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jueves, 19 de marzo de 2020

La verdadera historia de Freddy Krueger

Para quienes entran al blog en busca de historia de terror y películas basadas en hechos reales, esta lectura  de La verdadera historia de Freddy Krueger  es obligatoria, más ne épocas de encierro y cuarentena... Si te gustó comparte.

La verdadera historia de Frederick Krueger

La verdadera historia de Freddy Krueger 

Frederick Krueger fue un inmigrante Judio-Aleman, el cual asesinó a más de 72 personas, todos ellos niños y adolescentes en el pueblo de Rockwell Iowa, los invitaba a base de engaños a un sótano (dónde se encontraba la caldera de la piscina pública de la ciudad, dónde Freddy trabajaba) siempre usando una "garra" que el mismo había creado, con el cual descarnaba a sus víctimas, desapareciendo los cuerpos en la enorme caldera. Rockwell fue testigo de la desaparición de muchos niños, hasta que en el verano de 1908, una adolescente de nombre Nancy, huyó de las garras del asesino mientras era atacada. Nancy logro escapar herida con el brazo totalmente desgarrado, gritando auxilio por las calles, el viejo Freddy que ya contaba con avanzada edad le fue imposible alcanzarla. Las autoridades al ver tal escenario fueron inmediatamente a buscar al presunto responsable, al llegar, el viejo anciano se encontraba sentado esperando su destino, con la "garra" ensangrentada, diciendo : -Yo lo hice, yo soy responsable de la muerte de todos los jóvenes, cada alma que tome, me hará vivir eternamente-. El sheriff del condado, padre de una de las víctimas, golpeó y torturó a Krueger quemando gran parte de su cuerpo en la misma caldera. El cuerpo policial asentó en su informe que el anciano había puesto resistencia y tuvieron que intervenir con la fuerza. Después de un proceso en contra de Freddy, se le declaró culpable y mal de sus facultades mentales. Internado en un sanatorio psiquiátrico hasta octubre de 1910 donde falleció mientras dormía.
La semana después de su muerte se reportaron 11 personas fallecidas, 10 niños y el sheriff que lo torturó hasta casi la muerte. Todos los cuerpos estaban acostados en sus camas.
Hasta el día de hoy el pueblo de Rockwell Iowa, es un pueblo fantasma, ya que si pasas ahí una noche, es probable que no despiertes para contarlo…

La verdad es que toda esta historia es inventada, pero sirve para fomentar la lectura y puto el que lo lea.
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sábado, 22 de febrero de 2020

La leyenda del Holandés Errante

La leyenda del Holandés Errante ... Una historia de piratas que encontramos en Internet y vale la pena leer y compartir.

La leyenda del holandés Herrante

La leyenda del Holandés Herrante 

Decían que el diablo le había dado al capitán pirata holandés Hendrick van der Decken la facultad de hacer que su barco fuera la nave más veloz de todos los mares, después de que el hombre le vendiera su alma una noche de luna llena. Ningún barco podía viajar más rápido que el navío del temerario capitán: rompía las olas y quebraba los vientos más furiosos para tocar puerto en cuestión de horas o pocos días.

Los marineros que viajaban con Van der Decken le respetaban y temían al mismo tiempo, pero les agradaba navegar con él porque era justo en la repartición de ganancias y tesoros. Además, le gustaba llevarlos a los prostíbulos del Caribe y otros exóticos lugares donde había mujeres de piel morena y cabellos rizados a las que les gustaban los piratas.

La última conquista del holandés y sus marinos habían sido las lejanas Indias Orientales, a las que acudieron para adquirir especias, sedas y tintes que revenderían a precios más altos en su natal Holanda. Después de dos días en las que el mar había estado iracundo e impidiendo el avance comúnmente rápido de Van der Decken y sus hombres, que se dirigían de regreso a Europa, el capitán ordenó que su barco tomara rumbo hacia el Cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica, para tomar un descanso ante las turbulentas aguas que les frenaban extrañamente el paso.

Sin embargo, al llegar a esta parte de África, los marineros se percataron que el mar estaba mucho más furioso. Las olas azotaban el barco y amenazaban con volcarlo, las velas se estaban rasgando ante la acción del viento y los mástiles se quebraban con la pegada del mar y los vendavales. Van der Decken y sus hombres, verdaderos lobos de mar, fuertes, tatuados, tuertos, con la piel quemada por el sol y con algunos miembros amputados, que llevaban cerca de 30 años o más haciendo un viaje tras otro en altamar, jamás se habían enfrentado a una tormenta tan furiosa.

Algunos decían que era el castigo de Poseidón, otros que eran los demonios pálidos de los mares que estaban causando ese fenómeno para reclamar los tesoros y las vidas de cada uno de ellos. Otros afirmaban con terror en la mirada que el diablo los había ido a buscar para reclamar sus almas, tal y como lo había hecho con la de su capitán, quien en aquellos momentos se mantenía recluido en su camarote fumando o bebiendo. Aquellos hombres, a la vez que temibles, eran también supersticiosos de las viejas leyendas piratas que habían escuchado desde su niñez. En cubierta, reinaba un miedo cada vez más creciente.

Mientras tanto, en su camarote, Van der Decken meditaba acerca de la razón por la que el mar le estaba jugando en contra en aquellos momentos. ¿Es que no había cedido al Maligno lo más preciado que todo hombre tiene a cambio de que su poder jamás fuera quebrado por ningún enemigo ni elemento de la naturaleza? El capitán se levantó de su mesa, misma que se tambaleaba a cada embate de las olas, y cogió un crucifijo de plata que colgaba encima de su cama. Había sido un regalo de su esposa antes de que zarpara de Holanda rumbo a su ultima misión.

De pronto, el hombre apretó con fuerza el objeto hasta hacerse daño en las manos y comenzó a hablar con ira en su gesto y en su voz: «¿Es que acaso me estás castigando por haberle dado mi alma a tu rival? ¿Ésta es tu manera de retarme, castigarme y humillarme para demostrarme que eres superior a mí y que debo someterme a tu voluntad cuando lo único que quiero es regresar a casa? ¡Déjame seguir mi camino, déjanos en paz a mis hombres y a mí que tengo el derecho de hacer tratos con quien mi espíritu lo desee!».

Van der Decken corrió hacia la puerta del camarote, la abrió y subió corriendo las escaleras que llevaban hasta la cubierta. El estruendo de los rayos cayendo en el mar, la tempestad cada vez arreciendo más, las olas inundando su embarcación que apenas se mantenía a flote y sus hombres pereciendo arrastrados por el agua, llenaron su campo visual. Corrió hacia la zona del timón y, apuntando hacia el cielo con el crucifijo de plata, exclamó: «¡Tú no podrás detenerme, soy el amo de los mares e incluso el mismo diablo me tiene miedo! ¡Maldito sean los dos! ¡Par de cobardes! ¡Ambos se inclinan a mis pies cuando mi embarcación pasa por los océanos del mundo! ¡Ninguna tempestad, dios o demonio podrán frenarme!»

Acto seguido, lanzó la cruz al mar, mientras de su garganta salía una carcajada de burla hacia aquel dios que no iba a frenar su camino hacia Holanda y la conquista de la tormenta. Cuando dirigió su vista hacia la parte inferior de la embarcación se dio cuenta que varias decenas de aquellos piratas que llevaba consigo en cada misión lo miraban con miedo casi reverencial.

Van der Decken también fue consciente de que las aguas se habían calmado y que los vientos disminuían su intensidad. Arriba, un brillante sol comenzaba a despuntar después de haber permanecido oculto durante varios días. En altamar se respiraba una sensación de absoluta calma. Una algarabía inundó la embarcación y Van der Decken sonrió al saberse vencedor en la batalla contra un dios que no era tan poderoso como muchos le habían dicho. El holandés y su tripulación continuaron con su viaje hacia Holanda sin mayores sobresaltos.

La maldición

Una madrugada, cuando la embarcación holandesa navegaba en completa calma y a buena velocidad hacia su país de origen (tocarían puerto al amanecer), Van der Decken, escuchó una voz en sueños: «Como resultado de tu soberbia, estás condenado a navegar los océanos por la eternidad con una tripulación fantasmagórica de hombres muertos que traerán la desgracia a todos los que vean su nave espectral, la cual nunca llegará a puerto ni conocerá el descanso. Además, para ti y tus hombres, no habrá bebida no comida».

El capitán abrió los ojos cuando su segundo de a bordo lo fue a despertar para notificarle que, tal como lo tenían previsto, el puerto de su amada Holanda se hallaba a la vista. Ambos salieron para ser testigos de la dichosa noticia, pero conforme más se acercaban, el puerto más parecía alejarse. El barco viajaba a excelente velocidad y el cielo estaba despejado por competo. Van der Decken veía el puerto frente a su ojos de manera clara, pero éste se alejaba de manera caprichosa. «Nunca llegará a puerto ni conocerá el descanso», las palabras resonaban en la mente del holandés que había desafiado a Dios y comenzó a sentir una angustia creciente.

Las horas pasaban, y la embarcación no lograba llegar a su objetivo. Cuando cayeron el atardecer y después la noche completa, los hombres gritaban de miedo, indignación y consternación. Algunos se habían arrojado al agua como un acto desesperado por llegar al puerto, pero perecieron ahogados o fueron rescatados en botes. Van der Decken sabía a la perfección que la condena en sus contra se estaba cumpliendo.

Los años pasaron y se convirtieron en décadas, éstas en centurias y después en siglos. Los marineros de Van der Decken murieron poco a poco, al igual que su capitán, quien fue bautizado por los piratas que se cruzaban con su barco como “El Holandés Errante”, el hombre que nunca puede tocar puerto y que vaga por los mares del mundo de manera triste y melancólica con una tripulación que ya es puro despojo y muerte. Todos tienen sed, hambre, necesidad de tocar el cuerpo de una mujer y de sentir un suelo firme bajo sus pies. Cuando un barco se topa con esta nave condenada sólo la observa durante algunos minutos antes de que vire su curso y se pierda en la bruma del océano.

Es ésta la historia del “Holandés Errante”, una de las leyendas más famosas en torno a los piratas europeos que aterrorizaron los mares del mundo con su oscura presencia. Estos hombres de mar que asaltaban, invadían y robaban en pequeñas poblaciones y puertos de los cinco continentes también aterrorizaron los mares de México y Latinoamérica. Su presencia sigue inundando el imaginario colectivo y tanto la historia, como el cine o la literatura les han dedicado mucha atención debido a su singular carácter.
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Cuento de terror : La manda

Cuento de terror : La manda

Pillé a mi mujer con otro cuando volví del trabajo, en mi departamento. No me vieron. No hice nada, me di la vuelta y me fui a mi auto, como un zombie. Comencé a correr a 110 km/hr, y aumentaba. Una nebulosa en mi cerebro, adelanté dos autos, un bus, un camión, y la moto encima, me concentré en aquel tipo, no vi la curva, choqué y di varias vueltas en el aire. Familia, llanto, pacos, ambulancia, taco… y acá empieza todo.
Al tiempo, en casa de mi mamá, en estado vegetal, encerrado en mi propio cuerpo, no podía salir de allí. Me alimentaban, me cagaba, me mudaban, y me hablaban. Días, semanas, meses. Escuchaba todo pero no podía responder.
Al principio me visitaban constantemente, pero con el tiempo cada vez mas solo. Como siempre mi madre, mi fiel acompañante, mi esposa se fue con aquel.
Hasta que un día, me visitó una amiga de mi tía, que llegó con rosas, y comenzó a hablarme:

- Mi niño, tengo unos problemas económicos gigantescos, no sabe cómo me encantaría sacarme la lotería. Su madre me dijo que usted era muy buena persona cuando estaba sano… en una de esas me echa una manito.

Claro… ahora se trataba de que yo le hacía mandas a la gente. Pero increíblemente, después de unas semanas mi mamá encendió el televisor en mi habitación, y se escuchaba la misma voz de aquella señora en una entrevista.

- Quiero dar agradecimiento a Sebastián, más conocido como Chalito, él fue quien hizo el milagro, ahora soy rica gracias a él.

Yo no tenía nada que ver, pero mi madre estaba contenta, porque aquella señora le regaló mucho dinero con el que arreglaron la casa, cambiaron mi cama, e incluso contrataron a una enfermera. El asunto, es que esto no terminó allí, siempre llegaba alguien nuevo para pedirme favores.

- Chalito, a mi hija la van a operar, que salga todo bien.
- Chalito, se perdió mi perro, ayúdame a encontrarlo.
- Chalito, la siembra anda mala ¿Por qué no haces que llueva un poquito?

No sé si todas las peticiones se habrán cumplido, pero tengo la sensación de que la mayoría sí, porque la gente volvía para pedir penitencia, incluso aquel hombre que me pidió que lloviera llegó con las rodillas ensangrentadas de tanto arrastrase.
Mi nombre se hizo popular, y yo estaba cada vez mas lleno de rosas, peluches, dinero y tantas cosas más sin hacer nada.
Pero un día, alguien apareció con voz quebrada, como si el mundo se fuese a acabar.

- Hola Chalito, vine como todo el mundo a pedirte un favor. No vengo por dinero, ni por salud… en realidad no sé que es.

Aquella mujer me tomó de la mano y sentía sus lágrimas caer en mis dedos.

- Mi hija tiene doce años. Se llama Estefanía, muy linda ella, lo más hermoso que me ha tocado en la vida. Su padre nos abandonó hace muchos años, así que solo somos nosotras dos, y tengo miedo de perderla.

Pensé que se trataba de un cáncer, o de otra enfermedad terminal.

- Hace unos meses ella comenzó con molestias en su espalda, bien fuertes, pensé que se trataba de una tortícolis o algo por el estilo. Pero en las noches ella comenzó a gritar porque los dolores eran insostenibles. La llevé al médico y no le encontraron nada, pero bañándola, comencé a ver que tenía cicatrices, rasguñones y moretones, como si alguien abusara de ella. Pensé que en el colegio alguien la maltrataba, hablé en dirección, con profesores y mi hija siempre me dijo que allá nadie le hacía nada… y así era, yo mismo lo comprobé, todas sus compañeras la quieren mucho. Hasta que hace unos días el asunto complicó… no sé como contar esto, pese a que tu no me puedas responder, y ni siquiera sé si me estás escuchando.

Casi siempre solía hacer oídos sordos a todo el mundo, porque me aburrían con sus historias… pero ella me tenía bastante expectante.

- Dice que el diablo está con ella. Que él la golpea, y que no la deja en paz. Llamé a sacerdotes, pastores, lo que te puedas imaginar… pero todos han terminando huyendo de ahí porque algo los empuja. Yo misma lo he visto, en un principio tuve miedo de él… pero ya no, soy capaz de hacer cualquier cosa para enfrentarlo. ¿Sientes mi brazo? Esos son rasguños que he recibido cuando he estado con mi hija. No quiero llevarla al doctor, porque la llevarán a un psiquiátrico y terminará… bueno… muerta… y no quiero. Ayúdame. Sé que haces milagros, ya no sé qué más puedo hacer, he intentado de todo… te lo suplico. Te prometo que si la salvas te doy mi vida, esa será mi penitencia… pero ayúdala, por favor.

Se marchó, y mi mente en silencio. Pasaban todos a pedirme favores… pero estaba solo yo y mi oscuridad, pensante por aquel asunto. No podía hacer nada… o eso creí.

Dormí, de pronto me levanté y vi mi cuerpo en la cama. Salí de la habitación y me encontré a mi madre durmiendo en el sillón mientras la luz del televisor le alumbraba la cara. Caminé, y boté sin querer un vaso que se encontraba en la mesa. Mi vieja despertó asustada, luego se levantó y se fue a acostar. Cerré los ojos, y esta vez me encontraba en la calle, me di cuenta que podía teletransportarme solo pensando en el lugar donde quería estar. Vi a otros caminar como yo, pero todos nos ignorábamos, como si también tuviesen que cumplir una petición en corto plazo. Cerré los ojos, y me concentré en la energía, y escuchaba las voces… hasta que sentí el grito horrible, abrí los ojos y estaba dentro de una casa. Un fuerte olor a azufre, a desagüe y un llanto que no se detenía

- ¡Deja a mi hija!
- ¡Mamá! ¡Ayúdame! ¡Me quiere llevar!

Entré a la habitación de Estefanía, y observé a aquella cosa tirándole el pelo, levantándola de la cama. La mujer intentó acercarse a lo que sus ojos era invisible, pero la lanzó bastante lejos. Luego, aquel demonio soltó a la niña, y me miró a la cara. Comenzó a mostrarme sus dientes de perro, y yo, en silencio comencé a acercarme.

- Im 'vestri mom reginam vult opprimere,
- Déjala, no te tengo miedo
- Et posuit in ano est ipsum colem fluit et cruentatur

Por alguna razón entendía el latín, me amenazaba con vejámenes que le haría a mi madre. Sus ojos brillaron y la habitación cambió por completa, vi a mi ex mujer acostada con aquel tipo. Ella en cuatro, gimiendo por la excitación mientras este le golpeaba las nalgas. Me daba vuelta para no ver más, pero seguían allí, podía verlos siempre, no importaba donde lanzara mi mirada, cerrar los ojos también daba igual.

- ¡No… eso ya pasó… sé que eres tú!

Hasta que al fin se dignó a enfrentarme.

- ¡¿Qué quieres?! ¡Ella es mía! ¡Vete de aquí, vuelve a tu cama!
- ¡No me voy a ir, déjala!

Mostró nuevamente sus dientes, como si la fuese a morder.

- Tú no eres el diablo.
- ¡Si, lo soy!
- Si lo fueses no tendrías miedo de mi. Eres igual que yo.
- ¡Mentira!

Cerré los ojos, y lo encontré. Hospital… un tipo vegetal, abandonado entre varios más, como él. Se veía arrugado, como si le quedara poco tiempo de vida.

- Aquí estás. Tú debes ser el padre de Estefanía.

Miré hacia atrás, y su alma venía corriendo, enfadado a atacarme. Lo desconecté. Su alma me empujó y caí. En el techo del hospital se abrió una luz roja parecida al de una nube, lo consumió.
Volví a la habitación de Estefanía, su madre llorando, despidiéndose de ella, diciéndole que ahora cumpliría la manda.

De pronto comencé a verme en el día del accidente. Familia, llanto, pacos, ambulancia, taco… Mi corrida a 110 km/hr, pero esta vez la velocidad disminuía. Ya no veía aquella nebulosa en mi cerebro. Los buses, camiones, y aquel motociclista los veía pasar en cámara lenta. Di un respiro agitado, y sentí mis piernas. Abrí los ojos, miré el techo de mi habitación, conectado a un aparato, lleno de jeringas en todo mi cuerpo.

- ¿Hijo? ¡Cresta! ¡Hijo! ¡Dios mío santo… no puedo creerlo! ¡Enfermera! ¡Enfermera! ¡¡MI HIJO… MI HIJO DESPERTÓ!!

Autor: Sergio Cortes.
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miércoles, 19 de febrero de 2020

Una prostituta en mi taxi

Una prostituta en mi taxi

Una prostituta en mi taxi. La llevé hasta el Motel Echaurren, $6750 la carrera, y pagó $40 mil. Me dijo espérame aquí, tengo trabajo toda la noche y necesito un chófer, y que mejor que seas tú que eres mujer. Acepté con gusto, no era poca plata, ella se zumbaba con un tipo, mientras yo esperaba que el tiempo pasara a la cresta y ya estaba de vuelta.

Después hacia San Ignacio con Victoria.

Agarró confianza y me preguntó si estaba enamorada mientras prendía un cigarro sin permiso. Le respondí que sí, que era feliz y se chantó a reír. Que el amor no existe y que el corazón al revés es un poto. Bien por ella, pero yo, 25 años junto a mí marido en las buenas y en las malenas no podía opinar lo mismo. $5500 el viaje y canceló otros $40 mil.

- Me caso mañana por la mañana con un ricachón – me contó al bajar del auto.

Pobre tipo, pensé, pero quien soy yo para juzgar, “la que puede puede” dice la canción. Regresó a los quince minutos, fue un cliente precoz.

A Eliodoro Yañez con Av. Holanda y ya éramos amigas. Me hizo frenar antes para invitarme a comer un completo en una estación de bencina y me terminó de contar todo el asunto.

- Me caso a las nueve y media de la mañana así que esta será mi última noche – confesó con su voz rasposa.

Yo, testigo del cierre final de una escort sin complejos, sonreí. Dejé a aquel reloj de arena de puerta en puerta, mientras las horas pasaban y me imaginaba pagando mis deudas con los 500 mil pesos que ya llevaba en mi guantera. Aquella joven me había arreglado el panorama de cara a un futuro próximo. Me contaba sus chistes mientras se pintaba una y otra vez para el último cliente que le quedaba.

Entró al siguiente edificio y esperé.

Había pasado más de una hora. Otros 15 minutos, 30, 40, y ya eran 120 minutos. Era tan simple como agarrar el taxi y partir, pero tenía su mochila en el copiloto.

Tres horas y ya basta.

Entré a conserjería, pregunté por su nombre y no me quisieron dar información. Volví al taxi y vi que ya eran las 9 y solo le quedaban treinta minutos para su casorio. En un acto de buscar pistas del departamento abrí su mochila y saqué su vestido de novia. No había nada más.
No quería hacerlo, pero no me quedó de otra… Saqué mi pistola escondida, porque trabajo de noche, soy mujer y taxista en esta ciudad ¿Se necesita más explicación que esa? Nuevamente el conserje y le mostré a mi “amiguita”.

- ¿Dónde cresta está?
- ¡Departamento 912 pero no me mate!

Ascensor en el piso uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho… nueve.

912

Toqué el timbre y abrió la puerta gritando, con la cara moreteada mientras el tipo intentaba cerrarme. Me metí igual, le apunté con la pistola y me dieron unas ganas enormes de fusilarlo ahí mismo, con los pantalones abajo. Pero dudé, se abalanzó sobre mí y la pistola a la cresta. Comenzó a ahorcarme, mientras le tiraba torpemente el pelo. Pero ella apareció y le pegó con la con el arma en la cabeza. Estado inconsciente del cerdo y arrancamos.
Bajamos del edificio, y nos metimos al taxi.

Al grano:

- Estás a 15 minutos de tu matrimonio. Dime donde te casas.

Pintor Casanova Zenteno con Francisco Noguera.

Aceleré, mientras ella se vestía en el asiento de atrás y se maquillaba las heridas mirándose con el retrovisor. Comenzó a agradecerme por lo que había hecho y me pasó toda la plata que ganó durante la noche. No pude contarla en ese momento, los fajos no cabían en dos manos.
Terminó de cambiarse, se veía formal y tan curvilínea como ella sola. Le deseé lo mejor en su nueva vida y me besó la mejilla, bajó del auto y se fue. Ahora era su celular, mujer olvidadiza. Me devolví para entregárselo y allí estaba, llorando.

- ¿Qué te pasó?

La dejaron plantada, y todo se fue a la cresta. Ahí comenzó la teleserie en mi Nissan V16, escuchando a Bad Bunny y terminar con “La Chica de humo”. La fui a dejar hasta su departamento y la acosté. Le acaricié el pelo, pena. En su velador mi número de teléfono para que me llamase apenas se despertara.
Llegué a mi casa con la plata y no abrí los ojos hasta bien tarde. El celular sonaba y era ella.

- Hoy vuelvo a trabajar y necesito chófer – me dijo.

Esta vez no me interesaba su plata y fui a buscarla. Ahí la encontré, más atractiva que la noche anterior.

- No trabajes más en esto. Eres joven, inteligente, bonita, puedes tener el mundo a tus pies, pero no te arriesgues más. Casi te matan y la próxima vez no va a estar una vieja taxista para ayudarte.

Pero no me escuchó. En fin, hice lo que pude.

- ¿Adónde vamos ahora?
- Angamos con Vargas Buston

La verdad es que en ese instante no presté atención, como que mi inconsciente intentó no avisarme para prevenir lo que estaba a punto de suceder conmigo.

- ¿Espera, donde me dijiste?
- Angamos con Vargas Buston.

Era la esquina de mi casa. Me quedé muda, mientras ella nuevamente prendía el cigarro sin permiso, me contaba del cliente frecuente que tenía hace algunos años, que le cobraba más barato porque le tenía cariño. Me tiró como gracia que a ella la llamaba cuando la esposa salía a trabajar por las noches.

- ¿Te imaginas que fueras tú? – bromeó.

No respondí, aún estaba ahogada, no sabía que cresta hacer. Llegamos hasta la puerta de mi domicilio y bajó.

- Quizás acá me demore un poquito, me voy a hacer tira con este viejo.

Él mismo le abrió la puerta, y ni siquiera se dio cuenta el imbécil que yo estaba afuera.
No lloré, estaba en un agujero, en la nada. Aceleré y me di un par de vueltas a la manzana, me detenía al frente. Me bajaba y volvía a subir al auto… pero no me pude contener más. Abrí la guantera y saqué el arma mientras comenzaba recién a chorrear en lágrimas. Se escuchaba la risa de ella. El pasillo interminable como un túnel hacia la muerte hasta que vi la luz que se me enterraban como agujas en los ojos. Él no dijo nada, y ella me preguntó que hacía ahí, que la esperara en el taxi porque recién estaba empezando. El ruido como de un camión en mi cabeza, mientras solo observaba sus gesticulaciones y los ojos bien abiertos de aquella niña enterándose en ese instante de quien era yo.

Apunté y esta vez no dudé como en aquel departamento.

- ¡¡No!! ¡¡No me mates por favor!!

Jalé, una y otra vez. Una fiesta de sangre en la habitación y mi oído se tapó con un pitido. Así caminé, como una zombie por el pasillo, subí al auto y el taximetro marcaba $5800 el viaje desde su casa hasta la mía.

Autor: Sergio Cortes
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domingo, 2 de febrero de 2020

Cuento de terror : Del otro lado del espejo

Un cuento de terror que asusta a todos. Del otro lado del espejo. Impedible.

Cuento de terror : Del otro lado del espejo

Cuento de terror : Del otro lado del espejo

Si me ves, no corras.

Si te quedas te contaré mi historia, siempre me ha gustado mirarme en los espejos, muchos dirían que padezco de una vanidad exacerbada, mi casa estaba rodeada de ellos, podía ver mi reflejo todos los días, siempre he sido bien parecida, he mantenido devotamente un cuidado con mi cuerpo y mi piel, la belleza si bien no lo era todo, era parte importante en mi vida.

La historia que les contaré comienza el día en que murió mi mascota.

El día en que Toby, mi perro, murió, fue día domingo. Recuerdo tener un fiel vínculo con mi mascota. La familia estaba reunida, mis padres y mi hermano. Enterramos a Toby en el jardín, y mientras mi padre y mi hermano le echaban la tierra encima, yo, desconsolada corrí a mi habitación. Era un día soleado con unas pocas nubes cubriendo el cielo. Mientras corría por el pasillo notaba mi reflejo a los costados correr conmigo. En mi cuarto me senté sobre mi cama a llorar. Mi mascota, mi compañero con el que había compartido 8 años de mi vida, un día amaneció tieso, como si su cuerpo fuera tan solo una cáscara vacía. Tomé una foto mía con mi perro, la abracé con todas mis fuerzas, deseando poder verlo con vida nuevamente. Apreté contra mi pecho aquella foto con todas mis fuerzas mientras las lágrimas corrían por mis mejillas, luego, volví a mirar la foto, y la dejé al costado de un espejo sobre mi velador, uno de los tantos espejos de mi habitación. Me sentía agotada de tanto llorar, de tanto desgaste emocional, entonces caí dormida por el cansancio.

Me desperté al atardecer, mi familia me había dejado vivir mi duelo en soledad. La habitación se encontraba en silencio, y la luz carmesí se reflejaba en mis espejos. Pronto noté algo extraño frente a mí. A los pies de mi cama, en el espejo de cuerpo completo, se podía ver un bulto negro. En mi desconcierto, éste empezó a tomar forma. Era Toby, mi perro. Con alegría miré de donde debería provenir su reflejo, pero no encontré nada. Pronto mi dicha se convirtió en espanto, mi cuerpo se enfrió y sentí la habitación más oscura. El reflejo de mi perro no provenía de ninguna parte, era como si estuviera atrapado dentro del espejo. Solté un grito desesperado mientras retrocedía al respaldo de mi cama con los ojos desorbitados, el perro al otro lado del espejo comenzó a ladrar, pero sus ladridos no se escuchaban, tan solo se veía el movimiento. Mis padres vinieron en mi socorro, pero para cuando llegaron, el perro se había ido. Ese no era mi perro.

Junto con mis padres llegamos a la conclusión de que lo más probable es que no me hubiera despertado del todo y aún siguiera durmiendo cuando vi aquello, que estaba muy afectada aun por la muerte de Toby, y así fue, no se volvió a tocar el tema. Sin embargo, esto fue solo el principio.

Recuerdo que un día estaba alistando mis cosas para la universidad. Luego de maquillarme, caminé por el pasillo para salir de mi casa. En mi avance, a través de los espejos volví a ver aquello que me dejó petrificada. Frente a mí, se encontraba el reflejo mi perro ladrándome a mis espaldas. Mi corazón se aceleró nuevamente, el frío se coló por el pasillo, el aire se puso denso y reinó un insoportable silencio. Llevé mi mano a mi cara para taparme la boca horrorizada, y entonces el horror me paralizó por completa, entonces vi a mi reflejo, pero este no se movía, tan solo se quedó estático mirándome, y Toby seguía ladrando a mis espaldas, tan solo el reflejo, pues el real seguía enterrado en mi patio. Pensé estar volviéndome loca, o al menos me obligué a pensarlo, pero mi cuerpo decía lo contrario, el vacío en mi estómago, la sensación de caer en un abismo, el terror, eran señales de que estaba en peligro. El reflejo alzó una mano y llevó un dedo a su boca haciendo una señal de silencio, y mientras reía corrí despavorida hacia la salida. Naturalmente no mencioné nada, no quería que me internaran como lo habían hecho con mi abuela hacía unos años.

Investigué sobre ello en Internet, libros, en todo lo que estaba a mi alcance, todo lo relacionado con los espejos. Resultaba que muchas culturas lo veían como nexos con el más allá, o elemento de rituales. Al principio dudé, pero luego pensé que siempre podría anular cualquier ritual, claro, siempre y cuando estas supersticiones fueran reales. Mientras esperaba el ritual tapé todos los espejos de mi habitación y pasé sin mirar los que estaban fuera de ella, estaba decidida a encontrar una respuesta.

Y así llegó la noche del ritual... si bien el ritual era para ver visiones en el agua, podría haber una conexión con lo que moraba en el espejo, así podría preguntar qué deseaba para que me dejase en paz. Me encontraba en mi pieza, frente al espejo de rodillas, una fuente con agua, dos velas a los costados, y el silencio fúnebre de mi habitación.

Ya eran casi las doce, entonces me apoyé a los costados de la fuente e intenté divisar algo. En un comienzo las aguas se mantuvieron quietas, sin embargo, poco a poco se fueron tornando rojas, estaba teniendo una visión. Para mi horror divisé a mi familia, todos estaban asustados, corriendo por toda la casa e intentando esconderse, tras ellos estaba yo, con la cara distorsionada en una mueca horrible, parecía estar gritando con un cuchillo en mis manos. Pude ver cómo a través de la visión yo asesinaba a toda mi familia, mis lágrimas caían sobre el agua y ésta reflejaba cómo cortaba sus cuerpos mientras estos seguían vivos. En un arranque de histeria y con el pecho apretado tiré la fuente con agua hacia un costado y cubrí mis ojos, desconsolada.

De pronto oí un rasguño en el cristal, frente mío. Me quedé quieta temiendo que si alzaba la vista me arrepentiría. El terror corría por mis venas y mirara o no el resultado sería el mismo, me descubrí los ojos y vi mi reflejo del otro lado, sonriendo plácidamente, alzó un brazo, con su calor corporal empañó el vidrio, y sobre él escribió “hola”. Entonces su cara se desfiguró en una criatura horrenda, se abalanzó hacia mí a través del espejo, las velas se apagaron, grité lo más fuerte posible hasta sentir que me ahogaba.

Ahora me encuentro atrapada aquí, al otro lado del espejo, y ten cuidado, porque así como algo encerró mi alma dentro de un espejo y tomó mi cuerpo, yo puedo poseer el tuyo.
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La capacidad de las brujas de volar en escobas voladoras

Ya llega la noche de Brujas, así que vamos a hablar de la capacidad de las brujas de volar en escobas voladoras o transversismo.
Feliz noche de Halloween de manera anticipada y a volar todas las brujas!
Si les pareció interesante, a compartir!

La capacidad de las brujas de volar en escobas voladoras

La capacidad de las brujas de volar en escobas voladoras

Quizá la primera imagen que se nos viene a la mente cuando nos mencionan la palabra bruja es una mujer con sombrero puntiagudo, volando montada en una escoba y como fondo la luna llena. Entre los siglos XV y XVI, que es quizá uno periodos más oscuros y lleno de supersticiones de la historia humana, se origina la creencia en que uno de los dones de las brujas es la supuesta capacidad de volar en escobas voladoras, don conocido con el nombre de transversismo.
Algunos creían que el transversismo se llevaba a cabo gracias a sortilegioso a ciertas pócimas mágicas —de las que se desconocía la composición, pero se aseguraba que era de color negro— untadas en las escobas, lo que les permitía elevarse en el aire; otra teoría afirmaba que la bruja no necesitaba de ningún instrumento (escoba) o pócima para volar, sino que era una habilidad natural dada por el simple hecho de ser bruja o que podía estar relacionado con el pacto que éstas tuvieran con Satanás, así que para volar sólo era necesario que extendieran sus brazos o frotar sus brazos para impulsarse.

Lo más interesante de las escobas voladoras es que se creía que las brujas volaban exclusivamente durante las noches y lo hacían para dirigirse a los lugares más inaccesibles donde se llevaban a cabo sus sabbaths y aquelarres, los más imaginativos aseguraban incluso que las brujas realizaban estos vuelos nocturnos en la más completa desnudez.
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La verdadera historia del exorcismo de Emily Rose

El exorcismo de Emily Rose: La verdadera historia detrás de la película.

La verdadera historia del exorcismo de Emily Rose

La verdadera historia del exorcismo de Emily Rose

Emily Rose es en realidad una joven alemana llamada Anneliese Michel. Desde su nacimiento el 21 de septiembre de 1952, Anneliese Michel disfrutó de una vida normal, educada religiosamente desde que era muy pequeña.

Sin advertencia, su vida cambió un día de 1968 cuando empezó a temblar y se dio cuenta de que no tenía control sobre su propio cuerpo. No pudo llamar a sus padres, Josef y Anna, ni a ninguna de sus tres hermanas.

Un neurólogo de la Clínica Psiquiátrica de Wurzburg, Alemania, la diagnosticó con el “gran mal” de la epilepsia. Debido a los fuertes ataques epilépticos y a la depresión que sigue, Anneliese fue admitida a tratamiento en el hospital.

Poco después de comenzar los ataques, Anneliese empezó a ver imágenes diabólicas durante sus rezos diarios. Era el otoño de 1970 y la joven estaba atormentada con la idea de que estaba poseída. Voces empezaron a perseguirla diciéndole que iba a “achicharrarse en el infierno”.

En el verano de 1973 sus padres visitaron a diferentes pastores solicitando un exorcismo. Sus requerimientos fueron rechazados. Los ataques no disminuyeron y su conducta se volvió mucho más errática.

En su casa en Klingenberg, insultaba, golpeaba y mordía a sus familiares. Se rehusaba a comer porque los demonios se lo prohibían. Anneliese dormía en el suelo de piedra, comía arañas, moscas y carbón, y bebía su propia orina.

Luego de hacer una exacta verificación de su posesión en septiembre de 1975, el obispo de Wurzburg, Josef Stangl, le ordenó al padre Arnold Renz y al pastor Ernst Alt a practicar un “gran exorcismo” a Anneliese.

La base para este ritual era el “Rituale Romanum”, él cual era un canon legal válido desde el siglo XVII. Se determinó que Anneliese debía ser salvada de varios demonios, incluyendo a Lucifer, Judas Iscariote, Nerón, Caín, Hitler y algunas otras almas atormentadas.

Entre septiembre de 1975 hasta julio de 1976 se le practicaron una o dos sesiones de exorcismo por semana. Los ataques de Anneliese eran tan fuertes a veces que debía ser sostenida por tres hombres e incluso hubo que encadenarla.

Se hicieron más de 40 grabaciones durante el proceso con el propósito de preservar los detalles. El último día del exorcismo fue el 30 de junio de 1976, y para este punto Anneliese sufría de neumonía, estaba completamente delgada y tenía fiebre muy alta.

Lo último que le dijo Anneliese a sus exorcistas fue: “Rueguen por el perdón” y a su madre le dijo: “Mamá tengo miedo”. Anna Michel grabó la muerte de su hija al día siguiente, el 1 de julio de 1976. De acuerdo a la evidencia forense, Anneliese murió de hambre.
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miércoles, 23 de octubre de 2019

Historia de terror en el cementerio

Estamos a pocos días del día de los muertos, y muchos estarán con ganas de ir al cementerio de noche para contar historias de terror con sus amigos.
O quizás en la noche de Brujas o Halloween, muchos quieren hacer rondas de cuentos de terror en un fogón.
Esta historia de terror en el cementerio es uno de esos cuentos de miedo que no pueden faltar en cualquiera de las dos ocasiones.
Es un cuento corto de terror que tiene como escenario un cementerio cualquiera, y que realmente deja la piel de gallina.
Si te gustó, no olvides compartirlo con aquellos que aman los cuentos e historias de terror y, por supuesto, no te olvides de contarlo en Halloween o en el día de los muertos.

Historia de terror en el cementerio

Historia de terror en el cementerio

Antiguamente los ataúdes se construían con un agujero, en el que se ponía un largo tubo de cobre que conectaba a una campana a través de una cuerda. El tubo permitiría respirar a las personas que fueran equivocadas por muertas.

En cierto cementerio de un pueblito, el enterrador local, cuando oyó sonar una campana, fue a ver si eran los niños tratando de jugarle una broma. A veces era solo el viento. Esta vez, no eran ninguno de las dos. Una voz que provenia desde abajo, rogaba por ser desenterrada.

"¿Eres tu Sarah O'Bannon?" Preguntó el hombre, que leía en la lápida el nombre.
"¡Si!" Contestó la quebradiza voz.
"Naciste en Septiembre de 17, 1827?"
"¡SI!"
"La lápida dice que moriste en Febrero 20, 1857."
"¡NO, ESTOY VIVA, FUE UN ERROR! ¡DESENTIERREME, LIBEREME!"
"Lo siento, Señora," dijo mientras arrancaba la campana y tapaba el tubo con tierra. "Pero ya estamos en Agosto. Lo que sea que seas, estoy muy seguro que no estás viva ya y de que tampoco volverás a subir..."
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El Monstruo del armario

El Monstruo del armario

Todo comenzó porque mi hijo de tres años lloraba por las noches a la mitad de la noche. Cuando iba a su cuarto a verlo, estaba histérico: por sus mejillas corrían lágrimas y lloraba diciendo que el coco lo había asustado. Lo dejaba dormir con mi esposa por la noche y pensaba que sólo había sido un mal sueño.
La siguiente noche él ni siquiera quería estar en su cuarto, pero lo convencí diciéndole que el coco era un invento de su imaginación. Me despertaron una vez más sus gritos. Corrí a su cuarto para encontrarlo lleno de lágrimas otra vez.
Para la tercera noche coloqué una cámara en su cuarto para mostrarle que no había monstruo. Esa noche no hubo gritos ni llanto. Fue agradable despertar en la mañana luego de mi primera buena noche en tres días. Sin embargo, mi hijo no se veía fatigado. Ni siquiera se quejó en la mañana cuando lo despertamos para ir al preescolar. Cuando mi esposa lo llevó, decidí revisar la cinta de la cámara para averiguar cómo había dormido. Nunca olvidaré lo que vi.

Al rededor de las dos de la madrugada mi hijo dormía, pero la puerta de su armario lentamente se abrió. De las sombras emergió una mujer pálida, desnuda y delgada con largo cabello negro y unos sólidos ojos negros. Su cuerpo era huesudo y frágil, como si hubiera sobrevivido un holocausto. Cuando se volteó, pude ver su espina que sobresalía de su espalda como si fuera un dinosaurio. Acercó sus manos anormalmente grandes a la cama de mi hijo y cubrió su boca. Él intentaba gritar, pero no podía.

La palma de una de sus manos fácilmente tapaba su cabeza y ahogaba sus gritos. Ella lo tomó con una facilidad que alguien con su frágil cuerpo no debería tener y caminó de regreso al armario con mi hijo en sus brazos. Una hora después regresó con lo que parecía un gusano que se convulsionaba del tamaño de una mochila y lo colocó en la cama de mi hijo antes de regresar de nuevo al armario.

Durante las siguientes dos horas lo vi torcerse y sufrir espasmos mientras crecía y mutaba hasta parecerse a mi querido hijo. Una vez que la transformación estuvo completa, salió de la cama, se puso una piyama, se volvió a meter y nos esperó. No sé qué es esa cosa que partió con mi esposa esta mañana, pero sé que no es mi hijo...

Historia de terror : El Monstruo del armario
Autor : Desconocido
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Leyenda de Los Quemados

Para Halloween, otra historia de terror para contar en un fogón o reunión de noche de Brujas: La Leyenda de Los Quemados. un relato espeluznante, que da mucho miedo y que pueden contar leyendo esta historia.
Como siempre, mil gracias a todos los lectores que siguen buscando este blog de literatura para disfrutar de cuentos e historias de terror reales e inventados. Sigan compartiendo y mandando por mail relatos verídicos o cuentos inventados de terror y horror que aquí los seguiré publicando para todos los lectores aficionados a este género.
Feliz Halloween o noche de Brujas adelantado y feliz día de los muertos adelantado. No olviden buscar más historias de miedo en este blog.

Leyenda de Los Quemados

Leyenda de Los Quemados

Hay quienes pensaron que en realidad se trataban de personas muertas por un incendio, pero en realidad son maniquíes de cera : algunos perdieron la cabeza, brazos y otros no llegaron a perder sus cajones. El 19 de marzo 1925, el Manchester Guardian informó que las instalaciones del Museo de Cera de Madame Tussaud, situado en Marylebone Road, Londres, habían sido gravemente dañados por el fuego. El fuego fue descubierto poco después de las diez y media de la noche, continuó el Manchester Guardian, y una hora más tarde, el interior de la bodega ya era un «alto furioso”. El fuego no sólo atrajo a varios cuerpos de bomberos, pero también cerca de diez mil personas, curiosos por ver el desastre – después de todo, no había noticieros o transmisiones en vivo de estos eventos. El fuego sólo se extinguió alrededor de la medianoche. Nadie murió, pero las pérdidas fueron enormes. Sólo a la mañana siguiente al fotógrafo se le permitió entrar y capturar una imagen de los maniquíes pobres Wax Museum, algunos decapitados, otros sin brazos y lo más visiblemente entristecido por los trágicos eventos.
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Historia de terror basado en un hecho real by Sádica-Vi

Un hecho que marco mi vida para siempre, sucedió durante el verano del 87, yo tendría unos 8 años y mi hermano Daniel tenía 6 años, era verano y como mis padres trabajaban no podían encargarse de nosotros , nos enviaban a casa de mi abuela , ella tenía un gran terreno muy cerca de un ejido en Altamira llamado Lomas del Real, mi abuela criaba cerdos y pollos, nunca tuvo problemas en recibirnos pero no nos atendía y se desentendía de nosotros, casi siempre estaba ocupada atendiendo a los animales, en cierta forma nos agradaba aquello, hacíamos lo que queríamos, la única regla era que no podíamos alejarnos de la propiedad y no salir de los límites de la misma, eran terrenos casi deshabitados y había vecinos a lo lejos.

Nuestra rutina era levantarnos con el canto de los gallos, desayunar y alimentar a los pollos, después de eso, éramos libres, jugábamos con el perro, en una llanta que teníamos de columpio y a las escondidas, sin embargo pronto nos aburrimos, conforme pasaban los días, nuestros recorridos eran más lejos de la casa, a los límites de la propiedad, fue entonces que en una de esas incursiones descubrimos a lo lejos en un terreno vecino, una vieja casa de madera, estaba abandonada, las ventanas tapiadas y completamente "enmontado".

La tentación por ir a aquel lugar fue abruptamente disuelta por el llamado de la abuela que nos mandaba llamar a lo lejos, regresamos esperando un regaño y nos lavamos para merendar, esa noche recuerdo que mi hermano y yo hablábamos de la casa abandonada, nos parecía un gran misterio y nuestra curiosidad aunada a un aburrimiento y ganas de aventuras nos obligaba a ir a aquel sitio y explorar, a pesar de la advertencia y la reprimenda de nuestra abuela.

El día siguiente paso lento y planeábamos visitar la casa, al caer la tarde cuando la abuela estuviera muy ocupada alimentando a los cerdos, al llegar el momento, inventamos el pretexto de ir a sacar agua a un pozo, vigilamos que estuviera distraída y corrimos a la cerca, pasamos por debajo de la alambrada y nos metimos con trabajo entre la mala hierba crecida, llegamos a la parte trasera de la casa abandonada, en donde había una vieja letrina. Notamos que a pesar de ser muy tarde estaba todo en silencio, algo raro ya que a esas horas escuchabas el graznido de los cuervos y aves que regresaban a las ramas de los árboles para pasar la noche, no se escuchaban ni siquiera grillos en el ambiente. Con ese silencio los nervios me invadieron y note que algo no estaba bien.

Le dije a mi hermano que debíamos volver, que regresaríamos en la mañana, ya que la obscuridad caía sobre nosotros, en ese momento con una cara de molestia me vio y me dijo que tenía que ir al baño, que no se podía aguantar la ganas de ir, le dije que corriéramos a la casa y me dijo que no podía, que lo tenía casi afuera, entonces pensamos en la letrina, estaba ahí y abandonada así que no había problema, el entró y cerró la puerta, mientras yo me quedé observando la casa, algo raro había en ella, me acerqué a las ventanas para ver si podía ver algo y noté que no había nada, solo abandono y tablas rotas, extrañamente vi a lo lejos una mecedora que parecía haber sido usada, no tenia rastros de polvo, la curiosidad me hizo ir a la parte de enfrente para ver mejor y el resultado fue el mismo, total abandono y sin embargo la puerta no estaba tapiada con tablas, solo las ventanas, pensé que quizás los dueños venían de tanto en tanto.

Estaba ya obscuro cuando fui por mi hermano, me tardé unos momentos así que ya debía haber terminado de hacer lo suyo, al llegar a la letrina toqué y pregunté que si ya había terminado, al no obtener respuesta, abrí la puerta de la letrina y vi con extrañeza que no estaba, comencé a gritarle pensando que quizás me había ido a buscar al no verme y rodee la casa, no había rastro de él, pensé que quizás había regresado a la casa y corrí. Al llegar ya mi abuela preparaba la cena, le pregunte por mi hermano y con cierto desinterés me dijo que no lo había visto, que andaba conmigo; yo corrí al cuarto a buscarlo, alrededor de la casa, y a los lugares donde comúnmente jugábamos, no estaba, fue entonces que un escalofrió seguido con un sentimiento de preocupación me recorrió la nuca y espalda, quizás había caído por el agujero de la letrina y estaba atrapado entre el excremento.
En ese momento le salieron alas a mi pies y corrí como nunca, pensando en mi hermano ahogándose entre la suciedad, llegué a la cerca, pasé por la alambrada y como pude fui a la letrina, llevaba una lámpara de mano y me asomé por el agujero, esperando ver un asqueroso cuadro con mi hermano lleno de mierda hasta el cuello y pidiendo ayuda, sin embargo cual sería mi sorpresa que no había suciedad y tampoco estaba mi hermano, en cambio había un montón de hierba crecida, denotando el abandono, ni siquiera pude ver las heces que supuestamente había arrojado mi hermano en su urgencia, estaba “limpio”.

Confundido y ya con miedo, grite lo más fuerte que pude, rodee de nuevo la casa e intente abrir la puerta principal sin éxito, me regrese a la casa de mi abuela, con la esperanza que ya Daniel estuviera ahí, llegue con el corazón saliéndoseme del pecho y mi abuela comenzó a regañarme y a preguntarme por mi hermano, sin saber que decir, le dije la verdad, que habíamos ido a la casa abandonada y que el entró en la letrina y que ya no lo volví a ver, mi abuela dibujo en su rostro un gesto de terror que nunca he podido olvidar y tan solo me pregunto

-¿Que fueron a donde?

En eso dejo todo lo que estaba haciendo y salió corriendo, intenté irme tras de ella y se volteó con un gesto de severidad en su rostro y me grito como nunca lo había hecho

-¡Regrésate, lávate y vete a dormir, cierra todo y no se te ocurra salir!

Pensando en la paliza que nos esperaba a mí y a mi hermano una vez que lo hallaran me dirigí a mi cuarto y me acosté pensando en que estaría haciendo Daniel o donde estaba. Sería la media noche que súbitamente abrieron la puerta del cuarto, era Daniel , un sentimiento de alegría me invadió al verlo parado en la puerta con el rostro pálido e inexpresivo, pensé que quizás mi abuela se lo había cuereado, y le pregunté:

-¿Donde estuviste, porque te fuiste? le reclamé con firmeza
El mirándome me dijo algo que me dejó extrañado
-¿Martín, porque te fuiste?

Antes responder, vi que se acostó en su cama con la mirada perdida y viéndome fijamente al rostro, me acomodé en mi cama para dormir pero antes de eso noté algo raro en mi hermano, estaba descalzo y tenía los pies llenos de lodo, no le di demasiada importancia sabía que era sucio y que a veces se acostaba sin bañar, entonces traté de dormir, agarraba el sueño cuando Daniel me hizo otra extraña pregunta que respondí por inercia y entre dientes, ya que el sueño me vencía.

Por la mañana desperté solo para darme cuenta de que la cama de Daniel estaba hecha, como si no hubiera dormido ahí, en eso escuché unas voces conocidas, eran mis padres, algo que me pareció raro ya que faltaba mucho para que regresaran por nosotros.

Al ir a la sala, vi que mi mamá estaba sentada en el mueble llorando y mi abuela la intentaba consolar, mi padre estaba afuera fumándose un cigarro y hablando con unas personas, unos rancheros que comúnmente venían a visitar a mi abuela y unos vecinos.

-¿Qué pasa? Pregunte con angustia

Mi mamá al verme corrió a abrazarme y lloró con mas sentimiento, me besó y me miró con detenimiento y me dijo, vete al carro amor, sin entender que pasada, salí y mi papé se me quedó viendo con alivio, pero tenía el rostro desencajado, me dijo que me subiera al carro y los esperara ahí, de pronto lo supe por unos vecinos que platicaban cerca del vehículo.

Habían hallado la ropa de mi hermano a unos kilómetros de ahí, por un camino de tierra que llevaba a un ejido que se llamaba “Las Flores” estaba ensangrentada, rota y llena de lodo, pero de él no sabían nada, mi abuela lo había buscado toda la noche y los vecinos la ayudaron, entonces recordé la ultima pregunta que la noche anterior me hizo:

-¿Estoy vivo?

Nunca hallaron a Daniel, ni su cuerpo, ni un solo rastro de él, a excepción de su ropa, jamás volvimos a saber de él o de lo que le había pasado. Hasta la fecha sigue siendo un misterio.

Historia de terror basado en un hecho real : Sádica-Vi

Autor : Sádica-Vi
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Historia de la vieja chismosa

Esta historia de terror me la contaba mi abuelita, que ya murió hace unos años... Hace ya muchos años atrás... Cuando la luz eléctrica no existía, en cierto pueblo del Magdalena, Colombia había una señora que se dormía tarde cosiendo, pero lo más particular de esto es que ella no lo hacía solo por coser: lo hacía para ver qué pasaba en la noche y después contarlo a los demás. O sea, la típica "chismosa" del barrio.

Una noche, ella estaba cosiendo cuando escuchó un rezo, cuando abrió la ventana se dio cuenta de que era un entierro.

Venían rezando y cuando ella se quedó viendo el entierro, una mujer de blanco se le acercó súbitamente y le entregó una vela negra, ella al recibirla, vio que la mujer de blanco le dijo "Mañana vengo por ella, es mejor que no la dejes apagar porque esa llama es tu vida..."

La señora aterrorizada no pudo dormir en toda la noche. En fin, amaneció y la señora no dejaba de pensar en la vela. Finalmente, la vieja chusma le comentó a la vecina, y la vecina le dijo que fuera donde el padre de la iglesia para pedir ayuda.

La señora fue a la iglesia del pueblo. Cuando llegó, le mostró la vela al padre, y el padre le dijo que cuando la mujer viniera por la vela se la diera, pero que tuviera un bebé cargado. Así lo hizo la señora, esperó que llegara la hora y la mujer del vestido blanco llegó.

Cuando la mujer tocó la ventana, la vela se convirtió en un pie humano de hueso.. Ella le dijo "Aquí estoy por mi vela", la señora cargaba al bebé y le entregó la vela. Cuando el espíritu vio al bebe le dijo: "Dale las gracias a ese bebé que es un angelito, de lo contrario te enseñaría a no trasnocharte para ver que pasa en las calle..."

Se presentó un caballo negro, ella se montó al animal y así desapareció con un chillido espeluznante..

Historia de la vieja chismosa
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Poema de terror : Lilian

Los cuentos e historias de terror son un clásico en todo el mundo, sin embargo, del mundo de la poesía, poco se lee sobre poesía y poemas de terror. En el mes de Halloween y a pocos días de el día de los muertos, aprovecho para compartir este poema de terror de autoría anónima que habla sobre un espíritu maligno conocido como "Lilian". Quizás muchos conozcan la leyenda de Lilian, si no, les recomiendo leer este poema, que pueden compartir en la noche de Brujas para asustar a sus amigos o  invitados.
La belleza de este poema reside en su particularidad de tener la capacidad de contar una historia en forma de versos, que es lo que hace muy difícil escribir poesías de este género.
Como siempre, si les gustó este poema, los invito a compartir en sus redes sociales y etiquetar a aquellos amigos que tengan mucho miedo de estas historias sobrenaturales.

Poema de terror : Lilian 

Poema de terror : Lilian

Lilian era una niña
De una choza humilde
En lo más apartado de la sierra
Siempre evitaba al caer la noche

Mirar por la ventana
Pues te rumoreaba
Que una anciana de aspecto aterrador
Acechaba a los niños
Se decía en aquel lugar
Que había varios niños
Que habían desaparecido

La anciana en su juventud
Había perdido a su hija
En circunstancias misteriosas
Pues nunca supo el paradero de su hija

Con el paso de los años
La anciana se fue alejando de la gente
Pues su rostro tenía las secuelas
Del odio y rencor a causa de la falta de su hija

Juró se vengaría pues el dolor la consumía
Por eso todas las noches al entrar la noche
En la hora prohibida anda rondando
Las chozas pues sigue sufriendo
Y vengando la partida de su hija.

Autor: Anónimo
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Malditos celos

Un cuento corto de terror y horror, una historia espeluznante titulada "Malditos celos" que encontramos en Facebook y cuyo autor es anónimo o por lo menos desconocido para mi, sin embargo, ya que este es un blog de literatura que recopila esas historias underground que se encuentran en las redes sociales, subo esta historia de terror, justo en el mes de Halloween, para que tengan más y más cuentos de terror para contar en un fogón o en una fiesta de Halloween o noche de Brujas.
Ya que muchos entran al blog buscando historias de terror, aquí les traigo esta historia de horror y amor, celos, pasión y muerte que pueden contar esa noche tan particular como aterradora. Gracias a todos los lectores del blog!

Historia de terror : Malditos celos

Historia de terror : Malditos celos

Ese día el esposo había salido temprano de su trabajo y decidió caer de sorpresa a su esposa, al llegar a su casa vio un carro desconocido estacionado lo que se le hizo sospechoso al hombre. Entró silenciosamente a la casa y escuchó los inigualables sonidos de placer que producía una pareja en una de las recamaras y la ira de los celos llenaron su mente.

Fue rápido a la cocina por un cuchillo y aprovechando la oscuridad y éxtasis de la ardiente pareja, entró al cuarto y acuchillo violentamente a la mujer y después al hombre, hasta que solo se escuchaba la agitada respiración del esposo.

Antes de prender la luz para contemplar su atroz venganza hacia su honor como hombre fiel, un mensaje llego a su celular que decía: "Amor llegare un poco tarde salí a comprar algo de cenar pues nuestra hija nos visitara y nos presentara a su nuevo novio que le pedira la mano hoy.
Ya deben de estar en la casa. Besos".... NOP

Autor : Anónimo
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Victima de combustión espontánea humana

Seguramente alguna vez habrás oído hablar sobre las victimas de combustión espontánea humana. Aquí te cuento qué es y te muestro una foto real de una victima de combustión espontánea humana. Creer o reventar, como todas las historias paranormales y cuentos de terror de este blog. 
Feliz Halloween de antemano, sigo subiendo historias para contar en esta noche tan especial, la noche de las Brujas, donde no puede faltar una buena ronda de cuentos e historias de terror inventadas o basadas en hechos reales..

Victima de combustión espontánea humana

Es un fenómeno donde el cuerpo de una persona arde por completo sin exposición a fuentes de calor externas, o sea el fuego se inicia en el interior del cuerpo, los motivos aun no fueron bien descubiertos pero se cree que personas con altos niveles de grasa tienen más posibilidades de sufrir la combustión espontánea. La creencia en el fenómeno se basa en algunos casos en los que se han encontrado los restos incinerados del cuerpo de una víctima en circunstancias donde no se puede determinar fácilmente la causa de la combustión.

En la mayoría de los casos, las víctimas han sido encontradas totalmente reducidas a cenizas en su vivienda, aunque la habitación y los objetos a su alrededor presentan poco o ningún daño causado por fuego. En ocasiones, el fuego ha consumido completamente la mayor parte del cuerpo a excepción de algunas partes, quedando entre los restos fragmentos de hueso e incluso pies o brazos.

El estado de los restos de estas personas es muy diferente al en el que comúnmente se encuentran los restos de personas víctimas de incendios domésticos, cuyos cuerpos no se reducen a cenizas sino que permanecen completos, si bien carbonizados y presentando incluso tejidos.

Victima de combustión espontánea humana

Fotografia de una victima de combustión espontánea humana.

Fuente: Facebook
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Cuento de terror : Presencia sobrenatural

Un cuento de terror, basado en hechos reales, esta historia de terror pasó en Mar del Plata, es una de esas historias de terror argentinas clásicas.

Cuento de terror : Presencia sobrenatural

Cuento de terror : Presencia sobrenatural

Era una noche lluviosa en Mar del Plata. Iba a ir a una fiesta en una casita en el campo. Cuando llegue no había nadie en la casa. Al principio me puse nervioso, pero después me di cuenta que faltaba que llegaran los demás invitados y me fui a dormir un rato. Cuando de repente me di cuenta de que era muy tarde y entonces decidí volver a mi casa, fui a la puerta para salir, pero no abría, mire hacia abajo y vi que la cerradura se había roto. Intente salir por la ventana, pero había algo que impedía que yo saliera. Intente relajarme y descansar un poco más. Mientras dormía me interrumpieron unos ruidos extraños y pensé que era el viento y volví a dormir. Luego de unos minutos se escucharon los mismos ruidos que antes y decidí ir a ver que era el causante de ese extraño ruido. Cuando miraba por la ventana escuche pasos detrás mió y comencé a investigar. Mire bajo la mesa, no había nada, pero cuando mire detrás del sofá vi una compuerta. Entre ahí, vi una mesa con dos cajones. Sobre la mesa había un periódico del año 1826 que decía en el titulo "Muere niña en la casa del campo" y también había un cuchillo ensangrentado, quede sorprendido. Escuche otra ves el mismo ruido pero como si viniera de mi derecha junto al segundo cajón. Corrí la mesa y vi un cadáver apuñalado. Me asuste mucho y cuando me di vuelta él apareció; era horrible igual que el cadáver, agarre el cuchillo sobre la mesa y le di 3 cuchillazos y quedo tirado. Logre escapar de la casa por la chimenea. No apareció nunca más. Pero quede con la pesadilla de haber estado allí.

Fuente : Anónimo
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La niña con cabeza de muñeca

Una historia genial para compartir en la noche de Halloween (Noche de brujas). Se trata de la historia de terror de La niña con cabeza de muñeca.

La niña con cabeza de muñeca


Historia de terror : La niña con cabeza de muñeca

Hace muchos años en Aguascalientes nació una terrible historia cuando una niña acompañó a su padre a trabajar en el aeropuerto donde arreglaba aviones; El padre dejó a la niña en un lugar seguro mientras el iba a reparar una turbina, lamentablemente la niña por curiosidad fue a jugar junto con su muñeca muy cerca del avión, que en cuanto funcionó la turbina extirpó la cabeza de la niña y el cuerpo de su muñeca.

Los trabajadores solo escucharon un desgarrador grito de la niña, cuando fueron a buscarla, encontraron el cuerpo de la pequeña y la cabeza de su muñeca, pero sus otras extremidades nunca fueron encontradas; Paso el tiempo y ese aeropuerto se convirtió en el Parque Héroes Mexicanos, en cuanto comenzó a funcionar, fenómenos paranormales comenzaron a ocurrir a los visitantes del parque durante las noches.

Hay testigos que dicen que cuando esta más desolado el parque es cuando el espíritu de la niña se manifiesta, siempre empieza con un susurro en el cual la niña pregunta ¿Quieres jugar conmigo?, muchos salen corriendo sin ver hacia atrás, pero los que se atreven a voltear aseguran ver una niña ensangrentada cuya ropa esta desgarrada y su cabeza es el de una tétrica muñeca...

Incluso muchos padres de familia han visto que sus hijos juegan con alguien que no pueden ver, sin embargo los niños se refieren al ser invisible como a una niña. Los rumores dicen que la niña aún no puede irse a descansar ya que su cabeza y parte de su muñeca aún siguen en el parque…

Fuente: El portal del miedo
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La exhumación de Anneliese Michel (Emily Rose)

Estamos en un mes muy particular, ya que se aproxima Halloween y el día de los muertos. Así que aprovecho a subir algunas historias de terror, muchas basadas en hechos reales, como esta, La exhumación de Anneliese Michel (el famoso caso de Emily Rose).
Como siempre, los invito a compartir estas historias de terror que son reales.
En este caso, esta la encontré en Facebook, pero es una historia que seguramente muchos habrán escuchado en el boca a boca, si no, les recomiendo que la lean, y seguramente sea una de esas historias que pueden compartir en algún fogón de terror en Halloween (Noche de Brujas) o reuniones del día de los muertos.

La exhumación de Anneliese Michel (Emily Rose)

*La exhumación de Anneliese Michel* (Emily Rose)

Anneliese Michel, nacida en 1952 en Alemania, se decía que estaba poseída por demonios y, tras más de 100 exorcismos realizados en ella, perdió la vida de hambre y deshidratación en 1976.
Dos años después del entierro, los padres de Annelies exigieron una exhumación del cuerpo de su hija después de que una monja carmelita les contó sobre una visión en la que vio el cuerpo de Annelies todavía intacto, una prueba de su posesión y el sacrificio que había hecho por el bien de la humanidad.
Una vez realizada la exhumación familiares, amigos, sacerdotes y periodistas fueron al cementerio a ver la exhumación, pero las autoridades no les dieron acceso.

El informe oficial de las autoridades indica que el cuerpo “mostraba signos de deterioro constante”. Sin embargo, el padre de Annelies publicó más tarde una foto de la exhumación en la que afirmó ver el cuerpo bien conservado de su hija y la mano del diablo desde fuera del ataúd.

La exhumación de Anneliese Michel (Emily Rose)

La exhumación de Anneliese Michel (Emily Rose)
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viernes, 4 de octubre de 2019

Kuchisake-onna, clásica leyenda japonesa

Volvemos con los cuentos de terror, esta vez con una leyenda clásica japonesa espeluznante.
Les damos las gracias a todos los que nos continúan enviando leyendas, relatos y cuentos de terror para compartir con los lectores de este blog de literatura que cada vez tiene más seguidores y lectores de alrededor de todas partes del mundo. Seguiremos subiendo más relatos y cuentos de terror a lo largo del mes.

Kuchisake-onna, clásica leyenda japonesa

Kuchisake-onna, clásica leyenda japonesa

El significado de Kuchisake-onna sería algo así como "mujer de la boca cortada" y su origen no es del todo claro, ya que por un lado nos hablan de la historia de una mujer que fue mutilada salvajemente por su marido una vez que regresó en forma de espíritu maligno, pero hay otra versión de una mujer que fue encontrada con dicha cortada después de un accidente automovilístico.

La leyenda cuenta que esta mujer suele aparecerse con una mascarilla quirúrgica, lo que es normal en los japoneses que buscan cuidarse de resfriados o enfermedades. Sus víctimas son principalmente niños y si la llegases a encontrar te detendrá y te preguntará si es bella, si respondes que no, te cortará la cabeza con unas tijeras, pero si respondes que sí, se quitará la mascara mostrando su boca cortada y volverá a preguntar si es bella, si en esta ocasión respondes que no, te cortará a la mitad, pero si respondes que sí, se alegrará y te cortará la boca de oreja a oreja dejándote como ella.

Es imposible correr y escaparse ya que si lo intentas ella reaparecerá frente a ti y no se irá hasta que contestes a su pregunta. Tal ha sido el miedo por esta leyenda que varios colegios de Japón hacen que sus profesores acompañen a los alumnos a sus casas para que lleguen seguros.

Fuente: Facebook
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miércoles, 4 de septiembre de 2019

Relato Fantástico : 2 en 1

Joel Martínez era un muchacho hispano-estadounidense de quince años, que estaba enamorado en secreto de una linda compañera de clase llamada Amanda Martins. Sin embargo, Amanda también guardaba un secreto: había nacido con grandes poderes de médium. Solo necesitaba tocar algún objeto que hubiera pertenecido a un difunto para invocar su espíritu, obtener información de él o incluso proyectarlo hacia un cuerpo vivo, para que lo poseyera durante un tiempo limitado. Generalmente evitaba manifestar en público sus poderes y su vida cotidiana era la de una chica normal.

Aunque Amanda ignoraba lo que Joel sentía por ella, le tenía mucho cariño y le agradaba su compañía. En una ocasión lo invitó a dar un paseo por la costa y, por supuesto, Joel aceptó encantado aquella oportunidad para estar a solas con su Dulcinea.
Durante su paseo recorrieron una angosta senda que bordeaba los acantilados y que, según la leyenda, había sido usada en otros tiempos por piratas y contrabandistas.
Tras una ardua caminata, llegaron a un promontorio solitario desde el cual se divisaba toda la bahía. Joel vio una manada de ballenas retozando en el mar y, en su afán de hacerles una foto con su móvil, se acercó peligrosamente al borde del acantilado. Entonces sonó un disparo y, aunque la bala no alcanzó a ninguno de los muchachos, Joel se asustó, perdió pie y cayó al mar. Afortunadamente no se estrelló contra las rocas, pero quedó a merced del oleaje, que al pie del acantilado era demasiado fuerte para un nadador mediocre como él. No teniendo otro medio para ayudar a su amigo, Amanda agarró su amuleto favorito, un viejo dólar de plata que había pasado por las manos de Edgar Allan Poe. Usando la moneda como canal, Amanda usó su poder para invocar al espíritu de Poe y proyectarlo hacia el cuerpo de Joel. Poe no solo fue un gran maestro del relato fantástico, sino también un gran deportista, antes de que la pobreza y el alcohol arruinaran su salud física y mental. Pero sobre todo fue (al igual que su colega Lord Byron) un excelente nadador, capaz de nadar ocho millas contracorriente en un río de Virginia. Cuando el alma del escritor invadió el cuerpo de Joel, tuvo lugar una peculiar conversación mental en el cerebro del muchacho:
-¡Oiga! ¿Quién es usted y qué está haciendo dentro de mi cabeza?
-Pues soy Edgar Allan Poe. ¿Es que nunca has oído hablar de mí?
-Sí, claro, estudio literatura... ¡Pero se supone que usted está muerto!
-Y tú también lo estarás en breves… salvo que te calles y me cedas el control de tu cuerpo, para que pueda enseñarte a nadar como Dios manda.
-Bueno, pues si usted lo dice…

Mientras tanto, Amanda había sido capturada por los hombres de Klaus Nessler, un peligroso criminal que conocía el secreto de la muchacha y pretendía usar sus poderes con fines malévolos. Nessler, al que acompañaba una hermosa niña de ojos fríos, le dijo a su indefensa prisionera:
-Volvemos a vernos, nena. Una vez conseguiste engañarme con tu astucia, pero eso no se repetirá. Te presento a mi nieta Madga, que es una telépata de primera. Usó sus poderes para localizarte y en lo sucesivo los usará para vigilar tu mente, de modo que descubrirá a tiempo cualquier artimaña que se te ocurra.
A continuación, los secuaces de Nessler ataron a Amanda y la llevaran al cúter de su jefe, que se hallaba oculto entre los arrecifes. Una vez allí, Nessler ordenó levar anclas y poner rumbo a su mansión, situada al otro lado de la bahía.
Pero pocos minutos después Nessler se percató de que el yate se había desviado del rumbo previsto y que, en vez de dirigirse a la Mansión Nessler, estaba retornando a su punto de partida. Les ordenó a sus guardaespaldas que subieran a cubierta para pedirle explicaciones al piloto, pero estos se encontraron con una sorpresa. Joel-Poe (o sea, el cuerpo de Joel con el alma de Poe) había conseguido subir al yate sin que nadie se diera cuenta, tras lo cual había tirado al piloto por la borda y ocupado su puesto junto al timón. Los hombres de Nessler sacaron sus armas al verlo, pero Joel-Poe (o, mejor dicho, Poe, pues la idea había sido exclusivamente suya) había calculado meticulosamente los tiempos y las distancias. Había acercado el yate al lugar donde retozaban las ballenas y, como en aquel preciso instante les tocaba respirar, los enormes cetáceos salieron a la superficie a escasos metros de la embarcación. Joel-Poe se había agarrado firmemente al timón, pero los hombres de Nessler se vieron sorprendidos por las turbulencias provocadas por las ballenas, perdieron el equilibrio y cayeron al mar. Joel-Poe aprovechó aquella oportunidad para descender rápidamente al camarote donde se hallaba Amanda, bien atada y amordazada. Su idea era desatarla y saltar con ella al mar, pues la costa estaba cerca y podían alcanzarla a nado, aprovechando que el barco de sus enemigos se había quedado sin piloto. Pero Nessler, comprendiendo que alguien pretendía arrebatarle su presa, entró en el camarote antes de que Joel-Poe pudiera desatar a su amiga. Apuntó con un revólver al intruso y, al ver que solo era un adolescente, sonrió con desdén y le dijo:
-Así que tú eres el amiguito de esta zorra. Pensaba que habías muerto en el mar, pero no importa: pronto te mataré yo mismo.
Joel-Poe no había conseguido liberar a Amanda, pero sí había tenido tiempo de quitarle la moneda de plata. Le mostró a Nessler aquella vieja moneda y le dijo:
-Si me mata, no sabrá dónde está el tesoro de los piratas que antaño se refugiaban en esta bahía. Yo lo encontré por casualidad mientras nadaba hacia este yate y tengo esta vieja moneda como prueba de que no miento.
Nessler ignoraba que aquella moneda pertenecía a Amanda y se quedó dubitativo, pues las palabras de Joel-Poe habían despertado su avaricia. Mientras tanto, tenía lugar una nueva “conversación mental” en el cerebro del muchacho:
-¡Oiga, señor Poe! Usted ya está muerto y todo esto le parecerá muy divertido, pero debo recordarlo que este cuerpo es mío. Y no quiero que ese tío lo convierta en un colador cuando descubra que no hay ningún tesoro.
-Puedes estar tranquilo. Alguien que se rodea de chicas con poderes paranormales sin duda es capaz de creerse cualquier cosa.
Nessler llamó a Magda y le dijo en voz baja:
-Ese imbécil dice que ha encontrado un tesoro, pero quizás sea un farol para ganar tiempo. Será mejor que le leas la mente y compruebes cuánta verdad hay en sus palabras.
Magda usó sus poderes para introducirse en la mente de Joel-Poe… haciendo precisamente lo que Poe había previsto. Cuando la muchacha se introdujo en la mente del intruso, se encontró con todas las pesadillas creadas por el genio macabro de Poe: gatos negros con un solo ojo en el cual ardían las llamas del Averno, vísceras ensangrentadas que seguían latiendo después de la muerte, muertos que buscaban venganza envueltos en el sudario de la tumba… Incapaz de resistir semejante aluvión de imágenes infernales, Magda palideció rápidamente y, tras emitir un terrible grito de horror, cayó al suelo desmayada. Cuando vio caer a su nieta, Nessler también gritó, pero de rabia:
-¿Qué le has hecho a mi Magda? ¡Dímelo o te mato ahora mismo!
Joel-Poe conservó la calma y respondió con toda tranquilidad:
-Si me mata, su querida niña nunca podrá recuperarse de mi hechizo y terminará encerrada en un manicomio. Pero, si permite que Amanda y yo nos marchemos, no tardará en recuperarse. Le doy mi palabra de caballero de Virginia.
-¿Caballero de Virginia? ¡Tú sí que deberías estar en un manicomio!
-Me han llamado loco tantas veces que no se lo tendré en cuenta. En fin, creo que ha entendido mi propuesta.
Aunque furioso, Nessler era demasiado supersticioso para tomarse a broma las palabras de Joel-Poe y, pensando que este efectivamente había hechizado a su querida nieta, optó por rendirse. No solo dejó que Joel-Poe y Amanda se fueran, sino que además les cedió el bote salvavidas del cúter, pues deseaba perderlos de vista lo antes posible. Cuando llegaron a la costa, Amanda se fundió en un abrazo con su salvador… quien aprovechó la ocasión para darle un apasionado beso en los labios.
(-¡Oiga, señor Poe! ¿Cómo se le ocurre hacerme besar a Amanda, así por las buenas?
-Es que, si no, tú nunca te habrías atrevido a declararte, pedazo de burro. Bueno, ahora te dejo con ella, pues ya me toca volver al Más Allá.)
Y así se quedaron Joel (ya solo Joel) y Amanda fundidos en un largo beso de amor, sobre las arenas de la playa y bajo la cariñosa mirada de un viejo fantasma que los observaba desde el Cielo.

Relato Fantástico : 2 en 1

Fuente : Facebook

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