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viernes, 3 de mayo de 2019

La verdadera historia de Gargamel

¿Quien fue Gargamel, realmente era malo? No te pierdas la verdadera historia de Gargamel, el malvado de los Pitufos.

La verdadera historia de Gargamel

La verdadera historia de Gargamel

Gárgamel, en realidad no era el malo de la historia, sino por el contrario es un cura pobre de sotana negra (sacerdote de la orden Dominica que llevo a cabo la inquisición en los siglos XII - XIII en Europa) que vivía en una iglesia con campanario. Su gato Azrael significa Israel, es decir: El pueblo de Dios, este seguía al cura Gárgamel a todas partes para ayudarlo a erradicar el mal.
Se dice que los pitufos principales representan a los pecados capitales (gula: goloso, ira: gruñon, vanidad: vanidoso, pereza: dormilón, lujuria: pitufina, soberbia: Filósofo, etc) escondidos en la simpatía y en la ternura de unos hombrecitos azules. Papá Pitufo está vestido de rojo porque es la cabeza de todos los pecados capitales, es decir, es el Diablo.
Los pitufos eran espíritus malignos del bosque que se reproducían en los días de luna llena con conjuros mágicos (es decir, solo con la luna llena aparecía un pitufo porque por medio de la luna le roban el alma a los niños). La aparente inocencia de los pitufos es solo un disfraz para ocultar al Mal en la Tierra. *Para otros Azrael no es Israel, sino que es el nombre del Ángel de la Muerte.

En los Pitufos lo primero que llama la atención es la existencia de una sola hembra entre una población naturalmente masculina, hecho que ha dado pie a interpretaciones de todo tipo, desde un machismo radical hasta una sociedad homosexual utópica. Sin quedarse en ninguna de ellas, la reproducción de los pitufos sigue siendo un misterio. Se sabe que después de una luna azul, nacían los pitufos, y a bebé pitufo -que fue introducido después- lo trajo la cigüeña. Sabemos también que hay un papá pitufo, pero no una mamá pitufa. Pero ¿por qué se dijo alguna vez que los pitufos tenían rasgos satánicos? Simplemente porque existe una simbología religiosa detrás de la historia. Supuestamente, cada pitufo representa un pecado capital. Así, Goloso es la gula, Fortachón la soberbia, Perezoso la pereza, Egoísta la avaricia y Vanidoso la vanidad. Pitufina es la lujuria y Filósofo, que en algunos momentos intenta suplantar a Papá pitufo y aprender todo lo que sabe él, es la envidia. En este mundo, sin embargo, todas las fuerzas están controladas, especialmente por el papel que juega Papá pitufo. Pero la polémica se ahonda al constatar que este tierno abuelito tiene en su sillón el signo del pentáculo, la estrella de cinco puntas trazada por igual número de líneas. Esa figura, aunque tiene un origen simplemente pagano, ha sido históricamente asociada con el culto del satanismo y la magia negra en general.

Otro aspecto polémico para los que vetaron la tira cómica en su momento, es el nombre del gato de Gárgamel. Aunque hay discusiones etimológicas al respecto, según la tradición hebraica Azrael (Azra-el: ayuda de Dios) designa al ángel de la muerte y del juicio. Ha sido también asimilado al culto del vampirismo y el satanismo por lo que representa, y es uno de los ángeles más respetados. Otro de los aspectos es que el villano se vestía de monje (Gárgamel), y aunque su hábito no corresponde a ninguna congregación en especial, sí luce como una vestimenta religiosa, de algún asceta. Todo esto, sin entrar en un nivel más detenido de análisis, en el que se vislumbran algunos rasgos que vinculan a los pitufos con el culto del vampirismo que, ciertos o no, ayudaron a aumentar las reticencias hacia esos pequeños azules que todo lo "pitufaban" tarareando la misma melodía.
Además del nombre de Azrael, está la creación y TRANSFORMACIÓN DE LA PITUFINA COMO ASPECTO A CONSIDERAR. Es creada por Gárgamel con el propósito de seducir a los pitufos. Ahora bien, existe un relato bíblico que alude a una mujer anterior a Eva en la Tierra. Lilith fue la primera mujer de Adán, creada del barro, al igual que él, pero con la que sin embargo nunca se pudo entender el primer hombre. Se estipula que ella se va del Jardín del Edén, y ahí queda todo, pues la Biblia la menciona sólo dos veces. Sin embargo, quienes siguieron el rastro del mito, aseguran que Lilith se fue a una caverna, donde se apareó con demonios y engendró hijos demonios. Entretanto, Dios creó -ahora de una costilla de Adán- a otra mujer: Eva. Para quienes cultivan el satanismo, LILITH es la madre de todos los demonios, y está fuertemente vinculada a los vampiros. Volvamos a los pitufos. Gárgamel envía una Pitufina seductora que no es "buena" para los requerimientos de la aldea. Papá pitufo logra, con sus encantamientos, convertirla en una buena chica, con lo que la analogía queda completa: la Pitufina es ahora Eva. Pero no es sólo eso: Papá pitufo no tiene el poder de crear una Pitufina de la nada, sino que toma lo que hay y lo transforma en algo más. El "envase" es el mismo, básicamente, y eso es exactamente lo que hace el vampirismo. También están, como datos de la causa, la obsesión de Gárgamel de recuperar a la Pitufina y la peculiar fijación de Azrael con ella, más que con el resto de los pitufos. Y además, un extrañísimo capítulo con múltiples lecturas en el que un pitufo malo muerde a otro y ese otro se vuelve malvado y toma un tono de piel amoratado. Luego está casi toda la aldea "contagiada". Si son o no correctas estas interpretaciones, o si es simplemente ver debajo del agua una inocente historieta, lo decide cada uno, pero los análisis del mundo pitufo abundan, casi tanto como las setas -en las que ellos viven- después de una lluvia. Incluso hay una teoría de que los pitufos eran comunistas, porque en su sociedad no existía la propiedad privada. En todo caso, no se trata de espirituarse ni nada por el estilo. Cuando eras chico, simplemente eran entretenidos y punto. Después de todo, qué hombre no amó a la pitufina y qué niña no quiso ser esa enanita de taco alto y coquetas pestañas.

Hemos rescatado este curioso texto, bueno, en realidad son dos diferentes, pero que tratan del mismo tema, el segundo traducido por nosotros, para completar asi un texto sobre este poco conocido asunto. El creador de los Pitufos, Pierre Cullimore, fue miembro del KU KLUX KLAN y simpatizante con la causa blanca. Es algo, que evidentemente nosotros no podemos confirmar, pero ahí queda el asunto. Los que elaboraron los siguientes textos, dejan mas que claro que solo son unos progres, por la estupidez de muchos de sus comentarios, pero lo que nos interesa es el fondo del asunto. Resulta gracioso y patético a la vez, que reconozcan que esta serie de dibujos con la que se han educado un par de generaciones, tenga valores positivos, casi entendida esta como una lucha entre el bien (los pitufos) y el mal (Gargamel, el oro y la codicia), pero que sin embargo lo peligroso de la misma según ellos, es precisamente ese "mensaje oculto" de la serie favorable de alguna manera a los ideales arios y NS. Es evidente que lo peligroso de verdad, es ver como la mentalidad sionista ha calado en toda la sociedad, llegando al punto de comparar la defensa de nuestra raza y de nuestros valores, como algo negativo.
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lunes, 29 de abril de 2019

La verdadera historia de Pinocho

Érase una vez... La verdadera historia de Pinocho! El escritor italiano Carlo Collodi publicó «Las Aventuras de Pinocchio» en el primer semanario dirigido a niños, llamado «Giornale Per I Bambini», entre 1881 y 1882, el cual contaba con las ilustraciones de Ugo Fleres y Enrico Mazzanti.

La verdadera historia de Pinocho

La verdadera historia de Pinocho

La imagen original de Pinocho es la de un ser de madera, pero nada muy elaborado, un niño de palo que vagaba por las calles, pobre, hambriento, mentiroso, avaro, sin escrúpulos ni emociones, que no acepta las críticas o correcciones de personas que lo quieren aconsejar.
De hecho, en una oportunidad el grillo parlante del cuento, más conocido como el querido Pepito Grillo gracias a Disney, advirtió a Pinocho de que estaba actuando mal y que regresara a casa, pero el muñeco reaccionó violentamente:
«Al oír estas últimas palabras, Pinocho se levantó enfurecido, agarró del banco un martillo y lo arrojó contra el Grillo parlante. (…) Lo alcanzó en toda la cabeza, hasta el punto que el pobre Grillo casi no tuvo tiempo para hacer cri-cri-cri, y después se quedó en el sitio, tieso y aplastado contra la pared. ¡Muerto!»
En vez de sentir remordimiento por el asesinato que cometió, aseguró a Geppetto que el Grillo había tenido la culpa de todo y que él no tenía la intención de matarlo.
Por eso, en el siguiente episodio el karma lo castigó para darle una lección.
Durante una noche de tormenta, Pinocho salió a mendigar, pero los vecinos no le dieron nada y le tiraron una cubeta llena de agua encima.
Entonces el muñeco volvió a su casa mojado y sin comida, se sentó cerca de una hoguera para secarse y se quedó dormido, pero sus piernas comenzaron a arder y se convirtieron en cenizas.
Geppetto golpea la puerta repetidas veces y grita para que Pinocho le abra, pero éste le contesta que no puede caminar.
Su padre creador no le cree, pero logra entrar y ve que sus piernas están totalmente quemadas.
El pobre carpintero reconstruye las extremidades de la mentirosa figura de madera, pero más tarde se dará cuenta de que habría sido mejor no hacerlo, porque Pinocho comienza a vender sus pertenencias y el dinero que obtiene los derrocha en vicios y diversos líos.
El último violento episodio que vivió se produjo cuando escapaba de un par de ladrones que lo persiguieron para robarle, pero él logró entrar en una casa encantada para refugiarse, donde tuvo una extraña conversación con una niña que habría estado muerta, al igual que toda su familia (hay otra versión que es el fantasma del grillo el que se le aparece para decirle que no se fie de quien le diga que existe el monte mágico).
Tras esto, los delincuentes ingresaron a la vivienda y comenzaron a acuchillarlo.
Como vieron que no resultaba herido, pensaron en ahorcarlo y así lo hicieron, hecho relatado en una terrible escena no apropiada para menores:
«Y corrieron tras de mí y corrí y corrí, hasta que al fin me atraparon y me colgaron de un árbol, diciendo: ‘Mañana volveremos por ti y estarás muerto y tu boca estará abierta, y luego tomaremos las piezas de oro que has escondido bajo la lengua'».
Collodi había pensado que ésta fuera la historia final, pero el editor del periódico le solicitó que continuara con su obra y le diera un final más feliz.
Es por eso que pensó en el hada azul, quien salvaría a la marioneta y le indicaría el camino correcto en la vida.
Sin embargo, en otros violentos capítulos ella también muere y luego aparece como un fantasma, al igual que el grillo parlante.
Finalmente, ambos logran que Pinocho siente cabeza y cuide a su anciano padre, no sin antes protagonizar duras escenas en las cuales quisieron freírlo en un sartén, lo convirtieron en burro, le quitaron la piel para hacer con ella un tambor (eso se lo hace un músico).
Para ello le ata piedras al cuello y lo sumerge en el agua, aunque antes de ahogarse los peces se comen la carne del burro y el esqueleto, que es de madera, vuelve a ser Pinocho.
A pesar del claro mensaje moral, es evidente que se trata de una historia muy poco apropiada para niños que, además, se sospecha que pudo estar muy influenciada por el mundo de la alquimia y de la masonería.
No es solo la historia se base en el concepto del «homúnculo», encarnado en el protagonista, es que la obra está llena de simbolismos alquímicos y de secretos ocultistas cuyo significado aún hoy en día se sigue discutiendo.
En 1940, Walt Disney popularizó el cuento a través de una película, donde Pinocho conservó sus peores características de mentiroso y terco, pero ahora en un mundo mucho más infantil y colorido, pero muy alejado del original.
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martes, 9 de abril de 2019

La verdadera historia de Alicia en el país de las maravillas

La verdadera historia de Alicia en el país de las maravillas

La verdadera historia de Alicia en el país de las maravillas es realmente triste.
Recuerdan que los grandes cuentos de hadas son de otra época, la realidad era diferente y los valores extremadamente conservadores.
Así que tener una hija esquizofrénica era considerado un fenómeno, un crimen.

Los padres de Alice decidieron mantenerla en un sanatorio, y ella permanecía en la mayor parte del tiempo drogada. Cuando no estaba medicada, era violada por los empleados. La niña tenía sólo 11 años.
Cada uno de los personajes y objetos de la historia tiene que ver con un deseo o experiencia de Alice.

El agujero por el que entra en el país de las maravillas es, en realidad, una ventana de su habitación, donde quedó atrapada toda su vida, por la cual ella deseaba salir y conocer el mundo a su alrededor.

El conejo blanco, para ella, representaba el tiempo.
Ese tiempo que ella deseaba que pasara pronto, para que un día ella pudiera salir de ese lugar.
El tiempo que ella veía pasar tan rápido, pero tan lento...

El sombrerero loco era otro interno, su mejor amigo.
Alguien que dejaba su vida en el hospital menos amargada, con quien creaba varias teorías sobre cómo sería la vida ahí fuera.
El chico, en realidad, sufría de síndrome bipolar, así que la personalidad del sombrerero en la historia lo mostraba alegre, depresivo, tranquilo, enojado.

La Liebre, compañera del sombrerero, era la niña que compartía la habitación con él. Sufría de depresión profunda, y cada vez que Alice tuvo contacto con ella, la encontró en un estado de terror y paranoia.
El gato de Cheshire: uno de los enfermeros, en quien Alice confió, pero terminó por violentarla.
La sonrisa del gato, el que está tan marcado, era en realidad la sonrisa oscura que su atacante abría, cada vez que abusaba de ella, y la dejaba tirada en una esquina de su alojamiento, derrotada, triste y eclipsada.

La Reina de corazones: la directora del sanatorio.
Una mujer mala y despreciable que ni siquiera sentía una pizca de compasión hacia los enfermos que estaban bajo su cuidado.
Estaba a favor de la terapia de choque y la lobotomía, y en varias ocasiones ordenaba que los funcionarios mataran, sedaran y arrestaran en jaulas a los enfermos que tenían comportamiento que no le gustaban.

La Reina Blanca: su madre, una mujer noble y tierna, que sufrió en la piel el prejuicio de tener una hija enferma, teniendo que abandonar a la niña en un sanatorio, y nunca volver a verla. Los vagos recuerdos que Alice tenía, era de momentos con su madre, y la razón por la que pensaba que el mundo fuera de los muros del hospital era un lugar mejor, era saber que su madre estaba allí, en algún lugar, para cuidar hijos las enfermeras del hospital, sólo siguiendo órdenes todo el día.

La oruga azul: su terapeuta, la que le daba las respuestas, que le explicaba lo que pasaba y con quien ella hablaba.

Tweedledum y Tweedledee: gemelos siameses huérfanos que también estaban en el hospital.
Aunque no tenían ningún problema mental que justificara su internación, la apariencia que tenían era aterradora, así que fueron presos.

El Rey de corazones: el médico psiquiatra del hospital.
Alguien con complejo de inferioridad, incapaz de oponerse a las órdenes de la directora.

Los frascos " coma " y " beba ": las drogas que le daban. Por ser extremadamente fuertes, en varias ocasiones Alice tenía sensaciones diferentes y alucinaciones, así como si se hubiera reducido o aumentado de tamaño.
Todo esto fue creado por la niña como si fuera un mundo paralelo.
Una realidad menos dolorosa de la que vivía.

Ella ya no podía soportar ese lugar y todo lo que le pasaba ahí dentro, así que decidió usar su imaginación infantil para aliviar el dolor y el sufrimiento.
La hermana mayor de Alice es en realidad una enfermera del hospital, a quien la pequeña era muy apegada.
La enfermera tenía un diario y él anotaba todas las historias que Alice creaba en su mente.
Todos los días la enfermera iba a la habitación de la niña y escuchaba sus desabafos y las aventuras que creaba en su mente.

Sin dejar de escribir una palabra.
Desafortunadamente, Alice ejecuta un intento de fuga.
No tiene éxito, y termina detenida por los empleados.
La Directora furiosa ordena que golpeen a la chica y apliquen la terapia de electroshock para que nunca vuelva a repetirse.

Después del castigo, Alice se vuelve agresiva y violenta, al punto de la directora de decidir que la única salida para ella sería la lobotomía.
Alice vivió mucho tiempo en un estado de coma, ella nunca vivió, sonrió, tampoco habló. Debido a eso, tuvo su cuerpo devastadoramente abusado tanto, que resultó tener hemorragia interna debido a la violencia empleada en un acto de violación, y murió.

La enfermera que escribía sus historias en un diario terminó por alejarse del sanatorio, y alice fue inmortalizada como la niña soñadora que vivió aventuras increíbles en el país de las maravillas...
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lunes, 8 de abril de 2019

La verdad del cuento de La Cenicienta

La historia de La Cenicienta adquiere popularidad global luego de que Charles
Perrault trascribiese su leyenda oral en 1697.
La publicó bajo el título Cenicienta, o el pequeño zapato de cristal (Cendrillon ou La petite pantoue de verre).
Pero éste es apenas un relanzamiento, si se quiere, de una historia ampliamente conocida desde la antigüedad.
En las islas británica se la conoce como Cinderella, Aschenputtel en Alemania,
Assepoester en Holanda, Cenerentola en Italia,Stachtopouta en Grecia, Hamupipőke en Hungría, Askungen en Suecia, Soluschka en Rusia;…
Tras el redescubrimiento de Perrault llegaron los Hermanos Grimm.
En 1812 relanzaron la historia de Cenicienta, logrando un impacto aún mayor que el de
su predecesor.
La versión de Cenicienta que todos conocemos desde la infancia es, en realidad, una adaptación moderna que poco tiene que ver con la tradición original, que carece por completo de hadas madrinas y carros que se convierten en calabaza a la medianoche; y ofrece, en cambio, asombrosos ejemplos de automutilación y cultos ancestrales.
Veamos un resumen de La Cenicienta, basado sobre todos los detalles de la historia que se repiten en diversos países y culturas, acaso el único modo “seguro” de rozar la esencia del relato.
Cenicienta es la única hija de un hombre rico, que enviuda trágicamente.
Eventualmente, su padre vuelve a contraer matrimonio.
Su nueva esposa tiene dos hijas, ambas muy hermosas, pero ásperas y envidiosas.
Cenicienta es despojada de sus vestidos por su madrastra y hermanastras, y recluida a la tarea de limpiar el hogar.
En resumen, se la esclaviza.
Su aspecto cambia radicalmente; y el contacto permanente con la suciedad le gana el
epíteto burlesco de Aschenbrödel, “Burbuja de ceniza”, para nosotros, Cenicienta.
Cierto día, el Padre se dirige a la feria del pueblo.
Todos en la casa le piden regalos.
Las tres malvadas mujeres le piden joyas y vestidos, pero Cenicienta solicita una rama de roble, que luego plantaría en la tumba de su madre, regándola diariamente con sus lágrimas.
En tres años esa rama se convirtió en un árbol inmenso, en una de cuyas ramas aparece una extraña paloma, quien le asegura ser capaz de cumplir cualquier deseo que pidiese.
En otra parte, el rey organiza tres bailes para que su hijo, el príncipe, para que conociese
a alguna joven digna de ser su esposa.
Las hermanastras obligan a Cenicienta a ayudarles con sus vestidos, aunque la madrastra le impide asistir.
Sola, Cenicienta se dirige a la tumba de su madre, y le solicita a la paloma un vestido y zapatos.
El ave concede su deseo y Cenicienta se encamina al baile.
Su aspecto estaba tan cambiado que nadie la reconoció, ni siquiera las tres arpías.
El príncipe, atónito, sólo tiene ojos para ella, y baila con Cenicienta durante toda la
noche.
Para no ser descubierta, Cenicienta se retira antes del baile, temiendo que su madrastra y hermanastras lleguen a casa y no la encuentren.
La segunda noche se repite la escena.
El príncipe azul y Cenicienta bailan y se enamoran, y ella huye del salón antes de las celosas hermanastras se retiren.
La tercera noche, obsesionado, el príncipe unta las escaleras del palacio con barro.
En su huida, Cenicienta pierde uno de sus zapatos.
El príncipe decide encontrar a la poseedora del zapato.
Para ello, visita todas las casas de la comarca buscando el pie que calce en el diminuto zapato. Al llegar a la casa de Cenicienta, el padre manda a llamar a las hermanastras, pero no a su
“verdadera hija”.
La mayor, bajo los consejos de su madre, se corta dos dedos del pie para que le entre el zapato.
Dos palomas advierten al príncipe de la estratagema, y la joven celosa es rechazada.
Luego llega la menor de las hermanastras, quien se había rebanado el talón para calzarse el zapato perdido, pero de nuevo el príncipe se entera de la trampa.
Cansado, le pide al padre que mande a llamar a todas las mujeres de la casa, criadas incluidas.
Cenicienta aparece en la habitación, el zapato calza perfectamente en su pie delicado, y el príncipe la arranca de su destino infame.
Las hermanastras, por su parte, son atacadas por una bandada de palomas, quienes les arrancan los ojos dejándolas perfectamente ciegas.
La estructura de Cenicienta proviene de la noche de los tiempos, y encuentra
eco en varias decenas de historias de la antigüedad.
Los egipcios, por ejemplo, narraban el Rhodopis, que luego pasaría al Imperio Romano, un cuento prácticamente idéntico a la Cenicienta de Perrault.
En Persia se conocía la increíble historia de Nezami y sus Siete Bellezas, asombrosamente similar a Cenicienta.
Algunos eruditos aseguran que, de hecho, el cuento de Cenicienta está basado en la historia de Yeh Shen, cuento chino muy popular en la Edad Media, cuya influencia queda reflejada en los pies diminutos de la protagonista, un detalle pédico que obsesiona a los orientales incluso en nuestros días.
Para que un cuento sobreviva debe tocar algo íntimo, algo mítico, en sus oyentes.
Cenicienta es un caso paradigmático de la banalización del mito, de la reducción de la esencia mítica hacia cierta variante del romanticismo, casi siempre, pueril.
El espíritu del cuento, su alma, si se quiere, no se encuentra en la relación de Cenicienta con el príncipe, ni en la pérdida y hallazgo de su zapato de cristal; mucho menos en el hada madrina o en carros que se convierten en calabaza a la medianoche.
La verdadera historia de Cenicienta oculta algo que el cine ha considerado oportuno omitir, acaso por verse incapaz de reflejar al mito en toda su grandeza.
La Cenicienta es, en definitiva, un eco de Afrodita, la diosa del amor, el medio es el zapato de cristal.
Su tamaño poco tiene que ver con el pequeño pie de Cenicienta.
No es sobre ella donde debe calzar, sino en el alma de quien se atreva a amarla.
Buscar el amor es muy simple.
Lo verdaderamente difícil es no aceptar lo aparente, así como el príncipe deshecha a las hermanastras, cuyos pies, mutilados, es cierto, calzan en el zapato de cristal, es decir, se adaptan a él.
Por el contrario, el verdadero amor está oculto, es, en definitiva, un secreto.
Los zapatos son una excusa, calcen o no.
Lo único que importa es la búsqueda, y la seguridad de que la verdadera belleza suele adoptar formas modestas, humildes, cenicientas, si se quiere, que velan su esencia celestial hasta la llegada de quien se atreva a contemplarla.


La verdad del cuento de La Cenicienta

Creditos: A. MIRALLES
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