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lunes, 27 de abril de 2020

Relato Erótico : Mi papi me folló por el culito

Encontré este relato erótico dividido en 3 capítulos en Facebook y lo comparto en el blog. Se llama : Mi papi me folló por el culito y es un relato de incesto entre padre e hija.

Mi papi me folló por el culito

Relato Erótico : Mi papi me folló por el culito - Capítulo 1

Me llamo Sofia, tengo 19 años y desde que descubrí lo que era el sexo, soy una chica muy caliente.

Me masturbo muchas veces. En un día he podido hacerlo hasta cuatro veces. Lo malo es que aun soy virgen. Si, no me he acostado con ningún chico todavía, y eso que me gusta tanto el sexo.

Mi hermano tiene 23 años y tiene novia. El otro día cuando volví a casa, los pillé follando en su cuarto. No pensaban en que yo llegaría antes a casa y estaban haciéndolo.

Pude verles a través de la puerta entreabierta de su cuarto. Mi hermano estaba debajo, y su chica le estaba cabalgando. Yo me puse muy cachonda y acabé masturbándome en mi cuarto.

Pensaba cuando encontraría un hombre para mi y hacerlo con el.

Pasaron unos días y mi hermano se fue unos días con su chica. Esa noche mis padres se acostaron pronto. Me extrañó un poco, pero no le di importancia. Yo estaba en mi cuarto, leyendo, cuando empecé a oír que la cama se movía. El somier crujía y me di cuenta de que mis padres estaban haciéndolo.

Al oírlos follar, aunque gemían bajito, no podía evitarlo, me puse muy cachonda y mis bragas se humedecieron.

Comencé a masturbarme oyéndolos, y no se porqué, me vino a la cabeza, que era mi padre el que estaba encima mío, follándome a mi, en lugar de a mi madre.

Cuando mis padres se corrieron, esta vez si que gritaron, me imagino que pensaban que estaba dormida, yo seguía masturbándome, aun no me había corrido.

Vi que mi padre pasaba por delante de mi cuarto para ir al baño, tenia la puerta entreabierta, pero no se fijó en mi. Pude oír el sonido del látex al quitarse el condón y tirarlo a la papelera que teníamos en el baño. Esto me excitó mucho e hizo que acabara corriéndome.

Me limpié mis fluidos y acabé durmiéndome al poco rato.

Al día siguiente, mi madre tenia un viaje de trabajo y como mi hermano tampoco estaba, nos quedamos en casa mi padre y yo. Yo andaba por la casa con un camiseta ceñida y sin sujetador y con un pantalón corto.

Mi padre también iba en pantalón corto. A pesar de sus 53 años, tenia un buen cuerpo y unas buenas piernas, se cuidaba mucho.

Después de comer, nos pusimos a ver una película sentados en el sofá. El se sentó en un extremo y yo en el otro.

-Anda, acércate, me dijo al cabo de un rato, que no muerdo.

Yo me acerqué a el y crucé mis piernas.

Pude darme cuenta de que, de vez en cuando, mi padre me miraba de reojo. Yo cruzaba mis piernas con la derecha sobre la izquierda y luego las cambiaba y el seguía mirándome con el rabillo del ojo.

En eso que en la película, los protagonistas se pusieron a hacer el amor. Mi padre se pegó un poco mas a mi.

Notaba su roce y no se porqué, empecé a excitarme. Miré de reojo a su pantalón y vi que un bulto empezaba a crecer en el. No se si era por la película o por mi.

Los protagonistas de la película estaban tumbados abrazados, después de hacer el amor y en ese momento me levanté y me puse enfrente de mi padre.

-Papi, le dije. Tengo que confesarte una cosa. Pese a mis años, seguía llamándole papi.

-¿El que, hija?

-Anoche os oí a mama y a ti hacer el amor.

Se ruborizó un poco.

-No pude evitarlo y acabé...bueno masturbándome. Tengo 19 años y soy virgen todavía. Me excité al oíros y eso me llevó a tocarme.

-Yo también tengo que confesarte algo hija.

-¿Que papi?¿Que es?

-Al pasar frente a tu cuarto, vi la puerta entreabierta y miré al pasar. Te vi haciéndolo y yo también me excité, pese a que acababa de hacerlo con tu madre.

-Bien papi, quiero pedirte un favor. Su pene abultaba al máximo bajo el pantalón.

-¿El que? dijo con un hilo de voz.

-Quiero que me folles. Que me folles como se lo hiciste anoche a mamá. Quiero perder la virginidad de una vez y hacerlo contigo.

-¿Que dices? Eres mi hija. Hay cosas que no están permitidas. Un padre no puede....

-¿Y que me dices del bulto de tu pantalón? Tu pene dice otra cosa.

En ese momento se levantó y me besó en la boca. Me quité la camiseta dejándole ver mi tetas preciosas. El las acarició y luego chupó mis pezones.

Le bajé el pantalón y el calzoncillo. Estaba erecto al máximo.

-Espera un momento.

Volvió con un preservativo y una toalla. Se lo colocó y puso la toalla en el sofá. Se sentó y me hizo sentarme encima de el.

-Ahora vamos a hacerlo. Te dolerá un poco al principio, pero no te preocupes, lo haré despacio.

Me la metió muy despacio. Primero el glande y luego el tronco. En ese momento me rompió el himen. Me dolió un poco y me mordí el labio.

-Tranquila mi niña. Lo peor ya pasó. Ahora disfrutaras.

Limpió la sangre que caía por mis piernas y luego empezó a bombearme despacio.

Después de un rato, comencé a disfrutar.

-Papi, papi, papi, le decía.

-Mi niña, mi niña, decía el. Que gusto.

No podía parar de gemir, ahora estaba disfrutando de verdad. Era increíble.

-Papi, papi, papi, seguía.

-Aaaah, mi niña, que gusto me das. Ah, ah, ah.

-Papi, sigue así, así, asiiiiii.

Estuvimos un rato mas follando, hasta que vi que el no podía mas.

-Mi niña, mi niña, empezó a gritar. ¡Mi niñaaaa! ¡Me corrooooo!

-Papi, papi, aguanta, que aun no me he ido. Aguanta un poco mas, porfi.

El se corrió, pero como yo no me había corrido, siguió bombeándome bien fuerte y al final yo me corrí también.

-¡Aaaaaaaaahhhhh! ¡Papiiiiiiiiiii!

Se salió de mi y tras quitarse el preservativo, fue a tirarlo. No se si la sangre saldrá de la toalla, dijo, pero no me importa.

Me quedé sentada en el suelo, desnuda, mientras el volvía.

-¿Que tal papi? Le pregunté.

-Ha sido magnifico, mi niña.

-Ahora quiero pedirte otro favor.

-¿Cual?

-Quiero que me lo hagas por detrás. Por el culo.

-¿Por el culo? Eso te dolerá mas que al romperte el himen.

-No me importa. Quiero probarlo. ¿Mamá y tu lo habéis hecho así alguna vez?

-En todos nuestro años de casados, creo que solo dos veces. A tu madre no le va mucho hacerlo así. Sonrió.

-Pues ahora quítate las ganas conmigo.

Me subí al sofá y le puse mi culito en su cara.

-¿Estas segura?

-Si papi.

-Espera un momento. Para esto hacen falta condones extra gruesos y no tenemos en casa. Iré a comprar. Espérame ¿vale?

-Claro papi, no me moveré de aqui.

Se vistió y salió a la calle.

Mientras estuvo fuera, llamó mamá y me preguntó que tal. Le dije que bien, que habíamos visto una peli y luego nos pusimos a jugar al Trivial y que ahora papá había salido a comprar unas pizzas para la cena. Si tu supieras, pensé.

Antes de despedirnos, volvió papá y le pasé el teléfono. El me siguió el juego y dijo que venía de comprar unas pizzas.

Al poco rato se despidieron y luego papi me contó que mamá le dijo que volvería dos días mas tarde de lo previsto por el trabajo.

Ya por fin tranquilos, sacó la caja de preservativos y me los enseñó.

-Mira, estos son, me dijo. Condones extra gruesos.

-Ah, vale papi. Son mas gruesos.

-Si, y por lo tanto mas resistentes.

-Eso es. Diciendo esto, se volvió a desnudar.

Yo me agaché dispuesta a chuparsela.

La cogí y me la metí en la boca. Era dulce y jugosa. Luego me la saqué y le eché el prepucio hacia atrás, mi padre no estaba circuncidado, y le chupé el glande y acaricié su frenillo con mi lengua. El se derretía de gusto.

-Mi niña, decía. Como me gusta.

Seguí chupándosela y el no podía mas.

Después de un rato, estaba al borde del orgasmo.

-Córrete en mi boca, papi. Le dije, dejando un momento de chupársela.

-No, mi niña. Quiero reservarme para tu culito.

-Que bueno eres papi.

Paré de chuparla y entonces me puse a cuatro patas en el sofá.

Me dijo como lo haría. Se mojó un dedo con lubricante que trajo, y me lo metió despacio por el culito. Me estremecí. Luego, con la otra mano, comenzó a masturbarme el chochito.

-Así, mi niña, poco a poco.

Luego me dijo que me metería un segundo dedo, hasta que mi ano se dilatase. Así lo hizo y con cuidado, metió mi pene por mi culo.

La metió mucho mas despacio que por mi chochito, hasta que entró toda. Me dolió bastante, pero no me quejé. A fin de cuentas, era yo la que le había pedido hacerlo así.

El empezó a moverse muy despacio y después de un rato, su pene entraba y salía muy fácilmente. Mi ano estaba dilatado al máximo y ya podía follarme a gusto.

-Mi niña. Me decía. Me excitaba todavía mas que me dijera “mi niña”

-Papi, papi, papi, sigue así, me follas genial. Sigue, sigue. Me da mucho gusto. Mamá no sabe lo que se pierde.

Seguimos haciéndolo un buen rato mas. Como hacia poco que se había corrido, mi padre aguantaba un montón.

Mucho mas tarde, cuando oí que sus gemidos iban aumentando, le pedí que se quitara el preservativo y se corriera en mi culo.

-¿En serio?

-Si, papi. Correte sin goma.

El la sacó, para entonces mi culo estaba super dilatado, y se quitó el condón, lo tiró al suelo y volvió a metérmela.

Entró muy suavemente. Siguió follándome y al poco, empezó a correrse.

-¡Aaaaaah, mi niña! gimió. ¡Me corro......uugnnnnhhhh!!

Yo sentí toda su leche en mi culo. Fue tremendo. Tuve un orgasmo magnifico.

-Papiiiiii, ¡que gustoooooo! Ha sido increíble. Que bien me has follado.

Ya fuera de mi, nos tumbamos juntos en el sofá.

-Uf, estoy agotado. Me dijo.

-Yo también, papi. Mamá no sabe lo que se pierde al follar por el culo.

-Bueno, ella se lo pierde.

-Voy a comer algo, estoy agotada.

Después de comer algo los dos, me dijo:

-Oye, tu madre ha dicho que volverá dos días mas tarde. ¿Que te parece si nos lo volvemos a montar hasta que vuelva?

-¡Siiiii! Será increíble papi, ya lo verás.

Estaba tan contenta. Tendría a mi papi para mi sola dos días mas.

Relato Erótico : Mi papi me folló por el culito - Capítulo 2

Después de nuestros maravillosos 3 días juntos, mi madre se había vuelto a ir de viaje de trabajo y mi hermano estaba de vacaciones con su novia, así que mi papi y yo nos volvimos a quedar solos. Era Agosto y para no quedarnos aburridos en la ciudad, mi padre propuso irnos a la playa. Tenia un amigo que trabajaba en un hotel y enseguida nos consiguió una habitación en su hotel. (Con dos camas separadas, claro está)

Cogimos el tren y a las pocas horas, estábamos en la playa. Nos instalamos en la habitación y enseguida quise bajar a la piscina. Me puse un bikini azul clarito, con lazos y mi padre un short azul, como os dije, se cuidaba mucho y tenia cuerpo para ello.

Ya en la piscina (bajaríamos a la playa mas tarde) los chicos no me quitaban ojo de encima. Tengo que reconocer que las mujeres tampoco le quitaban ojo de encima a mi padre.

Me metí en el agua y no me di cuenta al principio, de que con mi bikini azul clarito, mis pezones se transparentaban. Así que mi coñito también, supuse.

Tenia a mi lado a unos chico de unos 20 años. Era mono, y yo también me fijé en el. Mi padre me hizo un gesto con la cabeza para que le diera conversación. Y así fue.

Estuvimos hablando un buen rato y el chico se fue luego al otro lado de la piscina. En esto se acercó mi padre y me dijo:

-¿Te gusta?

-Si, es mono.

-Pues anda, ve a buscarle y follatelo.

-¡Papi, que dices!

-Tendrás que hacerlo con chicos de tu edad ¿no?

-Si, pero, ahora solo quiero follar contigo, papi. No quiero compartirte con nadie mas. Estos días son solo para nosotros.

Me miró y me sonrió.

Después de un rato de nadar, empecé a aburrirme y ademas me dio una calentura, por lo que me salí del agua y me subí a la habitación, después de decirle a mi padre que me apetecía comer algo.

Me metí en la ducha y comencé a masturbarme con el chorro de agua. Recorría mi chochito de arriba a abajo con suavidad, y luego me daba en el clítoris. Era una sensación maravillosa. Con el ruido del agua, no oí que la puerta de la habitación se abría.

Estaba con los ojos cerrados, gimiendo como una loca de placer, cuando un ruido me hizo abrirlos. Era mi padre, que estaba en el umbral de la puerta del baño y me invitó a que terminara de masturbarme.

Eso me puso a cien y como ya estaba casi al borde del orgasmo, enseguida me corrí con un grito muy grande.

-¡Aaaaaaaaaaaaaah!

Caí de rodillas en la ducha, extasiada de placer, mientras el agua caía sobre mi cabeza. Mi padre me cogió en brazos y me llevó a la cama. Puso la toalla en ella y a mi encima. Estaba toda mojada.

El se agachó a mi boca y empezamos a besarnos apasionadamente. Me metía la lengua hasta la campanilla y yo a el.

Eramos como dos amantes enfervorizados. Estoy segura de que nunca experimentó tanta pasión con mi madre, como conmigo en este momento. Yo seguía mojada, así que nuestros cuerpos se escurrían y se frotaban mejor.

Al poco su pene estaba erecto al máximo. Mientras seguíamos tocándonos y besándonos, le dije al oído que podía follarme sin condón, que ahora mismo no podía quedarme embarazada.

El me sonrió como en la piscina y entonces hizo algo que me volvió a poner a cien. Se puso encima de mi y con el glande, fue acariciando mi tripa, bajando despacio hasta mi rajita.

Fue como si me follara, pero sin penetrarme. Se frotaba contra mi, muy rápido, sin metérmela y como estábamos mojados los dos, fue muy agradable.

Yo estaba a tope y notaba como de su pene salían unas gotitas de liquido preseminal y ahora si, me la metió toda.

Le dije que me follara fuerte, que estaba deseándolo. Comenzó a bombearme fuerte desde el principio, como le pedí.

Yo gemía como una loca, no me importaba que nos oyeran. Nadie sabia realmente, que quien estaba en esa habitación, eran un padre y una hija incestuosos, deseosos de sus cuerpos y entregados a la pasión del sexo.

-Ah, ah, ah, Papi, papi, papiiiiiii.

-Mi niña, gemía el, mi niña, mi niñaaaaa.

La cama botaba como si se fuera a romper. El cabecero golpeaba la pared rítmicamente. Nuestros cuerpos estaban fundidos en uno.

Mi padre seguía follándome con fuerza, tenia mucho aguante. Yo estaba agarrada a su espalda, aguantando sus embestidas.

Como diez minutos después, sentí llegar el orgasmo. Lo veía cercano, grande, mas grande aun que cuando me corrí en la ducha.

-Ugh, papi, gemí. No pude evitar clavarle las uñas en la espalda.

El dio unos empujones mas y me corrí, clavándole más las uñas en la espalda.

-¡Papiiiiiiiiiii!

-Si, mi niña, ¿te gusta?, decía.

-Si, papi, es maravilloso tenerte dentro. ¿Tu te corres ya?

-No mi niña, todavía aguanto un poco mas.

Entonces nos giramos y me puso de lado. Nos pusimos a follar haciendo la cucharita.

Notaba su polla dura como nunca, frotando todo mi chocho y la sensación era mejor todavía. Con su mano derecha empezó a masturbarme y eso me hizo volverme mas loca aun.

-¡Aaaaaaah! ¡Papiiiiiii! ¡Que gustoooooooo! ¡Sigueeeeeeee! ¡Maaaassss! ¡Maasss! ¡Me corroooooo!

¡Me voooooyyyyyy!

Estallé en un orgasmo tremendo por segunda vez. Fue mejor que los dos anteriores. El me giró y termino de follarme de cara.

-¡Aaaaah! ¡Me corro Sofia! Me dijo. ¡Me corroooooooooooooooooo!

Dio unos empujones mas y terminó de soltar toda su leche en mi.

Tras recuperarnos, me dijo: Estoy agotado. Mi niña, es increíble como has aprendido. Ya follas mejor que tu madre.

-¿Te ha gustado papi?

-Claro que si. En todos nuestros años de casados, tu madre nunca me ha follado así.

-Yo soy mas joven también.

-Si, pero cuando tu madre tenia un poco mas de tu edad, era muy ardiente, pero no lo hacía tan bien como tu, mi niña.

-Me alegro que te gustase, papi. Tu también follas de vicio.

Pasaron unos días y yo seguí viendo al chico de la piscina. Nos encontrábamos en la playa y nos poníamos a hablar o a jugar a las palas. La verdad es que el chico estaba muy bien. Pese a lo que le había dicho a mi padre, me apetecía follar con el.

No se porqué, le pedí permiso a mi padre. El me dijo que adelante, que ya me lo había propuesto en aquella ocasión. Me dijo que le llevara a nuestra habitación, y que el nos esperaría el tiempo que fuera necesario.

Pedí la llave de la habitación y llamé a Carlos para que me siguiera, así se llamaba el chico. Subimos a la habitación y puse el cartel de no molestar.

A el se le veía algo pardillo en eso del sexo. Bueno, hasta hace poco yo era igual, pensé.

Le ayudé a desnudarse, el pobre era un poco tímido también. Yo me desnudé también y le tumbé boca arriba en la cama.

-Bueno, ¿ahora sabes que hacer, no?

-Si, tengo que meter mi pene en tu....

-En mi chochito.

-Eso. En tu chochito.

Me abrí los labios, y el se quedo mirándolos con cara de tonto.

Si nunca había follado, menos me iba a comer el chocho. Así que tenía que ser yo la que tomara la iniciativa.

Nos besamos. Yo le metía la lengua. El estaba un poco perdido.

Luego, como yo no me excitaba, me mojé los dedos y comencé a masturbarme.

El se me quedó mirando como lelo. Su pene estaba un poco erecto, pero no del todo.

Cuando me noté húmeda, me puse a chupársela. A el le gustaba, porque empezó a gemir. Después de un momento, ya estaba a tope.

Fui a por un condón y se lo puse.

-Ahora déjame hacer a mi. Tu solo relájate y disfruta.

Me la metí despacio y comencé a follarmelo.

El empezó a gemir mas alto: Uf, uf, uf.

Después de un rato conmigo encima, Carlos quiso cambiar la postura y hacérmelo con el encima.

Empezó a empujar. No se le daba muy bien.

Como en un par de minutos o tres, se corrió.

-¡Aaaaaaaah! ¡Sofiaaaaaaa!

Se salió de mi y se tumbó boca arriba.

-¿Te ha gustado?

-Si, le mentí. Ni siquiera me había corrido.

La experiencia fue un poco desastrosa. Nos despedimos y el se fue tan contento.

Dos días después, volvimos a bajar a la piscina. Mi padre se puso a hablar con una mujer de mas o menos su misma edad. Llevaba un bañador azul oscuro, se había quitado el pareo y podía notar que tenia celulitis en los muslos y el culo.

Hablaban muy animadamente y a mi empezaron a entrarme celos. ¿De verdad prefería a esa mujer que a su niña? No podía competir conmigo, por supuesto. Con 19 años, yo era una muñeca y tenia un cuerpazo. Esa mujer tenia celulitis y eso.

Bueno, me estaba precipitando, no quería decir nada que estuvieran hablando.

Al cabo de una media hora, yo estaba leyendo un libro, tumbada en una hamaca, cuando vi por el rabillo del ojo, que los dos se levantaban y se marchaban de la piscina.

-¿Pero que? ¿Será capaz?

Me levanté como un resorte en cuanto desaparecieron y me fui detrás de ellos sin que me vieran.

Llegué a la puerta de nuestra habitación, donde evidentemente, habían colgado el cartel de no molestar, y pegué el oído a la puerta. Miré por el ojo de la cerradura, pero claro, no podía ver nada.

Al poco me cansé de intentar ver algo, y al darme la vuelta, empecé a oír unos gemidos que venían de dentro.

-Oooh, ohh, aaaah. Era gemidos femeninos. Mi padre se estaba follando a esa desconocida. En vez de pensar que le estaba poniendo los cuernos a mi madre, solo me entraron celos por mi.

-Aaaah, aaah, se oía. Ahora era el.

Se empezaron a oír crujir los muelles de la cama. Intenté taparme los oídos pero no pude. Los crujidos fueron incrementándose al máximo y oí a los dos gemir como locos. Al poco rato, se detuvieron y todo quedó en silencio.

Me senté en el suelo del pasillo, llorando como una tonta. Mi padre lo había hecho con otra mujer. No era mi madre, y tampoco era yo. Me molestaba mas que no lo hubiera hecho conmigo, que también le estuviera poniendo los cuernos a mi madre.

Al poco se abrió la puerta y salió la mujer del bañador azul oscuro, con el pareo puesto. Oí como se despedían.

Al bajar en el ascensor la mujer, llamé a la puerta y abrió el. Ya no se si era mi papi.

-Hola Sofia, me dijo el.

-¿Que has hecho? le dije llorando. Le golpeé en el pecho. ¡Te has follado a esa mujer! ¡La has preferido a ella antes que a mi!

-¿Que dices, mi niña?

Encima me llamaba mi niña. No podía parar de llorar.

-Te deje que te fueras con Carlos. Me dijo. Entonces no te importó follar con el. ¿no? Ahora, ¿porque te pones así?

Tenía razón. El me permitió follar con otros chicos. ¿Porque tenía celos? En el fondo, ¿estaba enamorada de mi padre?

-Necesitaba follar con una mujer parecida a tu madre. Pensaba que no te importaba. Tenía necesidad de sexo, Sofia, no te enfades.

-¿Y no te bastaba yo, papi?

-Pues, ¿sabes que? a veces un hombre de mi edad, necesita el contacto de una mujer madura. Una mujer con sus defectos, que también te hace sentir bien, pero que te devuelve a la realidad de que tu ya no eres ningún niño.

-Quizá tengas razón.

-Cuando tengas mi edad, lo entenderás. Pero tu siempre serás mi niña. Esta noche cenaremos, me dijo y luego tendrás una noche que no olvidarás. Te lo prometo.

Cenamos y después, subimos a la habitación. Se puso a espaldas de mi y me quitó el vestido que me había puesto para la cena. Me dejo en ropa interior. Me beso el cuello y detrás de las orejas. Sabía que los besos en esa zona me ponían a mil.

El se desnudó, quedándose en calzoncillos. Frotó su pene contra mis braguitas a través del calzoncillo. Dí un respingo.

Agarró mis pechos a través del sujetador. Me los apretó y acarició los pezones con él puesto. Me puse a mil.

Me giró y entonces hizo el movimiento de follarme, pero con la ropa interior puesta.

-Mi niña, ¿me sientes?

Su polla estaba al máximo de dureza.

-Si papi, te siento. Su glande frotaba mi clítoris.

Aceleró un poco mas. Mis bragas iban humedeciéndose progresivamente.

-¿Me perdonas?

-Si papi, te per..do...no. Casi no podía articular palabra. Echaba mi cabeza hacía atrás, por el placer que me estaba dando.

Después de llevarme al borde del orgasmo, me desnudó. Se fue al baño y volvió con aceite lubricante.

Me untó toda con el y luego se desnudó. Me pasó el frasco y me dijo que le echara por el pecho.

Yo obedecí encantada. Se había depilado el pecho para ir a la playa y dejé que escurriera por el hasta su pene.

Entonces me atrajo a el y nos frotamos así desnudos y aceitosos. Me abrió los muslos y sin mucha mas preparación, me la metió de un empujón.

-Ugh, gemí.

Ya follándome, me seguía preguntando: ¿Me perdonas, mi niña?

-Que si, papi, que si, te perdono.

Su pene entraba y salía deslizándose muy suavemente por el aceite.

-Tu eres mi niña, decía gimiendo. No tengo ojos para otra, tu eres la niña de mis ojos. Follar con esa mujer no fue nada para mi.

-No me importa papi, solo quiero tu ver...gaaa.... Te quiero dentro de mi.

El seguía empujando fuerte, follándome como un loco. Estábamos haciéndolo de pie. Unos minutos después, nos giramos y termino de hacérmelo apoyada contra la pared.

-¡Ah, ah, ah! Ya esta, ya viene.....me voy papi, me vo...yyyyy, me co....rrooooooooooo.

Mi padre aguantó un poco mas y terminó corriéndose también.

-Mi niña, mi ni....ñaa....ñaaaaaaaaa. ¡Aaaaaaaah!

Estalló su corrida en mi, llenándome toda con su leche.

Acabamos sentados en el suelo, extasiados y todo pringosos.

Luego me llevó a la ducha, y allí me volvió a follar.

Pedimos algo de comida, estábamos hambrientos y mas tarde me folló por el culo en la cama.

Fueron unos dias maravillosos.

Relato Erótico : Mi papi me folló por el culito - Capítulo 3

Ah, ah, ah. Gemía yo, mientras mi papá seguía follándome. Mi padre estaba encima mío y yo con mis piernas apretadas alrededor de el. Estaba a punto de correrme, y mi papi aceleró un poco mas, hasta que me corrí agarrándole fuerte. Le clavé las uñas.

Después de un rato, el se salió de mi y acabó masturbándose y corriéndose en mis tetas. Me soltó varios chorros de semen en ellas. Yo le sonreí.

Se tumbó junto a mi y tras recuperar la respiración, cogió un clínex y me limpió las tetas.

-Ahora tendré que compartirte con tu madre. Me dijo. Vuelve esta tarde.

-De acuerdo papi. Le sonreí.

Era mi madre, pero tampoco me apetecía mucho compartirle.

A las 5 sonó el timbre. Era mi madre que volvía de viaje. Mi hermano seguía fuera y así que estábamos los tres solos.

Le di dos besos a mi madre y un abrazo y le dejé a mi padre el turno de abrazarla y besarla.

El me hizo un gesto con la cabeza para que me fuera, sin que me viera mi madre, y yo lo entendí enseguida.

Me fui a mi habitación, cerré la puerta y me puse los cascos cerrados y la música bien alta.

Al poco me dio por levantar el auricular izquierdo y oí a mi madre gemir como una loca y la cama de mis padres temblar, como si hubiera un terremoto.

Volví a ponerme el auricular sobre la oreja y concentrarme en la música, para olvidarme de que mis padres estaban haciéndolo.

Mas tarde me dormí. Cuando abrí los ojos, vi que mi padre había entrado en mi habitación y apagó la música. Me quité los cascos.

-Tu madre está dormida. Venía a ver si estabas bien.

-Todo lo bien que se puede estar después de oír a tus padres hacerlo.

-Ya sabes que ahora tengo que compartiros a las dos.

-Ya lo se. Aún así siento algo de celos.

-Puedo arreglarlo.

Me bajó el pantalón del pijama y me quitó las braguitas.

Abrió mis piernas y me comió el chochito. Yo le agarraba la cabeza porque me estaba volviendo loca de placer. Al poco me corrí, aguantando mis gemidos.

Decidí devolverle el favor a mi padre y le chupé la polla. Su pene se enderezó, pero no mucho. Aun así, el decidió follarme.

Se puso un preservativo e insistió en metérmela sin estar empalmado del todo. Estuvo así un rato bombeándome, pero el pene no se le ponía tieso. Y encima con el condón sobrándole, se movía dentro de mi.

Terminó saliéndose y me pidió perdón.

-No pasa nada. Acabas de hacerlo con mi madre.

-Es verdad.

-La próxima vez.

Al día siguiente, estábamos desayunado en la cocina los tres juntos. Mi madre tenia un nuevo viaje de trabajo.

Después de desayunar, se arregló, cogió la maleta y nos despedimos.

Mi padre salió a mediodía y no volvió hasta eso de las 2. Me saludó al volver y guardó algo en un cajón de la cocina.

-¿Qué es eso papá?

-Nada. Algo azul, me dijo.

Abrí el cajón y vi que era una pastilla azul.

-Es para ayudarme...a...ya sabes.

Ponía Viagra en la parte de atrás.

La cogió de mi mano, la abrió y se la tragó.

A los dos minutos su pene estaba erecto. Me cogió y me dijo que me llevaba a su habitación. Quería follarme allí.

Nos besamos apasionadamente y el me sobaba el culo. Yo me estaba humedeciendo. Me metió un dedo en el chocho y me masturbó con fuerza.

Me tumbó en la cama y me puso a cuatro patas. Terminó de masturbarme y me corrí con un grito.

-¡Aaaaaah! ¡Papiiiiiiii!

Se roza su pene con mi culo y me la mete de un tirón. Le oigo gemir como un loco, esta muy cachondo.

Enseguida empieza con el mete y saca. Me bombea con fuerza. Se pone junto a mi oído y me dice:

-Mi niña, mi niña, mi niña.

Acelera mas y mas. Nunca le había visto así y al poco rato se corre dentro.

Siento su semen dentro de mi, cuando me doy cuenta de que no se ha puesto condón.

-Papi, le digo. No hemos tomado precauciones.

Me mira con cara de idiota. Todavía esta recuperando la respiración.

-Es verdad. No me puse un preservativo. Estaba tan excitado por la viagra, que no me di cuenta.

Le miro pero no le digo nada. Me doy cuenta de que puedo quedarme embarazada.

-Tendré que ir a por la píldora del día después. Ahí un centro de planificación familiar aquí cerca.

-Si mi niña, porque si te quedas embarazada tendrás un hijo que además será tu hermano y....

Mi padre no sabía como seguir.

-¿Te acompaño? dijo con un hilo de voz.

-No, no te preocupes.

Me duché y me vestí y me fui para el centro.

Llegué allí sobre las 4. Había mucha gente esperando.

Después de un rato, me tocó entrar.

-Hola. Buenas tardes. Venía para que me diera la píldora del día después.

Era un mujer de unos 50 años, parecía un poco borde.

-Bien, me dice. ¿Has tenido sexo sin protección?

-Si.

-¿Y ha habido eyaculación?

-Si, por eso le pido la píldora.

-¿Y cuando ha sido?

-Hará como dos horas.

-Es pronto aún.

-Si, pero mañana no estaré en la ciudad y la necesitaba ahora. Por favor.

-¿Y tu pareja donde está?¿Porqué vienes tu sola?

No sabía que excusa poner. No podía decirle que lo había hecho con mi padre, claro.

-Ha sido todo tan rápido, que no ha podido venir.

-¿De verdad ha sido tan rápido? Dijo con media sonrisa.

-No. Pero si. Bueno, no sabia que mas decirle.

-Me gustaría que viniera el también. Tiene que ser responsable de hacerlo con protección.

-Vale, esta bien.

Salí de la sala y llamé a mi amigo Javier. Tiene un año mas que yo y le contaría un cuento para que viniera.

-¿Puedes venir? Le dije. Anda, hazte pasar por mi novio y di que te has acostado conmigo y te daré 10€.

-Que sean 30€ mejor.

Chantajista, pensé. Pero tenía que salir del lío como fuera. Se me pasó por la cabeza haber llamado a mi padre, pero pensé que podría sospechar algo la tía esa.

Media hora después llegó Javier y entramos juntos.

-Así que tu eres su novio ¿no? le preguntó la estúpida de la mujer.

-Pues si.

-Debes ser responsable. Sois muy jóvenes y debéis tomar precauciones siempre. No puede tomar la píldora tan pronto.

Sacó algo de un cajón. Era un pene de plástico, como un consolador. Casi me río en su cara.

También sacó un preservativo.

Lo abrió y le indico como ponérselo.

-Coges el preservativo, lo sujetas por arriba para que no quede aire y cuando el pene esté erecto, te lo pones y lo desenrollas hasta la base.

Javier la miraba con cara de tonto.

-Recuerda ponértelo siempre antes de la penetración. Y cuando eyacules, sujétalo por la base y te sales.

Javier asintió.

-Así me gusta. Usalo a partir de ahora.

Y le regaló un par de ellos.

A mi me dio la píldora y por fin pudimos salir de allí.

Me la tomé con un café y por fin me quedé tranquila. Iba a darle el dinero a Javier, pero no lo aceptó. A cambio, me dio un beso en la boca. Yo no me opuse, a fin de cuentas, me había salvado.

Cuando llegué a casa, mi padre me preguntó que que tal. Yo le dije que bien. El me dijo que debía hacer ido conmigo al centro de planificación familiar. Le contesté que tal vez hubieran sospechado de nosotros y pensado que era incesto. Además que la mujer de allí era muy borde y que era mejor como lo habíamos hecho.

Luego merendamos y me dijo que mamá volvería dos días después.

A la hora de comer de ese día volvió mi madre. Después de los besos y abrazos, mi padre preparó la comida y nos sentamos juntos a la mesa.

Recogimos todo y nos fuimos cada uno a su habitación a echarnos la siesta.

Yo estaba tumbada, sin dormirme, cuando oí como la cama de mis padres empezaba a moverse.

Ñi,ñi,ñi.

Esta vez no me puse los cascos, ni la música a todo volumen y decidí escuchar como lo hacían.

El traqueteo de la cama fue en aumento y entonces me levanté y en silencio salí de mi cuarto.

Me puse en la puerta de la habitación de mis padres sin que me vieran.

Vi como mi padre estaba encima de mi madre y su culo subía y bajaba en cada embestida. Mi madre le rodeaba con sus piernas como había hecho yo con el. Los empujones de mi padre eran fuertes y constantes. Llevaban un ritmo fuerte los dos.

Mas tarde, mi madre se giró y fue ella la que se puso encima de el. Subía y bajaba sobre su polla mientras apoyaba las manos en el pecho de mi padre. Miré a mi padre y el me vio, justo cuando por su cara, vi que se estaba corriendo.

Me quede parada viendo como se iba.

Mi madre siguió botando sobre el, sabiendo que ya se había ido, pero ella aún no.

Yo seguía clavada en el umbral, viéndolos follar, hasta que mi madre por fin se corrió.

-¡Aaaaaah!¡Ugggggggh!

Siguió botando un poco mas hasta que su ritmo se aflojó y se paró. Se levantó y se salió de mi padre. Justo en ese momento yo me fui a mi habitación.

Un rato después, yo estaba medio dormida, mi padre fue a verme. Abrí un ojo somnoliento y le miré.

-Hola mi niña. Me dijo.

Estaba desnudo frente a mi y empalmado. Debía haberse tomado otra viagra.

Yo me levanté y nos besamos en la boca con lengua.

-Tu madre está dormida y he venido a verte, para darte el amor que me sobra.

Esas palabras me pusieron muy cachonda.

Después de masturbarme estaba a punto. Le ayude a ponerle un preservativo, y entonces recordé las palabras que nos dijo la mujer del centro de planificación familiar y sonreí.

Lo desenrollé hasta la base de su pene y me tumbé boca arriba para que me penetrara una vez mas.

Cogió el pene con su mano y me penetró con suavidad. Enseguida nos acoplamos y empezamos a follar.

Seguíamos un ritmo lento, pausado. Pese a que le notaba muy excitado por su respiración, me lo hizo suavemente.

Mas tarde, seguíamos haciéndolo, cuando vi que la puerta se había un poco. Era mi madre que nos miraba en silencio, desnuda frente a nosotros.

Parece que había asumido que mi padre me follara a mi también y nos compartiera a las dos...
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