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viernes, 31 de diciembre de 2021

Año nuevo - Eduardo Galeano

Feliz año nuevo para todos los lectores de este blog, comparto un texto de Eduardo Galeano, escritor uruguayo, sobre el año nuevo, si te gustó, compartí en tus redes sociales.

Año nuevo - Eduardo Galeano

NUEVO AÑO  por Eduardo Galeano

Me gusta saludar por lo que empieza más que por lo que termina. Me gusta más la esperanza que la melancolía. Me gustan más los proyectos que los fracasos. Me gusta pensar que adelante hay más vida.

Lo decimos todos los años: diciembre no es un mes fácil.  Corridas, angustias, excesos, conflictos de lealtad, los que no están, los que están solos, los que están con alguien, pero mal, los que deben estar con quien no quieren estar. 

Y algunos, más sobrios, más frugales, que entendieron por dónde va la cosa: por no forzar lo que no sale, por no imponerse una felicidad que, en ocasiones, no se siente, por entender que no se juega el amor de las personas queridas porque no puedan levantar con vos la copa el 31 a las 12. 

Pensemos más bien en comienzos, en cuaderno nuevo, en ropa a estrenar, en sacarnos de encima lo que ya no sirve, lo que ocupa espacio inútil. 

El mundo cambia rápido, a veces tanto que no llegamos a comprenderlo. Pero es una buena oportunidad para ir cambiando junto con los demás. Para juntarnos a pensar, a hacer, sentir, dar, amar. Para rebelarnos contra lo injusto, para ser un poco más libres, para ganar más consideración por los demás, para respetar y ser más inclusivos, más solidarios, para abrir la cabeza y pensar distinto.  Mirá cuántas cosas podemos hacer juntos. El mundo está cambiando, sí. No te preguntes si es para mejor o no. No pasa por afuera, vos sos parte y serán los cambios de los que participes. Serán los amores y las relaciones  que quieras construir, los amigos que elijas, las causas en las que milites , los tiempos que decidas tomarte para vos. No camines rápido, no vas a aprovechar más el tiempo, al revés, se pasará sin que lo veas. 

Así que en estos días , cuando todos corran al supermercado y a los centros comerciales, andá al parque, caminá lento, mirá el cielo, escuchá los pájaros, observá a   los demás. Y dale la bienvenida a lo nuevo. Estás de estreno. Siempre.

Salú amigos!!!

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martes, 13 de abril de 2021

Biografía corta de Eduardo Galeano

Hace 6 años, fallecía el periodista y escritor Eduardo Galeano. En su homenaje, una Biografía corta de Eduardo Galeano tomada de History Latinoamerica.

Además de la biografía de este escritor, te invito a leer la reflexión de Eduardo Galeano y el miedo y también el texto de este escritor uruguayo Me caí del mundo y no sé por dónde regresar.

Además en la foto una hermosa frase de Galeano : Yo escribo para quienes no pueden leerme

frase de Eduardo Galeano : Yo escribo para quienes no pueden leerme

Biografía corta de Eduardo Galeano

Un día como hoy, un 13 de abril pero del 2015, en la ciudad de Montevideo, falleció el periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano, autor de Las venas abiertas de América Latina (1971) y Memoria del fuego (1986), consideradas dos de las obras más influyentes de la izquierda latinoamericana.

Eduardo Germán María Hughes Galeano nació el 3 de septiembre de 1940, en Montevideo, Uruguay, en una familia católica de clase alta. Entre sus primeros trabajos se cuentan oficios tales como el de obrero, pintor, dibujante, mecanógrafo, o empleado bancario.

Se inició en el periodismo a principios de la década de 1960, trabajando en el semanario Marcha, fundado por Carlos Quijano, a quien Galeano siempre señaló como su referente. A partir de 1964, dirigió el diario Época, una publicación independiente de ideología izquierdista.

Exiliado, durante el golpe de Estado del 27 de junio de 1973, Galeano se instaló en Argentina, en donde fundó la revista cultural Crisis. Años más tarde, su libro Las venas abiertas de América Latina sería objeto de censura en Uruguay, Argentina y Chile.

En 1985, junto a otros exiliados como Mario Benedetti o Hugo Alfaro, Galeano regresó a Uruguay y fundó el semanario Brecha, del cual participó, aunque en funciones más bien políticas, hasta el día de su muerte.

Fuente : History Latam

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lunes, 16 de marzo de 2020

Eduardo Galeano y el miedo

En tiempos de tanta psicosis por el Convid-19, conocido como el famoso Coronavirus, que está creando pánico en la población mundial, dejo un texto de Eduardo Galeano sobre el miedo que encontré en Facebook. Feliz cuarentena para todos.

Eduardo Galeano y el miedo

Eduardo Galeano y el miedo

-- EL MIEDO MANDA --

Habitamos un mundo gobernado por el miedo, el miedo manda, el poder come miedo, ¿qué sería del poder sin el miedo? Sin el miedo que el propio poder genera para perpetuarse.

El hambre desayuna miedo.
El miedo al silencio que aturde las calles.
El miedo amenaza.
Si usted ama tendrá sida.
Si fuma tendrá cáncer.
Si respira tendrá contaminación.
Si bebe tendrá accidentes.
Si come tendrá colesterol.
Si habla tendrá desempleo.
Si camina tendrá violencia.
Si piensa tendrá angustia.
Si duda tendrá locura.
Si siente tendrá soledad.

-- EL MIEDO GLOBAL --

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.

Y los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.

Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo a caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.

La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.

Los civiles tienen miedo a los militares. Los militares tienen miedo a la falta de armas.

Las armas tienen miedo a la falta de guerra.

Es el tiempo del miedo.

Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.

Miedo a los ladrones y miedo a la policía.

Miedo a la puerta sin cerradura.

Al tiempo sin relojes.

Al niño sin televisión.

Miedo a la noche sin pastillas para dormir y a la mañana sin pastillas para despertar.

Miedo a la soledad y miedo a la multitud.

Miedo a lo que fue.

Miedo a lo que será.

Miedo de morir.

Miedo de vivir.
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viernes, 12 de julio de 2019

Me caí del mundo y no sé por dónde regresar - Eduardo Galeano

Coimparto con ustedes Me caí del mundo y no sé por dónde regresar - Eduardo Galeano (Periodista y Escritor uruguayo), tomado de Facebook.

Me caí del mundo y no sé por dónde regresar - Eduardo Galeano

Me caí del mundo y no sé por dónde regresar - Eduardo Galeano

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar...

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales...

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables...!

Si, ya lo sé...

A nuestra generación siempre le costó botar...

¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables...!

Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo...

Yo no digo que eso era mejor...

Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra...

Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto...

Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año...

El celular cada tres meses, el monitor de la computadora todas las navidades o el televisor cada año...

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida...

Es más!

Se compraban para la vida de los que venían después...

La gente heredaba relojes de pared, bicicletas, cámaras fotográficas, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas...

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad...

Tiramos absolutamente todo...

Ya no hay zapatero que remiende un zapato, ni colchonero que sacuda un colchón y lo deje como nuevo, ni afiladores por la calle para los cuchillos ni sastre que haga composturas...

De 'por ahí' vengo yo, de cuando todo eso existía y nada se tiraba...

Y no es que haya sido mejor...

Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo...

Hay que cambiar el auto cada 3 años porque si no, eres un arruinado...

Aunque el coche esté en buen estado...

Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!!

Pero por Dios....

Mi cabeza no resiste tanto...

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real...

Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre...

Me educaron para guardar todo...

Lo que servía y lo que no...

Porque algún día las cosas podían volver a servir...

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema:

Nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no...

Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso a las tradiciones) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes, el primer cabello que le cortaron en la peluquería...

¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones.

El primer cajón era para los manteles y los trapos de cocina, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto...

Y guardábamos...

¡¡Guardábamos hasta las tapas de los refrescos, los corchos de las botellas, las llavecitas que traían las latas de sardinas...

¡Y las pilas...!

Las pilas pasaban del congelador al techo de la casa....

Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más....

No nos resignábamos a que se terminara su vida útil en un par de usos...

Las cosas no eran desechables....

Eran guardables....

¡Los diarios!

Servían para todo...

Para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia, para limpiar vidrios, para envolver.

¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne o desenvolviendo los huevos que meticulosamente había envuelto en un periódico el tendero del barrio.

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer adornos de navidad...

Y las páginas de los calendarios para hacer cuadros...

Y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas...

Y los fósforos usados porque podíamos reutilizarlos estando encendida otra vela...

Y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos...

Enderezábamos los clavos para reutilizarlos después...

Y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'....

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal...

Con el tiempo, aparecía algún pedazo derecho que esperaba a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa...

Nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos...

Y hoy, sin embargo, deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir...

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas...

Las latas de duraznos se volvieron macetas, portalápices y hasta teléfonos.

Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza y los corchos esperaban pacientemente en un cajón hasta encontrarse con una botella...

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos...

Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables...

Que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables...

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas...

Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero...

De la moral que se desecha si de ganar dinero se trata...

No lo voy a hacer...

No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne...

No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte en cuanto confunden el nombre de dos de sus nietos, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos en cuanto a uno de ellos se le cae la barriga, o le sale alguna arruga...

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares...

De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a mi señora como parte de pago de otra con menos kilómetros y alguna función nueva...

Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que ella me gane de mano y sea yo el entregado....

Por.
Eduardo Galeano.
Periodista y Escritor uruguayo.
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