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viernes, 6 de septiembre de 2019

Relato erótico : Fantasía con otro hombre

Hola, soy un hombre de 43 años, bien parecido, con buen cuerpo ya que siempre he practicado deportes y he llevado una vida sana, estoy casado con una mujer de 38 años que es un bombón, os la describo un poco físicamente... mide 1,68, delgada, morena con el pelo corto, tiene unas piernas largas y muy bonitas, sus pechos son pequeños pero preciosos y bien puestos, con unos pezones preciosos.
Llevamos juntos 12 años y claro la actividad sexual ha bajado bastante por la monotonía, aunque nuestro sexo siempre ha sido muy satisfactorio. Desde hace un tiempo cuando me masturbo fantaseo con la siguiente idea:
Un día le propongo hacer un trío con otro hombre... ella al principio no lo ve claro pero poco a poco la voy convenciendo... hasta que un día decidimos dar el paso y tras dar con un candidato de nuestro agrado nos decidimos dar el paso. Buscábamos un hombre de entre 40 y 45 años, educado, con un físico agradable, sensible, sano y limpio y por supuesto respetuoso... tras unos meses encontramos el candidato ideal y lo invitamos a venir a nuestra casa un sábado por la noche.
Llegó la hora y estábamos muy nerviosos pero a la vez muy excitados, mi mujer se había puesto muy guapa, llevaba una faldita corta de color negro y una camisa blanca sin sujetador que transparentaba sus pezones ligeramente, llevaba puestas unas bailarinas de color negro y por supuesto olía muy bien y estaba totalmente depilada...
LLamaron a la puerta era Carlos, un hombre de 45 años muy atractivo, algo más alto que yo, mi mujer al verlo se ruborizó un poco y supe que le gustaba, para romper el hielo nos dispusimos a tomar una ligera cena a base de jamón y embutidos con vino, a la segunda copa de vino el alcohol empezó a hacer efecto y a desinihibirnos, las conversaciones fluían y las risas salían solas, la verdad que conectamos muy bien desde el principio.
Al cabo de un rato decidimos pasar al salón y seguir hablando con nuestras copas de vino, mi mujer se había quitado las bailarinas y estaba sentada en el sofá con las piernas cruzadas lo que hacía que se le viera el tanguita negro que tenía puesto que además era tan mini que se le veían los labios mayores a cada lado de la tanguita, Carlos no la quitaba ojo y eso nos gustaba a los dos, a él se le notaba una erección debajo del pantalón....
LLegó el momento y fuí yo el que dije que podíamos quitarnos la ropa para estar más cómodos, cosa que estábamos deseando los tres, Carlos se acercó a mi mujer y poniendose de pie los dos comenzaron a besarse, mi mujer comenzaba a respirar fuerte debido a la excitación y comenzó a acariciarle la polla por encima del pantalón mientras Carlos le quitaba la blusa quedando sus tetitas de adolescente a la vista, el comenzó a acariciarlos cosa que a mi mujer le estaba volviendo loca, mientras el le besaba y comía el cuello... ella comenzaba a desabrochar sus pantalones y meter la mano debajo de sus boxer para empezar a masturbarle lentamente...todos estabamos cachondísimos, yo tenía una excitación brutal y estaba empalmadísimo tambien, ayudé a Carlos a desnudar a mi mujer y le quite la faldita y las braguitas mientras Carlos se quedaba desnudo completamente, tenía un buen cuerpo y su pene era algo más largo que el mío y mas grueso... y estaba empalmadisimo tambíen... comenzaron a frotar sus sexos y a besarse y acariciarse por todo el cuerpo.
Después de unos minutos de magreo mientras yo me masturbaba viendo el espectáculo mi mujer se tumbó en el suelo sobre una alfombra que tenemos muy grande y suave, Carlos se tumbó a su lado y yo también quedando ella en medio de los dos... ella comenzó a masturbarnos a la vez muy despacio, no había prisas teníamos toda la noche para nosotros, Carlos la besaba y acariciaba sus tetas y yo acariciaba su clítoris despacito lubricándolo con sus propios flujos pues ya estaba bastante mojada...
Después de unos minutos así mi mujer se puso de rodillas entre las piernas de Carlos y comenzó a chuparle la polla lentamente pero con intensidad.... estaba gozando, yo aproveché y me puse detras de ella que tenía el culo en pompa y se veía su vagina rosada abierta y brillante por sus fluidos y su ano... y comenzé a lamerle las dos cosas, a ella le encanta que le chupe el ano mientras la masturbo.
Al cabo de un rato ella me dice: me encanta la polla de Carlos, a lo que yo le respondí que me encantaba que así fuera, me acerqué para ver de cerca como se la chupaba y mi excitación era tan grande que me iba a estallar la polla, no sé como pero de repente cojí la polla de Carlos con mi mano y comenzé a masturbarle mientras mi mujer se la chupaba, y después de un par de minutos así mi mujer me dijo que se la chupáramos los dos... a lo que accedí... lo deseaba... deseaba tener esa polla dura en mi boca, deseaba darle placer y así lo hice, acerqué mi boca a su polla y entre los dos le dimos una mamada de escándalo sin dejar que se corriera...
Mi mujer se tumbó en el suelo con las piernas abiertas y dijo que necesitaba la polla de Carlos dentro... Carlos se puso encima de ella y puso la punta de su polla en la entrada del coñito de mi mujer, que al sentirlo soltó un gemido precioso... yo también acerqué mi polla a su coñito y empezamos a masturbarla con nuestras pollas, de vez en cuando Carlos y yo frotábamos nuestros capullos el uno contra el otro sintiendo un placer inigualable... Hasta que mi mujer mi apartó y le dijo a Carlos:
-Carlos me encantas y todo esto me está encantando pero ahora quiero confesaros una fantasía que tengo y que nunca he contado.... quiero que me violeís...que me folléis muy duro y me hagais lo que queráis aunque diga que no. Yo casi me corro al oir eso y Carlos igual.
De repente Carlos la cogió del pelo y le dió un tortazo que la dejó aturdida y con un hilillo de sangre que salía de su labio, la tumbó en el suelo boca abajo y le abrió las piernas todo lo que pudo, cogió su polla gruesa con la mano y se la clavó de golpe, entera hasta los huevos, mi mujer gritó de dolor y puso los ojos en blanco, Carlos comenzó a follarla muy duro y rápido, mientras mi mujer gemía y lloraba de placer y dolor, mientras yo metía mi polla en su boca sintiendo sus arcadas, era espectacular....Después de un rato yo no pude aguantar y me corrí en su boca mientras Carlos la había puesto de pie contra la pared y comenzaba a metersela por el culo... muy bestia... mi mujer casi no se tenía en pie y no hacía más que gritar de placer, podía ver sus flujos resbalar por sus muslos y un hilo de sangre que salía de su ano.. así estuvieron un rato, mi mujer se corrió como tres o cuatro veces seguidas, Carlos dijo que se iba a correr y sacó la polla de su culo y le preguntó a mi mujer donde quería su semen, a lo que ella respondió que dentro de su coño, quería su semen en sus entrañas, Carlos la tumbó en el sofá le abrió las piernas y colocó sus pies encima de sus hombros para hundirle su polla de nuevo en su coñito y comenzò a bombear de una manera bestial, las tetitas de mi mujer se movían de arriba a abajo con las embestidas y al poco tiempo Carlos comenzó a correrse dentro de su coño, ella al sentir el chorro de semen en lo más intimo de su ser tuvo su último y más intenso orgasmo quedando tumbada con las piernas abiertas en el sofá y el semen saliendo de su coño lentamente... se quedó dormida, Carlos y yo nos quedamos hablando a su lado sobre lo bien que había estado tomando una última copa de vino... nos vestimos y nos despedimos sabiendo que habría más veces como ésta o mejor...
Gracias Carlos... me encantó tu educación, tu saber estar, la química que tuvimos los tres, tu respeto... me encantó saborear tu polla y darte placer.... ahora me voy a masturbar de nuevo pensando en todo esto.

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domingo, 18 de agosto de 2019

Relato Erótico XXX : Mi esposo me expuso y me gustó

Fomentando la lectura. Relato Erótico XXX : Mi esposo me expuso y me gustó. Me fascino cuando lo leí espero y sea de su agrado. No recuerdo de de que grupo o de donde lo tome, solo disfrútenlo. Excelente noche.

RELATO ERÓTICO:  MI ESPOSO ME EXPUSO Y ME GUSTÓ.

Relato Erótico XXX : Mi esposo me expuso y me gustó


Jamás imaginé todo lo que iba a disfrutar ese día, mi esposo nunca supo a lo que me expuso y me gustó.

Todo sucedió un viernes por la noche, yo ya me encontraba dormida en mi habitación, cuando mi esposo entró, me despertó y me pidió que por favor me levantara un poco y les ofreciera a él y sus amigos unas botanas. Por lo regular era frecuente que los fines de semana se reunieran mi esposo y sus amigos en la casa para jugar cartas y tomarse unos tragos, ya me había acostumbrado.

En esa ocasión yo confieso que un poco molesta me levanté, el salió de la habitación y yo quise darle un escarmiento, se me ocurrió salir así como estaba, con mi bata de dormir transparente pensando que en esta forma a él se le quitaría la costumbre de levantarme para atenderlos a él y sus amigos. (Debo contarles que soy una mujer con una educación muy estricta y en materia sexual muy restringida, pero no por esto dejo de tener mis fantasías como cualquier otra mujer y me considero ser una persona bastante temperamental )

Una de mis más anheladas fantasías es ver a un hombre masturbándose, nunca tuve la idea ni la fantasía de hacerlo con más de uno a la vez. ( Cuando recuerdo este momento me causa excitación por lo tanto me voy a permitir utilizar palabras fuertes que acostumbran usar los hombres pues esto me excita aún mas)

Continuo con mi relato: para mi sorpresa cuando salí de la recamara con mi bata transparente, no estaban jugando cartas estaban viendo una película pornográfica, vi la cara de sorpresa de los 3 amigos de mi esposo cuando me vieron salir, sentí sobre mí sus miradas morbosas, me imagino que ya se encontraban demasiado calientes y al verme así, pues la verdad no sé qué pensaron, yo me fui inmediatamente a la cocina, confieso que arrepentida de mi osadía y algo temerosa.

Escuche un pequeño ruido en el patio y me asome por la ventana de la cocina que da al lavadero y cual fue mi sorpresa que descubrí a otro amigo de mi esposo, él se encontraba parado cerca del lavadero con los pantalones y los calzones hasta las rodillas con la verga parada, los ojos cerrados, haciéndose una buena sobada, yo lo vi sorprendida por fin se cumplía mi más anhelada fantasía, sentí un calorcito rico por todo mi cuerpo acompañado de un sabroso escalofrío, lo estuve observando por un rato hasta ver como se contorsionaba y empezó a escurrir chorros de semen, yo al momento sentí como me empezaba a humedecer, inconscientemente me metí la mano debajo de mi calzón y sentí toda mi rajita muy húmeda.

Escuché que mi esposo les decía a sus amigos que enseguida regresaba, que iba por mas bebida pues la que había ya se había terminado y salió de la casa dejándome sola con los 4. Yo estaba en la cocina terminando de prepararles las botanas, la verdad yo estaba ya bastante excitada pero muy nerviosa y con miedo. Salí de la cocina con la charola de la botana para dejárselas en la mesa, yo quería hacerlo lo mas rápido y refugiarme en mi recamara, vi que ya estaban los 4 en la mesa viendo la película, yo pase entre ellos para dejarles la charola sobre la mesa, sería mentir si no les digo que alcancé a notar el bulto que se les veía a todos y cada uno sobre el pantalón y con la excitación que yo tenía pues me puse mas nerviosa, al dejar la charola sobre la mesa, la persona que quedó detrás de mi me agarro las nalgas por encima de mi bata, que para esos momentos recordé que era la de dormir, transparente, sentí como me apretó y con un dedo me tocó el culo (por lo regular no falta algún atrevido que en el transporte público se pasa y le agarran a una las nalgas esto a mi me molesta bastante)

Pero en esta ocasión supongo que por lo caliente que ya estaba yo, la sensación fue diferente, yo al sentir esto me quede como paralizada por un instante, le quite la mano de atrás de mí, deje la charola y me fui inmediatamente a la cocina, me incline sobre el lavabo para reponerme de la sorpresa, cerré los ojos respire hondo, en eso estaba cuando siento que alguien me abraza tomándome de la cintura y apretándome con fuerza hacia atrás, yo sentí entre mis nalgas pero por encima de la ropa algo duro, grande y grueso. Nuevamente la sorpresa me paralizó no sé cuantos segundos pasaron, ya cuando me di cuenta, sentí una verga por en medio de mis nalgas sobandome el culo con el cuerpo de la verga y con la punta pasando por mi raja bien húmeda, ya tenia la bata levantada hasta la cintura y los calzones hasta las rodillas, la verdad no supe a que hora me subió la bata y me bajó los calzones.

Ya no era dueña de mi, ya estaba demasiado caliente como para reflexionar, ya no me importaba nada, él me levantó de la posición inclinada y de espaldas que tenia yo y me puso de frente a él, en eso vi que los 4 estaban ahí en la cocina todos con la verga de fuera, yo jamas había visto en vivo tantas vergas paradas juntas (de diferentes tamaños, colores, delgadas, gruesas, flacas, gordas, chuecas), cuando él me puso de frente, me pasó la verga por mi raja ya super mojada y empezó a frotarla sin metermela, yo sentía esa verga muy caliente casi al grado de quemar, otro de ellos se acercó y me apretó un pecho, otro me empezó a sobar las nalgas mientras el que estaba enfrente de mí con la verga sobre mi raja me besaba el cuello, en ese momento tuve ya mi primer orgasmo, me quitaron la bata y los calzones quedando yo totalmente desnuda.

Esto me excitó nuevamente y demasiado que al verme desnuda frente a tanto hombre tuve mi segundo orgasmo, el que estaba frente a mí me tomo de la cabeza y me agacho la cara hacia su verga y me la puso en la boca para que se la chupara, abrí la boca y me la metió toda de un jalón, yo sentí como que me ahogaba, la sacó y la volvió a meter con fuerza y así lo siguió haciendo repetidas veces, mientras otro me tomó una mano y la puso sobre su verga, yo empecé a sobarsela, otro me puso su verga cerca de la cara para que también se la mamara yo soltaba con la boca una y tomaba la otra y así sucesivamente, estaba mamando 2 vergas al mismo tiempo, mientras con la mano sobaba otra, ésto nunca me lo imaginé.

El que estaba detrás de mí sobandome las nalgas se acomodo me tomo de las caderas mientras yo estaba mame y mame me dio un jalón hacia atrás y sentí como resbalaba por mi raja bien mojada la cabeza de su verga y de un jalón se encajó en mí, sentí como se me metió toda completa hasta el fondo, guau aquí tuve mi tercer orgasmo, una verga dentro de mí, con la mano sobando otra y mamando otras dos al mismo tiempo.

Mientras el que me estaba cogiendo entraba y salía de mi los otros 3 se separaron, supongo que querían ver como me estaba cogiendo su compañero yo quede en cuatro patas los que estaban viendo se estaban masturbando, yo estaba nuevamente viviendo mi fantasía, pero esta vez con más fuerza, pues veía a 3 hombres masturbándose mientras otro me estaba cogiendo, que enorme placer sentía, como nunca me hubiera imaginado sentir, para esto sentí como empezó a echar chorros el que me estaba cogiendo, pues sentí todas mis nalgas y piernas chorreadas, se salió de mi y se retiro exhausto otro se acomodó detrás de mi y me la metió así, en cuatro como yo estaba, empezó a meterla y sacarla hasta que después de unos cuantos minutos, empezó a echar chorros también encima de mi.

El tercero se recostó y me pidió que me subiera en él, yo abrí las piernas me acomode sobre el y me la metió toda, empezó a entrar y salir de mi rajita que ya hasta palpitaba de tanto placer, el cuarto de ellos se acomodo detrás de mi y sin darme tiempo a negarme, me la metió por el culo (yo no la había hecho por ahí, a mi esposo cada que me lo pedía se lo negaba, era virgen de ahí) cuando entró su verga, solo grite porque sentí que me partió en dos pero el dolor se transformó en placer ahora estaba con dos vergas dentro de mi, una por delante y otra por mi culo, después de unos minutos sentí mi cuarto orgasmo y al mismo tiempo ellos se vinieron, los dos al mismo tiempo soltando chorros cada uno de semen dentro de mi.

Tomé mis ropas y me fui directo a mi recamara, después de un rato escuché que llegaba mi esposo y estuvieron conviviendo entre ellos, no sé si mi esposo tiene la idea de lo que me hizo vivir con sus amigos, no sé si algún día lo sepa pero no me puede culpar a mi de lo que pasó, pues él a eso me expuso, y lo peor es que me gustó la experiencia.
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Cuentos eróticos: Soy enfermera, no puta

Cuento erótico sacado de Internet que se divide en varios capítulos. Se llama "Soy enfermera, no puta" y su autor es desconocido. Ya que buscan mucho cuentos eróticos en este blog de literatura XXX, comparto este que es muy bueno y que en parte está en el post Relato erótico sexo con la enfermera.

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Cuentos eróticos: Soy enfermera, no puta

Hola, soy Lola, tengo 27 años, aunque no me considero bonita, mi cuerpo lo cuido mucho, mis senos no son enormes pero creo que son proporcionados a mi cuerpo y por herencia materna tengo buenas caderas que mi esposo disfruta a diario; estoy felizmente casada pero lamentablemente no puedo tener hijos, soy estéril, aunque vengo de una familia sencilla logré graduarme de enfermera, yo era fiel, hasta que me sucedió el caso que les voy a relatar. Me encontraba desesperada en el hospital donde trabajo, queda al otro lado de la ciudad donde vivo, los turnos son espantosos y hay un doctor muy viejo que me acosa, la jefa de enfermeras, fue mi salvación.

Jefa: Mira, Lola, el marido de una conocida tuvo un accidente y quedó parapléjico, la esposa me requirió una enfermera y como sé que no estás contenta aquí, puedes renunciar e irte a trabajar con ella, además la paga es muy buena.

Se lo agradecí y ese mismo día renuncié, por la noche se lo conté a mi esposo, se puso feliz, un poco más de dinero no le cae mal a nadie, al día siguiente, planché mi uniforme, tomé mi pequeña maleta y me dirigí a mi nuevo trabajo, la fachada de la casa era hermosa, se veía que era gente de dinero, me salió a abrir Doña Laura, una señora de unos 40 años, guapísima, me llevó a la enorme habitación donde yacía su esposo, estaba sedado, me contó que hacía un mes que había salido del hospital pero que ninguna enfermera aguantaba su mal carácter. Sufría una especie de paraplejía compleja, podía mover con dificultad las extremidades superiores, pero no las inferiores, usaba silla eléctrica de ruedas, me contó que la lesión también le afecto las cuerdas bucales porque aunque hablaba ella no le entendía nada. Trató de explicarme mis obligaciones, pero yo le dije que en el hospital donde trabajaba había tratado a pacientes similares, se quedó más tranquila y me contó que era abogada, que casi no se mantenía en la casa y que me dejaba a cargo… Ah, también me dijo, se llama Rolando pero le gusta que lo llamen Rolo. Inspeccioné la casa y me senté a esperar que despertara, cuando me estaba quedando dormida, oí unos balbuceos, me paré y me presenté, le dije que era la nueva enfermera, me vio de pies a cabeza. Si no fuera porque tenía la mitad de la cara torcida, se podría decir que era un hombre muy guapo. Entre balbuceos, que de manera extraña sí entendí, procedí a hacerle sus ejercicios de rehabilitación para que sus músculos no se atrofiaran, y me pidió que lo bañara.

Me dediqué a lavarle ese pedazo de carne, así que con una mano se lo frotaba y con la otra lavaba sus testículos, Don Rolo me pidió que se la pelara, a mí me pareció muy obscena su petición, pero como toda la profesional que soy, lo hice, al ver su cabeza fuera del capuchón, pude comprobar que llevaba días sin que nadie le aseara esa zona, tomé un poco de agua tibia y le limpie la cabeza del pene, sentía como cabeceaba entre mis manos, me sentía incómoda pero he de confesar que me hubiera gustado quedarme más tiempo aseándolo. Le sequé todo el cuerpo y vuelta de nuevo a su silla de ruedas, ahora sentí una mano rozar mi seno, no dije nada pero empecé a sospechar, lo llevé a su cama, le pregunté donde estaban las pijamas limpias y me dijo que prefería quedarse desnudo, no me pareció correcto pero tampoco quería perder mi trabajo el primer día, lo recosté con la mitad del cuerpo sobre la cabecera de su cama y le pregunté si necesitaba algo más, me pidió que le diera sus medicamentos y al inclinarme para darle agua note que mi blusa se abrió y me miró los pechos con descaro, yo me hice la desentendida y seguí como si nada, luego le dije que me iba a ir a cambiar porque con el ajetreo del baño se había mojado mi uniforme, entré al baño y me desnudé quedándome solo en ropa interior con mis zapatitos y calcetas blancas, pude notar por el espejo que tenía mi tanga empapada, no podía ser, era un paciente más, me bajé la tanga y oriné, luego limpié bien mi vagina y me puse el uniforme seco, lo que no se me ocurrió fue llevar otra tanga de repuesto, así que tenía que permanecer el resto del día con mis partes íntimas sin nada que las cubriera. Al salir me pidió que lo llevara al jardín a tomar un poco de sol, cada vez que lo transportaba a su silla sentía sus manos en alguna parte de mi cuerpo que hasta ahora solo mi esposo había disfrutado, le quise poner la pijama pero no quiso, me pidió su bata de baño, solo permitió que se la pusiera sobre sus hombros y el resto lo enrollara en su cuerpo, salimos a un jardín precioso lleno de flores, al extremo había un jacuzzi cubierto por una pérgola hermosa, y en el centro una piscina de forma caprichosa, lo llevé a un área donde podía disfrutar de un buen baño de sol, en eso sonó el teléfono de la casa. Siguiendo el sonido llegué a contestar, era Doña Laura para saber si no había renunciado, le dije que todo lo contrario, que con Don Rolo nos habíamos llevado bien y que ahora estaba tomando su baño de sol, me advirtió que tuviera mucho cuidado con el almuerzo porque babeaba mucho, le dije que no se preocupara, que tenía mucha experiencia y nos despedimos. Al llegar al jardín, estaba ubicada atrás de su silla y pude notar ciertos movimientos de sus manos como si se estuviera masturbando, curiosa busque una ventana por donde yo podía mirarlo pero él a mí no. Con sus dedos artríticos se agarraba la verga y trataba con mucha dificultad de masturbarse, casi tenía que mover todo el torso para logarlo, a pesar de lo patético del cuadro, yo estaba fascinada viendo como esa verga crecía entre sus manos, podía notar su cabeza roja y húmeda, yo apretaba las piernas, ¿qué me estaba pasando?, pero esa verga era como un imán para mis ojos, traté de acariciar mi vagina desnuda pero no me dio tiempo. Don Rolo se acalambró y pude ver extasiada como le salían muchos chorros de semen, era evidente que tenía tiempo sin tener un orgasmo, lo terrible fue que entre tanto espasmo se cayó de la silla, yo presurosa lo fui a levantar, por supuesto estaba desnudo y bañado en su propia leche, con mucha dificultad fui sentando a aquel hombrón en su silla, traje un poco de agua tibia y le limpié toda su zona genital, verme hincada entre sus piernas le ha de haber encantado porque me dedicó una sonrisa babosa que a mí me pareció de una ternura infinita...

Llegó la hora del almuerzo, quiso hacerlo en el comedor, traté de ponerle su bata pero me gruñó, yo para evitar problemas lo dejé desnudo, así que llevé la bandeja y le empecé a dar su sopa, tenía razón la señora, bebía muy poco y el resto se le escurría por todo su pecho velludo hasta caer en esa área púbica que me traía absorta, fui a buscar con que limpiarlo y con mucho cuidado le aseaba el pecho, luego los genitales, de tanta limpiadera volvió a tener otra erección, yo debí limpiar de nuevo ese pene que cabeceaba al contacto con mis manos, lo aseaba evitando su mirada, no quería que se diera cuenta que yo también lo estaba disfrutando. No sé en qué momento quiso tomar algo de la bandeja y ésta cayó al suelo haciendo un ruido espantoso, con mucha paciencia fui a buscar con que limpiar aquel tiradero, me tuve que poner en cuatro para alcanzar un tenedor que había caído bajo la mesa, cuando me di vuelta me estaba viendo las nalgas y por el pijaso trasero de mi uniforme seguramente había visto mi sexo desnudo, ¡qué vergüenza!, estaba muy nerviosa pero también muy excitada, tenía a escasos centímetros de mi boca, su verga ¡Que tentación, Dios mío! Salí presurosa evitando que notara mi nerviosismo y volví a limpiarlo todo, lo dejé en orden, por la tarde me pidió que lo llevara al jacuzzi, pero fue imposible porque su cuerpo se resbalaba sin voluntad, le expliqué que alguien debía meterse con él para que no se ahogara, me pidió que lo hiciera, le dije que no traía traje de baño y que le iba pedir autorización a la señora y si ella lo permitía mañana mismo nos meteríamos al jacuzzi. Más tarde cayó un aguacero terrible, lo llevé a su cama, le di su medicina y se durmió, lo abrigué bien y pude notar su enorme erección bajo las sábanas ¿Qué tenía este hombre que me enloquecía? Para comprobar que dormía le pasé la mano por sobre las sábanas para tocar su v3rga, la sostuve por varios minutos y Don Rolo no despertó, tenía la boca abierta y roncaba babeando, lo limpié y lo acomodé de lado para evitar que su cuerpo se llagara, pero también para evitar la tentación de tener a la mano la mejor verga que haya visto en mi vida, realmente he visto pocas, pero como ésta: ninguna.

 Así pasaron los meses, don Rolo y doña Laura seguían sin hablarse, la prueba psiquiátrica salió a favor de don Rolo, el juicio por fin llegaba a su final, todo parecía que el divorcio era inminente y doña Laura tendría que dejar su vida de reina para tener que ganarse la existencia, lo terrible es que yo pasaba de la cama de ella a la de él sin ningún problema… para ellos… porque yo hasta había pensado en el suicidio… mi esposo cada vez estaba más amoroso conmigo y el sentimiento de culpa que tenía no me dejaba vivir en paz. Pero todo cambió una mañana desafortunada o afortunada, no sé… ustedes juzguen… un domingo amanecí resfriada y mi esposo me dijo que iría a visitar a mi suegra, pero el destino me tenía preparada una jugarreta infernal… resulta que suena mi teléfono y era Doña Laura para decirme que su esposo se había abierto la cabeza contra la mesita de noche, que no había enfermera que lo aguantara y que por favor llegara de urgencia, me preparé y salí presurosa. Debía pasar a una farmacia a comprar todo lo necesario para curarlo, pasé a la misma donde meses atrás compré mi primer sobrecito de lubricante, queda ubicada en frente del parque donde me sentaba a reflexionar sobre mi vida disoluta, al salir sentí que se me aguadaron las piernas, ahí estaba mi esposo con un bebé entre los brazos y con otra mujer quien le daba un helado a su hija. Mi esposo besó en la boca a la mujer y la estocada final fue cuando escuché a la nena decirle: ¡papá! Maldije a los cuatro vientos, el hecho de ser estéril había llevado a mi esposo a los brazos de esa mujer o tal vez era el castigo que la vida me tenía preparado por ser presa fácil de mis instintos putrefactos, no sé, me sentía una puta perdida, no sabía qué hacer, traté de acercarme y hacerle una escena tormentosa de celos, pero no me atreví porque no tenía moral para hacerlo. Llegué a la casa de mis patrones muerta en llanto, por supuesto doña Laura me preguntó que me pasaba, le dije que primero iba a curar a don Rolo y luego le contaba, el cuadro era espeluznante, don Rolo yacía desmayado a la par de su cama, desnudo y bañado en un charco de sangre y semen por toda su pelvis, lo curé, limpié todo el tiradero, le di un baño de esponja y lo acosté en su cama. Luego le conté a doña Laura todo lo acontecido, ella me abrazó y me besó los labios, necesitaba de su cariño, me sentí protegida entre sus brazos, me sentía como la hija incestuosa siendo consolada por la madre:

DOÑA LAURA: No hay esposo que dure cien años ni Lola que los aguante.

Me reí de su ocurrencia mientras me tomaba mis lágrimas, me llevó a su habitación y me quería desnudar, yo le dije que ese era el peor momento para pensar en sexo, ella me dijo que un baño caliente me caería bien, me bañó como si fuera su bebé, pero al mismo tiempo sentía sus manos resbalar por todo mi cuerpo de una manera deliciosa, máxime cuando metía sus dos manos entre mis piernas, una en medio de mis nalgas y la otra en mi cosita ¿Cómo era posible estar excitada después de descubrir que mi esposo tenía otra familia? Me llevó a su cama y me acarició hasta quedarme dormida, no sé cuánto tiempo pasé descansando, los gritos de doña Laura me despertaron, bajé a ver de qué se trataba y ella lo sostenía al borde de la cama.

DOÑA LAURA: Dile al señor que no se masturbe porque se va a volver a lastimar.
DON ROLO: Dile a la señora que yo me masturbo cuantas veces me dé la gana y que no necesito que ella me sostenga, dile que prefiero volver a abrirme la cabeza que sentir sus sucias manos en mi cuerpo.
Esa era una conversación absurda, lo acomodé en su cama y doña Laura salió de la habitación:
YO: ¿Qué le pasa don Rolo? Se acaba de masturbar y ya quiere otra vez.
DON ROLO: ¿Qué quieres que haga? Es por el accidente, antes me masturbaba una vez al día y quedaba satisfecho, pero ahora no se me baja con nada.
Como me vio distraída me preguntó que qué me pasaba y se lo conté todo con lujo de detalles, me abrazó y me besó la boca, esto era como un deja vu… me preguntó qué pensaba hacer y le dije que no tenía cabeza para tomar decisiones, se quedó callado un rato y luego me dijo que tenía la solución: 
DON ROLO: Te vienes a mi casa y haces los dos turnos.
YO: Pero eso sería como pasarme a vivir aquí.
DON ROLO: Exactamente ¿O piensas perdonarle a tu marido semejante afrenta?
YO: Ni loca, ¿Pero pasarme a vivir aquí…? ¿Está seguro?
DON ROLO: Completamente, tú serías mi enfermera de planta.
YO: ¿Y dónde dormiría?
DON ROLO: Conmigo, como marido y mujer.
YO: ¡No! ¿Qué pensaría la señora? 
ON ROLO: Me importa un demonio lo que piense esa puta.
YO: ¿Ya se van a divorciar, verdad?
DON ROLO: Mañana tenemos cita con el juez, si todo sale como yo espero no tendrá más que firmarme el divorcio, llama a mí abogado…
Lo hice y le pidió que me llevara a comprar todo lo necesario para vivir con él, yo no quería pero hizo un berrinche de niño caprichoso que paré aceptando… fuimos y compré ropa, lencería de marca, zapatos, en fin, me llenó de regalos, el abogado me dijo que tenía órdenes de comprarme lo que quisiera, así que hasta unas botas divinas me compré. Llegué feliz y le enseñé todas mis compras, se las modelé una por una, lo que más disfrutó fue la lencería pequeña, luego acomodé todo en el closet… pero tenía muchas dudas ¿Qué iba a hacer con mi esposo? No podía simplemente dejar de llegar a mi casa sin decirle nada… ¿Qué pensaría doña Laura? ¿Creería que me aproveché de la situación de don Rolo y luego buscaría venganza? Le di su almuerzo, lo mediqué y se durmió, ya sabía que doña Laura me llamaría… salimos al jardín:
DOÑA LAURA: ¿Qué piensas hacer con tu marido?
YO: No sé… don Rolo quiere que yo haga los dos turnos.
DOÑA LAURA: Fabuloso, vivirías aquí.
YO: ¿No le molesta?
DOÑA LAURA: Al contrario, sabría que hay alguien que lo cuida tanto como yo lo hacía antes… dame el número de tu marido.
YO: ¿Para qué lo quiere?
DOÑA LAURA: Le voy a cantar todas sus verdades, le voy a decir que no te verá nunca más y si se opone yo te manejo la demanda de divorcio y lo dejamos en la calle.
Ella subió a su habitación y al rato regresó diciéndome que todo estaba resuelto, que mi marido estaba dispuesto a firmarme el divorcio y me iba a dar una manutención obligada por la ley, me tiré a sus brazos y le agradecí llena de llanto, ella me limpió las lágrimas y me dijo que ahora era mi turno de ayudarla, yo le dije que no tenía ni la menor idea de cómo hacerlo, me dijo que no quería divorciarse de don Rolo, pero que seguramente el juez fallaría en su favor, que no lo hacía solo por el dinero, que lo amaba… y se puso a llorar, ahora era yo la que la consolaba. Don Rolo despertó y lo llevé al yacusi, nos metimos desnudos, me coloqué en la posición acostumbrada y me besó la espalda, yo pasé mi mano para atrás y le pajeé esa verga que me atormentaba:
DON ROLO: ¿Te acuerdas lo que te dije cuando Laura nos sorprendió por la ventana?
YO: No ¿Qué?
DON ROLO: Que me gustaría que hiciéramos un trío con otra mujer…
YO: No, don Rolo ¿No le basto yo?
DON ROLO: No es eso, mi reina, es por puro morbo, me encantaría verte con otra mujer, que me mamen la verga entre las dos, que mientras una me cabalgue poder chupar el chochito de la otra… 
YO: Usted está loco, don Rolo, a mí no me gustan las mujeres y si todos sus regalos son un chantaje prefiero irme a vivir con mi hermana.
DON ROLO: No te pongas así que solo es una fantasía.
YO: Entonces no me diga esas cosas y cójame, que estoy muerta de la calentura. Levanté mis caderas y me ensartó la verga, que delicia era coger en el yacuzzi, con esos masaje que nos daban los chorritos de agua caliente a los laterales, yo estaba que flipaba de gusto ¿Cómo me había cambiado la vida de un instante a otro? En ese momento nos dimos cuenta que doña Laura no estaba viendo, él se puso como loco y me estrujó las tetas, yo no sabía si irme o quedarme, total ya nos había visto la otra vez, me daba mucho morbo que la esposa viera como el esposo me cogía, ahí mismo tuve un orgasmo intenso. Don Rolo quería que lo siguiera cabalgando pero estaba agotada, me dolían las piernas y le pedí que descansáramos un poco, nos salimos y al secarlo pude ver a doña Laura espiándonos, no sé por qué pero le mamé la verga para que ella nos viera, nuestras miradas se encontraron y ella me mandó un beso volador, luego lo llevé a la habitación y le conté que doña Laura había llamado a mi esposo y el feliz desenlace, le pedí permiso para ir a agradecerle el gesto, me dijo que estaba bien pero que me apurara porque quería seguir cogiéndome, yo agradecida le apreté la verga con mi mano y salí.
YO: Doña Laura, creo que ya sé cómo ayudarla.
DOÑA LAURA: No te creo ¿Cómo?
YO: Resulta que don Rolo quiere hacer un trío con otra mujer y usted sería la perfecta ¿No le parece? De pronto hasta la perdona y no se divorcian.
DOÑA LAURA: Rolando siempre me propuso hacer un trío y siempre me negué.
YO: ¿Por qué? Si a usted le gustan las mujeres.
DOÑA LAURA: Justamente por eso, no quería que se diera cuenta de mi experiencia con otras mujeres, se hubiera vuelto loco de celos, sino ¿Mira cómo paró el pobre?
YO: ¿Pero si yo le pongo como condición que sea usted?
DOÑA LAURA: Me odia, no ves que ni me habla, dudo que quiera saber nada de mí.
YO: Hagamos la prueba, nada se pierde.
DOÑA LAURA: Ok. Anda a la habitación y te lo coges yo llegaré para agarrarlos infraganti y tú me invitas a participar, a ver que dice mi marido. Hice lo acordado y me lancé a mamarle la verga, él estaba como loco, me decía que le chupara los huevos, yo hambrienta me los devoraba, quería que le metiera un dedo en el culo pero no lo hice, sabía que de esa manera se vendría y quería tenerlo bien caliente para cuando apareciera su esposa, le pasé la lengua saboreándome toda la cabeza de la pija, me la pasé por toda la cara como lo había visto hacer a doña Laura en el DVD, le di la espalda y guié su enorme verga a mi cosita lubricada y me la metí hasta los pelos, en eso apareció doña Laura.
DON ROLO: Lola, dile a esa puta que qué hace espiándonos parada en el umbral de mi puerta. 
DOÑA LAURA: Tenemos que hablar.
DON ROLO: Dile que no tengo ni mierda que hablar con ella, dile que se vaya, que nos deje coger en paz.
DOÑA LAURA: Lola, dile al señor que estoy dispuesta a hacer cualquier cosa con tal que me perdone.
DON ROLO: Dile a esa hija de puta que vaya a que la perdone su madre.
DOÑA LAURA: ¡Perdóname, Rolando, por favor! Ella se hincó en el piso y le suplicó con las manos en oración, yo me desensarté de su verga y fui a consolarla, Don Rolo se puso histérico y le dijo que se fuera con su amante, que era una lesbiana de mierda y sacó toda su furia llenándola de improperios, entonces saqué mi as bajo la manga, la puse de pie y la besé en la boca, don Rolo dejó de gritar y se puso a observarnos tocándose la pija con sus manos artríticas, le quité la blusa y acaricié sus tetas por encima del brasier, ella me agarró las nalgas con sus dos manos y me las abría y cerraba para que don Rolo me viera el hoyito de mi culito.
DON ROLO: ¡Lola! ¿Qué estás haciendo? ¿No que no te gustan las mujeres?
YO: No me gustan, lo hago solo por complacerlo.
DON ROLO: ¡No! Te lo agradezco pero busquemos otra, con esa puta yo no quiero tener nada. 
DOÑA LAURA: Lola, dile al señor que su verga no piensa lo mismo porque le cabecea muerta de calentura.
DON ROLO: Dile que me pela la verga lo que sienta mi verga, que no la quiero volver a ver el resto de mi vida, que por culpa de ella me quedé paralítico.
Y los dos se pusieron a llorar, yo no sabía a quién consolar, le dije a don Rolo que su esposa era culpable de infidelidad pero no de su accidente, que él en su locura se fue a estrellar solito en aquel poste de luz… nos hemos de haber visto como una escena de comedia pornográfica, yo desnuda limpiándoles las lágrimas a ambos… de repente doña Laura se jugó su última carta y se desnudó, se me acercó y frotó sus enormes pechos frente a los míos mientras nuestras lenguas se enredaban la una contra la otra. Don Rolo estiró la cabeza para vernos mejor, me colocó sobre la cama enfrente de su marido con las piernas abiertas y me mamó la cuca, yo emitía sonidos guturales exagerados para calentar más a don Rolo, si eso era posible:
YO: Así mamita… que rico me chupa la concha, doña Laura… así… más… el clítoris, por favor… ay que rico… béseme don Rolo… Y él desesperado me comió la boca, yo le agarré la verga y se la mamé con pasión, yo hacía muchos sonidos y me quejaba cuando me llegaba hasta la campanilla. 
DOÑA LAURA: Que rica pussy tienes, Lolita… tus jugos saben deliciosos… cógete al señor… te quiero ver cabalgar esa verga que un día fue mía.
YO: Con mucho gusto, señora… ¡Ay qué veeeergaaaa! Me llena toda, siento que me va a salir por la garganta.
DOÑA LAURA: Déjame chuparte es culito delicioso… que rica te ves ensartada en esa vergota… como te envidio… que ricos huevos…
DON ROLO: Lola, dile a esa ramera de mierda que te chupe lo que quiera pero que a mí no me toque.
YO: ¡¡YA, DEJEN DE COMPORTARSE COMO NIÑOS, SI TIENEN QUE DECIRSE ALGO, DÍGANSELO DE FRENTE!!
Hubo un silencio larguísimo, como ninguno de los dos hacía nada, puse a doña Laura sobre la cama y le mamé toda la pepa:
YO: Que rica pusita tiene, doña Laura… me encantan sus labios rosaditos y mojados… si ya le escurren hasta el culo…
DOÑA LAURA: Que rico me chupas el clítoris… ven mamita… hagamos una tijerita… súbete a la cama y frotémonos los chochitos… ay que delicia… lo tienes bien húmedo y calientito.
YO: Que rica tijera… mire como le cabecea la verga a don Rolo… mastúrbelo, usted la tiene más cerca que yo.
Doña Laura le agarró la verga y lo pajeó, él solo cerró los ojos, yo me salí de las piernas de ella y puse mi culo en la cara de él, sacó su lengua y me empezó a chupar mi cosita, le agarré la cabeza a ella e hice que le mamara la verga, don Rolo gimió de gusto, luego hicimos cambio y don Rolo no protestó, sabía que era el momento ideal: la senté sobre su verga y me alejé para verlos…
DON ROLO: …te amo… te amo puta de mierda…
DOÑA LAURA: Yo también te amo… perdóname, por favor… seré tu esclava pero no te divorcies de mí… por favor… mi amor…
DON ROLO: ¿Qué estás dispuesta a hacer por mí?
DOÑA LAURA: Lo que quieras.
DON ROLO: ¿Estaría dispuesta a ser nuestra sirvienta? Yo por nada del mundo estoy dispuesto a perder a Lola.
DOÑA LAURA: Yo los serviré en todo lo que me pidan, los bañaré, les cocinaré, estoy dispuesta a renunciar a mi trabajo con tal de servirles, puedo ser su esclava sexual también, me pueden usar como quieran, estoy dispuesta a sufrir las peores humillaciones… pero no me dejes Rolo, por favor.
DON ROLO: Me vengo… me veeeengooooo… mueve ese cuuuloooo… yaaa… yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa… queeee riicooooooooooooooo.
DOÑA LAURA: Como extrañaba tu verga, papito.
DON ROLO: Ven Lolita, necesito un beso a tres lenguas… así mamita… que rico…
YO: Me alegra que se hayan contentando.
DON ROLO: Solo tú podías ser capaz de eso… Lola, ¿Estaría dispuesta a vivir con nosotros?... ¿A dormir en la misma cama?... ¿A coger con nosotros?
YO: Gracias don Rolo, yo seré la esposa de los dos…
DOÑA LAURA: Eres la mejor enfermera que Rolo haya podido conseguir.
YO: No doña Laura: ¡Soy puta, no enfermera!
Lamentablemente la vida no termina como en los cuentos de hadas, pasamos dos meses viviendo en trío, pero Doña Laura se hartó de las echadas en cara que don Rolo le hacía constantemente por su infidelidad, un día ella agarró sus cosas y se fue, él quedó deshecho, cada vez se le veía más deprimido, ya casi ni me hacía caso, aquella calentura del principio se convirtió en rutina y se aburrió, un medio día que le daba su almuerzo frente a la piscina me pidió que llamara al abogado, cuando regresé con el teléfono lo encontré ahogado, se había suicidado, al entierro solo fuimos el enterrador y yo, Doña Laura heredó su fortuna y yo tuve que volver al maldito hospital que odiaba, ahora tendré que lidiar con ese viejo doctor que me acosaba, tal vez pare de su puta, porque las ganas de pija no se me quitan… solo el recuerdo me acompaña en mis noches solitarias, aquella verga hermosa de la cual me enamoré.
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lunes, 29 de julio de 2019

Relato Erótico : Sacrifiqué a mi hija y a mi esposa

Relato Erótico : Sacrifiqué a mi hija y a mi esposa

La situación económica de la empresa no era nada buena. Teníamos muchas deudas y la planta de personal se había reducido de 30 empleados a solo 7. Estábamos llegando al punto de tomar la decisión de declararnos en bancarrota, pero mi esposa Claudia de 40 años y mi hija Jimena de 18, me motivaban a no tomar esa decisión tan dolorosa ya que la empresa de textiles había pasado de generación en generación a lo largo de estos últimos desde la gran bisabuela hasta yo.
-"Estamos dispuestas a hacer lo que sea con tal de seguir adelante con la empresa", me repetían una y otra vez ellas dos.
Cierto día, en que yo buscaba llegar a un acuerdo con los dos más grandes deudores, el Doctor Javier Martínez y el Doctor Horacio Jiménez, mi esposa y mi hija me llamaron al celular y acordamos encontrarnos en el restaurante donde almorzaba con mis acreedores.
Si lograba un acuerdo con ellos la empresa se salvaba, pero si no lo hacia, estaba condenada a desaparecer.
-"Lo siento Cesar, pero no es posible", me repetían una y otra vez los doctores.
En ese momento, Claudia y Jimena llegaron al restaurante y se acercaron a la mesa. Me di cuenta que ellas se acercaban porque los Doctores no les quitaron su mirada desde que entraron al restaurante. Mi esposa Claudia lucia un vestido ajustado al cuerpo el cual terminaba bien arriba de las rodillas. A pesar de sus 40 años de edad ella conservaba los mismos rasgos físicos que me conquistaron hace 21 años, Sus redondos y voluptuosos pechos lucían hermosos y eran más destacados por lo ajustado de su blusa y el brassier 36C que ella usaba. ella se cuidaba mucho, hacia ejercicio, se veía muy atractiva. Su trasero era bien delineado por la apretada falda y se notaba que tenia unas bellas nalgas.
Mi hija Jimena lucia sus ajustados jeans azules por donde destacaba su delicado y bien formado culo juvenil. Pero lo que más se resaltaba de ella era el contraste de sus senos. Sus pechos eran de la misma talla de Claudia con la diferencia era que Jimena era de cuerpo delgado, lo que hacía que las tetas de mi hija lucieran verdaderamente espectaculares. Tenia una camiseta que ajustada a su torso dejaba entrever que sus tetas eran dos deliciosos melones dignos de ser lamidos por una lengua masculina. Por si todo esto fuera poco, además de todo, de sus piernas delgadas destacaba su espectacular y deseable trasero. Involuntariamente, pensé en Raúl, el novio de Jimena y lo envidie, debe ser un afortunado por montarse encima de ella y clavarle su verga en esa delicia de culo.
-"Mucho gusto, mi nombre es Jimena.... Mucho gusto mi nombre es Claudia...", dijeron ellas presentándose ante los Doctores sin sentarse a la mesa.
Ambas me dieron un beso, Claudia en la boca y Jimena en la mejilla rozando ligeramente mis labios mientras que el Doctor Martínez miraba admirado el precioso cuerpo de Jimena, el Doctor Jiménez no quitaba sus ojos de las tetas de Claudia.
-"Cariño aquí están los documentos que me pediste", me dijo ella pasándome un sobre que le había pedido.
-"Bueno mucho gusto en conocerlos, espero que lleguen a un acuerdo", dijo mi esposa Claudia despidiéndose de los Doctores.
-"No se vayan por favor... siéntense un rato y tómense una copa... les invitamos", dijo el Doctor Martínez poniéndose de pie.
Ellas sonrieron y agradecieron por la invitación mientras que el Doctor Martínez de forma extrañamente caballerosa les acercaba una silla. Mi esposa Claudia quedo sentada entre los dos Doctores mientras que Jimena quedo en frente de ellos a mi derecha.

De forma sorpresiva el tema de conversación cambio.
-"Y Claudia, tu a que te dedicas?", pregunto el Doctor Jiménez turnando su mirada entre el rostro de ella, sus pechos y sus piernas.
Claudia les empezó a contar de su actividad con la empresa y de lo importante que era para ella, haciéndoles énfasis en que ella estaría dispuesta a todo por sacarla adelante.
-"Así que harías cualquier cosa?"-respondía preguntando el Doctor Jiménez haciendo una sonrisa burlona que no me gustaba para nada.
El almuerzo se convirtió en una charla amigable para los doctores mientras que ellos no dejaban de mirar descaradamente las tetas de mi hija y mi esposa mientras que las piernas de Claudia eran detalladas por sus ojos.
Al finalizar, ellos se acercaron a ellas y cada uno les dio un beso en la mejilla. Me moleste de la forma que ambos miraron el trasero de Jimena mientras que ella se alejaba hacia el baño antes de salir del restaurante. En sus miradas se notaba el deseo masculino por clavar esa belleza de culo.
-"Creo que llegaremos a un acuerdo que nos convendrá a ambas partes" -fueron las palabras de alivio que pronuncio el Doctor Martínez saliendo del sitio.
Dos días mas tarde, llegue a casa tarde en la noche como a eso de las 11:00 PM y para sorpresa encontré a Claudia aun levantada. Ella me esperaba en la sala y tenia puesta su sexy pijama la cual se ponía en ocasiones especiales.
-"Vaya, vaya, pero que mujer tan hermosa", le dije yo halagándola.
Ella me sonrió y sin moverse del sillón espero a que yo me acercara. Me senté al lado de ella y simplemente levante su top, besándole sutilmente sus pezones y lamiendo cada una de esas ricas tetas durante un par de segundos. Baje mi mano a su corto calzón buscando acariciarla y ella me detuvo.
-"Amor... tenemos que hablar...", me dijo ella con cierto tono de preocupación.
Su rostro cambio de aspecto. Lucia preocupada.
-"Prométeme que no te vas a enfadar, por favor", me dijo ella dejándome ya muy preocupado por su extraño comportamiento.
-"Este paquete llego hoy... viene de los Doctores... dice que llegamos a un acuerdo si se cumplen las condiciones...", me dijo ella pasándome el sobre.
Lo tome sorprendido y animado porque la empresa se salvaría. Al abrirlo, yo no entendía de qué se trataba.
Tenía dos reservaciones en un lujoso hotel de Monterrey. Una reservación estaba hecha a mi nombre para una habitación sencilla. La otra reservación estaba hecha a nombre de los Doctores y allí también aparecían el nombre de Claudia y Jimena. Era una suite con cama doble. También figuraban los documentos en que la deuda de 300,000 pesos quedaba al día y saldada.
-"Aun no entiendo... Que es lo que quieren ellos?.... de que se trata esto?", pregunte yo haciendo cara de sorpresa.
Claudia me abrazo y me aclaro lo que yo, estúpidamente, no entendía.
-"Recuerda que estamos dispuestas a hacer lo que sea por salir de esta situación económica tan difícil", me dijo ella acariciando mi cabello.
-"Vamos a Monterrey el próximo fin de semana con todos los gastos pagados. Tu te quedaras en una habitación sencilla y Jimena y yo nos quedaremos en una suite con cama doble haciéndoles compañía a los Doctores... la deuda quedara pagada luego de tener sexo con ellos toda la noche...", me dijo Claudia de forma seca.
Quede en shock. Una lágrima de impotencia se escurrió de mis ojos.

A Jimena no le gusto la idea para nada. Decía que la daba asco dejarse montar de esos hombres obesos y perversos. Le dijimos que no nos acompañara a Monterrey, pero al final ella decidió ir en solidaridad con su madre.
Llego el sábado y viajamos a Monterrey en la mañana. Los Doctores llegaron en el vuelo de la tarde y nos encontramos en el lobby del hotel. Aclaramos que sería solo la noche del sábado en la que ellos tomarían posesión del cuerpo de mi esposa y mi hija, nada de sexo oral ni mucho menos sexo anal, y por supuesto usarían condón. Claudia y Jimena lucían verdaderamente espectaculares. Ambas tenían puestas el mismo tipo de vestido, el cual colgaba de sus hombros y destacaba sus espectaculares tetas. Los vestidos bajaban completamente ajustados a sus cinturas y caderas, forrando sus nalgas y dejando entrever que sus deseables culos eran cobijados por diminutas tangas. Por supuesto los doctores quedaron sorprendidos de ver los culos de Jimena y Claudia. Parecían no creer que esos delicados y hermosos traseros serian clavados por sus vergas esa noche.
Como era temprano y el sol aun resplandecía sus últimos rayos sobre el horizonte acordamos tomar algo en la habitación, así que mientras que yo me dirigía al bar por unas bebidas, vi como Claudia era tomada de la mano por el Doctor Martínez mientras que mi hija Jimena era llevada por el Doctor Jiménez. Ambas parejas entraron al elevador que los conduciría a la suite y presencie, mientras que la puerta se cerraba en frente mió, como las manos del doctorJiménez, llevadas por la tentación y el deseo, se posaban sobre la cintura de Jimena y bajando, le acariciaban su formidable trasero.
Subí con las bebidas y al entrar la tarjeta que me permitía abrir la puerta de la suite, escuche quejidos y gemidos. La puerta se abrió y entre colocando las copas sobre la mesa de la entrada.
En la sala al frente mió estaba el Doctor Martínez, aun con su ropa puesta, sentado cómodamente sobre el sillón de la sala. Sentada de frente a el, sobre su abdomen estaba mi esposa Claudia con sus piernas entreabiertas. La parte superior del ajustado vestido de ella estaba caída y sus dos tirantas reposaban sobre su cadera. Por supuesto, las dos deliciosas tetas de mi esposa estaban siendo adoradas por la boca del Doctor Martínez mientras que sus manos recorrían una y otra vez la parte baja del vestido acariciando el culo de ella.
Me controle para no salirme de casillas y me dirigí a la suite. Allí estaba Jimena tirada sobre la cama mientras que el Doctor Jiménez a un lado de ella la acariciaba con sus manos. Al igual que su madre, el le bajo la parte superior del vestido y esos dos espectaculares pechos quedaron solo para su lengua, su boca y sus ojos. La otra mano del Doctor acariciaba su deseable trasero. Ella volteaba su cara hacia un lado expresando su desagrado de tener a un hombre de 45 años encima de ella, tocándole su culo y lamiéndole sus tetas.

Volví a la sala dispuesto a salir de la suite donde mi hija y mi esposa empezaban a ser preparadas y vi como Claudia tenia ya levantada su falda y su tierna tanga rosada era visible. Por supuesto el Doctor Martínez seguía comiéndose sus tetas mientras que sus manos recorrían libremente las redondas nalgas de Claudia y trataban de desplazar su tanga hacia un lado.
Salí de la suite y baje al bar donde tome un Martini en las Rocas. Pensé que si ellas pasaban por esta humillación, yo debía estar allí y no mostrar ninguna debilidad, por lo que me arme de valor y decidí regresar a la suite.
Abrí la puerta y entre dispuesto a acompañar a mi esposa y mi hija en esta prueba tan difícil. Y vaya que prueba. Sobre el mismo sillón seguía sentado el Doctor Martínez disfrutando del cuerpo de mi esposa. Ahora ambos estaban totalmente desnudos y su ropa tirada sobre el piso a un lado. El seguía ocupado comiéndose los pechos de Claudia mientras que ella se mecía sobre su abdomen descargando su cuerpo sobre el de el. Baje mi vista y entre las nalgas de ella se veían las bolas de él colgando de la parte baja del pene. El resto de su tronco no se veía puesto que permanecía oculto dentro de la vagina de Claudia. Por sus pausados y lentos movimientos me di cuenta que ambos ya se habían venido y que habían tenido un fantástico orgasmo.
Quien aun no terminaba era el Doctor Jiménez.
-"Jimena... Jimena... me vengo....... arghhhh.... arrrghhhh... uyyy que ricura.... Dios mioooo...", fueron los gritos que escuche en ese preciso instante.
Me dirigí a la suite y allí Jimena estaba como me la imagine, así como cualquier hombre la desearía tener, en especial por lo atractivo de su cuerpo y su perfecto culo. Su delicado vestido estaba sobre el piso junto con su tanga de color blanco. Ella estaba en posición de perrito sobre la cama, completamente desnuda, sus hermosas tetas bailaban con el movimiento de su cuerpo y aferrado a su cintura, por detrás de ella, con la totalidad de su verga dentro de su vagina, el Doctor Jiménez gritaba y se sacudía celebrando esa monumental derramada, levantando su cabeza al techo cerrando los ojos y viviendo un instante único mientras que su abdomen se sacudía sin control y su verga llenaba, con chorros de semen, el condón que el tenia puesto. Mi hija con sus ojos cerrados expresaba el placer de tener una verga taladrándole su vagina.
Espere a que él terminara de sacudirse sobre mi hija y los dos permanecieron quietos en esa posición por unos segundos. Me imagino que de su verga no salio mas semen después de la brutal derramada. El Doctor Jiménez parecía no creer que su verga reposaba en ese momento dentro de aquel monumental cuerpo de Jimena y obsesivamente bajaba su mirada hacia el culo de ella para asegurarse de que su tronco aun estaba en lo profundo de su sexo.
-"Termina con ella Jiménez que ahora es mi turno de clavar a esa belleza de mujercita", fue el comentario del Doctor Martínez mientras que su verga seguía dura y erecta.
-"Cesar, lo felicito, las tetas de Claudia son una delicia...", dijo antes de entrar al baño dirigiéndose a mi.

El Doctor Jiménez coloco sus manos sobre las nalgas de Jimena y abriéndolas, empezó a retirarle su verga permitiendo ver como su grueso tronco salía de su vagina. Claro, el condón salio lleno de su líquido blanco.
-"Esto es mucha hermosura..... Ahora si entiendo porque pagamos tanto dinero por ti Jimena...", le dijo Jiménez a mi hija mientras que sus manos seguían sujetando sus nalgas y le permitían ver el delicado ano virgen, sus gruesos labios vaginales y el gigantesco y húmedo clítoris colgante de mi hija. El se agacho un poco y con su lengua empezó a lamerle el clítoris mientras uno de sus dedos se introducía en su ano.
-"Sáqueme el dedo del culo, Doctor, por favor", dijo ella volteándose y mostrando su incomodidad.
-"que afortunado tu novio, Jimena, que rico seria clavarte esa belleza de trasero...", dijo el sacándole el dedo de ella y levantándose de la cama.
Me dirigí a la sala y vi a Claudia sentada sobre el sillón. Me senté al lado de ella y nos abrazamos en silencio.
-"Claudia ven.... siéntate aquí y regálame ese par de tetas ricas que tienes", interrumpió nuestro abrazo la voz del Doctor Jiménez quien ahora con condón nuevo se preparaba a tener sexo con mi esposa luego de haberlo hecho con Jimena.
El se sentó en el sofá y se tomo su verga dejando sus piernas entreabiertas e invitando a que mi esposa Claudia se posara sobre su abdomen.
-"Cesar... su hija Jimena es una diosa en la cama... y creo que tu Claudia con esas redondas nalgas y esas ricas tetas eres aun mejor...", dijo el Doctor Jiménez.
Mi esposa se puso de pie y se acerco a él. Abriendo sus piernas, Claudia se paro sobre el sillón y bajo su cuerpo dejando que sus tetas rozaran la cara de Jiménez mientras que el le abría las nalgas y ubicaba su verga en la entrada de su vagina. Ella descargo su cuerpo sobre el y vi como su erecta verga se perdía de mi vista hundiéndose en lo profundo de su vulva. El Doctor Jiménez dejo escapar un largo quejido de placer mientras terminaba de acomodar su verga dentro de ella.
-"Cesar te amo", me dijo mi esposa volteando su mirada mientras que ella empezaba a mecer su cuerpo sobre él, colocando sus brazos detrás de su cabeza y dejando sus voluptuosas tetas en frente de su boca.
Me puse de pie y presencie con dolor como ellos parecía que se habían puesto de acuerdo para disfrutar de las suntuosas tetas de Claudia y del delicado culo de mi hija Jimena. Mi esposa estaba teniendo sexo en la misma posición, la que les permitía comerse sus tetas mientras sus vergas yacían en lo profundo de su vagina, y me imagine que el Doctor Martines se encontraba clavando a Jimena en posición de perrito disfrutando de su juvenil trasero.
En efecto, regrese a la suite y allí estaba Jimena a un lado de la cama, en posición de perrito sobre el piso, de frente a una pequeña silla. Sus brazos y su cabeza descansaban sobre la silla mientras que sus rodillas estaban apoyadas sobre una almohada. Me imagine que ella la había colocado para no sentirse incomoda mientras el la clavaba en esa posición. Al estar ella así yo podía ver perfectamente su estrecho ano y esos jugosos labios vaginales. Justo detrás de ella, el bastardo del Doctor Martínez hundía y sacaba su pito de la vagina, repitiendo ese movimiento una y otra vez. Su abdomen se movía cadenciosamente y como yo estaba justo atrás de ellos, veía perfectamente como los labios vaginales de Jimena cobijaban su verga con condón, la cual entraba totalmente y salía de forma parcial. Los pesados testículos de él y las deliciosas nalgas de ella se sacudían con el movimiento de sus cuerpos.

-"Ahhhh... Esto es mucha delicia....desde que te vi en el restaurante con esta hermosura de culo desee cojerte así...... esto es un sueño hecho realidad...", repetía una y otra vez el Doctor mientras que ella en esa posición recibía su verga.
Como ellos no me podían ver por lo que yo estaba justo a sus espaldas, me quede un rato allí viendo como llegaban al orgasmo y el expresaba con sus exagerados gritos y gemidos la fantástica sensación de tener sexo con Jimena en posición perrito. Después de que el se derramo y su cuerpo finalmente se quedo inmóvil, escuche los gemidos de Claudia desde la sala así que decidí regresar a donde ella estaba.
Como si nada ocurriera, salí de la habitación donde Jimena acababa de ser clavada y vi como mi esposa Claudia había sido cambiada de posición. Ella ahora estaba con los ojos cerrados tirada sobre el piso boca arriba abrazando fuertemente la espalda del Doctor Jiménez quien se sacudía encima de ella gimiendo de placer mientras que las piernas abiertas y dobladas de Claudia se aferraban como un gancho a la cadera del cuerpo desnudo de su amante. Era la típica posición de misionero solo que mi esposa con sus piernas recogidas abrazaba el cuerpo del doctor pero con envidia y rabia vi como el pene de él no tenia el condón puesto. Mi esposa estaba siendo penetrada sin protección y me imagine que sus ojos cerrados y lo fuerte que abrazaba al Doctor indicaba que ella estaba disfrutando intensamente como esa verga se sacudía dentro de su vagina. Los gestos mezclados de placer de él, mostraban la fantástica sensación de hacer el amor con ella sin condón.
Reaccione y cuando me disponía a reclamarle a el por el hecho de no tener el condón puesto me di cuenta que era demasiado tarde. El Doctor Jiménez coloco su cabeza al lado de la de ella y sacudiendo su abdomen rápidamente le susurro al oído de ella:
-"Claudia... no aguanto mas... no resisto...me vengo... me vengo..."
Un desgarrador gemido salió de la boca del Doctor. Parecía que el hubiese tratado de contener la eyaculación todo ese tiempo pero no lo aguanto mas y su verga estalló dentro de la vagina de ella. Claudia abrió sus ojos por unos segundos y me miro. Su mirada inicial denotaba la angustia y la pena de tener a su esposo en frente de ella presenciando como otro hombre le hacia el amor. Luego, su rostro cambio a uno mas relajado, apretó sus labios y abrió los ojos desorbitadamente y me di cuenta que mi esposa no pudo disimular el fantástico orgasmo femenino que tuvo al sentir como los chorros de semen calido que expulsaba a borbotones en ese instante la verga del Doctor le llenaban su vagina.
Me quede inmóvil y en silencio frente a ellos viendo como sus cuerpos se seguían sacudiendo, cada vez más lentamente, y los movimientos del culo de él mostraban que su verga aun no terminaba de eyacular su semen dentro de ella mientras que mi esposa seguía con los ojos cerrados disfrutando de su orgasmo.

Me sentí impotente. Acababa de presenciar como un hombre se le derramaba en la vagina a mi esposa y yo no podía hacer nada para evitarlo. Luego de 21 años de matrimonio, era la primera vez que una verga sin condón, diferente a la mía, eyaculaba dentro de su vagina y la segunda vez que mi esposa Claudia se dejaba penetrar por un hombre diferente a mí.
En ese instante, un raro grito vino de la habitación:
-"Arghhhhhh..!!! Jimena Siiiii...!!!"
Me regrese a la habitación y vi a Jimena acostada boca abajo sobre la cama, su rostro de medio lado miraba hacia la puerta donde yo estaba y expresaba la sensación de placer que tenia, sus ricas tetas estaban oprimidas por el peso de su cuerpo, bajo su abdomen ella tenia colocadas dos almohadas lo que le permitían a su cuerpo tener su cadera y su culo a un nivel un
poco mas alto. Sus piernas estaban semi abiertas y claro su hermoso trasero quedaba disponible para cualquier cosa. El Doctor Martínez estaba encima de ella con sus brazos puestos sobre la cama soportando su peso, con su verga totalmente hundida en su vagina y se sacudía con fuerza hasta después de derramarse.
-"Cesar... tengo 4 hijos y llevo 20 años de matrimonio... me he acostado con modelos y actrices... pero quiero decirle que me acabo de pegar la mejor derramada de mi vida... es la cuca mas rica que me he podido comer... vi el cielo cuando me vine dentro de Jimena.... su hija es una delicia y ese culo de ella es verdaderamente perfecto...".
En ese instante vi como el empezó a levantarse y de la vagina de Jimena empezó a salir su rígida verga sin condón completamente embadurnada de semen.
Mi cuerpo pareció desfallecer. Mi bella y dulce Jimena, esa jovencita que soñaba con realizar estudios de Odontología en la Universidad y por la cual yo daría la vida con tal de que no le faltara nada, acababa de recibir en su vagina una poderosa derramada del Doctor Martínez.
No aguante mas ese espectáculo y decidí entonces salir de la suite. Al pasar por la sala vi de reojo que el Doctor Jiménez seguía aun encima de Claudia ya estando los dos completamente inmóviles. Su verga sin condón seguía escondida dentro de lo profundo de su vulva y su boca repasaba las tetas de mi esposa una y otra vez.
Me dirigí a mi habitación a ver TV. Al cabo de una hora, mi teléfono sonó y al otro lado de la línea estaba el Doctor Martínez quien me invitaba a cenar en el restaurante del hotel.
Quince minutos mas tarde estábamos todos reunidos, comiendo y bebiendo, como si nada hubiese pasado y celebrábamos el acuerdo que salvaba la empresa. Jimena y Claudia lucían los mismos vestidos que al inicio de la tarde ellos les habían desgarrado de sus cuerpos. Ellas lucían igual de hermosas y radiantes, sus cabellos estaban aun húmedos ya que ellas habían tomado una ducha antes de cenar, sus cuerpos y sus culos no reflejaban el hecho de que cada una tenia ya en sus entrañas el esperma de sus afortunados amantes, y ellos reflejaban en su rostro la satisfacción por haberlas clavado.
Luego de la cena salimos a caminar por la ciudad un rato con Jimena y Claudia tomadas de mi mano, disfrutando del hermoso paisaje y los suntuosos hoteles.

Volvimos al rato al hotel y nos encontramos con los Doctores en la discoteca del hotel. No me despegue de Claudia y estuvimos todo el rato bailando abrazados mientras que ellos se turnaban con Jimena. Durante el baile, Claudia me contó que luego de que yo salí de la suite ambas fueron colocadas sobre la cama y allí, nuevamente en posición misionero, fueron clavadas por sus vergas sin condón, además me dijo que el Doctor Jiménez quería tener sexo anal con Jimena y que estaría dispuesto a pagar una cantidad extra con tal de tener solo para su pene el espectacular culo de mi hija. Como ella sabia que yo, por supuesto, me negaría a eso, mi esposa Claudia pidió mi autorización para que el culo de ella complaciera los deseos del Doctor, lo cual acepte.
-"Las queremos de regreso en la habitación en 15 minutos", me recordó el Doctor Jiménez mientras yo terminada de bailar con mi esposa.
Tomamos juntos el ascensor hasta el piso donde estaba la suite. Abracé a Claudia y Jimena, les di un beso a ambas, pero esta vez me anime y se lo di en los labios a Jimena. No conforme con ello, por primera vez acaricie disimuladamente el redondo trasero de Jimena antes de que ellos, tomándolas por la cintura, se las llevaran hacia la suite. Me di cuenta que muy seguramente esa noche el delicioso culo de mi esposa recibiría una descarga de esperma y una verga perforaría su delicado y fantástico ano. También me di cuenta que el redondo culo de Jimena es fantástico y al tocarlo envidie como sus vergas eran capaces de montarla en posición perrito.
Entre a mi habitación y me di un duchazo. Luego me metí a la cama y me quede dormido. A eso de las 2:00 AM sentí golpes en la puerta.
-"Papá... papá... soy yo Jimena", escuche que mi hija me llamaba.
Me levante y le abrí la puerta. Ella estaba sola y lucia cansada. Su sexy vestido estaba impecable y parecía que su cuerpo ni siquiera había sido tocado.
-"Y tu mama?", le pregunte.
-"Se ha quedado con ellos", me respondió Jimena entrando al cuarto.
Cuando me disponía a ir a mirar que pasaba con Claudia, mi hija me detuvo tomándome del brazo.
-"No vayas papa.... Seria doloroso para ti verla a ella así..... Deja que ellos terminen....".
Trate de soltarme del brazo de mi hija y ella me aclaro lo que ocurría.
-"Papa... entiende... están haciéndolo con ella, los dos al mismo tiempo... el Doctor Jiménez quería tener sexo anal conmigo diciendo que mi culo es perfecto y había pagado mucho dinero por el, y como yo me le negué, mama se ofreció a complacerlo mientras que ella le mamaba la verga al Doctor Martínez....cuando yo salía de la suite Jiménez le hundió su verga en el culo a mamá mientras ella le hacia el sexo oral a Martínez", respondió Jimena de manera fría.
-"OK, pasa y date un buen duchazo", le pedí a Jimena.
-"Quieres algo de comer o de beber?", le ofrecí a Jimena mientras ella iba camino al baño. Viendo a mi hija comprendí que Jiménez tenía la razón. Su juvenil trasero era espectacular y no podía imaginar lo maravilloso que seria tener sexo anal con ella. El afortunado de Raúl, su novio, se debe pegar una fantástica derramada dentro de ese perfecto culo. Definitivamente lo envidio.
Espere a que ella se desnudara y observe como sus sensacionales tetas eran dos perfectos, redondos y duros melones. Luego ella entro a la ducha y espere a que abriera la llave.
Tan pronto el agua empezó a caer y recorrer su cuerpo, me salí de la habitación y me dirigí a la suite. Allí observe una imagen erótica que solo había visto en ciertas websites pornográficas. El Doctor Jiménez yacía acostado boca arriba y Claudia sentada sobre su abdomen. Ella estaba recostada sobre el cuerpo de él, así que le permitía a el disfrutar de sus voluptuosos pechos.

Mientras que el lamía, besaba y se comía las tetas de mi esposa, su verga permanecía firme en lo profundo de su vagina.
Como ella estaba recostada sobre el Doctor Jiménez, el cuerpo del Doctor Martínez estaba encima de ella por detrás, posicionado de tal forma que Claudia había quedado como un sándwich entre ellos dos. Baje mi mirada hacia el sexo de mi esposa y vi la parte baja de la verga sin condón del Doctor Jiménez y sus pesados testículos como se mecían con el movimiento de su cuerpo mientras que el pene, también sin condón, del Doctor Martínez se sacudía una y otra vez entrando y saliendo de su ano.
Seguí en silencio viendo como mi esposa Claudia, gimiendo de dolor y placer, estaba siendo doble-penetrada, y mientras uno de ellos disfrutaba de sus tetas teniendo su verga dentro de su vagina, el otro le hundía salvajemente al mismo tiempo su coño dentro de su redondo culo. También observe que sus vergas habían estallado ya previamente dentro de ella porque los amplios labios vaginales, la vulva y el ano de Claudia estaban completamente salpicados de semen grisáceo y viscoso.
Pasaron un par de minutos y los tres llegaron nuevamente al orgasmo. Mientras ellos se quejaban y mi adorada esposa, gritando, recibía en lo profundo de su vagina y su ano simultáneamente sus chorros de semen caliente, me retire de la suite para ir a abrazar a mi hija Jimena quien había salido de la ducha y estaba ya quedándose dormida sobre mi cama.
La abracé y nos quedamos dormidos hasta que los primeros rayos de sol nos despertaron. Mire el reloj y eran las 10:30 AM. El cuerpo desnudo de Jimena estaba a mi lado y sus pechos estaban aprisionados contra mi brazo. Su inmaculado trasero seguía siendo virgen a pesar de que su vagina había recibido en las pasadas 18 horas el castigo de dos penes sedientos de sexo. Soy su padre pero pienso que los Doctores disfrutaron de su cuerpo y pagaron un precio justo por tener a esa belleza de mujer en la cama.
Cuando me disponía a entrar a la ducha, alguien golpeo a la puerta. Abrí y era mi esposa Claudia, con quien nos dimos un fuerte abrazo y compartimos un tierno beso de enamorados mientras que el olor a sexo salía de su cuerpo como una fragancia delicada. Pasamos a la ducha y los dos estuvimos abrazados en silencio todo el tiempo mientras el agua caliente recorría nuestros cuerpos desnudos.
Ese día en la tarde tomamos el avión de regreso a México con la firme convicción de que nada nos detendría para posicionar nuestra empresa nuevamente en el mercado, pero con la perversa idea de que el trasero de Jimena debía ser mío muy pronto.

Luego de la demostración de lealtad de mi hija Jimena y mi esposa Claudia, al entregar sus cuerpos a cambio de la deuda que tenia la empresa, llevamos nuestras actividades diarias de forma normal. Jimena seguía asistiendo a sus clases en la universidad y mi esposa seguía dedicada a la compañía, sacando adelante la producción y muy empeñada en sacar nuevos productos al mercado.
Jimena seguía con Raúl, su novio, y se les veía muy animados como una pareja muy estable. Ella seguía luciendo sus ajustados jeans, su sensacional culo y sus femeninos pechos y me imagine que el era el afortunado que disfrutaba de su cuerpo. Desde la noche en que ella fue el objeto con el que la empresa pago la deuda empecé a observar a mi hija con otros ojos. Recordar como los doctores gritaban, gemían y sus rostros desfigurados por el placer, expresaban la maravillosa sensación de derramarse mientras que sus vergas reposaban en lo profundo de la vagina de Jimena, me dio a entender que mi hija era un verdadero regalo de oro para cualquier hombre que, como Raúl, tuviera la fortuna de montarla y clavarla en la cama.
Por mi parte, Mi esposa Claudia seguía igual de bella y radiante y yo por supuesto seguía disfrutando de sus bondades. Su delicado culo y sus ricas tetas seguían siendo solo mías y el sexo anal era parte activa de nuestras vidas cuando con relativa frecuencia yo la montaba y en posición de perrito le hundía mi verga en su ano.
Cierto día invitamos a almorzar a Raúl a la casa y Claudia preparo, junto con Jimena, un plato especial con camarones. Mi esposa lucia una corta minifalda azul y una blusa blanca. Bajo la blusa era parcialmente visible el brassier y sus voluptuosos pechos. Jimena tenía puesto un vestido de sastre muy elegante con un ajustado pantalón que marcaba perfecto ese fantástico trasero y una blusa que apresaba sus paradas tetas.
Mirando el deseable culo de mi hija entiendo porque los Doctores pagaron 300,000 pesos por tener la oportunidad de montarla toda una noche y comprendí porque el doctor Jiménez ofreció una cantidad extra de dinero para tener sexo anal con ella. Claro, como yo me negué a eso, me imagine que la verga de Raúl era la única que abría sus redondas nalgas, se hundía en lo profundo de su trasero y se derramaba dentro de su ano. Maldito suertudo, como lo envidiaba.
Durante la cena empecé a observar con curiosidad pero con cierta molestia como Raúl observaba a mi esposa Claudia con interés. A pesar de que Raúl y Jimena tenían ya dos años de noviazgo, nunca antes observe con ojos de celo a mi futuro nuero. El miraba las tetas de Claudia de forma un poco descarada y por supuesto, la corta minifalda de ella era el objeto de detalle cuando mi esposa se paraba de la mesa e iba por más comida a la cocina. Sus ojos se quedaban estáticos viendo el movimiento del trasero de mi esposa bajo esa diminuta falda. Raúl, de 20 años de edad, se mostraba interesado y atraído por la madre de su novia, la cual le doblaba la edad. No lo puedo negar pero Claudia se veía muy deseable y sexy, y por supuesto yo tenia en mente esa noche montarla y hundirle mi verga.

Luego de la comida decidimos salir a bailar a una discoteca. Como yo casi no bailo, Raúl se turnaba las piezas de baile con Jimena y Claudia, mientras que yo me quedaba observando desde la mesa. A medida que avanzaba la noche, vi como Raúl y mi esposa bailaban muy apretados el uno del otro, y se les veía muy entusiasmados. Como una pareja normal ambos juntaban sus cuerpos y el la abrazaba tomándola por la cintura. Mientas tanto yo me tomaba unas copas de vino al lado de Jimena.
-"Ven papa, ven a bailar", me llamo Jimena tomándome de la mano e invitándome a la pista de baile, lo cual acepte.
En ese momento, Raúl y mi esposa terminaban de bailar por largo rato y se acercaban a nuestra mesa. Justo cuando Jimena me empezaba a enseñar a bailar vi como mientras Claudia iba a sentarse, Raúl pasaba su mano por el trasero de ella acariciando su culo lentamente. Claudia y él se sentaron a la mesa y empezaron a beber unas copas, sin darle importancia a lo sucedido. Mientras que Jimena me seguía indicando unos pasos de baile, Raúl seguía con Claudia charlando y riendo en la mesa mientras que su mano tocaba la parte alta de la piernas de Claudia. Como ella tenía sus piernas cruzadas, le permitía a él disfrutar de la vista de la corta falda y sentir la tersa piel de sus piernas.
Pensé que Jimena no había notado esto pero me equivoque.
-"Papa, has notado como están mama y Raúl...?", me pregunto ella.
-"Si los he observado y no me gusta eso... los veo muy cerca el uno del otro", le respondí.
-"Raúl esta muy interesado en mama y a mi ni siquiera me presta atención", me comento ella con tono de molestia.
En ese momento Jimena me apretó más a su cuerpo y seguimos bailando el uno muy cerca del otro. Podía sentir perfectamente sus voluptuosos pechos rozando mi cuerpo y su rostro reflejaba el malestar del comportamiento de su novio con su madre. Su cabeza estaba pegada a la mía y podía sentir su respiración cerca de mi oreja.
Justo cuando terminábamos de bailar, Jimena bajo su mano y me toco el trasero. Me sentí excitado por esa caricia tierna de ella y eso prendió mi mecha. Nos acercamos a ellos tomados de la mano y nos sentamos a la mesa. Jimena me tomo por el brazo y dejo que yo le colocara mi mano sobre sus piernas. Unas copas de vino más empezaron a afectar nuestras cabezas y empezamos a actuar extraño. Mientras Raúl y mi esposa seguían con su juego de manos bajo la mesa, yo me dejaba llevar por la conversación de Jimena quien quería despertar celos en Raúl al sentirse ella desplazada esa noche. De pronto Jimena me lanzo una pregunta tentadora que mostraba su desespero por ver a su novio coqueteándole a su madre.
-"Papa, como Raúl no me desea hoy, me llevarías a un hotel esta noche?
Sonreí, me mantuve en silencio y aunque ya tenía desde hace mucho una respuesta a eso, no podía ser tan directo con Jimena. Su pregunta reflejaba su inconformismo de ver a su novio coqueteando descaradamente con su madre. Soy su padre pero también me sentía por supuesto molesto de ver a mi esposa con un muchacho de menor edad que la mía, y claro, el cuerpo de Jimena era un regalo muy especial para cualquier hombre y en especial, su sensacional y parado culo juvenil era digno de ser poseído por un pene.

-"Dejarías que tu novio se escape con tu madre?", le respondí con otra pregunta.
Ella me sonrió y no supo que decir.
Al cabo de un rato en que las cosas no cambiaban, la situación era muy tensa. Jimena y yo, molestos, seguíamos viendo como Raúl tocaba sin escrúpulos el culo de Claudia cuando bailaban y luego al sentarse en la mesa, las piernas de mi esposa eras recorridas por sus manos, mientras que ellos riendo parecían no percatarse de que era muy obvio nuestra inconformidad.
Salimos de la disco y acordamos llevar a casa a Raúl primero. El y Claudia se encontraban un poco afectados por las copas de vino que bebieron mientras que Jimena y yo seguíamos aun incómodos por la situación. En el auto me puse al volante mientras que Jimena se sentaba a mi lado colocándome su mano en mis piernas. En el asiento de atrás, Claudia y Raúl, abrazados, seguían su juego.
Llegamos a casa de Raúl y sorpresivamente Claudia se bajo con el.
-"Cariño, voy a acompañar a Raúl hasta la puerta... el pobre esta como ebrio y no creo que pueda abrir la puerta..,", dijo ella de forma sarcástica y burlona. Mi hija y yo sabíamos que Raúl no estaba ebrio y era una oportunidad mas de estar con el.
Raúl y ella se bajaron del auto y abrazados se dirigieron a la puerta mientras que Jimena y yo nos quedábamos en el auto con el motor en marcha esperando que Raúl entrara a la casa y Claudia regresara al auto para dirigirnos a casa. De pronto con sorpresa vimos como Raúl y Claudia entraban a la casa y cerraban la puerta. Pensé que era otra broma pesada de Claudia esa noche así que esperamos pacientemente con Jimena en el auto hasta que, pasados 10 minutos, ninguno de los dos se asomaba por la puerta.
En vista de que aun mi esposa no se asomaba, decidí con Jimena salir del auto a golpear la puerta y pedirle a mi esposa que regresara al auto para irnos a casa. Cuando estábamos a punto de golpear la puerta, escuchamos gemidos y quejidos que venían de adentro. Nos acercamos por el ventanal de la sala y vimos a Claudia y Raúl en la cocina. Desde donde estábamos no observábamos muy bien pero era muy obvia la escena. Claudia estaba de pie recostada sobre una mesa o algo que le dejaba descargar su cuerpo hacia adelante. De ella solo eran visibles sus piernas, su corta falda levantada sobre su cintura, sus espectaculares nalgas y su tanga caída sobre sus tobillos. La pared de la cocina no nos dejaba ver más. Aferrado a ella por detrás estaba Raúl, quien con sus pantalones abajo, clavaba con su verga a mi esposa. El la tomaba por la cintura y era perfectamente visible como su verga sin condón se escondía y salía bajo la minifalda, aunque no era muy claro si su verga taladraba su ano o su vagina. Lo que si era visible era el rostro de placer de Raúl quien en su cara reflejaba la maravillosa sensación de sacudir su verga dentro del sexo de mi esposa, y la cadencia rápida con la que su abdomen se mecía contra el trasero de Claudia mostraba que su coño estaba a punto de eyacular.
-"Raúl, eres un desgraciado... maldito", dijo Jimena al ver la escena.
-"Papa, llévame a casa ya... por favor", me dijo Jimena escurriendo una lagrima de sus ojos.
La abracé y cuando nos volteábamos para regresar al auto escuchamos el grito de Raúl al derramarse dentro de mi esposa, y el gemido típico de Claudia al sentir en su vagina el esperma calido del semen de un hombre. Su gemido era una indicación de que ella había llegado al orgasmo y me hizo recordar los momentos que presencie en la suite del hotel cuando la verga sin condón del Doctor Jiménez le vació toda su carga en su vagina.

Prendí el auto, acelere y llegamos a casa sin decirnos palabra. Yo aun no salía del shock mientras Jimena seguía llorando.
Ella subió y se encerró en su cuarto. Yo entre a mi habitación y tome la foto que tenemos del matrimonio y sentí mucha rabia por lo que Claudia acababa de hacer. Allí parecíamos jóvenes y muy guapos aunque no pedo negarlo ella aun conservaba su belleza y esos rasgos físicos que la hacían atractiva y por la cual los hombres aun la deseaban. Por otro lado yo estaba un poco gordo y acabado.
En ese instante, Jimena golpeo la puerta
-"Papa, puedo pasar...?", pregunto ella
-"Si pasa", respondí sin voltear a mirarla.
Pasaron un par de segundos mientras yo seguía mirando la foto hasta que Jimena rompió el silencio.
-"Papa... no te desanimes me tienes a mi..,", me dijo Jimena con tono alentador.
-"Si... es cierto... eres muy valiosa y...", interrumpí mi respuesta al voltear a observarla.
Jimena había entrado a mi cuarto luciendo una delicada tanga negra tipo hilo dental, su brassier, del mismo color, destacaba esos hermosos pechos. Tenía puestos unos delicados guantes de seda negros y esos zapatos de tacón alto que le daban porte de reina. Ella camino y se acerco al espejo de la habitación. Yo no podía creer lo que estaban viendo mis ojos. Se veía espectacularmente deseable y sus perfectas nalgas sobresalían de entre la tanga.-"Me ayudas?", pregunto ella colocándose de frente al espejo y llevando sus manos al broche del brassier en su espalda.
Me acerque a ella y le solté el brassier. Sus voluptuosas tetas quedaron libres y empecé a disfrutar verlas tan deseables. Coloque mis manos sobre ellas y empecé a besar a Jimena en los hombros y el cuello. Luego mis manos recorrieron su culo y como un desesperado empecé a tocarla y recorrer la redonda superficie de sus nalgas mientras mi boca saboreaba de frente esas dos deliciosas tetas.
El culo de Jimena era perfectamente redondo y sus nalgas tiernas y moldeadas. Su cintura delgada y sus largas piernas le daban un porte elegante para una mujer de tan solo 18 años. Pensé que era mi oportunidad para vengarme de Claudia así que me olvide que era su padre.
Al cabo de 5 minutos, Jimena estaba aun de pie pero completamente desnuda mientras que yo agachado me comía su dulce clítoris y lamía su vagina. Me puse de pie con mi verga en plena erección y la tome de la mano acercándola a la cama.
Sin cruzarnos palabra, ella sonrió y leyó mi mente. No fue necesario que habláramos para saber que era lo que yo quería. Ella se subió a la cama y se coloco en posición de perrito. Me ubique detrás de ella y parecía un sueño hecho realidad, puesto que me agache y abriéndole sus nalgas seguí lamiendo su tesoro hasta cuando estaba lo suficientemente lubricado. El espectáculo no podía ser mejor, tenía en frente mió sus espectaculares nalgas, su estrecho hoyo del ano y esa vulva cuyo clítoris colgante era un inmenso y delicioso pedazo de carne. De color rosado oscuro, su clítoris estaba listo y húmedo. Luego toque el cielo. Mi verga se hundió en lo profundo de su vagina y me asegure que la tuviera toda dentro de su sexo. Sin moverme, la tome por el cabello y empecé a sentir una sensación de placer única, al empezar lentamente a mover mi abdomen permitiéndole a mi verga entrar y salir de su vulva.

En los siguientes 60 minutos me acorde de los Doctores Martines y Jiménez y recordé sus rostros y sus caras desfiguradas por el placer. Finalmente los entendí y supe el porque de su reacción. En esa posición me dedique a clavar a Jimena y a entregarle tres fenomenales y poderosas descargas de semen. Durante tres ocasiones descubrí lo mismo que ellos sintieron cuando se le derramaron y grite con todas mis fuerzas cada fantástico orgasmo, pero la primera y la segunda fueron muy especiales ya que trate de controlar la eyaculación hasta el final, hasta cuando mi cuerpo y mi verga soportaron lo que era inminente y lo que yo infructuosamente trataba de controlar: el estallido de mi verga en lo profundo de su vagina. La primera vez sentí como mi pene explotaba lanzando poderosos chorros de semen y mi orgasmo duraba más o menos 30 segundos, tiempo durante el cual mi verga seguía escupiendo mi leche dentro de ella. En la segunda vez el orgasmo fue también increíble pero mi pene escupió menos semen. Luego la cambie de posición y de medio lado seguimos expresando nuestros deseos hasta que finalmente, en posición misionero, estando encima de ella, me le derrame por última vez, mientras yo le lamía sus tetas y ella me apresaba el cuerpo con sus brazos al mismo tiempo que ella llegaba al orgasmo. Me acorde de mi esposa Claudia y me imagine que Raúl estaría haciendo lo mismo con ella.
Luego le saque mi verga escurriendo y ella me dijo:
-"Eres un buen amante, papa... me dejaste la vagina llena...".
-"Tienes el culo mas fantástico que haya podido ver, cariño...", le respondí mirando esas deliciosas y redondas nalgas.
-"Tengo un regalo especial para ti... ven...", me dijo ella parándose de la cama y saliendo de la habitación.
La seguí hasta su habitación sin quitarle la mirada al movimiento sensual de su trasero. Me parecía increíble que le había taladrado su vagina en posición perrito y su hermoso culo golpeaba mi abdomen cada vez que mi verga entraba en su vulva. Y claro ese culo lucia igual de parado, como si nada hubiese pasado.
Entramos a su habitación y ella me invito a que me acercara a su cama.
-"Acuéstate y cierra los ojos", me dijo Jimena coquetamente.
Así lo hice y escuche como ella abría unos cajones y sacaba algo de allí. Luego de escuchar sus risas, ella coloco algo sobre mi mano derecha.
"Abre los ojos ahora", me dijo.
Al abrirlos vi en mi mano un pequeño frasco de gel facilitador mientras Jimena se ubicaba sobre el pequeño sillón. Ella coloco sus rodillas sobre el sillón y sus brazos quedaron sobre la cabecera de la silla dejando sus piernas ligeramente entreabiertas. Su trasero quedo resaltado por la posición de su cuerpo y era visible su clítoris salpicado de mi semen y un poco mas arriba ese oscuro agujero del ano. Me puse de pie y mi erecta verga quedo exactamente a la altura de su culo.
-"Ábreme las nalgas y aplícame el gel papi...", me dijo ella volteando su cara hacia mi.
En efecto, destape el gel, abrí sus nalgas y durante tres o cuatro minutos me encargue de vertirle todo el gel en su espectacular hoyo del culo. Cuando ella ya estaba lista, era yo quien no lo estaba. Tenía en frente mío esa belleza de trasero y ese agujero estrecho pero dudaba si era capaz de hacerlo con Jimena.
-"Olvídate que eres mi padre... esta noche eres un afortunado hombre... muchos han deseado mi culo pero Raúl era el único que lo podía hacer... quiero olvidarlo así que por favor ayúdame.... penétrame y disfrútalo...", fueron las palabras que me convencieron.
Abrí su culo y deje que mi verga se hundiera al empujarle lentamente mi abdomen contra su trasero. En los siguientes minutos vi estrellas, Ángeles y sentí el olor del cielo. Mi verga estallo varias veces dentro de su ano y en esa posición perrito clave salvajemente a Jimena descargando todo el deseo por su atractivo trasero y vengándome porque mi esposa Claudia en ese momento muy seguramente abría las piernas para darle paso a la verga de Raúl.

Finalmente, mas tarde, ella paso a la cama y se acostó boca abajo colocando una almohada bajo su abdomen, de la misma forma que el Doctor Jiménez la penetro, y yo me ubique encima de ella, le abrí las nalgas y le hundí mi verga nuevamente dentro de su inmaculado culo para entregarle mis ultimas gotas de esperma y cerrar así esa noche fantástica.
Tener sexo anal con Jimena fue una experiencia maravillosa y nos ayudo a olvidar como mi esposa Claudia y el novio de Jimena, Raúl, en ese mismo momento unían sus cuerpos y expresaban con gemidos y gritos cuanto se deseaban. Claudia se comía el pene fresco y joven de Raúl mientras que él clavaba su verga dentro de sus entrañas.
Al otro día nos levantamos y Claudia llego como a eso de las 11:00 a.m. con un bouquet de flores a disculparse por lo sucedido. Me dijo llorando que estaba dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de que continuáramos la relación. Acepte sus disculpas sin contarle lo ocurrido con Jimena mientras que mi hija decidió terminar su relación con Raúl al no aceptar lo que había pasado con su madre.
Como escarmiento y lección para Claudia por lo ocurrido y en vista de que ella se ofreció a "hacer cualquier cosa" por salvar la relación, le ofrecí una noche con mi esposa al Auditor Contable de la empresa. El pobre, a sus 50 años, obeso y con cara de anciano, siempre deseo a Claudia y la miraba con mucho interés. Ella expresaba su repudio y claro no le gustaba la forma como el la miraba. A mi me parecía buena persona y yo sabia que el me envidiaba por tener a Claudia como mi esposa.
-"No me acostaría con el ni por todo el oro del mundo", recuerdo que me dijo mi esposa cierta vez.
Exactamente una semana después de que Claudia se dejo clavar de Raúl, mi esposa entraba a su habitación luciendo la misma minifalda azul que Raúl le levanto antes de tener sexo con ella. Esta vez ella se quedaba en frente del espejo del tocador dejando que el Auditor recorriera su cuerpo con sus manos por espacio de 15 o 20 minutos en los cuales el culo y las tetas de mi esposa fueron su objetivo. Estando ella completamente desnuda, y tomándola de la mano, él la invito a que se acostara boca arriba sobre la cama. Dos minutos mas tarde, yo desde la puerta presenciaba en silencio y con cierta satisfacción por la venganza, como Don Mario, el auditor de la empresa, clavaba su cabeza entre las piernas de Claudia comiéndose muy seguramente el clítoris y la vulva de ella. Cuando su verga estaba ya lista, el se puso de pie y se desnudo, para luego ubicarse encima de mi esposa y abriéndole sus piernas, dejo que su obeso cuerpo se posara sobre el de Claudia hundiéndole su pito en lo profundo de su vagina. En los siguientes 30 minutos, el se sacudía y mecía su cuerpo encima de ella mientras que Claudia, sin abrazarlo, esperaba a que esta pesadilla terminara. Su grito se escucho en tres ocasiones, tres fantásticos orgasmos los cuales el disfruto intensamente.
Durante una hora ese hombre vivió la mejor noche de su vida al poder tener sexo con la mujer que mas deseaba. Durante esa hora Claudia descubrió que nuestra relación vale mas que una noche loca de sexo con un joven y me lo expreso, con rostro de desagrado y asco, al sentir los chorros de semen caliente del auditor mientras que el gritando se le derramaba estando ella en posición de perrito.
Dos meses después de esa noche Claudia y yo fortalecimos nuestra relación pero aun sigo mirando a Jimena con otros ojos. Sin novio, pero con muchos amigos, su culo y sus tetas siguen siendo objeto de deseo y miradas por parte de esa jauría de jóvenes sedientos por hundirle sus vergas dentro de ella. Aun me parece sumamente increíble que fui un afortunado al poder penetrar y derramarme dentro de ese regalo tan especial.

Autor : Desconocido
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viernes, 10 de mayo de 2019

Relato Erótico : Entre Café y Extraños

Entre Café y Extraños

Entre las noticias que leo en mi periódico, puedo percibir el aroma de mi café americano sin azúcar, el despertador de mis sentidos, cliente cotidiano del café estrés por las mañanas, ubicado a unos locales de mi trabajo en el centro de la ciudad, mientras disfruto de mi café y de la lectura de mi periódico a lo lejos puedo escuchar el sonido tenue y delicado de un caminar en tacones, que sin duda le pertenece a una dama, repentina inquietud invade mi ser, curiosidad por conocer a la dueña de ese caminar, paciente aguardo a que ella pase por mi lado, no quiero ser tan obvio, el sonido de su caminar cada vez más cercas así como mi ansiedad de conocerla, yo esperaba verle pasar caminando por la acera del café pero mi sorpresa nace cuando la escucho entrar al café y pedir su capuchino, mis sentidos se agudizan cuando puedo escucharla caminar tan cercas de mí y saber que esa mujer de tan delicioso caminar e incógnita apariencia se encuentra sentada justo en la mesa de frente.
El periódico dejo de ser un medio impreso de lectura y se convirtió en el único obstáculo que me impedía ver a esa mujer de incógnita apariencia, lentamente bajo un poco el periódico dejando discretamente mis ojos al descubierto, y he ahí la representación de la belleza femenina frente a mí, sus pies en unos botines negros con cierres plateados a los lados, sus pantorrillas y muslos hacían de sus piernas torneadas un éxtasis a mi mirar, su excitante cruce de piernas no me permitía ver más allá de sus gruesos muslos, su corta falda negra de pliegues perfeccionaban su hermosa figura, continúe admirándola y descubrí que su blusa negra era totalmente translucida, dejando a la vista su sostén negro, contenedor de sus perfectos senos, su cuello el perfecto camino para mis besos, labios pequeños y bien formados, nariz pequeña y delicada, sus ojos de color crepuscular hechiceros de mi alma, pelo negro hasta sus caderas, lacio o chino eso depende de su imaginación, color de piel morena o blanca se lo dejo a su gusto.
Mi corazón acelerado, hace que se note la erección de mi pene, se transforma mi mirada de asombro a una mirada pervertida mente discreta, ella siente como la miro y discretamente se da cuenta como mi lujuria se la coge con la mirada, me ve directamente a los ojos y yo no declino mi mirar, me sonríe y con sus ojos me indica que mire hacia abajo, a sus ricas y torneadas piernas, bajo la mirada y puedo ver como lentamente abre el compás de sus piernas, dejando al descubierto su delicada ropa interior de color negro translucido, donde puedo ver tenuemente la forma de su vagina, mi mente y su gran imaginación comienzan a crear el sabor y olor de su coño, el rico olor de su perfume y el aroma de su pucha hacían de su ropa interior un fetiche que moría por oler, discretamente comienza acariciarse el cuello, lentamente bajando por el hasta pasar por sus senos, su abdomen hasta llegar a sus entrepiernas, donde con su dedo masturbador comienza a acariciar su clítoris por encima de su ropa interior, lento y suave con movimientos circulares, la erección de mi pene era tal que no podía ocultarla ni mi pantalón, mientras la observaba tocarse y morderse los labios, sus caderas inquietas su abrir y cerrar de piernas denotaban su éxtasis, su perversión mientras yo acariciaba mi verga erecta por encima de mi pantalón.
Separados por unas mesas, unidos por una fantasía perversa nos miramos por unos segundos y comprendimos que nuestros cuerpos no podían seguir separados, tenían que esta juntos para arder entre las llamas de la pasión y lujuria, sexo entre café y un par de desconocidos.
Tan caliente como el fuego se levanta de su silla y con la mirada me indica que la sigua, los dos con el éxtasi a flor de piel comenzamos a caminar en dirección a los baños, encerrándonos en el de mujeres, por fin con mi verga bien parada la tengo frente a mí, mirándola a los ojos y sin decir una palabra la tomo de la cintura y la siento en el lavamanos, abro sus pierna saco mi pene de mi pantalón y me acerco tanto a ella que puede sentir mi verga es su clítoris por encima de su ropa interior, con romántica pasión desenfrenada comienzo a besarla mientras ella siente mi verga en su pucha, nuestros labios se hacen el amor, nuestras lenguas danzan entre ellas su romántica pasión, nos jalamos el cabello, nos acariciamos la espalda, tocamos nuestras mejillas todo durante un beso, le quito su blusa y con una mano desabrocho su sostén, mientras mis besos recorren la perfecta carretera de su cuello que me llevan a el camino de sus senos, con mi mano derecha acaricio de seno derecho tomando su pezón, mientras mis labios y legua juegan con su seno y pezón izquierdo despertando en ella la melodía de sus gemidos, entre la danza de mis manos y sus senos , después de unos segundos de disfrutar sus chichis continuo mi camino por su abdomen, hasta quedar frente a su vagina cubierta por su tanga negra translucida, me detengo un instante para oler su ropa interior, con el aroma impregnado de su vagina con el néctar de sus fluidos vaginales, lo cual hace que mi verga lubrique con su aroma de mujer, meto las manos por debajo de su falda y la despojo de sus tangas, y mi legua comienza suave y lentamente a lamer sus labios vaginales de arriba abajo, recorriendo el abecedario, el tango sexual entre la lengua y su vagina, lamiendo su clítoris con movimientos circulares, mientras le chupo la vagina mis manos toman sus pezones entre sus dedos y los muevo al mismo ritmo que mi legua lame su panocha, sus gemidos se convierte en gritos de placer que hacen eco en todo el café, después de un momento me dice que ya no puede más que quiere sentir mi verga dentro de ella, pongo sus piernas en mis hombros y lentamente le meto la cabeza de mi verga, para no lastimarla por el grosor de mi pene, hace gesto de dolor y placer, lentamente le meto y le saco la cabeza de mi pene a su vagina, hasta que ella me grita ya métela toda ya no aguanto más quiero sentirla toda como me coge, con un ritmo más rápido y fuerte le meto los 19 centímetros de mi verga, provocando en ella gritos de placer, por fin me la estoy cogiendo en el lavamanos del baño de mujeres en un café, la penetro duro y rápido, suave y lento, su cuerpo me da las señales de cómo quiere que me la penetre, mientras tenemos sexo, nos besamos, nos acariciamos, nos chupamos tan apasionadamente que no nos importa que estén tocando la puerta del baño, ni que nos estén escuchando, nuestros gemidos son tales que nos llevan al orgasmo al mismo tiempo.
Cansados y llenos de sudor nos miramos y reímos como dos perfectos extraños que se tienen tanta confianza para coger entre ellos, hermosa dama gracias por este buen café que me permitió tomar este día, ella me besa la mejilla y me dice gracias por mi capuchino con crema tan delicioso que me permitió tomar esta mañana, le dejo mi numero para que me llame cuando tenga ganas de un café con esta extraña, me besa y se va, quedándome como recuerdo la tanga llena de sus fluidos vaginales y su aroma a mujer, entre café y letras, ¿te tomarías un café conmigo?
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