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jueves, 25 de noviembre de 2021

A una bruja culta descendiente de Isis o de Helena

Fluidamente cual lo hace el paciente recostado en el sillón de un psiquiatra fuí contando buena parte de mi vida a una amiga inteligente, culta, rebelde y algo bruja que me contaba algo de la suya mientras yo recorría al menos 64 años de mi vida desde que gateaba y que ya con precocidad a mi madre adoraba y defendía, como lo hice siempre igual al cuidar a mis hermanitas desde nenitas, así sin proponérmelo fui develando secretos largamente escondidos, nunca aireados en esta narrativa y que jamás fueron antes integralizados; fue una confesión nacida de mi autenticidad de ranchero, vago, muco, tacaneco, culto por leído, madreado por la vida que igual me ha dado o le he quitado muchas alegrías, furtivos amores, tentaciones alunadas de mar y un sin fin de emociones que dichas hoy así parecieran fantasías inventadas, a veces reproches a la larga noche de mi vida, a las soledades, a las camas vacías, a las sábanas crujientes, a los aljibes ardientes y a los amores de mango con miel untada en la lengua; otros fueron relatos de humor ácido como los arañazos de un gato, de humor negro o mágico, de embrujos, sortilegios, de amores recios con altos grados de lujuria, locura, erotismo vivo y aveces ellos mismos fueron escapes de realidades duras, muy sufridas de mi vida llenas de violencia, de golpes de cabeza en las paredes, de cuchillos filosos amenazantes y de desprecios de locura, ignorancia o muchos de arrogancia indebida; se me fue pasando el tiempo, ni cuenta me dí siquiera cuando cambié de destinaria de mis notas, que al no ser ella me dice que no entendía porqué le contaba esas partes obscuras de mi vida que nunca antes dije y menos percibí el olor a quemado de dos cafeteras que se consumieron en mi cocina casi a punto de secarse y acabo de poner la tercera, mientras del restante de mi termo bebo café con cazuelejas de San Ramón y ya repuesto de lo develado de las motivaciones amarradas o sedimentadas de mis actos, de explicar las razones de mi rechazo al acoso de jovencitas ofrecedoras a un sacerdote antiguo de las artes amatorias que jamás a nadie le ha pagado ni cobrado por quererlas, que todo lo ha conquistado; el decirle a mi bruja amiga bajo la seda de su belleza del porqué defendí a decenas de sexo servidoras de la Zona Rosa y de la Merced en el DF con todo el apoyo del “criminal” y “bandido”(que yo conocí en otros modos) pero entre los lodazales surrealistas bautizaron como “El Negro Durazo” y a mi me ayudó a parar las injusticias contra estas mujeres obligadas a llevar comida y dinero a sus familias que por ello no tenían obligación de “darlas”, mamar o pagar; saqué del closet el caso de las mujeres acosadas que defendí como líder estatal de la Fundación Colosio de catedráticos acosadores desgraciados de dos universidades y de cómo de tres cuando ganamos, a celebrar se juntaron más de 50 a llorar y abrazarme por haberlo logrado; salieron en esta consulta espiritual muchas cosas que tenía guardadas en mi mano izquierda y que mi derecha las desconocía y me siento algo extraño, reposado, embrujado quizá por esta amiga que a lo

mejor me ajusto las tuercas de mi loca vida pues me hizo comentarle capítulos enteros de mi vida que yo mismo nunca los había repasado y es que cuántas veces yo he amado me he entregado sin reservas ni pliegos petitorios, he amado intensamente y si me corren o yo por algo me largo, nunca dejo de amar a las mujeres que me han amado, no sé odiarlas aunque hubiera instantes en que sentí ganas de matarlas, no puedo odiarlas y mucho menos olvidarlas porque tengo el alma llena de hermosos recuerdos, bellísimos momentos guardados en los cielos y cofres de mi alma; no sé odiar, nuestros malos momentos los he borrado, he reseteado mi memoria y solo conservo lo trascendente, lo sublime, lo hermoso, lo mágicamente bello, lo más delicioso del amor lleno de erotismo y de lujuria que me ha sido dado porque vago como soy desde mis cuatro añitos (cuando ya era un contumaz enamorado de parvulito) y a los once años cumplidos cuando pude saber del sexo lo exquisito luego de comerme una rica tajada del pastel de una vecina quinceañera que me inició en los laberintos del querer a una mujer hasta sentirla arder, pues vaya que muchos encantos deliciosos de mujeres primorosas (con esa delicadeza del tejedor de filigranas y el poeta en vivo), sus amores me han dado y no tengo por qué odiarlas, las sigo amando porque me dieron un sin fin de hermosos recuerdos, de madrugadas y amaneceres de lujuria desatada XXX, o igual me concedieron preciosos hijos que con nadie más que conmigo tuvieron, eso y mucho más de lo que hicieron, dejaron o perdieron por amarme, nunca lo he olvidado y las llevo muy buriladas a los tesoros de mi alma y aunque pase el tiempo yo jamás las he olvidado y las recuerdo con una sonrisa, oyendo un blues lo mismo que una pírecua, una área operística o una chacarera, con mucho amor, respeto y emoción de gozo, por lo mejor que de ellas obtuve y se que a nadie más le han dado, nunca ese amor que a mi me dieron y que nunca fue solo tentación o pecado porque tienen hijos brillantes y adorados; gracias pues por el sofá, la consulta y este curativo embrujo, bruja, rebelde, brava y muy culta amiga, copia quizá de Isis o de Helena porque además de culta y bruja, respetuosa y sacrílegamente, estás muy buena! 

A una bruja culta descendiente de Isis o de Helena

A una bruja culta descendiente de Isis o de Helena, relato anónimo de Facebook

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jueves, 17 de junio de 2021

Así se vive y así se muere

Así se vive y así se muere

La señora María Marcela (así la llamaban, con sus dos nombres) era una viejita muy viejita y físicamente muy pequeña, producto también del paso de los años.

Uno podía observarla y temer que un ventarrón la levantara por los aires, sin piedad.

Ella vivía, solita, en un semipiso del Barrio de Recoleta, y manejaba todas sus cuestiones personales con total solvencia:

Pagaba sus impuestos con puntillosidad espartana, organizaba el aseo de su departamento, iba en persona a realizar las compras.

Los viernes iba a la peluquería y charlaba con todas las clientas, que la adoraban.

Para Miguel, su peluquero, era como su abuela. Solo la peinaba, nunca le cortaba. María Marcela adoraba que Miguel  la peinara.

Todos los días, en la carnicería de Augusto, compraba un bife de lomo, que siempre debería pesar 200 gramos y no poseer una gota de grasa.

Todos los días, compraba una baguette en la antigua pero legendaria boulangerie del Alvear, cuando el Alvear no era tan francés. Erik, el maestro panadero, la cocinaba exclusivamente para ella, con el tostado perfecto.

Amaba las medialunas de manteca de La Jirafa Roja, un bolichito sobre Callao y Libertador, ahí en diagonal al Italpark. No resultaba extraño verla varias mañanas muuuuuyyy temprano, desayunando allí. Alfonso era su mozo de siempre y la atendía primorosamente

En todo el detalle de esta rutina diaria que les acabo de relatar, no es necesario decirles también entonces que si bien sus gastos eran exiguos, y sus gustos eran más bien humildes, nunca pero nunca la viejita tuvo que pagar nada: ni peluquero, ni bife de lomo, ni baguette, ni café con leche y medialunas.

Todos le regalaban sus servicios y sus productos, solo por el hecho de que les fuera a comprar a ellos. A lo mejor de tan viejita, a lo mejor de tan simpática.

No es que ella no quisiera pagarles, de hecho tenía siempre un monederito lleno de billetes. Lo sabían bien los pobres diablos que la esperaban siempre a la misa de las 7 de la tarde, en la puerta de la Iglesia del Pilar.

Sin embargo, María Marcela les regalaba algo, con cariño. Todos los días iba a comprar un cuarto de masas finas a la Confitería San Agustín, sobre Las Heras esquina Tagle. Un día ese cuarto se lo regalaba a su peluquero, otro día a su carnicero, y así. Rotaba dulzura, podríamos decir.

Pequeñita, coqueta, impecable, delicada, "charleta", curiosa, extrovertida, siempre informada, era como la abuela mimada de todos....

Para mediados de 1978, los lugares que solía frecuentar, comenzaron a llenarse de personajes que al poco tiempo recibirían el apodo de "nuevos ricos".

Ya un poco la trataban de "la viejita loca", con tonos más despectivos que amorosos.

Cuando contaba de sus viejas historias familiares, ya aparecían algunas que con su vozarrón cortaban su relato y empezaban a contar miserias propias, tales como sus últimos affaires con sus personal trainers, casi divertidas con los cuernos que les colocaban a sus poderosos esposos a veces banqueros, a veces dueños de cuevas financieras, o casi siempre jóvenes directivos de poderosas compañías que habían hecho sus fortunas al amparo de negocios no tan claros.

Erik ya no pudo amasarle más su amada baguette: el Alvear cerró su boulangerie, aquella de cuando el Alvear todavía no se había afrancesado del todo. La panadería de Quintana y Callao (que todavía existe!) solo vendía pan francés  que (claro) en nada se parecía....

Cuando iba a la carnicería, ya las "nuevas clientas" no le respetaban ni su turno, y mucho menos sus canas: "Abuela estoy muy apurada, compro rapidito y que luego la atiendan a Ud., sabe?". Augusto hacia lo que podía ante ese aluvión zoológico, pero munido con plata fresca.

En La Jirafa Roja, Alfonso hacia lo que podía para que los trasnochados jóvenes no le ocuparan a María Marcela, su mesa. No siempre lo lograba.

El 28 de Diciembre de 1980, tal vez cansada de los nuevos tiempos, avisó que iba a pasar solita su alma el fin de año, y que había elegido 1981 para juntarse al fin con su esposo e hijos en los siempre verdes campos del más allá.

Solo atendió los llamados telefónicos de Augusto, Erik, Miguel y Alfonso, sus queridos (a esta altura) amigos. Que estaban sorprendidos por la noticia que había llegado a sus respectivos oídos. 

Ella los tranquilizó.

No muchos más la llamaron.

A principio de Marzo de 1981, decidió rememorar viejos tiempos e ir a tomar (muy consciente ella de sus tiempos) su último té con masas en La Biela, histórica esquina a la que hacía quince años ya no concurría, desde el mismo día que le dijeron que su mozo preferido, el de los últimos 30 años, había fallecido.

Aquella a la que las nuevas cholulas y pseudo señoras "bián" habían despechado (ninguneado, bah) se hubieran quedado con sus labios botoxeados, colgando, de haber presenciado la siguiente escena:

La señora María Marcela se sentó a su mesa, pidió a un mozo (que no conocía) su five o'clock tea con masas finas y, mientras esperaba su tal vez última merienda, casi todos los habitués de La Biela se pusieron de pie (unas 70, a lo mejor 80 personas) y se dirigieron a su mesa a saludarla, a brindarle sus respetos. A despedirse.

Todos ellos, enormes, conocidos, prestigiosos y legendarios personajes del Tout Buenos Aires, hombres y mujeres de poder y antología, se colocaron en fila y pugnaron por recibir un beso cortés o aunque fuera un pequeño abrazo apasionado de aquella mujer, pero eso sí: todos (pero todos todos) moqueando  y con sinceras lágrimas en sus ojos....

Tal vez porque las mujeres y los hombres de bien no llegan nunca tarde a sus citas, el 29 de Julio de 1981 la Señora María Marcela, mientras tomaba una plácida siesta en su mecedora, partió a caminar dulces praderas, a encontrarse y disfrutar el resto de su siguiente vida junto a su esposo y a sus amados hijos, a quienes había sobrevivido por muchos años. A lo mejor, demasiados.

La Baronesa María Marcela Roca Funes, viuda del Barón Antonio Oscar De Marchi Crohare, hija de Clara Dolores Funes e hija predilecta del Presidente Julio Argentino Roca, nos abandonó con toda sencillez, bajo perfil y enorme dignidad, a sus 104 espléndidos años.

Nadie la recuerda, creo que solo yo. Supongo que la seguiré cuidando en Recoleta. Para siempre. Si me da la salud, claro, uno también se pone grande.

PD: Luego de recibir grandes honores y póstumos homenajes en las páginas de Clarín y La Nación, al mes de fallecer la hija de Roca, tanto Augusto como Miguel como Erik y como Alfonso recibieron (el mismo día) un regalo póstumo de "la viejita":

Una camioneta F-100 cero kilómetro roja  para el bueno de Augusto, un coqueto local en el barrio de Belgrano ya montado con máquinas de panadería (sobre Av Cabildo) para el sensible Erik, una suma equis de dinero para agrandar su local de la calle Anasagasti para el amoroso de Miguel  y un pequeño chalecito en Necochea  para el muy atento Alfonso.

Es que a todos ellos, la SEÑORA María Marcela les conocía sus sueños. (Gracias por prestarme el relato Marta Helena Pardal) Me encantó! Revela la humildad de los grandes. Que linda sensación ver cuando una persona no ostenta para SER ALGUIEN 

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domingo, 28 de marzo de 2021

Nuestra primera noche juntos

He estado con ella durante 2 meses y ayer fue nuestra primera noche juntos, así que acabamos de hacer el amor ella me dio la espalda, confieso que me pareció extraño así que decidí quedarme besando su espalda, tan pronto como empecé ella soltó unas risas y voltio la cara diciendo:

′′Jajaja, pensé que ibas a dormir ′′

-Dormir por qué?

Ven aquí, la acerqué a mí, y simplemente me dio ganas de decir lo hermosa que era.

Empecé a decir cosas como: ′′ Eres increíble, lo sabías? Tu cabello huele tan bien ′′

Ella sólo sabía reír toda avergonzada pidiendo que me detenga pero con cara de quien estaba disfrutando.

De la nada tuve una idea de ir a bañarnos juntos, ella voltio diciendo: ′′ jajaja, vamos ′′

Me quedé con ella bajo la ducha durante horas abrazándola, hasta cantamos...

Salí mojado incluso con ella en el regazo y la tiré arriba de la cama, amigo, ella se reía demasiado... Estaba tan feliz!

Luego nos secamos, me vestí y a su hora de vestirse ella dijo:

′′ No Amor, voy a dormir así."

-Está bien.

Ella recostó su cabeza en mi pecho, ese fue el momento que empezamos a pensar en las cosas que acabábamos de hacer Reímos, reímos, hasta que DE NADA comenzó a llorar.

No entendí nada, ella lloraba y sonreía al mismo tiempo le pregunté por qué estaba llorando y ella dijo:

Es la primera vez que alguien es así conmigo sabe?

Después del placer, todavía me quisiste, cosa que hasta hoy nunca pasó.

• Realmente quieres tocarla?

Así que preocúpate más por lo que viene después, con el toque de cariño y menos con los tirones de pelo, preocúpate más por el afecto, el besito en la frente, mano por el cuerpo con delicadeza trata de no enfocar solo en el placer físico.

Cuando hagas esto, oh mi amigo... ella será tan tuya.

Nuestra primera noche juntos


Fuente: Instagram

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jueves, 23 de julio de 2020

Relato de una pesadilla hecha realidad

Les voy a contar como una pesadilla que me marcó de niña se hizo realidad.

En el año 2006 me dieron por el día de reyes dos muñecas cuya peculiaridad era que hacían expresiones presionando un botón en la parte de su espalda. Eran dos las muñecas, una rubia y una pelinegra, sin embargo adopté un especial cariño por está última, se convirtió en mi muñeca favorita, íbamos a todos lados juntas, así fue hasta el año 2007, donde una noche una horrible pesadilla me hizo tenerle terror a mi muñeca favorita.

A pesar del tiempo que ha pasado nunca he podido borrar ese sueño de mi memoria. Mi sueño comenzaba con yo despertando por la mañana, pero al lado de mi cama estaba una caja de muñeca, una caja muy similar a la contra portada donde venían mis muñecas un año atrás. Pero había algo diferente, el rostro de la muñeca estaba deformado, de tal manera que recuerdo que en mi sueño pensé que solo era la contra portada, que la muñeca no podía venir realmente así, pero al darle la vuelta me daba cuenta que en realidad si estaba así la muñeca.

Me dio tanto miedo que desperté llorando y le pedí a mi mamá que escondiera ambas muñecas (ya que ambas tenían el mismo rostro).

Me traumé tanto con aquel rostro que recuerdo haberlo dibujado en un cuaderno especial (era especial ya que a mí me gustaba mucho la banda RBD y aquellos cuadernos tenían a los protagonistas en la portada, era una edición especial).

Los años pasaron y eventualmente le perdí el miedo a mi muñeca hasta que volví a jugar con ella, y eventualmente crecí y dejé de jugar, pero conservo todas y cada una de ellas.

Hace dos o tres años viendo mis muñecas noté que una de ellas (específicamente la pelinegra) comenzaba a tornarse verde pálido, la piel de su rostro parecía la de alguien enfermo, no le di mucha importancia y pasó aún más tiempo, después noté que comenzaba a sentirse pegajoso su rostro, hasta el estreno en el que si propio cabello se le quedaba pegado.

La guardé en la parte trasera para que no asustara a mis hermanas menores. Cabe recalcar que siempre he cuidado mis juguetes de sobremanera, por lo que mis muñecas siempre han estado en un área seca, sin humedad y sin contacto directo con el sol.

Pero justo ayer que me percaté de que mi muñeca parecía pudrirse, ahora no solo tenía la piel de otro color sino que tenía un enorme hueco en la mejilla.

Me pareció algo curioso ya que la otra muñeca que era casi idéntica sigue en perfectas condiciones, cabe resaltar que si bien una era mi favorita de niña, a ambas las cuidaba de igual manera.

Me dio melancolía pero ésta desapareció al recordar aquel sueño que tuve de niña y percatarme que aquel rostro que tanto me asustó era idéntico al que ahora poseía mi muñeca.

Mientras más recordaba el sueño más me parecían las similitudes entre ambos, pero aún escéptica decidí buscar aquel cuaderno donde retraté mi pesadilla. Finalmente lo encontré y no me equivoqué, si bien el dibujo no se aprecia bien por mi corta edad al momento de hacerlo (7 años) se pueden ver algunas similitudes.

Tal vez solo es una coincidencia, pero no puedo evitar asombrarme por ella, y pensar que algo que me causó terror de niña iba a regresar se esta forma.

Relato de una pesadilla hecha realidadRelato de una pesadilla hecha realidad

Relato de una pesadilla hecha realidadRelato de una pesadilla hecha realidad

Fuente: Facebook
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sábado, 16 de mayo de 2020

Relato : Maté sin querer a mi sobrina

«El 14 de noviembre de 1995 maté sin querer a la hija mayor de mi hermana,
haciendo marcha atrás con el auto.
Entre el impacto seco, los gritos de pánico de mi familia y el descubrimiento de que en realidad había chocado contra un tronco, ocurrieron los diez segundos más intensos de mi vida. Diez segundos durante los que me aferré al tiempo y supe que todo futuro posible sería un infierno interminable.

Yo vivía en Buenos Aires y había viajado a Mercedes para festejar el cumpleaños número ochenta de mi abuela paterna
(por eso recuerdo la fecha exacta: porque en unos días mi abuela cumplirá noventa,
porque en unos días se cumplirán diez años de esto que ahora narro y que me marcó como ninguna otra cosa, ni buena ni mala, en la vida).

Festejábamos el aniversario de mi abuela con un asado en la quinta; ya estábamos en la sobremesa familiar. A las tres de la tarde le pido prestado el auto a Roberto para ir hasta el diario a entregar un reportaje. Me subo al coche, vigilo por el espejo retrovisor que no haya chicos rondando y hago marchatrás para encarar la tranquera y salir a la calle.
Entonces siento el golpe, seco contra la parte de atrás del auto, y se detiene el mundo para siempre.

A cuarenta metros, en la mesa donde todos conversan, mi hermana se levanta aterrada y grita el nombre de su hija. Mi madre,
o mi abuela, alguien, también grita:

—¡La agarró!

Entonces me doy cuenta de que mi vida, tal y como estaba transcurriendo, había llegado al final. Mi vida ya no era.
Lo supe inmediatamente. Supe que mi sobrina, de tres años, estaba detrás del auto; supe que, a causa de su altura, yo no habría podido verla por el espejo antes de hacer marchatrás; supe, por fin, que efectivamente acababa de matarla.

Diez segundos es lo que tardan todos en correr desde la mesa hasta el auto.
Los veo levantarse, con el gesto desencajado, veo un vaso de vino interminable cayendo al suelo. Los veo a ellos, de frente, venir hasta mí.
Yo no hago nada; ni me bajo del coche,
ni miro a nadie: no tengo ojos que dedicarle al mundo real, porque ya ha empezado mi viaje fatal en el tiempo, mi larguísimo viaje que en la superficie duraría diez segundos pero que, dentro mío, se convertirá en una eternidad pegajosa.

En ese momento (no sé por qué es tan grande la certeza) no tengo dudas sobre lo que acabo de hacer. No pienso en la posibilidad de que sea un tronco lo que he embestido, ni pienso que mi sobrina está durmiendo la siesta dentro de la casa. Lo veo todo tan claro, tan real,
que solamente me queda pensar por última vez en mí antes de dejarme matar.

“Ojalá el Negro me mate” —pienso—, “ojalá sea tan grande su enajenación de padre salvaje, tan grande su rabia, que me pegue hasta matarme y no me dé la opción de tener que suicidarme yo mismo, esta noche, con mis propias manos, porque soy cobarde y no podría hacerlo, porque cometería la peor de todas las bajezas: me iría a Finlandia”.
Utilizo esos diez segundos, los últimos de calma que tendré en toda mi vida, para pensar en quien ya no seré nunca más.

Tenía casi veinticinco años, estaba escribiendo una novela larguísima y placentera,
vivía en una casa preciosa del barrio de Villa Urquiza, con una mesa de pinpón en la terraza y toda la vida por delante, trabajaba en una revista donde me pagaban muy bien, tenía una vida social intensa, era feliz, y entonces mato a mi ahijada de tres años y se apagan todas las luces de todas las habitaciones de todas las casas en las que podría haber sido feliz en el futuro. Lo pienso de ese modo, desapasionadamente, porque ya no tengo ni cuerpo con el que temblar.

En esos diez segundos, en donde el tiempo real se ha roto literalmente, en donde el cerebro trabaja durante horas para instalarse en un recipiente de diez segundos,
descubro con nitidez que mis únicas opciones —si mi cuñado no me hace el favor de matarme allí mismo— son las de huir
(huir de inmediato, sobornar a alguien y escapar del país) o suicidarme. Lo que más me duele, tal como están las cosas, es que no podré volver a escribir literatura, ni a reír.

Durante mucho tiempo, durante años enteros, me siguió sorprendiendo la frialdad con que asumí la catástrofe en esos diez segundos en que había matado a mi sobrina.
No fue exactamente frialdad, sino algo peor: fue un desdoblamiento del alma,
una objetividad inhumana. Me dolía saber que ya no podría escribir, que en el suicidio o en la huida —aún no había optado con qué quedarme— no existiría esa opción: la de los placeres.

Podía irme a Finlandia, sí, a cualquier país lejano y frío, podía no llamar nunca más a mi familia ni a los amigos, podía convertirme en fiambrero en un supermercado de Hämeenlinna, pero ya no podría volver a escribir, ni amar a una mujer, ni pescar.
Me daría vergüenza la felicidad, me daría vergüenza el olvido y la distracción.
La culpa estaría allí involuntariamente,
pero cuando comenzara la falsa calma o el olvido momentáneo, yo mismo regresaría a la culpa para seguir sufriendo. La vida había terminado. Yo debía desaparecer.

Pero si desaparecía, qué. Qué importancia podía tener darles a ellos la serenidad de no ver nunca más al asesino. Ellos, mi familia, los que ahora corrían lentamente desde la mesa al coche para matarme o para ver el cadáver de un niño, podrían creerme exiliado, lleno de dolor y de miedo, temeroso y ruin,
o agorafóbico; o podrían sospecharme loco, como esas personas que pierden el rumbo y la memoria después de los terremotos; alucinado, mendigo, enfermo; podrían hasta perdonarme pues me creerían fuera de toda felicidad, fuera de todo placer. Matarían a quien blasfemara mi memoria diciendo que se me ha visto reír en una ciudad finlandesa, a quien dijera que se me ha visto beber en un bar de putas, o escribir un cuento, ganar dinero, seducir a una mujer, acariciar un gato,
pescar bogas o dar limosna a un marroquí en el metro. No creerían que alguien (ya no yo en particular, sino que nadie) fuese capaz de semejante flaqueza, de tan penoso olvido,
de matar y no llorar, de escapar y no seguir pensando en la tarde de verano en que una niña de tu sangre ha muerto bajo las ruedas del coche.

Diez segundos eternos hasta que alguien ve el tronco y todos olvidan la situación.

Nadie, ninguna de todas las personas que almorzaban aquella tarde de hace diez años en Mercedes, recuerda ahora esta anécdota. Nadie ha tenido pesadillas con estas imágenes: sólo yo me he despertado transpirado durante años enteros, cuando esos diez segundos regresan por la noche sin el final feliz del tronco; para ellos no ocurrió más que la abolladura de un guardabarros al final de la primavera.

Nada malo pasó aquella tarde, ni nada malo ocurrió, antes o después, en mi vida.
Han pasado diez años desde entonces y todo ha sido un remanso en el que nunca lo irreversible se ha metido conmigo.
¿Por qué entonces, en estos días, siento que he cumplido sólo diez, y no treinta y cinco años? ¿Por qué le doy más importancia a esta fecha en que no maté a nadie, que a aquella otra fecha anterior en que salí de mi madre dando un grito eufórico de vida?
¿Por qué algunas noches me despierto y descubro que me falta el aire, y recuerdo como real el frío de una cabaña en Finlandia,
y me encuentro con las hilachas de la angustia y el exilio, y me ahoga la cobardía de no haber tenido la voluntad de suicidarme?

Es la fragilidad de la paz la que nos devuelve al escalofrío y a la incertidumbre. Es la velocidad infernal de la desgracia, que acecha como un águila en la noche, la que sigue allí escondida para quitarnos todo y dejarnos aferrados a un volante y pensando que la única opción es morir solos en Finlandia, con los ojos secos de no llorar.

Por suerte, casi siempre es un tronco y vivimos en paz. Pero todos sabemos, por debajo de la risa y del amor y del sexo y de las noches con amigos y de los libros y los discos, que no siempre es un tronco.
A veces es Finlandia».

Relato : Maté sin querer a mi sobrina

Autor : Hernán Casciari - Finlandia.
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miércoles, 19 de febrero de 2020

Relato erótico: El primer trío de una pelirroja

Relato erótico: El primer trío de una pelirroja

Relato erótico: El primer trío de una pelirroja

Hola, soy Fiorella, pelirroja, 1.65, dicen que lindas curvas, ojos celestes, les voy a contar mi primera experiencia. Estuve casada durante mas de 20 años, hasta que mi ex marido se fue con su secretaria (por suerte), estuve mal, desanimada durante un tiempo, hasta que me convencieron que tenia que salir a hacer amigos, cuidarme, etc. Me anote en el gimnasio de mi barrio, ahí conocí a muchos nuevos amigos y amigas, todo era normal hasta ahí, bromas van, bromas vienen con mi profesor Fernando de 40 años y los demás, hasta que un día me invitan al cumpleaños numero 32 de Martín, otro chico del gimnasio, iríamos varios chicos y algunas chicas, era un sábado por la noche, me prepare y fui al departamento de Matías de 33 años, donde se iba a festejar, fui la primera en llegar, estaba vestida con una blusa suelta, una mini falda no muy corta y mis infaltables tacos altos, solos estaba el dueño de casa, después llego Fer y Martín, ya había pasado mas de una hora y no llegaba nadie mas, así que nos dispusimos a tomar unos tragos, a mi me encanta el Daikiri y el mojito, cosa que ellos sabían muy bien, todo iba normal, hablábamos de todo y la conversación empezó a subir de tono, a mi me causaba mucha gracia, pero les seguí la corriente. Ahora si llego la música y como sabían que a mi me gusta bailar me invitaron, Martín me pregunto si yo bailaba lentos en mi época, obviamente les dije que si, ahí fue cuando ya un poco pasada de copas, pusieron un lento y Martín para festejar su cumple me pidió si no le hacía el honor a lo que yo accedí, comenzamos a bailar y enseguida sentí su pija dura junto a mi, cosa que me excito bastante, no se como fue pero al rato Matías estaba bailando juntos a nosotros tomándome por detrás y Fer miraba sonriendo, comenzaron a moverse primero lentamente y después cada vez mas insinuantes, yo ya estaba bastante acalorada, cuando me quise acordar estaba besando a Matías y Martín me tocaba mi colita con fuerza, se sumo Fer, mientras me decía que no se imaginaba que yo estuviese haciendo eso y comenzó a tocarme los pechos lentamente, yo no sabía si parar o no, estaba nerviosa y un poco de miedo y vergüenza, pero seguí, en un momento ya estaba desnuda en la cama mientras me besaban los tres y me tocaban por todos lados, todos esos cuerpos jóvenes y musculosos, transpirando sexo para mi, ya el nivel de calentura era insoportable, cuando empecé a gemir, Fer saco su enorme pija y me la puso en la boca, apenas podía entrar en mi boca, no se con que movimientos Matías me dio vuelta y quede en cuatro como se dice, mientras seguía chupando la pija de Fer ya descontroladamente, y Matias me penetraba con fuerza, ahí sentí la primera explosión en mi boca, creí que me ahogaba y quise vomitar, pero Fer me tomo la cabeza y me retuvo y empezó con movimientos suaves y me acabo dentro de mi boca hasta la ultima gota y me encanto, ya después fue el turno de Martin, Matías se puso debajo de mi, mientras Martín suavemente me la puso por mi culito, a chupar otra vez desenfrenada mientras Matías terminaba, ya recuperado volvió Fer con su enorme pija y en un movimiento me la metió en mi culito ya mas dilatado, Fer primero empujaba lentamente, yo sentía una mezcla rara de placer y dolor hasta que solo fue placer y comencé a empujar yo cada vez con mas fuerza hasta que entro toda su enorme pija en mi culo ya con movimientos cada vez mas rápidos, sentía su pija cada vez mas dura e hinchada, mientras yo seguía chupando la pija no me acuerdo de quien, que también acabo en mi boca, y así seguimos mas de tres horas, no recuerdo cuantos orgasmos tuve en una sola noche, pero esa fue mi primera vez, nunca me cojieron tanto ni tan bien, termine exhausta pero feliz, voy por más-
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Relato sexual : Mio tío me quito la virginidad

Relato erótico: Mio tío me quito la virginidad. Sacado de Internet.

Relato sexual : Mio tío me quito la virginidad

Relato sexual : Mio tío me quito la virginidad

Estaba en mi casa, mas precisamente en mi habitación, cuando tocaron timbre. Fui a ver quien era. Abrí la puerta, esperando del otro lado se encontraba mi tío.

Salte a abrazarlo, le di un beso en la mejilla.

– No sabía que venias a casa. Le dije.

– Yo tampoco, me llamó tu mama, hace dos horas. Respondió

Yo estaba feliz de verlo, siempre me llevé muy bien con el. Podía hablar de todo, era como un mejor amigo.

Fui a la cocina para avisarle a mi madre, que Ezequiel había llegado.

– No te quería interrumpir, que estabas estudiando, pero tu abuela, está en el hospital, que tuvo una caída, pero ya esta bien. Le pedí a tu tío que venga a cuidarte. Me contó mi madre.

Fui egoísta, me preocupó lo de mi abuela, pero saber que ya estaba bien y que iba a pasar un rato con mi tío, me puso de muy buen humor.

Mi madre ya estaba lista, asi que solo se despidió y se fue al Hospital con mi hermana.

Con mi tío nos quedamos en el living, llevamos gaseosa y galletas y nos pusimos a ver una película de acción con actores desconocidos o por lo menos no los conocía.

Estábamos en un sillón de tres cuerpos de color rojo frente a la televisión. Ezequiel se sentó en la punta derecha y yo me recosté apoyando mi cabeza sobre el muslo izquierdo de mi tío, mirando hacia la televisión.

Hablamos un buen rato de todo, nos pusimos al día. La película terminó, vimos otra a continuación que ya ni recuerdo cual era.

En un momento me dice:

– No me dejas recostarme un rato?

– Si, perdona, me puse cómoda y ni te pregunté. Contesté.

Ezequiel se acomodó en el sillón de costado, sobre su hombro derecho mirando la televisión.

Me senté en la punta izquierda, al lado de sus pies.

– Acostate conmigo, ponete cómoda.

Lo hice, me puse en su misma posición, dándole la espalda.

Apoyó su mano izquierda sobre mi cadera, y seguimos viendo la película.

A los pocos minutos, sentí un movimiento por detrás, escuché como desabrochó el cinturón, y bajo el cierre de su pantalón.

Acto seguido se acomodó y apoyó algo bien duro contra mi cola.

Era virgen, no sabía mucho de sexo, pero lo poco que sabía, me permitió suponer que su miembro erecto estaba apoyándome.

Su mano izquierda empezó a acariciar mi cadera, y comenzó a bajar por mi pierna.

Apenas respiraba, me quedé completamente inmóvil.

Sus caricias siguieron unos minutos.

Empezó a moverse para levantarse e hice lo mismo.

No quise mirar hacia atrás. Me quede viendo la película, aunque sin verla realmente.

– Date vuelta linda.

Giré mi cuerpo lentamente y ahí estaba, mi tío sentado, con su miembro en la mano, acariciándolo lentamente.

– Acercate, así lo ves bien. Esto es lo que tienen los chicos, tocalo.

No me moví solo me lo quedé mirando.

– Veni no tengas miedo, ya estas en edad de saber de que se trata.

Di un par de pasos. Y tomó mi mano derecha y me la puso sobre su pene. Con su mano sobre la mia, me hizo que lo masturbe.

– Seguí solita.

Y saco su mano y seguí haciendo el movimiento ascendente y descendente sobre su miembro.

– Que manito suavecita tenes, me encanta. No pares.

Obedecí y seguí acariciando el pene de mi tío.

Me parecía un sueño, jamás me imaginé estar en una situación así. Era una mezcla de vergüenza, sentía mi cara roja, con calor, curiosidad, de ver por primera vez un miembro masculino y me encantaba, no se si por el afecto que sentía hacia mi tío, de compartir algo tan íntimo con el, o solo me excitó agarrar una pija por primera vez.

Escuchar a mi tío gemir de placer me hacía sentir bien, me encantaba lo que producía en el.

– Parate linda.

Lo hice y se me quedó mirando, sobre todo mi cuerpo.

Puse sus manos en mi cintura y con suavidad bajo mi short.

Su mano derecha tocó mi tanguita, se río y dijo:

– Mmmmmmm, estas mojadita preciosa, me encanta.

Me estremeció el cuerpo sentir sus dedos tocando mi parte íntima. Pero su comentario me hizo morir de vergüenza.

Me acarició mi vagina con la tanga puesta. Lo hizo por varios minutos. Fue muy placentero, cerré mis ojos y me deje ir, disfruté cada segundo, deseando que no acabe nunca.

Retiró su mano, abrí mis ojos, y comenzó a bajarme la tanguita.

– Subite al sillón linda.

Me iba a sentar a su lado, pero me dijo:

– No, parada sobre el sillón.

Me tomó la mano y me ayudó a subirme.

Quedé parada sobre el sofá, un pie de cada lado de sus muslos y mi conchita contra su cara.

Su nariz rozó mis labios vaginales, aspiraba tratando de olerme mi vagina.

Sus manos tomaron mis nalgas, con fuerza, cada mano con una nalga, me las separó y hundió mi conchita contra su boca.

Primero fueron besos, contra mis labios vaginales. Luego su lengua comenzó a jugar, la pasaba por mis labios, sentía como me la llenaba de saliva. Cerré mis ojos, sujeté su cabeza y solo disfruté.

Ahora su lengua estaba dentro de mi orificio, sentía como lamia mis paredes interiores. Era tan rica la sensación.

– Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm, gemía.

Mi tío no paraba de usar su lengua, y mis piernas cedían del placer, si no fuese que me sujetaba de mis nalgas fuertemente, hubiese caído.

No sentía pudor, estaba liberada, solo placer, amaba tanto a mi tío por esa experiencia única.

Su lengua cambió de posición y pasó a mi clítoris, al principio la punta de su lengua, la frotó sin parar, pensé que no se podía sentir mas placer, pero su lengua en ese sector hizo estragos.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, mmmmmmmmmmmmmmmmmm.

No podía parar de gemir, lo hacía gritando.

Mi tío intercambiaba la punta de su lengua, con sus labios succionando mi clítoris.

La punta de su dedo, de la mano derecha, se metió en la entrada de mi ano, solo un centímetro, no me hizo doler pero me resultó raro, supuse que fue un accidente, no sabía en ese entonces, que a los hombres o la mayoría les encanta jugar con las colas de las mujeres.

Con la punta de su dedo en mi ano, y su lengua dándome placer en mi clítoris. Sentí una sensación que jamás experimenté. Fue una mezcla de mareos, visión borrosa, falta de aire, mi cuerpo no me respondía como debería. Finalmente largué un gritó de desahogo y me corrí en su boca. Bebió todos mis fluidos vaginales, siguió chupando sin parar mi vagina.

Con mis rodillas dobladas, y mi espalda arqueada hacia atrás, solo me sostenían sus manos, que sujetaban mis nalgas. Esperé que termine de lamer mi conchita, solo miraba el techo fijamente, me encontraba relajada, mi cuerpo no tenía fuerza para sostenerse.

Su boca se alejó de mi vagina. Tomó mi cuerpo, y con sus brazos me cargó, hasta mi habitación que estaba a solo cinco metros.

Me recostó sobre mi cama de una plaza. Se desvistió completamente. Observé su miembro venoso, mucho mas oscuro que el color de su piel, me encantaba verlo.

Se subió a la cama, se arrodilló entre mis piernas, con sus manos me tomo por la cadera, y me acomodó contra su pelvis, sentía la cabeza de su pene contra mis labios vaginales, tratando de entrar. Finalmente encontró la entrada a mi orificio y su cabeza se hundió con fuerza, sin cuidado, con varios movimientos bruscos, habrán sido 8 o 10 intentos de penetrarme, hasta que mi vagina cedió y gran parte de su miembro estaba dentro.

Grité muy fuerte, fue doloroso sentir su pene entrando en mi conchita virgen. Mi tío no se detuvo.

Se acomodó mejor. Sin soltar mis caderas que estaban en el aire. Mis hombros y cabeza contra el colchón. Y empezó a embestirme con fuerza y velocidad. Sus manos hundían mi cuerpo contra el suyo y su pene entraba y salía de mi vagina una y otra vez, sentía el ruido de mi cuerpo chocar contra el suyo, era un golpe en seco, violento.

No lo disfrutaba al principio, pero con los minutos pasando, ya no era tan doloroso y me permití disfrutarlo. Me encantaba ver a mi tío tan concentrado en mí, estaba muy traspirado, el sudor de su cara, caía sobre mi vagina y vientre.

Al cabo de unos cuantos minutos, mi tío largó unos gemidos aún mas fuertes y se vino dentro de mi conchita. Me encantó esa sensación de sentirme llena de leche y como salía hacia afuera.

Mi tío se recostó de costado, estábamos incómodos por el tamaño de la cama.

Me pidió que me corra, se acostó boca arriba, me dijo que me saque el top, y me acueste sobre el.

Apoyé mi cuerpo sobre el suyo, mi mejilla izquierda sobre su pecho. Sentía su respiración agitada y su corazón latiendo rápidamente. Su manos comenzaron a acariciar mi espalda y cola, y nos quedamos descansado. Cerré mis ojos y disfruté el momento.

Me despertó el sonido del teléfono. Mi tío atendió, era mi madre.

Me levanté de la cama, mis piernas estaban débiles.

Esperé que terminen de hablar.

– Vamos a buscar a tu hermana al Hospital que tu madre se va a quedar esta noche.

Asentí con mi cabeza. Fui a mi placar a buscar ropa para vestirme.

– Estas bien? los pasaste bien? Preguntó mi tío.

– Mucho, no sabía mucho que hacer pero me encantó.

– Estuviste de 10 preciosa, fuiste la mejor con la que estuve. Me dijo.

En parte me gustó lo que me dijo aunque me dio celos saber que estuvo con otras.

Terminamos de cambiarnos. Y fuimos al auto.

Seguimos hablando, me preguntó si me había dolido.

– Para nada, fue todo hermoso.

Solo mentí un poquito, fue increíble todo, solo la parte de la penetración que fue bastante doloroso al principio. Me dije a mi misma.

– No pensaba penetrarte pero me dejaste loco. Y ni lo pensé. Espero que no estes enojada. Dijo.

– Me encantó. Le respondí.

Me sonrió y con su mano derecha acarició mi muslo izquierdo.

Seguimos hablando de otras cosas hasta que llegamos al Hospital.

Antes de bajar del auto, un poco nervioso, me pregunta varias preguntas sobre mi periodo.

Se las respondí un poco avergonzada.

Mis respuestas lo dejaron aliviado.

Ya en la habitación, saludé a mi abuela, mi madre y hermana.

Nos quedamos un momento, que ya había terminado el horario de visitas y volvimos a mi casa, esta vez con mi hermana.

Llegamos a casa. Mi hermana se fue a bañar. Mi tío se puso a cocinar. Y yo fui a mi habitación.

Cerré la puerta y me senté en la cama. Noté una mancha en la sabana. Era el semen de mi tío que salió de mi vagina. Desabroché el botón del short y metí mi mano derecha por debajo del short y tanga y mi mano izquierda sobre la mancha y cerré mis ojos
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Relato erótico con la amiga de mi hija

Relato erótico con la amiga de mi hija

Relato erótico con la amiga de mi hija

Soy hombre de 37 años, un día estaba solo en mi casa y de repente llegó mi hija de 18 años con su compañera, subieron a la habitación y cerraron la puerta para hacer una tarea, cuando yo me acerqué a la puerta sin querer escuché a mi hija quejarse de dolor entonces empuje la puerta y resulta que las dos chicas se estaban masturbando y cuando me vieron se asustaron y me pidieron perdón, mi hija me dijo que ellas tenían la fantasía de estar con un señor maduro y que en el colegio no encontraba cómo cumplir esa fantasía, yo les dije que no se preocupara y que era una lástima que yo fuera casado porque de lo contrario hubiera ayudado por lo menos a la compañera de mi hija, mi hija me dijo: papá no te preocupes, yo quiero tanto a mi compañera que estoy dispuesta a guardar el secreto, yo le dije estás segura? Ella me dijo sí, entonces yo le dije bueno si quieres puedes salir de la habitación, mi hija me dijo no, la condición es que yo me quede aquí para que mi compañera tenga confianza porque no te conoce, debo confesar que me emocione con la idea de hacer el amor delante de mi hija, de repente su compañera se acercó donde yo estaba sentado y se arrodilló y con mucha ternura saco mi pene del pantalón y lo empezó a chupar, yo me sentía extraño por la presencia de mi hija pero ya lo empezaba a disfrutar mientras acariciaba la cabeza de su compañera, yo cerré los ojos por un momento y cuando los abrí pude ver a mi hija acariciar sus piernas pero disimulé para que no se incomodara, mi hija tenía una minifalda en la cual metió su mano y empezó a acariciar su vagina, para ese momento yo ya estaba besando por completo el cuerpo de la compañera que por cierto tenía una vagina hermosa la cual no me cansé de chupar, después la compañera se acostó en la cama y yo me lancé sobre ella y la penetre por mucho rato, cuando miré a mi hija me di cuenta que estaba completamente desnuda masturbándose inspirada por el espectáculo que nosotros estábamos ofreciendo, después mi hija me dijo: que dichosa es mi madre con un hombre como tú, yo traté de hacer como si no hubiera escuchado esas palabras pero después la compañera dijo: si quieres venir a probar a tu papá, yo sentí la emoción más fuerte de mi vida en ese momento, entonces mi hija se puso de pie y me dijo: ven papá y dame un beso, no tengas miedo, entonces me beso apasionadamente y se arrodilló para chupar mi pene mientras su compañera se masturbaba en la cama, no podía creer lo que estaba sucediendo cuando yo besaba los deliciosos pechos hija y también su vagina que tenía olor fascinante, cuando yo introduje mi pene en la vagina hija sentí el placer más delicioso por lo estrecho de las paredes vaginales y por lo prohibido, Al pasar el rato yo me iba a venir entonces la compañera chupó mi pene hasta quedar completamente llena de leche toda su boca y después sorprendentemente beso con mi hija muy apasionado, es increíble todo lo que sucedió pero bueno, yo me siento muy feliz por la experiencia, este relato fue escrito en la madrugada del 3 de agosto del año 2018 recién estrenado.
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Relato erótico : Mi esposo me expuso y me gustó

Relato erótico : Mi esposo me expuso y me gustó

Relato erótico : Mi esposo me expuso y me gustó

Jamas imaginé todo lo que iba a disfrutar ese día, mi esposo nunca supo a lo que me expuso y me gustó.
Todo sucedió un viernes por la noche, yo ya me encontraba dormida en mi habitación, cuando mi esposo entró, me despertó y me pidió que por favor me levantara un poco y les ofreciera a él y sus amigos unas botanas. Por lo regular era frecuente que los fines de semana se reunieran mi esposo y sus amigos en la casa para jugar cartas y tomarse unos tragos, ya me había acostumbrado.
En esa ocasión yo confieso que un poco molesta me levanté, el salió de la habitación y yo quise darle un escarmiento, se me ocurrió salir así como estaba, con mi bata de dormir transparente pensando que en esta forma a él se le quitaría la costumbre de levantarme para atenderlos a él y sus amigos.
(Debo contarles que soy una mujer con una educación muy estricta y en materia sexual muy restringida, pero no por esto dejo de tener mis fantasías como cualquier otra mujer y me considero ser una persona bastante temperamental )
Una de mis más anheladas fantasías es ver a un hombre masturbándose, nunca tuve la idea ni la fantasía de hacerlo con más de uno a la vez. )
( Cuando recuerdo este momento me causa excitación por lo tanto me voy a permitir utilizar palabras fuertes que acostumbran usar los hombres pues esto me excita aún mas)
Continuo con mi relato: para mi sorpresa cuando salí de la recamara con mi bata transparente, no estaban jugando cartas estaban viendo una película pornográfica, vi la cara de sorpresa de los 3 amigos de mi esposo cuando me vieron salir, sentí sobre mí sus miradas morbosas, me imagino que ya se encontraban demasiado calientes y al verme así, pues la verdad no sé qué pensaron, yo me fui inmediatamente a la cocina, confieso que arrepentida de mi osadía y algo temerosa.
Escuche un pequeño ruido en el patio y me asome por la ventana de la cocina que da al lavadero y cual fue mi sorpresa que descubrí a otro amigo de mi esposo, él se encontraba parado cerca del lavadero con los pantalones y los calzones hasta las rodillas con la verga parada, los ojos cerrados, haciéndose una buena sobada, yo lo vi sorprendida por fin se cumplía mi más anhelada fantasía, sentí un calorcito rico por todo mi cuerpo acompañado de un sabroso escalofrío, lo estuve observando por un rato hasta ver como se contorsionaba y empezó a escurrir chorros de semen, yo al momento sentí como me empezaba a humedecer, inconcientemente me metí la mano debajo de mi calzón y sentí toda mi rajita muy húmeda.
Escuché que mi esposo les decía a sus amigos que enseguida regresaba, que iba por mas bebida pues la que había ya se había terminado y salió de la casa dejándome sola con los 4. Yo estaba en la cocina terminando de prepararles las botanas, la verdad yo estaba ya bastante excitada pero muy nerviosa y con miedo. Salí de la cocina con la charola de la botana para dejárselas en la mesa, yo quería hacerlo lo mas rápido y refugiarme en mi recamara, vi que ya estaban los 4 en la mesa viendo la película, yo pase entre ellos para dejarles la charola sobre la mesa, sería mentir si no les digo que alcancé a notar el bulto que se les veía a todos y cada uno sobre el pantalón y con la excitación que yo tenía pues me puse mas nerviosa, al dejar la charola sobre la mesa, la persona que quedó detrás de mi me agarro las nalgas por encima de mi bata, que para esos momentos recordé que era la de dormir, transparente, sentí como me apretó y con un dedo me tocó el culo (por lo regular no falta algún atrevido que en el transporte público se pasa y le agarran a una las nalgas esto a mi me molesta bastante) pero en esta ocasión supongo que por lo caliente que ya estaba yo, la sensación fue diferente, yo al sentir esto me quede como paralizada por un instante, le quite la mano de atrás de mí, deje la charola y me fui inmediatamente a la cocina.
Me incline sobre el lavabo para reponerme de la sorpresa, cerré los ojos respire hondo, en eso estaba cuando siento que alguien me abraza tomándome de la cintura y apretándome con fuerza hacia atrás, yo sentí entre mis nalgas pero por encima de la ropa algo duro, grande y grueso. Nuevamente la sorpresa me paralizó no sé cuantos segundos pasaron, ya cuando me di cuenta, sentí una verga por en medio de mis nalgas sobandome el culo con el cuerpo de la verga y con la punta pasando por mi raja bien húmeda, ya tenia la bata levantada hasta la cintura y los calzones hasta las rodillas, la verdad no supe a que hora me subió la bata y me bajó los calzones.
Ya no era dueña de mi, ya estaba demasiado caliente como para reflexionar, ya no me importaba nada, él me levantó de la posición inclinada y de espaldas que tenia yo y me puso de frente a él, en eso vi que los 4 estaban ahí en la cocina todos con la verga de fuera, yo jamas había visto en vivo tantas vergas paradas juntas (de diferentes tamaños, colores, delgadas, gruesas, flacas, gordas, chuecas), cuando él me puso de frente, me pasó la verga por mi raja ya super mojada y empezó a frotarla sin metermela, yo sentía esa verga muy caliente casi al grado de quemar, otro de ellos se acercó y me apretó un pecho, otro me empezó a sobar las nalgas mientras el que estaba enfrente de mí con la verga sobre mi raja me besaba el cuello, en ese momento tuve ya mi primer orgasmo, me quitaron la bata y los calzones quedando yo totalmente desnuda.
Esto me excitó nuevamente y demasiado que al verme desnuda frente a tanto hombre tuve mi segundo orgasmo, el que estaba frente a mí me tomo de la cabeza y me agacho la cara hacia su verga y me la puso en la boca para que se la chupara, abrí la boca y me la metió toda de un jalón, yo sentí como que me ahogaba, la sacó y la volvió a meter con fuerza y así lo siguió haciendo repetidas veces, mientras otro me tomó una mano y la puso sobre su verga, yo empecé a sobarsela, otro me puso su verga cerca de la cara para que también se la mamara yo soltaba con la boca una y tomaba la otra y así sucesivamente, estaba mamando 2 vergas al mismo tiempo, mientras con la mano sobaba otra, ésto nunca me lo imaginé. El que estaba detrás de mí sobandome las nalgas se acomodo me tomo de las caderas mientras yo estaba mame y mame me dio un jalón hacia atrás y sentí como resbalaba por mi raja bien mojada la cabeza de su verga y de un jalón se encajó en mí, sentí como se me metió toda completa hasta el fondo, guau aquí tuve mi tercer orgasmo, una verga dentro de mí, con la mano sobando otra y mamando otras dos al mismo tiempo.
Mientras el que me estaba cogiendo entraba y salía de mi los otros 3 se separaron, supongo que querían ver como me estaba cogiendo su compañero yo quede en cuatro patas los que estaban viendo se estaban masturbando, yo estaba nuevamente viviendo mi fantasía, pero esta vez con más fuerza, pues veía a 3 hombres masturbándose mientras otro me estaba cogiendo, que enorme placer sentía, como nunca me hubiera imaginado sentir, para esto sentí como empezó a echar chorros el que me estaba cogiendo, pues sentí todas mis nalgas y piernas chorreadas, se salió de mi y se retiro exhausto otro se acomodó detrás de mi y me la metió así, en cuatro como yo estaba, empezó a meterla y sacarla hasta que después de unos cuantos minutos, empezó a echar chorros también encima de mi.
El tercero se recostó y me pidió que me subiera en él, yo abrí las piernas me acomode sobre el y me la metió toda, empezó a entrar y salir de mi rajita que ya hasta palpitaba de tanto placer, el cuarto de ellos se acomodo detrás de mi y sin darme tiempo a negarme, me la metió por el culo (yo no la había hecho por ahí, a mi esposo cada que me lo pedía se lo negaba, era virgen de ahí) cuando entró su verga, solo grite porque sentí que me partió en dos pero el dolor se transformó en placer ahora estaba con dos vergas dentro de mi, una por delante y otra por mi culo, después de unos minutos sentí mi cuarto orgasmo y al mismo tiempo ellos se vinieron, los dos al mismo tiempo soltando chorros cada uno de semen dentro de mi.
Tomé mis ropas y me fui directo a mi recamara, después de un rato escuché que llegaba mi esposo y estuvieron conviviendo entre ellos, no sé si mi esposo tiene la idea de lo que me hizo vivir con sus amigos, no sé si algún día lo sepa pero no me puede culpar a mi de lo que pasó, pues él a eso me expuso, y lo peor es que me gustó la experiencia.
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Relato erótico : Mirando el partido

Relato erótico : Mirando el partido

Relato erótico : Mirando el partido

Aquella noche todo estaba organizado para que yo viera el partidazo de fútbol en la casa de mi vecino. Luis se dedica al mantenimiento de las líneas eléctricas de alta tensión, y tiene una enorme televisión y es además de mi equipo. Él y su mujer Laura viven en el portal de enfrente, y nos conocemos desde hace muchos años, de coincidir en el barrio, y últimamente con Luis en el monte donde hacemos senderismo.

A Laura le eché el ojo hace muchos años, pero enseguida me dejó claro que estaba casada, sobre todo aquel día en la frutería, en el que le sugerí si cenábamos juntos. Supongo que aquella intentona a ella se le olvidó, pero a mi me calentaba el cuerpo cada vez que la veía.

Embolsé mi botella de vino tinto, y salí hacia casa de Luis, preparado para ver un interesante encuentro, y cenar con mi vecino delante del plasma. No era la primera vez, y mientras lo hacíamos, Laura se dedicaba a leer, o hacer cosas en la casa.

Llamé al timbre y su natural sonrisa me recibió como siempre, alegre y con ese olor que me volvía loco.

– Adelante Fran, ya tengo todo preparado….menos mi marido, que se ha tenido que ir hace 10 minutos, con lo de la tormenta de esta mañana han tenido que venir hasta de Madrid.

– ¡Vaya!! Y por que no me ha avisado por wasap??

– Por eso, porque si te dice, no hubieras venido, y te quedas sin ver el partido, que en tu televisión no puedes.

– Ya mujer….pero….

Estuvimos cenando juntos, en el salón, frente a la pantalla, pero en la 2º parte del partido ella se puso cómoda, y se quedó con una camiseta, unos bóxer…y dándose crema en las piernas, mientras yo veía el partido. Laura era una chica morena, con pelo rizado, menuda pero con unos pechos que imaginaba duros y por lo que se adivinaba, muy proporcionados. La crema desprendía un olor dulce y penetrante.. Aunque lo había estado evitando, ya no había escape, y se tenía que comentar la situación:

– Que bien huele eso Laura! Me da ganas de echarlo al gin-tonic!

– Jajaja…ya ves lo que tenemos que hacer las mujeres. Espero que tu amigo vuelva antes del martes…porque llevamos unas semanas que casi no nos vemos…ni en la cama.

– Que suerte tiene…

– No sé si se da cuenta…le noto bastante frío últimamente –mientras sus manos extendía la crema en la zona interna de los muslos-.

Me estaba excitando de una manera que no controlaba, y comenzaba una erección. En ese momento, recibí por Whatsapp un video porno, enviado por mis amigos, haciendo referencia al resultado del partido, donde mi equipo había perdido.

– Que cabrones!

– ¿Qué ha pasado?

– Nada un video que me han mandado…

– A ver…ponlo

En el video, un hombre con un potente pene sodomizaba a una jovencita que gritaba mientras el empujaba intentando entrar en el pequeño hueco.

Laura se había acercado tanto que casi podía acariciar su pelo rizado…¡Dios mío! ¿Qué voy hacer?? Su pecho se posó en mi brazo. Ella atenta al video, que volvió a reproducir cuando terminó.

– Uffff que morbo! Vaya cara de gustazo que pone!

– ¿Te gusta el sexo anal??

¿Pero estoy loco? ¿Qué pregunta es esa? Ahora es cuando me echa de casa–pensé-

– Me vuelve loca, pero con Luis es imposible, me hace mucho daño cada vez que lo hemos intentado, y la verdad es que lo echo de menos! –contestó con normalidad reposando su espalda sobre el sofá, en un gesto donde sus pechos brincaron, y mi mirada se posó en ellos-.

– Es una de las fantasías de todo hombre…-únicas que se me ocurrían-

– ¿Tienes otro video?

Busqué en archivos otro, lo más artístico posible, y empezó a verse una pareja interracial en plena faena, la chica rubia de rodillas, haciendo una felación a un enorme chico de color. El juego terminó con una verdadera ducha de leche y la chica diciendo más, más, mientras el líquido blanco se deslizaba por toda su cara.

– Vaya corrida! Que pasada, me ha encantado!

Ya no podía más. En esa posición mi miembro no podía colocarse bien, y mi pantalón pellizcó la punta de mi pene. Como un resorte, me levanté del sofá, con un enorme bulto en el pantalón.

– Ayyy! Mi pito! Que me lo he pillado!

– Fran, pobre, pero mira como estás!

– Me duele….me lo voy a mirar –y cuando me dirigía al baño-

– Bájate el pantalón, tienes que dejarlo suelto. Te vas hacer más daño si no…

Me bajé el pantalón y el bulto en mi bóxer era importante. Ella sentada en el sofá se acercó y me lo bajó. Mi pene estaba gordo y rojo.

– Pues sí que lo tienes inflamado.

– Dame un poco de tu crema. –me atreví a decir-.

– No…con eso no. Y su cara esbozó una sonrisa pícara.

De un pequeño cajón del armario cercano saco un bote de lubricante de sabor fresa, hechó un poco en sus manos, y empezó a extenderlo por mi miembro, que ahora, brillante y con el glande fuera, se mostraba orgulloso.

– A ver si te puedo relajar…..

– Ufff Laura….que manos….

– No te vayas a correr, eh?

– No creo que aguante.

– Espera…un poco…

Y se metió mi polla en su boca….Lamiendo….suavemente…. Nunca me habían hecho una mamada así!.

– Ves porque no se podía hacer con la crema?

– Levántate –le dije-

– ¿no quieres terminar en mi boca?

– Luego…ahora quiero follarte!

– Que bruto eres!! Ehh?

La puse de rodillas en el sofá, le bajé su pantaloncito y el tanga….acaricié su rajita que estaba empapada, y le metí bien dentro la polla, empezando a bombear mientras agarraba su culo blanquito, y redondo…casi perfecto.

Ella callada…solo jadeaba…y casi musitando decía un tenue “sí, sí”.

– Así te gusta eh Laura, así te hace falta eh…

– Dame duro, dame duro…-empezó a susurrar con los ojos cerrados-

– Déjame ver esas tetas.

Se quitó su camiseta y yo le quité el sujetador sin dejar de penetrarla….

Sus pechos eran pequeños y duros. Se volvió loca cuando la monté subido casi encima de ella, con su cara contra el sofá.

– Fóllame, como una perra, soy tu perra!!

Al oír eso…no pude aguantar más, y me me corrí como hacía tiempo…hace años que no me salía tanta leche…

Terminamos acostados en el sofá.

– Me has rellenado…como un bollito de leche! –y empezó a reírse-

Tuve una sensación especial, no solo me había follado a una chica con la que había soñado, sino que me gustaba su presencia.

– Eres magnifica….- y le besé-.

Ella se levantó, y muy seria me dijo:

– No te hagas ilusiones, si quieres lo haremos de vez en cuando…pero por favor,…nada más. En cuanto vea que me pones ojos tiernos, se acabó!

Y bajó debajo de mi cintura y empezó a mamar mi polla blanda y pequeña..cansada de la corrida.

– Espera…está enana.

– Me encanta, es como un caramelo…que crece en mi boca.

– Pues no voy a aguantar mucho.

– Mmmmr……De eso nada! Mi culo necesita que lo calmes.

Aquello sonó tan caliente…que de repente me puse tan duro…que el preservativo se colocó solo. Repartí bien el lubricante en su estrecho huequito que al contacto con mis dedos se dilataba mientras Laura gemía y movía su cintura hacía mi mano. Me acerqué por detrás y entré dando un pequeño empujón….que vino seguido de un dulce quejido de mi amante. Le estaba zumbando con ganas y ahora le estaba dando duro, todo mi ariete estaba dentro, no quedaba nada fuera y el placer era inmenso por la pretura de su cuerpo. De repente, ella dijo:

– Me vas a reventar el culo, cabrón! –con voz enfadada-.

Me quedé parado y me retiré asustado.

– ¿Qué haces Fran? Por favor, sigueeeee! Es que me pongo muy bruta, y necesito que me domen.

– Pues te voy a dar bien duro, perrita mía. Te voy a partir en dos.

– Sí, eso esssss ….dame…tu polla es la medida justa …me corroooo! Daaamee ..dameeeeeeeee. -Esas últimas palabra casi llorando de placer-.

Tumbados en el sofá…abrazados…no pude impedir besarla en la boca y acariciar su cara. Al oído le dije: “quiero repetirlo otro día”.

– ¿Quieres que sea tu putita?

– No me gusta la palabra…pero….me gustaría tenerte de vez en cuando.

– A finales de mes estaré sola de jueves a sábado…Mi trasero te estará esperando… si me recupero…porque me lo has dejado bien roto. –Y su carcajada sonó en todo el piso-.
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domingo, 18 de agosto de 2019

Relato Erótico XXX : Mi esposo me expuso y me gustó

Fomentando la lectura. Relato Erótico XXX : Mi esposo me expuso y me gustó. Me fascino cuando lo leí espero y sea de su agrado. No recuerdo de de que grupo o de donde lo tome, solo disfrútenlo. Excelente noche.

RELATO ERÓTICO:  MI ESPOSO ME EXPUSO Y ME GUSTÓ.

Relato Erótico XXX : Mi esposo me expuso y me gustó


Jamás imaginé todo lo que iba a disfrutar ese día, mi esposo nunca supo a lo que me expuso y me gustó.

Todo sucedió un viernes por la noche, yo ya me encontraba dormida en mi habitación, cuando mi esposo entró, me despertó y me pidió que por favor me levantara un poco y les ofreciera a él y sus amigos unas botanas. Por lo regular era frecuente que los fines de semana se reunieran mi esposo y sus amigos en la casa para jugar cartas y tomarse unos tragos, ya me había acostumbrado.

En esa ocasión yo confieso que un poco molesta me levanté, el salió de la habitación y yo quise darle un escarmiento, se me ocurrió salir así como estaba, con mi bata de dormir transparente pensando que en esta forma a él se le quitaría la costumbre de levantarme para atenderlos a él y sus amigos. (Debo contarles que soy una mujer con una educación muy estricta y en materia sexual muy restringida, pero no por esto dejo de tener mis fantasías como cualquier otra mujer y me considero ser una persona bastante temperamental )

Una de mis más anheladas fantasías es ver a un hombre masturbándose, nunca tuve la idea ni la fantasía de hacerlo con más de uno a la vez. ( Cuando recuerdo este momento me causa excitación por lo tanto me voy a permitir utilizar palabras fuertes que acostumbran usar los hombres pues esto me excita aún mas)

Continuo con mi relato: para mi sorpresa cuando salí de la recamara con mi bata transparente, no estaban jugando cartas estaban viendo una película pornográfica, vi la cara de sorpresa de los 3 amigos de mi esposo cuando me vieron salir, sentí sobre mí sus miradas morbosas, me imagino que ya se encontraban demasiado calientes y al verme así, pues la verdad no sé qué pensaron, yo me fui inmediatamente a la cocina, confieso que arrepentida de mi osadía y algo temerosa.

Escuche un pequeño ruido en el patio y me asome por la ventana de la cocina que da al lavadero y cual fue mi sorpresa que descubrí a otro amigo de mi esposo, él se encontraba parado cerca del lavadero con los pantalones y los calzones hasta las rodillas con la verga parada, los ojos cerrados, haciéndose una buena sobada, yo lo vi sorprendida por fin se cumplía mi más anhelada fantasía, sentí un calorcito rico por todo mi cuerpo acompañado de un sabroso escalofrío, lo estuve observando por un rato hasta ver como se contorsionaba y empezó a escurrir chorros de semen, yo al momento sentí como me empezaba a humedecer, inconscientemente me metí la mano debajo de mi calzón y sentí toda mi rajita muy húmeda.

Escuché que mi esposo les decía a sus amigos que enseguida regresaba, que iba por mas bebida pues la que había ya se había terminado y salió de la casa dejándome sola con los 4. Yo estaba en la cocina terminando de prepararles las botanas, la verdad yo estaba ya bastante excitada pero muy nerviosa y con miedo. Salí de la cocina con la charola de la botana para dejárselas en la mesa, yo quería hacerlo lo mas rápido y refugiarme en mi recamara, vi que ya estaban los 4 en la mesa viendo la película, yo pase entre ellos para dejarles la charola sobre la mesa, sería mentir si no les digo que alcancé a notar el bulto que se les veía a todos y cada uno sobre el pantalón y con la excitación que yo tenía pues me puse mas nerviosa, al dejar la charola sobre la mesa, la persona que quedó detrás de mi me agarro las nalgas por encima de mi bata, que para esos momentos recordé que era la de dormir, transparente, sentí como me apretó y con un dedo me tocó el culo (por lo regular no falta algún atrevido que en el transporte público se pasa y le agarran a una las nalgas esto a mi me molesta bastante)

Pero en esta ocasión supongo que por lo caliente que ya estaba yo, la sensación fue diferente, yo al sentir esto me quede como paralizada por un instante, le quite la mano de atrás de mí, deje la charola y me fui inmediatamente a la cocina, me incline sobre el lavabo para reponerme de la sorpresa, cerré los ojos respire hondo, en eso estaba cuando siento que alguien me abraza tomándome de la cintura y apretándome con fuerza hacia atrás, yo sentí entre mis nalgas pero por encima de la ropa algo duro, grande y grueso. Nuevamente la sorpresa me paralizó no sé cuantos segundos pasaron, ya cuando me di cuenta, sentí una verga por en medio de mis nalgas sobandome el culo con el cuerpo de la verga y con la punta pasando por mi raja bien húmeda, ya tenia la bata levantada hasta la cintura y los calzones hasta las rodillas, la verdad no supe a que hora me subió la bata y me bajó los calzones.

Ya no era dueña de mi, ya estaba demasiado caliente como para reflexionar, ya no me importaba nada, él me levantó de la posición inclinada y de espaldas que tenia yo y me puso de frente a él, en eso vi que los 4 estaban ahí en la cocina todos con la verga de fuera, yo jamas había visto en vivo tantas vergas paradas juntas (de diferentes tamaños, colores, delgadas, gruesas, flacas, gordas, chuecas), cuando él me puso de frente, me pasó la verga por mi raja ya super mojada y empezó a frotarla sin metermela, yo sentía esa verga muy caliente casi al grado de quemar, otro de ellos se acercó y me apretó un pecho, otro me empezó a sobar las nalgas mientras el que estaba enfrente de mí con la verga sobre mi raja me besaba el cuello, en ese momento tuve ya mi primer orgasmo, me quitaron la bata y los calzones quedando yo totalmente desnuda.

Esto me excitó nuevamente y demasiado que al verme desnuda frente a tanto hombre tuve mi segundo orgasmo, el que estaba frente a mí me tomo de la cabeza y me agacho la cara hacia su verga y me la puso en la boca para que se la chupara, abrí la boca y me la metió toda de un jalón, yo sentí como que me ahogaba, la sacó y la volvió a meter con fuerza y así lo siguió haciendo repetidas veces, mientras otro me tomó una mano y la puso sobre su verga, yo empecé a sobarsela, otro me puso su verga cerca de la cara para que también se la mamara yo soltaba con la boca una y tomaba la otra y así sucesivamente, estaba mamando 2 vergas al mismo tiempo, mientras con la mano sobaba otra, ésto nunca me lo imaginé.

El que estaba detrás de mí sobandome las nalgas se acomodo me tomo de las caderas mientras yo estaba mame y mame me dio un jalón hacia atrás y sentí como resbalaba por mi raja bien mojada la cabeza de su verga y de un jalón se encajó en mí, sentí como se me metió toda completa hasta el fondo, guau aquí tuve mi tercer orgasmo, una verga dentro de mí, con la mano sobando otra y mamando otras dos al mismo tiempo.

Mientras el que me estaba cogiendo entraba y salía de mi los otros 3 se separaron, supongo que querían ver como me estaba cogiendo su compañero yo quede en cuatro patas los que estaban viendo se estaban masturbando, yo estaba nuevamente viviendo mi fantasía, pero esta vez con más fuerza, pues veía a 3 hombres masturbándose mientras otro me estaba cogiendo, que enorme placer sentía, como nunca me hubiera imaginado sentir, para esto sentí como empezó a echar chorros el que me estaba cogiendo, pues sentí todas mis nalgas y piernas chorreadas, se salió de mi y se retiro exhausto otro se acomodó detrás de mi y me la metió así, en cuatro como yo estaba, empezó a meterla y sacarla hasta que después de unos cuantos minutos, empezó a echar chorros también encima de mi.

El tercero se recostó y me pidió que me subiera en él, yo abrí las piernas me acomode sobre el y me la metió toda, empezó a entrar y salir de mi rajita que ya hasta palpitaba de tanto placer, el cuarto de ellos se acomodo detrás de mi y sin darme tiempo a negarme, me la metió por el culo (yo no la había hecho por ahí, a mi esposo cada que me lo pedía se lo negaba, era virgen de ahí) cuando entró su verga, solo grite porque sentí que me partió en dos pero el dolor se transformó en placer ahora estaba con dos vergas dentro de mi, una por delante y otra por mi culo, después de unos minutos sentí mi cuarto orgasmo y al mismo tiempo ellos se vinieron, los dos al mismo tiempo soltando chorros cada uno de semen dentro de mi.

Tomé mis ropas y me fui directo a mi recamara, después de un rato escuché que llegaba mi esposo y estuvieron conviviendo entre ellos, no sé si mi esposo tiene la idea de lo que me hizo vivir con sus amigos, no sé si algún día lo sepa pero no me puede culpar a mi de lo que pasó, pues él a eso me expuso, y lo peor es que me gustó la experiencia.
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lunes, 6 de mayo de 2019

Relato : Mi camino con la muerte

Recordar es vivir y nosotros casi no la contabamos!! En un viaje de carretera ciudad de México a Guadalajara ya casi por la piedad, después de ir manejando por 5 horas me entró un sueño muy raro y una pesadez indescriptible!!, en el coche venía mi esposa, mi hija de 5 años y yo; a ella le pedí que manejará mejor y pare el carro cercas de una bajada para hacer el cambio, faltaban 4 horas para el amanecer y ella dijo que si, al avanzar unos 1000 metros allí sobre la carretera estaba una persona de apariencia muy humilde y vestida de negro pidiendo la subieran y creo mi esposa no la vio pero yo sí y le pedí se detuviera para que la subieramos, pero quede helado a escasos 10 metros de ella, está persona estaba desmembrada, sin piel y se le notaban los huesos por su ropa sucia y podrida y lo que mas me impacto es que no tenía pies, esa cosa flotaba a unos 30 centímetros del piso, me puse pálido y mi esposa pregunto, que tienes José Luis y yo casi llorando le dije no pares y mejor acelera por favor, justo antes de que ese espectro tocara el carro, unos 50 metros más delante le dije que parara de nuevo y por el retrovisor vi como un carro color azul si se paró y subió a este extraño ser de la carretera, ella me preguntó qué diablos tienes? estás sin color y yo solo dije, creo la muerte está buscando almas o de plano no quiere viajar sola? mira mi amor esa cosa que vi así como te la describí se acaba de subir a ese auto que venía atrás de nosotros, por favor déjalo pasar no te le acerques mucho, ella extrañada hizo lo que le pedí y dejo avanzar al otro coche unas 2 millas y continuamos nuestro viaje....

Mi esposa burlándose de mi exclamo, mira allí va tu muerte en su carro, jajajajaja ya mejor duérmete y no molestes, yo un poco pensativo cerré los ojos y no le hice caso y como al minuto que pasó a lo lejos se escuchó como un carro se amarro en la autopista y un golpe seco cimbró a esas altas horas de la madrugada y metros después la cortina de polvo que levantó un accidente nos dejó ver el fatal accidente donde el coche que mencioné quedó hecho pedazos y toda esa pobre familia prensada y desecha abajo de un trailer estacionado en la carretera sin luces de emergencia, en ese momento mi pequeña hija menciono, que pasó papá, cuántos muertos hay allí, mi esposa quedó con las dos manos en el volante y en shock pues no creía lo que acabábamos de ver y gracias a Dios esa familia no era la nuestra...

Pero desgraciadamente allí la muerte cobro muchas víctimas y la mayoría niños, es por eso que no viajo de noche y menos cansado y si un extraño ser oscuro me pide la parada!! ahora ni nunca lo subo! por qué ya se de quién se trata, que en paz descansen las miles de almas de la carretera de la muerte ....

Relato : Mi camino con la muerte

Relato escrito y adaptación de Chemo San Juan
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martes, 16 de abril de 2019

Reencarnación

—¿Estás segur@ de que deseas encarnar en la Tierra?
—Totalmente. La decisión está tomada.
—¿Eres consciente de los retos a los que te enfrentas?
—Nunca antes he encarnado en ese planeta, de modo que no sé lo que significan realmente los conceptos de "miedo", "dolor", "soledad" o "tristeza". Tal vez el que más me preocupa es el de "muerte"... No alcanzo a comprender la idea de dejar de existir para siempre: eso es imposible, pero los humanos creen que es así. Sea como sea, mi alma desea "bajar" y experimentar todo eso, aportar mi luz y contribuir con mi ser al cambio de conciencia.
—Cuando estés allí abajo, limitado por el cuerpo físico y preguntándote qué haces en ese lugar, "comprenderás"... Desde este estado de conciencia ni siquiera puedes intuir lo que implica experimentar la densidad y la limitación.
—Asumo el reto...
—Entonces, si esa es tu voluntad, solo me queda desearte un feliz viaje por el mundo tridimensional y recordarte que estaremos contigo, desde esta dimensión, observándote y guiándote. Si consigues abrir tu corazón lo suficiente, tarea que no es en absoluto sencilla, serás capaz de "escucharnos" y de percibir nuestras señales.
—¿Y cuál es la mejor manera de abrir el corazón?
—Hacerle caso. Escuchar tu voz interna. Dejarte llevar y soltar la resistencia a que las cosas en la Tierra no sean como deseas... Aceptarte, en definitiva, tal y como eres. Solo de esa forma podrás aceptar a los otros y honrar sus aprendizajes. La paz y el amor que surgirán en ti como consecuencia de esa aceptación te pondrán automáticamente en "contacto" con nosotros.
—De acuerdo, lo tendré en cuenta.
—No, amigo mío... Lo olvidarás. Son las reglas. Tendrás que irlo recordando a medida que tu cuerpo físico, ya contaminado de juicios, apegos y creencias negativas, crezca y se haga adulto. La luz de tu alma deberá emerger entre las tinieblas del temor, la desconfianza y la incomprensión. Confía, amado nuestro: estamos seguros de que serás capaz de conseguirlo.
—¿Qué es eso?
—Es el vientre de tu madre terrestre.
Y ese pequeño embrión con extremidades que puedes ver en su interior es el cuerpo físico en el que vas a encarnar.
¡Buen viaje, alma estelar!

Reencarnación

Fuente : Facebook
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jueves, 11 de abril de 2019

Relato de la morgue

Relato de la morgue

Odio el turno de noche. De verdad que lo odio. Sobre todo desde que me trasladaron allí, aunque algunos digan que tuve suerte.
Los pacientes que tengo a mi cargo no se quejan demasiado, o sea, nada. Son muy tranquilos. ¿Será porque están muertos?
Aquí en el depósito casi nunca pasa nada interesante, solo tengo que recibir al cadáver, apuntar la hora de entrada. La verdad es que esa tarea puede ser perfectamente realizada por una persona, pero claro, a alguno de los de arriba se le ocurrió que deberían ponerme un compañero. En este caso, compañera. La chica era muy guapa además era eficiente y simpática. Laura se llamaba. Los primeros días fueron difíciles sobre todo para ella, que era una recién salida de la facultad, y la verdad no estaba muy acostumbrada a ver muertos de tanta variedad.

La cuestión es que ella no lo llevaba bien y poco a poco empezó a cambiar. Me decía que no podía dormir, y que apenas descansaba durante el día. Decía que cada vez que cerraba los ojos veía sus ojos. Los de los muertos. Ojos vidriosos carentes de vida que la vigilaban a todas las horas, pero sobre todo cuando cerraba los ojos. Yo intente ayudarla, mas no lo conseguí, porque un día me dijo que un cadáver le había hablado. Era de noche y yo intentaba leer un libro que un amigo mío me había aconsejado. La jornada había sido tranquila, y solo habían ingresado dos cuerpos, eso si, a uno de ellos le faltaban algunos trozos. Tubo un accidente automovilístico su cabeza se había estampado contra el volante y le había volado la tapa de los sesos. De la misma presión su ojo izquierdo había saltado y sabe dios por donde andaría. Y esa fue la causa. A punto estaba de dar una cabezada leyendo uno de esos capítulos, cuando escuché un grito sobrenatural. Bueno, eso lo pensé yo porque en medio de ese silencio se escucho un grito enorme. Después se escuchó un portazo en la sala donde yo me encontraba y Laura entrando con cara de poseída. Cuando conseguí recobrarme, intente tranquilizarla, cosa difícil, pues a mi me había puesto de los nervios, e intente que me dijera lo que le había sucedido.

Ella solo respondió,"Me preguntó que donde estaba su ojo." ¿Como? "Se levantó y me preguntó que donde estaba su ojo" Un escalofrió me recorrió la espalda. Por un momento me imagine a ese cuerpo deforme levantándose de la mesa de autopsias, preguntando por su ojo. Absurdo. Llame al jefe de personal, y le conté que a Laura le dio una crisis de ansiedad y bla bla... para que se fuera a casa y el jefe accedió. Pero parecía que el destino quería gastarle una broma muy macabra a Laura, porque a la noche siguiente, debido a un fallo en no se qué papeleo el cuerpo del desfigurado tuvo que quedarse una noche mas en el depósito. Laura parecía mas tranquila, aunque yo intente que no estuviera sola y sobre todo, que no viese el cuerpo. De vez en cuando pienso que hay alguien o algo que mueve unos invisibles hilos, para que ocurran ciertos acontecimientos. A la mitad de la madrugada me sobresaltó un ruido. Sin darme cuenta me había quedado dormido por culpa del libro y ese sonido me despertó. Sonaba como un chillido. Llamé a mi compañera. No contestó. Insistí. Y se escuchó un ruido de cristales rotos. y después gritos de mujer.

Corrí como alma que lleva el diablo hacia la Zona donde estaban los cuerpos, mas el camino se me hizo eterno, como en un mal sueño en el que te persiguen criaturas espantosas y tus pies pesan una tonelada. La puerta metálica del almacén estaba cerrada, y al abrirla algo la atrancó. Empujé con fuerza y al abrirse violentamente, entré resbalando y cayendo al suelo golpeándome fuertemente la cabeza. Cuando recobré el conocimiento, lo primero que vi fue una estantería volcada en el suelo con todo el material esparcido y destrozado por el suelo. Bien ya sabemos la causa de que estuviese la puerta atrancada, pero el calor y la viscosidad que me envolvía me hizo sentir un terror horrible. Dios mío, que no sea rojo. Lo es. Aterrorizado, caí en la cuenta de que estaba tumbado sobre abundante liquido rojo. Sangre. Pero al girar la cabeza fue lo que provocó en mí que el mundo se me hundiera bajo mi cuerpo, dejándome en un estado de shock, que lamentablemente no me dejo inconsciente, y pude distinguir perfectamente lo que tenía ante mí. Unos ojos desorbitados que se habían vuelto tanto hacia arriba que, que solo quedaba visible lo blanco. La mandíbula estaba tan abierta por el terror que se había desencajado. Su piel estaba tan blanca que se podían ver a través de ella. Salté intentando ponerme de pie, pero me resbalé y volví a caer al fondo de la habitación

Laura estaba tendida en el suelo muerta y en su mano tenia una botella rota, por fin habia perdido el juicio y se suicido. Estuve, un par de días sin poder ir a trabajar, pero tuve que reincorporarme de nuevo. Mi compañero al que relevaba me puso al día, y al ver la lista del almacén mi corazón se aceleró y casi salta por mi garganta. Allí estaba. El accidentado. El deforme. Por lo visto no habían solucionado el papeleo. Las horas pasaron lentamente, y una curiosidad se apoderó de mí. Tenía que verlo. Por su culpa Laura se suicidó. ¿O no? Así que fui al almacén. Allí entre el silencio de ultratumba se encontraba la cámara donde se encontraba. Hacía frío. Los otros cuerpos fueron testigos mudos de mi desfile hasta la pequeña puerta metálica. Con temor la abrí poco a poco, y un chirrido oxidado se escuchó. No se porque, pero tiré demasiado fuerte de la camilla donde se encontraba el cadáver, y por el golpe el brazo derecho se descubrió un poco, dejando ver una muy pálida mano. Entonces fue cuando lo vi. Mi capacidad de razonar luchaba con lo que mis ojos estaban contemplando. En sus fríos dedos, firmemente clavados en ellos. Cristales. No. Aquello no podía ser cierto. Ella sola se lo hizo y no otra persona. Ese lugar carece de ventanas y la puerta estaba cerrada. Ella se quitó la vida. Pero ¿esa expresión aterradora? ¿Que vio? No, no podía ser.

Pero algo crujió y esos fríos dedos se clavaron en la carne de mi brazo, helandome toda la sangre de mi cuerpo, y paralizandome el corazón. Y ya no recuerdo mas, les juro que es cierto. Por eso odio los turnos de noche. ¿Verdad que usted también los odia, enfermera? ¿Que hace? ¿Por qué me afeita la cabeza? ¿Me va a doler...?
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Relatos de terror : La inexpresiva

Una historia o leyenda urbana que aparenta ser verdad. El relato de terror se llama La inexpresiva. Lo conocen?

Relatos de terror : La inexpresiva

Relatos de terror : La inexpresiva

En julio de 1972, una mujer apareció en el hospital Cedar Sinai, usando nada más que un vestido blanco manchado de sangre. Ahora, esto podría no ser tan sorprendente si tomamos en cuenta que a veces las personas sufren accidentes y viajan al hospital más próximo en busca de atención médica; pero hubo en particular dos cosas que causaron que la gente que la viera, vomitara y escapara aterrorizada.

Lo primero, fue que ella no era exactamente humana. Asemejaba algo similar a un maniquí, pero tenía la destreza y fluidez del movimiento de un humano normal. Su rostro perfecto como el de un maniquí, inexpresivo y manchado de maquillaje.

Tenía un gatito en la boca, con la quijada apretada tan fuerte que no se podía ver ninguno de sus dientes; y la sangre del animal manchaba su vestido y el piso por donde caminaba. Entonces, sacó los restos del animal de su boca, los arrojó y colapsó.
Desde del momento en que entró por la puerta hasta cuando fue llevada a una habitación y limpiada para poder ser sedada, permaneció calmada, sin expresión e inmóvil.

Los doctores pensaron que lo mejor era mantenerla amarrada hasta que las autoridades llegaran, cosa que no la hizo protestar.

El personal fue incapaz de obtener respuesta alguna de ella, y la mayoría de los miembros que la atendieron se sentían incómodos con solo verla por unos cuantos segundos.
Pero en el momento en que intentaron sedarla, la mujer reaccionó con fuerza extrema. Al ser sujetada por dos miembros del personal, la mujer miró a un doctor e hizo algo inusual: sonrió.

Mientras lo hizo, una doctora que la sujetaba gritó y la soltó; pues en la boca de la mujer no había dientes humanos, si no púas afiladas y alargadas. Demasiado largas para que su boca pudiese cerrarse sin causarse daño...
El doctor la miró por un momento antes de preguntarle "¿Qué demonios eres?"
La mujer movió su cuello de forma antinatural y lo observó, todavía sonriendo. Hubo una pausa en la cual pudo escucharse a los elementos de seguridad viniendo por el pasillo; y mientras la mujer los oyó, inclinó la cabeza hacia delante, hundiendo sus 'dientes' en la garganta del doctor; arrancándole la yugular.

Luego se incorporó y se inclinó sobre él hasta quedar cara a cara, luego se arrodilló y le susurró: "Yo... soy... Dios."

Los ojos del doctor se llenaron de terror mientras la vio caminar hacia el personal de seguridad. Quizás lo último que el doctor vio, fue como los devoraba uno a uno.
La doctora que sobrevivió el incidente la llamó "La Inexpresiva."
Y jamás se le volvió a ver.

Fuente: Internet
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lunes, 8 de abril de 2019

Relato de terror : Íncubos y súcubos

Un relato de una mujer que nos cuenta qué le sucedió en una noche de terror, de pesadillas, que nosotros llamamos "Íncubos y súcubos".

Relato de terror : Íncubos y súcubos

Relato de terror : Íncubos y súcubos

Esto me paso cuando tenia 18 años estaba estudiando la universidad la carrera de psicología, estaba en el primer semestre, la universidad donde yo estudiaba estaba a una hora de de la casa de mis papás, la verdad para viajar todas las mañana se me hacia muy pesado, así que mis papás y yo decidimos que me quedaría en ese lugar donde estudiaba, rentaría un cuarto con otras 3 compañeras;
bueno ya en la escuela la maestra nos dejo tarea para el fin de semana nos encargo una investigación de que eran los "íncubos y súcubos". Pues como todo fin de semana me fui a casa de mis papás, agarre mi netbook y me puse a investigar en google y me acorde que la maestra nos dijo no vean los vídeos por que están muy pesados en eso yo desafiando abrí youtube y busque vídeos ya estaba muy cansada estaba corriendo el vídeo en eso la voz del vídeo dijo y aquí una oración para atraer a los íncubos y súcubos, yo me dormí unos cuantos minutos y cuando desperté ya casi terminaba la chingada oración, no le tome importancia apague mi netbook y me dormí.

Bueno, entregué mi tarea y comentamos sobre el tema, para los que no saben que son los íncubos son tipos de demonios sexuales que según tienen sexo con humanos en los sueños, existen para la mujer y para el hombre, bueno una noche estábamos en el cuarto mis tres compañeras y yo; el cuarto tenia una pequeña división la cocina y donde dormíamos, ellas se metieron a dormir al cuarto que dividía a la cocina con una cortina nada más, yo me quede en la cocina tendí una cobija y me puse a estudiar porque al otro día me tocaba exponer, mis compañeras me dijeron -ya vente a dormir les dije -No todavía me falta, por el sueño que no me aguantaba me quede profundamente dormida boca arriba en eso, no se la verdad que fue, si fue un sueño o realmente lo viví pero fue tan real, vi como una silueta de un hombre entraba por la puerta y se dirigía hacia mi, me dio mucho miedo en ese momento pensé que mis compañeras habían dejado la puerta abierta y me habían dejado sola y alguien aprovechó para entrar, yo tenía los ojos cerrados nunca los abrí, esa silueta de hombre sin rostro se puso encima de mi y empezó por mi vientre a recorrerme con su boca y después a mis pechos pero aceleradamente como si quisiera abusar de mi yo quería gritar pero no podía, en eso, es lo mas horrible que me a pasado, con mis manos toque su rostro y tenia ojos; nariz, boca, todo lo que un rostro humano tiene empujaba con mis manos su cara con la que me acosaba y metí mis manos en su boca pude sentir sus dientes con mis dedos en eso logre despertar y no había nadie a mi alrededor grite fuerte y llorando, mis compañeras se despertaron con el grito y fueron corriendo donde yo estaba y una de ellas me abrazo me decía -que tienes que te pasa?, y yo llorando helada y pálida y con mucho miedo les reclamaba por que dejaron la puerta abierta y que alguien entró.

Entonces una de ella fue a la puerta y me dijo mira la puerta tiene seguro no hay nadie solo nosotras, yo no paraba de llorar me quisieron hacer dormir pero volvía a sentir lo mismo que alguien se subía encima de mi así que les marcaron a mis papás y ellos dijeron que no podían ir ya era muy tarde que trataran de controlarme y acabé dormida en los brazos de mi compañera al día siguiente mis papás fueron y rociaron agua bendita. La verdad yo no creo que sea eso de que se te sube el muerto o parálisis del sueño por que me ha pasado en repetidas ocasiones, pero no se compara con la experiencia que viví fue horrible para mi tal vez fue la tal oración para atraer los íncubos y súcubos no lo se.

Autora : Anónima
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