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miércoles, 23 de octubre de 2019

Historia de la vieja chismosa

Esta historia de terror me la contaba mi abuelita, que ya murió hace unos años... Hace ya muchos años atrás... Cuando la luz eléctrica no existía, en cierto pueblo del Magdalena, Colombia había una señora que se dormía tarde cosiendo, pero lo más particular de esto es que ella no lo hacía solo por coser: lo hacía para ver qué pasaba en la noche y después contarlo a los demás. O sea, la típica "chismosa" del barrio.

Una noche, ella estaba cosiendo cuando escuchó un rezo, cuando abrió la ventana se dio cuenta de que era un entierro.

Venían rezando y cuando ella se quedó viendo el entierro, una mujer de blanco se le acercó súbitamente y le entregó una vela negra, ella al recibirla, vio que la mujer de blanco le dijo "Mañana vengo por ella, es mejor que no la dejes apagar porque esa llama es tu vida..."

La señora aterrorizada no pudo dormir en toda la noche. En fin, amaneció y la señora no dejaba de pensar en la vela. Finalmente, la vieja chusma le comentó a la vecina, y la vecina le dijo que fuera donde el padre de la iglesia para pedir ayuda.

La señora fue a la iglesia del pueblo. Cuando llegó, le mostró la vela al padre, y el padre le dijo que cuando la mujer viniera por la vela se la diera, pero que tuviera un bebé cargado. Así lo hizo la señora, esperó que llegara la hora y la mujer del vestido blanco llegó.

Cuando la mujer tocó la ventana, la vela se convirtió en un pie humano de hueso.. Ella le dijo "Aquí estoy por mi vela", la señora cargaba al bebé y le entregó la vela. Cuando el espíritu vio al bebe le dijo: "Dale las gracias a ese bebé que es un angelito, de lo contrario te enseñaría a no trasnocharte para ver que pasa en las calle..."

Se presentó un caballo negro, ella se montó al animal y así desapareció con un chillido espeluznante..

Historia de la vieja chismosa
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viernes, 4 de octubre de 2019

Kuchisake-onna, clásica leyenda japonesa

Volvemos con los cuentos de terror, esta vez con una leyenda clásica japonesa espeluznante.
Les damos las gracias a todos los que nos continúan enviando leyendas, relatos y cuentos de terror para compartir con los lectores de este blog de literatura que cada vez tiene más seguidores y lectores de alrededor de todas partes del mundo. Seguiremos subiendo más relatos y cuentos de terror a lo largo del mes.

Kuchisake-onna, clásica leyenda japonesa

Kuchisake-onna, clásica leyenda japonesa

El significado de Kuchisake-onna sería algo así como "mujer de la boca cortada" y su origen no es del todo claro, ya que por un lado nos hablan de la historia de una mujer que fue mutilada salvajemente por su marido una vez que regresó en forma de espíritu maligno, pero hay otra versión de una mujer que fue encontrada con dicha cortada después de un accidente automovilístico.

La leyenda cuenta que esta mujer suele aparecerse con una mascarilla quirúrgica, lo que es normal en los japoneses que buscan cuidarse de resfriados o enfermedades. Sus víctimas son principalmente niños y si la llegases a encontrar te detendrá y te preguntará si es bella, si respondes que no, te cortará la cabeza con unas tijeras, pero si respondes que sí, se quitará la mascara mostrando su boca cortada y volverá a preguntar si es bella, si en esta ocasión respondes que no, te cortará a la mitad, pero si respondes que sí, se alegrará y te cortará la boca de oreja a oreja dejándote como ella.

Es imposible correr y escaparse ya que si lo intentas ella reaparecerá frente a ti y no se irá hasta que contestes a su pregunta. Tal ha sido el miedo por esta leyenda que varios colegios de Japón hacen que sus profesores acompañen a los alumnos a sus casas para que lleguen seguros.

Fuente: Facebook
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miércoles, 3 de julio de 2019

La niña que oraba por Lucifer

La niña que oraba por Lucifer

Cuenta la leyenda que en un pequeño pueblo vivía una niña inocente y sin malicia alguna. Ella empezó a ser observada por sus padres, con sorpresa y creciente preocupación porque se encontraban asombrados por las oraciones nocturnas de la niña.

Llamaron al sacerdote del pueblo, quien pensó que los padres exageraban. Lo invitaron a cenar, con la intención de que observe a la niña. Se encontró con una niña dulce de aspecto angelical. Cuando terminó de cenar, ella se despidió de sus padres y del sacerdote, dirigiéndose a su habitación. En ese momento los padres le piden al sacerdote que los acompañe a la habitación de la niña. Ya detrás de la puerta, es cuando se empezó a oír:

“Y cuida a mi mami, a mi papi, a mis hermanos, ah, y por favor cuida mucho de Lucifer, nadie pide por él, yo lo hago en nombre de todos”

Su padre estaba horrorizado, sin embargo la conducta de la pequeña era intachable, por lo que el sacerdote solo ordenó que la vigilen. El tiempo pasó y lamentablemente las condiciones en las que vivían no eran de las mejores, solían caer en hambrunas y padecer enfermedades, pero eso no era motivo para que la niña dejara de rezar:

“Y cuida a mi mami, a mi papi, a mis hermanos, y por favor cuida mucho de Lucifer, nadie pide por él, yo lo hago en nombre de todos”

Y así lo decía cada noche.

Un día sus padres salieron en busca de alimentos para ella y sus hermanos. Durante su ausencia, ella sufrió un accidente y murió. La familia era muy humilde, por lo que no podían darle una sepultura y lloraban su miseria. De pronto, de la nada apareció en su casa el más majestuoso y jamás visto cortejo fúnebre; rosas, coronas, una elegante carroza jalada por seis corceles negros, y al frente del cortejo, un hermoso joven de piel blanca como la nieve, pelirrojo, vistiendo un traje de gala negro, tanta belleza impactaba, pero lo que más impactaba, eran sus ojos, rojos como la sangre, como carbón encendido, pero hermosos y cautivadores, bañados en lágrimas que ocultaban la verdadera fiereza de su dueño.

Inició la misa de cuerpo presente, la iglesia estaba a tope y el joven en primera fila seguía llorando, sin mirar a nadie, solo a la caja blanca de fino alabastro que contenía aquel angelical cuerpo.

Los padres de la niña no se animaban a agradecer o cuestionar a su distinguido benefactor, quien cabizbajo seguía en su solemne y silencioso llanto que desgarraba el alma del más valiente.

Finalmente, el cortejo partió hacia el cementerio, donde los padres, hermanos y familiares de la niña pudieron contemplar el sepulcro más majestuoso jamás visto. Al ingresar el féretro al nido de descanso eterno, el joven estalló en un llanto que dobló a más de uno, los padres no sabían que hacer.

¿Cómo aquel desconocido podía haber amado tanto a la niña y haber sentido tanto su muerte?

Y como si hubiera leído sus mentes, volvió su fiera pero enternecedora mirada y con pena y dulzura infinita dijo: “Por miles de años el mundo ha buscado la manera de tacharme de lo peor, desde tentador, ladrón, traidor, enemigo, hasta lo más ofensivo y blasfemo, pero ella, ella con su dulzura, su inocencia, su amor infinito, todas las noches sin falta y a pesar de que era castigada por hacerlo, nunca dejo de orar y pedir por mí, ni una sola noche”.

Los padres le preguntaron su nombre. El joven se alejó y dio la vuelta diciendo que debían recordar el final de las oraciones de su hija: Bendice a Lucifer, porque nadie pide por él, yo lo hago en nombre de todos.

Dicho esto, el joven desapareció.
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sábado, 11 de mayo de 2019

Leyenda de terror : La ogresa

”La Ogresa”, “Trituradora de Angelitos”, “La Descuartizadora” y “Espantacigueñas”, son los apodos que tuvo una mujer originaria de Cerro Azul, Veracruz, de nombre Felícitas Sánchez Aguillón. Era una asesina serial mexicana que cometió un número indeterminado de infanticidios, pues se cree que fueron más de 50 niños los que mató durante la década de 1930, en un suburbio de la colonia Roma de la Ciudad de México, donde habitaba en un edificio departamental. Se graduó de enfermera y ejerció como partera, ya que sostenía un negocio ilícito que incluía la práctica de abortos y el tráfico de niños.

Esta mujer se casó con Carlos Conde en su pueblo natal y al poco tiempo dio a luz a gemelas. Como no deseaba cuidarlas, entones convenció a su esposo de que vendieran a las niñas para obtener algo de dinero. Primero su esposo se negó, pero ella insistió hasta que aquel hombre cedió, pero luego arrepentido quería recuperarlas.

Sin embargo, Felícitas no quiso revelarle el paradero de las pequeñas, y esto causó el final de su matrimonio, por lo que terminaron separados y ella se marchó a vivir a la Ciudad de México. Allí se dedicó a traficar con infantes, pues las madres solteras le daban a sus bebes y ella los vendía a parejas a las que no les era posible procrear.

El negocio perduró por años y luego la mujer se mudó a la colonia Roma, una de las zonas más elegantes de la capital del país desde los tiempos del porfiriato. La policía la arrestó por la venta de un bebé, pero la asesina pago una fianza y salió libre. De vuelta en su departamento, una mujer casada le pidió un día que le practicara un aborto, porque se había embarazado de su amante.

Felícitas lo hizo y al no saber qué hacer con el feto, decidió arrojarlo a la basura en una de las calles cercanas. La solicitante del aborto le había pagado bien y hasta la recomendó con otras mujeres que estaban en la misma situación. Al paso de los días su clientela aumentó de manera considerable, ya que la buscaban solteras, casadas e incluso damas de la alta sociedad.

Después expandió su negocio, pero como en ocasiones no encontraba a nadie que quisiera comprar a los bebés recién nacidos, una semana después si no conseguía venderlos, los mataba estrangulándolos. A otros los sacrificaba de una manera escalofriante, al grado de quemarlos vivos y con el fuego que los carbonizaba calentaba mientras agua.
Las paredes de su departamento eran muy gruesas y los gritos de dolor de los bebés no se escuchaban. Cuando terminaban de quemarse, tomaba los huesos calcinados y los tiraba a la basura. Al terminar, se duchaba con el agua que había calentado.

La infanticida se hizo dueña de una tienda en la calle Guadalajara, la cual estaba marcada con el numeral 69 y se denominaba “La Quebrada”. Después emprendió otro negocio que consistía en aceptar a los niños recién nacidos de algunas mujeres que no podrían mantenerlos, y para ello tenían que pagarle a Felícitas cierta cantidad de dinero, bajo la promesa de que los pondría en manos de gente rica que pudiera asegurarles un mejor futuro.

Había madres solteras que, agobiadas por las deudas y el señalamiento social, ya no querían tener con ellas a sus hijos pequeños de entre uno y 3 años de edad. Pero “La Trituradora de Angelitos” los conservaba solo unos días, alimentándolos con atole y comida descompuesta
Y es que si tampoco lograba venderlos, los llevaba a la cocina para hundirles un enorme cuchillo en la nuca y luego los descuartizaba. Sus restos los depositaba en basureros o en el inodoro, el cual llegaba a taparse y entonces llamaba a un plomero cuyo silencio tenia comprado.

Entre más niños eliminaba, esta mujer comenzaba a volverse más cruel, pues luego prefería amordazarlos y destazarlos vivos con sus cuchillo de cocina, primero cortándoles las piernas, después los brazos, y finalmente los decapitaba. Luego los descarnaba, extraía los ojos, los órganos internos y las vísceras para dárselos a su perro, pelaba los huesos y los quebraba, para envolverlos en papel periódico y llevárselos en costales a tirar en algunos de los lotes baldíos de la colonia Roma.

Restos de fetos y niños pequeños en trozos comenzaron a encontrarse en 1940 sobre los basureros de la colonia Roma y el 8 de abril de 1941, una persona denunció ante la prensa todo un caso de horror. El civil se comunicó vía telefónica con un reportero de la sección policiaca del periódico La Prensa, para decirle que en la cerrada de Salamanca número 9, en el departamento 3, acababan de encontrarse una piernitas de niños en uno de los caños.

La dirección correspondía a un estanquillo denominado “La Imperial”, y el propietario le contó al periodista que se habían tapado los caños del drenaje y, al mandar destaparlos, aparecieron huesos y trozos de carne descompuesta. Primero, el tendero había supuesto que se trataba de restos de un perro o un gato, pero también había trozos de algodón llenos de sangre y luego apareció un pequeño cráneo.
Cuando el drenaje volvió a taparse, llamó a unos albañiles, que se encontraron con trozos de cadáveres de niños, entre ellos las piernas putrefactas. La evidencia condujo a la policía hasta la tienda “La Quebrada”, donde en esos momentos solo estaba la dependienta, María González. Esta mujer declaró que Felícitas había salido desde las seis de la mañana, pero que varios clientes aseguraron haberla visto quince minutos antes, por lo que las autoridades confirmaron que la descuartizadora había escapado.
Salvador Martínez Nieves, el plomero cómplice de la “Espantacigueñas”, fue capturado el 11 de abril de 1941 y confesó haber sido llamado en muchas ocasiones por aquella mujer para destapar las cañerías. El hombre aseguraba que la primera vez que vio los trozos de cadáveres infantiles se negó a seguir prestándole sus servicios, pero según él la infanticida lo amenazó con implicarlo, convenciéndolo luego de callarse a cambio de una buena cantidad de dinero.
Aquel mismo día, Felícitas Sánchez Aguillón fue detenida en la calle Bélgica de la colonia Buenos Aires, a bordo de un automóvil en el cual iba acompañada de su amante, Roberto Sánchez Salazar, quien se disponía a llevarla a Veracruz. La asesina terminó recluida en una celda, donde pasó parte de la noche llorando, totalmente vestida de negro, con señales de gran agotamiento físico, en un estado cercano a la inconsciencia.

Allí se le vio temblar, saltar y luchar con seres imaginarios, mientras que los periódicos publicaban una nota que causó revuelo: “La Ogresa de la colonia Roma denunciará a todas las mujeres que fueron a solicitarla”. Felícitas ingresó a prisión el 26 de abril de 1941 por los delitos de asociación delictuosa, aborto, violación a las leyes de inhumación y responsabilidad clínica y médica. Sin embargo, al poco tiempo la descuartizadora salió libre bajo fianza luego de que el juez se declarara incompetente para resolver el caso.
Los abogados de Felícitas se habían aprovechado de vacíos legales “para exigir que se comprobara el cuerpo de sus delitos”, que no estaba en ningún lado, ya que habían desaparecido “las piernitas de los niños” y esto aunado a que no había acusaciones en su contra y por lo tanto todo se fundaba en dichos.

Se decía que familiares de las mujeres implicadas por Felícitas habían pagado sobornos para que el juez cerrara el caso, pues eran muchas las reputaciones que saldrían lastimadas si se daban a conocer los nombres de las distinguidas clientas.
Tras varios días sin poder dormir, el 16 de junio de 1941, Felícitas se levantó de su cama a la media noche y su amante le preguntó a donde iba. La infanticida respondió que iba a escribir unas cartas a la cocina y luego el volvió a dormirse. Al despertar ya había amanecido y la mujer no estaba en la cama, por lo que de inmediato se levantó a buscarla a la cocina, donde la encontró tirada en el suelo. La asesina había tomado un frasco completo de Nembutal y se encontraba ya sin vida.

Leyenda de terror : La ogresaLeyenda de terror : La ogresa

Leyenda de terror : La ogresa

Leyenda de terror : La ogresa


Fuente: Facebook
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martes, 16 de abril de 2019

Ellos la empujaron

En Facebook seguramente habrás leido la frase "Ellos la empujaron" y habrás visto la foto de esta niña. Aquí comparto la historia detrás de la frase y la imagen.

Ellos la empujaron

La verdadera historia Carmen Winstead: Ellos la empujaron

Después del almuerzo, el profesor anunció que la escuela estaba sosteniendo un simulacro de incendio. Cuando sonó la alarma, Carmen y los otros estudiantes salieron del salón y se reunieron en el patio afuera. Mientras los maestros leen la lista, una banda de cinco chicas decidió que esta era una gran oportunidad para avergonzar a Carmen delante de toda la escuela durante el simulacro de incendio. Se trasladó a donde Carmen estaba de pie, cerca de una alcantarilla, y comenzaron a empujar a la pobre chica hacia la boca abierta. La empujaron tanto que se tropezó y cayó la cabeza en la boca. Cuando la vieron caer, las chicas comenzaron a reírse y cuando el nombre de Carmen fue llamado, gritaron: " ella está en la alcantarilla!" Todos los otros estudiantes comenzaron a reírse. Pero cuando los maestros miraron por la alcantarilla y vieron el cuerpo de Carmen tirado en el fondo en el lodo y la caca, la risa se detuvo abruptamente. Su cabeza estaba torcida en un ángulo extraño y su cara estaba cubierta de sangre. Peor aún, ella no se estaba moviendo. No había nada que ninguno de los maestros pudiera hacer por ella. Carmen estaba muerta. Cuando la policía llegó y bajó a la alcantarilla, determinaron que se había roto el cuello. Su cara había sido arrancada cuando golpeó la escalera en el camino hacia abajo y su cuello se rompió cuando aterrizó su cabeza sobre el cemento en el fondo. La policía arrastró el cuerpo de Carmen fuera de la alcantarilla y la envió a la morgue. Todo el mundo tuvo que quedarse atrás después de la escuela mientras la policía interrogó a todos los compañeros de clase de Carmen. Las cinco chicas le mintieron a la policía, diciendo que habían sido testigos de que carmen se cayó por la alcantarilla. La policía creía en las niñas y la muerte de Carmen Winstead se gobernó un accidente y el caso estaba cerrado. Todo el mundo pensaba que era lo último que iban a oír de Carmen Winstead, pero estaban equivocados. Meses más tarde, los compañeros de clase de carmen empezaron a recibir extraños e-mails en sus Internet. Los e-mails fueron titulados "la empujaron" y afirmó que Carmen no se había caído en la alcantarilla, que había sido empujada. Los e-mails también advirtieron que los culpables deberían poseer y asumir la responsabilidad por su crimen. Si no lo hacían, habría consecuencias horribles. La mayoría de la gente rechazó los e-mails como un engaño, pero otros no estaban tan seguros. Unos días más tarde, una de las chicas que empujó a Carmen por la alcantarilla estaba en casa tomando una ducha, cuando escuchó una extraña risa. Parecía que venía del desagüe. A la chica le dio miedo y salió corriendo del baño. Esa noche, la chica le dijo buenas noches a su madre y se fue a dormir. Cinco horas más tarde, su madre fue despertada en medio de la noche, por un fuerte ruido que resonó en toda la casa. Se encontró con la habitación de su hija, sólo para encontrarla vacía. No había rastro de la chica. La madre preocupada llamó a la policía y cuando llegaron, llevaron a cabo una búsqueda de la zona. Al final, descubrieron los restos espeluznantes de la chica. Su cadáver estaba tirado en la alcantarilla, cubierto de estiércol y caca. Su cuello estaba roto y su cara perdida. Había sido completamente arrancada. Uno por uno, todas las chicas que empujaron a Carmen ese día fueron encontradas muertas. Todos habían sido asesinados exactamente de la misma manera y todos fueron encontrados exactamente en el mismo lugar. En la alcantarilla en la parte inferior de la misma alcantarilla descubierta donde Carmen había conocido su perdición. Pero el asesinato no se detuvo allí. Más y más de los antiguos compañeros de clase de Carmen fueron encontrados muertos. Parecía que cualquiera que no creyera que Carmen había sido empujada, fue finalmente encontrado en la alcantarilla con el cuello roto y sus caras rotas. Dicen que el fantasma de Carmen sigue arrasando, cazando a cualquiera que no creará su historia. De acuerdo a la leyenda, Carmen te llevaría, ya es de un inodoro, una ducha, un fregadero o un desagüe. Cuando te vas a dormir, te vas a despertar en plena oscuridad, paralizada, incapaz de moverte, oyendo risas carcajadas a tu alrededor. Entonces, mientras gritas con horror, Carmen vendrá y te arranca la cara. Así que ten cuidado, porque podrías encontrarte a ti mismo en el final de la maldición de Carmen Winstead.

Hecho: unos dos meses más tarde, David Gregory, de 16 años, leyó este post y no lo hizo publicar. Cuando se fue a tomar una ducha, escuchó risas, empezó a enloquecer, y corrió a su computadora para repost. Él dijo buenas noches a su madre y se fue a dormir, pero cinco horas después, su madre se despertó en medio de la noche de un ruido fuerte y David se había ido. Unas horas más tarde, la policía lo encontró en la alcantarilla, con un cuello roto y la piel en su cara pelada. Incluso Google su nombre - encontrarás que esto es verdad. Si no te gusta & comparte este dicho " ellos la empujaron," entonces Carmen te va a conseguir.
RIP Carmen Winstead

Fuente : Facebook
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viernes, 12 de abril de 2019

La leyenda del lapacho

Cuenta la historia, que Dios estaba preparando el mundo, se reunió una tarde con todos los árboles y pidió que cada árbol eligiera la época en la que cada uno de ellos quisiera florecer y así, embellecer la tierra.
¡Y en un estallido de alegría comenzaron todos a gritar: “otoño, verano, primavera, decían !!!”
Pero Dios observó que ninguno elegía la estación de invierno.
Entonces Dios preguntó:
- ¿Por qué nadie elige la época de invierno?
Cada uno tenía su razón. ¡Muy seco! ¡muy frío! ... muchos incendios!
Entonces Dios pide un favor...
Necesito al menos un árbol, que embelese el invierno, que sea valiente y capaz de enfrentar el frío, la sequía y las quemas y en ese frío poder embellecer el mundo...
Se quedaron todos en silencio.
Fue entonces que un árbol callado y tranquilo al fondo, sacude sus hojas y dijo:
-¡Yo voy!...
Y Dios con una sonrisa preguntó:
- ¿Cuál es tu nombre?
¡Me llamo ""Lapacho, señor!
Los otros árboles, quedan espantados del coraje del Lapacho y su locura de querer florecer en invierno.
Entonces Dios respondió:
- Por atender mi pedido te haré florecer en el invierno no sólo con un color, sino con varios...
Para que también en invierno, el mundo sea colorido.
Como agradecimiento le dijo: tendrás diferentes colores y texturas y tu linaje será enorme.
Y así Dios hizo uno de los más hermosos árboles que da color al invierno. Y así tenemos al Lapacho:
Blanco
Amarillo
Amarillo del pantano
Amarillo de la hoja lisa
Amarillo niebla
Rosa
Púrpura
Morado

¡Qué podamos ser como el Lapacho, y sepamos florecer en los inviernos de la vida!`

La leyenda del lapacho
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jueves, 11 de abril de 2019

La leyenda de Pascualita

LA LEYENDA DE PASCUALITA, la novia más bonita de Chihuahua-México.

La leyenda de Pascualita

Esta leyenda trata de un maniquí que permanece hasta nuestros días y que es objeto de la visita de los sabedores de esta historia, quienes visitan el aparador de la tienda para novias más antigua de México, "La Popular", justo en la esquina de las calles Ocampo y Victoria, en pleno centro histórico de Chihuahua.

Es ahí donde se encuentra “Pascualita”, aunque su dueña la señora Pascualita Esparza Perales de Pérez, dueña del establecimiento realmente la nombró “Chonita”, pero la llamaban “la hija de Pascualita” y finalmente se acortó a “Pascualita”, o conocida también como “la novia más bonita de Chihuahua” debido a los vestidos que modela.

La Pascualita desde su llegada llamó poderosamente la atención de los transeúntes pues algunos dicen que es un maniquí de cera muy bien confeccionado, pero hay quienes aseguran que es el cuerpo embalsamado de una joven mujer y que en las noches cobra vida y cambia de posición.

Y es que el minucioso trabajo en su elaboración está cargado de un realismo que a veces da terror: el tinte de la cera que forma su piel, sus estilizadas y súmamente detalladas manos, el pelo natural meticulosamente insertado en su cabeza y sus pestañas, unos ojos de cristal que rayan en la perfección y que generan una mirada penetrante y sugestiva, aunada a una misteriosa sonrisa han provocado que más de uno se detengan creyendo que es un ser con vida… o que alguna vez la ha tenido, lo que ha generado muchas leyendas a su alrededor.

De su origen se cuentan dos versiones:
Se dice que llegó a México desde París para adornar los aparadores del Puerto de Liverpool, y que en un viaje de compras de la señora Pascualita la vio y quedó prendada de este maniquí pues se parecía a su hermana y a ella misma; insistió en que se lo vendieran, amenazando incluso con dejar de comprarles suministros si es que no accedían, y como era tan buena clienta y tanta su insistencia que terminaron vendiéndoselo.

La otra versión y quizá la más popular, tiene dos vertientes, se dice que la señora Pascualita había tenido una hija y que justo el día de su boda fue víctima de una picadura de un alacrán escondido en su tiara, teniendo una muerte fulminante en el altar.

Otra vertiente dice que fue apuñalada por un pretendiente celoso, justo cuando estaba en el altar. En ambos casos, se cuenta que su madre decidió embalsamarla, y recubrirla de parafina y cera, vistiéndola siempre con vestidos nupciales para recordar que murió antes de casarse y hacer de ella un maniquí que estuviera en su tienda para que estuviera siempre a su lado. Doña Pascualita nunca desmintió el rumor popular, con lo que se propagó como pólvora.
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miércoles, 10 de abril de 2019

Leyenda de la Giganta de Jocoro

Su existencia data de 1908, fecha en la que según la leyenda lugareños encontraron en un cerro, que inicialmente se llamaba San José y hoy cerro El Gigante, huesos humanos que pertenecían a una persona de dos metros de altura.

De dichos huesos nada se sabe ya, pues el relato termina asegurando que fueron llevados a examinar a otro país.

El alcalde de entonces, Santiago Mata, encargó a Neftalí elaborarla y este esculpió la cara en madera y la pintó, luego formó el cuerpo de modo que una persona se pudiera meter bajo esta y hacerla girar para que pareciera que bailaba.
El hallazgo causó revuelo entre los habitantes y dio pie a la creación de un mito popular que terminó convirtiéndose en la leyenda de la “Giganta de Jocoro”, un relato que con los años ha dado paso a la elaboración de una muñeca alta que, acompañada por una corte de enmascarados, sale a bailar por las calles del municipio cada mes de febrero.
Para hacer honor a la elaboración de las muñecas gigantes y honrar una tradición propia del municipio, el próximo 3 de agosto se realizará el Tercer Festival Giganta de Jocoro.
Con los años, las “Gigantas de Jocoro” se han popularizado en El Salvador y ahora se bailan en los desfiles de correos y fiestas patronales de distintos municipios del país.

La Giganta, a quien los jocorenses aprecian como su patrimonio, no ha sido declarada como tal, aunque su casa está en barrio Nuevo, entre la familia Lazo. Muchos otros han hecho réplicas para lucrarse.

Leyenda de la Giganta de Jocoro

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martes, 9 de abril de 2019

La leyenda del Coquena

Coquena, dueño de toda la puna…Coquena es el dios bueno que protege a las vicuñas, a los guanacos y a todos los animalitos de la montaña. Le queda grande el sombrero y como es tan pequeñito la camiseta de lana le arrastra.
Por las noches arrea su rebaño de llamas cargadas de oro y de plata y se roba los guanacos cuando sus dueños los cargan demasiado. Tiene una mano de lana, liviana y suave para acariciar, y otra mano de plomo, dura, muy dura, para castigar. Por eso Coquena puede ser muy generoso o terrible. Por eso todos temen y respetan a Coquena. ¿Será cierto que anda por los cerros, silbando, apoyado en un largo bastón? ¿Será cierto que guía a las cabras, a las llamas, a todos los animales que pierden el rumbo?

La leyenda del Coquena

Cuentan que el Chango, un pastorcito indio, muy joven, que vivió en los valles de la hoy provincia de Salta, hace muchos, muchísimos años, vio una vez a Coquena. El Chango era pastor de cabras; como eran tan pocas, ¡apenas cinco! él le llamaba “mi majadita”. Pero las cuidaba como si fueran muchísimas y siempre andaba buscándoles los mejores pastos y los arroyos de agua más clara.
Los otros pastores de la zona, viendo cuánto cuidado tenía por ellas, sabían burlarse de él, por gusto de divertirse nomás:
-¡Cuidado con la majada, Chango. -¡No vas a equivocarte al contarlas!
¿Estás seguro de que están todas, Chango?
Pero él siempre les contestaba riendo: -¡Cinco son más que una y una es más que ninguna!
Un día, los pastores que tenían majadas grandes le dijeron: -¿Por qué no vas del otro lado del Cerro Grande? Hay un río y pastos
tiernitos, tiernitos. ¡Y a montones! ¡Como para que coman “todas tus cabras”!
-Y ustedes… ¿Por qué no van? -preguntó el Chango.
Y… es que es muy lejos – dijo uno. -Y el camino muy trabajoso -dijo otro.
-¡Yo voy a ir! -dijo el Chango muy contento.
-¿Por cinco cabras? -¡Estás loco!
-¡Sí, sí, voy a ir! Aquí el pasto es muy duro y las pobres se están poniendo muy flacas.
Y se fue el Chango, cantando bajito, con sus cabras, en busca de pasto tierno. Las cuestas eran cada vez más empinadas, las rocas cada vez más duras. Y después de mucho andar por senderos desolados y peligrosos desfiladeros, llegó, al fin, al valle. El Chango se quedó maravillado. Aquello era más hermoso de lo que nunca pudo imaginar.
Pero ¿Cómo es que nadie lo había visto antes? -¡Vaya que había sido grande! exclamó ¡Y qué verde! Aquí pueden pastar muchísimas cabras. ¡Tengo que decirles a los otros que vengan!
Las cabras brincaban locas de contentas y comieron hasta hartarse. En tanto, el Chango, sentado en el suelo, las miraba y pensaba: -¡Qué lindas que son! Cuando la negrita tenga un cabrito van a ser seis, y seis cabras son más que cinco. Y después, a lo mejor la Manchada tiene también uno, y entonces van a ser siete, y siete cabras son más que seis. Y después…
Así pensaba cuando se dio cuenta de que ya estaba por anochecer.
-¡Bueno, golosas, ya es hora de volver a las casas! ¡Vamos! ¡Vamos!
Apenas habían empezado a andar cuando negros nubarrones cubrieron el cielo y todo se oscureció. Primero fueron unas gotas y después se desató una terrible tormenta. El viento era tan fuerte que tenía que aferrarse a las rocas para no caer. La lluvia caía a torrentes y, para colmo, un trueno espantó a las cabras que echaron a correr por todos lados. El Chango empezó a llamarlas a gritos pero estaban muy asustadas y cada vez se alejaban más. Trabajosamente, una a una, las fue reuniendo y las llevó a un refugio entre las rocas, para esperar que pasara la tormenta.
Cuando las contó se dio cuenta que faltaba una: -¡La negrita!-gritó.
Y salió a buscarla, desesperado, pensando que acaso se había caído por la pendiente. Tal vez se habría lastimado. -¡Negrita! ¡Negrita!
Desde lo alto del desfiladero, vio allá en el valle verde, un gran rebaño de llamas. ¡Nunca había visto tantas juntas!
Las llamas seguían su camino, y subían, subían, ordenaditas y seguras, como si alguien las guiara.
Pero ¡no vio ningún pastor con ellas!
-¡Es Coquena- pensó -es el dios enanito que las lleva. Sólo él puede hacerse invisible.
-¡Coquena! ¡Coquena! ¡Ayúdame por favor! Y empezó a correr y gritar tras el rebaño. -¡Coquena! ¡Coquena!
Pero las llamas habían desaparecido tras el desfiladero y sólo se veía el valle, ya casi oscurecido, iluminándose de tanto en tanto a la luz de los relámpagos. De pronto vio un pequeño bulto, tirado sobre las piedras.
-¡Mi Negrita! -dijo con alegría- Pero cuando se agachó vio que no era su cabra sino una llama pequeña, y al parecer, herida.
-Debe ser del rebaño-pensó, y dijo mientras la acariciaba: -¡Pobrecita! No tengas miedo, yo voy a curarte. Pero si estás temblando… ¡y mi poncho tan mojado! Voy a llevarte con mis cabras, para que te abriguen. Y cuando estés bien volverás con tu rebaño.
Le hablaba con la misma ternura que a su Majadita, pero cuando fue a alzarla, en vez de la llamita se apareció el mismísimo Coquena. El Chango se quedó mudo de la emoción y asombro. Tieso…con los brazos extendidos.
Entonces habló Coquena: -Eres bueno, Changuito, muy bueno. Pide lo que deseas. ¿Quieres oro? ¿Quieres plata? ¿Quieres una majada grande, que cubra todo el valle?
-Gracias, Coquena. No quiero nada de eso…¡Por favor! Ayúdame a encontrar a mi cabrita perdida.
Al dios enanito le brillaron los ojos de contento y, señalando con su mano liviana hacia el norte, dijo: -Sigue hasta donde el desfiladero termina, dobla a la izquierda y hallarás una cueva. Todo lo que esté junto a tu cabra, es tuyo. ¡Es la voluntad de Coquena! Y así desapareció.
En la cueva encontró el Chango a la Negrita y, junto a ella, una bolsa con monedas de oro y plata.
Ya casi amanecía cuando emprendió el regreso a las casas, con sus cinco cabras. La lluvia había cesado.
Cada tanto se daba vuelta, y allá a lo lejos, a la luz de los primeros rayos del sol, le parecía ver los lomos dorados de las llamas de Coquena.
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Leyenda del Palacio de los Bichos

El palacio de los bichos o El castillo de Villa del Parque es como se conoce popularmente a una mansión ubicada en la calle Campana 3220, barrio de Villa del Parque, en la ciudad de Buenos Aires.
Esta mansión de cinco pisos que terminan en un torreón y cúpula, llama la atención por las figuras de animales grotescos que decoran sus paredes, con algo de las gárgolas de catedral gótica.
Por eso la gente del barrio, en Villa del Parque, la bautizó El Palacio de los Bichos. Fue construido a comienzos del siglo XX por el ingeniero Muñoz González a pedido de un aristócrata italiano que le quiso regalar la casa a su hija y yerno como regalos de bodas.
El palacio fue terminado antes del casamiento, por eso hizo una gran fiesta para boda de su hija en el palacio con mucho baile y bambalinas de aquella época. Cuando los novios partían para su luna de miel, su padre y los invitados lo saludaban en los balcones de la casa, a escasos treinta metros se encuentran las vías del tren.
Los invitados horrorizados observaron como el tren chocaba con el carruaje que transportaba a los novios matándolos en el acto. El padre nunca pudo superar la pérdida y mandó a cerrar el palacio para siempre. Esta mansión dio nacimiento a la leyenda en la cual se dice que hay noches en que se escucha música y se ve gente bailando, se habla de los fantasmas de los novios.

Leyenda del Palacio de los Bichos

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La leyenda de la Umita

La Umita, es una historia que suele contarse en el noroeste argentino. La palabra Uma se utiliza en el quichua para referirse a la cabeza, quizás de ahí, que Umita no sea ni mas ni menos que el diminutivo, ya que, precisamente la leyenda se basa en una cabeza de hombre, que flota por los aires, dando sustos con su aspecto, una enorme cabellera, ojos saltones y una gran dentadura, llorando y gimiendo en las noches.

Cuenta la leyenda, que hace mucho tiempo, una de las tantas tribus que habitaban nuestras tierras, fueron atacadas por malones que degollaron a todos, sin discriminar hombres de niños. Fue así, que uno de los niños, elegido por la madre tierra, al rodar su cabeza por el suelo, esta hecho raíces para que pueda vengarse y perseguir a los protagonistas de dicha barbarie.

Anduvo por los caminos, quejandose llorosamente, hasta que los encontró y con su enorme cabellera los asfixió, a uno por uno.

Desde entonces se cuenta que la Umita suele aparecerse para guiar o proteger a las buenas personas del peligro que pueda acecharles.

Suele encontrarse en viejas taperas, ranchos abandonados, en lugares solitarias, por las noches, en busca de contar su queja, en especial a los viajeros, que lo único que hacen es espantarse, obviamente, ante dicho espectáculo.

Hay muchos casos de personas que la han escuchado, quejarse en pleno monte, o escucharla llorar, acompañada de un aire sigiloso y extraño, dando al cuerpo una enorme sensación de escalofríos que le recorre todo el cuerpo, pero por supuesto, no hay tiempo de análisis sino de correr.

Por otro lado, está el caso de quienes cuentan que se hacen acompañar por la Umita, en esas noches muy oscuras, para sentirse protegidas del peligro, pero es solo algo para valientes .

La leyenda de la Umita

Fuente: Internet
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Pozo de las ánimas, Mendoza

El nombre deriva de una antigua leyenda aborigen que relata que un grupo de indígenas que era perseguido por otro grupo rival se percató de que sus perseguidores habían desaparecido durante la noche, y alertados sobre ciertos quejidos y lamentos cautelosamente volvieron sobre sus pasos. Allí encontraron al grupo perseguidor atrapado en dos pozos que se hundieron bajo sus pies, y sus cuerpos ahogados. Veneraron el sitio que les salvó de sus enemigos como el "lugar en donde lloran las ánimas".

Es una formación geológica del Departamento Malargüe, en la Provincia de Mendoza, ubicado junto a la Ruta Provincial Nº 222, cerca del arroyo Las Amarillas. Este fenómeno natural ha sido catalogado como un ojo de mar originada por la transformación de los depósitos subterráneos de terrenos blandos tales como el yeso que, por efecto de las filtraciones de las napas freáticas subterráneas, producen una disolución del suelo, formando derrumbes y depresiones del terreno, conformando grandes pozos de forma cónica y circular debajo de la superficie.

El Pozo de las ánimas está conformado por dos depresiones, divididas entre sí por una estrecha separación, que se supone que con el paso de los años terminarán por unir los dos pozos en uno solo, debido al proceso de erosión. Se estima que el tamaño de los pozos se aproxima a los 200 metros de diámetro, los 80 metros de profundidad hasta el lago y unos 20 metros de profundidad bajo el agua. Las mediciones fueron realizadas en 1981 por un equipo de científicos dirigido por Rodolfo Rogelio Rocha.

Pozo de las ánimas, Mendoza

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