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viernes, 6 de septiembre de 2019

Relato erótico : Fantasía con otro hombre

Hola, soy un hombre de 43 años, bien parecido, con buen cuerpo ya que siempre he practicado deportes y he llevado una vida sana, estoy casado con una mujer de 38 años que es un bombón, os la describo un poco físicamente... mide 1,68, delgada, morena con el pelo corto, tiene unas piernas largas y muy bonitas, sus pechos son pequeños pero preciosos y bien puestos, con unos pezones preciosos.
Llevamos juntos 12 años y claro la actividad sexual ha bajado bastante por la monotonía, aunque nuestro sexo siempre ha sido muy satisfactorio. Desde hace un tiempo cuando me masturbo fantaseo con la siguiente idea:
Un día le propongo hacer un trío con otro hombre... ella al principio no lo ve claro pero poco a poco la voy convenciendo... hasta que un día decidimos dar el paso y tras dar con un candidato de nuestro agrado nos decidimos dar el paso. Buscábamos un hombre de entre 40 y 45 años, educado, con un físico agradable, sensible, sano y limpio y por supuesto respetuoso... tras unos meses encontramos el candidato ideal y lo invitamos a venir a nuestra casa un sábado por la noche.
Llegó la hora y estábamos muy nerviosos pero a la vez muy excitados, mi mujer se había puesto muy guapa, llevaba una faldita corta de color negro y una camisa blanca sin sujetador que transparentaba sus pezones ligeramente, llevaba puestas unas bailarinas de color negro y por supuesto olía muy bien y estaba totalmente depilada...
LLamaron a la puerta era Carlos, un hombre de 45 años muy atractivo, algo más alto que yo, mi mujer al verlo se ruborizó un poco y supe que le gustaba, para romper el hielo nos dispusimos a tomar una ligera cena a base de jamón y embutidos con vino, a la segunda copa de vino el alcohol empezó a hacer efecto y a desinihibirnos, las conversaciones fluían y las risas salían solas, la verdad que conectamos muy bien desde el principio.
Al cabo de un rato decidimos pasar al salón y seguir hablando con nuestras copas de vino, mi mujer se había quitado las bailarinas y estaba sentada en el sofá con las piernas cruzadas lo que hacía que se le viera el tanguita negro que tenía puesto que además era tan mini que se le veían los labios mayores a cada lado de la tanguita, Carlos no la quitaba ojo y eso nos gustaba a los dos, a él se le notaba una erección debajo del pantalón....
LLegó el momento y fuí yo el que dije que podíamos quitarnos la ropa para estar más cómodos, cosa que estábamos deseando los tres, Carlos se acercó a mi mujer y poniendose de pie los dos comenzaron a besarse, mi mujer comenzaba a respirar fuerte debido a la excitación y comenzó a acariciarle la polla por encima del pantalón mientras Carlos le quitaba la blusa quedando sus tetitas de adolescente a la vista, el comenzó a acariciarlos cosa que a mi mujer le estaba volviendo loca, mientras el le besaba y comía el cuello... ella comenzaba a desabrochar sus pantalones y meter la mano debajo de sus boxer para empezar a masturbarle lentamente...todos estabamos cachondísimos, yo tenía una excitación brutal y estaba empalmadísimo tambien, ayudé a Carlos a desnudar a mi mujer y le quite la faldita y las braguitas mientras Carlos se quedaba desnudo completamente, tenía un buen cuerpo y su pene era algo más largo que el mío y mas grueso... y estaba empalmadisimo tambíen... comenzaron a frotar sus sexos y a besarse y acariciarse por todo el cuerpo.
Después de unos minutos de magreo mientras yo me masturbaba viendo el espectáculo mi mujer se tumbó en el suelo sobre una alfombra que tenemos muy grande y suave, Carlos se tumbó a su lado y yo también quedando ella en medio de los dos... ella comenzó a masturbarnos a la vez muy despacio, no había prisas teníamos toda la noche para nosotros, Carlos la besaba y acariciaba sus tetas y yo acariciaba su clítoris despacito lubricándolo con sus propios flujos pues ya estaba bastante mojada...
Después de unos minutos así mi mujer se puso de rodillas entre las piernas de Carlos y comenzó a chuparle la polla lentamente pero con intensidad.... estaba gozando, yo aproveché y me puse detras de ella que tenía el culo en pompa y se veía su vagina rosada abierta y brillante por sus fluidos y su ano... y comenzé a lamerle las dos cosas, a ella le encanta que le chupe el ano mientras la masturbo.
Al cabo de un rato ella me dice: me encanta la polla de Carlos, a lo que yo le respondí que me encantaba que así fuera, me acerqué para ver de cerca como se la chupaba y mi excitación era tan grande que me iba a estallar la polla, no sé como pero de repente cojí la polla de Carlos con mi mano y comenzé a masturbarle mientras mi mujer se la chupaba, y después de un par de minutos así mi mujer me dijo que se la chupáramos los dos... a lo que accedí... lo deseaba... deseaba tener esa polla dura en mi boca, deseaba darle placer y así lo hice, acerqué mi boca a su polla y entre los dos le dimos una mamada de escándalo sin dejar que se corriera...
Mi mujer se tumbó en el suelo con las piernas abiertas y dijo que necesitaba la polla de Carlos dentro... Carlos se puso encima de ella y puso la punta de su polla en la entrada del coñito de mi mujer, que al sentirlo soltó un gemido precioso... yo también acerqué mi polla a su coñito y empezamos a masturbarla con nuestras pollas, de vez en cuando Carlos y yo frotábamos nuestros capullos el uno contra el otro sintiendo un placer inigualable... Hasta que mi mujer mi apartó y le dijo a Carlos:
-Carlos me encantas y todo esto me está encantando pero ahora quiero confesaros una fantasía que tengo y que nunca he contado.... quiero que me violeís...que me folléis muy duro y me hagais lo que queráis aunque diga que no. Yo casi me corro al oir eso y Carlos igual.
De repente Carlos la cogió del pelo y le dió un tortazo que la dejó aturdida y con un hilillo de sangre que salía de su labio, la tumbó en el suelo boca abajo y le abrió las piernas todo lo que pudo, cogió su polla gruesa con la mano y se la clavó de golpe, entera hasta los huevos, mi mujer gritó de dolor y puso los ojos en blanco, Carlos comenzó a follarla muy duro y rápido, mientras mi mujer gemía y lloraba de placer y dolor, mientras yo metía mi polla en su boca sintiendo sus arcadas, era espectacular....Después de un rato yo no pude aguantar y me corrí en su boca mientras Carlos la había puesto de pie contra la pared y comenzaba a metersela por el culo... muy bestia... mi mujer casi no se tenía en pie y no hacía más que gritar de placer, podía ver sus flujos resbalar por sus muslos y un hilo de sangre que salía de su ano.. así estuvieron un rato, mi mujer se corrió como tres o cuatro veces seguidas, Carlos dijo que se iba a correr y sacó la polla de su culo y le preguntó a mi mujer donde quería su semen, a lo que ella respondió que dentro de su coño, quería su semen en sus entrañas, Carlos la tumbó en el sofá le abrió las piernas y colocó sus pies encima de sus hombros para hundirle su polla de nuevo en su coñito y comenzò a bombear de una manera bestial, las tetitas de mi mujer se movían de arriba a abajo con las embestidas y al poco tiempo Carlos comenzó a correrse dentro de su coño, ella al sentir el chorro de semen en lo más intimo de su ser tuvo su último y más intenso orgasmo quedando tumbada con las piernas abiertas en el sofá y el semen saliendo de su coño lentamente... se quedó dormida, Carlos y yo nos quedamos hablando a su lado sobre lo bien que había estado tomando una última copa de vino... nos vestimos y nos despedimos sabiendo que habría más veces como ésta o mejor...
Gracias Carlos... me encantó tu educación, tu saber estar, la química que tuvimos los tres, tu respeto... me encantó saborear tu polla y darte placer.... ahora me voy a masturbar de nuevo pensando en todo esto.

trio dos hombres una mujer

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miércoles, 4 de septiembre de 2019

Relato Fantástico : 2 en 1

Joel Martínez era un muchacho hispano-estadounidense de quince años, que estaba enamorado en secreto de una linda compañera de clase llamada Amanda Martins. Sin embargo, Amanda también guardaba un secreto: había nacido con grandes poderes de médium. Solo necesitaba tocar algún objeto que hubiera pertenecido a un difunto para invocar su espíritu, obtener información de él o incluso proyectarlo hacia un cuerpo vivo, para que lo poseyera durante un tiempo limitado. Generalmente evitaba manifestar en público sus poderes y su vida cotidiana era la de una chica normal.

Aunque Amanda ignoraba lo que Joel sentía por ella, le tenía mucho cariño y le agradaba su compañía. En una ocasión lo invitó a dar un paseo por la costa y, por supuesto, Joel aceptó encantado aquella oportunidad para estar a solas con su Dulcinea.
Durante su paseo recorrieron una angosta senda que bordeaba los acantilados y que, según la leyenda, había sido usada en otros tiempos por piratas y contrabandistas.
Tras una ardua caminata, llegaron a un promontorio solitario desde el cual se divisaba toda la bahía. Joel vio una manada de ballenas retozando en el mar y, en su afán de hacerles una foto con su móvil, se acercó peligrosamente al borde del acantilado. Entonces sonó un disparo y, aunque la bala no alcanzó a ninguno de los muchachos, Joel se asustó, perdió pie y cayó al mar. Afortunadamente no se estrelló contra las rocas, pero quedó a merced del oleaje, que al pie del acantilado era demasiado fuerte para un nadador mediocre como él. No teniendo otro medio para ayudar a su amigo, Amanda agarró su amuleto favorito, un viejo dólar de plata que había pasado por las manos de Edgar Allan Poe. Usando la moneda como canal, Amanda usó su poder para invocar al espíritu de Poe y proyectarlo hacia el cuerpo de Joel. Poe no solo fue un gran maestro del relato fantástico, sino también un gran deportista, antes de que la pobreza y el alcohol arruinaran su salud física y mental. Pero sobre todo fue (al igual que su colega Lord Byron) un excelente nadador, capaz de nadar ocho millas contracorriente en un río de Virginia. Cuando el alma del escritor invadió el cuerpo de Joel, tuvo lugar una peculiar conversación mental en el cerebro del muchacho:
-¡Oiga! ¿Quién es usted y qué está haciendo dentro de mi cabeza?
-Pues soy Edgar Allan Poe. ¿Es que nunca has oído hablar de mí?
-Sí, claro, estudio literatura... ¡Pero se supone que usted está muerto!
-Y tú también lo estarás en breves… salvo que te calles y me cedas el control de tu cuerpo, para que pueda enseñarte a nadar como Dios manda.
-Bueno, pues si usted lo dice…

Mientras tanto, Amanda había sido capturada por los hombres de Klaus Nessler, un peligroso criminal que conocía el secreto de la muchacha y pretendía usar sus poderes con fines malévolos. Nessler, al que acompañaba una hermosa niña de ojos fríos, le dijo a su indefensa prisionera:
-Volvemos a vernos, nena. Una vez conseguiste engañarme con tu astucia, pero eso no se repetirá. Te presento a mi nieta Madga, que es una telépata de primera. Usó sus poderes para localizarte y en lo sucesivo los usará para vigilar tu mente, de modo que descubrirá a tiempo cualquier artimaña que se te ocurra.
A continuación, los secuaces de Nessler ataron a Amanda y la llevaran al cúter de su jefe, que se hallaba oculto entre los arrecifes. Una vez allí, Nessler ordenó levar anclas y poner rumbo a su mansión, situada al otro lado de la bahía.
Pero pocos minutos después Nessler se percató de que el yate se había desviado del rumbo previsto y que, en vez de dirigirse a la Mansión Nessler, estaba retornando a su punto de partida. Les ordenó a sus guardaespaldas que subieran a cubierta para pedirle explicaciones al piloto, pero estos se encontraron con una sorpresa. Joel-Poe (o sea, el cuerpo de Joel con el alma de Poe) había conseguido subir al yate sin que nadie se diera cuenta, tras lo cual había tirado al piloto por la borda y ocupado su puesto junto al timón. Los hombres de Nessler sacaron sus armas al verlo, pero Joel-Poe (o, mejor dicho, Poe, pues la idea había sido exclusivamente suya) había calculado meticulosamente los tiempos y las distancias. Había acercado el yate al lugar donde retozaban las ballenas y, como en aquel preciso instante les tocaba respirar, los enormes cetáceos salieron a la superficie a escasos metros de la embarcación. Joel-Poe se había agarrado firmemente al timón, pero los hombres de Nessler se vieron sorprendidos por las turbulencias provocadas por las ballenas, perdieron el equilibrio y cayeron al mar. Joel-Poe aprovechó aquella oportunidad para descender rápidamente al camarote donde se hallaba Amanda, bien atada y amordazada. Su idea era desatarla y saltar con ella al mar, pues la costa estaba cerca y podían alcanzarla a nado, aprovechando que el barco de sus enemigos se había quedado sin piloto. Pero Nessler, comprendiendo que alguien pretendía arrebatarle su presa, entró en el camarote antes de que Joel-Poe pudiera desatar a su amiga. Apuntó con un revólver al intruso y, al ver que solo era un adolescente, sonrió con desdén y le dijo:
-Así que tú eres el amiguito de esta zorra. Pensaba que habías muerto en el mar, pero no importa: pronto te mataré yo mismo.
Joel-Poe no había conseguido liberar a Amanda, pero sí había tenido tiempo de quitarle la moneda de plata. Le mostró a Nessler aquella vieja moneda y le dijo:
-Si me mata, no sabrá dónde está el tesoro de los piratas que antaño se refugiaban en esta bahía. Yo lo encontré por casualidad mientras nadaba hacia este yate y tengo esta vieja moneda como prueba de que no miento.
Nessler ignoraba que aquella moneda pertenecía a Amanda y se quedó dubitativo, pues las palabras de Joel-Poe habían despertado su avaricia. Mientras tanto, tenía lugar una nueva “conversación mental” en el cerebro del muchacho:
-¡Oiga, señor Poe! Usted ya está muerto y todo esto le parecerá muy divertido, pero debo recordarlo que este cuerpo es mío. Y no quiero que ese tío lo convierta en un colador cuando descubra que no hay ningún tesoro.
-Puedes estar tranquilo. Alguien que se rodea de chicas con poderes paranormales sin duda es capaz de creerse cualquier cosa.
Nessler llamó a Magda y le dijo en voz baja:
-Ese imbécil dice que ha encontrado un tesoro, pero quizás sea un farol para ganar tiempo. Será mejor que le leas la mente y compruebes cuánta verdad hay en sus palabras.
Magda usó sus poderes para introducirse en la mente de Joel-Poe… haciendo precisamente lo que Poe había previsto. Cuando la muchacha se introdujo en la mente del intruso, se encontró con todas las pesadillas creadas por el genio macabro de Poe: gatos negros con un solo ojo en el cual ardían las llamas del Averno, vísceras ensangrentadas que seguían latiendo después de la muerte, muertos que buscaban venganza envueltos en el sudario de la tumba… Incapaz de resistir semejante aluvión de imágenes infernales, Magda palideció rápidamente y, tras emitir un terrible grito de horror, cayó al suelo desmayada. Cuando vio caer a su nieta, Nessler también gritó, pero de rabia:
-¿Qué le has hecho a mi Magda? ¡Dímelo o te mato ahora mismo!
Joel-Poe conservó la calma y respondió con toda tranquilidad:
-Si me mata, su querida niña nunca podrá recuperarse de mi hechizo y terminará encerrada en un manicomio. Pero, si permite que Amanda y yo nos marchemos, no tardará en recuperarse. Le doy mi palabra de caballero de Virginia.
-¿Caballero de Virginia? ¡Tú sí que deberías estar en un manicomio!
-Me han llamado loco tantas veces que no se lo tendré en cuenta. En fin, creo que ha entendido mi propuesta.
Aunque furioso, Nessler era demasiado supersticioso para tomarse a broma las palabras de Joel-Poe y, pensando que este efectivamente había hechizado a su querida nieta, optó por rendirse. No solo dejó que Joel-Poe y Amanda se fueran, sino que además les cedió el bote salvavidas del cúter, pues deseaba perderlos de vista lo antes posible. Cuando llegaron a la costa, Amanda se fundió en un abrazo con su salvador… quien aprovechó la ocasión para darle un apasionado beso en los labios.
(-¡Oiga, señor Poe! ¿Cómo se le ocurre hacerme besar a Amanda, así por las buenas?
-Es que, si no, tú nunca te habrías atrevido a declararte, pedazo de burro. Bueno, ahora te dejo con ella, pues ya me toca volver al Más Allá.)
Y así se quedaron Joel (ya solo Joel) y Amanda fundidos en un largo beso de amor, sobre las arenas de la playa y bajo la cariñosa mirada de un viejo fantasma que los observaba desde el Cielo.

Relato Fantástico : 2 en 1

Fuente : Facebook

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