El Poeta Gabriel: Cuentos, relatos y poesía

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miércoles, 30 de junio de 2021

5 consejos rápidos para leer más libros

Admítelo, la mayoría de nosotros pasamos nuestro tiempo desplazándonos por las redes sociales que leyendo libros. La famosa línea de mentiras "Voy a leer todo el día, así que no me molestes, por favor". sigue siendo un mito. Nunca sucede en la vida real. Terminamos yendo a Twitter o haciendo cosas completamente sin importancia.

He estado celoso de otras personas que leen más de cinco libros al mes porque nunca puedo exceder la maldición de los cinco libros al mes que creo que una bruja mala me lanzó cuando todavía estaba en el vientre de mi madre. Entonces, se me ocurrieron algunos consejos y trucos para leer más libros que realmente me funcionan (pero tengo un trasero muy, muy, muy perezoso, por lo que seis libros leídos aún están por tachar) y espero que también te ayuden.

5 consejos rápidos para leer más libros 

5 consejos rápidos para leer más libros

1. Audiolibros

Antes de que digas nada, ¡los audiolibros cuentan como lectura! Guardaremos esta discusión para otra publicación de blog, así que no profundicemos en ella, pero cuenta. ¡Los audiolibros son el mejor consejo para mí! Los audiolibros permitieron leer mientras lavaba los platos, conducía, etc. Para alguien que es perezoso para llevar libros siempre que sale y no está acostumbrado a leer en público, me está salvando la vida entera.

2. Establecer un temporizador

Establecer un temporizador antes de leer un libro aumenta totalmente la duración de mi vida. Puede configurarlo de 10 a 20 minutos o cualquier cosa que funcione para ti y que no parezca demasiado intimidante.

Alternativamente, puedes establecer un objetivo de cuántas páginas deseas leer durante el día. Definitivamente depende de ti, pero te sugiero que lo mantengas lo suficientemente pequeño, como 20 páginas. Parece un poco, pero se suma bastante rápido.

3. Súmate a los desafíos de lectura

Hay toneladas de desafíos de lectura dando vueltas en la comunidad y estoy seguro de que puedes encontrar uno que te funcione. 

También puedes hacer los desafíos de lectura de 24 horas con algunos amigos o totalmente solo. Los desafíos nos permiten canalizar nuestra productividad interior para hacer ciertas cosas, ¡incluida la lectura! Ver tus objetivos como un desafío tiene una tasa de éxito más alta de lo que crees.

4. Haz una breve desintoxicación social

En palabras simples, elimina todas las distracciones: las redes sociales, tu teléfono. Pasamos la mayor parte del tiempo navegando en Twitter, Instagram o Facebook. O desbloqueamos nuestro teléfono solo para escribir en Twitter sobre el libro que estábamos leyendo, pero nos encontramos desplazándonos durante más de media hora.

Imagínate, ¿cuántas páginas habrás leído si solo continuas leyendo en lugar de desplazarte durante media hora en las redes sociales? 

5. No tengas miedo de dejar un libro

¡ESTÁ BIEN ABANDONAR UN LIBRO! No te dejes agobiar por terminar un libro. ¿Por qué molestarte si no es de tu gusto? El tiempo es oro, así que deberíamos dedicar nuestro tiempo a leer devorando grandes novelas. Puede pasar el libro que no te guste a un amigo que realmente lo disfrute.

Eso es todo con los consejos que tengo para que leas más libros. ¡Con suerte, has encontrado algo que te ayudará en el camino! 

¡Dime que piensas!

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martes, 29 de junio de 2021

8 beneficios de la lectura

Los materiales de lectura como libros, diarios, revistas, periódicos, etc. son la fuente más económica de conocimiento y entretenimiento. La lectura es la forma más barata de adquirir conocimientos y así mejorar los estilos de vida. A continuación comparto los 8 beneficios de la lectura

8 beneficios de la lectura

8 beneficios de la lectura

1. Dar satisfacción

La lectura da una gran satisfacción a los lectores. Una famosa frase "acurrucarse con libros" crea una imagen de una relación cálida y cercana con el libro.

Incluso los padres se sienten satisfechos cuando ven que sus hijos están leyendo libros.

2. Mejora de la concentración

Para leer, uno necesita estar concentrado durante más tiempo y requiere ejercicio mental. Para comprender el texto o la historia completa, el lector debe concentrar su mente en un asunto en particular.

De esta manera, la lectura mejora nuestro poder de concentración y enfoque.

3. Impartir conocimientos

La lectura mejora el conocimiento de los lectores.

Al desarrollar las habilidades lectoras, los lectores pueden diversificar su campo de conocimiento, lo que les brinda la oportunidad de participar en procesos fructíferos de discusión y toma de decisiones.

4. Ejercicio del cerebro

La lectura se considera un ejercicio del cerebro.

Cuando nos involucramos en la lectura, nuestras células cerebrales comienzan a trabajar para comprender el significado del texto e intentan relacionar varios aspectos del tema leído.

Así, la lectura estimula el cerebro y lo impulsa a pensar en todos los aspectos posibles para realizar el significado.

5. Reducir el estrés

La lectura es un gran hábito que puede cambiar dramáticamente la vida de las personas. Puede entretenernos, divertirnos y enriquecernos con conocimientos.

Nos ayuda a reducir el estrés, aliviar tensiones y, por lo tanto, aumenta nuestra energía. Nos lleva al reino de los sueños y la diversión, lejos del complejo mundo real.

6. Mejora del pensamiento analítico

La lectura no solo enriquece su conocimiento, sino que también lo agudiza para analizar y evaluar las cosas de una mejor manera.

De esta forma, la lectura mejora nuestro pensamiento analítico.

7. Mejora del vocabulario

La lectura hábil aumenta el vocabulario de los lectores al presentarles palabras y frases nuevas y desconocidas con regularidad.

No solo enriquece nuestro vocabulario, sino que también nos enseña una mejor manera de expresarnos.

8. Mejora de las habilidades de escritura

La lectura ayuda a mejoras graduales en el vocabulario que, a su vez, mejora las habilidades de escritura del lector.

A medida que aumenta la capacidad de pensar, también mejora la expresión escrita.

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sábado, 26 de junio de 2021

10 pasos simples para escribir un libro

Escribir es fácil. Todo lo que tienes que hacer es tachar las palabras incorrectas. -Mark Twain

La parte difícil de escribir un libro es que no se publique. Es la escritura real. En este artículo, ofrezco 10 pasos para escribir un libro junto con 10 pasos adicionales. 

Cómo escribir un libro

La parte más difícil del trabajo de un escritor es sentarse a hacer el trabajo. Los libros no se escriben solos, después de todo. Tienes que invertir todo lo que eres en crear una obra importante.

Durante años, soñé con ser un escritor profesional. Creía que tenía cosas importantes que decir que el mundo necesitaba escuchar. Pero cuando miro hacia atrás y veo lo que realmente se necesita para convertirse en autor, me doy cuenta de lo diferente que fue el proceso de mis expectativas.

Para empezar, no te limitas a sentarte a escribir un libro. No es así como funciona la escritura. Escribes una oración, luego un párrafo, y quizás, si tienes suerte, un capítulo entero. La escritura ocurre a trompicones, en pedazos. Es un proceso.

La forma de hacer el trabajo no es complicada. Da un paso a la vez, luego otro y otro. 

Cómo escribir realmente un libro

En esta publicación, te enseñaré los pasos fundamentales que necesitas para escribir un libro. He trabajado duro para que esto sea fácil de digerir y muy práctico, para que puedas empezar a progresar.

Veamos el panorama general. ¿Qué se necesita para escribir un libro? Ocurre en tres fases:

Principio: Tienes que empezar a escribir. Esto suena obvio, pero puede ser el paso más pasado por alto en el proceso. Escribes un libro decidiendo primero qué vas a escribir y cómo lo vas a escribir.

Mantenerte motivado: una vez que empiece a escribir, te enfrentarás a la duda, la abrumación y un centenar de adversarios más. Planificar con anticipación esos obstáculos garantiza que no se rendirá cuando se presenten.

Finalización: A nadie le importa el libro que casi escribiste. Queremos leer el que realmente terminaste, lo que significa que pase lo que pase, lo que te convierte en un escritor es tu capacidad no para comenzar un proyecto, sino para completar uno.

A continuación se muestran 10 consejos ridículamente simples para escribir un libro que se incluyen en cada una de estas tres fases principales.

10 pasos simples para escribir un libro

10 pasos simples para escribir un libro

Fase 1: Empezando

Todos tenemos que empezar en algún lugar. Al escribir un libro, la primera fase se compone de cuatro partes:

1. Decide de qué trata el libro

La buena escritura siempre se trata de algo. Escribe el argumento de tu libro en una oración, luego extiéndelo a un párrafo y luego a un esquema de una página. Después de eso, escribe una tabla de contenido para guiarte mientras escribes, luego divide cada capítulo en algunas secciones. Piensa en tu libro en términos de principio, medio y final. Cualquier cosa más complicada te hará perderte.

2. Establece un objetivo de recuento diario de palabras

John Grisham comenzó su carrera como escritor como abogado y padre primerizo; en otras palabras, estaba muy ocupado. No obstante, se levantaba una o dos horas temprano todas las mañanas y escribía una página al día. Después de un par de años, tenía una novela. Una página al día tiene solo unas 300 palabras. No es necesario escribir mucho. Solo necesitas escribir con frecuencia. Establecer una meta diaria te dará algo a lo que apuntar. Házlo pequeño y alcanzable para que puedas alcanzar tsu objetivo todos los días y comenzar a generar impulso.

3. Establece una hora para trabajar en tu libro todos los días

La constancia facilita la creatividad. Necesitas una fecha límite diaria para hacer tu trabajo; así es como terminarás de escribir un libro. Siéntete libre de tomarte un día libre, si lo deseas, pero programa eso con anticipación. Nunca dejes pasar una fecha límite; no te liberes tan fácilmente. Establecer una fecha límite diaria y un tiempo de escritura regular garantizará que no tengas que pensar en cuándo vas a escribir. Cuando llega el momento de escribir, es el momento de escribir.

4. Escribe en el mismo lugar cada vez

No importa si es un escritorio o un restaurante o la mesa de la cocina. Simplemente debe ser diferente de donde realizas otras actividades. Haz de tu lugar de escritura un espacio especial, de modo que cuando ingreses, esté listo para trabajar. Debería recordarte tsu compromiso de terminar este libro. Nuevamente, el objetivo aquí es no pensar y simplemente comenzar a escribir.

Fase 2: Hacer el trabajo

Ahora es el momento de ponerse manos a la obra. Aquí, nos centraremos en los siguientes tres consejos para ayudarte a terminar el libro:

5. Establecer un recuento total de palabras

Comenzar con el fin en mente. Una vez que hayas comenzado a escribir, necesitas un recuento total de palabras para tu libro. Piensa en términos de incrementos de trabajo de 10 mil y divide cada capítulo en longitudes aproximadamente iguales. A continuación, se muestran algunos principios rectores generales:

  • 10,000 palabras = un folleto o un informe comercial. Tiempo de lectura = 30-60 minutos.
  • 20.000 palabras = libro electrónico corto o manifiesto. El Manifiesto Comunista es un ejemplo de esto, con unas 18.000 palabras. Tiempo de lectura = 1-2 horas.
  • 40.000–60.000 palabras = libro / novela corta estándar de no ficción. El Gran Gatsby es un ejemplo de esto. Tiempo de lectura = de tres a cuatro horas.
  • 60.000–80.000 palabras = libro extenso de no ficción / novela estándar. La mayoría de los libros de Malcolm Gladwell encajan en este rango. Tiempo de lectura = de cuatro a seis horas.
  • 80.000 palabras-100.000 palabras = libro de no ficción muy extenso / novela larga. La semana laboral de cuatro horas cae en este rango.
  • Más de 100.000 palabras = novela épica / libro académico / biografía. Tiempo de lectura = de seis a ocho horas. La biografía de Steve Jobs encajaría en esta categoría.

6. Establece fechas límite semanales

Necesitas un objetivo semanal. Ház un recuento de palabras para mantener las cosas objetivas. Celebra el progreso que hsa logrado sin dejar de ser honesto acerca de cuánto trabajo queda por hacer. Necesitas tener algo a lo que apuntar y una forma de medirte. Esta es la única forma en que puedo hacer algún trabajo: con una fecha límite.

7. Obtén retroalimentación temprana

Nada duele más que escribir un libro y luego tener que reescribirlo, porque no permitías que nadie lo viera. Tenga algunos asesores de confianza que te ayuden a discernir lo que vale la pena escribir. Estos pueden ser amigos, editores, familiares. Intenta encontrar a alguien que te brinde comentarios honestos desde el principio para asegurarte de que vas en la dirección correcta.

Fase 3: Acabado

¿Cómo sabes cuando terminas? Esto es lo que debes hacer para terminar bien este proceso de escritura de libros:

8. Comprometerse con el envío

No importa qué, termina el libro. Establece una fecha límite o ten una establecida para ti. Entonces libéralo al mundo. Envíalo al editor, publícalo en Amazon, haz lo que sea necesario para mostrarlo a la gente. Simplemente no lo pongas en tu cajón. Lo peor sería que abandonaras una vez que esto esté escrito. Eso no te hará hacer tu mejor trabajo y no te permitirá compartir tus ideas con el mundo.

9. Acepta el fracaso

A medida que se acerque al final de este proyecto, debes saber que será difícil. Simplemente debes estar de acuerdo con fallar y concerte la gracia. Eso es lo que te sostendrá: la determinación de continuar, no tus esquivos estándares de perfección.

10. Escribe otro libro

La mayoría de los autores se sienten avergonzados por su primer libro. Pero sin ese primer libro, nunca aprenderá las lecciones que de otro modo podría perderse. Por lo tanto, haz tu trabajo, falla temprano y vuelve a intentarlo. Esta es la única forma de mejorar. Tienes que practicar, lo que significa que tienes que seguir escribiendo.

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jueves, 17 de junio de 2021

Así se vive y así se muere

Así se vive y así se muere

La señora María Marcela (así la llamaban, con sus dos nombres) era una viejita muy viejita y físicamente muy pequeña, producto también del paso de los años.

Uno podía observarla y temer que un ventarrón la levantara por los aires, sin piedad.

Ella vivía, solita, en un semipiso del Barrio de Recoleta, y manejaba todas sus cuestiones personales con total solvencia:

Pagaba sus impuestos con puntillosidad espartana, organizaba el aseo de su departamento, iba en persona a realizar las compras.

Los viernes iba a la peluquería y charlaba con todas las clientas, que la adoraban.

Para Miguel, su peluquero, era como su abuela. Solo la peinaba, nunca le cortaba. María Marcela adoraba que Miguel  la peinara.

Todos los días, en la carnicería de Augusto, compraba un bife de lomo, que siempre debería pesar 200 gramos y no poseer una gota de grasa.

Todos los días, compraba una baguette en la antigua pero legendaria boulangerie del Alvear, cuando el Alvear no era tan francés. Erik, el maestro panadero, la cocinaba exclusivamente para ella, con el tostado perfecto.

Amaba las medialunas de manteca de La Jirafa Roja, un bolichito sobre Callao y Libertador, ahí en diagonal al Italpark. No resultaba extraño verla varias mañanas muuuuuyyy temprano, desayunando allí. Alfonso era su mozo de siempre y la atendía primorosamente

En todo el detalle de esta rutina diaria que les acabo de relatar, no es necesario decirles también entonces que si bien sus gastos eran exiguos, y sus gustos eran más bien humildes, nunca pero nunca la viejita tuvo que pagar nada: ni peluquero, ni bife de lomo, ni baguette, ni café con leche y medialunas.

Todos le regalaban sus servicios y sus productos, solo por el hecho de que les fuera a comprar a ellos. A lo mejor de tan viejita, a lo mejor de tan simpática.

No es que ella no quisiera pagarles, de hecho tenía siempre un monederito lleno de billetes. Lo sabían bien los pobres diablos que la esperaban siempre a la misa de las 7 de la tarde, en la puerta de la Iglesia del Pilar.

Sin embargo, María Marcela les regalaba algo, con cariño. Todos los días iba a comprar un cuarto de masas finas a la Confitería San Agustín, sobre Las Heras esquina Tagle. Un día ese cuarto se lo regalaba a su peluquero, otro día a su carnicero, y así. Rotaba dulzura, podríamos decir.

Pequeñita, coqueta, impecable, delicada, "charleta", curiosa, extrovertida, siempre informada, era como la abuela mimada de todos....

Para mediados de 1978, los lugares que solía frecuentar, comenzaron a llenarse de personajes que al poco tiempo recibirían el apodo de "nuevos ricos".

Ya un poco la trataban de "la viejita loca", con tonos más despectivos que amorosos.

Cuando contaba de sus viejas historias familiares, ya aparecían algunas que con su vozarrón cortaban su relato y empezaban a contar miserias propias, tales como sus últimos affaires con sus personal trainers, casi divertidas con los cuernos que les colocaban a sus poderosos esposos a veces banqueros, a veces dueños de cuevas financieras, o casi siempre jóvenes directivos de poderosas compañías que habían hecho sus fortunas al amparo de negocios no tan claros.

Erik ya no pudo amasarle más su amada baguette: el Alvear cerró su boulangerie, aquella de cuando el Alvear todavía no se había afrancesado del todo. La panadería de Quintana y Callao (que todavía existe!) solo vendía pan francés  que (claro) en nada se parecía....

Cuando iba a la carnicería, ya las "nuevas clientas" no le respetaban ni su turno, y mucho menos sus canas: "Abuela estoy muy apurada, compro rapidito y que luego la atiendan a Ud., sabe?". Augusto hacia lo que podía ante ese aluvión zoológico, pero munido con plata fresca.

En La Jirafa Roja, Alfonso hacia lo que podía para que los trasnochados jóvenes no le ocuparan a María Marcela, su mesa. No siempre lo lograba.

El 28 de Diciembre de 1980, tal vez cansada de los nuevos tiempos, avisó que iba a pasar solita su alma el fin de año, y que había elegido 1981 para juntarse al fin con su esposo e hijos en los siempre verdes campos del más allá.

Solo atendió los llamados telefónicos de Augusto, Erik, Miguel y Alfonso, sus queridos (a esta altura) amigos. Que estaban sorprendidos por la noticia que había llegado a sus respectivos oídos. 

Ella los tranquilizó.

No muchos más la llamaron.

A principio de Marzo de 1981, decidió rememorar viejos tiempos e ir a tomar (muy consciente ella de sus tiempos) su último té con masas en La Biela, histórica esquina a la que hacía quince años ya no concurría, desde el mismo día que le dijeron que su mozo preferido, el de los últimos 30 años, había fallecido.

Aquella a la que las nuevas cholulas y pseudo señoras "bián" habían despechado (ninguneado, bah) se hubieran quedado con sus labios botoxeados, colgando, de haber presenciado la siguiente escena:

La señora María Marcela se sentó a su mesa, pidió a un mozo (que no conocía) su five o'clock tea con masas finas y, mientras esperaba su tal vez última merienda, casi todos los habitués de La Biela se pusieron de pie (unas 70, a lo mejor 80 personas) y se dirigieron a su mesa a saludarla, a brindarle sus respetos. A despedirse.

Todos ellos, enormes, conocidos, prestigiosos y legendarios personajes del Tout Buenos Aires, hombres y mujeres de poder y antología, se colocaron en fila y pugnaron por recibir un beso cortés o aunque fuera un pequeño abrazo apasionado de aquella mujer, pero eso sí: todos (pero todos todos) moqueando  y con sinceras lágrimas en sus ojos....

Tal vez porque las mujeres y los hombres de bien no llegan nunca tarde a sus citas, el 29 de Julio de 1981 la Señora María Marcela, mientras tomaba una plácida siesta en su mecedora, partió a caminar dulces praderas, a encontrarse y disfrutar el resto de su siguiente vida junto a su esposo y a sus amados hijos, a quienes había sobrevivido por muchos años. A lo mejor, demasiados.

La Baronesa María Marcela Roca Funes, viuda del Barón Antonio Oscar De Marchi Crohare, hija de Clara Dolores Funes e hija predilecta del Presidente Julio Argentino Roca, nos abandonó con toda sencillez, bajo perfil y enorme dignidad, a sus 104 espléndidos años.

Nadie la recuerda, creo que solo yo. Supongo que la seguiré cuidando en Recoleta. Para siempre. Si me da la salud, claro, uno también se pone grande.

PD: Luego de recibir grandes honores y póstumos homenajes en las páginas de Clarín y La Nación, al mes de fallecer la hija de Roca, tanto Augusto como Miguel como Erik y como Alfonso recibieron (el mismo día) un regalo póstumo de "la viejita":

Una camioneta F-100 cero kilómetro roja  para el bueno de Augusto, un coqueto local en el barrio de Belgrano ya montado con máquinas de panadería (sobre Av Cabildo) para el sensible Erik, una suma equis de dinero para agrandar su local de la calle Anasagasti para el amoroso de Miguel  y un pequeño chalecito en Necochea  para el muy atento Alfonso.

Es que a todos ellos, la SEÑORA María Marcela les conocía sus sueños. (Gracias por prestarme el relato Marta Helena Pardal) Me encantó! Revela la humildad de los grandes. Que linda sensación ver cuando una persona no ostenta para SER ALGUIEN 

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