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domingo, 18 de agosto de 2019

Cuentos eróticos: Soy enfermera, no puta

Cuento erótico sacado de Internet que se divide en varios capítulos. Se llama "Soy enfermera, no puta" y su autor es desconocido. Ya que buscan mucho cuentos eróticos en este blog de literatura XXX, comparto este que es muy bueno y que en parte está en el post Relato erótico sexo con la enfermera.

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Cuentos eróticos: Soy enfermera, no puta

Hola, soy Lola, tengo 27 años, aunque no me considero bonita, mi cuerpo lo cuido mucho, mis senos no son enormes pero creo que son proporcionados a mi cuerpo y por herencia materna tengo buenas caderas que mi esposo disfruta a diario; estoy felizmente casada pero lamentablemente no puedo tener hijos, soy estéril, aunque vengo de una familia sencilla logré graduarme de enfermera, yo era fiel, hasta que me sucedió el caso que les voy a relatar. Me encontraba desesperada en el hospital donde trabajo, queda al otro lado de la ciudad donde vivo, los turnos son espantosos y hay un doctor muy viejo que me acosa, la jefa de enfermeras, fue mi salvación.

Jefa: Mira, Lola, el marido de una conocida tuvo un accidente y quedó parapléjico, la esposa me requirió una enfermera y como sé que no estás contenta aquí, puedes renunciar e irte a trabajar con ella, además la paga es muy buena.

Se lo agradecí y ese mismo día renuncié, por la noche se lo conté a mi esposo, se puso feliz, un poco más de dinero no le cae mal a nadie, al día siguiente, planché mi uniforme, tomé mi pequeña maleta y me dirigí a mi nuevo trabajo, la fachada de la casa era hermosa, se veía que era gente de dinero, me salió a abrir Doña Laura, una señora de unos 40 años, guapísima, me llevó a la enorme habitación donde yacía su esposo, estaba sedado, me contó que hacía un mes que había salido del hospital pero que ninguna enfermera aguantaba su mal carácter. Sufría una especie de paraplejía compleja, podía mover con dificultad las extremidades superiores, pero no las inferiores, usaba silla eléctrica de ruedas, me contó que la lesión también le afecto las cuerdas bucales porque aunque hablaba ella no le entendía nada. Trató de explicarme mis obligaciones, pero yo le dije que en el hospital donde trabajaba había tratado a pacientes similares, se quedó más tranquila y me contó que era abogada, que casi no se mantenía en la casa y que me dejaba a cargo… Ah, también me dijo, se llama Rolando pero le gusta que lo llamen Rolo. Inspeccioné la casa y me senté a esperar que despertara, cuando me estaba quedando dormida, oí unos balbuceos, me paré y me presenté, le dije que era la nueva enfermera, me vio de pies a cabeza. Si no fuera porque tenía la mitad de la cara torcida, se podría decir que era un hombre muy guapo. Entre balbuceos, que de manera extraña sí entendí, procedí a hacerle sus ejercicios de rehabilitación para que sus músculos no se atrofiaran, y me pidió que lo bañara.

Me dediqué a lavarle ese pedazo de carne, así que con una mano se lo frotaba y con la otra lavaba sus testículos, Don Rolo me pidió que se la pelara, a mí me pareció muy obscena su petición, pero como toda la profesional que soy, lo hice, al ver su cabeza fuera del capuchón, pude comprobar que llevaba días sin que nadie le aseara esa zona, tomé un poco de agua tibia y le limpie la cabeza del pene, sentía como cabeceaba entre mis manos, me sentía incómoda pero he de confesar que me hubiera gustado quedarme más tiempo aseándolo. Le sequé todo el cuerpo y vuelta de nuevo a su silla de ruedas, ahora sentí una mano rozar mi seno, no dije nada pero empecé a sospechar, lo llevé a su cama, le pregunté donde estaban las pijamas limpias y me dijo que prefería quedarse desnudo, no me pareció correcto pero tampoco quería perder mi trabajo el primer día, lo recosté con la mitad del cuerpo sobre la cabecera de su cama y le pregunté si necesitaba algo más, me pidió que le diera sus medicamentos y al inclinarme para darle agua note que mi blusa se abrió y me miró los pechos con descaro, yo me hice la desentendida y seguí como si nada, luego le dije que me iba a ir a cambiar porque con el ajetreo del baño se había mojado mi uniforme, entré al baño y me desnudé quedándome solo en ropa interior con mis zapatitos y calcetas blancas, pude notar por el espejo que tenía mi tanga empapada, no podía ser, era un paciente más, me bajé la tanga y oriné, luego limpié bien mi vagina y me puse el uniforme seco, lo que no se me ocurrió fue llevar otra tanga de repuesto, así que tenía que permanecer el resto del día con mis partes íntimas sin nada que las cubriera. Al salir me pidió que lo llevara al jardín a tomar un poco de sol, cada vez que lo transportaba a su silla sentía sus manos en alguna parte de mi cuerpo que hasta ahora solo mi esposo había disfrutado, le quise poner la pijama pero no quiso, me pidió su bata de baño, solo permitió que se la pusiera sobre sus hombros y el resto lo enrollara en su cuerpo, salimos a un jardín precioso lleno de flores, al extremo había un jacuzzi cubierto por una pérgola hermosa, y en el centro una piscina de forma caprichosa, lo llevé a un área donde podía disfrutar de un buen baño de sol, en eso sonó el teléfono de la casa. Siguiendo el sonido llegué a contestar, era Doña Laura para saber si no había renunciado, le dije que todo lo contrario, que con Don Rolo nos habíamos llevado bien y que ahora estaba tomando su baño de sol, me advirtió que tuviera mucho cuidado con el almuerzo porque babeaba mucho, le dije que no se preocupara, que tenía mucha experiencia y nos despedimos. Al llegar al jardín, estaba ubicada atrás de su silla y pude notar ciertos movimientos de sus manos como si se estuviera masturbando, curiosa busque una ventana por donde yo podía mirarlo pero él a mí no. Con sus dedos artríticos se agarraba la verga y trataba con mucha dificultad de masturbarse, casi tenía que mover todo el torso para logarlo, a pesar de lo patético del cuadro, yo estaba fascinada viendo como esa verga crecía entre sus manos, podía notar su cabeza roja y húmeda, yo apretaba las piernas, ¿qué me estaba pasando?, pero esa verga era como un imán para mis ojos, traté de acariciar mi vagina desnuda pero no me dio tiempo. Don Rolo se acalambró y pude ver extasiada como le salían muchos chorros de semen, era evidente que tenía tiempo sin tener un orgasmo, lo terrible fue que entre tanto espasmo se cayó de la silla, yo presurosa lo fui a levantar, por supuesto estaba desnudo y bañado en su propia leche, con mucha dificultad fui sentando a aquel hombrón en su silla, traje un poco de agua tibia y le limpié toda su zona genital, verme hincada entre sus piernas le ha de haber encantado porque me dedicó una sonrisa babosa que a mí me pareció de una ternura infinita...

Llegó la hora del almuerzo, quiso hacerlo en el comedor, traté de ponerle su bata pero me gruñó, yo para evitar problemas lo dejé desnudo, así que llevé la bandeja y le empecé a dar su sopa, tenía razón la señora, bebía muy poco y el resto se le escurría por todo su pecho velludo hasta caer en esa área púbica que me traía absorta, fui a buscar con que limpiarlo y con mucho cuidado le aseaba el pecho, luego los genitales, de tanta limpiadera volvió a tener otra erección, yo debí limpiar de nuevo ese pene que cabeceaba al contacto con mis manos, lo aseaba evitando su mirada, no quería que se diera cuenta que yo también lo estaba disfrutando. No sé en qué momento quiso tomar algo de la bandeja y ésta cayó al suelo haciendo un ruido espantoso, con mucha paciencia fui a buscar con que limpiar aquel tiradero, me tuve que poner en cuatro para alcanzar un tenedor que había caído bajo la mesa, cuando me di vuelta me estaba viendo las nalgas y por el pijaso trasero de mi uniforme seguramente había visto mi sexo desnudo, ¡qué vergüenza!, estaba muy nerviosa pero también muy excitada, tenía a escasos centímetros de mi boca, su verga ¡Que tentación, Dios mío! Salí presurosa evitando que notara mi nerviosismo y volví a limpiarlo todo, lo dejé en orden, por la tarde me pidió que lo llevara al jacuzzi, pero fue imposible porque su cuerpo se resbalaba sin voluntad, le expliqué que alguien debía meterse con él para que no se ahogara, me pidió que lo hiciera, le dije que no traía traje de baño y que le iba pedir autorización a la señora y si ella lo permitía mañana mismo nos meteríamos al jacuzzi. Más tarde cayó un aguacero terrible, lo llevé a su cama, le di su medicina y se durmió, lo abrigué bien y pude notar su enorme erección bajo las sábanas ¿Qué tenía este hombre que me enloquecía? Para comprobar que dormía le pasé la mano por sobre las sábanas para tocar su v3rga, la sostuve por varios minutos y Don Rolo no despertó, tenía la boca abierta y roncaba babeando, lo limpié y lo acomodé de lado para evitar que su cuerpo se llagara, pero también para evitar la tentación de tener a la mano la mejor verga que haya visto en mi vida, realmente he visto pocas, pero como ésta: ninguna.

 Así pasaron los meses, don Rolo y doña Laura seguían sin hablarse, la prueba psiquiátrica salió a favor de don Rolo, el juicio por fin llegaba a su final, todo parecía que el divorcio era inminente y doña Laura tendría que dejar su vida de reina para tener que ganarse la existencia, lo terrible es que yo pasaba de la cama de ella a la de él sin ningún problema… para ellos… porque yo hasta había pensado en el suicidio… mi esposo cada vez estaba más amoroso conmigo y el sentimiento de culpa que tenía no me dejaba vivir en paz. Pero todo cambió una mañana desafortunada o afortunada, no sé… ustedes juzguen… un domingo amanecí resfriada y mi esposo me dijo que iría a visitar a mi suegra, pero el destino me tenía preparada una jugarreta infernal… resulta que suena mi teléfono y era Doña Laura para decirme que su esposo se había abierto la cabeza contra la mesita de noche, que no había enfermera que lo aguantara y que por favor llegara de urgencia, me preparé y salí presurosa. Debía pasar a una farmacia a comprar todo lo necesario para curarlo, pasé a la misma donde meses atrás compré mi primer sobrecito de lubricante, queda ubicada en frente del parque donde me sentaba a reflexionar sobre mi vida disoluta, al salir sentí que se me aguadaron las piernas, ahí estaba mi esposo con un bebé entre los brazos y con otra mujer quien le daba un helado a su hija. Mi esposo besó en la boca a la mujer y la estocada final fue cuando escuché a la nena decirle: ¡papá! Maldije a los cuatro vientos, el hecho de ser estéril había llevado a mi esposo a los brazos de esa mujer o tal vez era el castigo que la vida me tenía preparado por ser presa fácil de mis instintos putrefactos, no sé, me sentía una puta perdida, no sabía qué hacer, traté de acercarme y hacerle una escena tormentosa de celos, pero no me atreví porque no tenía moral para hacerlo. Llegué a la casa de mis patrones muerta en llanto, por supuesto doña Laura me preguntó que me pasaba, le dije que primero iba a curar a don Rolo y luego le contaba, el cuadro era espeluznante, don Rolo yacía desmayado a la par de su cama, desnudo y bañado en un charco de sangre y semen por toda su pelvis, lo curé, limpié todo el tiradero, le di un baño de esponja y lo acosté en su cama. Luego le conté a doña Laura todo lo acontecido, ella me abrazó y me besó los labios, necesitaba de su cariño, me sentí protegida entre sus brazos, me sentía como la hija incestuosa siendo consolada por la madre:

DOÑA LAURA: No hay esposo que dure cien años ni Lola que los aguante.

Me reí de su ocurrencia mientras me tomaba mis lágrimas, me llevó a su habitación y me quería desnudar, yo le dije que ese era el peor momento para pensar en sexo, ella me dijo que un baño caliente me caería bien, me bañó como si fuera su bebé, pero al mismo tiempo sentía sus manos resbalar por todo mi cuerpo de una manera deliciosa, máxime cuando metía sus dos manos entre mis piernas, una en medio de mis nalgas y la otra en mi cosita ¿Cómo era posible estar excitada después de descubrir que mi esposo tenía otra familia? Me llevó a su cama y me acarició hasta quedarme dormida, no sé cuánto tiempo pasé descansando, los gritos de doña Laura me despertaron, bajé a ver de qué se trataba y ella lo sostenía al borde de la cama.

DOÑA LAURA: Dile al señor que no se masturbe porque se va a volver a lastimar.
DON ROLO: Dile a la señora que yo me masturbo cuantas veces me dé la gana y que no necesito que ella me sostenga, dile que prefiero volver a abrirme la cabeza que sentir sus sucias manos en mi cuerpo.
Esa era una conversación absurda, lo acomodé en su cama y doña Laura salió de la habitación:
YO: ¿Qué le pasa don Rolo? Se acaba de masturbar y ya quiere otra vez.
DON ROLO: ¿Qué quieres que haga? Es por el accidente, antes me masturbaba una vez al día y quedaba satisfecho, pero ahora no se me baja con nada.
Como me vio distraída me preguntó que qué me pasaba y se lo conté todo con lujo de detalles, me abrazó y me besó la boca, esto era como un deja vu… me preguntó qué pensaba hacer y le dije que no tenía cabeza para tomar decisiones, se quedó callado un rato y luego me dijo que tenía la solución: 
DON ROLO: Te vienes a mi casa y haces los dos turnos.
YO: Pero eso sería como pasarme a vivir aquí.
DON ROLO: Exactamente ¿O piensas perdonarle a tu marido semejante afrenta?
YO: Ni loca, ¿Pero pasarme a vivir aquí…? ¿Está seguro?
DON ROLO: Completamente, tú serías mi enfermera de planta.
YO: ¿Y dónde dormiría?
DON ROLO: Conmigo, como marido y mujer.
YO: ¡No! ¿Qué pensaría la señora? 
ON ROLO: Me importa un demonio lo que piense esa puta.
YO: ¿Ya se van a divorciar, verdad?
DON ROLO: Mañana tenemos cita con el juez, si todo sale como yo espero no tendrá más que firmarme el divorcio, llama a mí abogado…
Lo hice y le pidió que me llevara a comprar todo lo necesario para vivir con él, yo no quería pero hizo un berrinche de niño caprichoso que paré aceptando… fuimos y compré ropa, lencería de marca, zapatos, en fin, me llenó de regalos, el abogado me dijo que tenía órdenes de comprarme lo que quisiera, así que hasta unas botas divinas me compré. Llegué feliz y le enseñé todas mis compras, se las modelé una por una, lo que más disfrutó fue la lencería pequeña, luego acomodé todo en el closet… pero tenía muchas dudas ¿Qué iba a hacer con mi esposo? No podía simplemente dejar de llegar a mi casa sin decirle nada… ¿Qué pensaría doña Laura? ¿Creería que me aproveché de la situación de don Rolo y luego buscaría venganza? Le di su almuerzo, lo mediqué y se durmió, ya sabía que doña Laura me llamaría… salimos al jardín:
DOÑA LAURA: ¿Qué piensas hacer con tu marido?
YO: No sé… don Rolo quiere que yo haga los dos turnos.
DOÑA LAURA: Fabuloso, vivirías aquí.
YO: ¿No le molesta?
DOÑA LAURA: Al contrario, sabría que hay alguien que lo cuida tanto como yo lo hacía antes… dame el número de tu marido.
YO: ¿Para qué lo quiere?
DOÑA LAURA: Le voy a cantar todas sus verdades, le voy a decir que no te verá nunca más y si se opone yo te manejo la demanda de divorcio y lo dejamos en la calle.
Ella subió a su habitación y al rato regresó diciéndome que todo estaba resuelto, que mi marido estaba dispuesto a firmarme el divorcio y me iba a dar una manutención obligada por la ley, me tiré a sus brazos y le agradecí llena de llanto, ella me limpió las lágrimas y me dijo que ahora era mi turno de ayudarla, yo le dije que no tenía ni la menor idea de cómo hacerlo, me dijo que no quería divorciarse de don Rolo, pero que seguramente el juez fallaría en su favor, que no lo hacía solo por el dinero, que lo amaba… y se puso a llorar, ahora era yo la que la consolaba. Don Rolo despertó y lo llevé al yacusi, nos metimos desnudos, me coloqué en la posición acostumbrada y me besó la espalda, yo pasé mi mano para atrás y le pajeé esa verga que me atormentaba:
DON ROLO: ¿Te acuerdas lo que te dije cuando Laura nos sorprendió por la ventana?
YO: No ¿Qué?
DON ROLO: Que me gustaría que hiciéramos un trío con otra mujer…
YO: No, don Rolo ¿No le basto yo?
DON ROLO: No es eso, mi reina, es por puro morbo, me encantaría verte con otra mujer, que me mamen la verga entre las dos, que mientras una me cabalgue poder chupar el chochito de la otra… 
YO: Usted está loco, don Rolo, a mí no me gustan las mujeres y si todos sus regalos son un chantaje prefiero irme a vivir con mi hermana.
DON ROLO: No te pongas así que solo es una fantasía.
YO: Entonces no me diga esas cosas y cójame, que estoy muerta de la calentura. Levanté mis caderas y me ensartó la verga, que delicia era coger en el yacuzzi, con esos masaje que nos daban los chorritos de agua caliente a los laterales, yo estaba que flipaba de gusto ¿Cómo me había cambiado la vida de un instante a otro? En ese momento nos dimos cuenta que doña Laura no estaba viendo, él se puso como loco y me estrujó las tetas, yo no sabía si irme o quedarme, total ya nos había visto la otra vez, me daba mucho morbo que la esposa viera como el esposo me cogía, ahí mismo tuve un orgasmo intenso. Don Rolo quería que lo siguiera cabalgando pero estaba agotada, me dolían las piernas y le pedí que descansáramos un poco, nos salimos y al secarlo pude ver a doña Laura espiándonos, no sé por qué pero le mamé la verga para que ella nos viera, nuestras miradas se encontraron y ella me mandó un beso volador, luego lo llevé a la habitación y le conté que doña Laura había llamado a mi esposo y el feliz desenlace, le pedí permiso para ir a agradecerle el gesto, me dijo que estaba bien pero que me apurara porque quería seguir cogiéndome, yo agradecida le apreté la verga con mi mano y salí.
YO: Doña Laura, creo que ya sé cómo ayudarla.
DOÑA LAURA: No te creo ¿Cómo?
YO: Resulta que don Rolo quiere hacer un trío con otra mujer y usted sería la perfecta ¿No le parece? De pronto hasta la perdona y no se divorcian.
DOÑA LAURA: Rolando siempre me propuso hacer un trío y siempre me negué.
YO: ¿Por qué? Si a usted le gustan las mujeres.
DOÑA LAURA: Justamente por eso, no quería que se diera cuenta de mi experiencia con otras mujeres, se hubiera vuelto loco de celos, sino ¿Mira cómo paró el pobre?
YO: ¿Pero si yo le pongo como condición que sea usted?
DOÑA LAURA: Me odia, no ves que ni me habla, dudo que quiera saber nada de mí.
YO: Hagamos la prueba, nada se pierde.
DOÑA LAURA: Ok. Anda a la habitación y te lo coges yo llegaré para agarrarlos infraganti y tú me invitas a participar, a ver que dice mi marido. Hice lo acordado y me lancé a mamarle la verga, él estaba como loco, me decía que le chupara los huevos, yo hambrienta me los devoraba, quería que le metiera un dedo en el culo pero no lo hice, sabía que de esa manera se vendría y quería tenerlo bien caliente para cuando apareciera su esposa, le pasé la lengua saboreándome toda la cabeza de la pija, me la pasé por toda la cara como lo había visto hacer a doña Laura en el DVD, le di la espalda y guié su enorme verga a mi cosita lubricada y me la metí hasta los pelos, en eso apareció doña Laura.
DON ROLO: Lola, dile a esa puta que qué hace espiándonos parada en el umbral de mi puerta. 
DOÑA LAURA: Tenemos que hablar.
DON ROLO: Dile que no tengo ni mierda que hablar con ella, dile que se vaya, que nos deje coger en paz.
DOÑA LAURA: Lola, dile al señor que estoy dispuesta a hacer cualquier cosa con tal que me perdone.
DON ROLO: Dile a esa hija de puta que vaya a que la perdone su madre.
DOÑA LAURA: ¡Perdóname, Rolando, por favor! Ella se hincó en el piso y le suplicó con las manos en oración, yo me desensarté de su verga y fui a consolarla, Don Rolo se puso histérico y le dijo que se fuera con su amante, que era una lesbiana de mierda y sacó toda su furia llenándola de improperios, entonces saqué mi as bajo la manga, la puse de pie y la besé en la boca, don Rolo dejó de gritar y se puso a observarnos tocándose la pija con sus manos artríticas, le quité la blusa y acaricié sus tetas por encima del brasier, ella me agarró las nalgas con sus dos manos y me las abría y cerraba para que don Rolo me viera el hoyito de mi culito.
DON ROLO: ¡Lola! ¿Qué estás haciendo? ¿No que no te gustan las mujeres?
YO: No me gustan, lo hago solo por complacerlo.
DON ROLO: ¡No! Te lo agradezco pero busquemos otra, con esa puta yo no quiero tener nada. 
DOÑA LAURA: Lola, dile al señor que su verga no piensa lo mismo porque le cabecea muerta de calentura.
DON ROLO: Dile que me pela la verga lo que sienta mi verga, que no la quiero volver a ver el resto de mi vida, que por culpa de ella me quedé paralítico.
Y los dos se pusieron a llorar, yo no sabía a quién consolar, le dije a don Rolo que su esposa era culpable de infidelidad pero no de su accidente, que él en su locura se fue a estrellar solito en aquel poste de luz… nos hemos de haber visto como una escena de comedia pornográfica, yo desnuda limpiándoles las lágrimas a ambos… de repente doña Laura se jugó su última carta y se desnudó, se me acercó y frotó sus enormes pechos frente a los míos mientras nuestras lenguas se enredaban la una contra la otra. Don Rolo estiró la cabeza para vernos mejor, me colocó sobre la cama enfrente de su marido con las piernas abiertas y me mamó la cuca, yo emitía sonidos guturales exagerados para calentar más a don Rolo, si eso era posible:
YO: Así mamita… que rico me chupa la concha, doña Laura… así… más… el clítoris, por favor… ay que rico… béseme don Rolo… Y él desesperado me comió la boca, yo le agarré la verga y se la mamé con pasión, yo hacía muchos sonidos y me quejaba cuando me llegaba hasta la campanilla. 
DOÑA LAURA: Que rica pussy tienes, Lolita… tus jugos saben deliciosos… cógete al señor… te quiero ver cabalgar esa verga que un día fue mía.
YO: Con mucho gusto, señora… ¡Ay qué veeeergaaaa! Me llena toda, siento que me va a salir por la garganta.
DOÑA LAURA: Déjame chuparte es culito delicioso… que rica te ves ensartada en esa vergota… como te envidio… que ricos huevos…
DON ROLO: Lola, dile a esa ramera de mierda que te chupe lo que quiera pero que a mí no me toque.
YO: ¡¡YA, DEJEN DE COMPORTARSE COMO NIÑOS, SI TIENEN QUE DECIRSE ALGO, DÍGANSELO DE FRENTE!!
Hubo un silencio larguísimo, como ninguno de los dos hacía nada, puse a doña Laura sobre la cama y le mamé toda la pepa:
YO: Que rica pusita tiene, doña Laura… me encantan sus labios rosaditos y mojados… si ya le escurren hasta el culo…
DOÑA LAURA: Que rico me chupas el clítoris… ven mamita… hagamos una tijerita… súbete a la cama y frotémonos los chochitos… ay que delicia… lo tienes bien húmedo y calientito.
YO: Que rica tijera… mire como le cabecea la verga a don Rolo… mastúrbelo, usted la tiene más cerca que yo.
Doña Laura le agarró la verga y lo pajeó, él solo cerró los ojos, yo me salí de las piernas de ella y puse mi culo en la cara de él, sacó su lengua y me empezó a chupar mi cosita, le agarré la cabeza a ella e hice que le mamara la verga, don Rolo gimió de gusto, luego hicimos cambio y don Rolo no protestó, sabía que era el momento ideal: la senté sobre su verga y me alejé para verlos…
DON ROLO: …te amo… te amo puta de mierda…
DOÑA LAURA: Yo también te amo… perdóname, por favor… seré tu esclava pero no te divorcies de mí… por favor… mi amor…
DON ROLO: ¿Qué estás dispuesta a hacer por mí?
DOÑA LAURA: Lo que quieras.
DON ROLO: ¿Estaría dispuesta a ser nuestra sirvienta? Yo por nada del mundo estoy dispuesto a perder a Lola.
DOÑA LAURA: Yo los serviré en todo lo que me pidan, los bañaré, les cocinaré, estoy dispuesta a renunciar a mi trabajo con tal de servirles, puedo ser su esclava sexual también, me pueden usar como quieran, estoy dispuesta a sufrir las peores humillaciones… pero no me dejes Rolo, por favor.
DON ROLO: Me vengo… me veeeengooooo… mueve ese cuuuloooo… yaaa… yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa… queeee riicooooooooooooooo.
DOÑA LAURA: Como extrañaba tu verga, papito.
DON ROLO: Ven Lolita, necesito un beso a tres lenguas… así mamita… que rico…
YO: Me alegra que se hayan contentando.
DON ROLO: Solo tú podías ser capaz de eso… Lola, ¿Estaría dispuesta a vivir con nosotros?... ¿A dormir en la misma cama?... ¿A coger con nosotros?
YO: Gracias don Rolo, yo seré la esposa de los dos…
DOÑA LAURA: Eres la mejor enfermera que Rolo haya podido conseguir.
YO: No doña Laura: ¡Soy puta, no enfermera!
Lamentablemente la vida no termina como en los cuentos de hadas, pasamos dos meses viviendo en trío, pero Doña Laura se hartó de las echadas en cara que don Rolo le hacía constantemente por su infidelidad, un día ella agarró sus cosas y se fue, él quedó deshecho, cada vez se le veía más deprimido, ya casi ni me hacía caso, aquella calentura del principio se convirtió en rutina y se aburrió, un medio día que le daba su almuerzo frente a la piscina me pidió que llamara al abogado, cuando regresé con el teléfono lo encontré ahogado, se había suicidado, al entierro solo fuimos el enterrador y yo, Doña Laura heredó su fortuna y yo tuve que volver al maldito hospital que odiaba, ahora tendré que lidiar con ese viejo doctor que me acosaba, tal vez pare de su puta, porque las ganas de pija no se me quitan… solo el recuerdo me acompaña en mis noches solitarias, aquella verga hermosa de la cual me enamoré.
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viernes, 10 de mayo de 2019

Relato Erótico : padrastro e hijastra

Hijastra se va a la cama de padrastro mientras duerme para hacer el amor

Me case con Lorena, quien ya tenía una hija de nombre Pamela de 18 años, una trigueña preciosa igual que su madre, ojos negros igual que su cabellera, unos senos bien desarrollados sin exagerar y unas preciosas nalgas llenitas que le hacen agua la boca a cualquiera.

Durante mi noviazgo con Lorena, mi relación con Pamela fue muy buena, tomamos confianza rápidamente, era muy atenta conmigo y siempre nos acompañaba cuando salíamos al cine o al super. Siempre ha sido coqueta y sexy conmigo, pero sin mala intención de por medio, eso pensaba. El problema empezó después de casarnos, su comportamiento cambió. Ya no era atenta, no obedecía a su madre, no era muy comunicativa con ambos, en fin, yo creía que eran celos por su madre, ya que casi todo el tiempo habían vivido solas con Lorena.

Pasaron tres meses después de la boda y Pamela seguía con su misma actitud, pero de repente toda la situación cambio. El día de una fiesta de aniversario concluía con un baile por la noche. En la tarde Pamela nos había llamado con Lorena a su habitación para verla con el traje que usaría en la fiesta, como en esta época del año hay un calor intenso, ella vestía una falda corta y una blusa escotada que le hacía juego (bueno yo no se mucho de moda), y unos zapatos con tacones altos descubiertos. Se veía preciosisima!, en ese momento me di cuenta que su cuerpo era el de una mujer hecha, la falda dejaba ver unas preciosas piernas, con lindos muslos curvados; el escote de su vestido enseñaban cierta parte de sus senos que dejaban poco para la imaginación.

Casi entrada la noche, estaba recostado viendo la TV cuando Lorena entra a la habitación interrumpiendo, -Mark, fijate que ha sucedido una calamidad!-, -Que pasó- alcancé a contestar. -La pareja de Pamela de esta noche no podrá ir a la fiesta, tuvo un inconveniente- me dijo Lorena, y continuó -Amor, será posible que la puedas llevar tú, porque ella no quiere llegar sola-. Tal solicitud me tomó por sorpresa, pero pensando en mejorar las relaciones con Pamela acepté a ir.

Pamela en el viaje de ida, me agradeció el favor de acompañarla a la fiesta. En el vehículo, yo no dejaba de verle las piernas y su escote, de hecho me pilló un par de veces y solo se sonrió.

Llegamos, entramos al salón, era inmenso y habían muchas personas en él. Nos sentamos un rato, varias amigas y amigos llegaron a saludarla y fue sorpresa que ella me presentó como su amigo. Yo me quedé viendola y ella me guiño el ojo y hizo una ademan con sus manos, como tratando de explicar que se burlarian de ella si supieran que va con su padrastro. Además yo podia pasar como un amigo, debido a que a mis 33 años, me conservó muy bien, tengo un cuerpo atletico por el mucho ejercicio que hice años atrás.

Al rato salimos a bailar, Pamela se movia muy bien, sabia utilizar muy bien todas sus gracias, ella estaba muy feliz, se veía contenta. De repente que se acercan dos amigas y la saludan y le dicen algo al oido, Pamela sonrié picaramente. Cuando se retiran, le pregunto que le han dicho, -Que esta muy bueno mi novio, que está para comerselo- me responde; yo me sonrío un poco y le digo, -la que está para comersela es otra personita que esta frente a mi-, Pamela se ríe. Cuando ponen musica salsa y merengue, empezamos a bailar pegados, los senos de Pamela varias veces topan con mi pecho, además tengo una inmejorable vista de esas dos montañitas carnosas. Y que decir de su vientre que permanece junto al mio, en pocos minutos obtengo una erección que trato de disimular, pero con poco éxito. Pamela se da cuenta de ello y solo se limita a abrir la boca y sonreír. Cuando llevabamos buen rato de estar bailando, le pido a Pamela que nos sentemos un rato, ella no acepta, me suplica que sigamos y bueno no me hago de rogar. Al poco tiempo ponen musica romantica, ella me toma de las manos y recuesta su cabeza en mi pecho, unos minuto después me dice al oido -Sabes porque me he portado mal contigo ultimamente?- Sin moverme, le respondo -No lo sé Pamela dimelo-, -Porque estoy muy enamorada de ti Mark, siempre te vi como hombre y no como un padrastro, y es mucho trabajo para mi tenerte en mi casa y no decirte que te amo todos los días-, me quedé mudo, no sabia que decir. Ella acercó sus labios a los mios y nos dimos un apasionado beso. Intenté detenerlo, pero lo sentía tan rico y humedo que lejos de impedirlo le aprete su cabeza contra mi, nuestras lenguas se revolvian como serpientes en celo, nuestra saliva se entremezclaba, nuestros vientres se restregaban como fingiendo hacer el amor. No se cuanto tiempo estuvimos asi, pero puedo decirles que fueron varios minutos, en los cuales obtuve una erección colosal. Instintivamente mis brazos la rodearon y aprovechando la oscuridad del salon sobretodo cuando hay musica romántica, le levanté la falda y toque suavemente sus nalgas, me di cuenta que solo llevaba un hilo dental, por lo que recorri todas sus nalgas apretandolas delicadamente. Eso le gustó a Pamela que bajo sus labios a mi cuello acariciandome con su lengua. Que momento!! Al mismo tiempo que nos tocabamos, restregabamos nuestros cuerpos como queriendolos fundir el uno con el otro.



Cuando terminó la música romántica y nos separamos, noté que mi pantalon estaba mojado, junto a la bragueta había un gran circulo, lo toqué y efectivamente era una pre-eyaculación mía. Me sentí contrariado, Pamela se había dado cuenta y solo alcanzaba a reir. Le pedi a Pamela irnos al coche, mientras se secaba mi pantalón y por otro lado, debo confesar que, estaba tan excitado que quería seguirla tocando y besando pero en un lugar sin mucha gente. Y Así ocurrió dentro del vehículo nos seguimos besando apasionadamente, le baje el escote y empece a besar y mamar sus dos preciosas tetas con sus pezones parados, ella apretaba mi verga sobre el pantalón, para facilitarle el trabajo me abrí la bragueta y la saque para que la pudiera tocar y acariciar a su gusto. En pocos segundos los vidrios del coche se empañaron del calor que despedian nuestros cuerpos, seguí mamandole los ricos senos, pero mi mano se dirigió a su coñito, lo acaricié sobre su tanguita, dándome cuenta que la tanguita estaba mojadisima, se sentía pegajosa al tocarla con la yema de mis dedos. Hago a un lado su tanguita y acarició su vagina que está completamente depilada, acarició también su clitoris lo cual la hace estremecer y gemir fuertemente. Ella por su parte, me masturba la verga con su mano, con jalones cada vez más fuertes. -Mamita, porque no nos vamos a la parte de atrás del coche?- le propongo; Ella acepta sin vacilar, nos pasamos hacia atrás, me quito el pantalón y la camisa, ella se quita la blusa, la falda y los zapatos, quedando ella solo con su tanguita puesta.

Luego Pamela se sube sobre mi, pero antes me ha bajado mi boxer, me comienza a besar nuevamente y sus nalgas se restriegan sobre mi erecta verga, Yo ya no pude más y levantó su trasero le corro su tanguita a un lado, colocó mi falo en la entrada de su vagina y la dejo caer para ensartarla, mi verga fue penetrandola lentamente, ella aulló y gimió mientras su vagina era recorrida por mi duro miembro, que se acomodó dentro por completo. Pamela se movía de adelanta hacia atras, de arriba hacia abajo, clavandosela completa. Yo por mi parte, le chupaba sus pezones y le apretujaba sus preciosas nalgas siguiendo sus movimientos de cintura. En un instante sentí como se corria y mojaba todo lo largo de mi verga, pero no se detuvo, siguió follandome el miembro. Inserté la yema de mi dedo medio en su culo, no dijo nada, luego lubrique mi dedo con los liquidos que salian de su vagina y le meti la mitad del dedo, ella se movía freneticamente como culiando mi dedo, entonces le dejé ir por completo dos dedos dentro de su culito. Que cuadro aquello!!, Le ensartaba la vagina con mi verga, le tenia dos dedos en el culo y le chupaba y mordía las tetas!.

Después de un segundo orgasmo de Pamela, como pude la coloque en cuatro dentro del coche, sus nalgas me quedaba casi en la cara, allí me di cuenta de la perfección de estas, la tomé de las nalgas con las manos, las separé y le di una lamida de culito, mientras le metí dos dedos en su vagina. Pamela casi chilló del placer, y mientras me la comía me dijo cosas sucias que jamás la había oído decir.

Retire mi boca de su culo y le dejé ir la verga por el culo, por la lubricación no hubo mucha oposición, eso si, su canalito era bien estrecho, pero me encantó la presión que ejercia sobre mi miembro tratando casi de ahorcarlo. La estuve culiando varios minutos, los dos gemímos intensamente, hasta que me vine a chorros dentro de su culito rico, mi verga palpitaba cada vez que emanaba un chorro de esperma, me deje caer sobre ella, cansado pero satisfecho. Saque mi verga de su culo y cayó de él un chorrito de leche caliente a través de sus muslos. Ella me confesó que también habia terminado otra vez.

Nos vestimos, encendí el coche y nos fuimos para la casa, no había terminado todo, en el camino Pamela me sacó la verga del pantalón y me dio una mamada de agradecimiento (según me dijo ella), traté de ir a una velocidad lenta, lo hacia tan bien que no quería llegar a la casa aún. Llegue al climax unas cuadras antes de llegar, le inundé su boquita con un gran chorro de esperma; Pamela se lo tomó todo, no dejo nada.

Pasaron dos semanas y no tuvimos otro encuentro. Hasta que mi esposa me comunicó que un su primo había fallecido y que iba ir al sepelio y que aprovecharía para visitar otros familiares que no veía desde hace años, y como yo trabajaba y Pamela no podía perder clases, iría sola por una semana.

Para resumirselos, esa semana fue básicamente una luna de miel con Pamela, follamos todos los días, la coji en la cocina, sobre la mesa del comedor, en nuestra cama matrimonial. Le llenaba sus tres hoyitos de leche todos los días. Temprano antes de irse al colegio por las mañanas teníamos sexo oral por medio de una 69 y luego me la cogía duro. Por la noche nos bañabamos juntos antes de coger como conejos. Estoy gozando esta parte de mi vida. No se cuando se acabe y no quiero que acabe.
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Relato Erótico : Jovencita india hace el amor por primera vez

Jovencita india hace el amor por primera vez

Me dijo que no podía morir como un animal. Que no le interesaba. Que como había atentado contra mi vida, dependía de él… Se marchó, se largó y me dejó internada. Su padre no podía decirle algo. Se largaron rápidamente.

Empecé a recordar los sucesos que llevaron a querer suicidarme con un arma. A tan solo la edad de 5 años mi padre me puso frente a mi ‘’’futuro marido’’’. Mi madre me subastó por 20 cerdos. Yo no tenía idea, ella nunca me dio un tutorial sobre la sexualidad prematura… Mi primera boda era una obligación, mi primer trauma psicológico. Me llevaron a su lado. Quiso tocarme, pero me negué. Que me violara fue asqueroso. Tuve hemorragias en el ano por 1 semana debido a la brutalidad con que me penetró por allí.

Ya a la edad de 26 años, mi vida no era color de rosas, jugaba con unos amigas antes de la boda… Todas con esperanzas de amar a nuestros hombres. Tal vez no sea la primera que quiso suicidarse. Elí me torturará, no quiere locas suicidas como yo. Cuando pensé que quedaría muriéndome aquí internada, aparece de repente el padrastro de mi futuro esposo.

-Yo te cuidaré. No pienses que me obligan, solo que tengo dinero de sobra, pagaré lo que necesitas para que vuelvas a una vida y te jactes de ser feliz.

Pagó todo y nos fuimos. Todo mi ser estaba desfigurado por completo. Me mantuvo a salvo y resguardada de mi futuro marido, y con el poco poder que tenía, tratamos de buscar una forma de separarme… El padrastro de mi marido aparentaba ser un hombre frío y sin sentimientos aunque me cuidó fiel y cálidamente. Me traía mi comida y medicamentos y me ayudaba a comerlos con cuidado extremo. Veía cómo con agilidad manipulaba sus ágiles dedos. Ayudaba a que mi deforme piel sanara, al acariciarme mi cabello sanaba toda clase de dolor emocional.

Sin saberlo me comencé a acostumbrar a su cariño. Cuando mis lastimaduras curaron, su imagen viéndome ya era vital. Mi marido vino por mí. En ese momento estaba tapada de pies a cabeza, no quería que nadie me viera toda deforme. Por ese motivo usaba el traje de la ceremonia incluso en la casa. Su mirada penetrante en mí atrajo mi atención en él, trató de quitarme mi traje, pero como seguía débil, lo logró. Vio espantado mi rostro deforme y mi cuerpo completamente destrozado.

-De modo que padeciste la tortura que necesitabas…

Luego de dichas palabras intentó golpearme, su padrastro se interpuso. No tengo idea de por qué lo respeté tanto.

-No hay cuidado, él no volverá-me dijo muy tranquilo y seguro de sí mismo, me hizo sentir una gran paz.

Mis heridas desaparecieron al fin, mi deformidad se iba de a poco y mi marido era un ninja. Alá. Ese era el nombre de mi salvador. Un hombre de pocas palabras que no temía a nada. De él solo conocía, y no me arrepiento de hacerlo, sus cálidas manos y sus bellos ojos color café. Una vez él me encontró dándome un baño. Apenada me cubrí de él, pero él me quito los pañuelos con los que me cubrí.

-Tú eres hermosa, no lo ocultes.

-Solo lo dices para alentarme.

-Te digo que no he visto mujer más bella.

Me recosté en la bañera para dejarme tocar por sus caricias que recorrían todo mi cuerpo. No sentí jamás tanto cariño como el de él. En ese entonces comencé a tener esos sueños. Toda una bañera e agua tibia era mi cama, pétalos de tulipán flotaban junto a mí, un exquisito olor a alcohol con frutillas deleitaba mi olfato… A más tardar, del agua emergía esta gran figura: él, mirándome fijamente y abrazándome, mirándome con sus ojos color café. Me besaba lentamente, no podía sentir sus labios porque estaban tapados, pero fue hermoso.

Me despierto ansiosa y mojada, entre mis piernas un zumbido palpitar aclamando ser calmado. Entonces oculto mis manos mientras me masturbaba por primera vez, aclamando su nombre, Alá. Un cierto día, ya muy confiada con todo el amor y cariño que me había dado, me aventuré a su cuarto mientras se vestía. Pude notar su espalda fornida y su cabello rubio natural. Apoyé una de mis manos en su espalda y me miró rápidamente alertado. En ese momento noté algo en su rostro, un hermoso rostro, algo dañado y deforme, pero hermoso.

-Quita tu mirada.

-Alá…

Una enorme cicatriz partía su cara a la mitad, arruinando una de las más bellas caras que pude conocer. Me contó que él fue el hombre más joven en la familia de mi marido, pero por no querer cumplir la tradición de la violación y la azotación, él mismo fue violado y azotado a los 5 años.

Con el tiempo, el odio hacia su familia fue creciendo de a poco hasta emerger. Y por más que muchas lo amaban, él comenzó a volverse frío con todas. Su padre, como recordatorio, dejo en él cicatrices y marcas: "La Familia es lo Primero".

Lo tomé del brazo y lo arrimé frente al primer espejo. Me miró atentamente, algo silencioso. Le quitaba cada prenda de ropa aunque forzó mis intentos. Para calmarlo dejé muchos besos en su cuello, llenos de un amor profundo e incontrolado. Cuando lo vi desnudo, pude presenciar millones de cicatrices hechas por duros golpes de orgullo. Él lloraba lentamente, poniendo rojos sus ojos café…

Yo también quedé sin ropa frente a él. Ambos desnudos admirando las cicatrices del otro. Que nuestro Dios nos perdone por tan sagrado pecado que cometeremos antes de la muerte, pero el amor de verdad no tiene escalas o precios que se igualen. Por nuestro Señor, que aborrecerá nuestra carne, pero esta noche tu cuerpo es lo más hermoso que pude presenciar.

Fue igualado, cada beso, cada gemido y cada caricia… Fue igualado y verdadero. La primera noche de sexo con amor de ambos. Así nos logró ver mi marido. Fuertes fueron sus gritos de dolor y condenas. Ya no tengo la menor idea de dónde estás tú, Alá, pero tu destino debe tener mejor futuro que el mío.

Ya me llevan a la plaza principal, mi gran y todo poderoso señor, temo por mí. Me han dicho que seré atacado por todos los hombres y mi marido será el que lance la primera roca. Estoy muy triste, Alá, no porque me vayan a matar dolorosamente, sino porque no me dieron la oportunidad de decirte cuánto en realidad te amo. Que el Señor nos perdone. Aunque, en realidad, no quiero su perdón por haber amado de verdad.

Fin.

Fuente: Facebook
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