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miércoles, 10 de abril de 2019

Cuento del Lobo Feroz

Cuento de terror tomado de la red que es una especia de versión renovada del Lobo Feroz o el Hombre Lobo en la ciudad.

Cuento del Lobo Feroz

Cuento del Lobo Feroz

Carla era una joven estudiante que trabajaba en un bar para pagar sus estudios. Un día entró al bar un joven de aspecto desaliñado, pidió un café, pagó con una moneda vieja y se quedo dormitando en la mesa. Anochece y el encargado lo quiso echar pero Carla intercedió :afuera hace mucho frió, seguro no tiene donde pasar la noche". -"Me da igual, si quieres llévalo a tu casa" Ella despertó suavemente al joven y le pidió que se marchase, él se marchó sin percatarse que ella había introducido un billete de 10 euros en su bolsillo .

El bar cerró y Carla como ya no tenía dinero para el taxi, optó por caminar hasta su casa, hacía frió así que apuro el paso, pero se percató que alguien la seguía, podía escuchar sus pasos, ella caminó lo mas aprisa que pudo, todo estaba solitario no podía pedir ayuda a nadie...en eso vio un bar abierto, entró pensado allí llamar a su amiga para que la recoja en su carro, el bar estaba vació, sólo una joven que limpiaba el.mostrador, Carla le explicó su situación , - Entiendo que estas asustada, si quieres puedes pasar la noche en mi piso que queda cerca"

No, llamaré a mi amiga" pero no encontró su celular y no sabia su número de memoria, entonces de nuevo la camarera le ofreció su piso, Carla aceptó, la joven le parecía bondadosa. - "Voy a ver que todo esté en orden en la despensa y luego nos vamos" . Regresó y juntas abandonaron el bar y llegaron a un edificio destartalado, Carla lo miró sorprendida, pero la otra joven le dijo que aunque parecía viejo, por dentro no estaba mal, entraron y todo parecía ruinoso....pero no tuvo tiempo de decir nada más, cuando un hombre surgió de la sombra la agarró con fuerza tapándole la boca y la camarera en vez de ayudarla solo sonreía.

Ironías de la vida, por huir de un chico malo, caes en manos de otro peor, él es mi hermano gemelo y le gusta bomboncitos como tú, lo llamé mientras iba a la despensa, él te hará el amor y yo miraré , cosa que me gusta mucho y después lo siento por ti, no podemos dejar testigos. Entonces el hombre la arrastró hacía dentro dispuesto a violarla... Pero entonces pasó aquello, de las tinieblas surgió un enorme lobo negro ojos color sangre, la camarera al verlo salió huyendo aterrada, el hermano tiró a Carla y se enfrentó a la bestia sacando una navaja, pero un lobo gigante no es lo mismo que una chica indefensa, así que cayó al piso con la garganta destrozada, Carla al ver esto se desmayó de pánico.

Ya era de día cuando ella recobró el conocimiento, el cadáver del gemelo estaba ahí en un charco de sangre, pero el lobo había desaparecido, en eso Carla vio dos papeles bajo un fragmento de tela...uno era un billete de 10 euros, y el otro era un papel donde estaba escrito: Perdona que te siguiera anoche, pero quería devolverte el billete... Los lobos no necesitan dinero.

Autor : José Luis Ocampo
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lunes, 8 de abril de 2019

Cuento de terror : El túnel

Este cuento es tan aterrador como la imágen del espíritu que vemos a continuación. Se titula "El túnel" y es una leyenda urbana de terror.

el tunel cuento terror fantasma

Cuento de terror : El túnel

Mi abuelita había enviudado hacia mucho, era la madre de mi papa y cuando él nos llevaba solíamos pasarla bien porque ella tenía muchos juguetes y además un gran fondo, pero nosotros nos limitábamos a jugar hasta lo que sería la mitad de ese fondo, nunca con mis hermanos nos atrevimos a meternos porque en el lugar lo oscurecía todo una gran higuera seguida de mucha maleza y un horno de barro al final del terreno seguido de lo que parecía ser una pieza de adobe que desde que recuerdo siempre estaba cerrada con candado.

Una sola vez recuerdo vagamente cuando mi mama le pregunto que había en el fondo, mi abuela solo contesto “-Que los chicos no vayan para ahí, ahí vive María”.

¿María? Tal vez se había equivocado y quiso decir vivía…
Mi papa no recordaba a nadie con ese nombre, su familia nunca fue acaudalada como para decir que en una época tuvieron una criada.
Tal vez los años estaban haciendo mella en la memoria de mi mama. Papa se conformó y nos dio una supuesta respuesta al misterio y todo concluiría ahí.
Una tarde después del colegio mi papa me llevo a la casona porque mi abuela se había caído y necesitaba atención, mientras mi viejo la atendía salí a jugar un rato a la pelota, ya estaba por oscurecer cuando oí claramente que desde el fondo alguien caminaba. Primeramente mi reacción fue de curiosidad, pensé que se trataba de algún animal y quería verlo.

No pude llegar más que a estar a medio metro de la higuera cuando escuche la risa de una niña, no me pregunten si era de mi misma edad o que se yo, la oí y eso fue todo, sentí una gran necesidad de salir de ahí, menos mal que tenía mi pelota en mi mano, porque seguramente la dejaba ahí tirada, solo atine a ir a sentarme al lado de mi papa y quedarme callado hasta poder retirarnos de ahí. Hasta el día de hoy no sé porque nunca se lo conté a mi viejo.
Conforme pasaban los años me di cuenta que cuando sacábamos los juguetes, antes de irnos mis viejos los guardaban, era algo normal hasta que supe que era por expreso pedido de mi abuela que no quedasen juguetes en el patio, a lo mejor le gustaba tenerlo todo ordenado.

Ya un poco más grande y solo si necesitaba dinero me acercaba a la casa de mi abuela, ella siempre nos consentía bastante y no le sobraba, pero mi abuelo le había dejado sus ahorros de toda la vida y la pensión que cobraba era para los impuestos, el resto podía darse el lujo de pagarnos lo que quisiéramos.
Una noche, cuando yo estaba de novio, me acerque a su casa para pedirle algo y así poder invitar a mi novia al boliche y pasar un rato juntos, no piensen mal, no era que entraba y le pedía de una, estaba un buen rato hablaba con ella le hacía compañía y como siempre, se daba cuenta de la situación no me preguntaba cuanto necesitaba, siempre bajo su almohada estaba su monedero, sacaba la plata y me la entregaba con el puño cerrado para que yo no viese el importe y también era como nuestro juego, yo lo agarraba y ni miraba, lo metía en mi bolsillo y recién podía ver cuando salía de su casa.

Esa misma noche, me senté en la cocina y miraba para la sala, donde estaban los juguetes, luego, casi como acto reflejo me di vuelta para mirar al patio y su gran fondo. Pude observar claramente una figura con ropa blanca y de ojos rojos se perdía en la oscuridad. Me había estado observando.
No voy a negar que sentí miedo, pero como no era la primera vez que me pasaba algo así solo me levante y me fui a la pieza de mi abuela para preguntarle qué pasaba allí.

Comenzó contándome historias de duendes, ustedes ya saben, que viven en los hornos y sus jugarretas, nada de mucha importancia, hasta que antes de comentarle lo que vi en la higuera. Ella solo comenzó su relato con lo que según las creencias, la planta de higos, se cree que es una planta del diablo, lugar de juego de los duendes, si alguien quiere pactar solo debe presentarse ahí a las 12 en punto, a esa altura ya sabía que algo no andaba bien.
Me contó que antiguamente, cuando la casa ya estaba casi terminada, mi abuelo solía tener como una especie de cantina adelante y una noche, el con varios de sus clientes y amigos se embriagaron hasta casi perder el conocimiento, en esa época el baño era un pozo ciego en el fondo de la misma, casi al lado de la higuera, si, debía ser terrorífico ir al baño de madrugada en aquellos años. Pero en la noche que me estaba contando resulta que al otro día una persona amaneció muerta al pie de la higuera, nunca supieron que paso, si fue por el alcohol, una enfermedad o qué, pero esa persona yacía ahí.

Desde aquella oportunidad mi abuelo le haría contado que varias veces le pareció ver a una persona parada al lado de la higuera, vestido de negro y con los ojos totalmente rojos. Ella prefería hacer sus necesidades dentro de la casa, contó que le silbaban, desde la oscuridad le tiraron el cabello y hasta le susurraron su nombre.
Yo estaba a punto de decirle lo que había visto cuando ella me dijo: “-Ese mismo año apareció María”
¿Otra vez ese nombre? ¡Pero quien era!
No me quiso contar mucho al respecto, tal vez a propósito obviaba situaciones o personas, lo hacía casi como si desvariara en lo que contaba.

Concretamente la historia es la siguiente: María se apareció al pie de la higuera, era muy bonita y mi abuela quien nunca tuvo la dicha de tener una hija la adopto como suya, además en su infancia nunca tuvo juguetes, por lo que muy a pesar de ser ya grande, si bien no jugaba con ella le hablaba como si se tratase de algo normal, no dormía con ella pero se podía pasear por toda la casa.
Por si no se dieron cuenta, María era una muñeca, pero algo no cuadraba en lo que me acababa de contar. ¿Cómo podía una muñeca pasearse por la casa?
La deje descansar, me di cuenta de que mientras hablaba, a cada rato miraba a la ventana que casualmente da hacia el patio, como esperando ver a alguien y no era una mirada de esperanza, más bien le preocupaba.

Ya esta situación me estaba molestando pero como todo joven lo olvidé pronto. Pasaron varios años y mi abuelita comenzó a enfermar, mi viejo no tuvo otra que hacerla internar. Con mis hermanos nos turnábamos para acompañarla, yo ya me había casado y mi hija acababa de cumplir los 4 años. En sus ratos de lucidez hablábamos de la infancia de mi viejo, de mi abuelo, al que si bien conocí de muy chico nunca pude recordarlo.
Todavía recuerdo la última noche con mi abuela, había mejorado notablemente, estábamos charlando muy animadamente, nos reíamos de sus anécdotas, era todo en un ambiente muy tranquilo. Antes de que nos quedemos solos había estado mi mujer con mi niña, la hicimos sentar en su falda, ella se sentía muy feliz de tener una nena en sus brazos, lo podía ver en sus ojos, casi con lágrimas se despidió y ya se acostó, yo comencé a acomodarme en la silla, no iba a dormirme en seguida, así que empecé a leer una revista.

No tuve en cuenta que ella seguía despierta, tenía una mirada como de preocupación, le pregunte que le pasaba pensando que ya tenía ganas de que le dieran el alta. Esta vez, ella comenzó el relato.
Primero me pidió que conserváramos la casa, el recuerdo valía más que cualquier dinero, después hablo que en sueños vio a su esposo, quien le pedía que vaya con el (en ese momento me sumí en una gran tristeza, aunque no lo dije, sabía que se estaba despidiendo) por ultimo me dijo que María está muy triste, porque ya no era su consentida y que ella no quería a los chicos, por eso la tuvo que encerrar en el fondo, por eso nadie llega hasta ahí.

No tuve tiempo de procesar lo ocurrido, al otro día ella no reacciono, estuvo una semana y cuando el doctor nos dijo que era cuestión de tiempo, esa misma noche dejo de luchar.
Días después del velorio, con mis hermanos nos pusimos de acuerdo para ir a limpiar la casa, como no podíamos ir todos juntos el mismo día, nos turnábamos y asignábamos sectores para limpiar.
El último día estuvimos todos, menos mi viejo, obviamente por el dolor que le causaba todo lo ocurrido recientemente.
Empezamos macheteando lo que era maleza íbamos por los bordes para dejar lo más pesado para el ultimo, cuando vi la piecita se me erizo la piel, no quise decir nada, solo esperaba a que alguien la quisiera abrir, porque yo no me animaba y también la curiosidad me mataba.

La puerta no tenía manija. Solo la rodeaba una cadena con un gran candado del que seguramente no habría llave, además de que por el paso de los años estaba muy viejo.
Uno de mis hermanos se dispuso a abrir la pieza, pero yo tímidamente le dije que lo dejara así, tal vez las cosas guardadas allí eran tan viejas que ya ni servirían o a lo mejor sería un nido de ratas o vaya uno a saber qué.
No se rieron de mí, pero ellos también sabían que no nos dejaban acercarnos a ese lugar, mi abuela también se los había dicho (después sabría que no todo) ya somos grandes como para andar con chiquilinadas dijeron y con un golpe seco forzaron el candado.

Lo único que pude hacer fue pararme de frente para ver que había ahí, mis hermanos comenzaron a sacar todo del interior. Ropa vieja, cajas con muchas cosas inservibles herramientas, pero una destacaba del resto, era vieja, llena de tierra pero a diferencia del resto no estaba rota, solo había acumulado tierra, pareciera que ni las cucarachas la hubieran tocado. Como cazadores de tesoros mis hermanos empezaron a abrir las cajas, a buscar algo valioso ahí dentro después de años de encierro, yo solamente agarre la caja grande pero no podía abrirla.
Me miraban como si yo escondiera algo o como si supiera que dentro de esa caja hubiera lo único valioso de esa pieza.
No sé cómo, no lo recuerdo, pero nuestras mujeres se acercaron a ver qué pasaba, de la mano de mi esposa mi hija me abrazo la pierna y señalaba la caja, ante la insistencia de todos tuve que abrirla. Dentro estaba una muñeca de porcelana, el tiempo no había pasado para ella, la ropa presentaba algunas manchas pero lo que era el pelo, la pintura y los detalles estaban impecables.

Juro que no me detuve a pensar en la muñeca, mi hija solo la señalaba y me la pedía, por supuesto nadie se opuso a que ella la tuviera, pero no podía dársela así nomas, había que lavar la ropita, limpiar la muñeca y recién entregársela.
Mi esposa hizo el trabajo, la llevamos a mi casa, no pasó nada, la alegría de mi hija era inmensa. Pasaron meses hasta que me percaté de que las llaves de mi auto no estaban donde las dejaba usualmente, mis cosas desaparecían y volvían a aparecer rato más tarde pero en otro lugar. Soy una persona muy meticulosa con sus cosas, por lo que estos detalles no los pasaba por alto, un día medio cansado le reclame a mi mujer lo sucedido, ante su negativa so lo quedaba retar a mi hija, ella por supuesto se negó en todo momento.
En una oportunidad, me había quedado con unos compañeros a tomar unas cervezas después de un partido, no, no estaba pasado de copas, usualmente no soy de tomar hasta emborracharme, llegue a mi casa y al entrar oí risas que venían de la pieza de mi nena, abrí la puerta pero no pasaba nada, ella estaba profundamente dormida.

En otra oportunidad deje mis llaves donde siempre, no pasaron ni 10 minutos que tuve que salir de urgencia a mi trabajo, las llaves ya no estaban en su lugar, las busque por todos lados, ya me estaba desesperando al mismo tiempo que comenzaba a enojarme. Me dirigí hacia donde estaba jugando mi hija, ella estaba jugando a la cocinita ensimismada en su mundo, solo pude ver mis llaves al lado de la muñeca de porcelana. No pensé en nada más, solo en ir rápido a donde me necesitaban.
Habían noches en las que podía escuchar como si alguien caminara como recorriendo mi casa.
La cosa se puso peor cuando vi como mi hijita tenía una marca en la pierna como si alguien o algo la hubiera arañado, primero pensé que había pasado en el colegio pero no, hable con mi señora y estaba tan sorprendida como yo, no me quedo otra que hablar con ella, mientras la interrogaba note como se ponía nerviosa, pensé en 10.000 cosas y me asustaba pensar en lo que estaba pasando, con lo que uno ve en las noticias realmente pasaron muchas cosas por mi cabeza.

Mi hija eludía las preguntas, me ponía cada vez peor hasta que dijo algo en voz baja que me dejo helado… “- No quiero que la Mari me escuche”.
¿Mari? ¿Quién es Mari? Solo miro para el rincón donde estaba la muñeca, en ese momento recordé todo. Mi abuela, sus historias, porque no debíamos abrir la pieza de adobe y por sobre todas las cosas, Mari… María…
No iba a quitarle la muñeca a mi hija, solo espere a que ella se durmiera para poder sacarla y así evitaría que ella llorara o lo que sea que pase, la metí en una bolsa de tela y la ate, acto seguido la deje en el baúl de mi auto, al otro día la llevaría a donde tenía que quedarse.
Apenas Salí de mi trabajo llame a mi esposa y le dije que tardaría unos 20 minutos por otras cosas que tenía que hacer, fui a la feria y compre un candado y me fui a la casa de mi abuela, afortunadamente tengo un duplicado de la puerta, por lo que entrar no era problema. Al bajar de mi auto abrí el capó, juro haber atado la bolsa. Pero sin embargo ahí estaba la muñeca sentada, fuera de la bolsa ya hasta me daba miedo tocarla. Sentí mucho más miedo al entrar a la casa, sentía una presencia, me asusta decir que probablemente era mi abuela, trate de no mirar a ningún lado, podía percibir que me estaban mirando, lo más rápido que pude agarre a esa cosa, la volví a meter en la bolsa ajuste el nudo con todas mis fuerzas y la tire dentro de la pieza.

Me temblaban las manos, escuchaba ruidos, pensaba que se estaba desatando, que algo me estaba asechando el corazón me latía casi como queriendo salirse de mi pecho, no sé cómo, pero logre pasar la cadena de lado a lado y cerré todo con el candado, como un acto reflejo tire las llaves del candado para que nadie pudiera abrirlo, tenía las manos sucias de tanta tierra pegada producto de mi intenso sudor, apenas le di la espalda al lugar supe que no debía mirar hacia atrás, tenía que salir lo más rápido posible, recuerdo que pensaba en salir corriendo pero del miedo solo caminaba, juro por Dios que podía sentir a alguien o algo que estaba a punto de agarrarme. Me sentí aliviado de llegar a la calle, cerré la puerta y jure nunca volver solo a la casa. En ese momento no sabía que me estaba equivocando…

Esa noche no dormí nada bien, tuve pesadillas, todas relacionadas con María (si, era una muñeca pero a estas alturas ya no sabía cómo llamarla) podía escuchar pasos en mi casa, primero pensé que era producto de mi sueño o la terrible vivencia me hacía retumbar todo en mi cabeza, no estaba tranquilo, no hacia otra cosa más que pensar.
Me levante al baño, quería pegarme una ducha, tal vez así conciliaría el sueño, podría descansar, en el momento que me disponía a quitarme la ropa escuche que alguien caminaba y se reía. Salí con mucho miedo y comencé a recorrer mi casa, no alce la voz porque dentro mío ya asumía lo que pasaba. Camine por todos lados y no encontré nada, por un instante me tranquilice, ya no pensaba en bañarme, volví a apagar la luz del baño y pude ver con claridad como del agua en el piso salían huellas como de pisada de un niño.

Corrí hasta la pieza de mi hija y ella está dormida, le toque los pies para asegurarme que no fuera ella y no había forma de que fuera ella, después de unos segundos me percaté de que las huellas eran más pequeñas de las que podría hacer mi hija. En ese momento se oyó como caía un juego de llaves, en el piso de la cocina estaban las llaves de mi vehículo pero en el llavero había dos llaves más que yo nunca tuve. Todavía recuerdo el escalofrío que me recorrió todo el cuerpo al ver que esas llaves eran del candado donde había encerrado a la muñeca.
Tenía mucho miedo, pero no podía permitir que la situación siguiera. Agarre un rosario bendecido que mi señora tiene y agua bendita que le había dado mi suegra, con todo y eso no me sentía protegido, me sentía como si tuviese 10 años. Me arme de valor y volví a la casa de mi abuela, sabia a lo que me enfrentaba, pero como dije antes, no podía dejar que esto siga. Entre rezando, prendí todas las luces, para ir al fondo lleve una de mis linternas más potentes, recuerdo haber estado más de 5 minutos intentando meter la llave en el candado, recuerdo oír pasos a mi alrededor. Cuando por fin pude abrir la puerta, ahí estaba, nuevamente fuera de la bolsa, mientras la insultaba comencé a cavar un pozo ahí nomás, rezaba, la miraba y la insultaba.

Una vez logrado el objetivo me dispuse a rezarle como si de un entierro se tratase, esta vez, la bolsa la dejaría abajo como una especie de colchón y con mucho cuidado la puse en el pozo, seguía rezando y no le sacaba la vista de encima, para terminar con todo de una maldita vez le tire un poco de agua bendita mientras le rezaba, en ese preciso momento se escuchó claramente como si la porcelana se rajara, no me atreví a alzarla para ver donde se había roto. Segundos antes de comenzar a enterrarla pude ver como de entre su ropa salían muchas hormigas negras, me impresiono ver eso, pero interiormente sabía que todo había terminado.
Volví a mi casa y me dormí ya del cansancio, pasaron los días y ya no pasaba nada en especial, con el tiempo me auto convencí de que nada había pasado hasta hace unos días, en el que fui a visitar la tumba de mi abuela.

Mientras le dejaba flores y limpiaba el lugar llego justo una vecina, me saludo con mucho afecto, charlamos de lo amigas que eran y de lo mucho que se hacía extrañar.
No recuerdo como salió el tema de conversación, pero yo escucho tu programa todos los viernes y esta señora casualmente también, en el momento que hablábamos del programa, justo un momento antes de despedirme esta señora me dijo que le pase misa a mi abuela, porque en estos últimos días ella escucha como que una mujer llora, el sonido proviene de la casa de mi abuela, algunas veces el llanto es más fuerte en la madrugada y proviene del fondo...

Fuente: Anónimo
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Cuento de terror : La hora de pagar

Encontramos este cuento anónimo de terror en Internet llamado "La hora de pagar" y lo compartimos con ustedes. Ideal para leer antes de dormir. Si se atreven.

Cuento de terror : La hora de pagar

Cuento de terror : La hora de pagar

Cuando éramos niños, con mi hermano jugábamos en una hacienda abandonada, y como podrán imaginar, teníamos el mundo a nuestro alcance.

Un día éramos piratas, al día siguiente astronautas, y así transcurrió nuestro día a día, la verdad no puedo quejarme, fue una infancia feliz.

Por alguna razón todo en mi vida me salió de maravilla. En mi familia, me dicen el suertudo, siempre fui al que todo se le dio para bien. En cambio, a mi hermano no le fue tan bien.

Él, logro poner su negocio, y no una sola vez, sino varias veces, pero por algún motivo, no prosperó como podría haberlo hecho.

Cierto día, mi hermano me invitó a cenar, acepté con agrado, fuimos con mi esposa y mis hijos, y todo se desarrolló de la mejor manera.

Cuando terminamos de cenar, las mujeres se fueron a lo suyo, mi hermano llevo a la mesa un par de cervezas, me entrego una, y me dijo: “sígueme, vamos a afuera para hablar de los viejos tiempos”.

-¿Recuerdas cuando jugábamos en la hacienda abandonada?

-Claro, le respondí, de hecho, recuerdo que en una ocasión, en unos charcos había ranas, y pasamos horas atrapándolas.

-Sabes, hay algo que quise preguntarte siempre, pero no encontré jamás el momento oportuno.

-Bueno, le respondí, pues ese momento, es ahora, habla o calla para siempre, ja, ja, ja.

-La última vez que jugamos en la hacienda, dime … ¿qué te sucedió allí que saliste corriendo?.

-No lo sé, no lo recuerdo, lo único que viene a mi mente es esta medalla, mira, aún la tengo conmigo después de tantos años.

-Recuerdo que en aquella oportunidad, saliste corriendo de la hacienda con cara de pánico, como si algo te hubiese asustado, y llevabas colgando esa medalla, que nunca te había visto, pero no hablaste de ello cuando regresamos a casa.

-De verdad, no puedo recordar que ocurrió, pero dime …

¿porqué me preguntas eso?.

-Ven conmigo hermano, te mostraré algo.

Entramos a la casa, fuimos a su oficina, y me mostró algo que me dejó intranquilo, de hecho, algo preocupado. En su ordenador, tenía la extraña historia de la “HACIENDA LOS TRES GIRASOLES”, donde jugábamos de niños.

Esa hacienda, había pertenecido a una familia acaudalada, con un pasado oscuro, y lleno de desgracias.

Se rumoreaba que esa familia había hecho un pacto con una anciana, que consistía en entregarle algo muy preciado para la familia, y a cambio, ellos jamás padecerían penas, ni contrariedades económicas.

Se dice que aceptaron ese trato, la anciana les entrego una medalla, y jamás volvieron a saber de ella, hasta el día en que la medalla se perdió.

Esa misma noche la anciana llegó a la hacienda, y se veía exactamente igual a pesar de haber pasado 28 años, desde que acordaron ese maldito trato.

Mi esposa, me sacó de la inquietante historia que acababa de conocer, cuando entró a la oficina donde estábamos, mirándome con esa cara impaciente que no deja dudas, para entender que era hora de irnos.

Nos despedimos, subimos al auto, y emprendimos el regreso. En el camino, aprovechando que los niños se durmieron, le conté a mi esposa lo que estábamos viendo en la oficina de mi hermano, me miro, se sonrió, y me dijo … ¿supongo que no crees en esas supercherías verdad?, claro que no -le dije- , pero no puedo negar que me hizo pensar en algunas cosas, me surgieron algunas imágenes confusas que me inquietan.

Llegamos a casa, subimos a los niños a su cuarto, los acostamos, y los arropamos.

Mi esposa me tomo de la mano, y me dijo … ¡ven mi rey, que mami te haré olvidar lo que viste, y que te perturba!.
En nuestra habitación, comencé a besarla, la tome por la cintura, la levante para que pasara sus piernas por mi cadera, y sin dejar de besarla, la lleve a la cama.

Desabroché su blusa, y al quitársela noté una vez más, lo afortunado que soy al tener una mujer tan hermosa.

Dulcemente la despojé de su sostén, y quedaron libres sus bellos senos, que si bien han sido fuente de vida de mis hijos, no perdieron su firmeza y su suavidad.

Con la sabiduría que dá la madurez, me quitó la camisa sin problemas, me ayudo con el pantalón, y de forma lenta y sensual me sacó la ropa interior.

Yo hice lo propio con su falda, y sus medias, y dude en quitarle sus bragas blancas de encaje porque me enloquecen, pero igualmente terminaron en el piso.

Estábamos a punto, y me detuvo solo para quitarme la medalla diciéndome ... “esto me estorba”.

En plenitud, pude al fin estar dentro suyo, me rodeó la cintura con sus piernas largas, y nos fundimos en ese ritmo ardiente que nos lleva al éxtasis. Luego giramos sobre la cama, ella quedo sobre mi, erguida, y pude contemplar otra vez la hermosura de mi reina, que comenzó a mover su cintura frenéticamente, al tiempo que se inclinó para besarme.

En este fuego cruzado, mágico, que sublima el amor sincero, pasamos varias horas, hasta que el cansancio nos venció, y nos quedamos dormidos, estrechados en un abrazo.

Al día siguiente, salí a toda prisa para la oficina pero tenía la sensación de que algo me había olvidado.

Pasó una semana, y las cosas cambiaron drásticamente en mi vida, las ventas comenzaron a bajar significativamente, y surgieron problemas serios con mis empleados.

Varios clientes de años, sin una causa concreta, cerraron de pronto su cuenta con mi empresa. En mi oficina me asaltaron, y se llevaron una suma de dinero muy fuerte que diesmó significativamente mi capital.

Como capricho del destino, y sin darme respiro, mi vida, mis negocios, TODO, iba de mal en peor.

Luego, mi hijo de cuatro años enfermó, y según los médicos no era para preocuparse. Así pasó dos meses, sin mejora alguna, hasta ese día terrible en que regresamos del hospital con mi hijo desahuciado por la ciencia, pues no se sabía cuál era la enfermedad que lo estaba consumiendo.

Ese mismo día, y en medio de un drama familiar, tocaron a mi puerta, y enseguida fui a atender para correr a la inoportuna visita, pero no pude hacerlo porque se trataba de pobre anciana que no tenía idea de quien era. Sin embargo, la presencia de esta anciana, me congeló la sangre, me hizo temblar, me dio pánico.

¡Hola David!, dijo la señora. ¡Veo que perdiste algo, y ya es tiempo de cobrar lo que me debes!

Toqué mi pecho, un sudor frió recorrió mi espalda, y mi angustia fue enorme. Entre corriendo desesperadamente, busqué la medalla, no pude encontrarla, y el grito desgarrador de mi esposa me sorprendió. Paso lo peor, mi niño, el más pequeño, había fallecido.

Al regresar a la puerta, la anciana me sonrió, y me dijo … ¡Tu deuda conmigo saldada está, la medalla conmigo se va, si la quieres de vuelta sabes dónde estará, de su poder enterado estás, y también del precio que deberás pagar!.

Cuentan los vecinos que al señor David, lo encontraron colgado en su cochera, seguramente no tuvo el valor de decirle a su amada esposa, que por su culpa, su hijo más pequeño había fallecido .

Tal vez, esta sea la misma suerte que corrió la familia de la Estancia los Tres Girasoles.

Nunca olvides que los demonios se aprovechan de la inocencia de las personas, el mal jamás duerme, solo está al asecho de algún pobre incauto vulnerable.

Fuente: Internet
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Cuento : Nunca pensé ser el amante

Desde que conocí a Kasandra me enamore de ella, la conocí en un bus, ella estaba sentada mirando hacia la ventana era muy hermosa toda una dama , usaba colores oscuros pero entonaban muy bien con su piel, era muy hermosa, ella volteo me miro y bajo su mirada tímidamente pero sé que también le guste..

A partir de esa día casi todos los días la veía, a la misma hora en el bus 7am todos los días tomabamos el mismo bus no hablabamos, hasta que intente hablarle aunque ella era muy tímida poco a poco se fue soltando y las conversaciones iban fluyendo con el pasar de los días, pero no eran muy largas ya que solo hablabamos en el bus, un día lleves dos cafés que habían comprado en la cafetería del paradero y le ofrecí uno ella lo acepto, ella era tan dulce amable y educada sus movimientos eran suaves, siempre olía a un perfume suave exquisito y su sonrisa era encantadora me cautivo, casi nunca hablaba de su vida privada, hasta que un día me atreví y fui mas aya, le dije que si podíamos ir a cenar saliendo de su Trabajo y ella acepto.

Me dijo que la esperara en un café conocido del centro y así fue, ahí nos encontramos hablamos y reímos mucho pero ya se había hecho tarde asi que ella debía de irse, en realidad ella no hablo mucho de su vida y familia como siempre pero la verdad eso era lo que menos me importaba la pasamos tan bien, quise acompañarla a su casa pero ella no quiso dijo que no me preocupe,que iría en taxi y así fue...

Al otro día como siempre estuve en el bus a la misma hora pero no me la cruce, así pasaba 1,2,3 5 días y hasta una semana que no supe nada de ella estaba muy preocupado ya que pensé que ese día en el taxi le había pasado algo, pensé que quizá tuvo un accidente o que le habían hecho daño, la verdad por mi mente pasaron mil cosas, pero...

Al otro día cuando subí al bus la vi, estaba ella al final del bus pero usaba gafas negras y tenia el cabello sobre el rostro, aun así pude reconocerla, me acerque y ella me dijo que me aleje, le dije que tienes ? Que te pasa? Estas bien? Ocurrió algo? Ella estaba en silencio...

Luego me miro y me dijo ya no podemos seguir hablando, soy casada disculpame por no habertelo dicho. lo siento...

Soy hombre pero sentí que mi corazón se partía en mil pedazos, la seguí escuchando pero por algún motivo en mi mente no estaba alejarme de ella , si estaba decepcionado pero en realidad ella y yo no eramos nada ni un beso nos habíamos dado , no tenia nada que reclamarle ...

Le toque el rostro y ella hizo un sonido como de queja, de dolor y le dije que te pasa? Y le quite los lentes y pude ver que tenia los ojos moreteados y el rostro golpeado, le pregunte que le había pasado? Si el taxista le hizo algo aquel día y dijo que no que fue su esposo.. Por ella haber llegado 2 horas tarde del trabajo...

Se que no soy nadie en su vida pero me llene de ira de que alguien pudiera golpearla y ella dijo que eso es muy común en ellos. Cuando ella desobedece algo que el dice o no tiene la comida a la hora o siquiera lo contradice el la golpea...

Le pregunte que porque no lo dejaba, me dijo que ellos tenían hijas 2 ambas niñas adoraban a su padre, ademas ella tenia un hijo que estaba en coma y aun mantenía la esperanza de que despierte , ademas el lo amenazaba de que si ella lo abandonaba el desconectaría a su hijo de las maquinas que lo mantenían con vida..

Me llene de mucho odio hacia el, solo quería conocerlo y hacerle pagar todo lo que le hacia a Kasandra...

Seguia viéndome con Kasandra pero no conocía su hogar, quería saber si ella decía la verdad o me mentía así que un día la seguí, vi a lo lejos que la recibía un hombre mayor que parecía su padre, no solo por la edad en realidad se parecía mucho a ella, el la jaloneaba y la hacia entrar a su casa , en eso vi a sus dos pequeñas que corrían abrazar a su papá.

Vi suficiente y me retire, averigüe el nombre de aquel hombre lo investigue porque quería saber donde trabajaba , cuando me entere de toda la verdad quede perplejo, aquel hombre era el padre de Kassandra así salia en sus registros, la madre presuntamente había muerto por suicidio, porque Kasandra me habrá mentido ella ? y sus hijos no era casada ? solo vivía con su padre..

Enfrente a Kasandra para que me dijera la verdad pero no estaba preparado para oir lo que ella me dijo...

Me dijo que no solo vivía con su padre sino que el la violaba desde que ella tenia 15 años y no solo eso, sino que fruto de ellos eran sus dos hijas y que aquel chico que estaba en coma no era su hijo sino su hermano menor, la madre de Kassandra y su hermano al enterarse de lo que había hecho se suicido y les dio de beber veneno a Kassandra y su hermana para morir todos, pero Kassandra sobrevivió sana y salva pero su hermano habia quedado en coma ...

Kasandra al ver eso quería denunciar a su padre, pero se entero que estaba embarazada y su padre amenazo con desconectar a su hermano si lo hacia, y el tenia el dinero para mantenerlo con vida.. Kasandra amaba mucho a su hermano así que decidió que hasta que el mejorara ...
Cuando termine de oír a Kassandra llena de lagrimas supe entender su dolor y porque había aguantado tanto pero quería liberarla de aquel perverso y asqueroso hombre así que comencé a idear un plan para asesinarlo...


Cuando conocí a Kasandra me enamore de ella aunque era casada, jamas me imagine ser el amante de alguien pero Kasandra no era cualquier mujer, descubrí que el que decía ser su esposo era su Padre y abusado de ella desde pequeña es mas la había embarazado y tenían 2 hija. la tenia amenazada para no matar a su hermano, todas esas cosas en mi mente solo me trastornaban y me hacían querer vengarme y asesinar a ese. Maldito, me sentía en la obligación de salvarla de su destino, ella con su primera mirada. Y dulzura se había apoderado de mi corazón y no me importaba siquiera perder mi alma con tal de liberarla de aquella bestia que la tenia presa no solo en cuerpo sino también en alma.

Kasandra reflejaba en su mirada el temor que sentía por aquel hombre, sabía que ella nunca tomaría la decisión de dejarlo ya que no era dueña de su voluntad por eso me di el tiempo de planear una venganza.

Comencé a seguir y a vigilar sus pasos, para tramar otra forma de liberar a Kasandra.
Cada vez veía más difícil la manera de atacarlo, aquel hombre. Nunca estaba solo, siempre andaba con un par de matones que lo custodiaban, me veía perdido y desesperado no solo por no poder llegar a el sino porque me hacia falta ver a Kasandra, después de nuestros encuentros casuales su padre le prohibió seguir trabajando por lo que no podía verla solo sabía que estaba todo el día en casa.

Una tarde en que estaba vigilando desde enfrente de la casa vi como todos salían vestidos de negro, pude ver que Kasandra tenía nuevas marcas en su cara y en las manos las cuales trataba de cubrir, junto a ellas iban sus dos hijas quienes también tenían claras señales de haber sido maltratadas, eso quebró mi corazón.

Los seguí hasta el lugar en donde iban, era al cementerio de la ciudad, su hermano había muerto, averigüe que en venganza aquel hombre sin piedad lo había desconectado de las máquinas como escarmiento a un enfrentamiento que tuvo con Kasandra.

En ese momento pensé que aquel hombre ya no la podría manipular con la vida de su hermano, pero estaba equivocado, Kasandra no estaba con él solo por el hermano, estaba porque era una mujer con la voluntad quebrada por los constantes maltratos, se había vuelto parte de él, como un juguete de su propiedad, así se sentía ella.

Así pasaron los días, ya casi me daba por vencido, cuando bebiendo en un bar veo llegar a aquel hombre, ignoraba que detrás de este bar se ofrecían servicios sexuales de menores, a los cuales esta bestia acudía en forma frecuente, era la única vez que estaba solo fuera de la protección de sus guardianes.

Lo seguí disimuladamente y luego de darle una buena gratificación al tipo que custodiaba el lugar me dejó entrar a la zona roja clandestina.
Al entrar mi estómago de revolvió del asco y la repulsión al ver la escena en donde aquella bestia se acercaba a dos pequeñas las cuales reflejaban el horror en sus miradas, recordé la misma expresión de dolor y miedo que tenía la mirada de Kasandra, no lo soporte más y con la botella de cerveza que aún tenía en la mano ataque a aquel hombre.
Quebre la botella en su cabeza, causándole un profundo corte, la sangre chorreaba por su cara ante la mirada de aquella pequeñas niñas quienes corrieron a esconderse bajo la cama.
Tomé a la bestia por el cuello y le propine golpes en su cara hasta que sentí que los huesos de mi mano se quebraban. Aquel hombre era un cobarde, entre sollosos suplicaba por su vida, lo cual me causaba más ira, pensaba en todo el daño que había hecho y le dije <a mi no me pidas piedad... Pidesela al demonio que te follara en el infierno maldito psicópata pervertido> y le introduje lo que quedaba de la botella en el ano.
Sus gritos ahogados eran música para mis oídos, tenía a mi favor que el bar siempre contaba con una banda en vivo por lo cual nadie escucho sus gritos aun cuando le machaque sus genitales, dejándolos solo como una masa de piel y carne molida. Con vergüenza debo confesar que disfrute cada segundo de su agonía hasta que ya sus ojos perdieron su brillo y su corazón dejó de latir.
Saque a ambas niñas de debajo de la cama y les pedí que se vistieran, luego salimos por la ventana, no sin antes prenderle fuego al lugar.

Subí a las niñas a mi auto y me dirigí a la casa de Kasandra, golpee la puerta pero nadie me abrió, la desesperación me estaba ganando por lo que sin pensar derribe la puerta y entre a su casa, busque por las habitaciones pero no había rastro de ella. Cuando ya me iba a retirar escuche unos leves lamentos que venían del sótano.

Al bajar nuevamente me lleve una sorpresa, Kasandra estaba esposada a una pared y en una jaula estaban sus dos hijas, todas completamente desnudas temblando de frío.
Kasandra estaba con la cara totalmente desfigurada por los golpes, con los ojos irreconocibles a penas podía abrirlos, de los cuales caían sus lágrimas las que le causaban gran dolor.

La solté de sus cadenas y cayó en mis brazos, la abrace y le prometí que ya nunca más, nadie le haría daño que yo la protegería a ella y a sus hijas por la eternidad. Ella como una cachorrito maltratado se acurruco en mi cuello y comprendí que confiaba en mi.

Después de ese encuentro jamás nos volvimos a separar, nos fuimos del país y comenzamos una nueva vida con amor logre que recuperará la fe y ganas de vivir... Nunca pensé ser el amante y lo fui, también fui el único que la rescato de ese infierno..fui el amante y un amante muy feliz

Fin

Autor: Madeley Morales

kassandra

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