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domingo, 1 de noviembre de 2020

Historia de terror : El niño del panteón

Historia de terror : El niño del panteón

Un día 1 de noviembre de 2018 Júlia fue al panteón a visitar la tumba de su padre, la arreglaba y la llenaba de flores. Siempre iba el día primero, porque no le gustaba que hubiera tanta gente, en fin, ese día se sentó en una gran piedra que estaba a un costado de la tumba, casi no había gente, así que se puso a platicar con su padre, de repente detrás de ella estaba un niño como de 8 años.

A ella se le hizo extraño, porque el niño estaba solo y ella le preguntó que hacía ahí, que donde estaban sus padres. El pequeño contestó, que no sabía.
Me dejaron aquí y me siento muy solo, nadie viene a verme ya hace mas de 10 años y sigo solo.
Cuando ella escuchó eso se levantó en seco y un tanto titubeante y con los ojos saltados le preguntó... De donde vienes?

Él con su dedo apuntaba hacia una tumba vieja y muy descuidada, Júlia quiso correr y gritar pero estaba paralizada, no se podía mover, se acercó lentamente a esa tumba y decía el nombre de Pedríto Elizóndo, 1998-2008,
El niño le dijo... Yo me llamo Pedríto y tú?

Ella no le contestó, espero un poco para asimilarlo, después de un rato ella pensó a lo mejor necesita ayuda para poder descansar, así que le dijo...
-Que es lo que quieres? y él le contestó...
Quiero ver a mi mamá.

Ella me trataba mal pero no era mala, el hombre con el que se juntó, él si era malo, me lastimaba y me golpeaba.
Pero mi madre nunca me creyó, cuando se lo decía no me creía, ella trabajaba todo el tiempo, siempre me dejaba solo con él. Cuando llegaba a casa y me encontraba golpeado, él le mentía, le decía que me había caído jugando o de la bicicleta y ella le creía.

Yo lloraba mucho, desde los cinco años me empezó a maltratar, tanto que a los ocho ya no sentía los golpes o las cosas que él me hacía, un buen día tome un veneno que mamá guardaba para los insectos que había en casa y como no había nadie la oscuridad llegó.

-Pobre niño!! exclamó Julia
-Y tu mamá donde está?
Pedrito le dijo donde vivían y con detalle lo que había cerca de su casa. No sé si todavía viva ahí, pero me gustaría verla de nuevo. Me puedes ayudar para volverla a ver? le dijo el niño, a lo que ella contestó
-No te prometo nada pero lo voy a intentar.

El niño sonrió y desapareció, ella arregló un poco la tumba de aquel niño y le puso algunas flores que había llevado para su padre y salió de ahí. Ya en su carro, no dejaba de pensar en aquel niño, pobre criatura como le pudieron hacer eso se preguntaba, se le vino a la mente la sonrisa de aquel niño y quiso intentar buscar a su madre. Fue a la dirección que le dijo el niño, encontró una casa vieja que parecía deshabitada pero no lo estaba.

Júlia bajo de su coche tocó la puerta, le abrió una señora muy descuidada y le dijo...
Disculpe!! Usted conoce a Pedríto Elizóndo? la mujer al escuchar ese nombre se soltó en llanto y le dijo a Júlia... Si, era mi hijo, hoy cumpliría 10 años, falleció a los ocho. Y usted como supo que aquí vivía, Júlia le dijo...
Podemos sentarnos para platicarle? En eso se escucharon unos gritos de un hombre ebrio, insultándola y queriéndo golpearla, Júlia como pudo la defendió y la saco de ahí, la subió a su coche y se fueron, se detuvo cerca del panteón en un parque y ahí se sentaron a platicar, Júlia le contó lo que pasó ese día en el panteón a lo cual la señora no creía.

Júlia le relato todo lo que ese hombre le hacia a su hijo y cuando llegaba a su casa y el niño estaba golpeado. Aquella mujer se soltó en llanto de nuevo. Júlia le preguntó porque nunca visitó la tumba de su hijo a lo que ella contestó...
Ese hombre no me dejaba salir, ya ni a trabajar, me tenía encerrada, me golpeaba, hasta ahora que llegó usted, cuando murió mi hijo, él se puso agresivo conmigo, me lastimaba, me usaba, me golpeaba fue cuando entendí que mi hijo decía la verdad pero ya era demasiado tarde.

El estaba muerto por mi culpa por no creerle.
Señora, le dijo Júlia... Su hijo está triste, se siente sólo y quiere verla para poder descansar en paz. Vamos, estamos cerca del panteón, la señora dijo...
Necesito pedirle perdón a mi hijo.

Llegaron al panteón se acercaron a aquella tumba, y ella comenzó a llorar y pedir perdón a gritos a su hijo, ella le decía Perdóname por no creerte, perdóname por haber metido a un monstruo en nuestra familia.

Júlia la vio tan arrepentida que la dejó sola y salió a comprar unas flores para que ella arreglara la tumba del pequeño. No tardo ni 20 minutos en volver, vio a la señora recostada medio cuerpo sobre aquella tumba, pero sin un solo ruido, ni un sollozo, nada. Júlia se acercó, le habló pero ella no contestaba, su cabello cubría su cara.

Júlia insistía, Se encuentra bien? levantó su cabello y su rostro tenia una sonrisa. La mujer yacía muerta sobre la tumba de su hijo.

Júlia no supo que pasó en esos 20 minutos que salió y ya no quiso saber más, reportó el hallazgo a los vigilantes y ellos se encargaron del resto.

Júlia salía de ahí, como cuando una ráfaga de viento al silbar, le susurraron al oído...
Gracias!! nunca más estaré solo!! Y Júlia salió de ahí.

Los siguientes años y en la fecha que visita el panteón, no ha vuelto a verlo, solo deja un ramo de flores en su tumba, ya con su madre en ella. Al poner las flores se suelta una ventisca, ella sabe que es Pedríto, que se encuentra feliz, al lado de su madre.

Fuente: Facebook
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jueves, 23 de julio de 2020

Relato de una pesadilla hecha realidad

Les voy a contar como una pesadilla que me marcó de niña se hizo realidad.

En el año 2006 me dieron por el día de reyes dos muñecas cuya peculiaridad era que hacían expresiones presionando un botón en la parte de su espalda. Eran dos las muñecas, una rubia y una pelinegra, sin embargo adopté un especial cariño por está última, se convirtió en mi muñeca favorita, íbamos a todos lados juntas, así fue hasta el año 2007, donde una noche una horrible pesadilla me hizo tenerle terror a mi muñeca favorita.

A pesar del tiempo que ha pasado nunca he podido borrar ese sueño de mi memoria. Mi sueño comenzaba con yo despertando por la mañana, pero al lado de mi cama estaba una caja de muñeca, una caja muy similar a la contra portada donde venían mis muñecas un año atrás. Pero había algo diferente, el rostro de la muñeca estaba deformado, de tal manera que recuerdo que en mi sueño pensé que solo era la contra portada, que la muñeca no podía venir realmente así, pero al darle la vuelta me daba cuenta que en realidad si estaba así la muñeca.

Me dio tanto miedo que desperté llorando y le pedí a mi mamá que escondiera ambas muñecas (ya que ambas tenían el mismo rostro).

Me traumé tanto con aquel rostro que recuerdo haberlo dibujado en un cuaderno especial (era especial ya que a mí me gustaba mucho la banda RBD y aquellos cuadernos tenían a los protagonistas en la portada, era una edición especial).

Los años pasaron y eventualmente le perdí el miedo a mi muñeca hasta que volví a jugar con ella, y eventualmente crecí y dejé de jugar, pero conservo todas y cada una de ellas.

Hace dos o tres años viendo mis muñecas noté que una de ellas (específicamente la pelinegra) comenzaba a tornarse verde pálido, la piel de su rostro parecía la de alguien enfermo, no le di mucha importancia y pasó aún más tiempo, después noté que comenzaba a sentirse pegajoso su rostro, hasta el estreno en el que si propio cabello se le quedaba pegado.

La guardé en la parte trasera para que no asustara a mis hermanas menores. Cabe recalcar que siempre he cuidado mis juguetes de sobremanera, por lo que mis muñecas siempre han estado en un área seca, sin humedad y sin contacto directo con el sol.

Pero justo ayer que me percaté de que mi muñeca parecía pudrirse, ahora no solo tenía la piel de otro color sino que tenía un enorme hueco en la mejilla.

Me pareció algo curioso ya que la otra muñeca que era casi idéntica sigue en perfectas condiciones, cabe resaltar que si bien una era mi favorita de niña, a ambas las cuidaba de igual manera.

Me dio melancolía pero ésta desapareció al recordar aquel sueño que tuve de niña y percatarme que aquel rostro que tanto me asustó era idéntico al que ahora poseía mi muñeca.

Mientras más recordaba el sueño más me parecían las similitudes entre ambos, pero aún escéptica decidí buscar aquel cuaderno donde retraté mi pesadilla. Finalmente lo encontré y no me equivoqué, si bien el dibujo no se aprecia bien por mi corta edad al momento de hacerlo (7 años) se pueden ver algunas similitudes.

Tal vez solo es una coincidencia, pero no puedo evitar asombrarme por ella, y pensar que algo que me causó terror de niña iba a regresar se esta forma.

Relato de una pesadilla hecha realidadRelato de una pesadilla hecha realidad

Relato de una pesadilla hecha realidadRelato de una pesadilla hecha realidad

Fuente: Facebook
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Cómo invocar a un espíritu

Dicen que en nuestra casa hay entidades que se esconden en las sombras y hay un ejercicio simple para descubrir si están allí o no. Cada vez que apagues las luces para ir a dormir, o te despiertes en la madrugada con la casa oscura, elige un rincón donde haya tono (oscuridad total), y extiende la mano hacia esa esquina. Dar tres pasos lentos hacia la esquina elegida y luego detente, hasta el punto en que tu mano esté inmersa en la oscuridad de las sombras. Al final, diga "Manifiéstate, me ofrezco como un canal". Dicen que sentirás un leve escalofrío en la nuca o incluso un tirón en el brazo, lo que confirma que no estás solo y que "ellos" te quieren. ¿SE ANIMAN A INTENTARLO?

espiritus en casa

Cómo invocar a un espíritu

Los antepasados ​​decían que espíritus y entidades no entran en nuestra casa sin nuestro permiso.
Se quedan parados en las puertas y ventanas, al acecho, esperando ser invitados por los dueños de la casa, de la manera más informal posible.
Un ejemplo, es cuando la puerta de tu casa se abre sola.
Muchas personas hablan en tono de broma:
"Puede entrar".
Es en este momento que las entidades entran y quedan por allí, apoyadas en ti, hasta que se vuelvan obsesores.
Si deseas asegurarte de que algo entró a tu casa, al anochecer, enciende una vela a los pies de alguna puerta de tu casa y siéntate frente a ella.
Calma tu mente y habla en un tono de voz mediano:
"Si quieres entrar, la vela tendrá que apagar".
Si la vela se apaga, la entidad ha confirmado su presencia allí y está lista para entrar, (No invites).
Si la vela sigue encendida, no hay entidad.
Ahora, si la vela cae, la entidad ya está desde hace mucho tiempo dentro de tu casa.
¿Quieren probar?
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domingo, 19 de julio de 2020

Hombre se arranca los ojos para dejar de ver fantasmas

El sujeto veía seres "que le causaban terror y miedo"; en un principio, intentó cortarse los genitales, pero no lo logró, finalmente se terminó arrancando los ojos.
Algunos hablan del efecto de las drogas, mientras otros asocian este hecho a la presencia de seres paranormales que llevaron a esta persona a una situación límite de la cuál quiso salirse de una manera extrema.

Lee la noticia y comenta qué crees que sucedió, si te parece tema de debate, no olvides compartir en tus redes sociales para que otros puedan opinar sobre este hecho sucedido en Paraguay que algunos están convencidos fue por el efecto de las drogas, mientras que otros culpan a seres del más allá.

Hombre se arranca los ojos para dejar de ver fantasmas

Hombre se arranca los ojos para dejar de ver fantasmas

Un hombre, quien presuntamente estaba bajo el influjo de las drogas, se arrancó un ojo.

El joven, identificado como Hugo Magallanes y de origen brasileño, estaba sin camisa y deambulaba por las calles cerca de la catedral de San Blas, en el centro de Ciudad del Este, en Paraguay.

El sujeto intentó en un inicio cortarse los genitales, pero como no lo consiguió, buscó la forma de arrancarse los ojos. Logró que uno de ellos explotara, en tanto que el otro lo arrancó por completo.

Los vecinos que circulaban por la zona avisaron a los paramédicos y a la policía. De acuerdo con algunos testigos, el sujeto estaba desorientado y no respondía a estímulos exteriores.

Además, refirieron que el sujeto intentaba quitarse la vida, ya que supuestamente quería dejar de ver a esos seres “que le causaban terror y miedo”.

Personal médico atendió al joven y fue trasladado al hospital de Ciudad del Este, donde permanece bajo los cuidados y vigilancia de especialistas.

Fuente: de ABC Color Paraguay y El Big Data.
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viernes, 29 de mayo de 2020

El hombre del sombrero

Entre cientos de historia de terror que se repiten a modo de leyendas urbanas, el hombre del sombrero aparece una y otra vez en varias ciudades del mundo.
En este post te cuento quién es el hombre del sombrero que se ha vuelto una entidad maligna que aparece en las noches y te invitamos a comentar cuáles han sido tus experiencias si alguna vez lo viste aparecer en tu casa.
Si te gustó esta historia y te gustan las historias y leyendas de terror, te invito a seguir navegando en este blog donde aparecen diversos cuentos terroríficos para conocer las historias más asombrosas que proliferan tanto en las redes sociales, como en la cultura urbana.

El hombre del sombreroEl hombre del sombrero

El hombre del sombrero

Leyendas de terror: El hombre del sombrero

Este ser de bajo astral es uno de los más conocidos y visto por las personas.
Se ha visto en muchos lugares del mundo; incluyendo en Asia.
La particularidad con las apariciones de este ser; son los testimonios de las parálisis del sueño que las personas tienen al momento de verlo.

El puede convertirse desde el hombre del sombrero; hasta un ser sin forma, el hombre sombra y el monje de los ojos rojos.

Los especialistas en esoterismo recomiendan; si tienen la experiencia de verlo; mantener la calma; ya que es un ser que se alimenta del miedo y pánico de las personas. Si te apareció una vez; puede aparecer más ocasiones y en estos casos si estar preparados con alguna medalla bendita, método religioso o agua bendita para protegerse.

El hombre del sombrero... Un ser que muchos temen y que al día de hoy ha llamado la atención de la comunidad paranormal en todo el mundo.

Lo has visto? Cuéntanos comentando debajo para compartir tu experiencia con esta entidad.

Será que puedes dormir esta noche???
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jueves, 28 de mayo de 2020

El origen de la Tabla Ouija

Curiosamente, así como el 28 de mayo nació quien fuera el inventor de la guillotina, en esta misma fecha pero en el aó 1890 se patentaba otro invento de terror: la tabla ouija.
Te invito a conocer el origen de la tabla ouija que nos presenta History Channel, para conocer a fondo su historia. Alguna vez jugaste? Cuenta tu experiencia de terror en los comentarios.

El origen de la Tabla Ouija

El origen de la Tabla Ouija

El 28 de mayo del año 1890, Elijah Jefferson Bond, abogado e inventor estadounidense, patentaba la célebre Tabla Ouija, un tablero inscripto con el alfabeto y números del cero al nueve, empleado para el presunto contacto con espíritus.

Aunque los primeros registros del tablero se sitúan a mediados del siglo XIX, cuando la moda espiritista acaparó la atención de americanos y europeos, su origen es impreciso, hasta el punto de que algunos historiadores establecen sus primeros precursores en el Antiguo Egipto.

Desde entonces, han sido identificadas herramientas similares, aunque con distintos propósitos, en Grecia Antigua, el Imperio Romano o la China Antigua, hasta llegar al año 1853, cuando aparecieron las primeras planchetas modernas.

Para cuando Elijah Jefferson Bond solicitó la patente de la Tabla Ouija, que se le extendió efectivamente el 10 de febrero de 1891, el tablero estaba ampliamente difundido en todo el mundo.

La tabla, que incluye el alfabeto, los números y las palabras «sí» y «no», es comúnmente empleado para la presunta invocación de espíritus, que contestan a las preguntas de los mortales mediante un cursor que señala una respuesta, letra por letra.

Los picos históricos de venta de la Tabla Ouija, se registraron durante los periodos de mayor muerte violenta en la Tierra, en las dos Guerras Mundiales y la Guerra del Golfo, dato que evidencia la necesidad común entre la gente de contactar a los seres queridos, tras la muerte.
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jueves, 19 de marzo de 2020

La verdadera historia de Freddy Krueger

Para quienes entran al blog en busca de historia de terror y películas basadas en hechos reales, esta lectura  de La verdadera historia de Freddy Krueger  es obligatoria, más ne épocas de encierro y cuarentena... Si te gustó comparte.

La verdadera historia de Frederick Krueger

La verdadera historia de Freddy Krueger 

Frederick Krueger fue un inmigrante Judio-Aleman, el cual asesinó a más de 72 personas, todos ellos niños y adolescentes en el pueblo de Rockwell Iowa, los invitaba a base de engaños a un sótano (dónde se encontraba la caldera de la piscina pública de la ciudad, dónde Freddy trabajaba) siempre usando una "garra" que el mismo había creado, con el cual descarnaba a sus víctimas, desapareciendo los cuerpos en la enorme caldera. Rockwell fue testigo de la desaparición de muchos niños, hasta que en el verano de 1908, una adolescente de nombre Nancy, huyó de las garras del asesino mientras era atacada. Nancy logro escapar herida con el brazo totalmente desgarrado, gritando auxilio por las calles, el viejo Freddy que ya contaba con avanzada edad le fue imposible alcanzarla. Las autoridades al ver tal escenario fueron inmediatamente a buscar al presunto responsable, al llegar, el viejo anciano se encontraba sentado esperando su destino, con la "garra" ensangrentada, diciendo : -Yo lo hice, yo soy responsable de la muerte de todos los jóvenes, cada alma que tome, me hará vivir eternamente-. El sheriff del condado, padre de una de las víctimas, golpeó y torturó a Krueger quemando gran parte de su cuerpo en la misma caldera. El cuerpo policial asentó en su informe que el anciano había puesto resistencia y tuvieron que intervenir con la fuerza. Después de un proceso en contra de Freddy, se le declaró culpable y mal de sus facultades mentales. Internado en un sanatorio psiquiátrico hasta octubre de 1910 donde falleció mientras dormía.
La semana después de su muerte se reportaron 11 personas fallecidas, 10 niños y el sheriff que lo torturó hasta casi la muerte. Todos los cuerpos estaban acostados en sus camas.
Hasta el día de hoy el pueblo de Rockwell Iowa, es un pueblo fantasma, ya que si pasas ahí una noche, es probable que no despiertes para contarlo…

La verdad es que toda esta historia es inventada, pero sirve para fomentar la lectura y puto el que lo lea.
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sábado, 22 de febrero de 2020

La leyenda del Holandés Errante

La leyenda del Holandés Errante ... Una historia de piratas que encontramos en Internet y vale la pena leer y compartir.

La leyenda del holandés Herrante

La leyenda del Holandés Herrante 

Decían que el diablo le había dado al capitán pirata holandés Hendrick van der Decken la facultad de hacer que su barco fuera la nave más veloz de todos los mares, después de que el hombre le vendiera su alma una noche de luna llena. Ningún barco podía viajar más rápido que el navío del temerario capitán: rompía las olas y quebraba los vientos más furiosos para tocar puerto en cuestión de horas o pocos días.

Los marineros que viajaban con Van der Decken le respetaban y temían al mismo tiempo, pero les agradaba navegar con él porque era justo en la repartición de ganancias y tesoros. Además, le gustaba llevarlos a los prostíbulos del Caribe y otros exóticos lugares donde había mujeres de piel morena y cabellos rizados a las que les gustaban los piratas.

La última conquista del holandés y sus marinos habían sido las lejanas Indias Orientales, a las que acudieron para adquirir especias, sedas y tintes que revenderían a precios más altos en su natal Holanda. Después de dos días en las que el mar había estado iracundo e impidiendo el avance comúnmente rápido de Van der Decken y sus hombres, que se dirigían de regreso a Europa, el capitán ordenó que su barco tomara rumbo hacia el Cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica, para tomar un descanso ante las turbulentas aguas que les frenaban extrañamente el paso.

Sin embargo, al llegar a esta parte de África, los marineros se percataron que el mar estaba mucho más furioso. Las olas azotaban el barco y amenazaban con volcarlo, las velas se estaban rasgando ante la acción del viento y los mástiles se quebraban con la pegada del mar y los vendavales. Van der Decken y sus hombres, verdaderos lobos de mar, fuertes, tatuados, tuertos, con la piel quemada por el sol y con algunos miembros amputados, que llevaban cerca de 30 años o más haciendo un viaje tras otro en altamar, jamás se habían enfrentado a una tormenta tan furiosa.

Algunos decían que era el castigo de Poseidón, otros que eran los demonios pálidos de los mares que estaban causando ese fenómeno para reclamar los tesoros y las vidas de cada uno de ellos. Otros afirmaban con terror en la mirada que el diablo los había ido a buscar para reclamar sus almas, tal y como lo había hecho con la de su capitán, quien en aquellos momentos se mantenía recluido en su camarote fumando o bebiendo. Aquellos hombres, a la vez que temibles, eran también supersticiosos de las viejas leyendas piratas que habían escuchado desde su niñez. En cubierta, reinaba un miedo cada vez más creciente.

Mientras tanto, en su camarote, Van der Decken meditaba acerca de la razón por la que el mar le estaba jugando en contra en aquellos momentos. ¿Es que no había cedido al Maligno lo más preciado que todo hombre tiene a cambio de que su poder jamás fuera quebrado por ningún enemigo ni elemento de la naturaleza? El capitán se levantó de su mesa, misma que se tambaleaba a cada embate de las olas, y cogió un crucifijo de plata que colgaba encima de su cama. Había sido un regalo de su esposa antes de que zarpara de Holanda rumbo a su ultima misión.

De pronto, el hombre apretó con fuerza el objeto hasta hacerse daño en las manos y comenzó a hablar con ira en su gesto y en su voz: «¿Es que acaso me estás castigando por haberle dado mi alma a tu rival? ¿Ésta es tu manera de retarme, castigarme y humillarme para demostrarme que eres superior a mí y que debo someterme a tu voluntad cuando lo único que quiero es regresar a casa? ¡Déjame seguir mi camino, déjanos en paz a mis hombres y a mí que tengo el derecho de hacer tratos con quien mi espíritu lo desee!».

Van der Decken corrió hacia la puerta del camarote, la abrió y subió corriendo las escaleras que llevaban hasta la cubierta. El estruendo de los rayos cayendo en el mar, la tempestad cada vez arreciendo más, las olas inundando su embarcación que apenas se mantenía a flote y sus hombres pereciendo arrastrados por el agua, llenaron su campo visual. Corrió hacia la zona del timón y, apuntando hacia el cielo con el crucifijo de plata, exclamó: «¡Tú no podrás detenerme, soy el amo de los mares e incluso el mismo diablo me tiene miedo! ¡Maldito sean los dos! ¡Par de cobardes! ¡Ambos se inclinan a mis pies cuando mi embarcación pasa por los océanos del mundo! ¡Ninguna tempestad, dios o demonio podrán frenarme!»

Acto seguido, lanzó la cruz al mar, mientras de su garganta salía una carcajada de burla hacia aquel dios que no iba a frenar su camino hacia Holanda y la conquista de la tormenta. Cuando dirigió su vista hacia la parte inferior de la embarcación se dio cuenta que varias decenas de aquellos piratas que llevaba consigo en cada misión lo miraban con miedo casi reverencial.

Van der Decken también fue consciente de que las aguas se habían calmado y que los vientos disminuían su intensidad. Arriba, un brillante sol comenzaba a despuntar después de haber permanecido oculto durante varios días. En altamar se respiraba una sensación de absoluta calma. Una algarabía inundó la embarcación y Van der Decken sonrió al saberse vencedor en la batalla contra un dios que no era tan poderoso como muchos le habían dicho. El holandés y su tripulación continuaron con su viaje hacia Holanda sin mayores sobresaltos.

La maldición

Una madrugada, cuando la embarcación holandesa navegaba en completa calma y a buena velocidad hacia su país de origen (tocarían puerto al amanecer), Van der Decken, escuchó una voz en sueños: «Como resultado de tu soberbia, estás condenado a navegar los océanos por la eternidad con una tripulación fantasmagórica de hombres muertos que traerán la desgracia a todos los que vean su nave espectral, la cual nunca llegará a puerto ni conocerá el descanso. Además, para ti y tus hombres, no habrá bebida no comida».

El capitán abrió los ojos cuando su segundo de a bordo lo fue a despertar para notificarle que, tal como lo tenían previsto, el puerto de su amada Holanda se hallaba a la vista. Ambos salieron para ser testigos de la dichosa noticia, pero conforme más se acercaban, el puerto más parecía alejarse. El barco viajaba a excelente velocidad y el cielo estaba despejado por competo. Van der Decken veía el puerto frente a su ojos de manera clara, pero éste se alejaba de manera caprichosa. «Nunca llegará a puerto ni conocerá el descanso», las palabras resonaban en la mente del holandés que había desafiado a Dios y comenzó a sentir una angustia creciente.

Las horas pasaban, y la embarcación no lograba llegar a su objetivo. Cuando cayeron el atardecer y después la noche completa, los hombres gritaban de miedo, indignación y consternación. Algunos se habían arrojado al agua como un acto desesperado por llegar al puerto, pero perecieron ahogados o fueron rescatados en botes. Van der Decken sabía a la perfección que la condena en sus contra se estaba cumpliendo.

Los años pasaron y se convirtieron en décadas, éstas en centurias y después en siglos. Los marineros de Van der Decken murieron poco a poco, al igual que su capitán, quien fue bautizado por los piratas que se cruzaban con su barco como “El Holandés Errante”, el hombre que nunca puede tocar puerto y que vaga por los mares del mundo de manera triste y melancólica con una tripulación que ya es puro despojo y muerte. Todos tienen sed, hambre, necesidad de tocar el cuerpo de una mujer y de sentir un suelo firme bajo sus pies. Cuando un barco se topa con esta nave condenada sólo la observa durante algunos minutos antes de que vire su curso y se pierda en la bruma del océano.

Es ésta la historia del “Holandés Errante”, una de las leyendas más famosas en torno a los piratas europeos que aterrorizaron los mares del mundo con su oscura presencia. Estos hombres de mar que asaltaban, invadían y robaban en pequeñas poblaciones y puertos de los cinco continentes también aterrorizaron los mares de México y Latinoamérica. Su presencia sigue inundando el imaginario colectivo y tanto la historia, como el cine o la literatura les han dedicado mucha atención debido a su singular carácter.
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Cuento de terror : La manda

Cuento de terror : La manda

Pillé a mi mujer con otro cuando volví del trabajo, en mi departamento. No me vieron. No hice nada, me di la vuelta y me fui a mi auto, como un zombie. Comencé a correr a 110 km/hr, y aumentaba. Una nebulosa en mi cerebro, adelanté dos autos, un bus, un camión, y la moto encima, me concentré en aquel tipo, no vi la curva, choqué y di varias vueltas en el aire. Familia, llanto, pacos, ambulancia, taco… y acá empieza todo.
Al tiempo, en casa de mi mamá, en estado vegetal, encerrado en mi propio cuerpo, no podía salir de allí. Me alimentaban, me cagaba, me mudaban, y me hablaban. Días, semanas, meses. Escuchaba todo pero no podía responder.
Al principio me visitaban constantemente, pero con el tiempo cada vez mas solo. Como siempre mi madre, mi fiel acompañante, mi esposa se fue con aquel.
Hasta que un día, me visitó una amiga de mi tía, que llegó con rosas, y comenzó a hablarme:

- Mi niño, tengo unos problemas económicos gigantescos, no sabe cómo me encantaría sacarme la lotería. Su madre me dijo que usted era muy buena persona cuando estaba sano… en una de esas me echa una manito.

Claro… ahora se trataba de que yo le hacía mandas a la gente. Pero increíblemente, después de unas semanas mi mamá encendió el televisor en mi habitación, y se escuchaba la misma voz de aquella señora en una entrevista.

- Quiero dar agradecimiento a Sebastián, más conocido como Chalito, él fue quien hizo el milagro, ahora soy rica gracias a él.

Yo no tenía nada que ver, pero mi madre estaba contenta, porque aquella señora le regaló mucho dinero con el que arreglaron la casa, cambiaron mi cama, e incluso contrataron a una enfermera. El asunto, es que esto no terminó allí, siempre llegaba alguien nuevo para pedirme favores.

- Chalito, a mi hija la van a operar, que salga todo bien.
- Chalito, se perdió mi perro, ayúdame a encontrarlo.
- Chalito, la siembra anda mala ¿Por qué no haces que llueva un poquito?

No sé si todas las peticiones se habrán cumplido, pero tengo la sensación de que la mayoría sí, porque la gente volvía para pedir penitencia, incluso aquel hombre que me pidió que lloviera llegó con las rodillas ensangrentadas de tanto arrastrase.
Mi nombre se hizo popular, y yo estaba cada vez mas lleno de rosas, peluches, dinero y tantas cosas más sin hacer nada.
Pero un día, alguien apareció con voz quebrada, como si el mundo se fuese a acabar.

- Hola Chalito, vine como todo el mundo a pedirte un favor. No vengo por dinero, ni por salud… en realidad no sé que es.

Aquella mujer me tomó de la mano y sentía sus lágrimas caer en mis dedos.

- Mi hija tiene doce años. Se llama Estefanía, muy linda ella, lo más hermoso que me ha tocado en la vida. Su padre nos abandonó hace muchos años, así que solo somos nosotras dos, y tengo miedo de perderla.

Pensé que se trataba de un cáncer, o de otra enfermedad terminal.

- Hace unos meses ella comenzó con molestias en su espalda, bien fuertes, pensé que se trataba de una tortícolis o algo por el estilo. Pero en las noches ella comenzó a gritar porque los dolores eran insostenibles. La llevé al médico y no le encontraron nada, pero bañándola, comencé a ver que tenía cicatrices, rasguñones y moretones, como si alguien abusara de ella. Pensé que en el colegio alguien la maltrataba, hablé en dirección, con profesores y mi hija siempre me dijo que allá nadie le hacía nada… y así era, yo mismo lo comprobé, todas sus compañeras la quieren mucho. Hasta que hace unos días el asunto complicó… no sé como contar esto, pese a que tu no me puedas responder, y ni siquiera sé si me estás escuchando.

Casi siempre solía hacer oídos sordos a todo el mundo, porque me aburrían con sus historias… pero ella me tenía bastante expectante.

- Dice que el diablo está con ella. Que él la golpea, y que no la deja en paz. Llamé a sacerdotes, pastores, lo que te puedas imaginar… pero todos han terminando huyendo de ahí porque algo los empuja. Yo misma lo he visto, en un principio tuve miedo de él… pero ya no, soy capaz de hacer cualquier cosa para enfrentarlo. ¿Sientes mi brazo? Esos son rasguños que he recibido cuando he estado con mi hija. No quiero llevarla al doctor, porque la llevarán a un psiquiátrico y terminará… bueno… muerta… y no quiero. Ayúdame. Sé que haces milagros, ya no sé qué más puedo hacer, he intentado de todo… te lo suplico. Te prometo que si la salvas te doy mi vida, esa será mi penitencia… pero ayúdala, por favor.

Se marchó, y mi mente en silencio. Pasaban todos a pedirme favores… pero estaba solo yo y mi oscuridad, pensante por aquel asunto. No podía hacer nada… o eso creí.

Dormí, de pronto me levanté y vi mi cuerpo en la cama. Salí de la habitación y me encontré a mi madre durmiendo en el sillón mientras la luz del televisor le alumbraba la cara. Caminé, y boté sin querer un vaso que se encontraba en la mesa. Mi vieja despertó asustada, luego se levantó y se fue a acostar. Cerré los ojos, y esta vez me encontraba en la calle, me di cuenta que podía teletransportarme solo pensando en el lugar donde quería estar. Vi a otros caminar como yo, pero todos nos ignorábamos, como si también tuviesen que cumplir una petición en corto plazo. Cerré los ojos, y me concentré en la energía, y escuchaba las voces… hasta que sentí el grito horrible, abrí los ojos y estaba dentro de una casa. Un fuerte olor a azufre, a desagüe y un llanto que no se detenía

- ¡Deja a mi hija!
- ¡Mamá! ¡Ayúdame! ¡Me quiere llevar!

Entré a la habitación de Estefanía, y observé a aquella cosa tirándole el pelo, levantándola de la cama. La mujer intentó acercarse a lo que sus ojos era invisible, pero la lanzó bastante lejos. Luego, aquel demonio soltó a la niña, y me miró a la cara. Comenzó a mostrarme sus dientes de perro, y yo, en silencio comencé a acercarme.

- Im 'vestri mom reginam vult opprimere,
- Déjala, no te tengo miedo
- Et posuit in ano est ipsum colem fluit et cruentatur

Por alguna razón entendía el latín, me amenazaba con vejámenes que le haría a mi madre. Sus ojos brillaron y la habitación cambió por completa, vi a mi ex mujer acostada con aquel tipo. Ella en cuatro, gimiendo por la excitación mientras este le golpeaba las nalgas. Me daba vuelta para no ver más, pero seguían allí, podía verlos siempre, no importaba donde lanzara mi mirada, cerrar los ojos también daba igual.

- ¡No… eso ya pasó… sé que eres tú!

Hasta que al fin se dignó a enfrentarme.

- ¡¿Qué quieres?! ¡Ella es mía! ¡Vete de aquí, vuelve a tu cama!
- ¡No me voy a ir, déjala!

Mostró nuevamente sus dientes, como si la fuese a morder.

- Tú no eres el diablo.
- ¡Si, lo soy!
- Si lo fueses no tendrías miedo de mi. Eres igual que yo.
- ¡Mentira!

Cerré los ojos, y lo encontré. Hospital… un tipo vegetal, abandonado entre varios más, como él. Se veía arrugado, como si le quedara poco tiempo de vida.

- Aquí estás. Tú debes ser el padre de Estefanía.

Miré hacia atrás, y su alma venía corriendo, enfadado a atacarme. Lo desconecté. Su alma me empujó y caí. En el techo del hospital se abrió una luz roja parecida al de una nube, lo consumió.
Volví a la habitación de Estefanía, su madre llorando, despidiéndose de ella, diciéndole que ahora cumpliría la manda.

De pronto comencé a verme en el día del accidente. Familia, llanto, pacos, ambulancia, taco… Mi corrida a 110 km/hr, pero esta vez la velocidad disminuía. Ya no veía aquella nebulosa en mi cerebro. Los buses, camiones, y aquel motociclista los veía pasar en cámara lenta. Di un respiro agitado, y sentí mis piernas. Abrí los ojos, miré el techo de mi habitación, conectado a un aparato, lleno de jeringas en todo mi cuerpo.

- ¿Hijo? ¡Cresta! ¡Hijo! ¡Dios mío santo… no puedo creerlo! ¡Enfermera! ¡Enfermera! ¡¡MI HIJO… MI HIJO DESPERTÓ!!

Autor: Sergio Cortes.
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miércoles, 19 de febrero de 2020

Una prostituta en mi taxi

Una prostituta en mi taxi

Una prostituta en mi taxi. La llevé hasta el Motel Echaurren, $6750 la carrera, y pagó $40 mil. Me dijo espérame aquí, tengo trabajo toda la noche y necesito un chófer, y que mejor que seas tú que eres mujer. Acepté con gusto, no era poca plata, ella se zumbaba con un tipo, mientras yo esperaba que el tiempo pasara a la cresta y ya estaba de vuelta.

Después hacia San Ignacio con Victoria.

Agarró confianza y me preguntó si estaba enamorada mientras prendía un cigarro sin permiso. Le respondí que sí, que era feliz y se chantó a reír. Que el amor no existe y que el corazón al revés es un poto. Bien por ella, pero yo, 25 años junto a mí marido en las buenas y en las malenas no podía opinar lo mismo. $5500 el viaje y canceló otros $40 mil.

- Me caso mañana por la mañana con un ricachón – me contó al bajar del auto.

Pobre tipo, pensé, pero quien soy yo para juzgar, “la que puede puede” dice la canción. Regresó a los quince minutos, fue un cliente precoz.

A Eliodoro Yañez con Av. Holanda y ya éramos amigas. Me hizo frenar antes para invitarme a comer un completo en una estación de bencina y me terminó de contar todo el asunto.

- Me caso a las nueve y media de la mañana así que esta será mi última noche – confesó con su voz rasposa.

Yo, testigo del cierre final de una escort sin complejos, sonreí. Dejé a aquel reloj de arena de puerta en puerta, mientras las horas pasaban y me imaginaba pagando mis deudas con los 500 mil pesos que ya llevaba en mi guantera. Aquella joven me había arreglado el panorama de cara a un futuro próximo. Me contaba sus chistes mientras se pintaba una y otra vez para el último cliente que le quedaba.

Entró al siguiente edificio y esperé.

Había pasado más de una hora. Otros 15 minutos, 30, 40, y ya eran 120 minutos. Era tan simple como agarrar el taxi y partir, pero tenía su mochila en el copiloto.

Tres horas y ya basta.

Entré a conserjería, pregunté por su nombre y no me quisieron dar información. Volví al taxi y vi que ya eran las 9 y solo le quedaban treinta minutos para su casorio. En un acto de buscar pistas del departamento abrí su mochila y saqué su vestido de novia. No había nada más.
No quería hacerlo, pero no me quedó de otra… Saqué mi pistola escondida, porque trabajo de noche, soy mujer y taxista en esta ciudad ¿Se necesita más explicación que esa? Nuevamente el conserje y le mostré a mi “amiguita”.

- ¿Dónde cresta está?
- ¡Departamento 912 pero no me mate!

Ascensor en el piso uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho… nueve.

912

Toqué el timbre y abrió la puerta gritando, con la cara moreteada mientras el tipo intentaba cerrarme. Me metí igual, le apunté con la pistola y me dieron unas ganas enormes de fusilarlo ahí mismo, con los pantalones abajo. Pero dudé, se abalanzó sobre mí y la pistola a la cresta. Comenzó a ahorcarme, mientras le tiraba torpemente el pelo. Pero ella apareció y le pegó con la con el arma en la cabeza. Estado inconsciente del cerdo y arrancamos.
Bajamos del edificio, y nos metimos al taxi.

Al grano:

- Estás a 15 minutos de tu matrimonio. Dime donde te casas.

Pintor Casanova Zenteno con Francisco Noguera.

Aceleré, mientras ella se vestía en el asiento de atrás y se maquillaba las heridas mirándose con el retrovisor. Comenzó a agradecerme por lo que había hecho y me pasó toda la plata que ganó durante la noche. No pude contarla en ese momento, los fajos no cabían en dos manos.
Terminó de cambiarse, se veía formal y tan curvilínea como ella sola. Le deseé lo mejor en su nueva vida y me besó la mejilla, bajó del auto y se fue. Ahora era su celular, mujer olvidadiza. Me devolví para entregárselo y allí estaba, llorando.

- ¿Qué te pasó?

La dejaron plantada, y todo se fue a la cresta. Ahí comenzó la teleserie en mi Nissan V16, escuchando a Bad Bunny y terminar con “La Chica de humo”. La fui a dejar hasta su departamento y la acosté. Le acaricié el pelo, pena. En su velador mi número de teléfono para que me llamase apenas se despertara.
Llegué a mi casa con la plata y no abrí los ojos hasta bien tarde. El celular sonaba y era ella.

- Hoy vuelvo a trabajar y necesito chófer – me dijo.

Esta vez no me interesaba su plata y fui a buscarla. Ahí la encontré, más atractiva que la noche anterior.

- No trabajes más en esto. Eres joven, inteligente, bonita, puedes tener el mundo a tus pies, pero no te arriesgues más. Casi te matan y la próxima vez no va a estar una vieja taxista para ayudarte.

Pero no me escuchó. En fin, hice lo que pude.

- ¿Adónde vamos ahora?
- Angamos con Vargas Buston

La verdad es que en ese instante no presté atención, como que mi inconsciente intentó no avisarme para prevenir lo que estaba a punto de suceder conmigo.

- ¿Espera, donde me dijiste?
- Angamos con Vargas Buston.

Era la esquina de mi casa. Me quedé muda, mientras ella nuevamente prendía el cigarro sin permiso, me contaba del cliente frecuente que tenía hace algunos años, que le cobraba más barato porque le tenía cariño. Me tiró como gracia que a ella la llamaba cuando la esposa salía a trabajar por las noches.

- ¿Te imaginas que fueras tú? – bromeó.

No respondí, aún estaba ahogada, no sabía que cresta hacer. Llegamos hasta la puerta de mi domicilio y bajó.

- Quizás acá me demore un poquito, me voy a hacer tira con este viejo.

Él mismo le abrió la puerta, y ni siquiera se dio cuenta el imbécil que yo estaba afuera.
No lloré, estaba en un agujero, en la nada. Aceleré y me di un par de vueltas a la manzana, me detenía al frente. Me bajaba y volvía a subir al auto… pero no me pude contener más. Abrí la guantera y saqué el arma mientras comenzaba recién a chorrear en lágrimas. Se escuchaba la risa de ella. El pasillo interminable como un túnel hacia la muerte hasta que vi la luz que se me enterraban como agujas en los ojos. Él no dijo nada, y ella me preguntó que hacía ahí, que la esperara en el taxi porque recién estaba empezando. El ruido como de un camión en mi cabeza, mientras solo observaba sus gesticulaciones y los ojos bien abiertos de aquella niña enterándose en ese instante de quien era yo.

Apunté y esta vez no dudé como en aquel departamento.

- ¡¡No!! ¡¡No me mates por favor!!

Jalé, una y otra vez. Una fiesta de sangre en la habitación y mi oído se tapó con un pitido. Así caminé, como una zombie por el pasillo, subí al auto y el taximetro marcaba $5800 el viaje desde su casa hasta la mía.

Autor: Sergio Cortes
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domingo, 2 de febrero de 2020

Cuento de terror : Del otro lado del espejo

Un cuento de terror que asusta a todos. Del otro lado del espejo. Impedible.

Cuento de terror : Del otro lado del espejo

Cuento de terror : Del otro lado del espejo

Si me ves, no corras.

Si te quedas te contaré mi historia, siempre me ha gustado mirarme en los espejos, muchos dirían que padezco de una vanidad exacerbada, mi casa estaba rodeada de ellos, podía ver mi reflejo todos los días, siempre he sido bien parecida, he mantenido devotamente un cuidado con mi cuerpo y mi piel, la belleza si bien no lo era todo, era parte importante en mi vida.

La historia que les contaré comienza el día en que murió mi mascota.

El día en que Toby, mi perro, murió, fue día domingo. Recuerdo tener un fiel vínculo con mi mascota. La familia estaba reunida, mis padres y mi hermano. Enterramos a Toby en el jardín, y mientras mi padre y mi hermano le echaban la tierra encima, yo, desconsolada corrí a mi habitación. Era un día soleado con unas pocas nubes cubriendo el cielo. Mientras corría por el pasillo notaba mi reflejo a los costados correr conmigo. En mi cuarto me senté sobre mi cama a llorar. Mi mascota, mi compañero con el que había compartido 8 años de mi vida, un día amaneció tieso, como si su cuerpo fuera tan solo una cáscara vacía. Tomé una foto mía con mi perro, la abracé con todas mis fuerzas, deseando poder verlo con vida nuevamente. Apreté contra mi pecho aquella foto con todas mis fuerzas mientras las lágrimas corrían por mis mejillas, luego, volví a mirar la foto, y la dejé al costado de un espejo sobre mi velador, uno de los tantos espejos de mi habitación. Me sentía agotada de tanto llorar, de tanto desgaste emocional, entonces caí dormida por el cansancio.

Me desperté al atardecer, mi familia me había dejado vivir mi duelo en soledad. La habitación se encontraba en silencio, y la luz carmesí se reflejaba en mis espejos. Pronto noté algo extraño frente a mí. A los pies de mi cama, en el espejo de cuerpo completo, se podía ver un bulto negro. En mi desconcierto, éste empezó a tomar forma. Era Toby, mi perro. Con alegría miré de donde debería provenir su reflejo, pero no encontré nada. Pronto mi dicha se convirtió en espanto, mi cuerpo se enfrió y sentí la habitación más oscura. El reflejo de mi perro no provenía de ninguna parte, era como si estuviera atrapado dentro del espejo. Solté un grito desesperado mientras retrocedía al respaldo de mi cama con los ojos desorbitados, el perro al otro lado del espejo comenzó a ladrar, pero sus ladridos no se escuchaban, tan solo se veía el movimiento. Mis padres vinieron en mi socorro, pero para cuando llegaron, el perro se había ido. Ese no era mi perro.

Junto con mis padres llegamos a la conclusión de que lo más probable es que no me hubiera despertado del todo y aún siguiera durmiendo cuando vi aquello, que estaba muy afectada aun por la muerte de Toby, y así fue, no se volvió a tocar el tema. Sin embargo, esto fue solo el principio.

Recuerdo que un día estaba alistando mis cosas para la universidad. Luego de maquillarme, caminé por el pasillo para salir de mi casa. En mi avance, a través de los espejos volví a ver aquello que me dejó petrificada. Frente a mí, se encontraba el reflejo mi perro ladrándome a mis espaldas. Mi corazón se aceleró nuevamente, el frío se coló por el pasillo, el aire se puso denso y reinó un insoportable silencio. Llevé mi mano a mi cara para taparme la boca horrorizada, y entonces el horror me paralizó por completa, entonces vi a mi reflejo, pero este no se movía, tan solo se quedó estático mirándome, y Toby seguía ladrando a mis espaldas, tan solo el reflejo, pues el real seguía enterrado en mi patio. Pensé estar volviéndome loca, o al menos me obligué a pensarlo, pero mi cuerpo decía lo contrario, el vacío en mi estómago, la sensación de caer en un abismo, el terror, eran señales de que estaba en peligro. El reflejo alzó una mano y llevó un dedo a su boca haciendo una señal de silencio, y mientras reía corrí despavorida hacia la salida. Naturalmente no mencioné nada, no quería que me internaran como lo habían hecho con mi abuela hacía unos años.

Investigué sobre ello en Internet, libros, en todo lo que estaba a mi alcance, todo lo relacionado con los espejos. Resultaba que muchas culturas lo veían como nexos con el más allá, o elemento de rituales. Al principio dudé, pero luego pensé que siempre podría anular cualquier ritual, claro, siempre y cuando estas supersticiones fueran reales. Mientras esperaba el ritual tapé todos los espejos de mi habitación y pasé sin mirar los que estaban fuera de ella, estaba decidida a encontrar una respuesta.

Y así llegó la noche del ritual... si bien el ritual era para ver visiones en el agua, podría haber una conexión con lo que moraba en el espejo, así podría preguntar qué deseaba para que me dejase en paz. Me encontraba en mi pieza, frente al espejo de rodillas, una fuente con agua, dos velas a los costados, y el silencio fúnebre de mi habitación.

Ya eran casi las doce, entonces me apoyé a los costados de la fuente e intenté divisar algo. En un comienzo las aguas se mantuvieron quietas, sin embargo, poco a poco se fueron tornando rojas, estaba teniendo una visión. Para mi horror divisé a mi familia, todos estaban asustados, corriendo por toda la casa e intentando esconderse, tras ellos estaba yo, con la cara distorsionada en una mueca horrible, parecía estar gritando con un cuchillo en mis manos. Pude ver cómo a través de la visión yo asesinaba a toda mi familia, mis lágrimas caían sobre el agua y ésta reflejaba cómo cortaba sus cuerpos mientras estos seguían vivos. En un arranque de histeria y con el pecho apretado tiré la fuente con agua hacia un costado y cubrí mis ojos, desconsolada.

De pronto oí un rasguño en el cristal, frente mío. Me quedé quieta temiendo que si alzaba la vista me arrepentiría. El terror corría por mis venas y mirara o no el resultado sería el mismo, me descubrí los ojos y vi mi reflejo del otro lado, sonriendo plácidamente, alzó un brazo, con su calor corporal empañó el vidrio, y sobre él escribió “hola”. Entonces su cara se desfiguró en una criatura horrenda, se abalanzó hacia mí a través del espejo, las velas se apagaron, grité lo más fuerte posible hasta sentir que me ahogaba.

Ahora me encuentro atrapada aquí, al otro lado del espejo, y ten cuidado, porque así como algo encerró mi alma dentro de un espejo y tomó mi cuerpo, yo puedo poseer el tuyo.
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La capacidad de las brujas de volar en escobas voladoras

Ya llega la noche de Brujas, así que vamos a hablar de la capacidad de las brujas de volar en escobas voladoras o transversismo.
Feliz noche de Halloween de manera anticipada y a volar todas las brujas!
Si les pareció interesante, a compartir!

La capacidad de las brujas de volar en escobas voladoras

La capacidad de las brujas de volar en escobas voladoras

Quizá la primera imagen que se nos viene a la mente cuando nos mencionan la palabra bruja es una mujer con sombrero puntiagudo, volando montada en una escoba y como fondo la luna llena. Entre los siglos XV y XVI, que es quizá uno periodos más oscuros y lleno de supersticiones de la historia humana, se origina la creencia en que uno de los dones de las brujas es la supuesta capacidad de volar en escobas voladoras, don conocido con el nombre de transversismo.
Algunos creían que el transversismo se llevaba a cabo gracias a sortilegioso a ciertas pócimas mágicas —de las que se desconocía la composición, pero se aseguraba que era de color negro— untadas en las escobas, lo que les permitía elevarse en el aire; otra teoría afirmaba que la bruja no necesitaba de ningún instrumento (escoba) o pócima para volar, sino que era una habilidad natural dada por el simple hecho de ser bruja o que podía estar relacionado con el pacto que éstas tuvieran con Satanás, así que para volar sólo era necesario que extendieran sus brazos o frotar sus brazos para impulsarse.

Lo más interesante de las escobas voladoras es que se creía que las brujas volaban exclusivamente durante las noches y lo hacían para dirigirse a los lugares más inaccesibles donde se llevaban a cabo sus sabbaths y aquelarres, los más imaginativos aseguraban incluso que las brujas realizaban estos vuelos nocturnos en la más completa desnudez.
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La verdadera historia del exorcismo de Emily Rose

El exorcismo de Emily Rose: La verdadera historia detrás de la película.

La verdadera historia del exorcismo de Emily Rose

La verdadera historia del exorcismo de Emily Rose

Emily Rose es en realidad una joven alemana llamada Anneliese Michel. Desde su nacimiento el 21 de septiembre de 1952, Anneliese Michel disfrutó de una vida normal, educada religiosamente desde que era muy pequeña.

Sin advertencia, su vida cambió un día de 1968 cuando empezó a temblar y se dio cuenta de que no tenía control sobre su propio cuerpo. No pudo llamar a sus padres, Josef y Anna, ni a ninguna de sus tres hermanas.

Un neurólogo de la Clínica Psiquiátrica de Wurzburg, Alemania, la diagnosticó con el “gran mal” de la epilepsia. Debido a los fuertes ataques epilépticos y a la depresión que sigue, Anneliese fue admitida a tratamiento en el hospital.

Poco después de comenzar los ataques, Anneliese empezó a ver imágenes diabólicas durante sus rezos diarios. Era el otoño de 1970 y la joven estaba atormentada con la idea de que estaba poseída. Voces empezaron a perseguirla diciéndole que iba a “achicharrarse en el infierno”.

En el verano de 1973 sus padres visitaron a diferentes pastores solicitando un exorcismo. Sus requerimientos fueron rechazados. Los ataques no disminuyeron y su conducta se volvió mucho más errática.

En su casa en Klingenberg, insultaba, golpeaba y mordía a sus familiares. Se rehusaba a comer porque los demonios se lo prohibían. Anneliese dormía en el suelo de piedra, comía arañas, moscas y carbón, y bebía su propia orina.

Luego de hacer una exacta verificación de su posesión en septiembre de 1975, el obispo de Wurzburg, Josef Stangl, le ordenó al padre Arnold Renz y al pastor Ernst Alt a practicar un “gran exorcismo” a Anneliese.

La base para este ritual era el “Rituale Romanum”, él cual era un canon legal válido desde el siglo XVII. Se determinó que Anneliese debía ser salvada de varios demonios, incluyendo a Lucifer, Judas Iscariote, Nerón, Caín, Hitler y algunas otras almas atormentadas.

Entre septiembre de 1975 hasta julio de 1976 se le practicaron una o dos sesiones de exorcismo por semana. Los ataques de Anneliese eran tan fuertes a veces que debía ser sostenida por tres hombres e incluso hubo que encadenarla.

Se hicieron más de 40 grabaciones durante el proceso con el propósito de preservar los detalles. El último día del exorcismo fue el 30 de junio de 1976, y para este punto Anneliese sufría de neumonía, estaba completamente delgada y tenía fiebre muy alta.

Lo último que le dijo Anneliese a sus exorcistas fue: “Rueguen por el perdón” y a su madre le dijo: “Mamá tengo miedo”. Anna Michel grabó la muerte de su hija al día siguiente, el 1 de julio de 1976. De acuerdo a la evidencia forense, Anneliese murió de hambre.
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miércoles, 23 de octubre de 2019

Historia de terror en el cementerio

Estamos a pocos días del día de los muertos, y muchos estarán con ganas de ir al cementerio de noche para contar historias de terror con sus amigos.
O quizás en la noche de Brujas o Halloween, muchos quieren hacer rondas de cuentos de terror en un fogón.
Esta historia de terror en el cementerio es uno de esos cuentos de miedo que no pueden faltar en cualquiera de las dos ocasiones.
Es un cuento corto de terror que tiene como escenario un cementerio cualquiera, y que realmente deja la piel de gallina.
Si te gustó, no olvides compartirlo con aquellos que aman los cuentos e historias de terror y, por supuesto, no te olvides de contarlo en Halloween o en el día de los muertos.

Historia de terror en el cementerio

Historia de terror en el cementerio

Antiguamente los ataúdes se construían con un agujero, en el que se ponía un largo tubo de cobre que conectaba a una campana a través de una cuerda. El tubo permitiría respirar a las personas que fueran equivocadas por muertas.

En cierto cementerio de un pueblito, el enterrador local, cuando oyó sonar una campana, fue a ver si eran los niños tratando de jugarle una broma. A veces era solo el viento. Esta vez, no eran ninguno de las dos. Una voz que provenia desde abajo, rogaba por ser desenterrada.

"¿Eres tu Sarah O'Bannon?" Preguntó el hombre, que leía en la lápida el nombre.
"¡Si!" Contestó la quebradiza voz.
"Naciste en Septiembre de 17, 1827?"
"¡SI!"
"La lápida dice que moriste en Febrero 20, 1857."
"¡NO, ESTOY VIVA, FUE UN ERROR! ¡DESENTIERREME, LIBEREME!"
"Lo siento, Señora," dijo mientras arrancaba la campana y tapaba el tubo con tierra. "Pero ya estamos en Agosto. Lo que sea que seas, estoy muy seguro que no estás viva ya y de que tampoco volverás a subir..."
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El Monstruo del armario

El Monstruo del armario

Todo comenzó porque mi hijo de tres años lloraba por las noches a la mitad de la noche. Cuando iba a su cuarto a verlo, estaba histérico: por sus mejillas corrían lágrimas y lloraba diciendo que el coco lo había asustado. Lo dejaba dormir con mi esposa por la noche y pensaba que sólo había sido un mal sueño.
La siguiente noche él ni siquiera quería estar en su cuarto, pero lo convencí diciéndole que el coco era un invento de su imaginación. Me despertaron una vez más sus gritos. Corrí a su cuarto para encontrarlo lleno de lágrimas otra vez.
Para la tercera noche coloqué una cámara en su cuarto para mostrarle que no había monstruo. Esa noche no hubo gritos ni llanto. Fue agradable despertar en la mañana luego de mi primera buena noche en tres días. Sin embargo, mi hijo no se veía fatigado. Ni siquiera se quejó en la mañana cuando lo despertamos para ir al preescolar. Cuando mi esposa lo llevó, decidí revisar la cinta de la cámara para averiguar cómo había dormido. Nunca olvidaré lo que vi.

Al rededor de las dos de la madrugada mi hijo dormía, pero la puerta de su armario lentamente se abrió. De las sombras emergió una mujer pálida, desnuda y delgada con largo cabello negro y unos sólidos ojos negros. Su cuerpo era huesudo y frágil, como si hubiera sobrevivido un holocausto. Cuando se volteó, pude ver su espina que sobresalía de su espalda como si fuera un dinosaurio. Acercó sus manos anormalmente grandes a la cama de mi hijo y cubrió su boca. Él intentaba gritar, pero no podía.

La palma de una de sus manos fácilmente tapaba su cabeza y ahogaba sus gritos. Ella lo tomó con una facilidad que alguien con su frágil cuerpo no debería tener y caminó de regreso al armario con mi hijo en sus brazos. Una hora después regresó con lo que parecía un gusano que se convulsionaba del tamaño de una mochila y lo colocó en la cama de mi hijo antes de regresar de nuevo al armario.

Durante las siguientes dos horas lo vi torcerse y sufrir espasmos mientras crecía y mutaba hasta parecerse a mi querido hijo. Una vez que la transformación estuvo completa, salió de la cama, se puso una piyama, se volvió a meter y nos esperó. No sé qué es esa cosa que partió con mi esposa esta mañana, pero sé que no es mi hijo...

Historia de terror : El Monstruo del armario
Autor : Desconocido
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Leyenda de Los Quemados

Para Halloween, otra historia de terror para contar en un fogón o reunión de noche de Brujas: La Leyenda de Los Quemados. un relato espeluznante, que da mucho miedo y que pueden contar leyendo esta historia.
Como siempre, mil gracias a todos los lectores que siguen buscando este blog de literatura para disfrutar de cuentos e historias de terror reales e inventados. Sigan compartiendo y mandando por mail relatos verídicos o cuentos inventados de terror y horror que aquí los seguiré publicando para todos los lectores aficionados a este género.
Feliz Halloween o noche de Brujas adelantado y feliz día de los muertos adelantado. No olviden buscar más historias de miedo en este blog.

Leyenda de Los Quemados

Leyenda de Los Quemados

Hay quienes pensaron que en realidad se trataban de personas muertas por un incendio, pero en realidad son maniquíes de cera : algunos perdieron la cabeza, brazos y otros no llegaron a perder sus cajones. El 19 de marzo 1925, el Manchester Guardian informó que las instalaciones del Museo de Cera de Madame Tussaud, situado en Marylebone Road, Londres, habían sido gravemente dañados por el fuego. El fuego fue descubierto poco después de las diez y media de la noche, continuó el Manchester Guardian, y una hora más tarde, el interior de la bodega ya era un «alto furioso”. El fuego no sólo atrajo a varios cuerpos de bomberos, pero también cerca de diez mil personas, curiosos por ver el desastre – después de todo, no había noticieros o transmisiones en vivo de estos eventos. El fuego sólo se extinguió alrededor de la medianoche. Nadie murió, pero las pérdidas fueron enormes. Sólo a la mañana siguiente al fotógrafo se le permitió entrar y capturar una imagen de los maniquíes pobres Wax Museum, algunos decapitados, otros sin brazos y lo más visiblemente entristecido por los trágicos eventos.
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Historia de terror basado en un hecho real by Sádica-Vi

Un hecho que marco mi vida para siempre, sucedió durante el verano del 87, yo tendría unos 8 años y mi hermano Daniel tenía 6 años, era verano y como mis padres trabajaban no podían encargarse de nosotros , nos enviaban a casa de mi abuela , ella tenía un gran terreno muy cerca de un ejido en Altamira llamado Lomas del Real, mi abuela criaba cerdos y pollos, nunca tuvo problemas en recibirnos pero no nos atendía y se desentendía de nosotros, casi siempre estaba ocupada atendiendo a los animales, en cierta forma nos agradaba aquello, hacíamos lo que queríamos, la única regla era que no podíamos alejarnos de la propiedad y no salir de los límites de la misma, eran terrenos casi deshabitados y había vecinos a lo lejos.

Nuestra rutina era levantarnos con el canto de los gallos, desayunar y alimentar a los pollos, después de eso, éramos libres, jugábamos con el perro, en una llanta que teníamos de columpio y a las escondidas, sin embargo pronto nos aburrimos, conforme pasaban los días, nuestros recorridos eran más lejos de la casa, a los límites de la propiedad, fue entonces que en una de esas incursiones descubrimos a lo lejos en un terreno vecino, una vieja casa de madera, estaba abandonada, las ventanas tapiadas y completamente "enmontado".

La tentación por ir a aquel lugar fue abruptamente disuelta por el llamado de la abuela que nos mandaba llamar a lo lejos, regresamos esperando un regaño y nos lavamos para merendar, esa noche recuerdo que mi hermano y yo hablábamos de la casa abandonada, nos parecía un gran misterio y nuestra curiosidad aunada a un aburrimiento y ganas de aventuras nos obligaba a ir a aquel sitio y explorar, a pesar de la advertencia y la reprimenda de nuestra abuela.

El día siguiente paso lento y planeábamos visitar la casa, al caer la tarde cuando la abuela estuviera muy ocupada alimentando a los cerdos, al llegar el momento, inventamos el pretexto de ir a sacar agua a un pozo, vigilamos que estuviera distraída y corrimos a la cerca, pasamos por debajo de la alambrada y nos metimos con trabajo entre la mala hierba crecida, llegamos a la parte trasera de la casa abandonada, en donde había una vieja letrina. Notamos que a pesar de ser muy tarde estaba todo en silencio, algo raro ya que a esas horas escuchabas el graznido de los cuervos y aves que regresaban a las ramas de los árboles para pasar la noche, no se escuchaban ni siquiera grillos en el ambiente. Con ese silencio los nervios me invadieron y note que algo no estaba bien.

Le dije a mi hermano que debíamos volver, que regresaríamos en la mañana, ya que la obscuridad caía sobre nosotros, en ese momento con una cara de molestia me vio y me dijo que tenía que ir al baño, que no se podía aguantar la ganas de ir, le dije que corriéramos a la casa y me dijo que no podía, que lo tenía casi afuera, entonces pensamos en la letrina, estaba ahí y abandonada así que no había problema, el entró y cerró la puerta, mientras yo me quedé observando la casa, algo raro había en ella, me acerqué a las ventanas para ver si podía ver algo y noté que no había nada, solo abandono y tablas rotas, extrañamente vi a lo lejos una mecedora que parecía haber sido usada, no tenia rastros de polvo, la curiosidad me hizo ir a la parte de enfrente para ver mejor y el resultado fue el mismo, total abandono y sin embargo la puerta no estaba tapiada con tablas, solo las ventanas, pensé que quizás los dueños venían de tanto en tanto.

Estaba ya obscuro cuando fui por mi hermano, me tardé unos momentos así que ya debía haber terminado de hacer lo suyo, al llegar a la letrina toqué y pregunté que si ya había terminado, al no obtener respuesta, abrí la puerta de la letrina y vi con extrañeza que no estaba, comencé a gritarle pensando que quizás me había ido a buscar al no verme y rodee la casa, no había rastro de él, pensé que quizás había regresado a la casa y corrí. Al llegar ya mi abuela preparaba la cena, le pregunte por mi hermano y con cierto desinterés me dijo que no lo había visto, que andaba conmigo; yo corrí al cuarto a buscarlo, alrededor de la casa, y a los lugares donde comúnmente jugábamos, no estaba, fue entonces que un escalofrió seguido con un sentimiento de preocupación me recorrió la nuca y espalda, quizás había caído por el agujero de la letrina y estaba atrapado entre el excremento.
En ese momento le salieron alas a mi pies y corrí como nunca, pensando en mi hermano ahogándose entre la suciedad, llegué a la cerca, pasé por la alambrada y como pude fui a la letrina, llevaba una lámpara de mano y me asomé por el agujero, esperando ver un asqueroso cuadro con mi hermano lleno de mierda hasta el cuello y pidiendo ayuda, sin embargo cual sería mi sorpresa que no había suciedad y tampoco estaba mi hermano, en cambio había un montón de hierba crecida, denotando el abandono, ni siquiera pude ver las heces que supuestamente había arrojado mi hermano en su urgencia, estaba “limpio”.

Confundido y ya con miedo, grite lo más fuerte que pude, rodee de nuevo la casa e intente abrir la puerta principal sin éxito, me regrese a la casa de mi abuela, con la esperanza que ya Daniel estuviera ahí, llegue con el corazón saliéndoseme del pecho y mi abuela comenzó a regañarme y a preguntarme por mi hermano, sin saber que decir, le dije la verdad, que habíamos ido a la casa abandonada y que el entró en la letrina y que ya no lo volví a ver, mi abuela dibujo en su rostro un gesto de terror que nunca he podido olvidar y tan solo me pregunto

-¿Que fueron a donde?

En eso dejo todo lo que estaba haciendo y salió corriendo, intenté irme tras de ella y se volteó con un gesto de severidad en su rostro y me grito como nunca lo había hecho

-¡Regrésate, lávate y vete a dormir, cierra todo y no se te ocurra salir!

Pensando en la paliza que nos esperaba a mí y a mi hermano una vez que lo hallaran me dirigí a mi cuarto y me acosté pensando en que estaría haciendo Daniel o donde estaba. Sería la media noche que súbitamente abrieron la puerta del cuarto, era Daniel , un sentimiento de alegría me invadió al verlo parado en la puerta con el rostro pálido e inexpresivo, pensé que quizás mi abuela se lo había cuereado, y le pregunté:

-¿Donde estuviste, porque te fuiste? le reclamé con firmeza
El mirándome me dijo algo que me dejó extrañado
-¿Martín, porque te fuiste?

Antes responder, vi que se acostó en su cama con la mirada perdida y viéndome fijamente al rostro, me acomodé en mi cama para dormir pero antes de eso noté algo raro en mi hermano, estaba descalzo y tenía los pies llenos de lodo, no le di demasiada importancia sabía que era sucio y que a veces se acostaba sin bañar, entonces traté de dormir, agarraba el sueño cuando Daniel me hizo otra extraña pregunta que respondí por inercia y entre dientes, ya que el sueño me vencía.

Por la mañana desperté solo para darme cuenta de que la cama de Daniel estaba hecha, como si no hubiera dormido ahí, en eso escuché unas voces conocidas, eran mis padres, algo que me pareció raro ya que faltaba mucho para que regresaran por nosotros.

Al ir a la sala, vi que mi mamá estaba sentada en el mueble llorando y mi abuela la intentaba consolar, mi padre estaba afuera fumándose un cigarro y hablando con unas personas, unos rancheros que comúnmente venían a visitar a mi abuela y unos vecinos.

-¿Qué pasa? Pregunte con angustia

Mi mamá al verme corrió a abrazarme y lloró con mas sentimiento, me besó y me miró con detenimiento y me dijo, vete al carro amor, sin entender que pasada, salí y mi papé se me quedó viendo con alivio, pero tenía el rostro desencajado, me dijo que me subiera al carro y los esperara ahí, de pronto lo supe por unos vecinos que platicaban cerca del vehículo.

Habían hallado la ropa de mi hermano a unos kilómetros de ahí, por un camino de tierra que llevaba a un ejido que se llamaba “Las Flores” estaba ensangrentada, rota y llena de lodo, pero de él no sabían nada, mi abuela lo había buscado toda la noche y los vecinos la ayudaron, entonces recordé la ultima pregunta que la noche anterior me hizo:

-¿Estoy vivo?

Nunca hallaron a Daniel, ni su cuerpo, ni un solo rastro de él, a excepción de su ropa, jamás volvimos a saber de él o de lo que le había pasado. Hasta la fecha sigue siendo un misterio.

Historia de terror basado en un hecho real : Sádica-Vi

Autor : Sádica-Vi
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Historia de la vieja chismosa

Esta historia de terror me la contaba mi abuelita, que ya murió hace unos años... Hace ya muchos años atrás... Cuando la luz eléctrica no existía, en cierto pueblo del Magdalena, Colombia había una señora que se dormía tarde cosiendo, pero lo más particular de esto es que ella no lo hacía solo por coser: lo hacía para ver qué pasaba en la noche y después contarlo a los demás. O sea, la típica "chismosa" del barrio.

Una noche, ella estaba cosiendo cuando escuchó un rezo, cuando abrió la ventana se dio cuenta de que era un entierro.

Venían rezando y cuando ella se quedó viendo el entierro, una mujer de blanco se le acercó súbitamente y le entregó una vela negra, ella al recibirla, vio que la mujer de blanco le dijo "Mañana vengo por ella, es mejor que no la dejes apagar porque esa llama es tu vida..."

La señora aterrorizada no pudo dormir en toda la noche. En fin, amaneció y la señora no dejaba de pensar en la vela. Finalmente, la vieja chusma le comentó a la vecina, y la vecina le dijo que fuera donde el padre de la iglesia para pedir ayuda.

La señora fue a la iglesia del pueblo. Cuando llegó, le mostró la vela al padre, y el padre le dijo que cuando la mujer viniera por la vela se la diera, pero que tuviera un bebé cargado. Así lo hizo la señora, esperó que llegara la hora y la mujer del vestido blanco llegó.

Cuando la mujer tocó la ventana, la vela se convirtió en un pie humano de hueso.. Ella le dijo "Aquí estoy por mi vela", la señora cargaba al bebé y le entregó la vela. Cuando el espíritu vio al bebe le dijo: "Dale las gracias a ese bebé que es un angelito, de lo contrario te enseñaría a no trasnocharte para ver que pasa en las calle..."

Se presentó un caballo negro, ella se montó al animal y así desapareció con un chillido espeluznante..

Historia de la vieja chismosa
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Poema de terror : Lilian

Los cuentos e historias de terror son un clásico en todo el mundo, sin embargo, del mundo de la poesía, poco se lee sobre poesía y poemas de terror. En el mes de Halloween y a pocos días de el día de los muertos, aprovecho para compartir este poema de terror de autoría anónima que habla sobre un espíritu maligno conocido como "Lilian". Quizás muchos conozcan la leyenda de Lilian, si no, les recomiendo leer este poema, que pueden compartir en la noche de Brujas para asustar a sus amigos o  invitados.
La belleza de este poema reside en su particularidad de tener la capacidad de contar una historia en forma de versos, que es lo que hace muy difícil escribir poesías de este género.
Como siempre, si les gustó este poema, los invito a compartir en sus redes sociales y etiquetar a aquellos amigos que tengan mucho miedo de estas historias sobrenaturales.

Poema de terror : Lilian 

Poema de terror : Lilian

Lilian era una niña
De una choza humilde
En lo más apartado de la sierra
Siempre evitaba al caer la noche

Mirar por la ventana
Pues te rumoreaba
Que una anciana de aspecto aterrador
Acechaba a los niños
Se decía en aquel lugar
Que había varios niños
Que habían desaparecido

La anciana en su juventud
Había perdido a su hija
En circunstancias misteriosas
Pues nunca supo el paradero de su hija

Con el paso de los años
La anciana se fue alejando de la gente
Pues su rostro tenía las secuelas
Del odio y rencor a causa de la falta de su hija

Juró se vengaría pues el dolor la consumía
Por eso todas las noches al entrar la noche
En la hora prohibida anda rondando
Las chozas pues sigue sufriendo
Y vengando la partida de su hija.

Autor: Anónimo
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Malditos celos

Un cuento corto de terror y horror, una historia espeluznante titulada "Malditos celos" que encontramos en Facebook y cuyo autor es anónimo o por lo menos desconocido para mi, sin embargo, ya que este es un blog de literatura que recopila esas historias underground que se encuentran en las redes sociales, subo esta historia de terror, justo en el mes de Halloween, para que tengan más y más cuentos de terror para contar en un fogón o en una fiesta de Halloween o noche de Brujas.
Ya que muchos entran al blog buscando historias de terror, aquí les traigo esta historia de horror y amor, celos, pasión y muerte que pueden contar esa noche tan particular como aterradora. Gracias a todos los lectores del blog!

Historia de terror : Malditos celos

Historia de terror : Malditos celos

Ese día el esposo había salido temprano de su trabajo y decidió caer de sorpresa a su esposa, al llegar a su casa vio un carro desconocido estacionado lo que se le hizo sospechoso al hombre. Entró silenciosamente a la casa y escuchó los inigualables sonidos de placer que producía una pareja en una de las recamaras y la ira de los celos llenaron su mente.

Fue rápido a la cocina por un cuchillo y aprovechando la oscuridad y éxtasis de la ardiente pareja, entró al cuarto y acuchillo violentamente a la mujer y después al hombre, hasta que solo se escuchaba la agitada respiración del esposo.

Antes de prender la luz para contemplar su atroz venganza hacia su honor como hombre fiel, un mensaje llego a su celular que decía: "Amor llegare un poco tarde salí a comprar algo de cenar pues nuestra hija nos visitara y nos presentara a su nuevo novio que le pedira la mano hoy.
Ya deben de estar en la casa. Besos".... NOP

Autor : Anónimo
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