Blog de poesía, cuentos, relatos, humor rojo, terror, amor, romance y más de la literatura anónima encontrada en Internet.

Mostrando entradas con la etiqueta Virgen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Virgen. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de febrero de 2020

Relato sexual : Mio tío me quito la virginidad

Relato erótico: Mio tío me quito la virginidad. Sacado de Internet.

Relato sexual : Mio tío me quito la virginidad

Relato sexual : Mio tío me quito la virginidad

Estaba en mi casa, mas precisamente en mi habitación, cuando tocaron timbre. Fui a ver quien era. Abrí la puerta, esperando del otro lado se encontraba mi tío.

Salte a abrazarlo, le di un beso en la mejilla.

– No sabía que venias a casa. Le dije.

– Yo tampoco, me llamó tu mama, hace dos horas. Respondió

Yo estaba feliz de verlo, siempre me llevé muy bien con el. Podía hablar de todo, era como un mejor amigo.

Fui a la cocina para avisarle a mi madre, que Ezequiel había llegado.

– No te quería interrumpir, que estabas estudiando, pero tu abuela, está en el hospital, que tuvo una caída, pero ya esta bien. Le pedí a tu tío que venga a cuidarte. Me contó mi madre.

Fui egoísta, me preocupó lo de mi abuela, pero saber que ya estaba bien y que iba a pasar un rato con mi tío, me puso de muy buen humor.

Mi madre ya estaba lista, asi que solo se despidió y se fue al Hospital con mi hermana.

Con mi tío nos quedamos en el living, llevamos gaseosa y galletas y nos pusimos a ver una película de acción con actores desconocidos o por lo menos no los conocía.

Estábamos en un sillón de tres cuerpos de color rojo frente a la televisión. Ezequiel se sentó en la punta derecha y yo me recosté apoyando mi cabeza sobre el muslo izquierdo de mi tío, mirando hacia la televisión.

Hablamos un buen rato de todo, nos pusimos al día. La película terminó, vimos otra a continuación que ya ni recuerdo cual era.

En un momento me dice:

– No me dejas recostarme un rato?

– Si, perdona, me puse cómoda y ni te pregunté. Contesté.

Ezequiel se acomodó en el sillón de costado, sobre su hombro derecho mirando la televisión.

Me senté en la punta izquierda, al lado de sus pies.

– Acostate conmigo, ponete cómoda.

Lo hice, me puse en su misma posición, dándole la espalda.

Apoyó su mano izquierda sobre mi cadera, y seguimos viendo la película.

A los pocos minutos, sentí un movimiento por detrás, escuché como desabrochó el cinturón, y bajo el cierre de su pantalón.

Acto seguido se acomodó y apoyó algo bien duro contra mi cola.

Era virgen, no sabía mucho de sexo, pero lo poco que sabía, me permitió suponer que su miembro erecto estaba apoyándome.

Su mano izquierda empezó a acariciar mi cadera, y comenzó a bajar por mi pierna.

Apenas respiraba, me quedé completamente inmóvil.

Sus caricias siguieron unos minutos.

Empezó a moverse para levantarse e hice lo mismo.

No quise mirar hacia atrás. Me quede viendo la película, aunque sin verla realmente.

– Date vuelta linda.

Giré mi cuerpo lentamente y ahí estaba, mi tío sentado, con su miembro en la mano, acariciándolo lentamente.

– Acercate, así lo ves bien. Esto es lo que tienen los chicos, tocalo.

No me moví solo me lo quedé mirando.

– Veni no tengas miedo, ya estas en edad de saber de que se trata.

Di un par de pasos. Y tomó mi mano derecha y me la puso sobre su pene. Con su mano sobre la mia, me hizo que lo masturbe.

– Seguí solita.

Y saco su mano y seguí haciendo el movimiento ascendente y descendente sobre su miembro.

– Que manito suavecita tenes, me encanta. No pares.

Obedecí y seguí acariciando el pene de mi tío.

Me parecía un sueño, jamás me imaginé estar en una situación así. Era una mezcla de vergüenza, sentía mi cara roja, con calor, curiosidad, de ver por primera vez un miembro masculino y me encantaba, no se si por el afecto que sentía hacia mi tío, de compartir algo tan íntimo con el, o solo me excitó agarrar una pija por primera vez.

Escuchar a mi tío gemir de placer me hacía sentir bien, me encantaba lo que producía en el.

– Parate linda.

Lo hice y se me quedó mirando, sobre todo mi cuerpo.

Puse sus manos en mi cintura y con suavidad bajo mi short.

Su mano derecha tocó mi tanguita, se río y dijo:

– Mmmmmmm, estas mojadita preciosa, me encanta.

Me estremeció el cuerpo sentir sus dedos tocando mi parte íntima. Pero su comentario me hizo morir de vergüenza.

Me acarició mi vagina con la tanga puesta. Lo hizo por varios minutos. Fue muy placentero, cerré mis ojos y me deje ir, disfruté cada segundo, deseando que no acabe nunca.

Retiró su mano, abrí mis ojos, y comenzó a bajarme la tanguita.

– Subite al sillón linda.

Me iba a sentar a su lado, pero me dijo:

– No, parada sobre el sillón.

Me tomó la mano y me ayudó a subirme.

Quedé parada sobre el sofá, un pie de cada lado de sus muslos y mi conchita contra su cara.

Su nariz rozó mis labios vaginales, aspiraba tratando de olerme mi vagina.

Sus manos tomaron mis nalgas, con fuerza, cada mano con una nalga, me las separó y hundió mi conchita contra su boca.

Primero fueron besos, contra mis labios vaginales. Luego su lengua comenzó a jugar, la pasaba por mis labios, sentía como me la llenaba de saliva. Cerré mis ojos, sujeté su cabeza y solo disfruté.

Ahora su lengua estaba dentro de mi orificio, sentía como lamia mis paredes interiores. Era tan rica la sensación.

– Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm, gemía.

Mi tío no paraba de usar su lengua, y mis piernas cedían del placer, si no fuese que me sujetaba de mis nalgas fuertemente, hubiese caído.

No sentía pudor, estaba liberada, solo placer, amaba tanto a mi tío por esa experiencia única.

Su lengua cambió de posición y pasó a mi clítoris, al principio la punta de su lengua, la frotó sin parar, pensé que no se podía sentir mas placer, pero su lengua en ese sector hizo estragos.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, mmmmmmmmmmmmmmmmmm.

No podía parar de gemir, lo hacía gritando.

Mi tío intercambiaba la punta de su lengua, con sus labios succionando mi clítoris.

La punta de su dedo, de la mano derecha, se metió en la entrada de mi ano, solo un centímetro, no me hizo doler pero me resultó raro, supuse que fue un accidente, no sabía en ese entonces, que a los hombres o la mayoría les encanta jugar con las colas de las mujeres.

Con la punta de su dedo en mi ano, y su lengua dándome placer en mi clítoris. Sentí una sensación que jamás experimenté. Fue una mezcla de mareos, visión borrosa, falta de aire, mi cuerpo no me respondía como debería. Finalmente largué un gritó de desahogo y me corrí en su boca. Bebió todos mis fluidos vaginales, siguió chupando sin parar mi vagina.

Con mis rodillas dobladas, y mi espalda arqueada hacia atrás, solo me sostenían sus manos, que sujetaban mis nalgas. Esperé que termine de lamer mi conchita, solo miraba el techo fijamente, me encontraba relajada, mi cuerpo no tenía fuerza para sostenerse.

Su boca se alejó de mi vagina. Tomó mi cuerpo, y con sus brazos me cargó, hasta mi habitación que estaba a solo cinco metros.

Me recostó sobre mi cama de una plaza. Se desvistió completamente. Observé su miembro venoso, mucho mas oscuro que el color de su piel, me encantaba verlo.

Se subió a la cama, se arrodilló entre mis piernas, con sus manos me tomo por la cadera, y me acomodó contra su pelvis, sentía la cabeza de su pene contra mis labios vaginales, tratando de entrar. Finalmente encontró la entrada a mi orificio y su cabeza se hundió con fuerza, sin cuidado, con varios movimientos bruscos, habrán sido 8 o 10 intentos de penetrarme, hasta que mi vagina cedió y gran parte de su miembro estaba dentro.

Grité muy fuerte, fue doloroso sentir su pene entrando en mi conchita virgen. Mi tío no se detuvo.

Se acomodó mejor. Sin soltar mis caderas que estaban en el aire. Mis hombros y cabeza contra el colchón. Y empezó a embestirme con fuerza y velocidad. Sus manos hundían mi cuerpo contra el suyo y su pene entraba y salía de mi vagina una y otra vez, sentía el ruido de mi cuerpo chocar contra el suyo, era un golpe en seco, violento.

No lo disfrutaba al principio, pero con los minutos pasando, ya no era tan doloroso y me permití disfrutarlo. Me encantaba ver a mi tío tan concentrado en mí, estaba muy traspirado, el sudor de su cara, caía sobre mi vagina y vientre.

Al cabo de unos cuantos minutos, mi tío largó unos gemidos aún mas fuertes y se vino dentro de mi conchita. Me encantó esa sensación de sentirme llena de leche y como salía hacia afuera.

Mi tío se recostó de costado, estábamos incómodos por el tamaño de la cama.

Me pidió que me corra, se acostó boca arriba, me dijo que me saque el top, y me acueste sobre el.

Apoyé mi cuerpo sobre el suyo, mi mejilla izquierda sobre su pecho. Sentía su respiración agitada y su corazón latiendo rápidamente. Su manos comenzaron a acariciar mi espalda y cola, y nos quedamos descansado. Cerré mis ojos y disfruté el momento.

Me despertó el sonido del teléfono. Mi tío atendió, era mi madre.

Me levanté de la cama, mis piernas estaban débiles.

Esperé que terminen de hablar.

– Vamos a buscar a tu hermana al Hospital que tu madre se va a quedar esta noche.

Asentí con mi cabeza. Fui a mi placar a buscar ropa para vestirme.

– Estas bien? los pasaste bien? Preguntó mi tío.

– Mucho, no sabía mucho que hacer pero me encantó.

– Estuviste de 10 preciosa, fuiste la mejor con la que estuve. Me dijo.

En parte me gustó lo que me dijo aunque me dio celos saber que estuvo con otras.

Terminamos de cambiarnos. Y fuimos al auto.

Seguimos hablando, me preguntó si me había dolido.

– Para nada, fue todo hermoso.

Solo mentí un poquito, fue increíble todo, solo la parte de la penetración que fue bastante doloroso al principio. Me dije a mi misma.

– No pensaba penetrarte pero me dejaste loco. Y ni lo pensé. Espero que no estes enojada. Dijo.

– Me encantó. Le respondí.

Me sonrió y con su mano derecha acarició mi muslo izquierdo.

Seguimos hablando de otras cosas hasta que llegamos al Hospital.

Antes de bajar del auto, un poco nervioso, me pregunta varias preguntas sobre mi periodo.

Se las respondí un poco avergonzada.

Mis respuestas lo dejaron aliviado.

Ya en la habitación, saludé a mi abuela, mi madre y hermana.

Nos quedamos un momento, que ya había terminado el horario de visitas y volvimos a mi casa, esta vez con mi hermana.

Llegamos a casa. Mi hermana se fue a bañar. Mi tío se puso a cocinar. Y yo fui a mi habitación.

Cerré la puerta y me senté en la cama. Noté una mancha en la sabana. Era el semen de mi tío que salió de mi vagina. Desabroché el botón del short y metí mi mano derecha por debajo del short y tanga y mi mano izquierda sobre la mancha y cerré mis ojos
Read More

viernes, 10 de mayo de 2019

Relato Erótico : Sexo a los 15 años

Un reláto erótico prohibido de una adolescente de 15 años teniendo relaciones con su novio, ahora que esta chica es mayor de edad, se atreve a mandarnos este relato que cuenta que sucedió en ese entonces, sexo a los 15 años.

Sexo a los 15 años

Relato erótico : Sexo a los 15 años

Esta es la historia mía y de Armando de cuando yo tenía 15 años y él 17.
No había nadie en su casa y nosotros como siempre calientes con ganas de coger, era una combinacion bien tentadora y peligrosa.
Me dijo: -No hay nadie, pasa -Con la voz baja y apresurada. Entre a la sala y el detrás de mi. Nos acercamos uno al otro bien acelerados, besandonos y metiéndonos las mano por todos lados. Las mías entraron en su pantalón y acaricie su duro pene, libremente. Las suyas se sumergieron en mi entrepierna palpando mi humedad
El subió mi falda y yo le abrí el pantalón su pene salio hacia adelante y arriba.
Lo masturbe un momento. Me sentó aceleradamente en el sillón. mis nalgas en la orilla de los cojines cargaron mi cuerpo, ya que mis piernas estaban abiertas y arriba, dejando ver toda mi área genital, metió su cara cara, saco su lengua, lamió y lamió.
Mis gemidos entrecortados y ruidosos lo calentaron, se levanto, se acomodo y me penetro, los dos dijimos suavemente: Haaaaaaa!!!
Chocabamos nuestras pelvis y las retirábamos una y otra vez, fuerte, y mas fuerte. ... Hasta que el sillón... ¡se rompió!, ¡Si!... se le rompió una pata. Y ahí vamos al suelo con todo y sillón.
Ya estábamos en el tobogán de la excitación total, y no había manera de detenernos. Nos levantamos, me lleve contra el librero, levante el trasero y me penetro de nuevo, mis manos se sostenian del librero y mi cara, en cada empujón se acercaba a un libro de Jean Paul Sartre y a otro de Frank Kafka.
Me dio vuelta, me levante las piernas, me recargue en el dichosos librero y continuo penetrandome con fuerza. Mis senos bailaban de aquí para allá, retenidos por ese WonderBra blanco de media copa, que me encantaba. Un rosado pezón se escapo, al intentar alcanzarlo con sus dientes, su pene salio de la húmeda vagina.
Baje las piernas, camine hacia la puerta, -que tenia una cortina gruesa y blanca cubriendo sus cristales transparentes-, recargue las manos en ella, y volví a mostrar mi culo para el.
¿Sabes? esa parte media del cuerpo masculino, me quita la respiración, las nalgas, el ano, el pubis, los testículos y claro, la verga parada. Además, ¿sabes que? el área que separa el ano de las bolas. Se llama Perineo, -me parece- ¿Te han lamido ahí? ¿Te ha gustado?
Sus labios y su lengua disfrutaron el regalo, Cuando termino de lamer toda esa zona se levanto y continuó con la penetración y las embestidas golpeando mis nalgas contra su pubis.
Estábamos super calientes, yo retorcía mi cuerpo como una serpiente, sacaba y metía mi trasero, pegaba mis senos a la puerta y al mover mis manos, moví la cortina... y... ¡de pronto!... ¡¡¡la cara de su hermano Antonio estaba ahí del otro lado!!!! Ahhhhh!!!!
Como si nos hubieran echado un cubetazo de agua fría, de inmediato y a la velocidad de la luz, metí mis senos al sostén, abotone mi blusa y baje mi falda. El metió su pene al pantalón con dificultad, -ya que estaba super duro-. y lo coloco en donde debería estar.
El hermano entro. Todos nerviosos y agitados respondimos a su pregunta: ¿Que estaban haciendo? - Risas nerviositas de los dos - Estábamos... jugando, ¡si! - Si, jugando. El hermano se quedo buscando algún libro. Yo llena de temor de que Sartre o Kafka, "soltaran la sopa" dije: -¡Ya me voy!.
Armando me acompaño a la puerta y yo resistiendome a retirarme con la frustración de no haber logrado ese ultimo orgasmo lo obligue a meter su mano debajo de mi falda y masturbarme, su habilidad en estas circunstancias era deliciosa.
Después de un rato de jadeos queditos a su oído.. Saco la mano, con los dedos llenos de mi flujo vaginal, los limpio en su camisa, nos besamos y me fui a mi casa con las piernas temblorosas.
Eramos unos intrépidos calientes. De repente me acuerdo muy gratamente de esas experiencias y me humedezco de inmediato
Me gustaba mucho su cuerpo. Para haber sido mi primer amante me fue muy bien. Pero.... Lo más importante es que, era tan caliente como yo.
El adoraba mis orgasmos múltiples.

Fuente: Facebook
Read More

© 2011 El Poeta Gabriel: Cuentos, relatos y poesía, AllRightsReserved.

Designed by El Poeta Gabriel