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viernes, 10 de mayo de 2019

Relato Erótico : Sexo con el vecino viejo

El Sr Ramírez ha sido mi vecino por muchos años, y aunque ya casi está en sus sesentas, pareciera que tuviera 40, el siempre hace mucho deporte y se conservaba en muy buena condición física y mental

El mi esposo y yo siempre tuvimos una excelente reacción, la esposa de nuestro vecino murió hace ya algún tiempo y desde entonces mi esposo me celaba más de lo normal con él, especialmente cuando le visitaba solo para saber que él estaba bien, ya que después del fallecimiento de su esposa se podía ver un halo de tristeza en él, y mientras más tiempo pasaba con el más celo me daban en casa.

Un día pensé, bueno ya que Sr. Ramírez esta solo quizá pueda ayudarme con los chicos, la escuela y pasar tiempo con ellos hasta que llegue de trabajar, eso salió maravilloso, ahora tenía un niñero gratuito que solo se conformaba con que le diera cena uno que otro día acompañado de unas horas de mi compañía.

Mi esposo puso tanto afán con nuestro vecino que finalmente se divorció de mí. Con el tiempo Sr. Ramírez paso de ser solo el vecino y se convirtió en uno más de nuestra familia, era un buen amigo y una excelente compañía, leíamos, veíamos TV, y me ayudaba con los chicos cuando era necesario, sin lugar a duda un excelente vecino.

Yo siempre tuve un apetito sexual bastante desarrollado, mi esposo siempre me dio lo necesario para estar feliz, cogíamos a menudo, sin embargo, al terminar yo me daba mis escapadas y terminaba masturbándome con mis juguetitos, ahhhhh. Que delicia que placer poder terminar cuando tú quieres y cómo quieres, prolongar tu orgasmo y de momento ahhhhh, dejarte llevar por ese extraño sentir de la carne humana.

Con el tiempo y al pasar los días descubrí que estaba super hambrienta de sentir y tener un hombre en mi cama, mi deseo en lugar de disminuir crecía diariamente. Fue entonces cuando un día mientras limpiaba mi jardín ya no aguanté, mi vagina me gritaba a gritos que necesitaba que alguien me metiera una buena cogida, que me hiciera gemir y venirme a chorros, sentir el calor de otra piel, y el semen en mi vagina, ese día decidí hacer el jardín en mis mallas, aunque negras, con el sol se transparentaban dejando ver mis delicias, no me opuse ropa interior, y siempre tenía mi cosita afeitada o con un corte que no dejaba nada a la imaginación, mis engrosados labios se marcaban a la perfección, y la humedad me envolvía al pensar que alguien pudiera estarme observando, me puse una playera holgada y no bra, mis pezones eran acariciados por mi playera, produciéndome escalofríos en la piel, de pronto sentí la mirada de alguien.

Al cruzar la calle estaba el jardinero de mi vecino, un hombre maduro de buen ver, con el cual sonreía y me saludaba sin pena alguna, casi podría decir que sus ojos miraban mi húmeda vagina, sus ojos se escondían entre sus gafas, sin embargo, sabía que me estaba mirando ya que su pantalón me lo hacía saber, de inmediato se me ocurrió algo. Jaime buenos días le dije, le puedo pedir su opinión en algo?, el de inmediato cruzo la calle y me dijo claro, dígame. Me puse de rodillas y pare el culo para que pudiera ver mis nalgas y la endura de mi cosita, quisiera saber si me pudiera arreglar este tubo que se ha roto y no moja mis rosas, creo me las está dañando y eso me pone triste, gire mi cabeza para ver que Jaime estuviera parado detrás de mí y pude ver aquella bestia de verga entre su ropa.

Claro me dijo, déjeme ver qué puedo hacer, me indico que si no me molestaba que lo hiciera tan pronto terminara con el jardín del vecino, le dije que me encantaba que se tomara su tiempo para que lo hiciera bien ya que necesitaba que mis plantas estuvieran perfectamente humedecidas y que yo sabía que el sabría cómo hacer que ellas se refrescaran y quedaran cubiertas de un fresco rocío (de inmediato note que entendió el doble sentido de mi conversación) me contesto, no se preocupe, me encargare de que queden completamente húmedas posando su mano en su verga sin pena alguna.

Me levante, puse mis manos en la cintura y le deje ver por entre el cuello de mi playera, mis senos estaban erectos y firmes deseando que aquellas manos me apretaran con pasión. Jaime se bajó los anteojos y me dijo, no se preocupe mis manos están listas y dispuestas a ayudarle.

Se dio la vuelta y me sonrió mientras cruzaba la calle.

Horas más tarde, Jaime termino de arreglar el ducto de agua y se presentó en la puerta, estaba empapado y con lodo en sus rodillas, me dijo que ya estaba arreglado el tubo y que solo pasaba a avisarme, le dije que pasara, pero le dio pena, le dije que pasara por la puerta del jardín y que le esperaría junto a la puerta de la cocina, que cerrara bien una vez que entrara, Javier, nunca había entrado a casa, y no sabía que en la parte trasera de ella tenía un jacuzzi y regadera, el plan funcionaba a la perfección, mi vecino salió con mis hijos a la playa desde temprano así que tendría algunas horas a solas con Jaime, todo marchaba a pedir de boca.

Jaime se sorprendió al ver mi jacuzzy, le pedí se quitará la ropa, me la diera para lavársela, apenado me decía que no, le di un par de shorts y le dije que solo tomaría unos minutos que mientras él se bañaba la ropa quedaría lista, y que además iba a traerle un trago para que se relajara... de inmediato observe que se sonrojaba, pero que la verga se le hinchaba, señal de que el plan estaba funcionando

Escuche el sonar de la regadera, tome su ropa y regrese solo en un camisón transparente, él estaba de espaldas así que no me había visto

Salte en el yacusi y le dije que su trago estaba listo que la ropa se secaría y pronto estaría lista, Jaime volteo y cuando me vio en el agua burbujeante, su miembro salto nuevamente entre los shorts que le había ofrecido, le pedí que entrara en el yacusi y que conversáramos, el entro más por pena que deseo, una vez ahí le pase su trago y converse con él para que se relajara. Platicamos de su familia, de su trabajo y poco a poco mi pie encontró el suyo, lo toque lentamente, sonreímos, le volví a tocar y esta vez deposite mi pie en su pierna, me tomo el pie y empezó a masajearme la planta.

Seguimos platicando y su mano recorría mi planta y empezaba a subir hacia mi entrepierna, mi vagina pulsaba y se estremecía, hacia tanto que no me había tocado un hombre, cerré los ojos y gemí suavemente, sentí como la mano de Javier llego hasta mi Ingle, inmediatamente abrí mis piernas dándole acceso a su mano, mi pierna tocaba su viril miembro y trataba de liberarlo de sus shorts, el siguió subiendo su mano y encontró los labios de mi vagina, de inmediato se abalanzo sobre mí, y me beso, sus manos dejaron mi vagina y se postraron en mis senos, inmediatamente apretó mis pezones, su lengua entraba y se movía en todo el interior de mi boca, me mordía los labios, yo hacía lo mismo, jadeaba de placer, le pedí se detuviera.

Le dije que quería sentir sus labios en mi vagina, me senté en la orilla del jacuzzi y abrí mis piernas invitándole a que besara mi recién rasurada vagina, sus labios encontraron los míos, su lengua entraba y me hacía emitir sonidos de placer

Así, así, hacia tanto tiempo que no me chupaban, sigue, no te detengas, hazme venir, Jaime introducía sus dedos en mi vagina al mismo tiempo que chupaba y mordisqueaba mi clítoris, mi cuerpo se retorcía de placer, con una mano me cubría la boca, mis gemidos eran cada vez más fuertes, la manera de besar y succionar mi clítoris me tenía al borde del orgasmo, mis caderas empujaban para ser penetrada por esa lengua candente, Jaime me recorría desde el culo hasta la punta superior de mi vagina, ya no podía más, ya no podía detener aquel orgasmo que me consumía, tome la cabeza de Jaime y la apreté contra mi vagina, mi orgasmo arrojo una cantidad exagerada de líquidos, Jaime seguía chupando y lamiendo otro orgasmo me atrapo y otro más, el culo se me estremecía a cada orgasmo.

Jaime se detuvo, me beso en la boca, yo seguía temblando, mi cuerpo sudaba copiosamente, Jaime me abraso y al mismo tiempo se acomodó frente a mí. Su pene encontró la entrada de mi vagina, no me había dado tiempo de recuperarme cuando Jaime ya me tenía ensartada. Entro en mi lentamente, poco a poco fue apoderándose de mi hambrienta vagina, su gruesa macana me llenaba todo mi interior ensanchando mis paredes centímetro a centímetro, hasta que sus bolas tocaron mi culo, fue entonces que sentí que la punta de su verga tocaba la base de mi matriz, algo completamente nuevo para mí, le pedí que no se moviera, que me dejara disfrutar esa nueva experiencia, con mis músculos apretaba su verga, el me mordía los oídos y gemía placenteramente.

Inmediatamente empecé a subir y bajar de ese tremendo artefacto que se hundía en mí, Jaime me abrazaba y empujaba sus caderas, yo sentada en esa descomunal verga me balanceaba, el agua del yacusi salía de la tina, nuestros cuerpos chocaban con pasión, cada vez que me penetraba sentía como esa verga se habría paso dentro de mí, tocando todas las áreas sensibles de mi cosita, así empuja, dámela toda, que rica verga Jaime, cógeme métela toda párteme en dos Jaime cógeme, Jaime me hundía su verga sin compasión, no podía entender cómo es que su orgasmo no había llegado.

Jaime me pidió que me hincara en el jacuzzi para que me entrara por detrás, le pedí que primero me dejara chuparle la verga, que me había hecho venir tres veces y que no quería desperdiciar esa verga sin ser chupada, Jaime se sentó en la orilla del jacuzzi y me dejo hacer de esa verga mi ducle favorito.

Su tamaño era esplendido, su sabor inigualable, su textura formidable, estaba enloqueciendo de placer, poco a poco fui tragándome toda esa verga ardiente la cual no pude tener en mi boca completamente, mi vagina palpitaba solo de pensar que iba a ser penetrada nuevamente por aquel magnifico palo, le chupe la verga por unos minutos mientras dejaba que mi vagina se recobrara de tanto placer, pero ahora estaba lista para ser cogida nuevamente, Javier se puso detrás de mí y envistió suavemente hasta quedar ensartada otra vez, hasta el tope, sus manos se depositaron a la orilla de la tina, y yo las apreté fuertemente evitando que se moviera o retrocediera, ni un centímetro salió de mi cosita, Javier sentía como mi vagina pulsaba y apretaba su verga, y me decía suéltame que te voy a dar una cogida como nadie te la ha dado.

Mi cerebro estaba desconectado, lo único que sentía era el placer de esa verga tocando mi matriz, empuja Javier empuja dame esa verga que me estas matando de placer, el agua hacia su oleaje y Javier entraba y salía dentro de mí, entonces fue que empezó a decirme cosas, pero que rica estas mamacita, pensar que he venido pensando que decirte para estar cerca de ti, y ahora te estoy cogiendo, que rico culo tienes, que ricas tetas, que culo más delicioso, cada vez que Jaime hablaba su voz resonaba en mi vagina, su voz hacia temblar mi clítoris, toma toda, toda te la voy a meter toda hasta el tope, sus bolas hacían contacto con mi clítoris, su pene empujaba mi matriz, ya no podía contenerme más, métela Javier, quiero que te vengas en mí, necesito tu leche, necesito tu esperma caliente dentro de mi dámelo, cógeme fuerte méteme la verga hasta que me ahogues, Jaime empezó a jadea y moverme más rápido, sus embestidas eran más fuertes, nuestra piel emitía sonidos cada vez que nuestros cuerpos chocaban. Sus manos se posaron en mis caderas y me atraía fuertemente contra el

Yo había encontrado mi orgasmo y estaba al borde de otro más, Javier ya no puedo más, dámela vente en mí, méteme esa verga y vente en mí, dámela córrete mójame por dentro ahógame con tu semen, Jaime ya no pudo más y embistió fuertemente, y grito, yaaaa no puedo yaaaa me vengo, me vengo ahhhhh, su cuerpo empujaba, el mío se balanceaba con sus embestidas, sus chorros ardientes salían de mi vagina junto con los suyos.

La secadora de ropa sonó, la ropa de Jaime estaba lista, mi jardín arreglado y mi vagina lubricada, Jaime se despidió y salió por la puerta del patio, yo me duche y espere a que mis hijos regresaran con el señor Ramírez de su paseo por la playa, ahora me pregunto si el Sr. Ramírez sabrá como limpiar un jacuzzi?

Relato Erótico : Sexo con el vecino viejo

Fuente: Facebook
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martes, 30 de octubre de 2018

Video de humor: Sexo después de los 40

Se habían acostumbrado tanto a estar juntos, que cuando Ella le dijo que aquel sábado a lo mejor podrían verse un ratito, a Él se le abrió el cielo de par en par; un ratito a su lado era más que suficiente para que el día tuviese otro significado y para que la espera hubiera merecido la pena.

Nada más abrir la puerta se fundieron en un beso profundo, cálido y húmedo, anticipo de lo que vendría poco después. Se acomodaron en el sofá y comenzaron a contarse lo acontecido en su ausencia. No obstante sus manos eran ajenas a la conversación, recorriendo su cuello, su espalda, su torso desnudo bajo aquella fina camiseta, sus pechos libres incitándole a recorrer cada uno de sus poros; y sobre todo ese punto incipiente al comienzo de sus nalgas que tanto les excitaba a ambos.

Tras tomar apenas unos tragos de cerveza, Ella le invitó a esperarla en su dormitorio; y así en unos segundos se vieron contemplándose en su desnudez mutua.

Lentamente fue recorriendo cada centímetro de su cuerpo, percibiendo como el contacto de sus labios erizaba su piel y la hacía estremecer. Ella no se quedó atrás y le atrajo hacia sí para hasta poder acariciar con su lengua el interior de su oído, consciente de como aquel acto sacaba de Él cualquier instinto que todavía estuviera oculto.

Entra en mi, cariño, necesito sentirte dentro - le susurró Ella.

Inmediatamente Él se volvió hacia Ella y la cubrió en su plenitud, notando cómo sus cuerpos se fusionaban con extrema facilidad. Suavemente entraba y salía de Ella, percibiendo como su miembro crecía por momentos, deteniéndose en su interior tras cada embestida; aquella posición le permitía a Él dominar la situación, marcando ritmos suficientes que le permitieran controlar su mutua pasión, al tiempo que aproximaban sus bocas abiertas y sus lenguas traviesas. Colocándose de rodillas frente a Ella, abrió sus piernas, la contempló gozoso y volvió a penetrarla con más ímpetu si cabe.

Ella le invitó a tumbarse para poder cabalgarle, pero El ya había decidido que bajaría a saborear su humedad. Sin a penas resistencia deslizó su apetito en su interior, paladeando cada uno de sus pliegues, mientras Ella asía con fuerza su cabeza entre sus muslos. Ocasionalmente Él elevaba su mirada y la veía retorcerse sobre la almohada, mientras aumentaba el tono de sus gemidos.

Para, por favor - le susurró- Vuelve a mi.

Y sin pensarlo, entró nuevamente en su hembra, sin intención de parar esta vez.

Entre jadeos y suspiros Ella no pudo aguantar ni un segundo más, sorprendida aún de cómo Él siempre la exprimía completamente. Plenamente satisfecho Él, pero aún contenido, Ella le invitó a tumbarse.

Obedeciendo su orden, Él pensó que querría acoplarse nuevamente como había hecho en otras ocasiones, pero esta vez, Ella descendió hasta su cintura, con esa mirada golosa que tanto le excitaba. Situándose entre sus pechos comenzó a acariciarle mientras recorría con su lengua toda su extensión. Esta vez era Él quien se arqueaba y en los momentos en que lograba abrir los ojos observaba como desaparecía entre sus labios. Ella le asió con fuerza, plenamente entre sus manos, aumentando el ritmo de sus caricias, al tiempo que su lengua saboreaba los efluvios incipientes.

¿Te aviso? - preguntó Él, caballeroso como siempre.

Sin decir nada, Ella le respondió aumentando la velocidad de su juego. Y notó como subía desde su interior esa pasión que a duras penas había contenido los instantes previos. Y esta vez sí, contempló como explotaba frente a Ella, derramando su dulce néctar en la comisura de sus labios, extendiéndose por sus mejillas, como hacía tiempo no experimentaba.

Y se abrazaron, relajados, gozosos de tenerse el uno al otro, de sentirse mutuamente, increíblemente felices de poder estar juntos y disfrutar cada ratito del día, cada semana, cada mes, cada año, cada vida... Unas ilusiones que ni habrían imaginado tener con quince años, y que ahora, pasados los cincuenta, se hacían realidad a cada instante.

Y después de todo este blablabla hermoso y romántico, voy a cagarles el momento con un video de humor que se me viene a la mente al leer esto.

Video de humor: Sexo después de los 40

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