con cierta resignación y mucha calentura, Juan Carlos me dijo, “No la conoces, te va a mandar a tomar por culo y no quiero un escándalo. Así que si se enfada hazme el favor de salir” le volví a mirar esta vez con indulgencia, “¿De verdad crees que la zorra de tu mujer me va a echar?” y el muy seguro me dijo que si, vi que lo decía muy convencido, tanto que hasta dude de mi opinión.

Me fui a la habitación con un pantalón corto y una camiseta como únicas prendas. Abrí la puerta con mucho cuidado y me dirigí a la cama. Antes de meterme en ella me desnude completamente. Cuando entre la vi tumbada de lado, mirando hacia la cuna y de espaldas a la puerta y a mí. Lo pude ver porque había una pequeña luz para la niña, una luz muy tenue. Al oírme y pensando que era mi amigo, dijo, “Y mañana Juanca, hazlo como quieras, pero que tu amigo se vaya, buscar cualquier excusa, que se vaya al hotel con sus amiguitas”, levante la ropa de cama y me acosté. La toque y llevaba un camisón cortito. Nada más notar mis manos levantando más su camisón me dijo secamente “Estate quieto, que hoy precisamente no está el horno para bollos, así que olvídate o ves a chupársela a tu amigo”, me costaba no reírme, menudo cabreo que tenía.

Me fui acercando a su espalda y me preparé para colocarle el rabo entre las piernas, pero también para agarrarla y que no saliera corriendo. Ya estaba preparado y metí por detrás el rabo entre sus muslos, no llevaba bragas y lo note enseguida, igual que ella noto que no era el rabo de su marido y antes de que pudiera reaccionar le dije, “Está bien zorra, mañana me iré, pero esta noche te voy a follar sin descanso y me da igual lo que digas” no me mando a tomar por culo, ni tampoco monto ningún follón, simplemente y sin girase me decía, “Por favor, no es el momento, hay mucha gente en la casa, cualquiera nos puede oír, además no quiero nada contigo. Si hubo algo alguna vez esta noche se acabó” seguía diciendo muchas más cosas, pero lo que era un hecho, es que mi rabo cada vez estaba más mojado por su coño. Moví mi cuerpo para que el rabo fuera de atrás para adelante, así durante bastante rato y en su momento justo, encaje mi capullo en su coño, pero sin hacerlo del todo, se tensó, se le escapo un gemido y cuando sentí como colocaba el culo hacia atrás, para darme facilidades en mi penetración, me pare, no continúe, pero no me salí.

“¿Ahora qué es lo que quieres puta? ¿Quieres que te meta el rabo hasta el fondo? Lo que sea me lo tendrás que pedir y si no me marchare” le dije, aunque sabia de sobra la respuesta. Ella no me decía nada y entonces hice el paripé de hacer que me iba a ir, seguía sin decir nada, pero echo un brazo para atrás y me agarro mi culo, indicación de que me quedara. Le dije que eso no me valía, que quería oírla y entonces con la voz entrecortada me dijo, “Te tenía que haber hecho caso, era a mí a quien tenías que haberte follado en los baños y me vuelve loca que me hagas sentir tan puta, FÓLLAME” me puso cachondo y empecé a follarla, lo hacíamos en la posición de cucharita y mientras sobaba bien sus tetas y sus pezones. Le dije que se tocara para mí y me obedeció en el acto.

Mientras me la follaba le contaba lo que me había dicho Juan Carlos de que me iba a mandar a tomar por culo y me dijo, “Yo soy inocente, pero el mucho más, que sabrá el” y las palabras cada vez se le entrecortaban más y nuestros movimientos iban en aumento, pego su culo contra mí, respiraba de forma acelerada y la embestía porque sabía que se iba a correr y vaya que se corrió. No quería correrme todavía, por lo que hice que se pusiera encima y nos pusimos a hacer un 69. Que delicia de mujer, como se entregaba y pude percibir como alguien abría la puerta y echaba el cerrojo. Amparo paro de comer mi rabo y dijo, “Ya estabas tardando cornudo, sabía que no aguantarías sin vernos, anda acércate” y ella se incorporó pero sin quitarse de mi boca, note una boca que no era la suya, ella le animaba, “Vamos cornudo, cómetela, métetela más, como me pone viendo cómo te comes un pollón, aaahhh, que guarrete que eres, sigue, ordéñalo que estás loco por que se corra en tu boca y te llena de leche” ella según hablaba se ponía más cachonda y me pegaba con más intensidad su coño en mi boca, era un rio y Juan Carlos no se quedaba atrás, era oír a su mujer y ponerse como un loco con mi rabo.

No quería correrme en la boca de mi amigo, quería correrme en el culo de Amparo, Amparo dejo de hablar y se empezaba a tensar todo su cuerpo, ya conocía de sobra cuando se iba a correr y no se pudo aguantar, se corrió de tal manera que no me pude quitar y tampoco aguantar, me corrí en la boca de mi amigo, que no despego su boca de mi rabo. Amparo que se había corrido ya y se dio cuenta le decía, “Vamos putita cómela bien, no le dejes escapar ni una gota y ven a besarme” y cuando él se quitó, ya se había quitado también Amparo de encima mía, le garro la cara y se comieron la boca. Cuando terminaron Amparo muy caliente le dijo a su marido, “Que ganas tengo de ver cómo te rompen el culo, para que seas tan puta como yo”, Juan Carlos no dijo nada, se limitó a comerle la boca de nuevo.

Juan Carlos una vez estamos reposando todos, le dijo a su mujer con mucha complicidad, “Que puta que eres, nunca imagine que lo fueras tanto” ella se echó una sonrisita y yo le replique, “Lo que tú dices de que es tan puta, solo es la punta del iceberg, tu mujer es mucho más puta aun, solo falta emputecerla un poco más y saldrá todo” ella me decía que era un exagerado y que más no se podía ser, le decía que se equivocaba, pero que no era el momento, Juan Carlos no hizo ningún comentario. La celebración fue como la seda y todo acabo perfectamente. El día que me marchaba, Juan Carlos me dijo que antes de irme quería hablar conmigo y lo que hice fue despedirme de todo el mundo antes de la hora que tenía prevista y Juan Carlos se bajó conmigo a acompañarme al coche y aprovechamos para tomar algo y hablar.

- Desde anoche llevo dándole vueltas a algo que dijiste.

- Pues amigo al grano, que no hay mucho tiempo y confianza tenemos de sobra y mucho más que antes.

- ¿De verdad crees que Amparo puede ser aún más? Ya me entiendes.

- Jaja, era eso. Pues yo creo que sí, la veo potencial, entrega y muchas ganas. Eso te pasa por abrir la puerta.

- Llámame pervertido o enfermo, pero me gustaría hacerlo realidad y quisiera que fueras tu quien lo consiguiera. Quiero verlo.

- No te voy a llamar nada, porque me lo llamaría entonces a mí mismo. Lo único que te digo que ese es otro camino “peligroso” porque hay que estar muy preparado. Y no sé si sería lo mejor ni para ti ni para ella.

- Por mí no te preocupes, que sabes que si en algún momento no me gustase, lo diría y lo cortaría. Ahora si lo dices porque a Amparo no le vaya a gustar, entonces te entiendo.

- Estoy muy convencido de que tu mujer si pusiera algún reparo, seria por apariencia, pero en cinco segundos estaría haciendo lo que fuera.

- Pues vamos a intentarlo, le daremos una sorpresa. Vente un fin de semana y ya está.

- Déjame que lo piense, pero si lo hiciéramos seria en Madrid, lejos de ojos que nos pudieran conocer y para que así estuvierais más tranquilos.

- Mira eso es buena idea. ¿Pero para cuándo?

- Déjame que lo prepare, pero ya te digo que no será para ya, paciencia, mucha paciencia.

Quedamos en eso y cuando me fui ya iba pensando durante todo el viaje en preparar algo, no tenía ninguna duda, pero quería que fuera algo especial, morboso, que no se esperase en ningún momento nada de lo que pudiera suceder. Tenía que ser todo un abanico de sorpresas. Había que tomarse un tiempo en preparar todo muy bien. Por lo menos tenía que desarrollarse en dos días. Por ejemplo un viernes y sábado noche.

Este relato va dedicado a Whbonny y su hermosa mujer.

Aun sabiendo que tendré más de una crítica, Whbonny a tu mujer le digo que, la felicidad de un cornudo pocas personas la entiende, porque hay mucha falsedad y la gente no es sincera. Muchos se “indignan” por ver a su esposa interactuar libre y alegremente con otros hombres, aunque en el fondo están cachondos. Solo el que es cornudo consentido sabe, entiende, disfruta, goza, se llena de placer viendo a su mujer con otro. Así que esposa de Whbonny, no pierdas el tiempo, haz disfrutar al cornudo de tu marido y tu gozaras como nunca lo imaginaste. Solo piensa en el momento que te estén follando y veas la cara de tu marido. ¿Te lo imaginas?
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Relato Erótico : Entregué el culo por culpa de tus celos

Elena es una esposa fiel y enamorada, pero a causa de los celos enfermizos de su marido se ve obligada a serle infiel tres veces... ¿Un trío cuenta como una o dos infidelidades?

Relato Erótico : Entregué el culo por culpa de tus celos

Relato Erótico : Entregué el culo por culpa de tus celos 

Nos casamos hace ocho años, Javier tiene 36 años y yo 30, desde que éramos novios mi marido me celaba de manera enfermiza, mi madre me lo advirtió: - No te cases con un hombre celoso, como tu padre – pero los hijos nunca hacemos caso, creemos que el amor puede con todo, que más adelante cambiará, que voy a poner todo de mi parte para que no haya problemas, pero Javier me inclinó a serle infiel, tres veces y no sé si siga haciéndolo porque sus celos van en aumento.

Cuando me casé yo era una flacucha insignificante, usaba lentes y me vestía fatal, y no es que mi marido fuera un Dios griego, pero comparado conmigo, era muy superior, todos en su familia le decían que podía encontrarse una mujer más atractiva, pero ya se sabe, el amor no acepta consejos. ¿Por qué me celaba si era insignificante? Bueno, primero porque tengo un carácter chispeante, segundo porque soy muy inteligente, me recibí como abanderada de mi colegio y con honores y, por último, dicen que tengo un rostro muy bello.

Sus celos son insoportables, en una ocasión me sacó del pelo literalmente porque estaba bailando con un primo suyo, el bochorno se recuerda hasta la fecha en su familia. Otra vez, un chico de España me pidió amistad por Facebook, nos intercambiamos algunas fotos, nada indecentes, él se enteró y me obligó a cerrar mi Facebook y la peor fue que, Walter, el hombre que me quitó la virginidad… y yo de bruta se lo conté… lo fue a buscar a su casa, Walter ya estaba casado y le dio una golpiza tremenda delante de su familia, y mi ex sin saber por qué, le tuve que pedir que no lo denunciara para evitar la cárcel de Javier.

Lo peor para mi marido fue que cuando tuve mi primera hija, mis atributos crecieron de forma sorprendente y eso mejoró cuando tuve a mi segundo niño, ahora tenía unos senos muy apetecibles y las nalgas me crecieron armónicamente, haciendo que mi culo fuera admirado por muchos hombres y por qué no decirlo, por algunas mujeres también, mi autoestima creció y ahora ya me sentía una mujer más segura.

En un examen que me hice de la vista, el oftalmólogo me sugirió que usara lentes de contacto, compré unos grises que se me miraban preciosos en contraste con mi piel morena, Javier puso el grito en el cielo, pero yo ya tenía carácter y me los dejé, pero las cosas fueron peor para Javier, que cuando entré a trabajar de secretaria de gerencia al Banco donde actualmente laboro, me exigieron que vistiera a la moda con ropa muy fina y tuve que mejorar mi imagen, de aquella flacucha ya no quedaba nada, ahora era una mujer muy atractiva.

Cuando teníamos intimidad me preguntaba que dónde había aprendido a hacer sexo oral, que por qué me movía de tal forma, que quién me había enseñado, que tal posición era de mujeres de la calle, en fin, me volví una momia en la cama y lejos de molestarle, estaba feliz, cuando yo era cariñosa y le decía: - Así, papito, dame más – Me decía que a saber a cuantos le había dicho lo mismo.

Antes de que naciera la nena tuvimos un pleito que casi termina en divorcio ¿Por qué no le hice caso a mi mamá? Pero tiene dos grandes cualidades, una: sabe pedir perdón de la manera más tierna posible y lo perdoné y la segunda: está muy bien dotado y eso lo agradece cualquier esposa, para volver con él, le dije que me dejara gozar de mi sexualidad, que me dejara expresarme como a mí me gusta, afortunadamente, a pesar suyo, me dejó ser una mujer ardiente y ahora gozo de unos orgasmos magníficos.

A mí nunca se me había atravesado la idea de serle infiel, cuando volví a abrir mi Facebook, volvió a poner el grito en el cielo, pero igual seguí, era mi más fiel seguidor, empezó a husmear en mi teléfono, y en mis redes sociales encontró el nombre de un compañero de trabajo con el cual nos mensajeábamos constantemente, una tarde sorpresivamente fue por mí al trabajo, yo salí feliz a saludarlo y no se movió de ahí hasta que le presenté a Vinicio, ya en casa me hizo un interrogatorio digno de la CIA. A mí ni me gustaba Vinicio, pero su nombre lo oía todos los días, por culpa de Javier, me empecé a fijar en él, como ya teníamos dos años trabajando juntos, nuestra amistad creció y la confianza nos llevó por caminos peligrosos, un día a la hora del almuerzo me dijo que tenía serios problemas con su novia, inocentemente le dije que me contara y Vinicio me soltó que su novia no lo aguantaba en la cama porque era muy vergudo (esa palabra usó)

Esa misma noche me duché y me puse mi mejor lencería, quería seducir a mi marido y cuando lo tuve a mi alcance, me prendí de su enorme pene, me encanta metérmelo a la boca… y sé que es bien dotado, porque antes de casarme, me acosté con varios chicos y ninguno tenía el grosor ni el largo del pene de mi marido… ah, qué cosa más rica, le estaba lamiendo las bolas y le masturbaba ese enorme palo, cuando no sé por qué, pensé en el miembro de Vinicio, fue tal la excitada que me pegué que me tragué su verga y sentí chorros de semen bañar mi carita, Javier solo me comentó: -¿Cómo que hoy estabas más caliente de lo habitual? – Afortunadamente se recuperó rápido y me penetró con su enorme herramienta, cuando estaba a punto del orgasmo, otra vez esa imagen del “vergudo”.

A los pocos días, Vinicio me cuenta que su prometida lo había mandado a volar porque la dejó sangrada, a mí me pareció exagerado, él me dijo que era verdad, que tuvo ese problema con todas sus ex, yo lo molestaba y de apodo le puse: Hulk, me burlaba de él cada vez que podía y una tarde al salir del trabajo, veo en mi WhatsApp una foto de su miembro bien parado, pude notar que se la había tomado en el baño del banco, en un principio pensé borrarla y perderlo como amigo, pero lejos de eso, volvía a ver la foto, era muy parecido al pene de mi esposo, un poco más largo, quizás… no sabía que hacer… horas más tarde recibo un mensaje: - Perdóname – Eso era imperdonable, si mi marido no fuera tan celoso se lo contaba, pero era capaz de matarlo, sin exagerar.

Pasaron varios días y yo evitando a Vinicio, en eso llega a mi oficina, cierra la puerta y:

VINICIO: Tenemos que hablar, sé que fui un verdadero patán contigo, ya te pedí perdón ¿qué otra cosa debo hacer para recuperar tu amistad? Por favor, Elena, dímelo, solo tú sabes la causa de mi tormento, ya no sé qué hacer, te lo juro.

YO: Tienes razón, debemos hablar y comportarnos como adultos, acepto tus disculpas, pero el problema no es ese, me lo merezco por todas las burlas que le hice a tu miembro… ¿Qué piensas hacer? No te puedes resignar a que todas las mujeres te rechacen por el tamaño de tu pene.

VINICIO: Ya probé hasta con prostitutas y nada.

YO: Perdón que te lo diga, pero Hulk anda todo el día despierto.

VINICIO: No lo puedo evitar, me masturbo todos los días, pero no se me baja. Y por favor no le digas Hulk, que me hace sentir peor.

YO: Perdón.

VINICIO: Espero que hayas borrado la foto que te mandé, si la ve tu esposo, me mata.

YO: Te mata, seguro, me preguntó si eras casado y como sé que eso lo puede investigar, le dije… perdón, Vinicio… le dije que eras gay… discúlpame.

VINICIO: Si con eso salvo la vida… no te vayas a molestar conmigo, pero… ¿No te parece que mi pene es anormal?

YO: …no …la verdad …mi esposo lo tiene casi igual al tuyo…

VINICIO: ¿De verdad? ¿Y lo aguantas todo?

YO: Todito.

VINICIO: ¿Y no te lastima?

YO: Nadita.

VINICIO: Dichoso, lástima no haberte encontrado antes que él.

YO: De verdad, lamento mucho tu problema… no sé cómo ayudarte.

VINICIO: Yo sí… pero…

YO: ¿No estarás pensando que me convierta en tu amante? Yo nunca le he sido infiel a mi marido, además lo amo.

VINICIO: …solo una vez, por favor… déjame sentirme un hombre normal, no un monstro… será nuestro secreto… te juro que no lo sabrá nadie… por favor, Elena, por favor…

YO: …deja de tocarte esa cosa… me pones nerviosa…

VINICIO: ¿No me la quieres tocar?

Y esa fue mi perdición, me tomó de la mano, se sacó la verga y la llevó a su tremenda erección, yo estaba hipnotizada masturbando aquel mástil que tantas veces había visto en la foto, Vinicio se levantó de prisa y le echó llave a la puerta, luego se sentó en mi escritorio, delante de mí, con sus piernas jaló mi silla de rodos y mi boca quedó a centímetros de semejante manjar… pues no tuve más que abrir la boca y empezar a chupar esa cabeza morada, pasándole la lengua por todos lados… realmente estaba gozando esa mamada, pero el idiota de Vinicio me la dejó ir de un solo puyón, y tosí como tísica, me la saqué y fui corriendo al baño a vomitar, al volver le dije que era un animal, que no sabía tratar a las mujeres, que se fuera de mi vista para siempre.

Pero lejos de eso me tomó de las nalgas y empezó a manosearme, yo le decía que me dejara, pero mi mano ya tenía agarrada su verga, me suplicó que me la quería meter, yo le decía que no, pero ya tenía la tanga en las rodillas, me inclinó sobre el escritorio, se escupió la paloma y me la metió hasta adentro, tuve que ahogar un grito de dolor para no causar sospechas, pero me zafé como pude:

YO: Mira, animal, tu problema no es que estés vergudo, como tú dices, tu problema es que eres una bestia, déjame que te enseñe cómo tratar a una mujer, con qué razón nadie te aguanta, acuéstate en la alfombra y quítate los pantalones.

VINICIO: Que rica se te ve la cuquita, toda rasuradita.

YO: La tengo igual que todas, estúpido, déjame que yo haga el trabajo, me voy a sentar en Hulk, pero no te vayas a mover hasta que yo te diga.

VINICIO: Lo que tú digas, mamita.

Le agarré su enorme garrote y lo guie a la entrada de mi empapada cuquita, poco a poco me fui metiendo esa víbora que me quemaba por dentro, cuando iba por la mitad, Vinicio me la metió toda, juro que sentí que me salía por la boca, le pegué una bofetada y le advertí que si lo volvía a hacer, lo dejaba con esa calentura, el pobre no podía ni hablar de lo tembloroso que estaba, otra vez empecé de nuevo a tragarme su anaconda, fui despacio, me sentía llena, completa y por qué no decirlo: muy caliente, fui bajando poco a poco y cuando sentí sus testículos en mis nalgas, le pedí que se quedara quieto, nunca nadie había llegado hasta mi útero, era delicioso, quizás por el enorme placer de su tamaño y por el dolor que me provocaba, empecé a subir y bajar, al cabo de unos minutos le pedí que se moviera, lo hizo como un taladro, otra vez le llamé la atención, le dije que lo hiciera despacio y cuando yo le pidiera más acción, entonces que me penetrara con todo.

No sabía cómo había llegado hasta aquí, pero mi primera infidelidad la estaba disfrutando al máximo, yo misma me desabotoné la blusa y el sostén y dejé que me chupara mis erectos pezones, me encantaba mi papel de maestra de sexo, empecé a moverme como batidora, Vinicio se dio cuenta y empezó a darme verga con todo, yo trababa los ojos, llena de lujuria, él me amasaba las nalgas y me mordía los pechos… en eso suena mi teléfono y veo que era mi marido, Vinicio se dio cuenta y me dijo que le contestara, pero ya me sentía muy mal por serle infiel, como para encima contestarle con una verga ajena adentro de mi panocha.

Luego me puso de perrita hincada sobre mi silla de rodos y me metió su verga de un solo puyón, yo protesté y me zafé, le dije que aprendiera a coger, que no fuera tan ansioso, que coger era un arte que se debe hacer poco a poco, él temblaba de la calentura, me volví a hincar y ahora sí me la fue metiendo sin ansiedad, sentía como las paredes de mi cuquita iba tragando verga, después de varias metidas y sacadas me la fue metiendo hasta que sentí sus pelos en las nalgas, que delicia sentirme tan llena de verga, empecé a mover el culo y yo misma me hacía para atrás… de pronto siento una descarga eléctrica que me recorrió todo el cuerpo en un delicioso orgasmo.

Pero Vinicio quería más, ahora quería mi culo, a nadie le había permitido darme verga por el culo, ni siquiera a mi marido… se lo negué, si la cuca me la tenía irritada de tanta pija, no quise ni pensar como me quedaría el culo, él me rogaba y yo le decía que ni lo pensara, en eso me mete un dedo dentro del culo, yo me enojé y le dije que NO, que no debería obligar a una mujer cuando dice que NO, Vinicio me pidió disculpas y me rogó que lo hiciera terminar, yo abnegada me hinqué y le mamé la verga, el muy burro me taladraba la boca, yo iba a protestar cuando me agarró la cabeza y me llenó la boca de leche, yo tosí por la ahogada que me dio.

Luego de que me fui a asear, me agradeció la cogida, me dijo que ninguna mujer lo había aguantado como lo había hecho yo, que por fin le había metido la verga hasta el fondo a una mujer y que rico que yo la había aguantado, me dijo que todo sería perfecto si le daba el culo, le dije que estaba loco, que esa fue la última y la única vez que me iba a coger, que ya le había dado bastantes lecciones de cómo tratar a una mujer, no pude cumplir mi promesa del todo, otras veces le volví a mamar la verga, pero no me dejé volver a coger.

Con mi marido los celos iban de mal en peor, me dijo que lo había engañado, que Vinicio no era gay, que lo había investigado y que ahora salía con una chica bastante guapa, me enseñó fotos, no tuve más remedio que reconocer mi mentira, pero le dije que él me había obligado a mentirle a causa de sus celos, que Vinicio era nada más que un compañero, si supiera la verdad… luego del ataque de celos, me cogía delicioso, y yo pensaba en la enorme pija de Vinicio, a veces me imaginaba que se la mamaba a Vinicio mientras Javier me cogía y tenía unos orgasmos muy intensos.

Venía su cumpleaños y yo le iba a preparar una fiesta sorpresa, pero como que se las olió, porque me dijo que no quería ver a su familia, que tenía vergüenza después de haberme llevado del pelo por culpa de su primo, le dije que tenía que demostrarle a su familia que ya había cambiado, le aconsejé que él mismo llamara a su primo y que lo invitara a su fiesta, dudó mucho tiempo, pero por fin lo hizo. Vino toda su familia, lo llenaron de regalos, mi suegra me preguntó si de verdad ya había cambiado, yo le dije que sí, que viera como hablaba con su primo Luis.

A media fiesta mi suegro le trajo mariachis, la fiesta se prendió, entonces me sorprendí cuando Javier me pidió que bailara con su primo Luis, él mismo me llevó y le dijo a Luis que para demostrarle que todo estaba olvidado, que bailara conmigo y que no iban a haber problemas, Luis era un gran bailarín, bailamos todo tipo de música, pero cuando empezaron los boleritos me preocupé, ya sentía a Javier jalándome del pelo, pero lejos de eso, me mandaba besos con la mano:

LUIS: Nunca tuve la oportunidad de pedirte disculpas, Elena.

YO: No fue culpa tuya, los celos de mi marido ya rayaban en lo enfermizo.

LUIS: Pues yo sería igual de celoso contigo, te has convertido en una mujer monumental.

YO: Gracias, tan exagerado.

LUIS: Te lo digo de verdad, aquella vez casi podía sentir tus costillas en mis manos y ahora lo que siento son tus enormes pechos aplastarse contra el mío, sería delicioso que tus dos pezones fueran chupados al mismo tiempo.

YO: Y yo siento otra cosa aplastarse en mi estómago, sepárate un poco, quieres.

LUIS: Perdón, pero con un mujerón como tú es normal que cualquier hombre se excite al tenerte tan cerca.

YO: Pues aléjate un poquito.

LUIS: Que envidia me da mi primo, ha de ser muy rico verte todas las noches esas nalgas operadas.

YO: No están operadas, idiota, me crecieron al nacer mis hijos.

LUIS: No te creo.

YO: Claro, quieres que te diga que me las toques para que me creas, eso no pasará nunca, ¿me oyes?

LUIS: Nunca digas nunca.

Por fin terminó la dichosa fiesta y toda la familia felicitó a Javier por su conducta, era la primera vez que no había incidentes, sus padres me felicitaron y se despidieron diciéndome que era una maga. Junto con Juanita hicimos un poco de limpieza y al terminar me fui a duchar, en eso entra Javier:

JAVIER: Te mirabas muy contentita en brazos del mierda de Luis.

YO: Ay, Javier, quien te entiende, si tú mismo me llevaste a bailar con él.

JAVIER: ¿Qué te estaba diciendo? Porque algo te decía, yo veía como que estaban discutiendo, vamos Elena, dime ¿Qué te decía?

YO: No empieces, por favor.

JAVIER: ¡¿Qué te dijo?!

YO: Nada, que estaba muy cambiada.

JAVIER: Que estabas RICA, así te ha de haber dicho el cabrón: RICA.

YO: Que no, Javier, creo que tenías razón, no volveré a organizarte un cumpleaños, NUNCA.

JAVIER: ¿Te pidió las nalgas?

YO: Que no, Luis es un caballero.

JAVIER: Caballero… cabalgarte quiere, seguro te va a llamar un día de estos, pero si me entero lo mato, ¿me oíste bien? LO MATO.

YO: Javier, dime que tengo que hacer para que ya no me celes.

JAVIER: Podrías empezar por mamarme la verga… pero sin pensar en Luis, solo piensa en MI VERGA.

YO: Eso me encanta.

Me metí su pija a la boca bajo los chorros de agua caliente, que rico es sentir el agua en toda mi cara y la verga palpitar en toda mi boca, a los pocos minutos de estársela mamando me inundó la boca de leche. Ya en la cama se puso agresivo, me decía que Luis había bajado muchos las manos, que seguramente en alguna vuelta me había tocado el culo, yo enojada me di vuelta y le di la espalda, él aprovechó y me quitó la tanga, por primera vez desde que nos casamos me la quiso meter por el culo, ahí si me enojé y me fui a dormir al cuarto de ms hijos.

A la hora del desayuno no lo vi y como era sábado me pareció extraño que saliera tan temprano, a las nueve en punto me llega un hermoso ramo de flores disculpándose, a las 10 otro y así cada hora hasta que dieron las seis, el último era inmenso y me lo llevó él mismo, al abrir la puerta se hincó y me pidió perdón, lloramos juntos y entre lágrimas me cogió delicioso, intentó dame por el culo pero yo hábilmente lo rechacé, ya no hizo nada por conseguirlo y nos dormimos abrazados con la falsa promesa de que nunca más me volvería a celar.

Días después mi cuñada Aida nos invitó a cenar a su casa, todo iba bien hasta que nos contó que su marido, Armando, había tenido un pequeño accidente, Javier se ofreció para ir a ayudarlo y regresaría con él para cenar, así que con Aida nos dedicamos a beber vino y cuando lo hago se me suelta un poco la lengua.

YO: Aida, te puedo hacer una pregunta incómoda.

AIDA: La que quieras.

YO: Es que… tu hermano anda con cosas raras…

AIDA: ¿Qué cosas?

YO: Pues… últimamente me ha pedido cosas… que a mí me parecen antinaturales.

AIDA: Cuéntame, ¿qué cosas?

YO: Pues me quiere dar por atrás.

AIDA: (Ríe) Eso no es antinatural, sé que hay mujeres que no les gusta, unas porque les duele y otras ni siquiera lo intentan… ¿A cuál de las dos perteneces tú?

YO: A las segundas… no sé… ese orificio se hizo para otra cosa.

AIDA: La boca también, pero seguramente también la usas para darle placer a mi hermano.

YO: Sí, pero eso es diferente, una cosa es chupar y otra muy distinto que te perforen atrás… ¿Tú lo has hecho?

AIDA: Te voy a contar… tuve un novio que estaba muy bien dotado, con él lo intenté una vez y me dolió hasta el alma y nunca más quise probar semejante aberración, pero cuando me casé con Armando… que pena contarte esto… pues mi marido la tiene normalita y en una borrachera que me puso, lo intentó y no sabes el placer que me dio, como no la tiene tan grande como mi ex, me dolió al principio, pero después fue delicioso, un orgasmo por ahí no se compara con los orgasmos vaginales, son como más intensos y más largos… deberías de probar.

YO: Ni loca, tu hermano la tiene inmensa, seguro me desgarra toda.

AIDA: Entonces creo que te vas a morir sin probar este placer de los dioses.

Al rato llegaron nuestros maridos, no pude evitar verle la entrepierna a Armando, ¿Qué se sentirá tener esa verga metida dentro de mi culo? ¿Será tan rico como dice mi cuñada?... la cena trascurrió de manera amena, nos despedimos sin ninguna novedad, según yo… al llegar a casa, Javier me dijo que esa falda me quedaba muy corta, que Armando no me quitaba la vista de mis piernas, que era su cuñado, que eso de seducir al marido de su hermana era depravación, discutimos airadamente, otra noche a dormir con mis hijos.

Al día siguiente usó la misma táctica que con las flores, solo que ahora recibía cajas de chocolates cada hora, a ese paso sus celos lo iban a dejar en la quiebra, pero igual que siempre, después de la tormenta venía la gran cogida, me dio una mamada de cuca que me hizo acabar dos veces en su boca y luego se me subió encima y me cogió de misionero, pero hizo algo que no se lo había permitido, me metió un dedo dentro del culo y… me gustó… mentira: ME ENCANTO… pensaba que su dedo era la paloma de Armando y mientras me hurgaba el culo me vine como toda una puta.

De pronto estaba muy solicitada como nunca en mi vida, Vinicio me llamaba constantemente, quería volver a cogerme, pero yo estaba decidida a no volver a caer en la infidelidad, así que, para calmar sus ansias, se la mamaba de vez en cuando; por otro lado, Luis empezó a llamarme como lo predijo Javier, después de todo sus celos no eran infundados, me mandaba fotos con su novia ¿Qué pretendía? Fotos besándose, algunas tocándose y otra bastante subidas de tono, pero casi se me caen los calzones cuando recibo una llamada de Armando:

ARMANDO: Hola, Elena, espero que mi llamada no te sorprenda.

YO: Pues me sorprende y mucho ¿En qué te puedo servir?

ARMANDO: Nada, solo te llamaba para saludarte.

YO: Gracias, pero es mejor que no lo hagas, Javier me dijo que te pasaste viéndome las piernas en la cena.

ARMANDO: Ya sabes cómo es mi cuñadito de celoso, pero no tiene razón, tú me viste verte las piernas.

YO: No, claro que no… ¿Para qué me llamas?

ARMANDO: Bueno… solo quería saludarte… no pienses mal.

YO: Estoy segura que tu llamada tiene que ver con una pregunta que le hice a tu mujer.

ARMANDO: Pues tienes razón, con Aida nos lo contamos todo…

YO: ¿Qué quieres? ¿Qué te diga que quiero probar contigo? No soy una puta, Armando.

Y colgué furiosa, pero no me podía mentir a mí misma, si había fantaseado muchas veces en que Armando me daba verga por el culo, sus llamadas se hicieron constantes, ya había vencido mi resistencia a no contestarle, ahora hasta tocábamos el tema con naturalidad, le dije que, si algún día me decidía a probar, él sería el último hombre sobre la faz de la tierra porque era el esposo de mi cuñada y yo quería mucho a Aida, él se reía y me decía que no tenía por qué enterarse.

ARMANDO: Sé que cuando a una mujer se le mete una idea en la cabeza, no la abandona hasta que la consigue.

YO: ¿Y tú quieres que la consiga contigo? ¡Estás loco de remate!

ARMANDO: Dime la verdad ¿Quieres probar? Yo sé con Javier no lo vas a hacer porque me contó Aida que la tiene muy grande y tienes miedo de que te desgarre, así que te quedan pocas opciones… y yo soy una de ellas… ¿te gustaría probar?... sé que te va a gustar, Aida aúlla cada vez que se lo hago.

YO: Cambiemos de tema porque me estás poniendo nerviosa.

ARMANDO: Eso quiere decir que voy por buen camino… mira, te propongo algo… mañana estaré en un congreso de la oficina en el Holyday Inn que está en el centro, yo doy la primera ponencia de ocho a nueve de la mañana, así que estaré hasta el medió día que termina el congreso, si quieres quitarte los nervios te estaré esperando… no te vas a arrepentir.

YO: ¡Ni lo sueñes!

Pero yo sí lo soñaba, tenía que probarlo, ¿Sería tan rico como dijo Aida?... por la noche llegó mi marido furioso, me dijo que había hablado con su hermana sobre el famoso tema anal y que le había contado que ella disfrutaba mucho con Armando y que era una pena que él, siendo mi marido, no me diera ese placer… yo ya no sabía si reír o llorar, lo que sí sabía es que después de esas escenas venía una gran cogida, así que creo que hasta esperaba sus diabólicos celos, mientras más intensa eran las escenas, más grande era la cogida, así que discutimos muy fuerte y cuando iba al cuarto de mis hijos me tomó del brazo con violencia, me aventó a la cama y me desnudó de prisa, me chupó todo el cuerpo, luego se acostó y me invitó a cabalgarlo, yo caliente como estaba me senté en su enorme y deliciosa pija, estaba disfrutando como loca, esperando su dedo dentro de mi culo, pero sus manos se fueron a mis tetas, así que pasé mis dos manos atrás de mi cuerpo y con una le sobaba los huevos y con la otra, yo misma me metí dos dedos dentro del culo, imaginándome la verga de Armando, fue tan intenso mi orgasmo que lloré de puro placer.

Eran las diez de la mañana del día siguiente y yo seguía en el baño dudando, había mencionado tantas veces mi marido el nombre de Armando mientras me cogía… que si me gustaría que Armando me cogiera por el culo, que a él si lo iba a aguantar porque tenía la verga chiquita, que si era tan puta como para cogerme al esposo de Aida, que eso no se le hace a una cuñada y menos a un hombre como él que me amaba tanto, que a saber a cuantos les daba las nalgas y él sin enterarse… en fin, me tenía podrida con sus celos, así que si tanto se imaginaba verme con Armando, él mismo me lo había metido en la cabeza, así que mi determinación estaba tomada, iría.

Llegué al hotel cuando estaba desarmando el evento, Armando me vio y me señaló la sala de espera, me senté muy nerviosa apretando las piernas y ocultándome en mis anteojos obscuros, esperé como media hora en lo que todos se despedían, por fin pasó a mi lado y me dejó sobre as piernas una llave, la 570, luego lo vi subir por el elevador, a los pocos minutos yo hice lo mismo, toqué a la puerta:

YO: Armando, por favor, sin palabras.

Fue muy paciente, debo reconocérselo, primero me abrazó dándome masaje en mis hombros y espalda, luego me beso tiernamente para ir volviéndose muy apasionado, después me tocó las tetas de manera muy delicada, hasta que por fin me amasó las nalgas, yo ya estaba perdida para esos momentos, era una presa conquistada… de no ser por los celos de mi marido, nunca hubiera contemplado esta segunda infidelidad… pero no había tregua, ya me tenía en sus redes… me desnudó lentamente… luego lo hizo él… no pude evitar verle la verga… no era tan chiquita como me la había imaginado, pero sí era delgada… Armando se colocó en pose 69 y me lamió la cuca de manera tierna, como si me fuera a quebrar, indudablemente era un gran amante, yo insegura le pasé la lengua por la cabeza y luego de varias chupadas me la metí a la boca, era la primera verga que me cabía completa.

Luego me puso boca abajo, yo temblaba de pies a cabeza, empezó por lamerme el cuello, ya sentía su pija en las nalgas, luego bajó a mi espalda y solo con el roce de su lengua me hizo estremecer al llegar a mi culo, me puso de perrita y me volvió a lamer la rajita y en una de esas lamidas me pasó la lengua por el culo, sentí un choque eléctrico, no sabía que tenía tantas terminaciones nerviosas en medio de las nalgas, yo paré el culo sin voluntad, entonces se puso un condón y me ensartó la paloma por la papaya, como estaba más que húmeda, se me resbaló con mucha facilidad, sentí sus huevos en mi clítoris, pero quería más, acostumbrada a la pija de mi marido, sentía que no me llenaba, pero eso no quería decir que no sintiera rico, me tocó el gallito y empecé a sentir que me venía, en eso siento como me mete su pulgar entre las nalgas, ahora mi orgasmo sí estaba próximo, pero Armando me dejaba de coger cuando estaba cerca, no entendía que pasaba, en eso me mete dos dedos y hasta tres, ahora si sentía sus penetraciones más constantes dentro de mi cuca, cuando él sintió que empecé a moverme, sin casi darme cuenta me metió toda la verga por el culo, como estaba tan próximo a sentir mi orgasmo, casi ni me dolió y tenía razón Aida, aullé como una perra cuando me vine, pero Armando seguía dándome caña y otro delicioso orgasmo anal me vino en pocos instantes, al final de la tarde me hizo acabar tres veces por el culo.

En lo que Armando hizo una siesta, yo aproveché para vestirme en el baño y salí presurosa sin despedirme, no sé qué cara le pondré cuando lo vuelva a ver, pero esos orgasmos bien habían valido la pena de que Armando pensara que soy toda una puta, pero de lo que sí estaba segura es que nunca lo volvería a hacer, pero como me dijo Luis: Nunca digas nunca… la oficina de Armando organizaba congresos una vez al mes, así que con esa frecuencia tenía orgasmos anales, me sentía muy mal con Javier, ya no solo le mamaba la pija a Vinicio sino también ahora me dejaba coger por el culo por Armando… de una cosa si estaba segura: si Javier no fuera tan celoso, nunca le hubiera sido infiel.

Las fotos que me mandaba Luis cada vez eran más pornográficas, luego las acompañó de videos y de relatos, unos eran sobre lesbianas, a mi esos nunca me gustaron y luego me mandaba videos y relatos sobre tríos donde estaba dos mujeres con un hombre, al igual que hizo Armando me llamó con mucha frecuencia y al principio rechacé todas sus fotos, sus videos y relatos, pero poco a poco fue instalando en mi cabeza el placer por los tríos, ya no necesitaba que él me los enviara, yo misma los buscaba por internet, empecé a ver a las mujeres con lujuria, me imaginaba a Aida siendo cogida por Armando y me preguntaba cómo sería su panochita, a qué sabría, igual me pasaba con Rosaura, la novia de Luis, aunque a ella ya le conocía su rajita por medio de las fotos.

JAVIER: Si alguna vez se te antojó Luis, te jodiste, se va a vivir con una cualquiera, pero esa no es la noticia, se va a vivir SIN CASARSE, es el primer miembro de la familia que no se casa, ¿pero que se podía esperar de ese degenerado?

YO: En primer lugar, nunca se me “antojó” y en segundo, a ti que te importa, déjalos vivir su vida.

JAVIER: Es que es un desprestigio para la familia, espero que mis papás nunca lo vuelvan a invitar, no quiero ni toparme con esa puta. Mira la foto que publicó en Facebook, si parece una degenerada. ¿Tú te vestirías así?

YO: Tú sabes que no… pero dale el beneficio de la duda, tal vez es buena gente.

JAVIER: No me vayas a decir que te cae bien… te prohíbo que la conozcas, esa puta sería una mala influencia para ti.

YO: Pero como quieres que la conozca si ni siquiera vemos a Luis.

JAVIER: Ese cabrón con tal de joderme es capaz de seducirte y…

YO: Ya, Javier, no me faltes el respeto, ahora también me vas a prohibir conocer mujeres, no acepto que me celes con hombres, pero con mujeres…

JAVIER: No te estoy acusando de lesbiana, solo digo que esa puta es una perdida y no me gustaría que intimaras con ella.

YO: Solo que tú me la traigas.

JAVIER: Deja de decir estupideces, a esa maldita no la trago ni en pintura.

Pero justo llegaron las bodas de oro de mis suegros e hicieron una fiesta donde tiraron la casa por la ventana, invitaron a todo el mundo y por supuesto llegaron Luis y Rosaura, en contra de todas las predicciones de Javier, a todo el mundo le cayó bien la niña, tendría unos veinticinco años, con un cuerpazo espectacular, eso sí, su apariencia era un tanto vulgar, enseñaba mucho, boca gruesa pintada de rojo, tacones altísimos que cuando caminaba se le movían las nalgas como si fuera gelatina, indudable era la mujer más deseada de toda la fiesta, a mí me dieron un poquito de celos, yo era el centro de atención hasta que apareció ella, todos los hombres estaban rendidos a sus pies y una mujer también… yo.

Javier estaba histérico y bebió más de la cuenta, a media noche mi suegro lo llevó a su antiguo cuarto, como no está acostumbrado a beber, le pegó muy fuerte, de pronto se me acerca Rosaura:

ROSAURA: Hola, Elena, por fin tengo el gusto de conocerte.

YO: Igualmente, Rosaura, eres la sensación de la fiesta.

ROSAURA: Gracias, por fin te conocí porque tú a mí ya me conociste hasta las amígdalas.

YO: Bueno, Luis es un pervertido.

ROSAURA: Y yo también, por eso estamos juntos, pero tú nunca nos mandaste fotitas desnuda.

YO: No, no me atrevía, una cosa es que nos miremos entre mujeres y otra que me mire Luis.

ROSAURA: ¿Por qué? ¿Tú crees que yo no te deseo igual que Luis?

YO: No sé… no sé qué decirte… nunca he estado en una situación similar… me siento u poco… como una idiota.

ROSAURA: No tienes por qué… tienes aspecto de ser una niña buena… con lo que me gusta pervertir niñas buenas.

YO: ¿Luis te mandó a hablarme?

ROSAURA: Sí, pero, aunque Luis no te conociera me hubiera acercado a ti, eres preciosa y tienes un cuerpo de infarto, mira esas tetitas, se te ven deliciosas y esas nalguitas bien paraditas, ¿Me dejas tocarlas?

YO: No sé… hay gente y…

ROSAURA: Que ricas, las tienes bien duritas… en cambio las mías están un poco flojitas… ¿Quieres tocarlas?

LUIS: ¡Rosaura! No tan de prisa que mi papá nos está viendo… Hola Elena, ¿nos quieres acompañar a nuestro nidito de amor?

YO: ¿Para qué?

ROSAURA: Bueno, podemos leer un libro, ver Animal Planet, o coger, eso, como no se me había ocurrido antes, ¿quieres coger con nosotros?

LUIS: Vamos, Elena, ya llevamos varios meses mandándote fotos y propuestas indecentes… Acompáñanos, al fin de cuentas mi primo está dormido y sé que a ti te gustaría compartir con nosotros.

YO: No sé… me da como… miedito.

ROSAURA: Si no te gusta, prometo que paramos y te vamos a dejar a tu casa.

Yo no me dejaron ni contestar, se despidieron de todo el mundo y a mis suegros les dijimos que ellos me iban a pasar dejando a mi casa, mi suegra me dijo que estuviera atenta al teléfono, porque de seguro al despertar Javier, lo primero que haría sería llamarme por teléfono, se lo prometí y salimos presurosos hacia su nidito de amor… era pequeñito pero muy acogedor, yo ya iba mareada, pero no lo suficiente para atreverme a hacer mi primer trío, así que yo misma les pedí un trago, Luis nos sirvió y se sentó con Rosaura, se empezaron a besar y a meter mano, Rosaura me guiñaba un ojo en señal de complicidad.

Mientras me servía otro trago se desnudaron los dos, yo ya no sabía que ver, si la verga de Luis que era de tamaño entre la de Vinicio y la de Armando… o esa rajita húmeda de Rosaura y que pechos, por Dios, que figura tenía esa niña, como para presumir su anatomía, se puso de pie y me dio la mano, yo me levanté temblando, entonces se me acercó y me besó los labios, era el beso más dulce que jamás haya recibido, podía sentir como sus pezones chocaban con los míos sobre la tela de mi blusa, hábilmente metió sus manos bajo mi blusa y desabrochó mi sujetador, luego lo sacó para mostrárselo a Luis como si fuera un trofeo, lentamente se hincó y terminó de quitarme el vestido y la tanga.

Me colocó sobre el sillón, abrió mis piernas y sentí su aliento en mi cuquita, esta niña sí sabía cómo calentar a una mujer, yo movía la pelvis buscando su boca, pero ella solo me echaba su aliento, en eso veo que Luis se acomoda detrás de ella y le mete la cara entre las nalgas, ella pegó un gemido y me lamió toda la raja, que diferente sentía la lengua de Rosaura en comparación de todos mis amantes, era como si supiera donde sentía más rico, luego de varios minutos me metió dos dedos en la panochita, otro en el culo y se prendió de mi clítoris, sentía que mi orgasmo estaba próximo, entonces la tome de la cabeza y yo misma le restregaba mi panocha en su boca hasta que con un grito salvaje, me vine como toda una puta.

Siempre que no sé qué hacer, corro al baño, ahí estuve varios minutos hasta que llegó Rosaura a preguntarme si estaba bien, le dije que sí, que solo algo abochornada, me tomó de la mano y me llevó a su cama, ahí nos esperaba Luis con la verga bien parada, yo no sabía qué hacer, entonces Rosaura se puso de perrita y le mamaba la verga a Luis, con una mirada me invitó a que le chupara su zorra, ahí estaba, a milímetros de mi boca, por fin iba a saber a qué sabía su rajita, apoyé mis manos en sus hermosas nalgas y saboreé su panochita, le pasé la lengua por toda su extensión hasta llegar a su culo, ella pegó un brinquito:

ROSAURA: Así, mamita, chúpame la pepa… así, putita… que rico lo haces… ay… más… ahora méteme tus deditos como yo te lo hice a ti… así… más adentro… agh… que rico… mételos y sácalos… ay… chúpame el clítoris que estoy a punto de venirme… así Elena… así… más duro… más rápido… ay… me vengo… no me sueltes… más… más… ya… yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…

Con el sabor de su venida en mi boca nos besamos a tres lenguas, de verdad que esos dos habían nacido el uno para la otra, eran un par de pervertidos. Pasamos cogiendo toda la madrugada, ya se veían los rayos del sol entrar por la ventana:

LUIS: Ahora quiero que ustedes hagan un 69 de ladito… así, perfecto, ahora, Elena... ¿me dejas cogerte por el culo?

YO: No sé… pero si me duele… paras.

ROSAURA: Yo me voy a encargar de que no te duela, putita, te voy a poner tan caliente que vas a gozar cuando Luis te rompa el culo… ¿Te gusta cómo te lo lubrico?

YO: Sí Rosaura, siento rico… ay... au… así… chúpame el clítoris… ay… me vas a matar…

ROSAURA: Así putita… mámame la panocha… así… para ser principiante lo haces muy rico… ay… se nota que naciste para puta…

YO: Ay… que rico… creo que me voy a venir…

ROSAURA: ¡Ahora, Luis! ¡Rómpele el culo!

Y sentí delicioso como esa verga mediana me partía el culo en dos mientras la lengua y los dedos de Rosaura hacían estragos en mi panocha, en eso sonó mi teléfono, era mi marido, hasta ahí me percaté que eran las siete de la mañana, Rosaura me dijo que le contestara y que le dijera que se estaba masturbando pensando en él… yo estaba muerta de la calentura, así que no me quedó más opción que contestar:

YO: Hola, amor, buenos días…

JAVIER: ¿Qué estás haciendo?

YO: Si me vieras… me estoy masturbando pensando en tu vergota.

Pero la verdad estaba a punto de tener un orgasmo por el culo con la verga de su enemigo y la lengua de la puta que tanto odiaba.

JAVIER: Que rico… espérame, llego al rato, solo me baño porque amanecí vomitado y luego del desayuno llego para darte una gran cogida… ¿qué son esos ruidos?

YO: Son mis dedos puyando mis hoyitos, amor.

JAVIER: Que rico se oye… acerca más el teléfono a tu cuca… que calentura… parece que te estuvieran cogiendo…

YO: Deja de hablar y apúrate que me tienes hirviendo…

Justo cuando colgué sentí el culo lleno de leche y un doble orgasmo invadió mi cuerpo… nunca había sentido tanto en mi vida, como agradecimiento les besé la cuca y la verga, me bañé y me vestí de prisa, me fueron a dejar y al llegar a mi casa me metí a la cama a masturbarme para que cuando llegara Javier viera que era cierto que lo hacía pensando en él.

Pero, oh decepción, al llegar venía furibundo, su papá le dijo que él me había venido a dejar anoche, seguramente porque sabía que, si les decía la verdad, yo iba a tener problemas, pero igual los tuve, me dijo que su papá era un mujeriego incorregible, me preguntó si no se me insinuó, que era un viejo verde y que se aprovechó de su borrachera para venirme a dejar y estar a solas:

JAVIER: Dime la verdad ¡¡¿Cogiste con mi papá?!!

¿Ahora entienden por qué di las nalgas?

FIN.
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Relato Erótico : Cumple la fantasía de follar con su padre

Ella es Silvia, la misma del relato erótico del trío con doble penetración y esta vez quiso cumplir su fantasía de acostarme con su padre.

Relato Erótico : Cumple la fantasía de follar con su padre

Relato Erótico : Cumple la fantasía de follar con su padre

Para los que no me conozcan, diré que me llamó Silvia, tengo 25 años, soy pelirroja, peso 56 kg, mido 1,70 y mis medidas son 93-60-90; además trabajo de monitora de aerobic y fitness.

Después de esta descripción, os diré que siempre he deseado acostarme con mi padre; mi padre quedó viudo siendo yo muy joven, no le he conocido relación ninguna, es más solía decirme que era clavada a mi madre, y yo no sé si por pena o porque motivó, a mi me parecía un hombre muy atractivo. Cuándo empecé a salir con Marcos me fijé que mi padre comenzó a mirarme de otra manera, más como mujer que como hija y no perdía ocasión en piropearme cada vez que me veía. Así que en mi cabeza también comencé a verle más como un hombre maduro, que se conservaba muy bien, que como padre.

Marcos después de una de nuestras sesiones de sexo intenso, comenzamos hablar de mi padre.

Marcos: Nena sigues poniéndote cachonda con tu padre ¿Eh?

Silvia: Sinceramente……si, me encantaría que me follara, pero no me veo capaz.

Marcos: Nena tú puedes conseguir lo que quieras, seguro que el lo está deseando, no te has fijado como te mira últimamente.

Silvia: Ahora que lo dices si, parece que ha cambiado su forma de verme.

Marcos: He pensando cómo podrías conseguirlo.

Me contó cómo pensaba conseguir que mi padre tuviese sexo conmigo, y la semana antes de semana santa, pusimos en marcha el plan. Lo llamé por teléfono:

Silvia: Hola papá

Papá: Hola cariño, ¿que te cuentas?

Silvia: ¿Papá, te importa que pasemos una semana ahí? es que vamos hacer reforma del baño. ¿Claro sino te importa?

Papá: Cariño, por supuesto que podéis, además me tienes abandonado, hace tiempo que no veo a mi niña.

Así que Marcos y yo fuimos a pasar la semana en casa de mi padre, y decidimos darle un espectáculo, para que definitivamente me viera como una mujer y no como su hija.

El lunes, mientras Marcos aún dormía, me levanté de la cama para hacer el desayuno con camisón corto de encaje, y un tanga blanco.

Mientras hacia el desayuno apareció mi padre, se quedó cortado.

Papá: ¡Hija! ¿no vas un poco ligera de ropa?

Silvia: Perdona papá, ¿Te molesta?

Papá: Bueno…..no, pero ya no eres una niña.

Silvia: Jajajaja, ya papá, pero entiende que a Marcos si le gusta

Papá: Bueno y a quien no le gustaría una mujer como tú.

Dicho esto mi padre se marchó al salón, y yo continúe haciendo el desayuno, pero era evidente que mi padre ya no me veía como su niña sino como una mujer.

Después del desayuno, Marcos se marchó al baño y yo fui detrás de él, cosa que chocó a mi padre.

Papá: ¿A donde vas?

Silvia: Al baño

Papá: ¿Pero Marcos no está en el?

Silvia: Si, por eso voy.

Papá: ¿Cómo?

Silvia: Papi, entiendes que él tiene necesidades y aunque estemos en tu casa yo tengo que cumplir con sus necesidades ¿No?

Mi padre se quedó mudo y yo fui al baño, a cumplir con mi chico.

Marcos estaba esperándome con la polla fuera y dura, y yo como siempre hacia, me arrodillé delante de su polla; antes intenté cerrar la puerta del baño, pero Marcos no quiso.

Marcos: No la cierres, enséñale a tu padre lo zorra que eres.

Silvia: Pero….( No terminé de hablar, cuando Marcos ya me había metido su polla en mi boca)

El morbo de que mi padre pasará y nos viera, era demasiado, le comí la polla como nunca y el se dio cuenta.

Marcos: Dios nena, me la vas arrancar…. Aaaaah sigue así puta.

Me estaba poniendo muy cachonda, mi padre apenas a unos metros mientras se la comía a mi novio, era demasiado.

Marcos: Te encantaría que fuese la polla de tu padre ¿Eh zorrita?

Silvia: nnnngh si me encantaría aghh.

Marcos no pudo aguantar más y acabo corriéndose en mi boca, me lo tragué todo golosa, me encantaba su semen por la mañana.

Cuando salimos del baño, mi padre estaba todo cortado en el salón, y yo también, pero pude observar un bulto enorme en su pantalón que deseaba salir. Marcos todavía tensó más el ambiente al comentar.

Marcos: Ufffff vaya hija que tiene suegro.

Mi padre lo miró, pero no dijo nada, se quedó callado.

Nos fuimos todos a trabajar, pero yo no pude parar de pensar en mi padre y en lo que había visto en su pantalón, realmente se había puesto al saber lo que le hice a Marcos en el baño.

Esa noche cuando llegue, me encontré a mi padre en el salón ya que Marcos no había llegado todavía.

Silvia: Hola papá ¿me puedo duchar?.

Papá: Hola cariño, claro está también es tu casa.

Así que cogí y me metí en la ducha, por supuesto con la puerta abierta, y en un momento dado escuché que alguien estaba en el baño, me asomé pensando que era Marcos, pero era mi padre orinando, me quedé sin habla ¡vaya con papá! menuda polla gastaba. Mi padre me vio que lo estaba mirando.

Papá: Perdona hija no aguantaba más.

Silvia: Es tu casa papá.

Aproveché que estaba ahí, para salir de la ducha, quería ver cómo reaccionaba.

Papá: ¡qué haces!

Silvia: Pues salir de la ducha ¿me pasas la toalla?

Papá: Si, si tápate

Silvia: ¿Papá ocurre algo? ¿Tan fea soy que estás deseando que me tapé?

Papá: No no, claro que no, eres preciosa, pero tú ya eres toda una mujer y yo no soy de piedra.

Me pasó la toalla y salió del baño bastante alterado, pero no pensaba cejar en mi empeño, así que cogí una camiseta ancha de un equipo de baloncesto de mi chico, con unas bragas brasileñas de encaje de color amarillo y sin sujetador.

Mi padre estaba viendo una película en la TV, todavía podía observar que se encontraba incómodo ¡pero estaba tan cerca! que intenté forzar un poco más.

Silvia: ¿Papá me puedo sentar contigo o prefieres que no?

Papá: No cariño como quieras, si te quieres sentar conmigo, por mi no hay problema.

Así que me senté junto a él en el sillón, todavía era evidente la erección que tenía.

Silvia: ¿Papá te ocurre algo? Te noto alterado, déjame que te ayude.

Así que cogí y me pegue a el, poniendo mis manos sobre su pecho ¡su corazón iba a mil!

Silvia: Papá tu corazón va a mil, ponte de espaldas, que te voy a dar un masaje.

Mi padre se puso de espaldas, y yo pegué mis pechos a su espalda; esto hizo que todavía se le pusiera el corazón más revolucionado, y que ese bulto sospechoso se hiciera más evidente en la entrepierna. Puse mis manos en sus hombros, y empecé a masajear lo.

Silvia: Papá relájate y cierra los ojos (le susurré al oído).

Esta era mi oportunidad; mi padre me hizo caso y cerró los ojos. Yo le fui masajeando el pecho (es un hombre fornido para su edad), el se fue dejando hacer; hasta que bajé mi mano a su bulto, entonces pegó un respigo.

Papá: ¿Qué haces por dios?

Silvia: Papá relájate, déjame hacer, no me veas como tu hija, sino como una mujer que te quiere ayudar a soltar esa tensión (le volví a susurrar al oído)

Eso hizo que no saliera corriendo de allí.

Así que por fin tenía aquel paquete entre mis manos, el empezó a respirar cada vez más fuerte, mientras yo le acariciaba la polla por encima del pijama. Viendo que todo iba bien, me atreví a sacarse la (dios se me hizo la boca agua) que pedazo de polla dura como el mármol; estaba brillante debido a los fluidos pre seminales; comencé a pajearlo primero suavemente, (quería disfrutar de ese momento), debía llevar tiempo sin descargar porque me puso la mano chorreando de pre semen.

Silvia: Papá túmbate y relájate.

Papá: ¿Qué vas hacer?

Silvia: Shhhh relájate, hazme caso, porfa.

Así conseguí que se tumbase, me puse a sus pies y acerque mi boca aquella polla que palpitaba, abrí mi boca y dejé caer saliva sobre su capullo (por dios que sensación y que olor tan intenso), empecé a recoger con mi lengua mi saliva por el tronco.

Papá: ¡Joder me vas a matar hija!

Silvia: Shhhh, solo acabó de empezar, slurp slurp (Comencé a lamer desde sus huevos hasta la punta)

Yo estaba empapada, no podía aguantar más para tenerla en mi garganta, así que con mi mano izquierda empecé a masajear le los huevos, y con mi mano derecha le agarre fuerte el culo, para acto seguido tragarme la hasta la base.

Papá: aaaahh dios ¡siiiiii!

Mi padre ya no aguanto más, abrió los ojos; pero ya no me veía igual, porque me cogió de la cabeza con sus manos grandes y fuertes, y comenzó a follarme la garganta.

Papá: ¡Toma zorra! ¿No querías la polla de tu padre? ¡Pues toma! (Empujó hasta lo más profundo de mi garganta)

Silvia: ahgggg, sii (apenas pude articular, la tenía en mi laringe)

Estaba fuera de sí, me cogía con ambas manos mi cabeza, y el era el que llevaba el control de la mamada, cada vez más profunda e intensa, hasta que ya no aguanto más.

Papá: aaaaah siiii me corrooo, trágate la leche de tu padre pequeña zorra.

Silvia: aaahhgg

La leche de mi padre se me escapaba por las comisuras de mis labios (dios que caudal de leche) ,era muy amarga, espesa y se me pegaba a la garganta. Tuve que quitarle las manos de encima porque me asfixiaba.

Silvia: ufff casi me ahogas, papá.

Papá: Perdona, la falta de costumbre…… ¿Pero que hemos hecho? ( Reflexionó)

Silvia: Papá no te preocupes, está todo bien, no me veas como tu hija sino como vuestra mujer. No quiero que te arrepientas, lo he disfrutado mucho, lo deseaba hace mucho tiempo papá.

Y le di un beso; pero deseaba más….necesitaba más y quería conseguirlo.

Mi padre se fue a dormir (con cara de arrepentimiento), y yo esperé en el salón a Marcos. Llegó un rato después.

Marcos: Hola guapa, ¿Qué tal?

Silvia: Lo he conseguido. (Le dije sonriendo)

Acto seguido me abalancé sobre el y nos besamos, enrollando nuestras lenguas con desesperación (aún tenía el sabor del semen de mi padre en mi boca y mi garganta), pero yo necesitaba más y pensaba conseguirlo.

Cogí a Marcos y lo lleve a mi cuarto que está justo enfrente del de mi padre (necesitaba ser follada, estaba muy cachonda), prácticamente le arranque el uniforme, y lo tumbé en la cama con desesperación (Marcos estaba boquiabierto); comencé a comerme su polla para ponerla apuntó, pero no hizo falta mucho; rápido Marcos tomó el mando.

Marcos: ¿Quieres que te folle?

Silvia: Siiiiii claro follarme, follame. (Dije desesperada)

Me quitó las bragas, me puso de espaldas contra la pared y me cogió en brazos. Metiendo su polla en mi coño empapado, mientras nos comíamos la boca (todo esto con la puerta abierta y mi padre en el cuarto de enfrente, cosa que me ponía mucho más).

Mientras, Marcos me hacia saltar en sus brazos, y me golpeaba las paredes de mi útero.

Marcos: Joder como me pones, coño. ¡Toma polla! (Cada vez más profundo)

Silvia: Siiiiii dame más, destrozame…aaah aaahh

De repente mi padre apareció en la puerta.

Papá: Menudo escándalo estáis montando.

Nos quedamos parados, pero yo no pensaba desperdiciar la situación, ni Marcos tampoco.

Marcos: ¿Suegro le gusta el culo de su hija?

Dijo Marcos, mientras me abría el culo con las manos.

Marcos: Está deseando que se lo folle.

Mi padre dudo un poco, pero no lo dejé escapar, así que cogí y lo besé como si fuera mi novio. Acto seguido le bajé los pantalones y le cogí la polla para que me ensartada por mi culo.

Silvia: Papá porfa, follarme bien los dos, es lo que quiero.

Papá: Que zorra eres hija, pero soy un hombre y ese culo es irresistible.

Así que me puso contra la pared y se agachó para comerme mi culo, cuando ya lo tuve bien lubricado, me ensartó.

Papá: Dios como le entra, joder.

Silvia: Siiii papá, siii. ( Marcos mientras alentaba a mi padre)

Marcos: Dele fuerte suegro, que no se rompe, es una buena zorra.

Mi padre animado por mi novio, me cogió fuerte de la cintura con ambas manos, y aumentaba cada vez más la intensidad y la profundidad; hasta que note como sus huevos golpeaban mi coño.

Papá: Toma, toma, zorra.

Silvia: Siii seré vuestra zorrita particular, aaahh.

Cuando mi padre vio que Marcos se pajeaba viéndonos, me retiro de la pared y me agachó para que se la chupara a Marcos.

Papá: Vamos zorra, cómesela a tu novio. (Y con su mano me empujó la cabeza hacia su polla)

Silvia: uhhhg

Marcos me cogió del pelo y mi padre de las manos, tirando de mis muñecas hacia atrás, mientras me penetraba fuertemente por mi culo.

Yo estaba en la gloria, tenía a los dos hombres que más quiero follandome.

Marcos: Vamos nena traga. (Me decía, mientras tiraba de mi pelo)

Papá: Dios que puta eres, que ganas te tenía zorra. (Mi padre estaba fuera de sí, me estaba follando sin piedad)

Marcos no aguanto más y se corrió en mi boca, llegando hasta mi estómago.

Marcos: aaaaah siiii aaahh, que boca tienes puta.

Cuando termino de correrse, me cogió la cara y me obligó a abrir la boca.

Marcos: Abre la boca zorrita. (Y me escupió en mi boca)

Papá: Me corro, aaahh joder. (Tiró de mi con fuerza, hacia atrás y note como su leche caliente inundaba mis entrañas)

Silvia: aaaaah me corrooo siiiiii ahhh ahhh.

Caí destrozada al suelo, pero muy satisfecha.

Marcos: Nena recomponte, porque creo que tu padre no ha tenido suficiente.

Miré a mi padre y todavía estaba duro.

Papá: Cariño has despertado en mi algo que estaba muerto, así que no me puedes dejar así.

Marcos: Nena la noche va a ser larga..(se sonrieron)

Me convierto en adicta a la polla de mi padre.

Justo después de que mi padre me hubiese follado mi culo y mi chico mi garganta. Yo estaba destrozada en el suelo de mi cuarto. Aunque la noche parecía que solo hubiese comenzado.

Marcos: Nena recupérate, porque me parece que tu padre sigue con ganas de fiesta.

Miré a mi padre y todavía estaba duro.

Papá: Hija perdona, pero llevaba mucho tiempo sin estar con una mujer y creo que me has dejado con ganas de más.

Silvia: Está bien, ya que he empezado provocando te yo, lo justo es que termine lo que hemos empezado.

Me incorpore, me quité la camiseta y quedé completamente desnuda delante de mi padre y mi chico; mientras el semen de mi padre chorreaba desde mi culo, por mis muslos y todavía tenía el sabor amargo del semen de Marcos en mi boca.

Me acerqué a mi padre y lo besé, mientras con la mano le agarré la polla que aún estaba dura y comencé a pajearlo; mi padre empezó a suspirar mientras me besaba cada vez con más ganas. Con sus manos comenzó a cogerme un pecho y con la otra fuertemente el culo, mi chico se sentó en la cama y nos observaba.

Papá: ¡Hija mía cómo estás!

Silvia: A partir de ahora no me veas como tu hija quiero ser también tu mujer, y como tal podrás hacerme lo que quieras cuando quieras.

Cogí y lo llevé a la cama, quería tenerlo de nuevo dentro de mí; pero esta vez manejaría yo la situación. Lo empujé a la cama para que se tumbase boca arriba, me puse con mis pechos a la altura de su polla, y comencé a pasarme su polla por mis pezones (dios era demasiado, mi padre excitado por tenerme y yo feliz de tenerle), su polla empezó a reaccionar, poniéndose más dura sentía sus venas palpitar en mis manos y comenzó a rezumar su líquido pre seminal, llenando mis pechos.

Marcos mientras nos observaba, comenzó a pajearse y mirar con detenimiento.

Tras un buen rato pajeando a mi padre con mis pechos, pase a cosas más serías; cogí su polla y comencé a encararla hacía la entrada de mi coño, ( yo a esas alturas, ya estaba empapada y deseosa de tenerle dentro). Por fin conseguí meterla en mi húmedo coño (dios que maravillosa sensación, tener a mi padre dentro de mí y mirarle a la cara).

Papá: aahhh joder Silvia…. que coño tienes hija, uufff.

Silvia : Si papá, ¡fóllame! Seré tuya.

Estaba a horcajadas sobre el, notando su polla entera dentro de mi; mi padre cerraba los ojos y no paraba de jugar con mis pechos, y yo comencé a gemir.

Marcos que por entonces, había estado apartado, no pudo aguantar más y se unió; poniéndose de pie en la cama y cogiéndome del pelo, para que se la chupará en la cara de mi padre, cosa que hice.

Marcos: Suegro abra los ojos y miré a su niña lo zorra que es.

Mi padre en ese momento abrió los ojos mientras me estaba follando, y se la estaba chupando a Marcos; en ese momento mi padre me agarró con fuerza del culo y como si fuese el dr jekill y mr hide cambio totalmente; comenzó a tirarme de los pechos y los pezones, mientras hacía comentarios que jamás me pude imaginar escuchar de mi padre.

Papá: ¿Para esto te he educado yo? Para que seas una zorra come pollas, a partir de ahora ya no eres mi hija, serás mi puta y como tal harás lo que te digamos.

Marcos: ¿Oyes a tu papi, zorrita?

Silvia: ahhh, sii aggh seré vuestra aaggh.

Mi padre me penetraba cada vez más profundo y más fuerte,(notaba su polla golpear mi útero); mientras Marcos apenas me dejaba respirar con su polla golpeando mi garganta ( mi coño a esas alturas eres una cascada)

Papá: Joder estás chorreando ¿Te gusta la polla de tu viejo, eh?

Silvia: si ahhh siiii aggh( Marcos no me dejaba hablar)

Marcos: Calla y traga puta!

Marcos: Suegro agarré la por el cuello, que le encanta.

Papá: Joder noto tu polla en su garganta, joder que guarra eres hija.

Aún no sé porque, pero me sentía orgullosa de los comentarios de mi padre, eso hacia que mis caderas se movieran mas y mas rápido, cuando estábamos a punto de corrernos Marcos paró en seco.

Marcos: Shhhh no no, ahora probemos algo nuevo, algo que nunca has hecho….te vamos a follar los dos por el coño.

Silvia: ¡No! me va a doler.

Papá: Eso se puede hacer, no le haremos daño.

Marcos: Tu cállate (me dijo cogiéndome de la cara) y no se preocupe que no se rompe (le dijo a mi padre)

Marcos: Así que más vale que nos lubriques bien con la lengua, si no quieres que te duela.

Se pusieron al borde de la cama y yo de rodillas en el suelo y comencé a comerles las pollas. Primero les escupía en el capullo, y luego con mi lengua recogía mi propia saliva desde sus huevos hasta su capullo, así varias veces hasta tenerlas bien lubricadas. Mi padre entonces hizo algo inesperado, me cogió en volandas, me tumbo en la cama y puso su cara entre mis muslos, comenzó a besarme los muslos por dentro y fue subiendo lentamente hasta llegar a mi coño, donde me lo empezó a comer con ansía, mientras no parábamos de mirarnos a los ojos ( el morbo era indescriptible ) le cogí la cabeza y le acariciaba el pelo mientras me hacía una de las mejores comidas de coño de mi vida, estaba extasiada casi a punto de correrme, cuando Marcos nos paró de nuevo.

Marcos: Ahora ya estás lista, vamos zorrita, demuestra de lo que eres capaz.

Mi padre se tumbó en la cama, yo me tumbé sobre el y le cogí la polla metiéndome la de nuevo, Marcos se situó justo detrás de mí y comenzó a empujar su polla contra mi coño, hasta que logró meterme la punta de su polla, momento en el que grité de dolor parecía que me iban a partir, pero él no se detuvo y continuó empujando su polla hasta tenerla prácticamente entera metida dentro de mí, sentía las dos pollas luchar por hacerse hueco dentro de mí, yo no paraba de morderme el labio para aguantar el dolor.

Cuando por fin consiguió meterla entera, aguanto un minuto sin moverse para que mi interior se acostumbrará, poco a poco comenzaron a moverse resoplando los dos como si fuesen animales, mientras yo seguía mordiendo me el labio, para poder aguantar, hasta que al poco comencé a notar que el dolor daba paso a el placer, notaba aquella lucha de sus pollas por mi interior y era increíble, en cuanto comencé a gemir, fue como el pistoletazo de salida. Ya no tuvieron miramientos, comenzaron a penetrarme sin piedad, sentía calambres desde mi útero hasta mi estómago; Marcos me cogió del pelo y comenzó a tirar fuerte de el mientras bufaba, mi padre estaba fuera de sí, me cogió fuerte de mis pechos.

Papá: toma puta, tenía que haberte follado hace mucho ¡guarra!

Marcos: Toma, te vamos a reventar. (Mientras tiraba de mi pelo)

Silvia: aaaaaahhh, me vais a partir ahh

Mi coño comenzó a hacer sonidos de chapoteo, mientras aquellas dos pollas no paraban de follarme. Mi padre ya no pudo aguantar más y se corrió dentro de mí, notaba su semen caliente dentro de mí, mientras Marcos al notar el semen de mi padre dentro de mí, tampoco pudo aguantar y nos corrimos los dos a la vez.

Marcos: aaggh siiii ahh Siii tomaaaa

Silvia: aaaaah me corrooo ahhh.

Cuando me sacaron sus pollas, note como de mí salía una cascada de semen y mi coño super abierto. Nos quedamos los tres tumbados en la cama, mientras el semen de mi padre y Marcos me chorreaba por mis muslos hasta la cama.

Marcos: Cariño te has portado, pero ahora límpianos las pollas.

Papá: joder hija, esto engancha, ahora voy a necesitar de tí más a menudo. (Me dijo sonriendo)

Silvia: Claro papá y yo. (Le contesté mientras les limpiaba las pollas de semen y de mis fluidos).

Después de limpiarselas, nos acostamos los tres desnudos en la cama de mi padre y aunque hasta la mañana siguiente no hicimos nada más, durante la noche si estuvieron sobándome, de vez en cuando al menos que yo notará.( Yo me dormí pronto, porque estaba reventada).

Después de dormir junto a los dos hombres de mi vida, y de haber pasado una fantástica noche de sexo y morbo juntos, llegó la mañana.

Me desperté la primera, quizá por lo dolorida y mojada que me encontraba de la noche anterior.

Aún sentía rezumar el semen en mis orificios. Tanta fue la cantidad que me echaron en ellos que no se habían terminado de vaciar.

Me levanté como pude y con cuidado, para no despertarles.

Me metí en la ducha. Estaba toda pegajosa y sentía todavía arder mi coñito.

La doble penetración vaginal que mis dos hombres me habían regalado esa noche lo había dejado muy irritado, debido al grosor de sus pollas. Especialmente la de mi padre: ¡Joder, qué gran pollón!

Así, con ese sentimiento, comencé a lavarme.

Primero, los pechos, en los que encontré marcas de dedos, que no recordaba; mis pezones estaban colorados e hinchados de la atención que les habían dado, especialmente mordiscos y pellizcos.

Seguí por mi cintura, mis caderas y bajé hasta mi coño y mi culo.

La vagina y el culo merecen una atención especial.

Mi vagina estaba dolorida, además de irritada. Mi culo, puesta en pie, dejaba escapar una apreciable cantidad de semen, y es que las corridas que se vertieron en él fueron muy abundantes.

Comencé a lavarme la vagina con mucho cuidado, y sentí que aún tenía semen dentro de mí.

Puse la alcachofa de la ducha en chorro fino y lo dirigí al interior del coño, que mantenía abierto con los dedos de la otra mano. Pretendía limpiarme de semen por dentro, pero el impacto del chorro en el interior de mi coño produjo en mí un efecto inesperado: me estaba poniendo cachonda.

Orienté el chorro y apunté a mi clítoris, mientras con la otra mano, comencé a meterme dedos en el culo; primero fue uno, y luego fueron dos.

Los metía, y al sacarlos me los pasaba por la lengua. Aún podía saborear el semen que quedaba en él: me supo a gloria.

Mis dedos entraban y salían cada vez de manera más frenética, pero no era suficiente. ¡Necesitaba algo más que mis dedos! Lo ideal sería una buena polla. Pero ellos dormían aún.

Miré fuera de la ducha y ahí estaba lo que necesitaba: encontré un roll-on y una escobilla de baño.

Los cogí sin pensar, me tumbé en el plato de ducha y metí todo el mango de la escobilla, hasta el final, en el interior de mi culo. Acto seguido enterré el roll-on en mi coño y comencé a frotarme el clítoris con los dedos, a una velocidad frenética.

Estaba cachonda pérdida. Añoraba una buena polla en mi boca. La necesitaba. Era mi agujero libre.

Pero no podía parar de frotar mi clítoris, e introducir cada vez más rápido el roll-on en mi coño.

Hasta que no pude más y me corrí como una cerda salida, en un maravilloso orgasmo.

Terminé de ducharme, me sequé y me arreglé el pelo, recogiéndolo en una coleta. Me puse un tanga blanco y una bata corta de raso, sin nada más y me fui a hacer el desayuno.

Estaba preparando todo en la cocina, cuando vi aparecer a mi padre. Venía completamente desnudo.

-Buenos días, hija.

-Hola papá, ¿Has dormido?

-Como nunca, respondió, con una sonrisa de oreja a oreja.

Yo seguí haciendo el café y las tostadas, cuando sentí que mi padre se situó justo detrás de mí.

-¿Qué haces, papá? –yo notaba su polla, tiesa y dura, pegada a mi culo-.

-¿No lo notas, hija?

-Sí que la noto, como para no hacerlo, contesté con una sonrisa cómplice, no menor que la suya.

Aún me duraba la calentura de la ducha, así que comencé a mover mi culo para restregárselo por su polla.

-¡Joder que culo más cojonudo! Exclamó mi padre.

Intentó quitarme el tanga para metérmela, pero lo paré.

-shhhhh, tranquilo papá. Pero a cambio comencé a comerle la boca, a lo que respondió de inmediato.

Nuestras lenguas se enrollaban y nos besamos con desesperación.

Mi padre parecía un pulpo; no paraba de tocarme por todo el cuerpo, mientras yo le cogía de su pelo y no dejaba de besarle.

Me separé un poco y abrí mi bata para que cayera hasta la cadera, mientras mi padre estaba tratando de contenerse para no abalanzarse sobre mí.

Como recompensa por ser tan paciente, me puse de rodillas, coloqué su polla chorreante entre mis tetas, y comencé a hacerle con ellas una buena paja.

Mi padre estaba con los ojos cerrados. Resoplaba como si fuese a darle un infarto y me estaba poniendo las tetas chorreando, de la cantidad de pre semen que salía por su glande.

De repente mi padre cambio totalmente de actitud. Abrió los ojos, me miro y me dijo insolentemente.

-Ahora trágatela hasta el fondo. ¡Puta!, ¡más que puta!, gritando, fuera de sí.

Pillándome por sorpresa, tiró de mi pelo y me metió la polla hasta mi laringe. Me hizo muchísimo daño.

Una vez me la hube tragado hasta los huevos, mi padre comenzó a moverse de manera brusca y salvaje, sin importarle nada lo que me estaba haciendo sufrir.

Mis ojos empezaron a llenarse de lágrimas, que me escurrían por las mejillas y caían sobre mis tetas, a la vez que mi rostro debía mostrar todo el terror que tenía. Creía que mi padre acabaría reventándome la boca, que empezaba a notar desencajada.

Mis mandíbulas se me empezaban a agarrotar y sentía que me faltaba el aire para respirar. En esos momentos fui consciente de que yo no le preocupaba a mi padre en absoluto.

Mi padre estaba desencajado, congestionado, completamente fuera de sí, y verle de esa forma me estaba dando mucho miedo. Llegué a temer por mi integridad.

Los permanentes movimientos dentro/fuera de la polla de mi padre en mi boca, generaron que mi producción de saliva se multiplicase. No era capaz de controlarla y mi saliva, salía a raudales de mi boca junto con su pre semen, chorreaba por mi barbilla y caía sobre mis tetas, empapándolas.

Con cada embestida brutal de su polla, los testículos de mi padre golpeaban mi barbilla, a la vez que su polla seguía creciendo, pareciendo que quería llegar con ella hasta alcanzar mi estómago.

-¡Toma! ¡Toma! Y ¡Toma!, seguía gritando. Trágate la polla de tu padre, pequeña zorra. ¡Grandísima puta!

-Saca tu sucia lengua, cerda asquerosa, y lame con ella mis cojones mientras te follo.

Obedecí sin rechistar, no solo por la forma en que me lo ordenó, totalmente enfurecido, sino porque yo me había puesto tan cachonda que solo deseaba que aquello no terminase nunca.

Estaba completamente ida.

Que mi padre me tratase de esa forma tan grosera, llamándome puta, me excitaba de tal manera que solo deseaba que me follase la garganta hasta que me tragase también los huevos.

Cuando estuvo a punto de correrse, me sacó la polla de la garganta y me levantó del suelo, tirando bruscamente de mi pelo.

Dios; ¡que dolor! Por un momento pensé que me arrancaría la cabellera.

Yo estaba mareada; el poco oxígeno que había podido tragar con su polla dentro de mi garganta me pasaba factura.

Abría la boca, desesperada, buscando aire con ansia.

Al abrirla un torrente de babas apenas contenidas en la boca cayó sobre mis tetas, se deslizó por mi vientre y fue a parar al puto suelo.

Estás más colorada que un tomate, puta, más que puta. Bramó mi padre.

¡Prepárate, puta zorra! Aún no he terminado contigo.

Sin soltarme el pelo, me obligó a poner las manos sobre la encimera, mientras con la otra mano me bajó me el tanga hasta los muslos.

-¡Perra! Estás salida. Mira esto; tienes el tanga chorreando. ¿Te pone cachonda, que tu padre te trate así? ¿Eh? Dilo, golfa, dilo. Quiero oír como me lo dices.

-Si papá; me pone muy cachonda que me trates como a una puta, dije sin vacilar.

-No te he oído, cerda. Vamos, pedazo de puta. Dilo bien alto. ¡Que lo oigan también los vecinos! ¡Que se enteren que mi hija es la más puta de todas las zorras!

¡¡¡Sííí, papa; me pone cachondísima que me trates como lo que soy!!! ¡¡Soy una puta zorra, cerda y guarra!! ¡¡¡Y me gusta serlo!!!

Me escupió entonces en el ano, y comenzó a meter primero un dedo, luego dos, tres, hasta cuatro dedos llegó a meter en mi culo, dilatado por el mango del cepillo con el que me acababa de correr en el baño.

Sentir sus dedos dentro me transportó otra vez al mundo del goce sexual más intenso.

Restregó su polla por mi culo, primero lentamente, como saboreando el momento. Yo estaba deseosa de que me destrozara, mi ano palpitaba y mi coño ardía de deseo.

Cogió su polla y empujó… metiendo primero el capullo, y luego centímetro a centímetro, hasta que sus huevos toparon con mi coño.

Volvió a sacarla, para meterla, esta vez sí, tal como yo la deseaba: de golpe hasta los huevos.

-Aaaaaaah. Exclamé de dolor.

-¡¡Otra vez!! ¡¡¡Métemela así otra vez!!! ¡¡¡Cabrón; quiero que me destroces el culo!!! ¡¡¡Así!!! ¡¡¡Así!!! ¡¡¡Asííííí!!! Grité una y otra vez, hasta casi enronquecer, con cada una de sus salvajes embestidas.

-Toma la polla de tu padre ¡Zorra! ¡¡Tómala!!

Continuó con un frenético ritmo, cogiéndome fuerte de mi cintura, de la forma más brutal que nunca nadie hasta entonces me la había metido por el culo. Y mira que mi culo conocía ya unas cuantas pollas.

Sentía cada embestida, cada centímetro dentro de mí, como si una barra al rojo me estuviera taladrando.

Mi culo debía estar ya irritadísimo y cada desplazamiento de su enorme polla en mi interior me hacía ver las estrellas.

Pero yo estaba poseída por un frenesí tal, que no cesaba de pedirle que siguiera con esa tortura.

-¡¡Me estás destrozando, papá!! ¡¡Pero no pares!! ¡¡¡Esto es la gloria!!! ¡¡¡¡Que placer!!! ¡¡¡Esto es la hostiiiiiiaaaaa!!!

Por parte de mi padre no había ya nada de cariño. Era puro sexo en su forma más salvaje. Hacía un buen rato que yo ya no era su hijita: era su jodida puta… y sentirme así, a mí me gustaba.

En un momento dado miré hacia la puerta, y vi a Marcos haciéndose una paja, mientras mi padre me follaba por el culo sin piedad.

Mi padre también lo vio, cosa que hizo que aumentara aún más el ritmo.

Yo estaba muy mojada. Tanto, que los flujos de mi coño me chorreaban a lo largo de las piernas de lo cachonda que estaba, llegando al suelo. Mi coño era una fuente que no cesaba de lanzar chorros y chorros de fluidos.

Porque no es que yo tuviera un orgasmo. Lo que tenía era una sucesión de ellos que se encadenaban unos a otros. Hacía un ratito que yo vivía en un orgasmo permanente.

-Me corro, aaaaah me corro. Dijo mi padre mientras lanzaba disparos de semen en lo más profundo de mis intestinos.

- ¡¡¡Ahhhh síííííííí!!! Me corrí yo también, en otro orgasmo que fue la culminación de todos los que había tenido antes.

Mi padre sacó su polla de mi culo, cayendo al suelo una gran cantidad de semen.

Yo caí de rodillas con mi tanga a media pierna y la bata enrollada en mis caderas, completamente desmadejada y convulsa.

Ahora, el Marcos más guarro que yo recordaba, me obligó a limpiar el suelo de la cocina del semen de mi padre.

-¡Puta! No te quedes así. Enséñale a tu padre lo buena sumisa que eres. Limpia el suelo y recoge con la lengua todo el semen de tu padre. Y sin que quede una sola gota. ¿Lo has oído bien, puta cerda?

-Sí, mi Amo. No quedará ni una sola gota. Su semen es un néctar para mí.

Acto seguido comencé a lamer el semen de mi padre, que había formado un pequeño charquito en el suelo.

-¡¡Cerda!! Rugió Marcos. También tus putos flujos. ¡Quiero el suelo de la cocina reluciente!

Arrodillada, a cuatro patas, seguí lamiendo el suelo hasta que no quedo sobre él una sola gota que procediera de nuestros órganos sexuales.

Entonces me di cuenta de que mi verdadera vocación eran dos:

Ser una completa y total sumisa a todo lo que mi Amo, Marcos, me quisiera ordenar;

Y una guarra y asquerosa puta que disfrutaba metiéndose las pollas en cualquiera de mis agujeros. Y cuantas más y más gordas, mejor.

Ser tratada así es lo que me pone tan cachonda, que cada vez quisiera que fueran más hombres y más pollas las que me regalaran su semen.

Marcos cogió una taza llena de café y me la dio, para que la sujetará enfrente de mi boca, mientras el terminaba de pajearse frente a mi cara.

-Abre bien la boca, jodida puta sumisa, que me voy a correr, exclamó.

Apenas unos segundos después se corrió sobre mí.

Me lleno la cara, la boca y el pelo de semen, y, por supuesto, la taza de café.

Después de esto, Marcos me obligó a tomarme ese mismo café, con su corrida.

Mi padre estaba extasiado, contemplando la degradación a que yo había llegado. Sonreía satisfecho.

-Vamos putita, tomate el café con leche, ordenó Marcos.

-Sí, mi Amo.

Así lo hice, de un solo trago y sin respirar.

En mi vida había probado un café tan amargo.

Me sentí humillada y eso, no sé porque, me gustó y me llenó de alegría.


Deseé que, a partir de entonces, tanto Marcos cómo mi padre, me trataran siempre así.

Sentirme mancillada, vejada, humillada, degradada por ellos me satisfacía. Yo era muy feliz.

PD: Espero continuar así mucho tiempo. No sé qué sorpresas me tienen preparadas, pero con la mente tan perversa que tienen, seguro que me gustarán.

Pero yo también diría que soy tan perversa como ellos. O quizá mucho más. Veremos.
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