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miércoles, 23 de octubre de 2019

Historia de horror de un médico forense

Historia de horror de un médico forense. Lectura no apta para personas sensibles.

Historia de horror de un médico forense

Historia de horror de un médico forense


-Soy Thomas- un médico forense de 34 años,
yo era un padre y esposo amoroso, era un hombre ejemplar para mi familia y compañeros, pero la ambición y el amor por el dinero me llevaron a la perdición.
Esta es mi historia...

A lo largo de mi vida he aparentado lo que no soy frente a la sociedad, debo admitir que mi trabajo como médico forense se ganaba muy bien y más cuando estas entre los mejores médicos, pero soy un hombre muy ambicioso y lo que ganaba no fue suficiente para mí. A si que decidí crear "mi propia empresa" por así decirlo, cree una red ilegal en venta de órganos y no me fue difícil contratar a personas que se dedicaban hacer trabajos sucios, aproveche mi puesto como forense para extraer los órganos de los cuerpos que llegaban a la morgue, me era muy sencillo hacerlo después de todo ¿quien iba a sospechar de mí?.

Pasado el tiempo mi empresa ilegal fue creciendo, necesite contratar a más personas que hicieran el trabajo sucio, entre ellos contrate sicarios, ustedes saben un hombre de negocios como yo aveces teniamos que resolver las cosas de otra manera, cree una página en los que muchos llaman la DEEP WED (Internet profunda). Era una de las páginas más famosas y era difícil entrar, para acceder a ella era mediante de una series de códigos, tenía mis propios hackers y eran los mejores, no había POLICÍA, FBI o CIA que pudieran dar conmigo, era un gran mafioso anónimo en fin llegue a construir la mejor red de ventas en tráfico de órganos, una "empresa bien organizada" los pagos eran por Bitcoin (moneda virtual) o en efectivo, las ventas cada ves eran mayores y ya no era suficiente con solo extraer los organos de los cuerpos que llegaban a la morgue. Por lo tanto accedí al otro paso, el secuestro de niños, jóvenes y adultos, trata de personas. Los niños eran más fácil de engañar y eran presa fácil.

Los órganos se vendían a un precio muy alto, eso sí se realizaban estudios para que fueran compatibles y así el cliente quedaría muy satisfecho. Llegué a ganar miles y miles de millones de dolares, vivía como un rey y me daba el lujo de viajar a cualquier parte del mundo. Todo era color de rosa, no me importaba el dolor ajeno. A un hay madres desesperadas buscando a sus hijos, no pierden la fe y esperanzas de encontrarlos pero muchas no saben que están muertos y sus órganos fueron vendidos al mejor postor.

Un día me llegó la solicitud de un millonario que necesitaba 2 corazones y un riñón pero de niños, le puse la suma más elevada del mercado, porque había que secuestralos aparte como se dispararon el rapto de niños los padres estaban más atentos. Mi cliente aceptó mi presupuesto y mande a mis hombres a realizar el trabajo sucio secuestrar a 2 niños.

Ya estábamos listo a la espera de los cuerpos para realizar la extracción de los órganos cuando de pronto recibí una llamada en la que me informaron que tuvieron que matar a la madre para secuestrar a los niños.

-Muy bien, no importa traigan los 3 cuerpos, saquen los órganos correspondientes, el de la mujer también, no hay que desperdiciar nada. Mañana por la mañana espero ver los órganos listo para la venta. No quiero errores.

Me retiré y fui a casa. Tome una ducha y la mejor siesta.
Al dia siguiente vendi los órganos al mayor precio, fue la mejor venta del año.
En horas de la noche estando en casa recibí una lamentable noticia, la peor tragedia de mi vida, el carro que conducía mi esposa fue encontrado con manchas de sangre, la policía me informó del hecho ya que el carro estaba a mi nombre.

-¿Pero como va a ser eso posible si ella estaba de viaje con los niños?. Por Dios los niños.
Recordé aquella llamada en la que habían secuestrado a unos niños y mataron a la madre, de inmediato me dirige al lugar. Y con sorpresa y terror vi los pequeños cuerpos de mis gemelos de 10 años con sus tórax abierto, le habían sacado todos sus órganos. El cuerpo de mi esposa estaba desmenbrado dentro de un tanque lleno de ácido. Caí de rodillas lloré como nunca, ese dia me di cuenta que había mandado a secuestrar y asesinar a mi familia.

La culpa y la tristeza se apoderaron de mí, pensé en quitarme la vida pero no era suficiente castigo para mí, a si que me entregue a las autoridades y confesé todos mis crímenes. Luego tras algunos años de investigación capturaron a todos los miembros de la red ilegal incluyendo algunos de sus compradores, a mi me condenaron a la pena de muerte, LA INYECCIÓN LETAL.
Hoy estoy acostado en una camilla amarrado, viendo como un doctor me coloca la inyección mientras observó atrevés de la ventana el llanto de mis padres despidiéndome con mucho dolor y la mirada de asco, odio y repudio de los padres de mi difunta esposa. Lo sé me lo merezco, soy basura. El estafador resultó siendo estafado, ahora entiendo y comprendo el dolor de aquellas familias que perdieron a sus seres amados, siento mucha culpa y sé que mi muerte no va a aliviar su dolor ni mucho menos traerá de vuelta los suyos. Perdón, mil veces perdón.

15 minutos después Thomas oficialmente fue declarado muerto...

Autor : Anónimo
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Malditos celos

Un cuento corto de terror y horror, una historia espeluznante titulada "Malditos celos" que encontramos en Facebook y cuyo autor es anónimo o por lo menos desconocido para mi, sin embargo, ya que este es un blog de literatura que recopila esas historias underground que se encuentran en las redes sociales, subo esta historia de terror, justo en el mes de Halloween, para que tengan más y más cuentos de terror para contar en un fogón o en una fiesta de Halloween o noche de Brujas.
Ya que muchos entran al blog buscando historias de terror, aquí les traigo esta historia de horror y amor, celos, pasión y muerte que pueden contar esa noche tan particular como aterradora. Gracias a todos los lectores del blog!

Historia de terror : Malditos celos

Historia de terror : Malditos celos

Ese día el esposo había salido temprano de su trabajo y decidió caer de sorpresa a su esposa, al llegar a su casa vio un carro desconocido estacionado lo que se le hizo sospechoso al hombre. Entró silenciosamente a la casa y escuchó los inigualables sonidos de placer que producía una pareja en una de las recamaras y la ira de los celos llenaron su mente.

Fue rápido a la cocina por un cuchillo y aprovechando la oscuridad y éxtasis de la ardiente pareja, entró al cuarto y acuchillo violentamente a la mujer y después al hombre, hasta que solo se escuchaba la agitada respiración del esposo.

Antes de prender la luz para contemplar su atroz venganza hacia su honor como hombre fiel, un mensaje llego a su celular que decía: "Amor llegare un poco tarde salí a comprar algo de cenar pues nuestra hija nos visitara y nos presentara a su nuevo novio que le pedira la mano hoy.
Ya deben de estar en la casa. Besos".... NOP

Autor : Anónimo
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miércoles, 3 de julio de 2019

Macabra historia de amor

Una historia de terror y amor que da escalofríos y miedo a la misma vez. Se trata de una historia que encontramos en Internet y que dice ser verdad. Si está basada o no en hechos reales es secundario. El miedo que causa esta historia de terror es absolutamente increíble.
Es la historia de Car Von Cosel y María Elena de Hoyos y aquí la comparto con ustedes, una versión sacada de Facebook de autor anónimo.
Espero que les guste y seguiré subiendo más material de este tipo para los amantes de los relatos de historias y cuentos de terror y horror.

Historia de terror : Macabra historia de amor

Historia de terror : Macabra historia de amor

Una de las historias más 'conmovedoras' relacionadas con el trastorno de la necrofilia, es la del médico estadounidense Carl Von Cosel, quien en 1931 desarrolló una obsesión por María Elena de Hoyos, de 22 años, una de sus pacientes en Florida, a quien trataba por tubercolisis.

Profudamente enamorado de la joven, tras su muerte pidió permiso a la familia para construirle un mausoleo en el que la visitaba todas las noches y preservaba su cuerpo en formal de hído. Para 1933 trasladó el cuerpo a su casa, lo metió en cama y llenó un guardarropa para vestirla.

Los gusanos que ya estaban apoderándose del cuerpo, él los tiraba en su jardín porque tampoco se animaba a matarlos. El abono que se generaba lo utilizaba para nutrir varias rosas.

La hermana de Elena descubrió el robo del cuerpo 7 años más tarde, se dirigió a la casa de Von Cosel y encontró el cuerpo tendido en la cama con una máscara de cerámica cubriéndole el rostro: los huesos estaban unidos con cuerdas de piano, su piel era tratada con cera, sus ojos eran de cristal y estaba rigurosamente perfumada para disimular el olor a putrefacción.

Fuente: Internet (Anónimo)
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jueves, 11 de abril de 2019

Jack el Destripador

Ha pasado más de un siglo y todavía perdura el misterio. Cinco crímenes perpetuados en Whitechapel hacia 1888, un lugar donde la miseria era notable y solo existían 2 cosas en abundancia, las prostitutas y los alcohólicos.

Su primer crimen oficial, por así decirlo, el que reconocen todas las crónicas, tuvo lugar el 31 de agosto, aunque en su día se sospechó que por lo menos dos asesinatos anteriores menos publicitados habrían sido también obra suya.

Ese día estaba amaneciendo muy lentamente. Las calles todavía estaban oscuras, y a pesar del frío algún que otro paseante comenzaba a circular por el barrio. Uno de ellos distingue a lo lejos el cuerpo de una mujer tendido en el suelo que a primera vista parecía desmayada, pero cuando se acerca para tratar de ayudarla, ve que unas terribles heridas la habían casi decapitado.

El cuerpo, todavía caliente en partes, indicaba que el momento del crimen no debía de haber sido de más de media hora antes de haber encontrado el cuerpo. Tras un examen más detallado en la sala de autopsias, descubren además que había sido brutalmente golpeada en la mandíbula inferior izquierda (posiblemente por una persona zurda), y que su abdomen había sido mutilado.

Por lo demás, el asesino no había dejado otras pistas tras de sí, ni testigos, ni el arma homicida. Ninguno de los vecinos oyó nada.
La identificación de la víctima no fue tarea fácil, aunque unos días después su padre y su ex marido identifican el cuerpo de una mujer de 42 años, prostituta, llamada Anne Mare Nichols y conocida como Polly.

Polly había estado casada y tenía cinco niños, pero su adicción al alcohol había hecho que su matrimonio se rompiera. Desde entonces, sola, había vivido de sus pobres ingresos de prostituta.

Annie Chapman era una mujer sin hogar propio que vivía en pensiones comunes cuando disponía de dinero para el alojamiento de una noche, y cuando no era así, se dedicaba a vagar por las calles en busca de clientes que le proporcionasen alguna moneda para bebida, refugio y alimento. No siempre había sido así, unos años antes estaba casada y con tres niños, pero todos murieron, unos por enfermedad y otros por accidente. Fue un golpe muy duro, nunca se repuso. Así, en estado de depresión permanente comenzó a beber para sobrellevar su soledad.

Su cuerpo fue hallado mutilado en la calle del Mercado de Spitalfields a las 6 de la mañana, y nadie había ido testigo de los hechos. Su intestino estaba en el suelo entre un gran charco de sangre y una profunda incisión cruzaba su cuello de lado a lado.

Todo parecía indicar que había sido asesinada en ese mismo sitio. No había señales de defensa por parte de la víctima, y lo curioso es que cerca de su cadáver se encontraron un pequeño pañuelo, un peine y un cepillo de dientes, que parecían haber sido colocados en un orden concreto por el asesino.

Según el médico forense que vio el cadáver, el asesino había agarrado a Annie por la barbilla y la había degollado por la espalda de izquierda a derecha, y por la fuerza empleada, posiblemente con la tentativa de decapitarla. Eso le había causado la muerte. Las otras heridas infligidas y las mutilaciones abdominales habían sido realizadas post mortem: el abdomen había sido abierto para extraer la vagina, el útero y la vejiga, que no fueron hallados.

Las incisiones eran limpias, como si se tratase del trabajo de un experto en anatomía, o por lo menos el de alguien con los conocimientos anatómicos y la habilidad suficiente para poder abrir el cuerpo y extraer los órganos con mucho cuidado de no dañar otras partes internas. El instrumento utilizado parecía ser un cuchillo estrecho con lámina fina y muy afilada, la clase de cuchillo que utilizaban los cirujanos y los carniceros.

Una señora de nombre Elizabeth Long que se dirigía al mercado esa mañana, pudo aportar un testimonio valioso: a las cinco y media de la madrugada había visto a un hombre conversando con una prostituta que identificó como Annie Chapman. Lamentablemente el hombre estaba de espaldas y no pudo ver su rostro, pero sí distinguió la silueta de un hombre de unos 40 años, elegante, que portaba un sombrero y un abrigo oscuros. La hora de la muerte se estimó entonces entre las cinco y media y las seis de la mañana, hora en la que fue descubierto el cadáver, lo que significaba que el asesino actuaba rápidamente y con gran precisión.

La falta de indicios hacía que la investigación avanzase lentamente. Todo el mundo había relacionado las muertes entre ellas, y a pesar de que la policía se mantenía en el más absoluto de los silencios, los periódicos no dejaban de alimentar cada rumor escuchado, lo que servía para aumentar la cólera y el miedo de los vecinos.

El 25 de septiembre, la Agencia Estatal de Noticias recibió una nota en tinta roja firmada por el propio Jack el Destripador cuyo contenido era:

"Querido Jefe, desde hace días oigo que la policía me ha cogido, pero en realidad todavía no me han pescado. No soporto a cierto tipo de mujeres y no dejaré de destriparlas hasta que haya terminado con ellas. El último es un magnífico trabajo, a la dama en cuestión no le dio tiempo a chillar. Me gusta mi trabajo y estoy ansioso de empezar de nuevo, pronto tendrá noticias mías y de mi gracioso jueguecito...

Firmado: Jack el Destripador, desde el Infierno."

A partir de entonces seguiría escribiendo cartas y poemas destinados al jefe de la policía londinense jactándose de su habilidad para escabullirse en la oscuridad de las calles y evitar ser atrapado por la multitud que le perseguía, o haciendo alarde de la perfección de sus crímenes y anticipando otros nuevos ataques, siempre seguro de sí.

El domingo 30 de septiembre, se descubría otro cadáver en la calle Berner sobre la una de la mañana. Tras pedir ayuda a la policía, vieron que se trataba de una mujer, cuyas faldas habían sido levantadas por encima de sus rodillas. Un forense llegó a la escena del crimen con su ayudante un cuarto de hora más tarde. Entre los dos detallaron sus conclusiones de la exploración:

"La difunta yace sobre su lado izquierdo, su cara mira hacia la pared derecha. Sus piernas han sido separadas, y algunos miembros están todavía calientes. La mano derecha está abierta sobre el pecho y cubierta de sangre, y la izquierda está parcialmente cerrada sobre el suelo. El aspecto de la cara era bastante apacible, la boca ligeramente abierta. En el cuello hay una larga incisión que comienza sobre el lado izquierdo, 2 ½ pulgadas por debajo del ángulo de la mandíbula casi en línea recta, seccionando la tráquea completamente en dos, y terminándose sobre el lado contrario... "
El asesino no se había ensañado tanto esta vez como en las anteriores. Posiblemente había sido interrumpido mientras la degollaba y hubiese huido antes de completar su ritual.

La joven prostituta fue identificada como Elizabeth Stride, de origen sueco, que había venido a Inglaterra para ganarse la vida tras el fallecimiento de su marido y sus dos hijos en un accidente marítimo.

Esta vez, varios testigos declararon haberla visto momentos antes de su muerte acompañada por un hombre de unos treinta años con pelo y bigote negros, vestido con un abrigo negro y un sombrero alto, que portaba un bulto, como un maletín.

Mientras la policía se enfrentaba al hallazgo de este nuevo cadáver, a pocas calles allí un guarda nocturno descubría el cuerpo de otra víctima degollada. Su abdomen había sido abierto y los intestinos se encontraban en el suelo, además tenía varias heridas por todo el cuerpo. Los miembros estaban todavía calientes, la data de la muerte no debía ser de más de media hora desde el descubrimiento del cadáver.

La víctima era Kate Eddowes, quien como las demás, tenía por oficio el de la prostitución y como afición, la bebida. Sus padres habían muerto cuando ella era joven y a los 16 años se fue a vivir con un hombre, con quién tendría tres hijos. Los malos tratos por parte de éste obligaron a que se fuera de casa, y su adicción al alcohol la obligó a alquilar su cuerpo en las calles.

Como en las muertes de Polly Nichols y Annie Chapman, la garganta de Kate había sido degollada de izquierda a derecha, le habían seccionado el vientre y extraído algunos órganos, entre ellos uno de los riñones.

Después de esto, las cosas parecieron volver a la normalidad en Whitechapel. No hubo ningún otro asesinato durante un mes y las prostitutas regresaron a las calles más tranquilas. Desgraciadamente, la paz duró poco, pues el 9 de noviembre, otra mujer apareció salvajemente asesinada.

Se trataba de Mary Kelly, una atractiva joven de 21 años que se dedicaba a la prostitución para poder mantenerse a ella misma y a su pareja, que se encontraba sin trabajo.
Esa mañana, el locatario subió a la habitación de Mary para cobrar el alquiler mensual, pero nadie contestó a su llamada. Decidió abrir la puerta él mismo, horrorizándose por lo que descubrió...

Sin duda era el crimen más violento de Jack el Destripador. El cadáver estaba tumbado sobre la cama con múltiples heridas de arma blanca, completamente mutilado y con la arteria carótida seccionada. La ferocidad de este asesinato asombró a los cirujanos veteranos de policía. El médico forense necesitó varias páginas para redactar el informe de las lesiones y órganos extraídos.

Este asesinato creó el pánico absoluto en el barrio, haciendo estallar episodios esporádicos de violencia en la muchedumbre. La actividad policial era frenética, cada rincón fue registrado, cada sospechoso detenido e interrogado a fondo, pero no por eso la policía dejaba de ser duramente criticada. Nunca más se volvió a saber del asesino. No hubo más cartas ni más crímenes, parecía que Jack el Destripador hubiese abandonado la escena del crimen para siempre, y finalmente el caso fue cerrado en 1892, el mismo año en que el Inspector encargado del caso se retiró.

Durante cien años, investigadores, detectives, policías y muchos aficionados han tratado de establecer un perfil psicológico que ayudase a determinar la personalidad o el nombre del asesino, pero hasta ahora solo se han podido identificar los nombres de unos posibles sospechosos.

Tal vez por ese motivo Jack el Destripador se ha convertido en el asesino en serie más conocido de la historia.

Jack el Destripador
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miércoles, 10 de abril de 2019

Historia de Karma : Chloe y Dan

Chloe tenía 7 años cuando su hermano mayor la violaba día tras día durante dos años. Ella creció, en aquel tiempo siendo niña era inocente y no sabía lo que Dan le hacía, pero ya siendo una jóven adolescente tenía serios traumas con respecto a su pasado... Ese pasado que le había generado asco a su propio cuerpo, enfermándola de anorexia y bulimia, le tenía asco a los hombres y era homosexual. Fue tratada con psiquiatras y psicólogos por intentos de suicidio hasta que contó a sus padres lo que Dan había hecho. Ella esperaba justicia o algo parecido, pero Dan se mostró arrepentido y sólo empezó a tratar con un psicólogo. Pasaron los años, para Chloe, su hermano no era bueno, para ella era un enfermo mental, en sí, un depravado.

Chloe trabajaba de detective para la policía de Los Ángeles, un día de trabajo le llegó un casó de un asesinato, como siempre. Al ir con su equipo a la escena del crimen, la forense le determinó que la víctima de sexo femenino había sido violada y apuñalada en el corazón profundamente. Era una niña de 7 años. En esa semana surgieron 3 crímenes iguales al primero, todas niñas violadas y apuñaladas en el corazón profundamente. Chloe era de las mejores detectives, pero el caso se volvía cada vez más difícil, era una sola persona, un violador y asesino que, de manera increíble, no dejaba rastro alguno, ni pistas, ni ADN. Mientras Chloe debatía con su grupo sobre cómo podrían averiguar algo del depravado, recibe un llamado de su madre que seguía viviendo en Las Vegas, en el cual le dice "hey, tu hermano Dan se mudó a Los Ángeles el fin de semana pasado, llámalo y pasa a visitarlo, debe estar solo el pobre"...

A Chloe se le paró el mundo por un minuto, ahora entendía todo, era él, siempre lo supo, era un enfermo mental. Ideó un plan que ejecutaría sola, así que llamó a Dan. Él la atendió con alegría y le dió la dirección de su casa. El objetivo de Chloe era ir a hacerlo confesar y grabar todo para arrestarlo, así que esa noche fue a su casa. Ella no tenía auto así que fue en taxi, y entre la casa y el cordón de la calle habían unos 15 metros de distancia, con sendero a la puerta, del lado izquierdo de ésta habían muchos árboles. Cuando Chloe baja del taxi y da 5 pasos por el sendero, escucha ruidos de ramas y una mezcla de risas y llantos de niñas entre los árboles, sin embargo sacó su arma y su linterna del celular "Policía de Los Ángeles, ¿quién anda ahí?". Las 4 niñas que habías sido violadas y asesinadas salieron de entre los árboles, con la marca de la apuñalada en sus pechos y la vestimenta que llevaban cuando fueron asesinadas "sabíamos que nos ibas a guiar a él" dijo una de ellas.

Chloe estaba helada, Dan había visto a Chloe por la ventana con la linterna del celular y salió de la casa, se dirigió hacía ella preguntándole qué le pasaba, y fue ahí cuando la justicia que Chloe había esperado en aquellos tiempos llegó. Las niñas caminaron hacia Dan, una de ellas había atravesado a Chloe, lo que la dejó aún más helada. Dan explotó en miedo, quiso correr pero tropezó, dejándolo sin tiempo para escapar, las niñas lo habían rodeado. Chloe seguía de espaldas y comenzó a escuchar los gritos desgarradores de Dan, las almas de aquellas niñas lo estaban devorando vivo, tenían hasta la fuerza de arrancarle los miembros... Chloe no reaccionaba, no podía creer lo que veía, y una de las niñas se volteó, y dijo "lo hacemos por ti, Chloe. Como castigo en nombre del Diablo, y por nuestro eterno descanso en el Paraíso", mientras le sonreía con la boca y los dientes, llenos de sangre, piel, venas y carne viva.

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Cuento del Lobo Feroz

Cuento de terror tomado de la red que es una especia de versión renovada del Lobo Feroz o el Hombre Lobo en la ciudad.

Cuento del Lobo Feroz

Cuento del Lobo Feroz

Carla era una joven estudiante que trabajaba en un bar para pagar sus estudios. Un día entró al bar un joven de aspecto desaliñado, pidió un café, pagó con una moneda vieja y se quedo dormitando en la mesa. Anochece y el encargado lo quiso echar pero Carla intercedió :afuera hace mucho frió, seguro no tiene donde pasar la noche". -"Me da igual, si quieres llévalo a tu casa" Ella despertó suavemente al joven y le pidió que se marchase, él se marchó sin percatarse que ella había introducido un billete de 10 euros en su bolsillo .

El bar cerró y Carla como ya no tenía dinero para el taxi, optó por caminar hasta su casa, hacía frió así que apuro el paso, pero se percató que alguien la seguía, podía escuchar sus pasos, ella caminó lo mas aprisa que pudo, todo estaba solitario no podía pedir ayuda a nadie...en eso vio un bar abierto, entró pensado allí llamar a su amiga para que la recoja en su carro, el bar estaba vació, sólo una joven que limpiaba el.mostrador, Carla le explicó su situación , - Entiendo que estas asustada, si quieres puedes pasar la noche en mi piso que queda cerca"

No, llamaré a mi amiga" pero no encontró su celular y no sabia su número de memoria, entonces de nuevo la camarera le ofreció su piso, Carla aceptó, la joven le parecía bondadosa. - "Voy a ver que todo esté en orden en la despensa y luego nos vamos" . Regresó y juntas abandonaron el bar y llegaron a un edificio destartalado, Carla lo miró sorprendida, pero la otra joven le dijo que aunque parecía viejo, por dentro no estaba mal, entraron y todo parecía ruinoso....pero no tuvo tiempo de decir nada más, cuando un hombre surgió de la sombra la agarró con fuerza tapándole la boca y la camarera en vez de ayudarla solo sonreía.

Ironías de la vida, por huir de un chico malo, caes en manos de otro peor, él es mi hermano gemelo y le gusta bomboncitos como tú, lo llamé mientras iba a la despensa, él te hará el amor y yo miraré , cosa que me gusta mucho y después lo siento por ti, no podemos dejar testigos. Entonces el hombre la arrastró hacía dentro dispuesto a violarla... Pero entonces pasó aquello, de las tinieblas surgió un enorme lobo negro ojos color sangre, la camarera al verlo salió huyendo aterrada, el hermano tiró a Carla y se enfrentó a la bestia sacando una navaja, pero un lobo gigante no es lo mismo que una chica indefensa, así que cayó al piso con la garganta destrozada, Carla al ver esto se desmayó de pánico.

Ya era de día cuando ella recobró el conocimiento, el cadáver del gemelo estaba ahí en un charco de sangre, pero el lobo había desaparecido, en eso Carla vio dos papeles bajo un fragmento de tela...uno era un billete de 10 euros, y el otro era un papel donde estaba escrito: Perdona que te siguiera anoche, pero quería devolverte el billete... Los lobos no necesitan dinero.

Autor : José Luis Ocampo
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lunes, 8 de abril de 2019

Cuentos de horror : La perra que parió a una niña

Una historia de horror que encontramos en Internet y compartimos con los lectores del blog: La perra que parió a una niña.

Cuentos de horror : La perra que parió a una niña

Cuentos de horror : La perra que parió a una niña

Allá en el pueblo, un apuesto joven y una muchacha encantadora del lugar se enamoraron locamente, y luego con el tiempo, se casaron.
Tras el matrimonio iniciaron los problemas, pues la esposa no cedió desde el primer momento a las exigencias amorosas que en la vida íntima le hacía su esposo, movida quizás por la falta de orientación de sus padres en lo concerniente a las relaciones sexuales.
La vida se fue agudizando en aquel matrimonio porque la muchacha no cedía en ningún momento, a pesar de las caricias y ternura que le prodigaba el esposo anhelante y desesperado.
Transcurría el tiempo y él, valiéndose de las mañas masculinas, fracasaba en sus intentos.
La invitaba al lugar donde trabajaba, pero aún fuera de la casa siempre se negaba a las insinuaciones amorosas de su marido.
El muchacho tenía una perra, que fiel con su amo lo acompañaba por todas partes, en las mañanas, las tardes y las noches.
Un día, impulsado por la necesidad biológica, enmmmmmmmmmmmmmsesperado, tuvo relaciones sexuales con la perra.
Transcurrió el tiempo y el mozo siguió practicando las relaciones contranaturales.
Pasaron los meses, y a pesar de la anormalidad de los sucesos y de la intranquilidad hogareña, los jóvenes esposos seguían amándose a su manera.
Una tarde, mientras la pareja paseaba por el campo, la madre del muchacho, que estaba ocupada en la cocina, escuchó con sorpresa que debajo de la cama de los jóvenes esposos lloraba un niño.
El estupor llenó el corazón de la noble anciana cuando vio que la perra envolvía con una de sus patas a una recién nacida, lamiéndola y arrullándola mimosamente.
La buena señora, después del gran susto, cubrió la niña con una sábana blanca y la depositó en la cama que se encontraba vacía.
Cuando llegó la pareja, sin salir aún de su sorpresa, la anciana les contó lo ocurrido.
¡Casi me muero cuando vi que la perra había parido esa niña!
¡No puedo explicarme ese fenómeno! El muchacho, agobiado por el peso de las circunstancias, bajó la cabeza avergonzado.
Sin decir nada encaminó sus pasos hacia la iglesia del pueblo para confesar su culpa.
El sacerdote, al escuchar la extraña confesión, manifestó: “Hijo mío, grande es tu pecado”, Vea tu casa y trae a tu esposa, que tengo algo que decirle.
Al comparecer la muchacha ante el sacerdote, éste la contempló detenidamente con el rostro severamente contraído, y dijo: “Mujer, tú tienes que cargar con parte de esta terrible culpa, porque esto ha sucedido al no complacer los deseos legítimos de tu esposo”.
Esto es un castigo divino…, ahí está esa criatura…
¡llévatela!
Es tuya y tienes que quererla y cuidarla como si fuera el fruto de tus entrañas.
Pasaron los años, los verdes parajes seguían mostrando la opulencia natural y las campiñas se revestían de singular policromía.
Nada parecía recordar el extraño suceso que llenó de consternación a los personajes de nuestra historia.
La niña se convirtió en una hermosa mujer, con la belleza sumisa y agreste de la hembra del campo.
Muchos hombres la enamoraban insistentemente, pero ella ya tenía novio, al que amaba profundamente y con el que pronto se casaría.
Cierto día un joven campesino se encaminaba hacia la casa de su novia para visitarla.
Una vecina dada al chisme y acostumbrada a meterse en lo que no le importaba, lo llamó: Hijo, ven acá.¿Qué desea, doña?.
Sólo quiero preguntarte una cosa.!!
Pregunte pues. ¿Es cierto que te vas a casar con aquella muchacha bonita que vive en la otra casa?
Sí, es cierto.
Pues te aconsejo que no lo hagas.
¿Por qué?
La mujer tardó intencionalmente en proporcionar la respuesta al apuesto joven, y luego destiló el veneno:
¡Porque esa muchacha es HIJA DE UNA PERRA!
El joven, preso de furor, empujo fuertemente a la vieja, disponiéndose a castigar a quien ofendía en forma tan grosera a su prometida.
Pero la perversa mujer, sin perder la calma, gritó:
¡Suéltame ignorante! Si no crees lo que te digo, te lo voy a demostrar.
El mozo, trastornado y sin poder ordenar sus ideas, se sumió en un largo silencio.
La vieja lo observaba con calma, saboreándose de antemano los acontecimientos que llegarían.
El campesino pidió a la vieja que le demostrara lo que aseguraba con sus palabras.
Nada más fácil.
Espera a que llegue la noche y espía por la cerradura del cuarto de tu amada, y vaya que te convencerás!
Así lo hizo, se asomó por la cerradura observando atentamente los movimientos de la muchacha que se preparaba para acostarse; la belleza imponente de la virgen se expuso a la vista penetrante del muchacho, al caer del cuerpo femenino las ropas que cubrían su cuerpo de diosa.
Poco después, y ante el asombro del hombre, ella dio varias vueltas antes de acostarse plácidamente en el fresco petate de su cama.
No había duda, su novia tenía la misma costumbre de los perros, de dar vueltas antes de acostarse.
Las lágrimas lo traicionaron y abandonó el lugar precipitadamente.
Así pasaron los días y ella, llena de inquietud, notaba la ausencia de su prometido.
Extrañada por aquella conducta, decidió escribirle exigiéndole una explicación por haber suspendido sus visitas intempestivamente.
La respuesta no se hizo esperar.
Creí estar enamorado, pero mi amor no llega al grado de casarme con un ser irracional, ya que me di cuenta por mis propios ojos de que tú eres una perra.
El golpe emocional fue tremendo, la agarró por sorpresa y desde aquella fecha su vida fue de sufrimiento.
El mal de la tristeza, el llanto y el profundo dolor de un frustrado amor produjeron en la bella joven una prolongada enfermedad que culminó en la agonía, y con ella una muerte lenta.
Antes de morir, la buena muchacha, que sólo irradió bondad durante su vida, viendo la proximidad de la muerte, dijo a sus afligidos padres:
Concédanme un deseo, mi último deseo.
Quiero que lleven mi cadáver a la iglesia para que allí me velen; quiero que la vecina de enfrente sea la única persona que acompañe mi cuerpo, las puertas deben estar cerradas.
Eso es todo.
Y diciendo esas palabras, murió.
En las primeras horas de la noche la trasladaron a la pequeña iglesia del pueblo, y su acongojado padre se dirigió a la casa de su vecina, convenciéndola para que acompañara el cadáver de su hija; pero la vieja sólo se dejó convencer cuando le ofrecieron una fuerte suma de dinero para que desempeñara tan misterioso acto.
La malvada mujer sintió que el temor la asaltaba, pero el interés por el dinero la obligó a dirigirse a la iglesia.
Cuando quedó junto al cadáver, las puertas de la iglesia se cerraron a su espalda produciendo un sonido seco, lejano, como si viniera de otro mundo.
Pasaron las horas, el silencio apenas era interrumpido por el silbido del viento que penetraba en el recinto sagrado moviendo suavemente las pequeñas llamas que coronaban siniestramente las candelas rodeando el ataúd.
Doce campanadas se dejaron escuchar, haciendo vibrar la iglesia; eran las doce de la noche.
Poco después, la puerta principal de la pequeña iglesia se abrió, dando paso a una monja que sin detenerse se dirigió al féretro, se arrodilló ante la muerta y luego se dirigió a la sacristía.
Pocos minutos después apareció un sacerdote que hizo una reverencia ante el ataúd, desapareciendo en igual forma que la monja.
Nuevamente se escucharon unos pasos firmes, y por la puerta principal apareció un obispo, llegó hasta donde estaba el cuerpo inerte e hizo lo mismo que la monja y el sacerdote, desapareciendo detrás de la sacristía.
Fue entonces cuando el ataúd empezó a moverse y se alzó un brazo de la muerta, luego el otro, hasta que la mujer se incorporó lentamente dirigiéndose a la vieja que le causara tanto mal, hablándole con voz lejana, impersonal y fría.
Mala mujer, ¿viste pasar ante mí a una monja, un padre y un obispo?
El cuerpo de la interrogada se convulsionaba, el color escapaba de su rostro mientras sus ojos reflejaban un terror indescriptible.
Sí… sí… lo… los vi pe… pero…
Esos eran los hijos que Dios me había destinado en el matrimonio que con tu maldad impediste.
Ahora que estoy muerta por tu culpa, los he perdido.
Diciendo esto, se abalanzó sobre la vieja y, abriéndole la boca, le arrancó la lengua.
Después volvió al ataúd, quedando nuevamente sin vida.
Llegó la luz del nuevo día.
Cuando abrieron la iglesia, el pánico fue general entre dolientes y curiosos cuando comprobaron que en vez de una muerta, había dos.
Al aproximarse, observaron con estupor que la joven difunta sostenía en su mano la lengua de la vieja.
¿Qué es esto, Dios mío?
No podemos quitarle la lengua de la mano para meter el brazo dentro del ataúd.
Pues tenemos que llevarla así al cementerio.
Así fue.
El cortejo fúnebre salió de la pequeña iglesia hacia el cementerio llevando a la joven mujer que murió de tristeza con un brazo de fuera, exhibiendo la lengua como un ejemplo para la humanidad, y especialmente para las personas que acostumbran meterse en donde no les importa.
Pero lo más extraño del caso fue que al llegar al camposanto, la mano soltó la lengua y el brazo bajó lentamente, hasta quedar dentro del ataúd.
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