El Poeta Gabriel: Cuentos, relatos y poesía

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miércoles, 19 de febrero de 2020

Una prostituta en mi taxi

Una prostituta en mi taxi

Una prostituta en mi taxi. La llevé hasta el Motel Echaurren, $6750 la carrera, y pagó $40 mil. Me dijo espérame aquí, tengo trabajo toda la noche y necesito un chófer, y que mejor que seas tú que eres mujer. Acepté con gusto, no era poca plata, ella se zumbaba con un tipo, mientras yo esperaba que el tiempo pasara a la cresta y ya estaba de vuelta.

Después hacia San Ignacio con Victoria.

Agarró confianza y me preguntó si estaba enamorada mientras prendía un cigarro sin permiso. Le respondí que sí, que era feliz y se chantó a reír. Que el amor no existe y que el corazón al revés es un poto. Bien por ella, pero yo, 25 años junto a mí marido en las buenas y en las malenas no podía opinar lo mismo. $5500 el viaje y canceló otros $40 mil.

- Me caso mañana por la mañana con un ricachón – me contó al bajar del auto.

Pobre tipo, pensé, pero quien soy yo para juzgar, “la que puede puede” dice la canción. Regresó a los quince minutos, fue un cliente precoz.

A Eliodoro Yañez con Av. Holanda y ya éramos amigas. Me hizo frenar antes para invitarme a comer un completo en una estación de bencina y me terminó de contar todo el asunto.

- Me caso a las nueve y media de la mañana así que esta será mi última noche – confesó con su voz rasposa.

Yo, testigo del cierre final de una escort sin complejos, sonreí. Dejé a aquel reloj de arena de puerta en puerta, mientras las horas pasaban y me imaginaba pagando mis deudas con los 500 mil pesos que ya llevaba en mi guantera. Aquella joven me había arreglado el panorama de cara a un futuro próximo. Me contaba sus chistes mientras se pintaba una y otra vez para el último cliente que le quedaba.

Entró al siguiente edificio y esperé.

Había pasado más de una hora. Otros 15 minutos, 30, 40, y ya eran 120 minutos. Era tan simple como agarrar el taxi y partir, pero tenía su mochila en el copiloto.

Tres horas y ya basta.

Entré a conserjería, pregunté por su nombre y no me quisieron dar información. Volví al taxi y vi que ya eran las 9 y solo le quedaban treinta minutos para su casorio. En un acto de buscar pistas del departamento abrí su mochila y saqué su vestido de novia. No había nada más.
No quería hacerlo, pero no me quedó de otra… Saqué mi pistola escondida, porque trabajo de noche, soy mujer y taxista en esta ciudad ¿Se necesita más explicación que esa? Nuevamente el conserje y le mostré a mi “amiguita”.

- ¿Dónde cresta está?
- ¡Departamento 912 pero no me mate!

Ascensor en el piso uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho… nueve.

912

Toqué el timbre y abrió la puerta gritando, con la cara moreteada mientras el tipo intentaba cerrarme. Me metí igual, le apunté con la pistola y me dieron unas ganas enormes de fusilarlo ahí mismo, con los pantalones abajo. Pero dudé, se abalanzó sobre mí y la pistola a la cresta. Comenzó a ahorcarme, mientras le tiraba torpemente el pelo. Pero ella apareció y le pegó con la con el arma en la cabeza. Estado inconsciente del cerdo y arrancamos.
Bajamos del edificio, y nos metimos al taxi.

Al grano:

- Estás a 15 minutos de tu matrimonio. Dime donde te casas.

Pintor Casanova Zenteno con Francisco Noguera.

Aceleré, mientras ella se vestía en el asiento de atrás y se maquillaba las heridas mirándose con el retrovisor. Comenzó a agradecerme por lo que había hecho y me pasó toda la plata que ganó durante la noche. No pude contarla en ese momento, los fajos no cabían en dos manos.
Terminó de cambiarse, se veía formal y tan curvilínea como ella sola. Le deseé lo mejor en su nueva vida y me besó la mejilla, bajó del auto y se fue. Ahora era su celular, mujer olvidadiza. Me devolví para entregárselo y allí estaba, llorando.

- ¿Qué te pasó?

La dejaron plantada, y todo se fue a la cresta. Ahí comenzó la teleserie en mi Nissan V16, escuchando a Bad Bunny y terminar con “La Chica de humo”. La fui a dejar hasta su departamento y la acosté. Le acaricié el pelo, pena. En su velador mi número de teléfono para que me llamase apenas se despertara.
Llegué a mi casa con la plata y no abrí los ojos hasta bien tarde. El celular sonaba y era ella.

- Hoy vuelvo a trabajar y necesito chófer – me dijo.

Esta vez no me interesaba su plata y fui a buscarla. Ahí la encontré, más atractiva que la noche anterior.

- No trabajes más en esto. Eres joven, inteligente, bonita, puedes tener el mundo a tus pies, pero no te arriesgues más. Casi te matan y la próxima vez no va a estar una vieja taxista para ayudarte.

Pero no me escuchó. En fin, hice lo que pude.

- ¿Adónde vamos ahora?
- Angamos con Vargas Buston

La verdad es que en ese instante no presté atención, como que mi inconsciente intentó no avisarme para prevenir lo que estaba a punto de suceder conmigo.

- ¿Espera, donde me dijiste?
- Angamos con Vargas Buston.

Era la esquina de mi casa. Me quedé muda, mientras ella nuevamente prendía el cigarro sin permiso, me contaba del cliente frecuente que tenía hace algunos años, que le cobraba más barato porque le tenía cariño. Me tiró como gracia que a ella la llamaba cuando la esposa salía a trabajar por las noches.

- ¿Te imaginas que fueras tú? – bromeó.

No respondí, aún estaba ahogada, no sabía que cresta hacer. Llegamos hasta la puerta de mi domicilio y bajó.

- Quizás acá me demore un poquito, me voy a hacer tira con este viejo.

Él mismo le abrió la puerta, y ni siquiera se dio cuenta el imbécil que yo estaba afuera.
No lloré, estaba en un agujero, en la nada. Aceleré y me di un par de vueltas a la manzana, me detenía al frente. Me bajaba y volvía a subir al auto… pero no me pude contener más. Abrí la guantera y saqué el arma mientras comenzaba recién a chorrear en lágrimas. Se escuchaba la risa de ella. El pasillo interminable como un túnel hacia la muerte hasta que vi la luz que se me enterraban como agujas en los ojos. Él no dijo nada, y ella me preguntó que hacía ahí, que la esperara en el taxi porque recién estaba empezando. El ruido como de un camión en mi cabeza, mientras solo observaba sus gesticulaciones y los ojos bien abiertos de aquella niña enterándose en ese instante de quien era yo.

Apunté y esta vez no dudé como en aquel departamento.

- ¡¡No!! ¡¡No me mates por favor!!

Jalé, una y otra vez. Una fiesta de sangre en la habitación y mi oído se tapó con un pitido. Así caminé, como una zombie por el pasillo, subí al auto y el taximetro marcaba $5800 el viaje desde su casa hasta la mía.

Autor: Sergio Cortes
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Relato erótico: El primer trío de una pelirroja

Relato erótico: El primer trío de una pelirroja

Relato erótico: El primer trío de una pelirroja

Hola, soy Fiorella, pelirroja, 1.65, dicen que lindas curvas, ojos celestes, les voy a contar mi primera experiencia. Estuve casada durante mas de 20 años, hasta que mi ex marido se fue con su secretaria (por suerte), estuve mal, desanimada durante un tiempo, hasta que me convencieron que tenia que salir a hacer amigos, cuidarme, etc. Me anote en el gimnasio de mi barrio, ahí conocí a muchos nuevos amigos y amigas, todo era normal hasta ahí, bromas van, bromas vienen con mi profesor Fernando de 40 años y los demás, hasta que un día me invitan al cumpleaños numero 32 de Martín, otro chico del gimnasio, iríamos varios chicos y algunas chicas, era un sábado por la noche, me prepare y fui al departamento de Matías de 33 años, donde se iba a festejar, fui la primera en llegar, estaba vestida con una blusa suelta, una mini falda no muy corta y mis infaltables tacos altos, solos estaba el dueño de casa, después llego Fer y Martín, ya había pasado mas de una hora y no llegaba nadie mas, así que nos dispusimos a tomar unos tragos, a mi me encanta el Daikiri y el mojito, cosa que ellos sabían muy bien, todo iba normal, hablábamos de todo y la conversación empezó a subir de tono, a mi me causaba mucha gracia, pero les seguí la corriente. Ahora si llego la música y como sabían que a mi me gusta bailar me invitaron, Martín me pregunto si yo bailaba lentos en mi época, obviamente les dije que si, ahí fue cuando ya un poco pasada de copas, pusieron un lento y Martín para festejar su cumple me pidió si no le hacía el honor a lo que yo accedí, comenzamos a bailar y enseguida sentí su pija dura junto a mi, cosa que me excito bastante, no se como fue pero al rato Matías estaba bailando juntos a nosotros tomándome por detrás y Fer miraba sonriendo, comenzaron a moverse primero lentamente y después cada vez mas insinuantes, yo ya estaba bastante acalorada, cuando me quise acordar estaba besando a Matías y Martín me tocaba mi colita con fuerza, se sumo Fer, mientras me decía que no se imaginaba que yo estuviese haciendo eso y comenzó a tocarme los pechos lentamente, yo no sabía si parar o no, estaba nerviosa y un poco de miedo y vergüenza, pero seguí, en un momento ya estaba desnuda en la cama mientras me besaban los tres y me tocaban por todos lados, todos esos cuerpos jóvenes y musculosos, transpirando sexo para mi, ya el nivel de calentura era insoportable, cuando empecé a gemir, Fer saco su enorme pija y me la puso en la boca, apenas podía entrar en mi boca, no se con que movimientos Matías me dio vuelta y quede en cuatro como se dice, mientras seguía chupando la pija de Fer ya descontroladamente, y Matias me penetraba con fuerza, ahí sentí la primera explosión en mi boca, creí que me ahogaba y quise vomitar, pero Fer me tomo la cabeza y me retuvo y empezó con movimientos suaves y me acabo dentro de mi boca hasta la ultima gota y me encanto, ya después fue el turno de Martin, Matías se puso debajo de mi, mientras Martín suavemente me la puso por mi culito, a chupar otra vez desenfrenada mientras Matías terminaba, ya recuperado volvió Fer con su enorme pija y en un movimiento me la metió en mi culito ya mas dilatado, Fer primero empujaba lentamente, yo sentía una mezcla rara de placer y dolor hasta que solo fue placer y comencé a empujar yo cada vez con mas fuerza hasta que entro toda su enorme pija en mi culo ya con movimientos cada vez mas rápidos, sentía su pija cada vez mas dura e hinchada, mientras yo seguía chupando la pija no me acuerdo de quien, que también acabo en mi boca, y así seguimos mas de tres horas, no recuerdo cuantos orgasmos tuve en una sola noche, pero esa fue mi primera vez, nunca me cojieron tanto ni tan bien, termine exhausta pero feliz, voy por más-
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Relato sexual : Mio tío me quito la virginidad

Relato erótico: Mio tío me quito la virginidad. Sacado de Internet.

Relato sexual : Mio tío me quito la virginidad

Relato sexual : Mio tío me quito la virginidad

Estaba en mi casa, mas precisamente en mi habitación, cuando tocaron timbre. Fui a ver quien era. Abrí la puerta, esperando del otro lado se encontraba mi tío.

Salte a abrazarlo, le di un beso en la mejilla.

– No sabía que venias a casa. Le dije.

– Yo tampoco, me llamó tu mama, hace dos horas. Respondió

Yo estaba feliz de verlo, siempre me llevé muy bien con el. Podía hablar de todo, era como un mejor amigo.

Fui a la cocina para avisarle a mi madre, que Ezequiel había llegado.

– No te quería interrumpir, que estabas estudiando, pero tu abuela, está en el hospital, que tuvo una caída, pero ya esta bien. Le pedí a tu tío que venga a cuidarte. Me contó mi madre.

Fui egoísta, me preocupó lo de mi abuela, pero saber que ya estaba bien y que iba a pasar un rato con mi tío, me puso de muy buen humor.

Mi madre ya estaba lista, asi que solo se despidió y se fue al Hospital con mi hermana.

Con mi tío nos quedamos en el living, llevamos gaseosa y galletas y nos pusimos a ver una película de acción con actores desconocidos o por lo menos no los conocía.

Estábamos en un sillón de tres cuerpos de color rojo frente a la televisión. Ezequiel se sentó en la punta derecha y yo me recosté apoyando mi cabeza sobre el muslo izquierdo de mi tío, mirando hacia la televisión.

Hablamos un buen rato de todo, nos pusimos al día. La película terminó, vimos otra a continuación que ya ni recuerdo cual era.

En un momento me dice:

– No me dejas recostarme un rato?

– Si, perdona, me puse cómoda y ni te pregunté. Contesté.

Ezequiel se acomodó en el sillón de costado, sobre su hombro derecho mirando la televisión.

Me senté en la punta izquierda, al lado de sus pies.

– Acostate conmigo, ponete cómoda.

Lo hice, me puse en su misma posición, dándole la espalda.

Apoyó su mano izquierda sobre mi cadera, y seguimos viendo la película.

A los pocos minutos, sentí un movimiento por detrás, escuché como desabrochó el cinturón, y bajo el cierre de su pantalón.

Acto seguido se acomodó y apoyó algo bien duro contra mi cola.

Era virgen, no sabía mucho de sexo, pero lo poco que sabía, me permitió suponer que su miembro erecto estaba apoyándome.

Su mano izquierda empezó a acariciar mi cadera, y comenzó a bajar por mi pierna.

Apenas respiraba, me quedé completamente inmóvil.

Sus caricias siguieron unos minutos.

Empezó a moverse para levantarse e hice lo mismo.

No quise mirar hacia atrás. Me quede viendo la película, aunque sin verla realmente.

– Date vuelta linda.

Giré mi cuerpo lentamente y ahí estaba, mi tío sentado, con su miembro en la mano, acariciándolo lentamente.

– Acercate, así lo ves bien. Esto es lo que tienen los chicos, tocalo.

No me moví solo me lo quedé mirando.

– Veni no tengas miedo, ya estas en edad de saber de que se trata.

Di un par de pasos. Y tomó mi mano derecha y me la puso sobre su pene. Con su mano sobre la mia, me hizo que lo masturbe.

– Seguí solita.

Y saco su mano y seguí haciendo el movimiento ascendente y descendente sobre su miembro.

– Que manito suavecita tenes, me encanta. No pares.

Obedecí y seguí acariciando el pene de mi tío.

Me parecía un sueño, jamás me imaginé estar en una situación así. Era una mezcla de vergüenza, sentía mi cara roja, con calor, curiosidad, de ver por primera vez un miembro masculino y me encantaba, no se si por el afecto que sentía hacia mi tío, de compartir algo tan íntimo con el, o solo me excitó agarrar una pija por primera vez.

Escuchar a mi tío gemir de placer me hacía sentir bien, me encantaba lo que producía en el.

– Parate linda.

Lo hice y se me quedó mirando, sobre todo mi cuerpo.

Puse sus manos en mi cintura y con suavidad bajo mi short.

Su mano derecha tocó mi tanguita, se río y dijo:

– Mmmmmmm, estas mojadita preciosa, me encanta.

Me estremeció el cuerpo sentir sus dedos tocando mi parte íntima. Pero su comentario me hizo morir de vergüenza.

Me acarició mi vagina con la tanga puesta. Lo hizo por varios minutos. Fue muy placentero, cerré mis ojos y me deje ir, disfruté cada segundo, deseando que no acabe nunca.

Retiró su mano, abrí mis ojos, y comenzó a bajarme la tanguita.

– Subite al sillón linda.

Me iba a sentar a su lado, pero me dijo:

– No, parada sobre el sillón.

Me tomó la mano y me ayudó a subirme.

Quedé parada sobre el sofá, un pie de cada lado de sus muslos y mi conchita contra su cara.

Su nariz rozó mis labios vaginales, aspiraba tratando de olerme mi vagina.

Sus manos tomaron mis nalgas, con fuerza, cada mano con una nalga, me las separó y hundió mi conchita contra su boca.

Primero fueron besos, contra mis labios vaginales. Luego su lengua comenzó a jugar, la pasaba por mis labios, sentía como me la llenaba de saliva. Cerré mis ojos, sujeté su cabeza y solo disfruté.

Ahora su lengua estaba dentro de mi orificio, sentía como lamia mis paredes interiores. Era tan rica la sensación.

– Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm, gemía.

Mi tío no paraba de usar su lengua, y mis piernas cedían del placer, si no fuese que me sujetaba de mis nalgas fuertemente, hubiese caído.

No sentía pudor, estaba liberada, solo placer, amaba tanto a mi tío por esa experiencia única.

Su lengua cambió de posición y pasó a mi clítoris, al principio la punta de su lengua, la frotó sin parar, pensé que no se podía sentir mas placer, pero su lengua en ese sector hizo estragos.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, mmmmmmmmmmmmmmmmmm.

No podía parar de gemir, lo hacía gritando.

Mi tío intercambiaba la punta de su lengua, con sus labios succionando mi clítoris.

La punta de su dedo, de la mano derecha, se metió en la entrada de mi ano, solo un centímetro, no me hizo doler pero me resultó raro, supuse que fue un accidente, no sabía en ese entonces, que a los hombres o la mayoría les encanta jugar con las colas de las mujeres.

Con la punta de su dedo en mi ano, y su lengua dándome placer en mi clítoris. Sentí una sensación que jamás experimenté. Fue una mezcla de mareos, visión borrosa, falta de aire, mi cuerpo no me respondía como debería. Finalmente largué un gritó de desahogo y me corrí en su boca. Bebió todos mis fluidos vaginales, siguió chupando sin parar mi vagina.

Con mis rodillas dobladas, y mi espalda arqueada hacia atrás, solo me sostenían sus manos, que sujetaban mis nalgas. Esperé que termine de lamer mi conchita, solo miraba el techo fijamente, me encontraba relajada, mi cuerpo no tenía fuerza para sostenerse.

Su boca se alejó de mi vagina. Tomó mi cuerpo, y con sus brazos me cargó, hasta mi habitación que estaba a solo cinco metros.

Me recostó sobre mi cama de una plaza. Se desvistió completamente. Observé su miembro venoso, mucho mas oscuro que el color de su piel, me encantaba verlo.

Se subió a la cama, se arrodilló entre mis piernas, con sus manos me tomo por la cadera, y me acomodó contra su pelvis, sentía la cabeza de su pene contra mis labios vaginales, tratando de entrar. Finalmente encontró la entrada a mi orificio y su cabeza se hundió con fuerza, sin cuidado, con varios movimientos bruscos, habrán sido 8 o 10 intentos de penetrarme, hasta que mi vagina cedió y gran parte de su miembro estaba dentro.

Grité muy fuerte, fue doloroso sentir su pene entrando en mi conchita virgen. Mi tío no se detuvo.

Se acomodó mejor. Sin soltar mis caderas que estaban en el aire. Mis hombros y cabeza contra el colchón. Y empezó a embestirme con fuerza y velocidad. Sus manos hundían mi cuerpo contra el suyo y su pene entraba y salía de mi vagina una y otra vez, sentía el ruido de mi cuerpo chocar contra el suyo, era un golpe en seco, violento.

No lo disfrutaba al principio, pero con los minutos pasando, ya no era tan doloroso y me permití disfrutarlo. Me encantaba ver a mi tío tan concentrado en mí, estaba muy traspirado, el sudor de su cara, caía sobre mi vagina y vientre.

Al cabo de unos cuantos minutos, mi tío largó unos gemidos aún mas fuertes y se vino dentro de mi conchita. Me encantó esa sensación de sentirme llena de leche y como salía hacia afuera.

Mi tío se recostó de costado, estábamos incómodos por el tamaño de la cama.

Me pidió que me corra, se acostó boca arriba, me dijo que me saque el top, y me acueste sobre el.

Apoyé mi cuerpo sobre el suyo, mi mejilla izquierda sobre su pecho. Sentía su respiración agitada y su corazón latiendo rápidamente. Su manos comenzaron a acariciar mi espalda y cola, y nos quedamos descansado. Cerré mis ojos y disfruté el momento.

Me despertó el sonido del teléfono. Mi tío atendió, era mi madre.

Me levanté de la cama, mis piernas estaban débiles.

Esperé que terminen de hablar.

– Vamos a buscar a tu hermana al Hospital que tu madre se va a quedar esta noche.

Asentí con mi cabeza. Fui a mi placar a buscar ropa para vestirme.

– Estas bien? los pasaste bien? Preguntó mi tío.

– Mucho, no sabía mucho que hacer pero me encantó.

– Estuviste de 10 preciosa, fuiste la mejor con la que estuve. Me dijo.

En parte me gustó lo que me dijo aunque me dio celos saber que estuvo con otras.

Terminamos de cambiarnos. Y fuimos al auto.

Seguimos hablando, me preguntó si me había dolido.

– Para nada, fue todo hermoso.

Solo mentí un poquito, fue increíble todo, solo la parte de la penetración que fue bastante doloroso al principio. Me dije a mi misma.

– No pensaba penetrarte pero me dejaste loco. Y ni lo pensé. Espero que no estes enojada. Dijo.

– Me encantó. Le respondí.

Me sonrió y con su mano derecha acarició mi muslo izquierdo.

Seguimos hablando de otras cosas hasta que llegamos al Hospital.

Antes de bajar del auto, un poco nervioso, me pregunta varias preguntas sobre mi periodo.

Se las respondí un poco avergonzada.

Mis respuestas lo dejaron aliviado.

Ya en la habitación, saludé a mi abuela, mi madre y hermana.

Nos quedamos un momento, que ya había terminado el horario de visitas y volvimos a mi casa, esta vez con mi hermana.

Llegamos a casa. Mi hermana se fue a bañar. Mi tío se puso a cocinar. Y yo fui a mi habitación.

Cerré la puerta y me senté en la cama. Noté una mancha en la sabana. Era el semen de mi tío que salió de mi vagina. Desabroché el botón del short y metí mi mano derecha por debajo del short y tanga y mi mano izquierda sobre la mancha y cerré mis ojos
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Relato erótico con la amiga de mi hija

Relato erótico con la amiga de mi hija

Relato erótico con la amiga de mi hija

Soy hombre de 37 años, un día estaba solo en mi casa y de repente llegó mi hija de 18 años con su compañera, subieron a la habitación y cerraron la puerta para hacer una tarea, cuando yo me acerqué a la puerta sin querer escuché a mi hija quejarse de dolor entonces empuje la puerta y resulta que las dos chicas se estaban masturbando y cuando me vieron se asustaron y me pidieron perdón, mi hija me dijo que ellas tenían la fantasía de estar con un señor maduro y que en el colegio no encontraba cómo cumplir esa fantasía, yo les dije que no se preocupara y que era una lástima que yo fuera casado porque de lo contrario hubiera ayudado por lo menos a la compañera de mi hija, mi hija me dijo: papá no te preocupes, yo quiero tanto a mi compañera que estoy dispuesta a guardar el secreto, yo le dije estás segura? Ella me dijo sí, entonces yo le dije bueno si quieres puedes salir de la habitación, mi hija me dijo no, la condición es que yo me quede aquí para que mi compañera tenga confianza porque no te conoce, debo confesar que me emocione con la idea de hacer el amor delante de mi hija, de repente su compañera se acercó donde yo estaba sentado y se arrodilló y con mucha ternura saco mi pene del pantalón y lo empezó a chupar, yo me sentía extraño por la presencia de mi hija pero ya lo empezaba a disfrutar mientras acariciaba la cabeza de su compañera, yo cerré los ojos por un momento y cuando los abrí pude ver a mi hija acariciar sus piernas pero disimulé para que no se incomodara, mi hija tenía una minifalda en la cual metió su mano y empezó a acariciar su vagina, para ese momento yo ya estaba besando por completo el cuerpo de la compañera que por cierto tenía una vagina hermosa la cual no me cansé de chupar, después la compañera se acostó en la cama y yo me lancé sobre ella y la penetre por mucho rato, cuando miré a mi hija me di cuenta que estaba completamente desnuda masturbándose inspirada por el espectáculo que nosotros estábamos ofreciendo, después mi hija me dijo: que dichosa es mi madre con un hombre como tú, yo traté de hacer como si no hubiera escuchado esas palabras pero después la compañera dijo: si quieres venir a probar a tu papá, yo sentí la emoción más fuerte de mi vida en ese momento, entonces mi hija se puso de pie y me dijo: ven papá y dame un beso, no tengas miedo, entonces me beso apasionadamente y se arrodilló para chupar mi pene mientras su compañera se masturbaba en la cama, no podía creer lo que estaba sucediendo cuando yo besaba los deliciosos pechos hija y también su vagina que tenía olor fascinante, cuando yo introduje mi pene en la vagina hija sentí el placer más delicioso por lo estrecho de las paredes vaginales y por lo prohibido, Al pasar el rato yo me iba a venir entonces la compañera chupó mi pene hasta quedar completamente llena de leche toda su boca y después sorprendentemente beso con mi hija muy apasionado, es increíble todo lo que sucedió pero bueno, yo me siento muy feliz por la experiencia, este relato fue escrito en la madrugada del 3 de agosto del año 2018 recién estrenado.
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Relato erótico : Mi esposo me expuso y me gustó

Relato erótico : Mi esposo me expuso y me gustó

Relato erótico : Mi esposo me expuso y me gustó

Jamas imaginé todo lo que iba a disfrutar ese día, mi esposo nunca supo a lo que me expuso y me gustó.
Todo sucedió un viernes por la noche, yo ya me encontraba dormida en mi habitación, cuando mi esposo entró, me despertó y me pidió que por favor me levantara un poco y les ofreciera a él y sus amigos unas botanas. Por lo regular era frecuente que los fines de semana se reunieran mi esposo y sus amigos en la casa para jugar cartas y tomarse unos tragos, ya me había acostumbrado.
En esa ocasión yo confieso que un poco molesta me levanté, el salió de la habitación y yo quise darle un escarmiento, se me ocurrió salir así como estaba, con mi bata de dormir transparente pensando que en esta forma a él se le quitaría la costumbre de levantarme para atenderlos a él y sus amigos.
(Debo contarles que soy una mujer con una educación muy estricta y en materia sexual muy restringida, pero no por esto dejo de tener mis fantasías como cualquier otra mujer y me considero ser una persona bastante temperamental )
Una de mis más anheladas fantasías es ver a un hombre masturbándose, nunca tuve la idea ni la fantasía de hacerlo con más de uno a la vez. )
( Cuando recuerdo este momento me causa excitación por lo tanto me voy a permitir utilizar palabras fuertes que acostumbran usar los hombres pues esto me excita aún mas)
Continuo con mi relato: para mi sorpresa cuando salí de la recamara con mi bata transparente, no estaban jugando cartas estaban viendo una película pornográfica, vi la cara de sorpresa de los 3 amigos de mi esposo cuando me vieron salir, sentí sobre mí sus miradas morbosas, me imagino que ya se encontraban demasiado calientes y al verme así, pues la verdad no sé qué pensaron, yo me fui inmediatamente a la cocina, confieso que arrepentida de mi osadía y algo temerosa.
Escuche un pequeño ruido en el patio y me asome por la ventana de la cocina que da al lavadero y cual fue mi sorpresa que descubrí a otro amigo de mi esposo, él se encontraba parado cerca del lavadero con los pantalones y los calzones hasta las rodillas con la verga parada, los ojos cerrados, haciéndose una buena sobada, yo lo vi sorprendida por fin se cumplía mi más anhelada fantasía, sentí un calorcito rico por todo mi cuerpo acompañado de un sabroso escalofrío, lo estuve observando por un rato hasta ver como se contorsionaba y empezó a escurrir chorros de semen, yo al momento sentí como me empezaba a humedecer, inconcientemente me metí la mano debajo de mi calzón y sentí toda mi rajita muy húmeda.
Escuché que mi esposo les decía a sus amigos que enseguida regresaba, que iba por mas bebida pues la que había ya se había terminado y salió de la casa dejándome sola con los 4. Yo estaba en la cocina terminando de prepararles las botanas, la verdad yo estaba ya bastante excitada pero muy nerviosa y con miedo. Salí de la cocina con la charola de la botana para dejárselas en la mesa, yo quería hacerlo lo mas rápido y refugiarme en mi recamara, vi que ya estaban los 4 en la mesa viendo la película, yo pase entre ellos para dejarles la charola sobre la mesa, sería mentir si no les digo que alcancé a notar el bulto que se les veía a todos y cada uno sobre el pantalón y con la excitación que yo tenía pues me puse mas nerviosa, al dejar la charola sobre la mesa, la persona que quedó detrás de mi me agarro las nalgas por encima de mi bata, que para esos momentos recordé que era la de dormir, transparente, sentí como me apretó y con un dedo me tocó el culo (por lo regular no falta algún atrevido que en el transporte público se pasa y le agarran a una las nalgas esto a mi me molesta bastante) pero en esta ocasión supongo que por lo caliente que ya estaba yo, la sensación fue diferente, yo al sentir esto me quede como paralizada por un instante, le quite la mano de atrás de mí, deje la charola y me fui inmediatamente a la cocina.
Me incline sobre el lavabo para reponerme de la sorpresa, cerré los ojos respire hondo, en eso estaba cuando siento que alguien me abraza tomándome de la cintura y apretándome con fuerza hacia atrás, yo sentí entre mis nalgas pero por encima de la ropa algo duro, grande y grueso. Nuevamente la sorpresa me paralizó no sé cuantos segundos pasaron, ya cuando me di cuenta, sentí una verga por en medio de mis nalgas sobandome el culo con el cuerpo de la verga y con la punta pasando por mi raja bien húmeda, ya tenia la bata levantada hasta la cintura y los calzones hasta las rodillas, la verdad no supe a que hora me subió la bata y me bajó los calzones.
Ya no era dueña de mi, ya estaba demasiado caliente como para reflexionar, ya no me importaba nada, él me levantó de la posición inclinada y de espaldas que tenia yo y me puso de frente a él, en eso vi que los 4 estaban ahí en la cocina todos con la verga de fuera, yo jamas había visto en vivo tantas vergas paradas juntas (de diferentes tamaños, colores, delgadas, gruesas, flacas, gordas, chuecas), cuando él me puso de frente, me pasó la verga por mi raja ya super mojada y empezó a frotarla sin metermela, yo sentía esa verga muy caliente casi al grado de quemar, otro de ellos se acercó y me apretó un pecho, otro me empezó a sobar las nalgas mientras el que estaba enfrente de mí con la verga sobre mi raja me besaba el cuello, en ese momento tuve ya mi primer orgasmo, me quitaron la bata y los calzones quedando yo totalmente desnuda.
Esto me excitó nuevamente y demasiado que al verme desnuda frente a tanto hombre tuve mi segundo orgasmo, el que estaba frente a mí me tomo de la cabeza y me agacho la cara hacia su verga y me la puso en la boca para que se la chupara, abrí la boca y me la metió toda de un jalón, yo sentí como que me ahogaba, la sacó y la volvió a meter con fuerza y así lo siguió haciendo repetidas veces, mientras otro me tomó una mano y la puso sobre su verga, yo empecé a sobarsela, otro me puso su verga cerca de la cara para que también se la mamara yo soltaba con la boca una y tomaba la otra y así sucesivamente, estaba mamando 2 vergas al mismo tiempo, mientras con la mano sobaba otra, ésto nunca me lo imaginé. El que estaba detrás de mí sobandome las nalgas se acomodo me tomo de las caderas mientras yo estaba mame y mame me dio un jalón hacia atrás y sentí como resbalaba por mi raja bien mojada la cabeza de su verga y de un jalón se encajó en mí, sentí como se me metió toda completa hasta el fondo, guau aquí tuve mi tercer orgasmo, una verga dentro de mí, con la mano sobando otra y mamando otras dos al mismo tiempo.
Mientras el que me estaba cogiendo entraba y salía de mi los otros 3 se separaron, supongo que querían ver como me estaba cogiendo su compañero yo quede en cuatro patas los que estaban viendo se estaban masturbando, yo estaba nuevamente viviendo mi fantasía, pero esta vez con más fuerza, pues veía a 3 hombres masturbándose mientras otro me estaba cogiendo, que enorme placer sentía, como nunca me hubiera imaginado sentir, para esto sentí como empezó a echar chorros el que me estaba cogiendo, pues sentí todas mis nalgas y piernas chorreadas, se salió de mi y se retiro exhausto otro se acomodó detrás de mi y me la metió así, en cuatro como yo estaba, empezó a meterla y sacarla hasta que después de unos cuantos minutos, empezó a echar chorros también encima de mi.
El tercero se recostó y me pidió que me subiera en él, yo abrí las piernas me acomode sobre el y me la metió toda, empezó a entrar y salir de mi rajita que ya hasta palpitaba de tanto placer, el cuarto de ellos se acomodo detrás de mi y sin darme tiempo a negarme, me la metió por el culo (yo no la había hecho por ahí, a mi esposo cada que me lo pedía se lo negaba, era virgen de ahí) cuando entró su verga, solo grite porque sentí que me partió en dos pero el dolor se transformó en placer ahora estaba con dos vergas dentro de mi, una por delante y otra por mi culo, después de unos minutos sentí mi cuarto orgasmo y al mismo tiempo ellos se vinieron, los dos al mismo tiempo soltando chorros cada uno de semen dentro de mi.
Tomé mis ropas y me fui directo a mi recamara, después de un rato escuché que llegaba mi esposo y estuvieron conviviendo entre ellos, no sé si mi esposo tiene la idea de lo que me hizo vivir con sus amigos, no sé si algún día lo sepa pero no me puede culpar a mi de lo que pasó, pues él a eso me expuso, y lo peor es que me gustó la experiencia.
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Relato erótico : Mirando el partido

Relato erótico : Mirando el partido

Relato erótico : Mirando el partido

Aquella noche todo estaba organizado para que yo viera el partidazo de fútbol en la casa de mi vecino. Luis se dedica al mantenimiento de las líneas eléctricas de alta tensión, y tiene una enorme televisión y es además de mi equipo. Él y su mujer Laura viven en el portal de enfrente, y nos conocemos desde hace muchos años, de coincidir en el barrio, y últimamente con Luis en el monte donde hacemos senderismo.

A Laura le eché el ojo hace muchos años, pero enseguida me dejó claro que estaba casada, sobre todo aquel día en la frutería, en el que le sugerí si cenábamos juntos. Supongo que aquella intentona a ella se le olvidó, pero a mi me calentaba el cuerpo cada vez que la veía.

Embolsé mi botella de vino tinto, y salí hacia casa de Luis, preparado para ver un interesante encuentro, y cenar con mi vecino delante del plasma. No era la primera vez, y mientras lo hacíamos, Laura se dedicaba a leer, o hacer cosas en la casa.

Llamé al timbre y su natural sonrisa me recibió como siempre, alegre y con ese olor que me volvía loco.

– Adelante Fran, ya tengo todo preparado….menos mi marido, que se ha tenido que ir hace 10 minutos, con lo de la tormenta de esta mañana han tenido que venir hasta de Madrid.

– ¡Vaya!! Y por que no me ha avisado por wasap??

– Por eso, porque si te dice, no hubieras venido, y te quedas sin ver el partido, que en tu televisión no puedes.

– Ya mujer….pero….

Estuvimos cenando juntos, en el salón, frente a la pantalla, pero en la 2º parte del partido ella se puso cómoda, y se quedó con una camiseta, unos bóxer…y dándose crema en las piernas, mientras yo veía el partido. Laura era una chica morena, con pelo rizado, menuda pero con unos pechos que imaginaba duros y por lo que se adivinaba, muy proporcionados. La crema desprendía un olor dulce y penetrante.. Aunque lo había estado evitando, ya no había escape, y se tenía que comentar la situación:

– Que bien huele eso Laura! Me da ganas de echarlo al gin-tonic!

– Jajaja…ya ves lo que tenemos que hacer las mujeres. Espero que tu amigo vuelva antes del martes…porque llevamos unas semanas que casi no nos vemos…ni en la cama.

– Que suerte tiene…

– No sé si se da cuenta…le noto bastante frío últimamente –mientras sus manos extendía la crema en la zona interna de los muslos-.

Me estaba excitando de una manera que no controlaba, y comenzaba una erección. En ese momento, recibí por Whatsapp un video porno, enviado por mis amigos, haciendo referencia al resultado del partido, donde mi equipo había perdido.

– Que cabrones!

– ¿Qué ha pasado?

– Nada un video que me han mandado…

– A ver…ponlo

En el video, un hombre con un potente pene sodomizaba a una jovencita que gritaba mientras el empujaba intentando entrar en el pequeño hueco.

Laura se había acercado tanto que casi podía acariciar su pelo rizado…¡Dios mío! ¿Qué voy hacer?? Su pecho se posó en mi brazo. Ella atenta al video, que volvió a reproducir cuando terminó.

– Uffff que morbo! Vaya cara de gustazo que pone!

– ¿Te gusta el sexo anal??

¿Pero estoy loco? ¿Qué pregunta es esa? Ahora es cuando me echa de casa–pensé-

– Me vuelve loca, pero con Luis es imposible, me hace mucho daño cada vez que lo hemos intentado, y la verdad es que lo echo de menos! –contestó con normalidad reposando su espalda sobre el sofá, en un gesto donde sus pechos brincaron, y mi mirada se posó en ellos-.

– Es una de las fantasías de todo hombre…-únicas que se me ocurrían-

– ¿Tienes otro video?

Busqué en archivos otro, lo más artístico posible, y empezó a verse una pareja interracial en plena faena, la chica rubia de rodillas, haciendo una felación a un enorme chico de color. El juego terminó con una verdadera ducha de leche y la chica diciendo más, más, mientras el líquido blanco se deslizaba por toda su cara.

– Vaya corrida! Que pasada, me ha encantado!

Ya no podía más. En esa posición mi miembro no podía colocarse bien, y mi pantalón pellizcó la punta de mi pene. Como un resorte, me levanté del sofá, con un enorme bulto en el pantalón.

– Ayyy! Mi pito! Que me lo he pillado!

– Fran, pobre, pero mira como estás!

– Me duele….me lo voy a mirar –y cuando me dirigía al baño-

– Bájate el pantalón, tienes que dejarlo suelto. Te vas hacer más daño si no…

Me bajé el pantalón y el bulto en mi bóxer era importante. Ella sentada en el sofá se acercó y me lo bajó. Mi pene estaba gordo y rojo.

– Pues sí que lo tienes inflamado.

– Dame un poco de tu crema. –me atreví a decir-.

– No…con eso no. Y su cara esbozó una sonrisa pícara.

De un pequeño cajón del armario cercano saco un bote de lubricante de sabor fresa, hechó un poco en sus manos, y empezó a extenderlo por mi miembro, que ahora, brillante y con el glande fuera, se mostraba orgulloso.

– A ver si te puedo relajar…..

– Ufff Laura….que manos….

– No te vayas a correr, eh?

– No creo que aguante.

– Espera…un poco…

Y se metió mi polla en su boca….Lamiendo….suavemente…. Nunca me habían hecho una mamada así!.

– Ves porque no se podía hacer con la crema?

– Levántate –le dije-

– ¿no quieres terminar en mi boca?

– Luego…ahora quiero follarte!

– Que bruto eres!! Ehh?

La puse de rodillas en el sofá, le bajé su pantaloncito y el tanga….acaricié su rajita que estaba empapada, y le metí bien dentro la polla, empezando a bombear mientras agarraba su culo blanquito, y redondo…casi perfecto.

Ella callada…solo jadeaba…y casi musitando decía un tenue “sí, sí”.

– Así te gusta eh Laura, así te hace falta eh…

– Dame duro, dame duro…-empezó a susurrar con los ojos cerrados-

– Déjame ver esas tetas.

Se quitó su camiseta y yo le quité el sujetador sin dejar de penetrarla….

Sus pechos eran pequeños y duros. Se volvió loca cuando la monté subido casi encima de ella, con su cara contra el sofá.

– Fóllame, como una perra, soy tu perra!!

Al oír eso…no pude aguantar más, y me me corrí como hacía tiempo…hace años que no me salía tanta leche…

Terminamos acostados en el sofá.

– Me has rellenado…como un bollito de leche! –y empezó a reírse-

Tuve una sensación especial, no solo me había follado a una chica con la que había soñado, sino que me gustaba su presencia.

– Eres magnifica….- y le besé-.

Ella se levantó, y muy seria me dijo:

– No te hagas ilusiones, si quieres lo haremos de vez en cuando…pero por favor,…nada más. En cuanto vea que me pones ojos tiernos, se acabó!

Y bajó debajo de mi cintura y empezó a mamar mi polla blanda y pequeña..cansada de la corrida.

– Espera…está enana.

– Me encanta, es como un caramelo…que crece en mi boca.

– Pues no voy a aguantar mucho.

– Mmmmr……De eso nada! Mi culo necesita que lo calmes.

Aquello sonó tan caliente…que de repente me puse tan duro…que el preservativo se colocó solo. Repartí bien el lubricante en su estrecho huequito que al contacto con mis dedos se dilataba mientras Laura gemía y movía su cintura hacía mi mano. Me acerqué por detrás y entré dando un pequeño empujón….que vino seguido de un dulce quejido de mi amante. Le estaba zumbando con ganas y ahora le estaba dando duro, todo mi ariete estaba dentro, no quedaba nada fuera y el placer era inmenso por la pretura de su cuerpo. De repente, ella dijo:

– Me vas a reventar el culo, cabrón! –con voz enfadada-.

Me quedé parado y me retiré asustado.

– ¿Qué haces Fran? Por favor, sigueeeee! Es que me pongo muy bruta, y necesito que me domen.

– Pues te voy a dar bien duro, perrita mía. Te voy a partir en dos.

– Sí, eso esssss ….dame…tu polla es la medida justa …me corroooo! Daaamee ..dameeeeeeeee. -Esas últimas palabra casi llorando de placer-.

Tumbados en el sofá…abrazados…no pude impedir besarla en la boca y acariciar su cara. Al oído le dije: “quiero repetirlo otro día”.

– ¿Quieres que sea tu putita?

– No me gusta la palabra…pero….me gustaría tenerte de vez en cuando.

– A finales de mes estaré sola de jueves a sábado…Mi trasero te estará esperando… si me recupero…porque me lo has dejado bien roto. –Y su carcajada sonó en todo el piso-.
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Se solicita un amante

Se solicita un amante

Sé solicita un amante, pero un amante de verdad.
Uno que no tenga tantas mentiras, que no sea un Don Juan pero que tenga experiencia, que no venga a hablarme de sus aventuras ni a enseñarme de posiciones.

No quiero un hombre casado, no quiero a mí lado un idiota llorando por decidir con quién quedarse, si tiene algo que decidir que sea el sabor del helado que me comprará.

Sé solicita un amante, uno que me compre rosas cada tercer día y que me diga te quiero de lunes a domingo. , que me ayude a desarreglar la cama pero que sepa tenderla.

Quiero que vaya conmigo a misa pero que sé atreva a pecar conmigo todas las noches.

Qué después de hacer el amor se quede conmigo a ver el techo, no quiero que sé levante a oír música o a fumar un cigarrillo, no quiero que empiece a vestirse por que sé le hace tarde.

Lo quiero dispuesto a mis horas pero sin interferir en las suyas.
Sé solicita un amante, que no sea compañero de trabajo y que no sea mí vecino,que le guste el café con leche y el pan de muerto, quiero qué esté a mí lado los días que enferme aún que solo sea de gripe.

Quiero un amante perfecto lleno de errores, que no le intimide mí soledad y que soporte mis berrinches.

No lo quiero de grandes atributos, con que se mueva en la cama es más que suficiente.

¿que ofrezco yo.?:
No soy tan bonita ni de cuerpo tan perfecto, tengo un carácter de los mil diablos, detesto los vicios y amo el café y me gusta soñar, soy sincera y amorosa.
Todavía tengo pudor al desvestirme pero disfruto plenamente del sexo, estoy enamorada de la vida.

Me adaptaré a sus proposiciones, según mis necesidades, pueden dejar solicitud en el buzón de mí casa, prometo contestar...

Escrito por una mujer.
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Sexo

Hazle el amor,
Pídele el culo,
Dile que la deseas,
Que necesitas besar sus senos,
Tocar sus nalgas mientras se menea encima de ti,
Muérdele cada parte de su cuerpo,
Azotala, dale nalgadas, hazla acabar, mamasela hasta que se venga una y otra ves, échale lubricantes, llénala de aceite, moldéala a tu manera,
Hazla tu Actríz porno,
Hazla tu puta,
Tu niña mala,
Tu Sangana,
Conviértela en tu infierno,
Conviértela en tu perra, tu sucia
Cogetela en todos los sitios que quieras
Invítala a tomar después dile que la quieres matar en la cama,
Llévala al cine tócala,
Háblale malo,
Háblale lindo,
Provócala,
Pídele fotos de sus nalgas,
Dile que pose para ti,
Pon su canción favorita mientras la penetras,
Dile que es la mujer más bella,
Vuelve una y otra ves hacerla tuya,
Pídele más y más sexo,
Hazla volar,
Acabale en la boca por todo su cuerpo,
Muerde sus senos,
Muerde su cuello,
Excita esa mujer a diario,
Se perverso pero caballero también,
Amárrala a una silla y has que sienta el deseo de ser violada,
Juega con su clitoris,
Juega con su espalda,
Has que sienta
Destrozada en una cama pero de placer y que no se sienta destrozada del corazón, se hombre y guarda la intimidad de ambos, no por qué te la cojas como deseas y hagas con ella lo que quieras, quiere decir que la puedes denigrar y le contarle a todo el mundo que es tuya o fue tuya, recuerda que a la mujer no se toca ni con el pétalo de una rosa, ni con una mala palabra...

sexo

Te dices perverso, pero a la hora de estar con una mujer, de esas que se mojan mucho, de esas que parece que tienen un mar entre las piernas, sientes asco, no la quieres ni tocar;
y la ves raro si comienza a gritar, hasta la callas porque no te gusta el sonido natural de una hembra caliente o porque te da pena que alguien escuche que está en pleno cielo,
cuando lo que deberías de hacer si de verdad quieres callarla, es meterle tus dos dedos en la boca.

Te dices ser un sucio, un enfermo, pero no te gusta hacerle oral, dices que sabe muy feo,
que es mucho, que el olor de mujer es muy fuerte, muy desagradable y no quieres
tenerla todo el día en tu bigote; ah, pero quieres que ella sí te lo haga, y claro, sin nada de besos después porque ya te la mamó, y así ya no te gusta.

Te desagradan sus vellos crecientes, su sudor, su respiración fuerte, sus gemidos mientras te dice "¡más, más!"; te espantas si ella quiere que se graben, si le gusta el erotismo, si se masturba a escondidas o frente a ti, ¿quién te entiende, cabrón?, ¿y hasta la llamas puta sabiendo que solo es tuya?

Te causa aberración si quiere que vean porno mientras lo hacen, si quiere que la pongas en una posición muy extrovertida o que haya juguetes de por medio. Dices que eres un adicto al sexo pero solo quieres hacerlo una vez a la semana, y según eres un semental pero solo le duras 10 minutos;
Después no te quejes si alguien como yo que no tiene límites a la hora de cogerse a su mujer, llega a su vida, le hace sentir el cielo, el universo, y la hace estremecer. No te quejes si ella se cansa de ti por no saber satisfacer los instintos de una dama.
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lunes, 3 de febrero de 2020

Excelente escrito de Gabriel García Marquez sobre la mujer

Le doy gracias a la vida, gracias a Dios por haberme encontrado con la mujer que a lo largo de mas de tres décadas he compartido mi vida, por eso comparto este texto que es un hermoso poema sobre la mujer.
He tenido muchísimos momentos buenos contra unos cuantos no buenos, con ella he tenido la gran satisfacción de tener tres hermosas hijas y cuatro hermosos nietos y esto vino a poner una alegría a mi vida,vivo para todos ellos y vivo agradecido con Dios del cual a diario bajo bendiciones para todos.
VIVA LA MUJER! Les regalo este Excelente escrito de Gabriel García Marquez sobre la mujer para que compartan en sus redes sociales y lo reenvíen a sus mujeres, a sus amores o a sus amigas.

El 6 de marzo de 1927, nacía Gabriel José de la Concordia García Márquez. Fue un periodista, editor y escritor colombiano oriundo de la Costa Atlántica Colombiana, en el municipio de Aracataca (Magdalena). Conocido familiarmente como Gabo. Obtuvo el Premio Nóbel de Literatura en 1982, según el laudatorio de la Academia Sueca "por sus novelas e historias cortas, en las que lo fantástico y lo real son combinados en un tranquilo mundo de imaginación rica, reflejando la vida y los conflictos de un continente". Su novela más reconocida internacionalmente es Cien Años de Soledad. En 1998 se convirtió en presidente del Consejo Editorial y uno de los propietarios de la Revista Cambio en Colombia, pero en 2006 vendió su participación en dicha revista. En 2002 publicó su autobiografía titulada Vivir para contarla. Gabriel García Márquez es conocido mundialmente por la forma con la que trata sus obras, conocida como "realismo mágico" y que consiste en tratar hechos fantásticos desde el punto de vista de determinadas culturas que los consideran normales.

Excelente escrito de Gabriel García Marquez sobre la mujer

Excelente escrito de Gabriel García Marquez sobre la mujer

Si te atrae una mujer
por la talla de su pecho,
por su cintura o por sus caderas,
te estás equivocando.

Si lo que más valoras en ellas son los rasgos de su cara
el color de sus ojos, la longitud de sus piernas
o como se le ve con minifalda
te sigues equivocando .

Una mujer es su actitud,
su forma de ser, la forma en que te trata y te mira,
su risa y sus silencios.

Una mujer es su inteligencia, su rebeldía
su entrega, su generosidad, su capacidad de hacer varias
cosas simultáneamente, sus manías.

Lo mejor de una mujer no es su envoltorio, es lo que hay dentro:
Su humor, sus ocurrencias, su valentía , su forma de pensar...

Un hombre de verdad,
un hombre inteligente,
se enamora de lo que otros ni se imaginan

Ese hombre puede ver, lo que otros ni imaginan que exista
y eso, amigos tiene un premio..
Y se llama FELICIDAD..
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domingo, 2 de febrero de 2020

La leyenda del lapacho

Cuenta la historia, que Dios estaba preparando el mundo, se reunió una tarde con todos los árboles y pidió que cada árbol eligiera la época en la que cada uno de ellos quisiera florecer y así, embellecer la tierra.
¡Y en un estallido de alegría comenzaron todos a gritar: “otoño, verano, primavera, decían !!!”
Pero Dios observó que ninguno elegía la estación de invierno.
Entonces Dios preguntó:
- ¿Por qué nadie elige la época de invierno?
Cada uno tenía su razón. ¡Muy seco! ¡muy frío! ... muchos incendios!
Entonces Dios pide un favor...
Necesito al menos un árbol, que embelese el invierno, que sea valiente y capaz de enfrentar el frío, la sequía y las quemas y en ese frío poder embellecer el mundo...
Se quedaron todos en silencio.
Fue entonces que un árbol callado y tranquilo al fondo, sacude sus hojas y dijo:
-¡Yo voy!...
Y Dios con una sonrisa preguntó:
- ¿Cuál es tu nombre?
¡Me llamo ""Lapacho, señor!
Los otros árboles, quedan espantados del coraje del Lapacho y su locura de querer florecer en invierno.
Entonces Dios respondió:
- Por atender mi pedido te haré florecer en el invierno no sólo con un color, sino con varios...
Para que también en invierno, el mundo sea colorido.
Como agradecimiento le dijo: tendrás diferentes colores y texturas y tu linaje será enorme.
Y así Dios hizo uno de los más hermosos árboles que da color al invierno. Y así tenemos al Lapacho:
Blanco
Amarillo
Amarillo del pantano
Amarillo de la hoja lisa
Amarillo niebla
Rosa
Púrpura
Morado

¡Qué podamos ser como el Lapacho, y sepamos florecer en los inviernos de la vida!`

La leyenda del lapacho
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Leyenda de la Giganta de Jocoro

Su existencia data de 1908, fecha en la que según la leyenda lugareños encontraron en un cerro, que inicialmente se llamaba San José y hoy cerro El Gigante, huesos humanos que pertenecían a una persona de dos metros de altura.

De dichos huesos nada se sabe ya, pues el relato termina asegurando que fueron llevados a examinar a otro país.

El alcalde de entonces, Santiago Mata, encargó a Neftalí elaborarla y este esculpió la cara en madera y la pintó, luego formó el cuerpo de modo que una persona se pudiera meter bajo esta y hacerla girar para que pareciera que bailaba.
El hallazgo causó revuelo entre los habitantes y dio pie a la creación de un mito popular que terminó convirtiéndose en la leyenda de la “Giganta de Jocoro”, un relato que con los años ha dado paso a la elaboración de una muñeca alta que, acompañada por una corte de enmascarados, sale a bailar por las calles del municipio cada mes de febrero.
Para hacer honor a la elaboración de las muñecas gigantes y honrar una tradición propia del municipio, el próximo 3 de agosto se realizará el Tercer Festival Giganta de Jocoro.
Con los años, las “Gigantas de Jocoro” se han popularizado en El Salvador y ahora se bailan en los desfiles de correos y fiestas patronales de distintos municipios del país.

La Giganta, a quien los jocorenses aprecian como su patrimonio, no ha sido declarada como tal, aunque su casa está en barrio Nuevo, entre la familia Lazo. Muchos otros han hecho réplicas para lucrarse.

Leyenda de la Giganta de Jocoro

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Leyenda del Uritorco

Leyenda del Uritorco

Capilla del Monte es una ciudad y municipio argentino del departamento Punilla, Provincia de Córdoba, a 109 km de la ciudad de Córdoba, su principal atractivo es el enigmatico Cerro Uritorco, conocido por prácticas esotéricas frecuentes y, en décadas pasadas, por los avistajes de OVNIs referidos por locales y turistas. Pero para los antiguos pueblos fue una montaña sagrada (por ejemplo los comechingones), también la zona que habitaban los nativos el Cerro Minas, Los Terrones, Cerro Colchiquin, Ongamira; cultura nativa y parte de los pobladores llamada comunidad Ongamira”, y en torno a estos bellos paisajes existe una leyenda, que atrapa por su historia de amor.

En otros tiempos, vivía en estas tierras un nativo joven y fuerte, víctima del enamoramiento hacia la hermosa hija de un hechicero. La muchacha correspondía este sentimiento, pero el viejo chamán guardaba a su descendiente como la más preciosa posesión, por lo que jamás aprobó dicha relación. Los jóvenes, sin embargo, se dieron a la fuga, huyendo del padre transformado por sus poderes en una presencia demoníaca lanzada en persecución de los enamorados.

Tras un largo escape, ambos fueron alcanzados y recibieron la impiadosa condena del hechicero. él debió tomar la forma de un cerro, mientras que ella fue transformada en un río cuya naciente tiene lugar en la mismísima montaña. Así, el otrora joven Uritorco se ve día tras día obligado a soportar sobre su cuerpo el llanto constante de su amada Calabalumba recordándole para toda la eternidad el precio de su amor prohibido.
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Leyenda de Ansenuza

Leyenda de Ansenuza

Era hermosísima la diosa del agua, que habitaba en su palacio de cristal del Mar de Ansenuza (nombre indígena de la Mar Chiquita). Pero era una deidad cruel y egoísta, pues la única ofrenda que la volvía propicia era el primer amor de los mancebos.

Se cuenta que un día vio llegar a la costa del lago, que era entonces de aguas dulces, a un príncipe indio malherido en la guerra. Tristemente le sonrió a la diosa, lamentando no poder sobrevivir para admirarla.

Ella quedó suspensa como sacudida por los rayos cósmicos, por vez primera el embeleso del amor conmovió su alma. Pero pronto sucumbió a la desesperación al comprender el destino de su amado.

El cristalino espejo del agua se convulsionó. Un trueno como un largo lamento estremeció el cielo y las nubes lloraron con su diosa. El mar se convirtió en un furioso caos durante un día y una noche.

Al amanecer, el joven se encontró en la playa. Sus heridas habían sido cicatrizadas y al abrir sus ojos vio la increíble transformación que se había obrado en la naturaleza. La playa era blanca y las aguas se habían vuelto turbias y saladas.

Atónito el joven, como en niebla rasgada por un tenue rayo de sol recordó a la hermosa mujer que le acariciaba cuando se le iban cerrando los ojos.

Ahora se sentía sano y sus nervios tensos estaban sedientos de algo.

Comenzó a avanzar por el agua, alejándose cada vez más de la costa como si un imperativo lo impulsara. Cuando el agua llegó a su cintura comenzó a nadar. A nadar?... No, no nadaba, flotaba simplemente.

Era como si unos brazos femeninos, con dulzura, penetrándole por la piel bronceada le acariciara el alma. Y siguió nadando, hasta que un tenue rayo rosado del amanecer lo fue transformando en el frágil flamenco, guardián eterno del amor de la diosa del mar.

Desde entonces las aguas de Mar de Ansenuza son curativas.
Amorosamente curativas.

Autor: Marcelo Montes Pacheco
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La leyenda de La Telesita

Teresita del Barco o Telésfora Santillán vivió en la segunda mitad del siglo XIX en la provincia de Santiago del Estero. Una de las versiones acerca de quién era y que hizo esta mujer sostiene que era hija de Don Pedro del Barco y María Rosa Gómez, tenía el cabello negro y los ojos azules y que pasó su infancia en la estancia "La Aurora", al pie de las sierras de Guasayán, criándose rodeada de belleza, sensibilidad y música.

La familia se traslada a una casona que tenía en la ciudad de Santiago del Estero para que Teresita recibiera la educación correspondiente. A medida que pasaba el tiempo se convertía en una hermosa mujer. Su padre, acosado por sus adversarios políticos, decide abandonar la ciudad y volver a la estancia.

En su pago natal, aprendió todo lo que se refiere a la vida de campo: los arrieros le enseñaron acerca de la fauna y la flora de la región y las virtudes de las plantas medicinales. Al llegar la edad de casarse sus padres deciden volver a Santiago a relacionarse con la sociedad. Viajan ellos primero y, al llegar encuentran que el cólera estaba asolando la ciudad, deben cumplir con la cuarentena obligatoria antes de salir de ella pero son víctimas de la peste.

El dolor y la tristeza hacen que Teresita no pueda vivir más en la estancia y se muda a un vallecito cercano a Santiago. Allí aparece el amor en su vida, un estanciero llamado Eumelio Ahumada. Pero llegan los carnavales y en un baile otro joven saca a bailar a Teresita. Después del baile circularon los comentarios, y el otro joven hostigaba constantemente a Eumelio, quien para defender su amor plantea un duelo en tres instancias: duelo de payadas, duelo de malambo y duelo criollo, a cuchillo. Pasadas las dos primeras instancias sin decidirse hacia uno u otro, en el enfrentamiento a cuchillo mueren los dos.

Al enterarse Teresita huyó, hasta que se instala en una choza cerca de La Banda, y comienza a ayudar a los necesitados. Preparaba tisanas y pociones curativas para los enfermos. Su fama de Santa y curandera se fue extendiendo. Un día desapareció. La leyenda dice que murió quemada.

Otra versión de la historia cuenta que era una joven inocente que erraba por los montes. Oraba a Dios, asistía a fiestas, velorios y bailes apareciendo y desapareciendo de improviso. Coincide en que murió carbonizada.

La leyenda de La Telesita

El culto a la Telesita

No hay un lugar fijo para los peregrinajes ya que, como murió quemada, no hay tumba que conserve sus restos. El ritual que debe cumplir un promesante es el siguiente:

* se envía una invitación especial a la mayor cantidad de personas conocidas del promesante, con un ruego de asistencia para el destinatario del favor de la Santa.
* debe preparar con anticipación una masa de harina de trigo con la que debe modelar un angelote y cocinarlo en el horno de su casa hasta que se dore.
* debe colocar una mesa en el centro del patio de su casa, cubrirla con manteles blancos y depositar el muñeco que representa el espíritu de la Telesita.
* este altar debe rodearse de velas y flores.
* se invita a músicos para que toquen con los instrumentos típicos de la región, especialmente chacareras.
* debe contarse con abundante bebida: tradicionalmente la aloja, y últimamente caña y aguardiente hervida con poleo.
* tener una auténtica devoción y honesta intención de cumplir la promesa que se concretará con música, baile y bebidas.

Estas reuniones se llaman Telesiadas y se inician bailando una chacarera. A cada vuelta el bailarín debe beber una copa. Cuando el promesante cae rendido de baile y alcohol, se considera que el ritual está cumplido. Se apagan las velas y una joven, elegida de antemano por el promesante, toma el angelote y lo desmigaja repartiéndolo entre los concurrentes junto con un trago de alcohol. En otras Telesiadas, el muñeco se hace de papel o trapo y se quema al final de la fiesta para rememorar el trágico destino de Telesita.
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