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jueves, 2 de mayo de 2019

La niña canibal del metro

Que por que no morí de hambre durante casi ese mes? Pues por que llegue a comer desde ratas asta carne humana y su sabor es agradable y gracias a su sangre no me deshidrate!! Al principio fue duro, pero el hambre y la necesidad me orillaron a eso yo no los maté, ellos ya habían muerto!!.

Ella siempre recordó durante su encierro en el instituto mexicano de investigación psiquiátrica, del departamento del distrito federal hoy Ciudad de México y contaba con lujo de detalles su atroz experiencia de como sobrevivió desde los primeros días de septiembre del año de 1972 y llego a ser nombrada la niña caníbal del metro Tacubaya y no era nada agradable oírla decir que nunca olvidaría como por culpa de la gente que ese día se amontono en el metro de linea #1 su mama la perdió y la olvido por completo y su corazón se lleno de odio y resentimiento y eso provoco un daño grave e irreversible que mas adelante le cobraría factura.

Ella narraba que ese día ya no bajo del tren y este la llevo a los garages o túneles de Tacubaya al famoso tapón o resguardo de trenes donde por ser de las primeras líneas esta contaba con infinidad de pasadizos y como el tren ya no regreso a dar servicio como pudo bajo de el y gracias a dios no murió electrocutada de los miles de Volts que allí se manejan y escucho ruidos en la oscuridad y por miedo se fue internando mas y mas asta quedar atrapada en esa jaula de concreto!! las horas pasaron el calor y el hambre pronto le pedían ser atendidos y su cabeza se llenaba de odio repulsión y rechazo a la humanidad pues les achacaba que por su culpa su madre la dejo abandonada sin saber que su madre una humilde empleada domestica de la colonia Balbuena sumida en llanto y desesperación logro hacer que personal del metro policiales y civiles la buscaran en áreas cercanas sin obtener resultados y como fueron pasando los días la consideraron extraviada y por un momento se olvidaron de ella asta que un policía de investigación judicial que llevaba el caso lo reabrió y le dio seguimiento asta dar con ella!! Con la caníbal del metro, la niña de tan solo 8 años que conmocionó a una gran ciudad con esta su historia de terror..

Estuvo sin comer 2 días y como pudo cazo una rata de esas de alcantarilla y con el filo de una piedra la destazo para devorarla con gran apetito pero solo le calmo el hambre por unas horas!! ella comentaba que perdió la noción del tiempo que no sabia que día hora o mes era pues estaba tan alejada de las vías que nunca vio pasar algún tren del metro y por la poca luz se guiaba de las paredes para tratar de buscar agua o algo de comida, justo cuando pensó morir de hambre escucho a escasos metros como algo pesado y grande era arrojado cercas de allí y esta cosa lanzo un grito de dolor que duro unos segundos pues poco tardaron las ratas en hacerse presente y empezar a devorarlo, este bulto era una persona en situación de calle que abrió una alcantarilla para pasar la noche pero no midió la profundidad y murió al caer de las múltiples fracturas en especial una de la vena orta de su pierna que quedo expuesta y dejaba ver el hueso y la carne al descubierto, ella comento a grandes rasgos que tuvo que comer junto con las ratas parte de este cadáver y beber la sangre para no morir de sed!!! esta carne amarga y dura la salvo de una muerte temprana, así pasaron los días y indigentes cercanos al metro Tacubaya narraron al policía que estaba en investigación!! de como cierta noche vieron a una niña de aproximadamente unos 10 años subir del drenaje del metro y jalar a un indigente mismo que del posible impacto murió al estrellarse con el piso, pero que era raro el comportamiento de esta pues no caminaba derecha si no que se arrastraba por el piso como los roedores.

Eso pudo ser la segunda víctima de un total de tres que supuestamente devoró, en sus primeros 15 dias dentro de los túneles del metro donde con facilidad se adapto y por gusto propio no quiso salir de alli, ella ya había encontrado la forma de hacerlo y ahora convivía por su secuela o daño mental con ratas a las que les agarro afecto y cariño.

Inclusive hay datos de que una persona que cierta noche al estar dormida en el piso en la calle fue mordida en la espalda por una niña la cual agilmente se refugio en el drenaje para no subir jamas, este dato lo tomo el policía judicial que tenia el caso a cargo y empezó a armar su rompecabezas y solicito al departamento del distrito federal un recorrido por túneles de esa área donde fuera vista esta persona y de donde ya habían tres desaparecidos y un lesionado por mordida.

Después de dos horas de recorrido por los túneles la policía y personal de vigilancia del metro encontraron restos de ropas, zapatos y metros adelante restos carcomidos humanos de uno de los desaparecidos y pensaron que fueron provocado por las ratas pero jamas imaginaron que se encontrarían con un caso difícil de creer, al llegar casi al final del túnel de Tacubaya y al alumbrar con las potentes lamparas vieron a una niña de aspecto indígena de pelo largo y mugroso estar devorando parte de un pie humano y con gran facilidad despellejaba la piel de la carne y ella al sentirse acechada huya por los túneles pero fue en vano ya que personal del metro lograron capturarla.

Ese día 22 de septiembre de 1972 por fin fue rescatada de su encierro y por ser menor de edad y por su desorden psicológico fue ingresada al hospital de enfermedades mentales donde vivió muchos años y era visitada por su pobre madre quien no sabia si prefería verla muerta!! que en esa condición de locura y daño físico, pero la madre años mas tarde murió en 1997 y nada pudo hacer por su hija!! Rosarito paso parte de su vida en ese centro psiquiátrico de donde se le relaciono con la muerte de una enfermera en extrañas circunstancias pero nadie se lo comprobó, allí asta los mismos doctores le tenían miedo.

Pero para su desgracia ella murió en el año 2010 de 45 años y jamas logro recuperar la cordura ni razón, fue un funeral triste y solo donde nadie le lloro y su caso uno muy controvertido quedo en el olvido, allí dejo de existir el terror de las alcantarillas o la caníbal del metro, Rosarito Sánchez la niña que tuvo la infancia mas cruda y cruel de esos tiempos y este caso quedo guardado en la historia de la ahora gran ciudad de México..

metro

Relato escrito y adaptado por Cheo San juan, basado en eventos reales
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martes, 9 de abril de 2019

La Leyenda de la Flor del Ceibo

Según cuenta la leyenda la flor del ceibo nació cuando Anahí fue condenada a morir en la hoguera, después de un cruento combate entre su tribu y los guaraníes.
Por entre los árboles de la selva nativa corría Anahí. Conocía todos los rincones de la espesura, todos los pájaros que la poblaban, todas las flores. Amaba con pasión aquel suelo silvestre que bañaba las aguas oscuras del río Barroso. Y Anahí cantaba feliz en sus bosques, con una voz dulcísima, en tanto callaban los pájaros para escucharla. Subía al cielo la voz de la indiecita, y el rumor del río que iba a perderse en las islas hasta desembocar en el ancho estuario, la acompañaba.
Nadie recordaba entonces que Anahí tenía un rostro poco agraciado, ¡tanta era la belleza de su canto!.
Pero un día resonó en la selva un rumor más violento que el del río, más poderoso que el de las cataratas que allá hacia el norte estremecían el aire. Retumbó en la espesura el ruido de las armas y hombres extraños de piel blanca remontaron las aguas y se internaron en la selva. La tribu de Anahí se defendió contra los invasores. Ella, junto a los suyos, luchó contra el más bravo.
Nadie hubiera sospechado tanta fiereza en su cuerpecito moreno, tan pequeño. Vio caer a sus seres queridos y esto le dio fuerzas para seguir luchando, para tratar de impedir que aquellos extranjeros se adueñaran de su selva, de sus pájaros, de su río.
Un día, en el momento en que Anahí se disponía a volver a su refugio, fue apresada por dos soldados enemigos. Inútiles fueron sus esfuerzos por librarse aunque era ágil.
La llevaron al campamento y la ataron a un poste, para impedir que huyera. Pero Anahí, con maña natural, rompió sus ligaduras, y valiéndose de la oscuridad de la noche, logró dar muerte al centinela. Después intentó buscar un escondite entre sus árboles amados, pero no pudo llegar muy lejos. Sus enemigos la persiguieron y la pequeña Anahí volvió a caer en sus manos.
La juzgaron con severidad: Anahí, culpable de haber matado a un soldado, debía morir en la hoguera. Y la sentencia se cumplió. La indiecita fue atada a un árbol de anchas hojas y a sus pies apilaron leña, a la que dieron fuego. las llamas subieron rápidamente envolviendo el tronco del árbol y el frágil cuerpo de Anahí, que pareció también una roja llamarada.
Ante el asombro de los que contemplaban la escena, Anahí comenzó de pronto a cantar. Era como una invocación a su selva, a su tierra, a la que entregaba su corazón antes de morir. Su voz dulcísima estremeció a la noche, y la luz del nuevo día pareció responder a su llamada.
Con los primeros rayos del sol, se apagaron las llamas que envolvían Anahí. Entonces, los rudos soldados que la habían sentenciado quedaron mudos y paralizados. El cuerpo moreno de la indiecita se había transformado en un manojo de flores rojas como las llamas que la envolvieron, hermosas como no había sido nunca la pequeña, maravillosas como su corazón apasionadamente enamorado de su tierra, adornando el árbol que la había sostenido.
Así nació el ceibo, la rara flor encarnada que ilumina los bosques de la mesopotamia argentina. La flor del ceibo que encarna el alma pura y altiva de una raza que ya no existe.
Fue declarada Flor Nacional Argentina, por el 23 de diciembre de 1942. Su color rojo escarlata es el símbolo de la fecundidad en este país.

La Leyenda de la Flor del Ceibo
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La luz mala

La leyenda de La Luz Mala es uno de los mitos más famosos de los folclores de Argentina. Algunos le decían la leyenda de la luz buena, también conocida como el fantasma dentro del farol. Consiste en la aparición nocturna de una luz brillante que flota a poca altura del suelo. Esta puede permanecer inmóvil, desplazarse, o en algunos relatos, perseguir a gran velocidad al aterrorizado observador. Muchas veces aparece a una distancia cercana al horizonte.

Estas manifestaciones son muy temidas, "la leyenda de la luz mala" o también llamada "la leyenda de la luz buena (preferible)" ya que se identifica comúnmente a la luz mala como un «alma en pena», el espíritu de un difunto que no recibió sepultura cristiana. Ante un encuentro, se recomendaba popularmente decir una oración y luego morder la vaina del cuchillo; como último recurso, se las debía enfrentar con un arma blanca, ya que las armas de fuego resultaban inefectivas.

En el noroeste argentino también se le da el nombre de luz mala al «farol de mandinga», fosforescencia que suele verse en cerros y quebradas durante los meses más secos, después de ponerse el Sol. Se asegura que el farol de Mandinga aparece en lugares en los que hay enterrados tesoros de oro y plata, y que la luz es el espíritu del antiguo dueño tratando de alejar del lugar a los extraños. La tradición dice que el 24 de agosto (día de San Bartolomé) estas luces son más brillantes por influencia del Satanás, ya que es el único día del año en que este se libra de la vigilancia de los ángeles, y aprovecha para atraer las almas.

Generalmente nadie cava donde sale la luz por el miedo que la superstición les ha producido. Los pocos que observan bajo la luz siempre han encontrado objetos metálicos o alfarería indígena. Ésta al ser destapada se dice que despide un gas a veces mortal para el hombre, por lo que los lugareños aconsejan tomar mucho aire antes de abrir el objeto encontrado, o hacerlo cubriendo nariz y boca con un pullo (manta gruesa de lana) o con un poncho.

Cuenta Hipólito Marcial Rojas que: «La luz blanca que aparece en la falda del cerro es buena, donde entra hay que clavar un puñal y al otro día ir a cavar(...) va a encontrar oro y plata. De la luz roja huyan o recen el Rosario, se dice que es luz mala, tentación del diablo».

La luz mala
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Leyenda del Uritorco

Leyenda del Uritorco

Capilla del Monte es una ciudad y municipio argentino del departamento Punilla, Provincia de Córdoba, a 109 km de la ciudad de Córdoba, su principal atractivo es el enigmatico Cerro Uritorco, conocido por prácticas esotéricas frecuentes y, en décadas pasadas, por los avistajes de OVNIs referidos por locales y turistas. Pero para los antiguos pueblos fue una montaña sagrada (por ejemplo los comechingones), también la zona que habitaban los nativos el Cerro Minas, Los Terrones, Cerro Colchiquin, Ongamira; cultura nativa y parte de los pobladores llamada comunidad Ongamira”, y en torno a estos bellos paisajes existe una leyenda, que atrapa por su historia de amor.

En otros tiempos, vivía en estas tierras un nativo joven y fuerte, víctima del enamoramiento hacia la hermosa hija de un hechicero. La muchacha correspondía este sentimiento, pero el viejo chamán guardaba a su descendiente como la más preciosa posesión, por lo que jamás aprobó dicha relación. Los jóvenes, sin embargo, se dieron a la fuga, huyendo del padre transformado por sus poderes en una presencia demoníaca lanzada en persecución de los enamorados.

Tras un largo escape, ambos fueron alcanzados y recibieron la impiadosa condena del hechicero. él debió tomar la forma de un cerro, mientras que ella fue transformada en un río cuya naciente tiene lugar en la mismísima montaña. Así, el otrora joven Uritorco se ve día tras día obligado a soportar sobre su cuerpo el llanto constante de su amada Calabalumba recordándole para toda la eternidad el precio de su amor prohibido.
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La leyenda de Salta

Cuentan aquellos que conservan antiguas memorias, que tiempo atrás existía una bellísima ciudad llamada Nuestra Señora de Talavera de Esteco, que es ahora desaparecida, y maldita la zona en que se ocultan sus restos.

Antes de narrar lo mucho que se dice de su desaparición, sepamos cómo era esa curiosa ciudad.

La ciudad fue fundada, según algunos, por Alonso de Rivera en 1609. Cuentan que por ser paso obligado en la ruta que llevaba el tráfico de metales preciosos, alimentos, ganado y esclavos entre el Alto Perú y el Río de la Plata, la ciudad se enriqueció rápidamente, al punto que sus pobladores cayeron en la soberbia, la codicia y la ostentación. (Hay quienes aseguran que parte de tanta riqueza provenía de yacimientos secretos que hasta hoy permanecen ocultos).

Todo brillaba con el fulgor del oro y la plata, incluso las herraduras, monturas y estribos de los caballos. Sus habitantes, embelesados con sus magníficas riquezas poco valor le daban a todo lo que no fuese satisfacción del lujo, ignorando a los pobres que habitaban en las cercanías y abusando cruelmente de los indios esclavizados.

A causa de tanta abundancia la ciudad cobró importancia política, religiosa y comercial lo que, como suele suceder, despertó mezquinos intereses y luchas de poder, que más allá de las muchas leyendas y mitos sobre la catástrofe que sobre ella acaeció, posiblemente tuviesen mucho que ver en su repentina destrucción.

Como bien se sabe la abundancia lleva a la vanidad, la vanidad a la lujuria y el desenfreno, así al parecer sucedió con la ciudad alarmando a curas y obispos, al punto que el obispo fray Melchor Maldonado de Saavedra presentó una querella ante la Audiencia de Charcas denunciando la depravación y acusando al pueblo de pactos con el maligno y hechicerías varias.

Sucedió entonces, según consta en algunos anales, que el 13 de septiembre de 1692 la ciudad entera desapareció. Según unos a causa de un terremoto, según otros por el fuego, o el ataque de un malón, aunque son muchas las voces que cuentan que un día apareció por la ciudad un humilde anciano predicador advirtiendo que de no modificar la conducta todos perecerían. Nadie le dio alimento ni socorro, salvo una mujer muy pobre que tenía un niño recién nacido. Al ver tanta altanería y ser objeto de burla sus palabras, el anciano advirtió a la buena mujer que al día siguiente la ciudad sería destruida por un violento estallido de fuego seguido de un terremoto, y para ella salvarse debía alejarse con su hijo sin mirar atrás escuchase lo que escuchase.

La mujer al amanecer tomó al niño en brazos y emprendió el camino, pero ¡ay!, al oír el estruendo y los gritos aterrados no pudo evitar voltearse a mirar, y en el mismo instante quedaron ella y el niño convertidos en piedra.

Dicen que de la ciudad no quedó nada, salvo almas en pena que acechan en la zona a quien se atreva a acercarse, y la mujer con su niño ahora convertidos en piedra. Afirman muchos que la mujer cada año da un paso hacia salta, sitio al que ha de llegar un día. Y será ese mismo día que el mundo llegará a su fin.

La Ciudad Desaparecida de Esteco leyenda de salta

Fuente : Anónimo
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La leyenda del Palo Borracho

La leyenda del Palo Borracho al contrario de lo que se puede suponer por la forma del árbol, el hombre criado en la selva cree que éste representa el cuerpo de una mujer cuyo cuerpo se fue formando en tres períodos de vida: la juventud, en la que el árbol muestra su tronco con la esbeltez; el de la plenitud, en el que el mismo muestra las formas de la mujer en su vigor espiritual y físico, y la vejez, en la que el árbol muestra las formas maduras de la matrona, reposada. Por esto a este extraño árbol, con forma de botella, ciertas tribus de la zona del río Pilcomayo, lo llaman “Mujer” o “Madre pegada a la tierra” .

La leyenda cuenta que en una antigua tribu de la selva, vivía una jovencita muy bonita, a la cual codiciaban todos los hombres. Pero ella sólo amaba a un gran guerrero. Y se enamoraron profundamente. Hasta que cierto día la tribu entró en guerra. Él partió a la contienda y ella quedó sola prometiéndole amor eterno. Pasó mucho tiempo y los guerreros no volvían. Sólo mucho tiempo después, se supo que ya no lo harían.

Perdido su amor, la joven cerró todo sentimiento pues la herida abierta en su corazón ya no podría sanar. Se negó a todo pretendiente. Una tarde se internó en la selva, entristecida, para dejarse morir, y así la encontraron unos cazadores que andaban por allí, muerta en medio de unos yuyales. Al querer alzarla para llevar el cuerpo al pueblo, notaron, asombrados que de sus brazos comenzaron a crecer ramas y que su cabeza se doblaba hacia el tronco. De sus dedos florecieron flores blancas. Los indios salieron aterrados hacia la aldea.

Unos días después, se internaron los cazadores y un grupo más al interior de la selva y encontraron a la joven, que nada tenía de muchacha, sino que era un robusto árbol cuyas flores blancas se habían tornado rosas. Comentan que esas flores blancas lo eran por las lágrimas de la india derramadas por la partida de su amado y que se tornaban rosas por la sangre derramada por el valiente guerrero.

La leyenda del Palo Borracho

Fuente: “El mito, la leyenda y el hombre – Usos y costumbres del folklore”, Félix Molina-Tellez. Editorial Claridad, Primera edición, Buenos Aires 1947.
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La leyenda de Gualjaina

La leyenda de Gualjaina

La leyenda de Gualjaina

Gualjaina es una localidad argentina ubicada en el departamento Cushamen, al noroeste de la provincia del Chubut, en la Patagonia andina.Localidad fundada el 5 de enero de 1928, ubicada en la región Noroeste de la provincia, en el Departamento Cushamen.

Hay una leyenda que cuenta que el nombre se relaciona con la desaparición en el río de una pequeña niña de origen mapuche que se llamaba Guajira. Su madre al no encontrarla comenzó a buscarla con desesperación y recorrió el cauce del río voceando su nombre, en el paso del tiempo quedó un eco de voz, similar al de...Gualjaina. Aunque la etimología de su nombre correspondería a la lengua tehuelche “encuentro de aguas”, en referencia a los tres ríos que surcan la localidad “Lepá”, “Gualjaina” y Chubut”.

Gualjaina. Piedra Parada
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La leyenda del Calafate

La leyenda del Calafate

El Calafate es un fruto pequeño y morado, que nace de un arbusto espinoso que lleva el mismo nombre. Es nativo del sur de Argentina y Chile y se lo considera el emblema de la Patagonia.

En el folclore argentino encontramos varias historias, mitos y leyendas nacidas del seno mismo de los pueblos originarios que habitaban el territorio. Historias donde se mezclan seres mitológicos, chamanes, amor, guerras y fantasía.

La Patagonia, antes de ser el increíble atractivo turístico y natural que es hoy en día, fue el hogar de muchas comunidades, entre ellas los tehuelches y los selknam (onas). Estos son los protagonistas de la leyenda que se esconde detrás del conocido refrán que cita: “Si pruebas el Calafate, siempre vuelves a la Patagonia“.

La leyenda cuenta que Calafate era el nombre de la hija preciada del Jefe de un tribu tehuelche. La joven tehuelche era una mujer preciosa, de llamativos ojos color miel y era querida y respetada por los integrantes de la comunidad.

Cierto día arribó al clan un joven selknam. Los tehuelches solían despreciar a los selknam, pero este muchacho de 18 años cumplía con el ritual de iniciación impuesto por su tribu y debía permanecer entre los tehuelches para superar las pruebas.

En el instante que la joven Calafate y el joven selknam se vieron, nació entre ellos el más puro y sincero amor. Mientras el joven realizaba sus pruebas, aislado en la choza ceremonial, Calafate se escapaba de la mirada protectora de su padre para ir a su encuentro.

Sin embargo, no pasó mucho tiempo hasta el Jefe de los tehuelches descubriera este inocente amor entre los jóvenes. Las costumbres y los códigos entre ambas comunidades impedían al Jefe tehuelche hacerle daño al joven selknam o echarlo, pero de ninguna manera aceptaría la relación entre ellos.

El jefe prohibió a Calafate seguir viendo al joven selknam y, aunque siempre había sido obediente ante las ordenes de su padre, el amor de estos jóvenes los llevó a planear escaparse juntos de la comunidad. Y así una noche, ambos dejaron juntos el asentamiento y huyeron a través de la estepa patagónica hacia Onaisin, donde podrían vivir juntos.

Cuando el Jefe tehuelche descubrió que su hija se había fugado, entró en cólera y enfurecido recurrió a la chaman de la tribu. La sabia anciana le advirtió al jefe que no podría hacer nada para destruir el amor entre su hija y el ona, pero que podría separarlos para siempre.

Es así como la chaman transformó a la joven Calafate, mediante su magia, en un arbusto bajo de filosas espinas. La chaman permitió que cada primavera, el Calafate pudiera florecer, abriendo sus pequeñas flores doradas como los ojos de la joven tehuelche, para que pudiera contemplar las tierras donde vivió.

La leyenda cuenta que cuando el joven selknam notó la ausencia de su amada, recorrió incansablemente durante meses la estepa patagónica buscándola. Finalmente, exhausto y sumido en pena, pidió ayuda a los espíritus que conmovidos por la fuerza del joven, lo transformaron en una pequeña ave para que pudiera continuar con su búsqueda.

El joven selknam convertido en pájaro recorrió las extensas llanuras hasta que finalmente un día se posó en un arbusto con hermosas flores amarillas y al probar de sus frutos morados descubrió en ellos la misma dulzura con la que lo trataba Calafate y reconoció inmediatamente a su amor.

Los jóvenes enamorados lograron reencontrarse y de esta leyenda nace el mito de que si pruebas el Calafate volverás a él.

Fuente: Facebook
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La leyenda de La Telesita

Teresita del Barco o Telésfora Santillán vivió en la segunda mitad del siglo XIX en la provincia de Santiago del Estero. Una de las versiones acerca de quién era y que hizo esta mujer sostiene que era hija de Don Pedro del Barco y María Rosa Gómez, tenía el cabello negro y los ojos azules y que pasó su infancia en la estancia "La Aurora", al pie de las sierras de Guasayán, criándose rodeada de belleza, sensibilidad y música.

La familia se traslada a una casona que tenía en la ciudad de Santiago del Estero para que Teresita recibiera la educación correspondiente. A medida que pasaba el tiempo se convertía en una hermosa mujer. Su padre, acosado por sus adversarios políticos, decide abandonar la ciudad y volver a la estancia.

En su pago natal, aprendió todo lo que se refiere a la vida de campo: los arrieros le enseñaron acerca de la fauna y la flora de la región y las virtudes de las plantas medicinales. Al llegar la edad de casarse sus padres deciden volver a Santiago a relacionarse con la sociedad. Viajan ellos primero y, al llegar encuentran que el cólera estaba asolando la ciudad, deben cumplir con la cuarentena obligatoria antes de salir de ella pero son víctimas de la peste.

El dolor y la tristeza hacen que Teresita no pueda vivir más en la estancia y se muda a un vallecito cercano a Santiago. Allí aparece el amor en su vida, un estanciero llamado Eumelio Ahumada. Pero llegan los carnavales y en un baile otro joven saca a bailar a Teresita. Después del baile circularon los comentarios, y el otro joven hostigaba constantemente a Eumelio, quien para defender su amor plantea un duelo en tres instancias: duelo de payadas, duelo de malambo y duelo criollo, a cuchillo. Pasadas las dos primeras instancias sin decidirse hacia uno u otro, en el enfrentamiento a cuchillo mueren los dos.

Al enterarse Teresita huyó, hasta que se instala en una choza cerca de La Banda, y comienza a ayudar a los necesitados. Preparaba tisanas y pociones curativas para los enfermos. Su fama de Santa y curandera se fue extendiendo. Un día desapareció. La leyenda dice que murió quemada.

Otra versión de la historia cuenta que era una joven inocente que erraba por los montes. Oraba a Dios, asistía a fiestas, velorios y bailes apareciendo y desapareciendo de improviso. Coincide en que murió carbonizada.

La leyenda de La Telesita

El culto a la Telesita

No hay un lugar fijo para los peregrinajes ya que, como murió quemada, no hay tumba que conserve sus restos. El ritual que debe cumplir un promesante es el siguiente:

* se envía una invitación especial a la mayor cantidad de personas conocidas del promesante, con un ruego de asistencia para el destinatario del favor de la Santa.
* debe preparar con anticipación una masa de harina de trigo con la que debe modelar un angelote y cocinarlo en el horno de su casa hasta que se dore.
* debe colocar una mesa en el centro del patio de su casa, cubrirla con manteles blancos y depositar el muñeco que representa el espíritu de la Telesita.
* este altar debe rodearse de velas y flores.
* se invita a músicos para que toquen con los instrumentos típicos de la región, especialmente chacareras.
* debe contarse con abundante bebida: tradicionalmente la aloja, y últimamente caña y aguardiente hervida con poleo.
* tener una auténtica devoción y honesta intención de cumplir la promesa que se concretará con música, baile y bebidas.

Estas reuniones se llaman Telesiadas y se inician bailando una chacarera. A cada vuelta el bailarín debe beber una copa. Cuando el promesante cae rendido de baile y alcohol, se considera que el ritual está cumplido. Se apagan las velas y una joven, elegida de antemano por el promesante, toma el angelote y lo desmigaja repartiéndolo entre los concurrentes junto con un trago de alcohol. En otras Telesiadas, el muñeco se hace de papel o trapo y se quema al final de la fiesta para rememorar el trágico destino de Telesita.
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Leyenda de Ansenuza

Leyenda de Ansenuza

Era hermosísima la diosa del agua, que habitaba en su palacio de cristal del Mar de Ansenuza (nombre indígena de la Mar Chiquita). Pero era una deidad cruel y egoísta, pues la única ofrenda que la volvía propicia era el primer amor de los mancebos.

Se cuenta que un día vio llegar a la costa del lago, que era entonces de aguas dulces, a un príncipe indio malherido en la guerra. Tristemente le sonrió a la diosa, lamentando no poder sobrevivir para admirarla.

Ella quedó suspensa como sacudida por los rayos cósmicos, por vez primera el embeleso del amor conmovió su alma. Pero pronto sucumbió a la desesperación al comprender el destino de su amado.

El cristalino espejo del agua se convulsionó. Un trueno como un largo lamento estremeció el cielo y las nubes lloraron con su diosa. El mar se convirtió en un furioso caos durante un día y una noche.

Al amanecer, el joven se encontró en la playa. Sus heridas habían sido cicatrizadas y al abrir sus ojos vio la increíble transformación que se había obrado en la naturaleza. La playa era blanca y las aguas se habían vuelto turbias y saladas.

Atónito el joven, como en niebla rasgada por un tenue rayo de sol recordó a la hermosa mujer que le acariciaba cuando se le iban cerrando los ojos.

Ahora se sentía sano y sus nervios tensos estaban sedientos de algo.

Comenzó a avanzar por el agua, alejándose cada vez más de la costa como si un imperativo lo impulsara. Cuando el agua llegó a su cintura comenzó a nadar. A nadar?... No, no nadaba, flotaba simplemente.

Era como si unos brazos femeninos, con dulzura, penetrándole por la piel bronceada le acariciara el alma. Y siguió nadando, hasta que un tenue rayo rosado del amanecer lo fue transformando en el frágil flamenco, guardián eterno del amor de la diosa del mar.

Desde entonces las aguas de Mar de Ansenuza son curativas.
Amorosamente curativas.

Autor: Marcelo Montes Pacheco
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La leyenda de la Mutisia

Hace ya mucho tiempo los fértiles valles de la cordillera estaban ocupados por tribus mapuches. Painemilla (oro azul), era un cacique altanero y violento que pretendía imponer su dominio sobre todas las tribus vecinas. Los que no se le sometían eran sus enemigos irreconciliables y con ellos mantenía frecuentes guerras.

Tal era el caso de Huenumán (cóndor del cielo), quien no se doblegaba a las pretensiones de su vecino y seguía luchando por su independencia y autonomía. Un antiguo rencor separaba a ambos jefes de sus súbditos. Pero la flor del amor brota también en lugares inhóspitos como los pehuenes entre las rocas. Así sucedió que Millaray (flor de oro), la joven hija de Painemilla, se enamoró locamente de Ñancumil (aguilucho de oro), hijo precisamente de su enemigo, el cacique Huenumán. Se vieron muchas veces a escondidas por temor al odio entre sus padres. En cierta ocasión, toda la tribu de Painemilla estaba reunida celebrando un Nguillatún en una gran explanada. Durante la noche todos dormían menos la machi que velaba junto al rehue (altar), cuidando la sangre del animal sacrificado. De pronto, un graznido potente rompió el silencio nocturno: era el Pun Triuque (chimango de la noche) quien con su grito de alerta presagia desgracias. La machi se estremeció y escuchó atentamente cualquier ruido que pudiera delatar el suceso anunciado por el pájaro agorero. Miró atentamente a su alrededor escudriñando a través de las tinieblas. Un ruido sospechoso hizo que enfocara hacia allá su mirada observando cómo sigilosamente escapaban entre las sombras dos jóvenes que alcanzó a reconocer: eran Millaray y el hijo del enemigo tomados de la mano. La machi quedó perpleja y decidió consultar con el pillán, o deidad de su devoción, cómo proceder en estas circunstancia. –“¿Debo o no avisar al padre de la niña?” –“Sí” – le contestó el pillán. Inmediatamente corrió al toldo del cacique y delató la fuga de su hija. Al salir se sobresaltó de nuevo. ¡Oh desgracia! Por segunda vez escuchó el alarmante grito del Pun Triuque. Painemilla muy enojado ordenó la persecución y captura de los muchachos. Al poco rato fueron apresados y traídos ante la presencia del cacique. Inmediatamente fueron juzgados y condenados a muerte. De nada les sirvió explicarles que querían casarse respetando todos los rituales y costumbres de la tribu y que nada malo les hacían a los demás. El no participar del odio al enemigo era para ellos un gran delito. Inmediatamente se dispusieron a ejecutar la sentencia y por tercera vez se escuchó el afligido y doliente grito del Pun Triuque. Ya nadie lo escuchó. Ambos jóvenes fueron atados a un poste y con lanzas y machetes, entre gritos e insultos les dieron la más cruel de las muertes. Abandonaron los cuerpos ya sin vida colgando del palo y se retiraron a sus toldos.

A la mañana siguiente una sorprendente maravilla esperaba a los verdugos de esta inocente pareja de enamorados. En el mismo lugar donde estaban los cuerpos de los jóvenes habían nacido unas hermosas flores nunca vistas hasta entonces. Parecidas a las margaritas, tenían largos pétalos anaranjados y se abrazaban al poste del sacrificio igual que una enredadera, como se abrazaban los enamorados. -¡Quiñilhue, Quiñilhue! –gritaron admirados los primeros que las vieron. Todos fueron a ver al prodigio y no salían de su asombro. Avergonzados y arrepentidos, los mapuches empezaron a venerar esa flor llamada mutisia por los blancos que desconocen su origen, y desde entonces le dicen Quiñilhue como los primeros que la vieron. Las almas de los jóvenes amparadas por el Futa Chao (padre grande) en el país del cielo, se amarán por siempre, mientras esa delicada flor de pétalos dorados nos recuerda su martirio dado por hombres injustos.

La leyenda de la Mutisia

Fuente: Internet
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La leyenda de la Salamanca

Según la leyenda la Salamanca es un lugar diabólico, donde el "supay" enseña sus artes, donde las brujas efectúan sus reuniones tres veces por semana y donde acuden los que se inician en la práctica del maleficio o los que van a aprender toda suerte de maña, destreza o habilidad.
A la Salamanca concurre, según la imaginación popular el famoso cantor o guitarrero o bailarín del pago; la moza que enamora; la vieja bruja que prepara los "gualichos", la curandera, el bravo domador o cazador, el que "piala" con destreza; el corredor de las carreras cuadreras; y todo aquel que de un modo u otro se ha destacado en la pelea, en el amor o en el trabajo.
Por lo general, la Salamanca es un lugar oculto entre los breñales, de difícil acceso, cuya entrada conduce a una cueva amplia y lóbrega. Allí se baila, se hace música, se celebran aquelarres y orgías. Las viejas y viejos se transforman en jóvenes, los enfermos curan, la fealdad se cubre de hermosura.
Pero para entrar es preciso armarse de gran valor. Completamente desnudo, el neófito, hombre o mujer, debe introducirse a la Salamanca con un iniciado. A la entrada de la caverna existe un Cristo "cabeza abajo" al que hay que pegar y escupir. Ya, en el recinto subterráneo, se ven los animales más repugnantes y asquerosos: arañas peludas, sapos y escuerzos de gran tamaño, ampalaguas, víboras y umucutis, ante los cuales debe el iniciado permanecer impasible "aunque las víboras se envuelvan en el cuerpo". Si ha podido vencer la repugnancia o el miedo que tales animales producen, es sometido a nuevas pruebas, y al final, si resulta vencedor, el neófito "puede pedir lo que quiera". En caso contrario, se vuelve loco al salir.
Como entretenimiento, durante la reunión, se hace música con bombo, violín, guitarra y arpa; se queman cohetes de estruendo; y se celebran bacanales que duran toda la noche.
Es creencia general que la música de la Salamanca sólo deja de sonar cuando alguien se arrima a la cueva y que los animales que pasan por cerca de ella se "espantan" y huyen despavoridos.

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La leyenda del Pombero

El Pombero o Pomberito es un duende de la mitología guaraní, que habita en los bosques del noreste de nuestro país (Misiones, Corrientes, Entre Ríos), y se ha ganado el respeto de los habitantes de la región. Su nombre en guaraní es “Cuarahú-Yara”, que significa “Dueño del Sol”, y es el duende protector de la naturaleza, encargado de castigar a aquellos que dañan los árboles o los animales. Tiene el aspecto de un viejo feo, alto, flaco y muy peludo, aunque algunos aseguran que es petiso y gordo.

El Pombero puede ser travieso, malvado y hasta amigo del hombre, según cómo se lo trate. Se dice que para ganarse su amistad, hay que dejarle ofrendas por la noche como tabaco, miel o caña. Entonces, se le puede pedir que cuide los cultivos y los animales y que traiga abundancia, y el Pombero será su amigo, los protegerá y acompañará en sus dificultades. Pero si olvidan la ofrenda que deben mantener por 30 noches seguidas, el Pombero enojado realiza maldades en el hogar y será su enemigo. Estará siempre vigilando y si un cazador o pescador mata más animales de los que consumirá o un leñador corta más madera de la que va a utilizar, se desata la furia del duende y su castigo puede ser muy cruel.

También protege a las aves, puede transformarse en árbol para tenerlas entre sus ramas y se comunica con ellas silbando.
A este duende le gusta cazar niños y se dice que suele raptarlos y chuparles la sangre si los encuentra haciendo travesuras, sobre todo si le están haciendo daño a algún animalito. Por eso, durante la hora de la siesta, los niños que no quieren dormir son advertidos por sus madres de que tienen que quedarse cerca de la casa, porque el Pombero suele rondar a estas horas buscando niños. También le gustan las mujeres y se dice que ha llegado a raptarlas, violarlas y hasta dejarlas embarazadas. Castiga de esta manera a las esposas infieles y a las jóvenes que han crecido sin ser bautizadas. Sin embargo, puede ser un duende sensible y enamorarse de una mujer embarazada de una niña, acompañarla y protegerla.

Es además muy travieso, gusta de abrir puertas y ventanas con violencia, tirar piedras o mover cosas, hacerse invisible sólo para molestar a las personas. Se dice que nunca debe pronunciarse su nombre en voz alta, burlarse de él o silbar durante la noche, porque ésto también lo enfurece y con un solo roce de sus manos peludas puede producir mudez, temblores o confusión.

El primer día de octubre, suele bajar al pueblo con su sombrero de paja y un rebenque para azotar a quiénes no coman en su honor.

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Fuente : Internet
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