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lunes, 27 de abril de 2020

Relato Erótico : Cumple la fantasía de follar con su padre

Ella es Silvia, la misma del relato erótico del trío con doble penetración y esta vez quiso cumplir su fantasía de acostarme con su padre.

Relato Erótico : Cumple la fantasía de follar con su padre

Relato Erótico : Cumple la fantasía de follar con su padre

Para los que no me conozcan, diré que me llamó Silvia, tengo 25 años, soy pelirroja, peso 56 kg, mido 1,70 y mis medidas son 93-60-90; además trabajo de monitora de aerobic y fitness.

Después de esta descripción, os diré que siempre he deseado acostarme con mi padre; mi padre quedó viudo siendo yo muy joven, no le he conocido relación ninguna, es más solía decirme que era clavada a mi madre, y yo no sé si por pena o porque motivó, a mi me parecía un hombre muy atractivo. Cuándo empecé a salir con Marcos me fijé que mi padre comenzó a mirarme de otra manera, más como mujer que como hija y no perdía ocasión en piropearme cada vez que me veía. Así que en mi cabeza también comencé a verle más como un hombre maduro, que se conservaba muy bien, que como padre.

Marcos después de una de nuestras sesiones de sexo intenso, comenzamos hablar de mi padre.

Marcos: Nena sigues poniéndote cachonda con tu padre ¿Eh?

Silvia: Sinceramente……si, me encantaría que me follara, pero no me veo capaz.

Marcos: Nena tú puedes conseguir lo que quieras, seguro que el lo está deseando, no te has fijado como te mira últimamente.

Silvia: Ahora que lo dices si, parece que ha cambiado su forma de verme.

Marcos: He pensando cómo podrías conseguirlo.

Me contó cómo pensaba conseguir que mi padre tuviese sexo conmigo, y la semana antes de semana santa, pusimos en marcha el plan. Lo llamé por teléfono:

Silvia: Hola papá

Papá: Hola cariño, ¿que te cuentas?

Silvia: ¿Papá, te importa que pasemos una semana ahí? es que vamos hacer reforma del baño. ¿Claro sino te importa?

Papá: Cariño, por supuesto que podéis, además me tienes abandonado, hace tiempo que no veo a mi niña.

Así que Marcos y yo fuimos a pasar la semana en casa de mi padre, y decidimos darle un espectáculo, para que definitivamente me viera como una mujer y no como su hija.

El lunes, mientras Marcos aún dormía, me levanté de la cama para hacer el desayuno con camisón corto de encaje, y un tanga blanco.

Mientras hacia el desayuno apareció mi padre, se quedó cortado.

Papá: ¡Hija! ¿no vas un poco ligera de ropa?

Silvia: Perdona papá, ¿Te molesta?

Papá: Bueno…..no, pero ya no eres una niña.

Silvia: Jajajaja, ya papá, pero entiende que a Marcos si le gusta

Papá: Bueno y a quien no le gustaría una mujer como tú.

Dicho esto mi padre se marchó al salón, y yo continúe haciendo el desayuno, pero era evidente que mi padre ya no me veía como su niña sino como una mujer.

Después del desayuno, Marcos se marchó al baño y yo fui detrás de él, cosa que chocó a mi padre.

Papá: ¿A donde vas?

Silvia: Al baño

Papá: ¿Pero Marcos no está en el?

Silvia: Si, por eso voy.

Papá: ¿Cómo?

Silvia: Papi, entiendes que él tiene necesidades y aunque estemos en tu casa yo tengo que cumplir con sus necesidades ¿No?

Mi padre se quedó mudo y yo fui al baño, a cumplir con mi chico.

Marcos estaba esperándome con la polla fuera y dura, y yo como siempre hacia, me arrodillé delante de su polla; antes intenté cerrar la puerta del baño, pero Marcos no quiso.

Marcos: No la cierres, enséñale a tu padre lo zorra que eres.

Silvia: Pero….( No terminé de hablar, cuando Marcos ya me había metido su polla en mi boca)

El morbo de que mi padre pasará y nos viera, era demasiado, le comí la polla como nunca y el se dio cuenta.

Marcos: Dios nena, me la vas arrancar…. Aaaaah sigue así puta.

Me estaba poniendo muy cachonda, mi padre apenas a unos metros mientras se la comía a mi novio, era demasiado.

Marcos: Te encantaría que fuese la polla de tu padre ¿Eh zorrita?

Silvia: nnnngh si me encantaría aghh.

Marcos no pudo aguantar más y acabo corriéndose en mi boca, me lo tragué todo golosa, me encantaba su semen por la mañana.

Cuando salimos del baño, mi padre estaba todo cortado en el salón, y yo también, pero pude observar un bulto enorme en su pantalón que deseaba salir. Marcos todavía tensó más el ambiente al comentar.

Marcos: Ufffff vaya hija que tiene suegro.

Mi padre lo miró, pero no dijo nada, se quedó callado.

Nos fuimos todos a trabajar, pero yo no pude parar de pensar en mi padre y en lo que había visto en su pantalón, realmente se había puesto al saber lo que le hice a Marcos en el baño.

Esa noche cuando llegue, me encontré a mi padre en el salón ya que Marcos no había llegado todavía.

Silvia: Hola papá ¿me puedo duchar?.

Papá: Hola cariño, claro está también es tu casa.

Así que cogí y me metí en la ducha, por supuesto con la puerta abierta, y en un momento dado escuché que alguien estaba en el baño, me asomé pensando que era Marcos, pero era mi padre orinando, me quedé sin habla ¡vaya con papá! menuda polla gastaba. Mi padre me vio que lo estaba mirando.

Papá: Perdona hija no aguantaba más.

Silvia: Es tu casa papá.

Aproveché que estaba ahí, para salir de la ducha, quería ver cómo reaccionaba.

Papá: ¡qué haces!

Silvia: Pues salir de la ducha ¿me pasas la toalla?

Papá: Si, si tápate

Silvia: ¿Papá ocurre algo? ¿Tan fea soy que estás deseando que me tapé?

Papá: No no, claro que no, eres preciosa, pero tú ya eres toda una mujer y yo no soy de piedra.

Me pasó la toalla y salió del baño bastante alterado, pero no pensaba cejar en mi empeño, así que cogí una camiseta ancha de un equipo de baloncesto de mi chico, con unas bragas brasileñas de encaje de color amarillo y sin sujetador.

Mi padre estaba viendo una película en la TV, todavía podía observar que se encontraba incómodo ¡pero estaba tan cerca! que intenté forzar un poco más.

Silvia: ¿Papá me puedo sentar contigo o prefieres que no?

Papá: No cariño como quieras, si te quieres sentar conmigo, por mi no hay problema.

Así que me senté junto a él en el sillón, todavía era evidente la erección que tenía.

Silvia: ¿Papá te ocurre algo? Te noto alterado, déjame que te ayude.

Así que cogí y me pegue a el, poniendo mis manos sobre su pecho ¡su corazón iba a mil!

Silvia: Papá tu corazón va a mil, ponte de espaldas, que te voy a dar un masaje.

Mi padre se puso de espaldas, y yo pegué mis pechos a su espalda; esto hizo que todavía se le pusiera el corazón más revolucionado, y que ese bulto sospechoso se hiciera más evidente en la entrepierna. Puse mis manos en sus hombros, y empecé a masajear lo.

Silvia: Papá relájate y cierra los ojos (le susurré al oído).

Esta era mi oportunidad; mi padre me hizo caso y cerró los ojos. Yo le fui masajeando el pecho (es un hombre fornido para su edad), el se fue dejando hacer; hasta que bajé mi mano a su bulto, entonces pegó un respigo.

Papá: ¿Qué haces por dios?

Silvia: Papá relájate, déjame hacer, no me veas como tu hija, sino como una mujer que te quiere ayudar a soltar esa tensión (le volví a susurrar al oído)

Eso hizo que no saliera corriendo de allí.

Así que por fin tenía aquel paquete entre mis manos, el empezó a respirar cada vez más fuerte, mientras yo le acariciaba la polla por encima del pijama. Viendo que todo iba bien, me atreví a sacarse la (dios se me hizo la boca agua) que pedazo de polla dura como el mármol; estaba brillante debido a los fluidos pre seminales; comencé a pajearlo primero suavemente, (quería disfrutar de ese momento), debía llevar tiempo sin descargar porque me puso la mano chorreando de pre semen.

Silvia: Papá túmbate y relájate.

Papá: ¿Qué vas hacer?

Silvia: Shhhh relájate, hazme caso, porfa.

Así conseguí que se tumbase, me puse a sus pies y acerque mi boca aquella polla que palpitaba, abrí mi boca y dejé caer saliva sobre su capullo (por dios que sensación y que olor tan intenso), empecé a recoger con mi lengua mi saliva por el tronco.

Papá: ¡Joder me vas a matar hija!

Silvia: Shhhh, solo acabó de empezar, slurp slurp (Comencé a lamer desde sus huevos hasta la punta)

Yo estaba empapada, no podía aguantar más para tenerla en mi garganta, así que con mi mano izquierda empecé a masajear le los huevos, y con mi mano derecha le agarre fuerte el culo, para acto seguido tragarme la hasta la base.

Papá: aaaahh dios ¡siiiiii!

Mi padre ya no aguanto más, abrió los ojos; pero ya no me veía igual, porque me cogió de la cabeza con sus manos grandes y fuertes, y comenzó a follarme la garganta.

Papá: ¡Toma zorra! ¿No querías la polla de tu padre? ¡Pues toma! (Empujó hasta lo más profundo de mi garganta)

Silvia: ahgggg, sii (apenas pude articular, la tenía en mi laringe)

Estaba fuera de sí, me cogía con ambas manos mi cabeza, y el era el que llevaba el control de la mamada, cada vez más profunda e intensa, hasta que ya no aguanto más.

Papá: aaaaah siiii me corrooo, trágate la leche de tu padre pequeña zorra.

Silvia: aaahhgg

La leche de mi padre se me escapaba por las comisuras de mis labios (dios que caudal de leche) ,era muy amarga, espesa y se me pegaba a la garganta. Tuve que quitarle las manos de encima porque me asfixiaba.

Silvia: ufff casi me ahogas, papá.

Papá: Perdona, la falta de costumbre…… ¿Pero que hemos hecho? ( Reflexionó)

Silvia: Papá no te preocupes, está todo bien, no me veas como tu hija sino como vuestra mujer. No quiero que te arrepientas, lo he disfrutado mucho, lo deseaba hace mucho tiempo papá.

Y le di un beso; pero deseaba más….necesitaba más y quería conseguirlo.

Mi padre se fue a dormir (con cara de arrepentimiento), y yo esperé en el salón a Marcos. Llegó un rato después.

Marcos: Hola guapa, ¿Qué tal?

Silvia: Lo he conseguido. (Le dije sonriendo)

Acto seguido me abalancé sobre el y nos besamos, enrollando nuestras lenguas con desesperación (aún tenía el sabor del semen de mi padre en mi boca y mi garganta), pero yo necesitaba más y pensaba conseguirlo.

Cogí a Marcos y lo lleve a mi cuarto que está justo enfrente del de mi padre (necesitaba ser follada, estaba muy cachonda), prácticamente le arranque el uniforme, y lo tumbé en la cama con desesperación (Marcos estaba boquiabierto); comencé a comerme su polla para ponerla apuntó, pero no hizo falta mucho; rápido Marcos tomó el mando.

Marcos: ¿Quieres que te folle?

Silvia: Siiiiii claro follarme, follame. (Dije desesperada)

Me quitó las bragas, me puso de espaldas contra la pared y me cogió en brazos. Metiendo su polla en mi coño empapado, mientras nos comíamos la boca (todo esto con la puerta abierta y mi padre en el cuarto de enfrente, cosa que me ponía mucho más).

Mientras, Marcos me hacia saltar en sus brazos, y me golpeaba las paredes de mi útero.

Marcos: Joder como me pones, coño. ¡Toma polla! (Cada vez más profundo)

Silvia: Siiiiii dame más, destrozame…aaah aaahh

De repente mi padre apareció en la puerta.

Papá: Menudo escándalo estáis montando.

Nos quedamos parados, pero yo no pensaba desperdiciar la situación, ni Marcos tampoco.

Marcos: ¿Suegro le gusta el culo de su hija?

Dijo Marcos, mientras me abría el culo con las manos.

Marcos: Está deseando que se lo folle.

Mi padre dudo un poco, pero no lo dejé escapar, así que cogí y lo besé como si fuera mi novio. Acto seguido le bajé los pantalones y le cogí la polla para que me ensartada por mi culo.

Silvia: Papá porfa, follarme bien los dos, es lo que quiero.

Papá: Que zorra eres hija, pero soy un hombre y ese culo es irresistible.

Así que me puso contra la pared y se agachó para comerme mi culo, cuando ya lo tuve bien lubricado, me ensartó.

Papá: Dios como le entra, joder.

Silvia: Siiii papá, siii. ( Marcos mientras alentaba a mi padre)

Marcos: Dele fuerte suegro, que no se rompe, es una buena zorra.

Mi padre animado por mi novio, me cogió fuerte de la cintura con ambas manos, y aumentaba cada vez más la intensidad y la profundidad; hasta que note como sus huevos golpeaban mi coño.

Papá: Toma, toma, zorra.

Silvia: Siii seré vuestra zorrita particular, aaahh.

Cuando mi padre vio que Marcos se pajeaba viéndonos, me retiro de la pared y me agachó para que se la chupara a Marcos.

Papá: Vamos zorra, cómesela a tu novio. (Y con su mano me empujó la cabeza hacia su polla)

Silvia: uhhhg

Marcos me cogió del pelo y mi padre de las manos, tirando de mis muñecas hacia atrás, mientras me penetraba fuertemente por mi culo.

Yo estaba en la gloria, tenía a los dos hombres que más quiero follandome.

Marcos: Vamos nena traga. (Me decía, mientras tiraba de mi pelo)

Papá: Dios que puta eres, que ganas te tenía zorra. (Mi padre estaba fuera de sí, me estaba follando sin piedad)

Marcos no aguanto más y se corrió en mi boca, llegando hasta mi estómago.

Marcos: aaaaah siiii aaahh, que boca tienes puta.

Cuando termino de correrse, me cogió la cara y me obligó a abrir la boca.

Marcos: Abre la boca zorrita. (Y me escupió en mi boca)

Papá: Me corro, aaahh joder. (Tiró de mi con fuerza, hacia atrás y note como su leche caliente inundaba mis entrañas)

Silvia: aaaaah me corrooo siiiiii ahhh ahhh.

Caí destrozada al suelo, pero muy satisfecha.

Marcos: Nena recomponte, porque creo que tu padre no ha tenido suficiente.

Miré a mi padre y todavía estaba duro.

Papá: Cariño has despertado en mi algo que estaba muerto, así que no me puedes dejar así.

Marcos: Nena la noche va a ser larga..(se sonrieron)

Me convierto en adicta a la polla de mi padre.

Justo después de que mi padre me hubiese follado mi culo y mi chico mi garganta. Yo estaba destrozada en el suelo de mi cuarto. Aunque la noche parecía que solo hubiese comenzado.

Marcos: Nena recupérate, porque me parece que tu padre sigue con ganas de fiesta.

Miré a mi padre y todavía estaba duro.

Papá: Hija perdona, pero llevaba mucho tiempo sin estar con una mujer y creo que me has dejado con ganas de más.

Silvia: Está bien, ya que he empezado provocando te yo, lo justo es que termine lo que hemos empezado.

Me incorpore, me quité la camiseta y quedé completamente desnuda delante de mi padre y mi chico; mientras el semen de mi padre chorreaba desde mi culo, por mis muslos y todavía tenía el sabor amargo del semen de Marcos en mi boca.

Me acerqué a mi padre y lo besé, mientras con la mano le agarré la polla que aún estaba dura y comencé a pajearlo; mi padre empezó a suspirar mientras me besaba cada vez con más ganas. Con sus manos comenzó a cogerme un pecho y con la otra fuertemente el culo, mi chico se sentó en la cama y nos observaba.

Papá: ¡Hija mía cómo estás!

Silvia: A partir de ahora no me veas como tu hija quiero ser también tu mujer, y como tal podrás hacerme lo que quieras cuando quieras.

Cogí y lo llevé a la cama, quería tenerlo de nuevo dentro de mí; pero esta vez manejaría yo la situación. Lo empujé a la cama para que se tumbase boca arriba, me puse con mis pechos a la altura de su polla, y comencé a pasarme su polla por mis pezones (dios era demasiado, mi padre excitado por tenerme y yo feliz de tenerle), su polla empezó a reaccionar, poniéndose más dura sentía sus venas palpitar en mis manos y comenzó a rezumar su líquido pre seminal, llenando mis pechos.

Marcos mientras nos observaba, comenzó a pajearse y mirar con detenimiento.

Tras un buen rato pajeando a mi padre con mis pechos, pase a cosas más serías; cogí su polla y comencé a encararla hacía la entrada de mi coño, ( yo a esas alturas, ya estaba empapada y deseosa de tenerle dentro). Por fin conseguí meterla en mi húmedo coño (dios que maravillosa sensación, tener a mi padre dentro de mí y mirarle a la cara).

Papá: aahhh joder Silvia…. que coño tienes hija, uufff.

Silvia : Si papá, ¡fóllame! Seré tuya.

Estaba a horcajadas sobre el, notando su polla entera dentro de mi; mi padre cerraba los ojos y no paraba de jugar con mis pechos, y yo comencé a gemir.

Marcos que por entonces, había estado apartado, no pudo aguantar más y se unió; poniéndose de pie en la cama y cogiéndome del pelo, para que se la chupará en la cara de mi padre, cosa que hice.

Marcos: Suegro abra los ojos y miré a su niña lo zorra que es.

Mi padre en ese momento abrió los ojos mientras me estaba follando, y se la estaba chupando a Marcos; en ese momento mi padre me agarró con fuerza del culo y como si fuese el dr jekill y mr hide cambio totalmente; comenzó a tirarme de los pechos y los pezones, mientras hacía comentarios que jamás me pude imaginar escuchar de mi padre.

Papá: ¿Para esto te he educado yo? Para que seas una zorra come pollas, a partir de ahora ya no eres mi hija, serás mi puta y como tal harás lo que te digamos.

Marcos: ¿Oyes a tu papi, zorrita?

Silvia: ahhh, sii aggh seré vuestra aaggh.

Mi padre me penetraba cada vez más profundo y más fuerte,(notaba su polla golpear mi útero); mientras Marcos apenas me dejaba respirar con su polla golpeando mi garganta ( mi coño a esas alturas eres una cascada)

Papá: Joder estás chorreando ¿Te gusta la polla de tu viejo, eh?

Silvia: si ahhh siiii aggh( Marcos no me dejaba hablar)

Marcos: Calla y traga puta!

Marcos: Suegro agarré la por el cuello, que le encanta.

Papá: Joder noto tu polla en su garganta, joder que guarra eres hija.

Aún no sé porque, pero me sentía orgullosa de los comentarios de mi padre, eso hacia que mis caderas se movieran mas y mas rápido, cuando estábamos a punto de corrernos Marcos paró en seco.

Marcos: Shhhh no no, ahora probemos algo nuevo, algo que nunca has hecho….te vamos a follar los dos por el coño.

Silvia: ¡No! me va a doler.

Papá: Eso se puede hacer, no le haremos daño.

Marcos: Tu cállate (me dijo cogiéndome de la cara) y no se preocupe que no se rompe (le dijo a mi padre)

Marcos: Así que más vale que nos lubriques bien con la lengua, si no quieres que te duela.

Se pusieron al borde de la cama y yo de rodillas en el suelo y comencé a comerles las pollas. Primero les escupía en el capullo, y luego con mi lengua recogía mi propia saliva desde sus huevos hasta su capullo, así varias veces hasta tenerlas bien lubricadas. Mi padre entonces hizo algo inesperado, me cogió en volandas, me tumbo en la cama y puso su cara entre mis muslos, comenzó a besarme los muslos por dentro y fue subiendo lentamente hasta llegar a mi coño, donde me lo empezó a comer con ansía, mientras no parábamos de mirarnos a los ojos ( el morbo era indescriptible ) le cogí la cabeza y le acariciaba el pelo mientras me hacía una de las mejores comidas de coño de mi vida, estaba extasiada casi a punto de correrme, cuando Marcos nos paró de nuevo.

Marcos: Ahora ya estás lista, vamos zorrita, demuestra de lo que eres capaz.

Mi padre se tumbó en la cama, yo me tumbé sobre el y le cogí la polla metiéndome la de nuevo, Marcos se situó justo detrás de mí y comenzó a empujar su polla contra mi coño, hasta que logró meterme la punta de su polla, momento en el que grité de dolor parecía que me iban a partir, pero él no se detuvo y continuó empujando su polla hasta tenerla prácticamente entera metida dentro de mí, sentía las dos pollas luchar por hacerse hueco dentro de mí, yo no paraba de morderme el labio para aguantar el dolor.

Cuando por fin consiguió meterla entera, aguanto un minuto sin moverse para que mi interior se acostumbrará, poco a poco comenzaron a moverse resoplando los dos como si fuesen animales, mientras yo seguía mordiendo me el labio, para poder aguantar, hasta que al poco comencé a notar que el dolor daba paso a el placer, notaba aquella lucha de sus pollas por mi interior y era increíble, en cuanto comencé a gemir, fue como el pistoletazo de salida. Ya no tuvieron miramientos, comenzaron a penetrarme sin piedad, sentía calambres desde mi útero hasta mi estómago; Marcos me cogió del pelo y comenzó a tirar fuerte de el mientras bufaba, mi padre estaba fuera de sí, me cogió fuerte de mis pechos.

Papá: toma puta, tenía que haberte follado hace mucho ¡guarra!

Marcos: Toma, te vamos a reventar. (Mientras tiraba de mi pelo)

Silvia: aaaaaahhh, me vais a partir ahh

Mi coño comenzó a hacer sonidos de chapoteo, mientras aquellas dos pollas no paraban de follarme. Mi padre ya no pudo aguantar más y se corrió dentro de mí, notaba su semen caliente dentro de mí, mientras Marcos al notar el semen de mi padre dentro de mí, tampoco pudo aguantar y nos corrimos los dos a la vez.

Marcos: aaggh siiii ahh Siii tomaaaa

Silvia: aaaaah me corrooo ahhh.

Cuando me sacaron sus pollas, note como de mí salía una cascada de semen y mi coño super abierto. Nos quedamos los tres tumbados en la cama, mientras el semen de mi padre y Marcos me chorreaba por mis muslos hasta la cama.

Marcos: Cariño te has portado, pero ahora límpianos las pollas.

Papá: joder hija, esto engancha, ahora voy a necesitar de tí más a menudo. (Me dijo sonriendo)

Silvia: Claro papá y yo. (Le contesté mientras les limpiaba las pollas de semen y de mis fluidos).

Después de limpiarselas, nos acostamos los tres desnudos en la cama de mi padre y aunque hasta la mañana siguiente no hicimos nada más, durante la noche si estuvieron sobándome, de vez en cuando al menos que yo notará.( Yo me dormí pronto, porque estaba reventada).

Después de dormir junto a los dos hombres de mi vida, y de haber pasado una fantástica noche de sexo y morbo juntos, llegó la mañana.

Me desperté la primera, quizá por lo dolorida y mojada que me encontraba de la noche anterior.

Aún sentía rezumar el semen en mis orificios. Tanta fue la cantidad que me echaron en ellos que no se habían terminado de vaciar.

Me levanté como pude y con cuidado, para no despertarles.

Me metí en la ducha. Estaba toda pegajosa y sentía todavía arder mi coñito.

La doble penetración vaginal que mis dos hombres me habían regalado esa noche lo había dejado muy irritado, debido al grosor de sus pollas. Especialmente la de mi padre: ¡Joder, qué gran pollón!

Así, con ese sentimiento, comencé a lavarme.

Primero, los pechos, en los que encontré marcas de dedos, que no recordaba; mis pezones estaban colorados e hinchados de la atención que les habían dado, especialmente mordiscos y pellizcos.

Seguí por mi cintura, mis caderas y bajé hasta mi coño y mi culo.

La vagina y el culo merecen una atención especial.

Mi vagina estaba dolorida, además de irritada. Mi culo, puesta en pie, dejaba escapar una apreciable cantidad de semen, y es que las corridas que se vertieron en él fueron muy abundantes.

Comencé a lavarme la vagina con mucho cuidado, y sentí que aún tenía semen dentro de mí.

Puse la alcachofa de la ducha en chorro fino y lo dirigí al interior del coño, que mantenía abierto con los dedos de la otra mano. Pretendía limpiarme de semen por dentro, pero el impacto del chorro en el interior de mi coño produjo en mí un efecto inesperado: me estaba poniendo cachonda.

Orienté el chorro y apunté a mi clítoris, mientras con la otra mano, comencé a meterme dedos en el culo; primero fue uno, y luego fueron dos.

Los metía, y al sacarlos me los pasaba por la lengua. Aún podía saborear el semen que quedaba en él: me supo a gloria.

Mis dedos entraban y salían cada vez de manera más frenética, pero no era suficiente. ¡Necesitaba algo más que mis dedos! Lo ideal sería una buena polla. Pero ellos dormían aún.

Miré fuera de la ducha y ahí estaba lo que necesitaba: encontré un roll-on y una escobilla de baño.

Los cogí sin pensar, me tumbé en el plato de ducha y metí todo el mango de la escobilla, hasta el final, en el interior de mi culo. Acto seguido enterré el roll-on en mi coño y comencé a frotarme el clítoris con los dedos, a una velocidad frenética.

Estaba cachonda pérdida. Añoraba una buena polla en mi boca. La necesitaba. Era mi agujero libre.

Pero no podía parar de frotar mi clítoris, e introducir cada vez más rápido el roll-on en mi coño.

Hasta que no pude más y me corrí como una cerda salida, en un maravilloso orgasmo.

Terminé de ducharme, me sequé y me arreglé el pelo, recogiéndolo en una coleta. Me puse un tanga blanco y una bata corta de raso, sin nada más y me fui a hacer el desayuno.

Estaba preparando todo en la cocina, cuando vi aparecer a mi padre. Venía completamente desnudo.

-Buenos días, hija.

-Hola papá, ¿Has dormido?

-Como nunca, respondió, con una sonrisa de oreja a oreja.

Yo seguí haciendo el café y las tostadas, cuando sentí que mi padre se situó justo detrás de mí.

-¿Qué haces, papá? –yo notaba su polla, tiesa y dura, pegada a mi culo-.

-¿No lo notas, hija?

-Sí que la noto, como para no hacerlo, contesté con una sonrisa cómplice, no menor que la suya.

Aún me duraba la calentura de la ducha, así que comencé a mover mi culo para restregárselo por su polla.

-¡Joder que culo más cojonudo! Exclamó mi padre.

Intentó quitarme el tanga para metérmela, pero lo paré.

-shhhhh, tranquilo papá. Pero a cambio comencé a comerle la boca, a lo que respondió de inmediato.

Nuestras lenguas se enrollaban y nos besamos con desesperación.

Mi padre parecía un pulpo; no paraba de tocarme por todo el cuerpo, mientras yo le cogía de su pelo y no dejaba de besarle.

Me separé un poco y abrí mi bata para que cayera hasta la cadera, mientras mi padre estaba tratando de contenerse para no abalanzarse sobre mí.

Como recompensa por ser tan paciente, me puse de rodillas, coloqué su polla chorreante entre mis tetas, y comencé a hacerle con ellas una buena paja.

Mi padre estaba con los ojos cerrados. Resoplaba como si fuese a darle un infarto y me estaba poniendo las tetas chorreando, de la cantidad de pre semen que salía por su glande.

De repente mi padre cambio totalmente de actitud. Abrió los ojos, me miro y me dijo insolentemente.

-Ahora trágatela hasta el fondo. ¡Puta!, ¡más que puta!, gritando, fuera de sí.

Pillándome por sorpresa, tiró de mi pelo y me metió la polla hasta mi laringe. Me hizo muchísimo daño.

Una vez me la hube tragado hasta los huevos, mi padre comenzó a moverse de manera brusca y salvaje, sin importarle nada lo que me estaba haciendo sufrir.

Mis ojos empezaron a llenarse de lágrimas, que me escurrían por las mejillas y caían sobre mis tetas, a la vez que mi rostro debía mostrar todo el terror que tenía. Creía que mi padre acabaría reventándome la boca, que empezaba a notar desencajada.

Mis mandíbulas se me empezaban a agarrotar y sentía que me faltaba el aire para respirar. En esos momentos fui consciente de que yo no le preocupaba a mi padre en absoluto.

Mi padre estaba desencajado, congestionado, completamente fuera de sí, y verle de esa forma me estaba dando mucho miedo. Llegué a temer por mi integridad.

Los permanentes movimientos dentro/fuera de la polla de mi padre en mi boca, generaron que mi producción de saliva se multiplicase. No era capaz de controlarla y mi saliva, salía a raudales de mi boca junto con su pre semen, chorreaba por mi barbilla y caía sobre mis tetas, empapándolas.

Con cada embestida brutal de su polla, los testículos de mi padre golpeaban mi barbilla, a la vez que su polla seguía creciendo, pareciendo que quería llegar con ella hasta alcanzar mi estómago.

-¡Toma! ¡Toma! Y ¡Toma!, seguía gritando. Trágate la polla de tu padre, pequeña zorra. ¡Grandísima puta!

-Saca tu sucia lengua, cerda asquerosa, y lame con ella mis cojones mientras te follo.

Obedecí sin rechistar, no solo por la forma en que me lo ordenó, totalmente enfurecido, sino porque yo me había puesto tan cachonda que solo deseaba que aquello no terminase nunca.

Estaba completamente ida.

Que mi padre me tratase de esa forma tan grosera, llamándome puta, me excitaba de tal manera que solo deseaba que me follase la garganta hasta que me tragase también los huevos.

Cuando estuvo a punto de correrse, me sacó la polla de la garganta y me levantó del suelo, tirando bruscamente de mi pelo.

Dios; ¡que dolor! Por un momento pensé que me arrancaría la cabellera.

Yo estaba mareada; el poco oxígeno que había podido tragar con su polla dentro de mi garganta me pasaba factura.

Abría la boca, desesperada, buscando aire con ansia.

Al abrirla un torrente de babas apenas contenidas en la boca cayó sobre mis tetas, se deslizó por mi vientre y fue a parar al puto suelo.

Estás más colorada que un tomate, puta, más que puta. Bramó mi padre.

¡Prepárate, puta zorra! Aún no he terminado contigo.

Sin soltarme el pelo, me obligó a poner las manos sobre la encimera, mientras con la otra mano me bajó me el tanga hasta los muslos.

-¡Perra! Estás salida. Mira esto; tienes el tanga chorreando. ¿Te pone cachonda, que tu padre te trate así? ¿Eh? Dilo, golfa, dilo. Quiero oír como me lo dices.

-Si papá; me pone muy cachonda que me trates como a una puta, dije sin vacilar.

-No te he oído, cerda. Vamos, pedazo de puta. Dilo bien alto. ¡Que lo oigan también los vecinos! ¡Que se enteren que mi hija es la más puta de todas las zorras!

¡¡¡Sííí, papa; me pone cachondísima que me trates como lo que soy!!! ¡¡Soy una puta zorra, cerda y guarra!! ¡¡¡Y me gusta serlo!!!

Me escupió entonces en el ano, y comenzó a meter primero un dedo, luego dos, tres, hasta cuatro dedos llegó a meter en mi culo, dilatado por el mango del cepillo con el que me acababa de correr en el baño.

Sentir sus dedos dentro me transportó otra vez al mundo del goce sexual más intenso.

Restregó su polla por mi culo, primero lentamente, como saboreando el momento. Yo estaba deseosa de que me destrozara, mi ano palpitaba y mi coño ardía de deseo.

Cogió su polla y empujó… metiendo primero el capullo, y luego centímetro a centímetro, hasta que sus huevos toparon con mi coño.

Volvió a sacarla, para meterla, esta vez sí, tal como yo la deseaba: de golpe hasta los huevos.

-Aaaaaaah. Exclamé de dolor.

-¡¡Otra vez!! ¡¡¡Métemela así otra vez!!! ¡¡¡Cabrón; quiero que me destroces el culo!!! ¡¡¡Así!!! ¡¡¡Así!!! ¡¡¡Asííííí!!! Grité una y otra vez, hasta casi enronquecer, con cada una de sus salvajes embestidas.

-Toma la polla de tu padre ¡Zorra! ¡¡Tómala!!

Continuó con un frenético ritmo, cogiéndome fuerte de mi cintura, de la forma más brutal que nunca nadie hasta entonces me la había metido por el culo. Y mira que mi culo conocía ya unas cuantas pollas.

Sentía cada embestida, cada centímetro dentro de mí, como si una barra al rojo me estuviera taladrando.

Mi culo debía estar ya irritadísimo y cada desplazamiento de su enorme polla en mi interior me hacía ver las estrellas.

Pero yo estaba poseída por un frenesí tal, que no cesaba de pedirle que siguiera con esa tortura.

-¡¡Me estás destrozando, papá!! ¡¡Pero no pares!! ¡¡¡Esto es la gloria!!! ¡¡¡¡Que placer!!! ¡¡¡Esto es la hostiiiiiiaaaaa!!!

Por parte de mi padre no había ya nada de cariño. Era puro sexo en su forma más salvaje. Hacía un buen rato que yo ya no era su hijita: era su jodida puta… y sentirme así, a mí me gustaba.

En un momento dado miré hacia la puerta, y vi a Marcos haciéndose una paja, mientras mi padre me follaba por el culo sin piedad.

Mi padre también lo vio, cosa que hizo que aumentara aún más el ritmo.

Yo estaba muy mojada. Tanto, que los flujos de mi coño me chorreaban a lo largo de las piernas de lo cachonda que estaba, llegando al suelo. Mi coño era una fuente que no cesaba de lanzar chorros y chorros de fluidos.

Porque no es que yo tuviera un orgasmo. Lo que tenía era una sucesión de ellos que se encadenaban unos a otros. Hacía un ratito que yo vivía en un orgasmo permanente.

-Me corro, aaaaah me corro. Dijo mi padre mientras lanzaba disparos de semen en lo más profundo de mis intestinos.

- ¡¡¡Ahhhh síííííííí!!! Me corrí yo también, en otro orgasmo que fue la culminación de todos los que había tenido antes.

Mi padre sacó su polla de mi culo, cayendo al suelo una gran cantidad de semen.

Yo caí de rodillas con mi tanga a media pierna y la bata enrollada en mis caderas, completamente desmadejada y convulsa.

Ahora, el Marcos más guarro que yo recordaba, me obligó a limpiar el suelo de la cocina del semen de mi padre.

-¡Puta! No te quedes así. Enséñale a tu padre lo buena sumisa que eres. Limpia el suelo y recoge con la lengua todo el semen de tu padre. Y sin que quede una sola gota. ¿Lo has oído bien, puta cerda?

-Sí, mi Amo. No quedará ni una sola gota. Su semen es un néctar para mí.

Acto seguido comencé a lamer el semen de mi padre, que había formado un pequeño charquito en el suelo.

-¡¡Cerda!! Rugió Marcos. También tus putos flujos. ¡Quiero el suelo de la cocina reluciente!

Arrodillada, a cuatro patas, seguí lamiendo el suelo hasta que no quedo sobre él una sola gota que procediera de nuestros órganos sexuales.

Entonces me di cuenta de que mi verdadera vocación eran dos:

Ser una completa y total sumisa a todo lo que mi Amo, Marcos, me quisiera ordenar;

Y una guarra y asquerosa puta que disfrutaba metiéndose las pollas en cualquiera de mis agujeros. Y cuantas más y más gordas, mejor.

Ser tratada así es lo que me pone tan cachonda, que cada vez quisiera que fueran más hombres y más pollas las que me regalaran su semen.

Marcos cogió una taza llena de café y me la dio, para que la sujetará enfrente de mi boca, mientras el terminaba de pajearse frente a mi cara.

-Abre bien la boca, jodida puta sumisa, que me voy a correr, exclamó.

Apenas unos segundos después se corrió sobre mí.

Me lleno la cara, la boca y el pelo de semen, y, por supuesto, la taza de café.

Después de esto, Marcos me obligó a tomarme ese mismo café, con su corrida.

Mi padre estaba extasiado, contemplando la degradación a que yo había llegado. Sonreía satisfecho.

-Vamos putita, tomate el café con leche, ordenó Marcos.

-Sí, mi Amo.

Así lo hice, de un solo trago y sin respirar.

En mi vida había probado un café tan amargo.

Me sentí humillada y eso, no sé porque, me gustó y me llenó de alegría.


Deseé que, a partir de entonces, tanto Marcos cómo mi padre, me trataran siempre así.

Sentirme mancillada, vejada, humillada, degradada por ellos me satisfacía. Yo era muy feliz.

PD: Espero continuar así mucho tiempo. No sé qué sorpresas me tienen preparadas, pero con la mente tan perversa que tienen, seguro que me gustarán.

Pero yo también diría que soy tan perversa como ellos. O quizá mucho más. Veremos.
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Relato erótico : Silvia prueba la doble penetración y le encanta

pelirroja sumisa española

Me llamo Silvia tengo 25 años, soy una guarra Española pelirroja, tengo los ojos verdes, mido 1´70, peso 56 kg y mis medidas son 93-60-90; mi novio y mis amigos dicen que estoy muy buena. Me encanta el sexo y sobre todo sentirme dominada (uffff como me pone).

Os voy a contar como fue mi primer trio y de cómo mi chico me hizo ser la sumisa que soy hoy en día.

Cuando tenía 21 años comencé a vivir con mi novio; podéis imaginaros que lo hacíamos a todas horas, yo no le decía que no a nada, practicábamos sexo en todas las posturas y formas.

Una noche cuando estábamos en el salón viendo porno, vimos una escena en la que el marido de la chica la entregaba a sus tres amigos y estos le hicieron de todo; esta escena me puso super caliente así que me arrodillé delante de Marcos (mi novio) y le comí la polla y los huevos con ganas, me la metí hasta el fondo de la garganta mientras él me agarraba el pelo con fuerza a la vez que se corría en mi estómago. Mas tarde en la cama me preguntó que me había hecho ponerme así de cachonda tan de repente, le dije que la sumisión con que la chica había aceptado el ofrecimiento de su marido. El tema lo dejamos aparcado ahí y no me comento nada en los días siguientes.

Dos días después me llamo por teléfono a la casa:

Marcos: Silvia porque no te arreglas y bajas a la cafetería de la esquina, que estoy con un par deamigos.

Silvia: ¿Qué amigos?

Marcos: Ramón y Mario, anda ponte algo sexy y baja

Silvia: ¿algo sexy?

Marcos: Si ponte la mini falda escocesa, la camisa blanca y los pantys negros.

Silvia: Pero se me ve todo con eso.

Marcos: Te he dicho que te lo pongas y que bajes de una vez, ¡YA!

No me atreví a replicarle, así que le hice caso y me vestí como me había dicho. Bajé y los hombres se giraban para mirarme, cuando llegué a la cafetería (que por suerte está al lado de mi casa) viqueMarcos estaba en una mesa, en una esquina de la cafetería con dos chicos realmente guapos.

Marcos: Silvia estos son Ramón y Mario, dos amigos del curro.

Silvia: Hola (le di dos besos a cada uno y un morreo a Marcos)

Ramón: Joder Marcos no mentías, vaya pedazo de tía.

Mario: Que cabrón, vaya suerte tienes.

Marcos: Y eso nos es nada, ademáses una guarra de cuidado.

Yo en ese momento me puse toda colorada y no sabía que decir. Marcos me miro y me dijo:

Marcos: Coge a Ramón, vete al baño de hombres y le comes la polla como tú sabes.

Aun no sé muy bien porque, pero me levanté y cogí de la mano a Ramón yendo los dos hacía el baño de caballeros. Con cuidado entramos en el baño y sin mediar palabra me arrodille y le baje la cremallera, dejando salir una hermosa polla de unos 20 cm. Empecé a besar aquella hermosa polla y comerle los huevos, hasta que el no pudo aguantar más y me cogió del pelo fuertemente metiéndome su polla hasta el fondo de mi garganta, literalmente me follo la garganta sin miramientos, corriéndose abundantemente en mi estómago.

Ramón: Traga puta

Silvia: ghhghghhh( me lo trague todo)

Ramón: Zorra ahora límpiamela bien y quédate aquí.

Ramón salió y odio reconocer que me corrí por cómo me había tratado. Sin tiempo a recomponerme entro en el baño Mario y se me quedo mirando.

Mario: Dios que buena estas y que puta eres, ven aquí.

Me puso contra la pared del baño, me quito el tanga y me lo metió en la boca.

Mario: Y ahora calladita, a ver si eres tan buena como dice tu novio,puta.

Me volvió a poner contra la pared y empezó a comerme el culo e introducir dos y tres dedos.

Mario: Si que te han dado por el culo nena, ten entran hasta cuatro dedos, pedazo de puta te voy a reventar.

Silvia: ugggggghhhh.

De golpe me vi ensartada contra la pared por la enorme polla de Mario (tenía por lo menos 25cm)

Mientras, me agarraba de las tetas y tiraba de mis pezones como si quisiera quedárselos, y yo caliente como una perra y no sabíaporqué; Mario se tiró por lo menos 10 minutos destrozándome el culo hasta que nos corrimos los dos a la vez, dejándomeallí tirada y dolorida, pero muy satisfecha.

Mario: Tu novio tiene razón eres putita sumisa, nos lo vamos a pasar muy bien contigo puta.

Me recompuse como pude y salí de allí, yendo hacía la mesa en la que estaban los tres mirándome, cuando me sentétodavía me chorreaba él semen de Mario por las piernas poniendo el asiento todo perdido.

Marcos: ¿Que tal putita mía?

Silvia: No sé, creo que me va a gustar ser vuestra puta.

Marcos: Esto solo acaba de empezar putita.

Luego de haberme entregado a sus amigos en el baño de una cafetería cerca de nuestra casa, permanecimos sentados allí, mientras los amigos le narraban con pelos y señales lo que me habían hecho cada uno en el baño.

Yo mientras notaba como me chorreaba el semen de Mario y cómo estaba poniendo de empapado mi tanga y el asiento.

Marcos, mientras, se mostraba orgulloso de cómo me había comportado con sus amigos.

Llamaron al camarero para pedir unos cafés y cuando me tocó pedir a mí.

-Y la señorita que va a querer?

-Un mitad (café con leche en Málaga)

-Si pero jefe tráeselo con café solo, que la leche ya se la he dado yo jajajajaja, dijo Ramón.

El camarero se me quedó mirando y yo no sabía dónde meterme. Cuando el camarero se fue con la comanda, Marcos me dijo:

-Silvia, parece ser que le has gustado al camarero

-Sí, que cabrón, no te quitaba ojo, dijo Mario.

-Vas a quitarte dos botones de la camisa, y le vas a enseñar esas maravillosas tetas que tienes, me ordenó Marcos.

-Pero…

-Ni pero ni nada; da gracias a que no te hago ir al baño a quitarte el sujetador, así que hazlo antes de que me arrepienta.

Así que discretamente me quite dos botones más de la camisa, dejando casi libres mis pechos.

Cuando el camarero volvió se quedó cortado. No sabía dónde mirar, pero por más que lo intentaba no paraba de mirarme.

Una vez nos dejó los cafés, observamos cómo empezó a comentarle algo a su compañero, mirando hacia mí.

-Parece que tienes dos nuevos fans, Silvia, me dijo Marcos.

-Pobres quizás otro día deberías dejar que se la follen bien follada, añadió Mario

Cuando terminamos de tomarnos el café me hicieron ir a pagar así.

Casi se me salían las tetas y los dos camareros que me cobraron no me quitaban ojo, mientras mi novio y sus amigos no paraban de murmurar.

Salimos de la cafetería y cuando creía que nos despediríamos de sus amigos, Marcos me sorprendió.

-Bueno, qué. ¿Os apetece seguir con la fiesta o es mucha hembra para vosotros?

Mario y Ramón se miraron entre ello y luego me miraron a mí.

-Joder pues claro que voy, me muero de ganas de jodérmela, dijo Mario.

-¿Estás de broma? estoy deseando follármela, añadió Ramón.

Yo no me lo podía creer, Marcos pensaba seguir ofreciéndome a sus amigos, pero eso me puso cachondísima.

-Pues vamos, que lo vamos a pasar de puta madre con mi zorrita.

Diciendo eso me dio un cachete en el culo para que fuera delante hacia nuestra casa.

Por el camino nos cruzamos con algunos chicos del barrio que nos conocen y vi como me miraban y hablaban entre ellos. Cuando llegamos al portal mi novio me paró y me llevo al juego de las escaleras.

-Silvia, quítate el sujetador y el tanga

-Estás de broma, ¿no?

Marcos ese momento me cogió del pelo.

-No me hagas repetírtelo o te desnudo aquí mismo y te follamos aquí.

-Vale Marcos, lo hago.

Así que allí mismo me bajé el tanga, que estaba chorreando semen, y me quité el sujetador.

-Buena chica, así me gusta. Que obedezcas sin rechistar. Ahora, tira para el ascensor.

Esperamos el ascensor y cuando se abrieron las puertas aparecieron mis dos vecinos de enfrenté, quedándose de piedra, ya que era evidente que no llevaba sujetador.

En el ascensor los tres empezaron a manosearme por todas partes.

-Zorrita, métete un dedo en el culo y saborea el semen de mi amigo

Yo me estaba poniendo tan caliente que lo hice sin rechistar. Me metí el dedo índice y recogí un poco del semen que todavía tenía, lo lamí y me chupé el dedo, con cara de viciosa. Eso los puso más frenéticos, tanto que pensé que me follarían allí mismo.

-La que te vamos a dar, dijo Ramón, mientras me mordía el cuello.

-Vas a ver lo que es bueno, remachó Mario, mientras me metía un dedo en el coño.

-Mira, Silvia. Te voy a convertir en una sumisa de mierda. Cuando acabé contigo, dejaré que tu padre te folle, ¡puta! Y mientras decía eso no dejaba de pellizcarme los pezones, lo que hizo que me calentase mucho más. Estaba salida, deseando follar.

Por fin llegamos a nuestra planta, salimos y entramos en nuestra casa.

Cuando yo estaba más caliente y su amigos prácticamente los tenía encima, Marcos dijo.

-Parad, que lo vamos hacer mejor.

-Joder tío, qué coño dices, mírala está caliente como una perra, vociferó Mario.

-Por eso, tengo que enseñarle quién manda

-Joder, tío, qué tienes en mente, preguntó Ramón.

-La quiero convertir en mi sumisa, y para eso tengo que enseñarle quién decide y como y cuando se folla y con quién.

-Enserio me vais a dejar así. Estoy cachonda perdida. Necesito, no una, sino un buen par de pollas, o tres, cuanto antes.

-Tu calla, que luego verás, dijo mi novio.

-Venga macho, pero más vale que merezca la pena esperar, soltó Mario.

-Ya te digo, remachó Ramón.

-Ven Silvia, vamos al cuarto que te voy a preparar, y vosotros coger lo que queráis.

Marcos me llevo al cuarto y me desnudoó, se puso a buscarme ropa mientras yo permanecía de pie sin decir nada.

Me saco un camisón de encaje blanco y unas ligas del mismo color. Me ordenó que me lo pusiera y mientras él empezó a sacar juguetes eróticos que habíamos comprado hacía tiempo.

-Así muy guapa, ahora ponte esto en tu culo (unas bolas chinas) y esto en el coño (un vibrador)

Me vendó los ojos, me ató las manos a la espalda y me puso un cinturón al cuello apretándome lo justo.

Me sentía completamente a su disposición, pero lejos de tener miedo, me puse aún más cachonda. Estaba impaciente por que me follaran Mario, Ramón y mi propio novio. Deseaba tener dentro de mí sus tres pollas. Y lo quería cuanto antes.

Acto seguido, tirando de la correa, me sacó hacia el salón donde estaban sus amigos.

-Vamos no jodas, exclamó Mario al verme llegar como si fuera un perrito.

-Dios, pero que zorra más sumisa, coño, dijo Ramón.

-Silvia, ponte de rodillas, que ahora los tres te vamos a follar la garganta

-Sí, cariño

En ese momento me tiró del pelo hacia atrás y me dijo

-De cariño nada: soy tu puto amo (y me escupió en la boca), ¿te enteras, puta?

-Sí, mi Amo. Lo que tú digas.

-Eso es.

Bueno, qué pasa ¿Necesitáis una invitación para follarle la garganta? Preguntó mi novio a sus amigos.

En ese momento, sin poder ver quién era quien, me pusieron las tres pollas en mi cara e intenté ir comiéndomelas.

-No zorrita ansiosa, tú solo abre la boca. He dicho que te vamos a follar la garganta

Así que le hice caso y abrí mi boca todo lo que pude, y empezaron a escupirme en la boca, entonces me cogió alguno fuerte del pelo y empezó a follarme literalmente la garganta.

Mario: ¡Come puta!

Silvia: ugggghha

Mario: ¡Traga! ¡cómo noto mi polla en su garganta!

Silvia: agggg (las babas me caían por las comisuras de los labios y a duras penas podía respirar)

Marcos: Para; puta; no te corras todavía

Entonces Marcos puso el vibrador en marcha, y yo creía que me moría de gusto, y cuando abrí mi boca para gemir de tanto placer, Mario volvió a la carga; enterró su polla en mi boca de un solo golpe y esta vez sí se corrió en mi estómago.

-Toma leche puta Cerdá ajjjjj

-uggghhgg, apenas pude balbucear, casi ahogada por tan fantástica corrida.

Cuando yo estaba a punto de correrme, Marcos paró el vibrador.

-No. No. todavía no, zorrita. Aún no permito que te corras. Lo harás cuando yo te lo ordené. ¿Entendido, puta?

Entonces Ramón me puso su culo en mi boca y me sujeto la cabeza

-Vamos ¡Cerdá!, límpiame el culo con tu lengua.

Yo empecé a lamer aquel culo peludo, que me daba arcadas.

-O si así, ooooh que gusto puta, ahora cómeme los huevos.

Sí. Dame tus huevos, soy una puta zorra hambrienta

-Eso es putita vaya lengua tienes, ahora traga hasta el fondo

-agghh, chillé, cuando con un brutal empujón, Ramón me metió su polla hasta la laringe.

-Marcos le voy a quitar la venda, quiero que me mire con esos ojazos mientras le follo a lo bestia la garganta.

-Lo que quieras amigo. Puedes hacer con esa puta zorra lo que se te antoje. Es tuya.

Así que me quitó la venda y me agarró con fuerza del cuello mientras me follaba la garganta

-Mírame puta, mírame a los ojos mientras te follo la garganta ¡joder! Noto mi polla en su garganta con mis manos

ufffff aagggg, era lo único que podía farfullar con esa enorme polla dentro de mi boca.

Me saco la polla de la garganta y se corrió en mi cara

-Toma puta; toma toda mi leche en toda tu cara.

Me chorreaba el semen por mi cara y caía hasta mis tetas. Tenía la garganta toda irritada, apenas podía hablar.

La follada que me regaló Ramón fue bárbara y despiadada. Casi me destroza, pero yo me quedé con ganas de más.

-Y ahora: córrete; puta.

Y Marcos encendió el vibrador al máximo. Yo, en la posición que estaba, caí hacia un lado y me corrí como una cerda.

- Y ahora a follar. Así que recupérate pronto.

-Sí, mi Amo.

Marcos se tumbó en el suelo, Mario y Ramón me cogieron en brazos, para ponerme encima de él.

-Ven que te folle ese coño de guarra que tienes, zorra.

-Por fin amo, estaba deseando tu polla.

Me la clavó hasta el útero de un solo golpe y mientras el semen de Ramón escurría desde mi cara

-ahhhhh sí. Me encanta tu polla amo, seré tu puta sumisa siempre, agggh

-Te gusta mi polla, guarra ,eh? Te gustaría que tú padre te follara, eh zorra? Te gustaría tener la polla de tu padre en tu culo verdad, eh?

-No amo, solo quiero tu polla, ahhhhhggg

-Vamos puta; dime la verdad.

En ese momento Mario saco las bolas chinas de mi culo y me ensartó con su polla hasta los huevos.

Sentía los dos pollas pelear por mi interior violentamente.

-Aggggggh si follarme cabrones, destrozadme el culo y el coño agggh

-Contesta o dejamos de follarte puta

-No agggh, seguid follándome. Si quiero follarme a mi padre y también al tuyo, ahhh quiero ser vuestra puta agghh

Mario tiraba de mis brazos y me embestía muy duro, para que pudiera tragarme la polla de Ramón hasta la campanilla, yo estaba fuera de mi.

Tenía una enorme polla en cada uno de mis agujeros.

En ese momento estaba tan cachonda que no me importaría que me estuviera follando un burro

-Pedazo de culo el que tienes puta, te lo voy a destrozar.

-Aggghhf era lo único que podía decir.

-Come polla ¡Puta! Traga, coño, traga, gritaba Ramón.

-Me corro ahhhhh, toma leche, toma hasta el útero puta, chilló Marcos

-ahhhhh si, traga, traga, ufffff que gustazo puta, bramaba Ramón.

-Yo también me corro, toma hasta el intestino, ¡zorraaaaaaaa!! Tomaaa! Aullaba Mario, mientras llenaba mi culo de semen.

-ahhhhhggg sí ahhh siiiiiiiiiiii dadme vuestro semen siiiiiiiiiiii por favor ahhh

Nos corrimos los cuatro casi a la vez.

Yo quedé derrengada y llena de leche por todos mis orificios, encima de Marcos.

Mario y Ramón se sentaron en el sillón

-Te ha gustado, putita.

-Sí, sí mi Amo.

-Muy bien así me gusta. Ahora límpianos las polla y te puedes ir a dormir

-Sí, mi Amo.

Cómo pude me incorporé (tenía las manos atadas a la espalda) y uno a uno les limpié sus pollas de semen y jugos míos con mi lengua, mientras les agradecía el haberme follado así.
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miércoles, 19 de febrero de 2020

Relato erótico: El primer trío de una pelirroja

Relato erótico: El primer trío de una pelirroja

Relato erótico: El primer trío de una pelirroja

Hola, soy Fiorella, pelirroja, 1.65, dicen que lindas curvas, ojos celestes, les voy a contar mi primera experiencia. Estuve casada durante mas de 20 años, hasta que mi ex marido se fue con su secretaria (por suerte), estuve mal, desanimada durante un tiempo, hasta que me convencieron que tenia que salir a hacer amigos, cuidarme, etc. Me anote en el gimnasio de mi barrio, ahí conocí a muchos nuevos amigos y amigas, todo era normal hasta ahí, bromas van, bromas vienen con mi profesor Fernando de 40 años y los demás, hasta que un día me invitan al cumpleaños numero 32 de Martín, otro chico del gimnasio, iríamos varios chicos y algunas chicas, era un sábado por la noche, me prepare y fui al departamento de Matías de 33 años, donde se iba a festejar, fui la primera en llegar, estaba vestida con una blusa suelta, una mini falda no muy corta y mis infaltables tacos altos, solos estaba el dueño de casa, después llego Fer y Martín, ya había pasado mas de una hora y no llegaba nadie mas, así que nos dispusimos a tomar unos tragos, a mi me encanta el Daikiri y el mojito, cosa que ellos sabían muy bien, todo iba normal, hablábamos de todo y la conversación empezó a subir de tono, a mi me causaba mucha gracia, pero les seguí la corriente. Ahora si llego la música y como sabían que a mi me gusta bailar me invitaron, Martín me pregunto si yo bailaba lentos en mi época, obviamente les dije que si, ahí fue cuando ya un poco pasada de copas, pusieron un lento y Martín para festejar su cumple me pidió si no le hacía el honor a lo que yo accedí, comenzamos a bailar y enseguida sentí su pija dura junto a mi, cosa que me excito bastante, no se como fue pero al rato Matías estaba bailando juntos a nosotros tomándome por detrás y Fer miraba sonriendo, comenzaron a moverse primero lentamente y después cada vez mas insinuantes, yo ya estaba bastante acalorada, cuando me quise acordar estaba besando a Matías y Martín me tocaba mi colita con fuerza, se sumo Fer, mientras me decía que no se imaginaba que yo estuviese haciendo eso y comenzó a tocarme los pechos lentamente, yo no sabía si parar o no, estaba nerviosa y un poco de miedo y vergüenza, pero seguí, en un momento ya estaba desnuda en la cama mientras me besaban los tres y me tocaban por todos lados, todos esos cuerpos jóvenes y musculosos, transpirando sexo para mi, ya el nivel de calentura era insoportable, cuando empecé a gemir, Fer saco su enorme pija y me la puso en la boca, apenas podía entrar en mi boca, no se con que movimientos Matías me dio vuelta y quede en cuatro como se dice, mientras seguía chupando la pija de Fer ya descontroladamente, y Matias me penetraba con fuerza, ahí sentí la primera explosión en mi boca, creí que me ahogaba y quise vomitar, pero Fer me tomo la cabeza y me retuvo y empezó con movimientos suaves y me acabo dentro de mi boca hasta la ultima gota y me encanto, ya después fue el turno de Martin, Matías se puso debajo de mi, mientras Martín suavemente me la puso por mi culito, a chupar otra vez desenfrenada mientras Matías terminaba, ya recuperado volvió Fer con su enorme pija y en un movimiento me la metió en mi culito ya mas dilatado, Fer primero empujaba lentamente, yo sentía una mezcla rara de placer y dolor hasta que solo fue placer y comencé a empujar yo cada vez con mas fuerza hasta que entro toda su enorme pija en mi culo ya con movimientos cada vez mas rápidos, sentía su pija cada vez mas dura e hinchada, mientras yo seguía chupando la pija no me acuerdo de quien, que también acabo en mi boca, y así seguimos mas de tres horas, no recuerdo cuantos orgasmos tuve en una sola noche, pero esa fue mi primera vez, nunca me cojieron tanto ni tan bien, termine exhausta pero feliz, voy por más-
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